Herminia, 76 años: una semana durmiendo en una silla de ruedas en un parque de Valènc
Hoy 10:55
#361
| No creo que sumando pensiones y paguita de la hija minusvalida lleguen a los 1500. La única solución es marcharse al pueblo más barato que tenga hospital |
Hoy 10:56
#362
![]() Hay mas grandes tenedores en la politica q en los empresarios, pero el perro no muerde la mano del amo, eh... |
Hoy 11:04
#363
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Hoy 11:07
#364
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Alquiler de piso en Lugo, 28
O Carme - Recatelo, Lugo Apartamento de alquiler en Calle de Bellido Dolfos, 9, San Lázaro Sin duda indigno, mejor que la socialdemocracia les ponga inmediatamente el piso en primera lineal de playa en Valencia a esos vividores. Estás de coña, ¿No? |
Hoy 11:10
#366
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A ver... opciones tienen yo creo. Los 4 miembros de la familia tienen ingresos a pesar de que ninguno pueda trabajar. Que cojan sus bártulos y que se vayan a cualquier pueblo recóndito de la castilla profunda donde el alquiler todavía no rebasa los 500 euros. Obviamente no tienes los servicios ni las facilidades de una ciudad grande, pero se pueden apañar si quieren. A lo mejor el problema es que entre los 4 no juntan ni media neurona. Abro paraguas |
Hoy 11:11
#367
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El caso más grave es el de Herminia, una saguntina de 76 años que se mueve en silla de ruedas porque, según cuenta, los huesos de la rodilla se le están “deshaciendo”. Además está operada de una hernia discal cervical y tiene una salud precaria. La mujer duerme en la silla y las noches se le hacen un mundo, aunque últimamente alterna con un colchón que le ha procurado su hijo. Junto a ella, su marido, de 81 años, con un codo roto tras una caída fortuita hace pocas semanas. El hijo de ambos, de 51 años. Y la hija, de 41 años y con una discapacidad superior al 70%, que duerme sobre la plataforma del tobogán.
Duermen ahí porque hasta el pasado 19 de junio vivían en un piso a 50 metros del parque. Fue su casa durante tres años, hasta que la policía les desahució por orden del juez y a demanda de la casera, cuenta la familia, que en los últimos años ha venido subiendo el alquiler progresivamente. Pese a quedarse en la calle han podido conservar sus muebles en el altillo del edificio donde estaban viviendo y por ese motivo, entre otros, no se mueven de ahí. Esos otros podrían resumirse en la realidad de muchas familias: la dificultad de acceder a otra vivienda. Herminia y su marido cobran una pensión, y su hija una prestación por discapacidad. Tienen ingresos medios suficientes para salir adelante, pero se enfrentan a un mercado de precios disparados y además necesitan superar un casting, el inmobiliario, que selecciona a los mejores perfiles, salvo en contadas excepciones de negocio dudoso –como el mercado de las habitaciones en alquiler–. Su caso además es complejo porque son unidad familiar con seguimiento de Servicios Sociales en València e informes de vulnerabilidad, pero al estar empadronados en Mislata se requiere una gestión cruzada de su situación, y el hecho de tener ingresos les descarta de otras ayudas. Asimismo, aunque la Policía Local y el servicio municipal de atención a urgencias sociales y colaboración en emergencias (Saus) han acudido ante la llamada de los vecinos, la opción que se les ha ofrecido pasaba por romper el núcleo familiar y no han aceptado.Finalmente,el ayuntamiento sufragará un hostal en el que pasarán el fin de semana y a partir del lunes trabajará con el objetivo de procurar una residencia a los tres miembros de la familia con necesidades asistenciales. Ellos proyectan otro horizonte. “Estamos mirando otros pisos pero están imposible. Por menos de 1.000 euros no encuentras nada. Nos han dicho que hay caravanas alquilándose en Alaquàs o Aldaia, estamos mirando para meternos en algún sitio así”, dicen Herminia y su hijo en conversación con algunos de sus vecinos que, pese a verles en la situación más precaria en la que se puede ver a una persona, intentan no retirarles la red. Su situación ha avivado la solidaridad en un barrio ya de por sí movilizado. Desde hace varios días, un matrimonio de uno de los bloques que dan al parque infantil intenta asistirlos llamando a la Policía Local, el Saus o los Servicios Sociales de València y Mislata. Mandan correos a instancias municipales y a oenegés como Cruz Roja. Bajan a hablar con ellos y preguntar necesidades constantes. Mueven el caso en los grupos vecinales para que se involucre más gente. Y contextualizan el escenario: más