Lecturas del día.
31-may-2021 15:25
#181
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Lunes. 31 de mayo de 2021. Visitación de la Virgen María. Primera lectura Lectura carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 9-16b Hermanos: Que vuestra caridad no sea una fingido; aborreciendo lo malo, apegaos a lo bueno. Amaos cordialmente unos a otros; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; en la actividad, no seáis negligentes; en el espíritu, manteneos fervorosos, sirviendo constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres; manteneos firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración; compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, sí, no maldigáis. Alegraos con los que están alegres; llorad con los que lloran. Tened la misma consideración y trato unos con otros, sin pretensiones de grandeza, sino poniéndoos al nivel de la gente humilde. Salmo Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 R. Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. «Él es mi Señor y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación». Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R. «Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso». R. Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56 En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y levantando la voz, exclamo: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu Vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá». María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa. Comentario al Evangelio del día. Hna. Virgilia León Garrido O.P. Lucas nos presenta el relato de un encuentro de dos mujeres, María e Isabel. Este contacto de dos futuras madres es en realidad el primer encuentro de los dos hijos: Jesús con Juan, ambos son llevados en el seno de sus respectivas madres y ambos concebidos por la Gracia infinita de Dios para una misión salvadora. Estamos ante un suceso único que transformará nuestra historia, haciendo de ella Historia de Salvación Si la primera lectura nos presentaba el manual evangélico para un cristiano; estas dos mujeres le hacen realidad con sus vidas, antes de ser predicado por sus hijos. Las dos de diferente forma han acogido con gran generosidad y alegría lo inesperado y casi imposible racionalmente; las dos se han convertido en receptoras de vida, llevan en su vientre a los protagonistas del acontecimiento esperado por todos los creyentes. El sí de María a Dios la lleva a salir de su casa, ponerse en camino a toda prisa y llegar a encontrarse con su prima Isabel Camina con alegría, se sabe habitada por todo un Dios. ¿Será que María siente la necesidad urgente de dejar actuar al hijo que lleva en su seno? Ella es la respuesta plena y sin dudas al Plan de Dios, y esto es lo que Isabel descubre y proclama al escuchar el saludo de María, “mi hijo ha saltado de alegría en mi seno” dice Isabel, y prosigue: “¿cómo es posible que la madre de mi Señor venga a visitarme?,y, sin esperar respuesta, solo iluminada por el Espíritu proclama una oración que ha llegado en la iglesia hasta nuestros días: “Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” ¡”Dichosa tú que has creído!” La bendición de Isabel provoca una respuesta de acción de gracias. María canta su Magnificat, salmo de gratitud a Dios porque ha visitado y redimido a su pueblo. Cada día la comunidad cristiana lo repetimos, ojalá bien conscientemente. |
01-jun-2021 14:59
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Martes. 1 de junio de 2021. San Justino. Primera lectura Lectura del libro de Tobías 2,9-14: Yo, Tobit, en la noche de Pentecostés, después de enterrar el cadáver,salí al patio y me recosté en la tapia, con la cara descubierta porque hacía calor. No había advertido que sobre la tapia, encima de mí, había gorriones. Sus excrementos caliente me cayeron sobre los ojos y me produjeron unas manchas blanquecinas. Acudí a lo médicos para que me curaran; pero cuanto más remedios me aplicaban, más vista perdía a causa de las manchas; hasta que termine totalmente ciego. Cuatro años permanecí sin ver. Todos mis parientes se mostraron afligidos. Ajicar me cuidó durante dos años, hasta que marchó a Elimaida. En tal situación, para obtener algún dinero, mi mujer, Ana, tuvo que trabajar en labores femeninas tejiendo lanas. Los clientes le abonaban el precio a la entrega del trabajo. Un día, el siete de marzo, terminó una pieza de tela y la entregó a los clientes. Estos, además de darle toda la paga, le regalaron un cabrito. Cuando ella entró en casa, el cabrito se puso a balar. Yo entonces llamé a mi mujer y le pregunté: «¿De dónde ha salido ese cabrito? ¿No será robado? Devuélveselo a su dueño. No podemos comer cosas robadas». Ella me aseguró: «Es un regalo que me han hecho además de pagarme». No la creí y, avergonzado por su comportamiento, insistí en que se lo devolviera a su dueño. Entonces ella me replicó: «¿Dónde están tus limosnas y buenas obras? Ya ves de que te han servido». Salmo Sal 111,1-2.7-8.9 R/. El corazón del justo está firme en el Señor Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, La descendencia del justo será bendita. R. No temerá la malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. R. Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre y alzará la frente con dignidad. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,13-17 En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta. Se acercaron y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?». Adivinando su hipocresía, les replicó: « ¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea». Se lo trajeron. Y él les preguntó: «¿De quién es esta imagen y esta inscripción?». Le contestaron: «Del César». Jesús les replicó: -«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». Y se quedaron admirados. Comentario al Evangelio del día. D. José Vicente Vila Castellar, OP Los fariseos y herodianos se esforzaban en intentar “engatusar” a Jesús con preguntas de doble intención, buscando ponerle en un aprieto. En principio, la pregunta era una doble trampa, si dice que si se debe pagar el tributo, le acusarían de traidor y vendido al opresor. Si dice no, lo acusarían de revolucionario y que niega el respeto debido al Cesar. La respuesta que da Jesús es, sencillamente, genial, no se compromete reconociendo la efigie del Cesar, ni tampoco se opone a que los judíos cumplan sus obligaciones tributarias. Los judíos no podían admitir la imagen del Cesar como divinidad, pero, sin embargo, si utilizaban el denario como moneda de uso corriente, pues para ellos era el equivalente al salario diario de un recolector. Les pone en evidencia desmontando la incoherente pregunta que le han realizado. Si la moneda con la que se paga el tributo lleva la imagen del Cesar, pues “dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. No pretendamos entremezclar lo que es temporal con lo divino, pero eso no significa que debamos inhibirnos de la defensa del débil, de luchar por la igualdad de todos los hombres, en procurar el bienestar para todos, no olvidando que todos somos Hijos de Dios y, como tales, todos tenemos derechos y obligaciones, pero siempre respetando la libertad del otro. ¿Nos puede el desánimo ante las adversidades? ¿Mi fe es tan firme como para perseverar aunque todo me vaya mal? ¿Estamos decididos a asumir como propio el compromiso social de la Iglesia y ayudar a los más débiles, aunque sea un incomprendido? |
02-jun-2021 15:25
#183
