Juan Manuel de Prada se la saca escribiendo sobre Bad Bunny.
Ayer 23:45
#62
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Quién se encarga de decir qué es música y lo que no Cuál es la música buena, cuál es la mala, cuál la peor |
Ayer 23:52
#65
| Muy buen artículo,sin duda Bad Bunny es un buen indicativo de los tiempos que corren. |
Hoy 00:05
#71
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Efectivamente. Imitando la disnea al hablar propia de su sobrepeso. Le han faltado un par de menciones al lobby satánico sionista para el sobresaliente. Le doy un 7/10.
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Hoy 00:09
#74
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Qué hartada a reír
. De lo mejor que he leído sobre el conejito malo.Bad-bunnizados Decía Platón que la misión de la música era –también en sus versiones más populares– elevar las almas y permitirles la contemplación de los arquetipos (o sea, alcanzar un estado de beatitud que anticipa su destino natural); y todo ello, además, reforzando la comunidad natural.
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Hoy 00:09
#75
| Más razón que un santo, a mi entender. Supongo que es algo generacional. El que lo haya disfrutado se lo lleva, pero era the place to be, como dicen los yankis. |
Hoy 00:10
#76
| Que alguien le diga al pedante del señor de Prada que él también es un homínido y, por ende, un primate. |
Hoy 00:10
#77
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Qué hartada a reír
. De lo mejor que he leído sobre el conejito malo.Bad-bunnizados Siempre me ha llamado la atención la sumisión risueña con la que mucha gente abraza hipótesis científicas altamente especulativas como la llamada 'evolución de las especies' y, en cambio, se resiste a aceptar evidencias de fácil comprobación empírica como la involución de la especie humana. Una prueba palmaria de esta involución de la especie nos la brinda el éxito multitudinario de los conciertos celebrados en España por el homínido llamado Bad Bunny, que ha congregado hordas alienadas en los estadios y ditirambos unánimes entre toda la chusma folicularia sistémica. La música del homínido Bad Bunny es de una fealdad suprema que, para cualquier persona que no haya extraviado la sensibilidad estética, resulta por completo angustiosa; y resulta, en verdad, descorazonador que haya multitudes atraídas por tal bazofia que se regodea voluptuosamente en la vulgaridad más sórdida y se desliza por el tobogán que conduce, a través de la involución de las especies, hasta la materia inerte. Una bazofia que, al parecer, provoca entre las hordas que la disfrutan una suerte de 'trance de nivel inferior' o liberación de las fuerzas más rastreras del subconsciente, al estilo del consumo de drogas o la masturbación compulsiva. Decía Platón que la misión de la música era –también en sus versiones más populares– elevar las almas y permitirles la contemplación de los arquetipos (o sea, alcanzar un estado de beatitud que anticipa su destino natural); y todo ello, además, reforzando la comunidad natural. Pero la música pop de matriz anglosajona fue concebida exactamente para lo contrario: disolver la comunidad natural (creando comunidades artificiales y aisladas, en torno a generaciones, 'tendencias', 'tribus urbanas' o grupúsculos friquis) y potenciar una 'regresión colectiva' hacia lo infrahumano, donde los ritmos mecánicos y obsesivos actúen como un narcótico de la voluntad y la conciencia, hasta reducir a las personas a masa cretinizada y amorfa. Por supuesto, la apoteosis del homínido llamado Bad Bunny y otros personajillos semejantes no se trata de una mera 'moda'. En realidad, todas las 'modas' impuestas por la música pop de matriz anglosajona forman parte de la misma agresión contra el sustrato anímico de los pueblos, que de este modo pierden su arraigo espiritual y se rinden a una colonización mucho más devastadora que el mero expolio del territorio, que es el expolio de las almas. [...] En este sentido, resulta muy revelador que la izquierda sistémica, con todas sus variantes caniches, muestre –en el delirio de la abyección cipaya– su fervor hacia el homínido llamado Bad Bunny, a quien presentan como un detractor del fantoche Trump, por «cantar en español». Pero la jerga en la que canta el homínido nada tiene que ver con nuestra lengua; se trata más bien de una parodia denigrante, una farfulla de tarado o drogota, de sintaxis oligofrénica y dicción grimosa, regada de anglicismos eméticos e interjecciones de primate. El 'español' de Bad Bunny es el propio de un yanqui que quisiera escarnecer a los pueblos hispánicos, presentándolos como monos con satiriasis y despoblamiento neuronal. Para que guste esa música hace falta, desde luego, ser un lacayo servil y arrastrado. Pero, mucho peor todavía, hace falta estar íntimamente arrasado, hace falta haber sido previamente 'desalmado' y convertido en papilla homínida. ¡Vuestros hermanos el gorila, el sapo y el paramecio os dan la bienvenida en el tobogán de la involución de la especie, bad-bunnizados! Grandioso!. Juan Manuel de Prada siempre ha escrito muy bien y es uno de nuestros últimos intelectuales... |
Hoy 00:10
#78
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Me ha parecido siempre un tanto bochornoso que para ridiculizar a un marrónido, tengas que escribir como si fueses Góngora. En el fondo, estás reconociendo que el recurso de la fuerza ya te lo han ganado. Y como no te atreves a plantarles cara, a echarles con violencia y a mirarles de tú a tú, te refugias en unas palabras repipis mientras te abrazas a tu cojín de terciopelo (porque estoy seguro de que el de Prada es así) y lloras. Que sí, carcamal, que sabemos que usted ha leído mucho. Quizás hubiera hecho falta que no leyese tanto y follase más para no estar en la situación de pusilánimes que estamos. |