allá de este caso particular, en el barrio de la Saidia conviven algunos grandes tenedores de pisos con una oferta creciente –ya desbordante– de apartamentos turísticos. Familias con ingresos También están siguiendo el caso desde la oposición, tanto Compromís como el PSPV. Lucía Beamud, de Compromís, señala: "La situación de emergencia residencial y de pobreza que está sufriendo la ciudad de València es cada vez más grave e insostenible. Y no lo decimos solo nosotros; lo están advirtiendo continuamente entidades sociales que están a pie de calle, como Médicos del Mundo o Casa Caridad. Están atendiendo perfiles de personas que en otros años no habrían estado nunca en una situación de tanta desesperación, porque son familias que tienen trabajo, que tienen ingresos y que llevaban una vida totalmente normalizada. Pero la subida desmesurada de los precios de la vivienda y la inflación de la comida los están asfixiando y los hacen elegir entre comer o pagar el techo. La ciudadanía está completamente indefensa ante esta sangría”. De hecho, hace muy poco hemos conocido el caso de una familia del barrio de la Saidia que refleja a la perfección esta tragedia: una familia con sus propios ingresos que ha visto como el precio del alquiler de su casa no paraba de incrementarse mes a mes sin poder hacer nada para evitarlo. Ahora mismo están literalmente en la calle. Tener una nómina en València ya no es garantía de tener un techo”, señala la valencianista. “Y el drama se hace todavía más grande cuando estas personas acuden al ayuntamiento buscando amparo. Los centros de barrio no tienen recursos ni fondos suficientes para atender a estas familias, y las ayudas de emergencia actuales no están preparadas ni diseñadas para estos nuevos perfiles de trabajadores afectados por la crisis de la vivienda”. Anda que no se podrían haber construido en los últimos años viviendas sociales para esta gente |
Hoy 11:21
#369
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¿Cuale es la excusita ahora, en valencia pueden vivir 4 en una habitación pero en Zamora/Lugo no? ¿ah? |
Hoy 11:23
#370
| Un gobierno de negreros, como su jefe, Soros. Los españoles no trabajamos barato, que nos den... |
Hoy 11:28
#372
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Vamos que se pueden ir a Zamora pero el alquiler más bien serán 600-800... Y probablemente no les alquilen nada porque hay más filtros ya que cuando te sacas una hipoteca. Así que irse allí en la práctica probablemente no les solucione nada y acaben igualmente en la calle. |
Hoy 11:32
#374
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No lei esa parte. A mí me parece que 4 personas siendo 3 de ellas mayores o de necesidades especiales en 1 sola habitación es un follón y tenían que estar Malviviendo en 50 M2.
Vamos que se pueden ir a Zamora pero el alquiler más bien serán 600-800... Y probablemente no les alquilen nada porque hay más filtros ya que cuando te sacas una hipoteca. Así que irse allí en la práctica probablemente no les solucione nada y acaben igualmente en la calle. |
Hoy 11:33
#375
| Que sí, que pueden irse a Zamora. Pero ya te digo que probablemente no les alquilen ni un trastero, una familia así no pasa el filtro de ningún alquiler. |
Hoy 11:34
#376
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Hay que ser cínico e Ignorante, focalizar por fanatismo político. Quien debe y tiene competencias es la comunidad autónoma, la cual te haces el suceco. Y no, no quito hierro ni culpa al psoe, que también tiene culpa de la situación. |
Hoy 11:36
#377
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Es lo que tiene llenar el país de inmigrantes que vienen a chupar del bote, que cuando un nacional lo necesita de verdad no hay fondos… Yo con Begoña. A ver si sigue Sánchez unos pocos años más para solucionarlo |
Hoy 11:38
#378
| Siun tontito se fio de ellos en Valencia (donde cuenta el doble o el triple) no veo por que no a alguien se la puedan colar en Zamora. |
Hoy 11:39
#379
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El caso más grave es el de Herminia, una saguntina de 76 años que se mueve en silla de ruedas porque, según cuenta, los huesos de la rodilla se le están “deshaciendo”. Además está operada de una hernia discal cervical y tiene una salud precaria. La mujer duerme en la silla y las noches se le hacen un mundo, aunque últimamente alterna con un colchón que le ha procurado su hijo. Junto a ella, su marido, de 81 años, con un codo roto tras una caída fortuita hace pocas semanas. El hijo de ambos, de 51 años. Y la hija, de 41 años y con una discapacidad superior al 70%, que duerme sobre la plataforma del tobogán.