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Miércoles. 2 de junio de 2021. Beatos Sadoc y compañeros mártires. Primera lectura Lectura del libro de Tobías 3, 1-11a. 16-17a En aquellos días, con el alma llena de tristeza, entre gemidos y sollozos, recité esta plegaria: «Eres justo, Señor, y justas son tus obras son justas; siempre actúas con misericordia y fidelidad, tú eres juez del universo. Acuérdate, Señor, de mi y mírame; no me castigues por los pecados y errores que yo y mis padres hemos cometido. Hemos pecado en tu presencia, hemos transgredido tus mandatos y tú nos has entregado al saqueo, al cautiverio y a la muerte, hasta convertirnos en burla y chismorreo, en irrisión para todas las naciones entre las que nos has dispersado. Reconozco la justicia de tus juicios cuando me castigas por mis pecados y los de mis padres, porque no hemos obedecido tus mandatos, no hemos sido fieles en tu presencia. Haz conmigo lo que quieras, manda que me arrebaten la vida, que desaparezca de la faz de la tierra y a la tierra vuelva de nuevo. Más me vale morir que vivir porque se mofan de mí sin motivo y me invade profunda tristeza. Manda que me libre, Señor, de tanta aflicción, déjame partir a la morada eterna. Señor, no me retires tu rostro. Mejor es morir que vivir en tal miseria y escuchar tantos ultrajes». Sucedió aquel mismo día que Sara, hija de Ragüel, el de Ecbatana, en Media, fue injuriada por una de las criadas de su padre; porque había tenido siete maridos, pero el malvado demonio Asmodeo los había matado antes de consumar el matrimonio, según costumbre. La criada le dijo: «Eres tú la que matas a tus maridos. Ya te has casado siete veces y no llevas el nombre de ninguno de ellos. ¿Por qué nos castigas por su muerte? ¡Vete con ellos y que nunca veamos hijo ni hija tuyos!». Entonces Sara, llena de tristeza, subió llorando al piso superior de la casa con el propósito de ahorcarse. Pero, pensándolo mejor, se dijo: « Solo serviría para que recriminen a mi padre. Le dirían que su hija única se ahorcó al sentirse desgraciada. No quiero que mi anciano padre baje a la tumba abrumado de dolor. En vez de ahorcarme, pediré la muerte al Señor para no tener que oír más reproches en mi vida». Entonces extendió las manos hacia la ventana y oró. En aquel instante, la oración de ambos fue escuchada delante de la gloria de Dios, el cual envío al ángel Rafael para curarlos: a Tobit, para que desaparecieran las manchas blanquecinas de sus ojos y pudiera contemplar la luz de Dios; a Sara hija de Ragüel, para darla en matrimonio a Tobías, hijo de Tobit, liberándola del malvado demonio Asmodeo. Tobías tenía más derecho a casarse con ella que cuantos la habían pretendido. Salmo Sal 24 R/. A ti, Señor, levanto mi alma Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados, mientras que el fracaso malogra a los traidores. R. Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mi con misericordia, por tu bondad, Señor. R. El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,18-27 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: «Maestro, Moisés nos dejó escrito: "Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano". Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y resuciten ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella». Jesús les respondió: «¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: "Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados». Comentario al Evangelio del día. Fray Emilio García Álvarez O.P. Los saduceos del tiempo de Jesús no creían en la resurrección y la ridiculizaban, como en esta ocasión, en que argumentan a partir de la llamada ley del levirato (una ley que prescribía a los hermanos del difunto, que había muerto sin hijos, casarse con su viuda para suscitar descendientes a su hermano). Jesús responde, en primer lugar, afirmando que la resurrección no puede enjuiciarse como si se tratara de una prolongación de la vida presente. Es algo totalmente distinto, es otro mundo y no se puede razonar aplicando los criterios de aquí. Los bienaventurados “serán como ángeles”, en el sentido de que su vida estará centrada ante todo en la alabanza y en el servicio de Dios. En segundo lugar, Jesús evoca al Dios de los patriarcas, Abrahán, Isaac y Jacob, de los que hablan los libros del Pentateuco (los únicos libros que aceptan los saduceos). Da a entender, de esa manera, que Dios, que los eligió, sigue siendo fiel a ellos y la muerte no podrá poner término a esa fidelidad. Esta realidad debiera mover a sus interlocutores a reconocer que ese Dios, poderoso y dueño de la vida, quiere que todos vivan para siempre. Para nosotros, este razonamiento de Jesús contiene dos sabias advertencias: una, que no podemos entender la resurrección con nuestras categorías terrenas y limitadas, sino que hemos de aceptarla como un misterio de fe (y a la luz del conjunto de la Escritura); otra, que, si creemos en el poder de Dios y en su permanente obrar a favor de la vida, no podemos extrañarnos de que nos haya creado y destinado para vivir siempre con él. Preguntémonos sinceramente: ¿Cómo entendemos nosotros eso de “vivir para siempre”? ¿Creemos de verdad que Dios cuida ahora de nosotros y nos concederá después vivir para siempre? |
03-jun-2021 15:16
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Jueves. 3 de junio de 2021. San Carlos Luanga. Primera lectura Lectura del libro de Tobías 6, 10-11; 7, 1. 8-17; 8, 4-9a En aquellos días, cuando entraron en Media, ya cerca de Ecbatana, el ángel Rafael , haciéndose pasar por un tal Azarías, dijo al joven: «Hermano Tobías». Este respondió: «Dime» Prosiguió Azarías: «Pasaremos la noche en casa de Ragüel. Este pariente tuyo tiene una hija llamada Sara». Cuando entraron en Ecbatana, dijo Tobías: «Hermano Azarias, condúceme rápido a casa de nuestro pariente Ragüel». Así lo hizo el ángel. Lo encontraron sentado a la entrada del patio. Al saludo de ambos él respondió: «Mi más cordial bienvenida. Espero que estéis bien». Los hizo entrar en casa. Entonces Ragüel sacrificó un carnero y los hospedó con suma cordialidad. Después de bañarse y lavarse las manos, se sentaron a la mesa. Tobías dijo entonces a Rafael: «Hermano Azarías, di a Ragüel que me dé por mujer a mi pariente Sara». Ragüel lo oyó, y dijo al joven: «Come, bebe y disfruta esta noche. Tú eres quien más derecho tiene a casarte con Sara. No podría yo dársela a otro, puesto que tú eres el pariente más próximo. Pero debo decirte la verdad, hijo. Ya se la he dado en matrimonio a siete parientes y todos murieron la noche de la boda. Ahora, hijo, come y bebe, que el Señor cuidará de vosotros». Pero Tobías insistió: «No comeré ni beberé hasta que tomes una decisión sobre lo que te he pedido». Ragüel respondió: «De acuerdo. Te la doy por esposa según lo prescrito en la ley de Moisés. Dios ordena que sea tuya. Recíbela. Desde ahora sois marido y mujer. Tuya es desde hoy para siempre. Hijo, que el Señor del cielo os ayude esta noche y os conceda misericordia y paz». Llamó Ragüel a su hija Sara y, cuando ella estuvo presente, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías, diciendo: «Tómala por mujer según lo previsto y ordenado en la ley de Moisés. Tómala y llévala con bien a casa de tu padre. Que el Dios del cielo os conserve en paz y prosperidad» Llamó luego a la madre, mandó traer una hoja de papel y escribió el contrato de matrimonio: Sara era entregada por mujer a Tobías según lo prescrito en la ley de Moisés. Después de esto comenzaron a cenar. Ragüel lse dirigió a Edna, su mujer y le dijo: «Querida, prepara la otra habitación para Sara». Así lo hizo Edna y llevó allí a su hija. No pudo evitar el llanto. Luego, secándose las lágrimas, le dijo: «¡Ten ánimo, hija! Que el Señor del cielo cambie tu tristeza en alegría. ¡Ten ánimo, hija!» Y se retiró. Cuando todos hubieron salido y cerrado la puerta de la habitación. Tobías se levantó de la cama y dijo a Sara: «Levántate, mujer. Vamos a rezar pidiendo a nuestro Señor que se apiade de nosotros y nos proteja». Ella se levantó, y comenzaron a suplicar la protección del Señor. Tobías oró así: «Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito tu nombre por siempre. Que por siempre te alaben los cielo y todas tus criaturas. Tú creaste a Adán y le diste a Eva, su mujer, como ayuda y apoyo. De ellos nació la estirpe humana. Tú dijiste: “No es bueno que el hombre esté solo, hagámosle una ayuda semejante a él”. Al casarme ahora con esta mujer, no lo hago por impuro deseo, sino con la mejor intención. Ten misericordia de nosotros y haz que lleguemos juntos a la vejez». Los dos dijeron: «Amén, amén». Y durmieron aquella noche. Salmo Sal 127,1-2.3.4-5 R/. Dichosos los que temen al Señor Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R. Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,28b-34) En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser". El segundo es este: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". No hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Hemos oído muchas veces este pasaje evangélico y correemos el peligro de no darle el valor que tiene. La pregunta que un letrado le hace a Jesús es la más importante de toda nuestra vida: “¿Qué mandamiento es el primero de todos?”. Que podemos traducir por cuál es la clave para conseguir la alegría de vivir, la felicidad que todos tanto deseamos. La respuesta de Jesús es clara y rotunda: el amor, dirigido en tres direcciones: a Dios, al prójimo y a uno mismo. Quien logra amar de esta manera triunfa en la vida, quien no lo consigue fracasa. Sabemos que Jesús de muchas maneras nos ha hablado del amor. Siempre tiene el amor en sus labios y en su corazón y nos lo expresa una y mil veces. Es claro que muchos en nuestra sociedad piensan que el triunfo personal viene principalmente por acumular dinero y todo lo que él pueda proporcionar. Jesús, profundo conocedor de nuestros entresijos humanos, sabe también que el amor es la asignatura más difícil que tenemos, la que más nos cuesta aprobar y de la manera que él nos indica. Por eso, viene en nuestra ayuda, en primer lugar, dándonos ejemplo, amándonos hasta entregar su vida por nosotros y, segundo lugar, regalándonos su amor para que nosotros podamos amar con nuestras fuerzas y con el amor que él nos ofrece. “Amaos unos a otros como yo os he amado”, y así podamos decir “Ya no soy yo ama es Cristo quien ama en mí”. |
04-jun-2021 14:59
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Viernes. 4 de junio de 2021. San Pedro de Verona. Primera lectura Lectura del libro de Tobías 11, 5-18 En aquellos días, Ana estaba sentada, con la mirada puesta en el camino por donde debía volver su hijo. Cuando lo divisó de lejos, dijo al padre: «Mira, ahí llega tu hijo con el hombre que lo acompañaba». Rafael dijo a Tobías, antes de llegar a su padre: «Estoy seguro de que tu padre recuperará la vista. Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se desprendan. Tu padre recobrará la vista y verá la luz». Ana acudió corriendo y se abrazó al cuello de su hijo, mientras decía: «Ya te he visto, hijo. Ya puedo morir». Y rompió a llorar. Tobit se levantó y, tropezando, atravesó la puerta del patio. Tobías corrió hasta él con la hiel del pez en la mano; le sopló en los ojos, lo tomó de la mano y le dijo: «Ánimo, padre!». Tomó el remedio y se lo aplicó. Luego, con ambas manos, le quitó como unas pielecillas de los ojos. Tobit se echó al cuello de su hijo y gritó entre lágrimas: «Te veo, hijo, luz de mis ojos». Y añadió: «Bendito sea Dios y bendito sea su gran nombre; benditos todos sus santos ángeles. Que su gran nombre nos proteja. Bendito por siempre todos los ángeles. Tras el castigo se ha apiadado, y ahora veo a mi hijo Tobías». Tobías entró en casa lleno de gozo y alabando a Dios con voz potente. Después contó a su padre lo bien que le había ido en el viaje: traía el dinero y se había casado con Sara, la hija de Ragüel. Y agregó: «Estará a punto de llegar, casi a la puerta de Nínive». Tobit, alegre y alabando a Dios, salió hacia las puertas de Nínive, al encuentro de su nuera. La gente de Nínive quedaba estupefacta al verlo caminar con paso firme y sin ayuda de nadie. Él proclamaba ante ellos que Dios, en su misericordia, le había devuelto la vista. Cuando se encontró con Sara, la mujer de su hijo, lea bendijo con estas palabras: «¡Bienvenida seas, hija! Bendito sea tu Dios, que te ha traído a nuestra casa. Que él bendiga a tu padre, a mi hijo y a ti hija mía. Entra en esta tu casa con salud, bendición y alegría. Entra, hija». Aquel fue un día de fiesta para todos los judíos de Nínive. Salmo Sal 145 R/. Alaba, alma mía, al Señor Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista. R/. Que mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R/. Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 35-37 En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo dicen los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, movido por el Espíritu Santo, dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?". Una muchedumbre numerosa le escuchaba a gusto. Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P. La gente disfrutaba de la persona misma de Jesús: de su bondad, de su inteligencia, de su libertad de palabra y acción. Con sólo escucharle, se sentían mejores, más inteligentes, más libres. No imponía distancias. No los tenía a menos a pesar de su ignorancia. No los condenaba, a pesar de que sabía que distaban mucho de ser perfectos. Jesús les introducía en el misterio de su persona con habilidad, a partir de los textos de la Escritura que todos habían oído. Conocer mejor a una persona a la que se quiere mucho es un verdadero placer. Y en Jesús se adivinaba un gran misterio. La lectura de hoy nos muestra a Jesús haciendo una pregunta nada fácil de responder por parte de sus interlocutores. Se refiere a él mismo. Conociendo el origen del Mesías, se descubriría su autoridad y la base del crédito que han de prestarle. ¿Cómo dicen los letrados que el Mesías es hijo de David?. Si es hijo, tiene que ser inferior, según la lógica patriarcal de aquel pueblo. La gente que le veía actuar con los pobres y los enfermos, con respeto y amor, y con las autoridades, con una libertad y una superioridad inimaginables, estaba muy próxima a admitir el misterio que se escondía en su persona. Y decían: ¿No será Jesús aquél a quien el mismo David llama Señor? Lo admiraban a pesar de que rompía muchos esquemas. |
05-jun-2021 15:15