Hoy 00:10
#79
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¿Hartada a reir? joder que cortito tienes que ser para que ese texto te provoque algún tipo de gracia Que la musica de Bad Bunny es una puta mierda no hay duda, que el articulo es otra puta mierda pedante, tampoco hay duda. Esa forma de escribir hace que a la tercera linea ya estés pensando en pasar a otra cosa. No entiendo como dejan escribir a subnormales tan creídos de si mismos. |
Hoy 00:18
#86
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detesto a más no poder a bad Bunny y su legión de retrasados pero el gordaco seboso es insoportable y ya por como empieza su texto, te dice que tiene más boca que panza, y mira que no anda escaso de lo último. la evolución de las especies no es un proceso de refinamiento. Es un proceso dinámico dictado por la adaptación a las condiciones cambiantes del medio. El seboso opusiano se cree más listo de lo que es o toma a sus lectores por más tontos de lo que son. |
Hoy 00:19
#87
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Correcto. Me temo que los "bárbaros" ya asoman la patita..y la prueba la tenemos en algunos que postean en este hilo
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Hoy 00:25
#89
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Qué hartada a reír
. De lo mejor que he leído sobre el conejito malo.Bad-bunnizados Siempre me ha llamado la atención la sumisión risueña con la que mucha gente abraza hipótesis científicas altamente especulativas como la llamada 'evolución de las especies' y, en cambio, se resiste a aceptar evidencias de fácil comprobación empírica como la involución de la especie humana. Una prueba palmaria de esta involución de la especie nos la brinda el éxito multitudinario de los conciertos celebrados en España por el homínido llamado Bad Bunny, que ha congregado hordas alienadas en los estadios y ditirambos unánimes entre toda la chusma folicularia sistémica. La música del homínido Bad Bunny es de una fealdad suprema que, para cualquier persona que no haya extraviado la sensibilidad estética, resulta por completo angustiosa; y resulta, en verdad, descorazonador que haya multitudes atraídas por tal bazofia que se regodea voluptuosamente en la vulgaridad más sórdida y se desliza por el tobogán que conduce, a través de la involución de las especies, hasta la materia inerte. Una bazofia que, al parecer, provoca entre las hordas que la disfrutan una suerte de 'trance de nivel inferior' o liberación de las fuerzas más rastreras del subconsciente, al estilo del consumo de drogas o la masturbación compulsiva. Decía Platón que la misión de la música era –también en sus versiones más populares– elevar las almas y permitirles la contemplación de los arquetipos (o sea, alcanzar un estado de beatitud que anticipa su destino natural); y todo ello, además, reforzando la comunidad natural. Pero la música pop de matriz anglosajona fue concebida exactamente para lo contrario: disolver la comunidad natural (creando comunidades artificiales y aisladas, en torno a generaciones, 'tendencias', 'tribus urbanas' o grupúsculos friquis) y potenciar una 'regresión colectiva' hacia lo infrahumano, donde los ritmos mecánicos y obsesivos actúen como un narcótico de la voluntad y la conciencia, hasta reducir a las personas a masa cretinizada y amorfa. Por supuesto, la apoteosis del homínido llamado Bad Bunny y otros personajillos semejantes no se trata de una mera 'moda'. En realidad, todas las 'modas' impuestas por la música pop de matriz anglosajona forman parte de la misma agresión contra el sustrato anímico de los pueblos, que de este modo pierden su arraigo espiritual y se rinden a una colonización mucho más devastadora que el mero expolio del territorio, que es el expolio de las almas. [...] En este sentido, resulta muy revelador que la izquierda sistémica, con todas sus variantes caniches, muestre –en el delirio de la abyección cipaya– su fervor hacia el homínido llamado Bad Bunny, a quien presentan como un detractor del fantoche Trump, por «cantar en español». Pero la jerga en la que canta el homínido nada tiene que ver con nuestra lengua; se trata más bien de una parodia denigrante, una farfulla de tarado o drogota, de sintaxis oligofrénica y dicción grimosa, regada de anglicismos eméticos e interjecciones de primate. El 'español' de Bad Bunny es el propio de un yanqui que quisiera escarnecer a los pueblos hispánicos, presentándolos como monos con satiriasis y despoblamiento neuronal. Para que guste esa música hace falta, desde luego, ser un lacayo servil y arrastrado. Pero, mucho peor todavía, hace falta estar íntimamente arrasado, hace falta haber sido previamente 'desalmado' y convertido en papilla homínida. ¡Vuestros hermanos el gorila, el sapo y el paramecio os dan la bienvenida en el tobogán de la involución de la especie, bad-bunnizados! |
Hoy 00:26
#90
| Hablando del tema en el trabajo manifesté que solamente pagaría 500 euros por un concierto de Michael jackson en sus mejores tiempos. Una NPC de 26 o 27 años me miró con una cara de asco preguntando: por Michael Jackson? Y una mueca condescendiente. En ese momento me di cuenta de lo embrutecido del seso de las nuevas generaciones, y me temo que cada generación este sistema se emplea más a fondo para crear completos zombis hambrientos de placeres superficiales y fugaces |
. De lo mejor que he leído sobre el conejito malo.