Duermen ahí porque hasta el pasado 19 de junio vivían en un piso a 50 metros del parque. Fue su casa durante tres años, hasta que la policía les desahució por orden del juez y a demanda de la casera, cuenta la familia, que en los últimos años ha venido subiendo el alquiler progresivamente. Pese a quedarse en la calle han podido conservar sus muebles en el altillo del edificio donde estaban viviendo y por ese motivo, entre otros, no se mueven de ahí. Esos otros podrían resumirse en la realidad de muchas familias: la dificultad de acceder a otra vivienda. Herminia y su marido cobran una pensión, y su hija una prestación por discapacidad. Tienen ingresos medios suficientes para salir adelante, pero se enfrentan a un mercado de precios disparados y además necesitan superar un casting, el inmobiliario, que selecciona a los mejores perfiles, salvo en contadas excepciones de negocio dudoso –como el mercado de las habitaciones en alquiler–. Su caso además es complejo porque son unidad familiar con seguimiento de Servicios Sociales en València e informes de vulnerabilidad, pero al estar empadronados en Mislata se requiere una gestión cruzada de su situación, y el hecho de tener ingresos les descarta de otras ayudas. Asimismo, aunque la Policía Local y el servicio municipal de atención a urgencias sociales y colaboración en emergencias (Saus) han acudido ante la llamada de los vecinos, la opción que se les ha ofrecido pasaba por romper el núcleo familiar y no han aceptado.Finalmente,el ayuntamiento sufragará un hostal en el que pasarán el fin de semana y a partir del lunes trabajará con el objetivo de procurar una residencia a los tres miembros de la familia con necesidades asistenciales. Ellos proyectan otro horizonte. “Estamos mirando otros pisos pero están imposible. Por menos de 1.000 euros no encuentras nada. Nos han dicho que hay caravanas alquilándose en Alaquàs o Aldaia, estamos mirando para meternos en algún sitio así”, dicen Herminia y su hijo en conversación con algunos de sus vecinos que, pese a verles en la situación más precaria en la que se puede ver a una persona, intentan no retirarles la red. Su situación ha avivado la solidaridad en un barrio ya de por sí movilizado. Desde hace varios días, un matrimonio de uno de los bloques que dan al parque infantil intenta asistirlos llamando a la Policía Local, el Saus o los Servicios Sociales de València y Mislata. Mandan correos a instancias municipales y a oenegés como Cruz Roja. Bajan a hablar con ellos y preguntar necesidades constantes. Mueven el caso en los grupos vecinales para que se involucre más gente. Y contextualizan el escenario: más allá de este caso particular, en el barrio de la Saidia conviven algunos grandes tenedores de pisos con una oferta creciente –ya desbordante– de apartamentos turísticos. Familias con ingresos También están siguiendo el caso desde la oposición, tanto Compromís como el PSPV. Lucía Beamud, de Compromís, señala: "La situación de emergencia residencial y de pobreza que está sufriendo la ciudad de València es cada vez más grave e insostenible. Y no lo decimos solo nosotros; lo están advirtiendo continuamente entidades sociales que están a pie de calle, como Médicos del Mundo o Casa Caridad. Están atendiendo perfiles de personas que en otros años no habrían estado nunca en una situación de tanta desesperación, porque son familias que tienen trabajo, que tienen ingresos y que llevaban una vida totalmente normalizada. Pero la subida desmesurada de los precios de la vivienda y la inflación de la comida los están asfixiando y los hacen elegir entre comer o pagar el techo. La ciudadanía está completamente indefensa ante esta sangría”. De hecho, hace muy poco hemos conocido el caso de una familia del barrio de la Saidia que refleja a la perfección esta tragedia: una familia con sus propios ingresos que ha visto como el precio del alquiler de su casa no paraba de incrementarse mes a mes sin poder hacer nada para evitarlo. Ahora mismo están literalmente en la calle. Tener una nómina en València ya no es garantía de tener un techo”, señala la valencianista. “Y el drama se hace todavía más grande cuando estas personas acuden al ayuntamiento buscando amparo. Los centros de barrio no tienen recursos ni fondos suficientes para atender a estas familias, y las ayudas de emergencia actuales no están preparadas ni diseñadas para estos nuevos perfiles de trabajadores afectados por la crisis de la vivienda”. |
Hoy 11:44
#380
| Estoy totalmente de acuerdo contigo,al igual que pienso que se debería cortar toda ayuda a los inmigrantes y destinarlas únicamente a españoles que realmente la necesitan. |