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Sábado. 5 de junio de 2021. San Bonifacio. Primera lectura Lectura del libro de Tobías 12, 1.5-15.20 En aquellos días, Tobit llamó a Tobías y le advirtió: «Hijo, ocúpate de pagar al hombre que te ha acompañado. Añade algo a la paga convenida». Así pues, Tobías lo llamó y le dijo: «Recibe como paga la mitad de todo lo que has traído y vete en paz». Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: «Alabad a Dios y dadle gracias ante todos los vivientes por los beneficios que os ha concedido ; así todos cantarán y alabarán su nombre. Proclamad a todo el mundo las gloriosas acciones de Dios y no descuidéis darle gracias. Es bueno guardar el secreto del rey, pero las gloriosas acciones de Dios hay que manifestarlas en público. Practicad el bien, y no os atrapará el mal. Más vale la oración sincera y la limosna hecha con rectitud que la riqueza lograda con injusticia. Más vale dar limosna que amontonar oro. La limosna libra de la muerte y purifica del pecado. Los que dan limosna vivirán largos años, mientras que los pecadores y malhechores atentan contra su propia vida. Os voy a decir toda la verdad, sin ocultaros nada. Os he dicho que es bueno guardar el secreto del rey y manifestar en público las gloriosas acciones de Dios. Pues bien, cuando tú y Sara orabais, era yo quien presentaba el memorial de vuestras oraciones ante la gloria del Señor, y lo mismo cuando enterrabas a los muertos. El día en que te levantaste enseguida de la mesa, sin comer, para dar sepultura a un cadáver, Dios me había enviado para someterte a prueba. También ahora me ha enviado Dios para curaros a ti y a tu nuera Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están al servicio del Señor y tienen acceso a la gloria de su presencia. Ahora pues, alabad al Señor en la tierra, dadle gracias. Yo subo al que me ha enviado. Poned por escrito todo lo que os ha sucedido». El ángel se elevó. Salmo Tb 13 R/. Bendito sea Dios, que vive eternamente Él azota y se compadece, hunde hasta el abismo y saca de él, y no hay quien escape de su mano. R/. Veréis lo que hará con vosotros, le daréis gracias a boca llena, bendeciréis al Señor de la justicia y ensalzaréis al rey de los siglos. R/. Yo le doy gracias en mi cautiverio, anuncio su grandeza y su poder a un pueblo pecador. R/. Convertíos, pecadores, obrad rectamente en su presencia: quizá os mostrará benevolencia y tendrá compasión. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 12,38-44 En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía: "¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, y aparentan hacer largas oraciones. Éstos recibirán una condenación más rigurosa". Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: "En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir". Comentario al Evangelio del día. Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P. Jesús hoy mira el corazón de esta pobre viuda y ve que ha echado más que nadie, porque «La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón» (1 Sa 16, 7). No es el qué ni el cuánto lo que a Dios le interesa. Más que la cantidad lo que importa aquí es el gesto mismo y lo que pone de manifiesto sobre esta mujer: Su generosidad revela, en primer lugar, que no se siente dueña ni siquiera de lo más básico, de aquello que tiene para subsistir; y por eso puede soltarlo. « ¿Qué tienes que no hayas recibido? » pregunta san Pablo a los Corintios, y es que la ofrenda solo es posible si somos conscientes de que todo es don y nada nos pertenece. Además, deja entrever dónde tiene puesta su confianza. Es capaz de entregar todo lo que tiene para vivir en la certeza de que «poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que, teniendo, siempre y en todo, lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena (…). Y siempre seréis ricos para toda largueza» (2 Co 9, 8.11). Por eso Jesús elogia a esta pobre viuda: porque con su entrega deja que su existencia quede desprotegida, a la intemperie, vacía, dispuesta toda ella al Señor. Él observa, con ojos que saben ver el corazón, y ve que la ofrenda de esta pobre mujer no busca el aparentar, sino que es un abandono confiado en Dios, de quien cree que ha recibido todo. Ve que, en esos dos reales, en realidad, ofrece su vida, sus seguridades humanas, sus precauciones, para apoyarse solamente en el Señor. Un insignificante detalle puede revelar mucho de la persona humana y es la disposición interior la que revaloriza cada gesto: ¿Qué es lo que nos empuja en nuestra limosna, sacrificios, ofrendas, conducta y buenas obras? ¿Que nos vean, nos honren y nos reconozcan, como pretendían los escribas? ¿Dejar nuestra conciencia tranquila mientras seguimos acomodados en nuestros territorios existenciales? ¿Por qué nos resistimos a dar hasta lo que creemos más necesario? Eso que rehusamos poner en manos de Dios, nuestras riquezas, afectos, proyectos, ¿de verdad son tan vitales? ¿O es que nos hemos adueñado de ellos? ¿Creemos o no creemos que Dios tiene poder para darnos en cada momento aquello que necesitemos? |
06-jun-2021 15:29
#187
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Domingo. 6 de junio de 2021. Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. Primera lectura Lectura del Libro del Exodo 24, 3-8 En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime: «Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor». Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió: «Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos». Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras». Salmo Sal. 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18 R: Alzaré la copa de la salvación, invocando tu nombre, Señor. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos, en presencia de todo el pueblo. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 9, 11-15 Hermanos: Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su «tienda» es más grande y más perfecto: no hecha por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado. No lleva sangre de machos cabríos, ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna. Si la sangre de machos cabríos y de toros, y la ceniza de una becerra, santifican con su aspersión a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, para que demos culto al Dios vivo. Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 14, 12-16. 22-26 El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «ld a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí» Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua. Mientras comían, tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.» Después, tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios». Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos. Comentario al Evangelio del día. Fray Juan Carlos González del Cerro O.P. Nueva Alianza En el Antiguo Testamento, la relación de Dios con su pueblo se expresa en términos de Alianza. En el relato del Éxodo, que nos narra la primera lectura, Moisés da a conocer las palabras y mandatos del Señor y el pueblo responde contundentemente: “Haremos todo lo que manda el Señor…y lo obedeceremos”. Así, Israel muestra su compromiso de vivir en la Alianza que el Señor le propone. Para ratificarla Moisés utiliza la sangre, símbolo de la vida, pues la Alianza compromete la vida, y derrama una parte sobre el altar, que simboliza a Dios, y con la otra rocía al pueblo. Esta alianza prefigura la Alianza Nueva y definitiva que se habría de establecer en la Sangre de Jesucristo: su vida entregada por amor. La Eucaristía es memorial de esta Nueva Alianza que funda una nueva comunión con Dios, gracias a la Sangre de Aquél que borra el pecado, es decir, elimina todo lo que impide vivir en la alianza plena con Dios. Acción de Gracias El Salmo Responsorial, orado desde el Nuevo Testamento, es una invitación a la acción de gracias por la salvación. Dios, a través de su Hijo, ha roto nuestras cadenas. En la Eucaristía alzamos la Copa de Cristo, invocando el Nombre del Dios misericordioso que nos salva por el misterio pascual de su Hijo. La Eucaristía es así una solemne acción de gracias. Sacrificio El autor de la carta a los Hebreos, comparando el sacrificio de Jesús con los sacrificios antiguos del Templo ya caducos, incide en el valor eterno, purificador y salvador de la Sangre de Cristo. La Eucaristía es el sacramento del sacrificio de Jesús, de la ofrenda de su vida por amor hecha una sola vez y para siempre. La Eucaristía, al actualizar esta ofrenda del Señor, nos invita a tomar parte en la misma. Compartir el cáliz del Señor es estar dispuestos a correr su misma suerte: dar la vida para ganarla de verdad. Don y presencia El relato de la institución de la Eucaristía, que nos narra el evangelista San Marcos, nos llena de un sentimiento profundo de admiración y adoración. En esa Última Cena, Jesús se ofrece como Don para el mundo: Cuerpo entregado y Sangre derramada. Don de sí mismo y presencia permanente de Jesús a través de la ofrenda eucarística. La Eucaristía no es metáfora sino realidad auténtica: un pan que es Cuerpo de Cristo, un vino que es Sangre de Cristo derramada por todos; Vino Nuevo que nos emplaza al Reino de Dios en su plena realización. Alimento de vida, por tanto, para el presente que anuncia el futuro victorioso de la humanidad, el mundo y la historia. |
07-jun-2021 15:05
#188
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Lunes. 7 de junio de 2021. Mártires mozárabes de Córdoba. Primera lectura Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 1-7 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que residen en Acaya: gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. ¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación nuestra hasta el punto de poder consolar nosotros a los demás en cualquier lucha, mediante el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios! Porque lo mismo que abundan en nosotros los sufrimientos de Cristo, abunda también nuestro consuelo gracias a Cristo. De hecho si pasamos tribulaciones, es para vuestro consuelo y salvación; si somos consolados, es para vuestro consuelo que os da la capacidad de aguantar los mismos sufrimientos que padecemos nosotros. Nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos si compartís los sufrimientos, también compartiéris el consuelo. Salmo Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9 R/. Gustad y ved qué bueno es el Señor Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R. El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,1-12 En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier moco por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. No hay que citar a un profundo pensador, a un gran filósofo para afirmar que el deseo más fuerte de la persona humana es el deseo de felicidad. Así lo experimentamos todos. Jesús, que nos conocía y nos conoce bien, también nos habló de este nuestro anhelo más profundo, en sus bienaventuranzas, el camino con ocho vías para alcanzar la felicidad. Las bienaventuranzas no son un código moral de leyes desvinculadas de la persona de Jesús. Las bienaventuranzas se mueven en otro plano. En el plano del “seguidor de Jesús”. Se trata, en primer lugar, de seguir a una persona que te ha seducido, encandilado… Y desde ahí, las bienaventuranzas nos dicen cuál es el estilo de vida, cuál es el espíritu que ha de animar a este seguidor. Y prometen lo que más anhela nuestro corazón: felicidad. Bien poco se parecen las bienaventuranzas de Jesús a las bienaventuranzas de nuestra sociedad. Nuestra sociedad proclama felices a los que tienen mucho dinero, a los que ocupan los primeros puestos, a los triunfadores, a los guapos, a los que disfrutan de la vida sin escrúpulos… ¿Quién acierta? Cristiano es el que experimenta en su vida que Jesús tiene razón y da en el clavo siempre. Se adentra por el camino que Jesús vivió y predicó y experimenta, por sí mismo, la verdad de la vida y de las palabras de Jesús… también de sus bienaventuranzas. |
08-jun-2021 14:33
#189
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Martes. 8 de junio de 2021. Beatas Diana y Cecilia. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 18-22 Hermanos: ¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no es sí y no. Pues el Hijo de Dios, Jesucristo, que fue anunciado entre vosotros por mí, por Silvano y por Timoteo, no fue si y no, sino que en él solo hubo sí. Pues todas las promesas de Dios han alcanzado su sí en el. Así por medio de él, decimos nuestro “Amén” a Dios, para gloria suya a través de nosotros. Es Dios quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros; y además nos ungió, nos selló y ha puesto su Espíritu como prenda en nuestros corazones. Salmo Salmo 118. R. Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Tus preceptos son admirables, por eso los guarda mi alma. R. La explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes. R. Abro la boca y respiro, ansiando tus mandamientos. R. Vuélvete a mí y ten misericordia, como es tu norma con los que aman tu nombre. R. Asegura mis pasos con tu promesa, que ninguna maldad me domine. R. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus leyes. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-16 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos». Comentario al Evangelio del Día. Dña. Montserrat Palet Dalmases O.P. ¡Qué dos elementos más hermosos y necesarios para nuestro día a día se contemplan en este pequeño fragmento del Evangelio de San Mateo! Sal y Luz, su destino es estar siempre al servicio de los demás y los dos han tenido mucha importancia a lo largo de la historia de la salvación. La sal tiene una función purificadora, da sabor, conserva, cura; es una sustancia de las más necesarias para la vida del ser humano. La luz está hecha para romper las tinieblas y para que todos podamos ver. En este texto Jesús habla a la muchedumbre desde una montaña. Acaba de proclamar un estilo de vida tan nuevo como sorprendente. Y lo ha hecho con autoridad divina. Él es el Mesías, el Salvador. Por Él vivimos la nueva y definitiva Alianza con Dios. En esta perspectiva, quien dice sí con su vida a estas enseñanzas es sal y luz. Dos imágenes de lo que Dios quiere del cristiano en el mundo. La sal da valor y sabor a lo que toca. Para ello tiene que disolverse en los alimentos. La luz sirve para ver, con ella se puede caminar. Ocultarla no tiene sentido. Así el cristiano, portador del don de Dios, no se puede limitar a gozarlo y vivirlo él solo, debe vivir la misión de ser predicadores de esperanza, ser luz y vida para las personas con las que viven y se relacionan. Debe alumbrar y dar sabor al mundo. No por vanagloria ni haciendo alarde de lo que posee, sino para que los demás, viéndolo, den gloria al Padre. El ejemplo más claro es el mismo Jesús, que siempre actuó poniendo su poder y enseñanzas al servicio de la gloria del Padre. ¿Se han visto truncados nuestros proyectos por seguir a Cristo? Como Predicador/a ¿doy sabor y aporto luz a mi alrededor? |
09-jun-2021 15:07
#190
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Miércoles. 9 de junio de 2021. San Efrén. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 4-11 Hermanos: Esta confianza la tenemos ante Dios por Cristo; no es que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos nada como realización nuestra; nuestra capacidad nos viene de Dios, el cual nos capacitó para ser ministros de una alianza nueva: no de la letra sino de Espíritu; pues la letra mata, mientras que el Espíritu da vida. Pues si el ministerio de la muerte, grabado en letras sobre piedra, se realizó con tanta gloria que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moisés, por el resplandor de su cara, pese a ser un resplandor pasajero, ¡ cuánto más glorioso será el ministerio del Espíritu! Pues si el ministerio de la condena era glorioso ya no o es comparado con esta gloria sobreeminente. Y si lo que era pasajero tuvo su gloria, ¡cuánto más glorioso no será lo que permanece! Salmo Sal 98,5.6.7.8.9 R/. Santo eres, Señor, Dios nuestro Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: ¡Él es santo! R. Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía. R. Dios les hablaba desde la columna de nube; oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R. Señor, Dios nuestro, tú les respondías, tú eras para ellos un Dios de perdón, un Dios que castiga sus maldades. R. Ensalzad al Señor, Dios nuestro; postraos ante su monte santo: ¡Santo es el Señor, nuestro Dios! R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos». Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra O.P. Jesús en el texto evangélico exige que se cumpla hasta la última tilde la ley mosaica. Jesús dará plenitud a esa ley. Lo que Jesús hace es precisar quién es ese Dios y ese prójimo a los hay que amar. Las parábolas del Hijo pródigo y del Buen samaritano lo precisan. Ahí está la originalidad del mensaje de Jesús. Hay que cumplir todos los mandamientos de la ley mosaica, mas se ha de hacer como ejercicio de amor, no por un simple cumplir una ley a la que se está obligado, porque alguien la impone. El Dios de Jesús no es un simple legislador, que impone una ley a los hombres. Es un Dios Padre, que quiere que se reconozca su amor, y se corresponda ese con amor a sus hijos. Estos, los hijos, no son solo los miembros de “su pueblo”, los judíos, sino todo ser humano. Y de manera especial los más necesitados, los que más exigen de atención humana, para vivir con dignidad de hijos de Dios. Cristo, dice Pablo, nos genera la confianza que hemos de tener en Dios, en su Dios, el Padre. Jesús de Nazaret es su encarnación del amor de Dios es la razón de esa confianza en Dios. Confianza en ser servidores de la “nueva alianza”. Confianza, añade Pablo, que no se apoya en cumplir la letra de la ley, sino en movernos por su espíritu, el espíritu de la ley. Espíritu que se resume en cumplir la ley por amor, eso es la plenitud de la ley. Para ello necesitamos la ayuda del Espíritu -con mayúscula-, que es quien ha de derramar la fuerza del amor en nosotros. Las lecturas de la eucaristía en este día, nos llevan a preguntarnos, sobre con qué espíritu, qué afectos, qué pretendemos cuando ajustamos nuestra vida a la ley, en sus diversos niveles. ¿Somos cumplidores simples de la ley, o nos preocupamos sobre los motivos por los que cumplimos la ley? ¿Nos quedamos en la letra de la ley o nos inquieta el “espíritu” con el que la cumplimos? |
10-jun-2021 15:10
#191
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Jueves. 10 de junio de 2021. Beato Juan Domínici. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 15-4, 1. 3-6 Hermanos: Hasta hoy, cada vez que se lee a Moisés, cae un velo sobre los corazones de los hijos de Israel; “pero cuando se conviertan al Señor, se quitará el velo”. Ahora bien, el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad. Mas todos nosotros, con la cara descubierta, reflejamos la gloria del Señor y nos vamos transformando en su imagen con resplandor creciente; por la acción del Espíritu del Señor. Por esto, encargados de este ministerio por la misericordia obtenida, no nos acobardamos. Y si nuestro Evangelio está velado, lo está entre los que se pierden, los incrédulos, cuyas mentes ha obcecado el dios de este mundo para que no vean el resplandor del Evangelio de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y nosotros como siervos vuestros por Jesús. Pues el Dios que dijo: «Brille la luz del seno de las tinieblas» ha brillado en nuestros corazones, para que resplandezca el conocimiento de la gloria de Dios reflejada en el rostro de Cristo. Salmo Salmo: Sal 84, 9ab- 10. 11-12. 13-14 R. La gloria del Señor habitará en nuestra tierra. Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.» La salvación está cerca de los que lo temen, y la gloria habitará en nuestra tierra. R. La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la fidelidad brota de la tierra, y la justicia mira desde el cielo. R. El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto. La justicia marchará ante él, y sus pasos señalarán el camino. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si nuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Jesús se ha tomado muy en serio lo de que somos hijos de Dios y por lo tanto hermanos unos de otros, y nos pide que nos portemos como tales. Por eso, hoy en primer lugar insiste en lo de nuestra fraternidad, señalándonos algunas de las actitudes contrarias a ella. No ya matar al hermano, sino toda muestra de no amarle, como el estar peleado con él, el llamarle imbécil, renegado… son actitudes que debemos rechazar en nuestra vida de fraternidad. Nadie como Cristo Jesús, en sus enseñanzas sobre el amor y tirando del hilo de la filiación y de la fraternidad, ha destacado tanto la unión total entre el amor a Dios y el amor al prójimo. Es claro y rotundo. No se puede amar a Dios si no se ama al hermano. No se puede estar a bien con Dios si se está a mal con el hermano. No se puede llevar una ofrenda al altar de Dios y llevarse mal con un hermano. Es la lógica de Cristo, la lógica de la filiación divina y de la fraternidad universal con todo hombre. La lógica que hemos de vivir. |
11-jun-2021 14:50
#192
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Viernes. 11 de junio de 2021. Sagrado Corazón de Jesús. Primera lectura Lectura de la profecía de Oseas 11, 1b. 3-4. 8c-9 Esto dice el Señor: «Cuando Israel era joven lo amé y de Egipto llamé a mi hijo. Era yo quien había criado a Efraín, tomándolo en mis brazos; y no reconocieron que yo lo cuidaba. Con lazos humanos los atraje con vínculos de amor. Fui para ellos como quien alza un niño hasta sus mejillas. Me incliné hacia él para darle de comer. Mi corazón está perturbado, se conmueven mis entrañas. No actuaré al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín, porque yo soy Dios, y no hombre; santo en medio de vosotros, y no me dejo llevar por la ira». Salmo Salmo: Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 R. Sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. «Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación». Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R. «Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso». R. Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el santo de Israel». R. Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 8-12. 14-19 Hermanos: A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado la gracia de anunciar a los gentiles la riqueza insondable de Cristo, e iluminar la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los principados y potestades celestes conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios por la fe en él. Por eso doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda paternidad en el cielo y en la tierra, pidiéndole que os conceda, según la riqueza de su gloria, ser robustecidos por medio de su Espíritu en vuestro hombre interior; que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; de modo que así, con todos los santos, logréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo el amor de Cristo, que trasciende todo conocimiento. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 31-37 Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua. El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que traspasaron» Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P. El año 1673, Margarita Alacoque, ve a Jesús que le muestra su corazón y le hace la gran promesa: “La salvación, a todos los que hagan los primeros viernes de mes”. Celebramos hoy la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. El amor de Dios y el de Cristo hemos celebrado en la navidad y en el Triduo Pascual de la muerte salvadora de Jesús. Hoy celebramos “los beneficios de su amor por nosotros” y los “infinitos tesoros de caridad” que hay en el corazón de Cristo. Dios es amor, sus relaciones con el mundo sólo pueden ser relaciones de amor. Todo el Antiguo Testamento es una historia continuada de ternura, fidelidad, benevolencia… La Historia de la Salvación es una larga historia amorosa protagonizada por Dios, Cristo y la Iglesia. A Dios se compara a un padre que ama a su hijo, que es el pueblo de Israel, enseñándole, alimentándole, defendiéndolo (Oseas 11, i, 3-4.8). Y San Pablo escribe: “Que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento… comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano” (Efesios 3, 8-12). Jesucristo, supremo amor del padre Santa Teresa de Jesús escribe en su Castillo Interior: “Cuan gran yerro es no ejercitarse, por muy espirituales que seamos, en traer presente la humanidad de Nuestro Señor”. De igual modo los teólogos dicen: “La explicación de todos los misterios hay que buscarla siempre mirando al costado de Cristo, por el que asoma su corazón”. La muerte en la cruz es el momento culminante de ese amor que Jesús había mostrado durante su vida, como reflejo del amor de Dios, y que se había manifestado, sobre todo, para con los pobres y los que sufren. Ahora es él quien entrega su propia vida, en sacrificio perfecto. Nosotros, después del acontecimiento de Cristo, tenemos muchos más motivos para creer en ese amor y dejarnos envolver por él. En la fiesta de hoy se nos invita a mirar hacia Dios y agradecer su amor misericordioso. A mirar hacia Cristo y ver la seriedad de su amor, que le llevó a entregarse en la cruz por nosotros. A mirar al Espíritu, el Amor de Dios que ha sido infundido en nuestros corazones. Y a vivir así envueltos en el amor del Dios Trinidad. Por eso en este día se nos invita a pedir: "Enciende en nosotros el fuego de la caridad, que nos mueva a unirnos más a Cristo y a reconocerle presente en los hermanos". |
12-jun-2021 15:24
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Sábado. 12 de junio de 2021. Corazón inmaculado de la bienaventurada Virgen María. San Juan de Sahagún. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 14-21 Hermanos: Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. De modo que nosotros desde ahora no conocemos a nadie según la carne; si alguna vez conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no lo conocemos así. Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación. Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a se justicia de Dios en él. Salmo Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. R. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre los que lo temen; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-51 Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedo en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo. Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que le dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Comentario al Evangelio del día. Monjas Dominicas Contemplativas. En el evangelio de hoy se hace referencia al Templo, a la casa de mi Padre y al corazón de María. Y también las oraciones eucológicas de esta Fiesta del Inmaculado Corazón de María citan expresamente el Corazón de María como “digna morada del Espíritu Santo”, y que nosotros “lleguemos a ser templos dignos de tu gloria”. ¿Qué relación tiene todo esto? ¿Qué nos quiere decir? En la época de Jesús, el Templo de Jerusalén era la casa de Dios, ahí moraba Dios. Pero hay otras traducciones que en lugar de “Casa de mi Padre”, traduce por “las cosas de mi Padre”. Es decir, que Jesús parece querer indicar a José y María que las cosas de su Padre, o sea, la relación íntima con Él, es más importante que el Templo, porque esa relación se puede dar en lo íntimo del corazón. Y así lo apunta el final del Evangelio: “María conservaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón”. Efectivamente, el corazón es el centro de la persona, ahí sucede todo, ahí se toman las decisiones, ahí se guardan los sentimientos, afectos, deseos, todo lo profundo de la persona. Y ahí habita Dios, ahí habla al corazón de la persona y en ese fondo es donde quiere tener una relación de amor con cada uno de nosotros. Aprovechemos este día en que María nos ayuda a tomar en serio nuestro proceder, a cribar nuestro corazón para comprobar si de verdad amamos a Dios, a no tener miedo de mirar dentro y ver qué sale de nuestro corazón, y a confiarnos a su Inmaculado Corazón para pedirle que podamos tener los mismos sentimientos del Hijo. |
13-jun-2021 15:26
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Domingo. 13 de junio de 2021. XI Domingo del Tiempo Ordinario. San Antonio de Padua. Primera lectura Lectura del Profeta Ezequiel 17, 22-24 Esto dice el Señor Dios: «También yo había escogido una rama de la cima del alto cedro y la había plantado; de las más altas y jóvenes ramas arrancaré una tierna y la plantaré en la cumbre de un monte elevado; la plantaré en una montaña alta de Israel, echará brotes y dará fruto. Se hará un cedro magnífico. Aves de todas clases anidarán en él, anidarán al abrigo de sus ramas. Y reconocerán todos los árboles del campo que yo soy el Señor, que humillo al árbol elevado y exalto al humilde, hago secarse el árbol verde y florecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré». Salmo Sal 91, 2-3, 13-14, 15-16 R/ Es bueno dar gracias al Señor Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo, proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad. R El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano; plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. R En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, mi Roca, n quien no existe la maldad. R. Segunda lectura Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5, 6-10 Hermanos: Siempre llenos de buen ánimo y sabiendo que, mientras habitamos en el cuerpo, estamos desterrados lejos del Señor, caminamos en fe y no en visión. Pero estamos de buen ánimo y preferimos ser desterrados del cuerpo y vivir junto al Señor. Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarlo. Porque todos tenemos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir cada cual por lo que haya hecho mientras tenía este cuerpo, sea el bien o el mal. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4, 26-34 En aquel tiempo, Jesús decía al gentío: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Dijo también: «¿Con qué compararemos el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden anidar a su sombra». Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos les explicaba todo en privado. Comentario al Evangelio del día. D. Carmelo Lara Ginés O.P. Una luminosa Palabra se nos propone este domingo. ¿Qué tenemos que hacer hermanos?, es la pregunta que hace el pueblo a Pedro y los demás apóstoles el día del Pentecostés del Espíritu en Jerusalén. Ellos responden pidiendo conversión y bautismo personal en el nombre de Jesús Cfr Hch 2, 37-39. Dar frutos generosos de amor y responsabilidad. Comienza el mensaje apostólico a todos los pueblos de toda raza, lengua y nación. Y la respuesta ha de servir para todos los tiempos. Ya Jesús les habló con anterioridad y lo hizo en ocasiones por medio de parábolas. Hoy toda gira en torno al "trabajo apostólico generoso de sembrar la Palabra". La de Jesús el Señor. Él es el sembrador. No hay que olvidarlo. Si queremos ser útiles en el Reino de Dios, es su Palabra la que ha de ser sembrada y esperar pacientemente su crecimiento, desarrollo y fruto. Si la tierra es buena, y lo es. La semilla es mejor. Mensajes claros, y evangélicos. Es su Palabra. Se trata de una semilla buena, la única necesaria, no necesita añadidos. El Evangelio es una buena semilla que ha de fecundar y dar fruto en el corazón del ser humano. Toda manipulación del mensaje evangélico, nos destruye, no fructifica y no nos será útil, ni salvadores, no serán más que discursos sobre discursos que aturden y sepultan la claridad del mensaje de salvación, no penetran en el corazón de las personas ni darán frutos creíbles en nuestras comunidades. Hay que acoger la vida que fluye, y poner la semilla del Reino, con la esperanza de que el fruto llegará por la acción del poder de la misma Palabra y del Espíritu. El Reino se siembra proponiendo, esperando y cuidando el mensaje. Respetando el mensaje y el destinatario. Ha de permitir que se haga vida en el caso de que se acepte. Hasta que nace hay que saber cuidar los tiempos de espera. Si nace con fuerza, será porque se ha trabajado bien en el cuidado. Será necesario vivir en oración, respeto y libertad. Ezequiel nos habla de la potencialidad interior que posee el humilde, capaz de transformar toda soberbia que fructifica injusticia e impiedad. Hay que cuidar todo brote de humanidad pues ahí está el Espíritu del Señor. Su Fuerza. «La creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios» (Rm 8,19) La parábola del sembrador nos lleva a vivir siempre esperando. Pero, hay que cuidar el proceso. Proponer la Palabra para que sea escuchada y entendida y aceptada. Oración, estudio y verdad se hacen necesarios. Es lo más pastoral, acertado y positivo. Jesús es el camino, la verdad y la vida. Se trata de escuchar, acoger, recibir y entender la propuesta del Reino de Dios. Jesucristo es su artífice. Jesús dice: "Escuchad", llama la atención de los que le rodean. Algo importante va a decir. Su palabra modifica toda realidad. Pues va a proponer una realidad distinta, más humana, justa y adecuada para cada uno de los oyentes, o mejor de aquellos que acogen esa semilla de salvación que transforma el corazón del oyente. El a todos nos desea que tengamos vida, y, que esa vida sea verdaderamente humana. En la profundidad de los surcos que cruzan y marcan nuestras vidas, aparecen injusticias, falsedades y sufrimientos sobrevenidos por nuestra condición humana, estas situaciones personales y muchas veces colectivas han de tener una respuesta de dignidad y valoración positiva de cada uno de nuestros hermanos. La escucha y acogida de la Palabra creará en nosotros un corazón capaz de amar y transmitir vida, una vida evangélica, nueva, plena de valores que humanizan este mundo, nuestros mundos particulares y comunitarios con la única finalidad de hacer fructificar con energía y de modo creíble las Bienaventuranzas del Evangelio, que nos cuidan y animan a dar frutos. Cada uno con sus carismas particulares, los que el Espíritu ha puesto en su corazón para hacer posible y visible la presencia de una comunidad en donde verdaderamente las personas se amen, cuiden y respeten. Des frutos y señales de salvación. El sembrador por tanto es fiel. Jesús es el sembrador. No hay otro. Los demás, servidores de la Palabra. Toda palabra del Evangelio es transformadora en los procesos personales, gestando un nombre nuevo. Ha de conducir a la libertad que poseen los verdaderos hijos de Dios. Llevar a término el proceso de cristificación que tiene su origen en nuestro bautismo. Ese ser hijos en el Hijo. El "escuchadle" del episodio del Jordán, es ante todo un comienzo de germinación fecunda. Es ante todo un caminar en una única dirección, Trata de sembrar en toda una esperanza de dignidad, libertad y pureza al ser humano necesitado de cambios. Hacia una comunión plena con Jesucristo, sembrador, pastor, compañero y hermano que se acerca delicadamente a sanar nuestro corazón y entendimiento para que demos frutos capaces de gestar y desarrollar y fructificar los distintos carismas de los que habla el Evangelio como buena noticia de salvación que es. Haciendo nuestra, la responsabilidad de hacer germinar todas las semillas contenidas en las Bienaventuranzas. Cuidemos la tierra y la semilla. Seamos pacientes con los brotes. Esperemos los frutos. Y nunca desesperemos si no rinden al cien por cien. Cada uno tenemos nuestro tiempo y ritmo. Toca sembrar, cuidar, segar, aventar, recoger y presentar los frutos. Déjate acompañar por la comunidad, ella es tu parcela, formas parte de ella. Mira al Sembrador. Espera y rinde el ciento por uno. Al menos esfuérzate. Buen domingo. |
14-jun-2021 14:57
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Lunes. 14 de junio de 2021. Santa Digna Córdoba. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 6, 1-10 Hermanos: Como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación. Nunca damos a nadie motivo de escándalo, para no poner en ridículo nuestro ministerio; antes bien, nos acreditamos en todo como ministros de Dios con mucha paciencia en tribulaciones, infortunios, apuros; en golpes, cárceles, motines, fatigas, noches sin dormir y días sin comer; procedemos con limpieza, ciencia, paciencia y amabilidad; con el Espíritu Santo y con amor sincero; con palabras verdaderas y la fuerza de Dios; con las armas de la justicia, a derecha e izquierda; a través de honra y afrenta, de mala y buena fama; como impostores que dicen la verdad, desconocidos, siendo conocidos de sobra, moribundos que vivimos, sentenciados nunca ajusticiados; como afligidos pero siempre alegres, como pobres, pero que enriquecen a muchos, como necesitados, pero poseyéndolo todo. Salmo Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4 R. R. El Señor da a conocer su salvación Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R. El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-42 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas». Comentario al Evangelio del día. Hna. Ana Belén Verísimo García OP. Jesús nos presenta una nueva manera de vivir nuestras relaciones… En realidad, nos cuestiona, provoca y desafía a vivir el reino de Dios. Las parábolas, los milagros, los bellos discursos se concretizan a través de compromisos determinados. Compromisos que Él mismo vivió presentándonos el camino a seguir. Se trata de superar la lógica humana de justicia, venganza y satisfacción personal. Su forma de proceder ante las acusaciones (que le hacen a Él y también a otras personas) o ante la respuesta violenta de sus amigos (“vuelve la espada a la vaina. La copa que me ha dado el Padre, ¿no la voy a beber?” Jn 18,11) nos revela que es posible vivir el evangelio, la Buena Nueva, el proyecto de Dios para la humanidad. Sabéis que se dijo… pero yo os digo… Jesús propone no devolver mal por mal, sino responder con el bien duplicado. Es el Evangelio aterrizado, con su belleza encarnada en el corazón de quien lo arriesga todo porque encontró el sentido total: el Amor. Es el termómetro que me informa a respecto del nivel de la veracidad de mi fe, de la coherencia de mi vida, del compromiso concreto, no sólo con Dios, sino con todas las personas que encuentro en el contexto de la vida. Se trata de colaborar y hacer posible el reino de Dios entre nosotros. Aquí ya no hay máscaras. Es el momento de no recibir en vano la gracia de Dios, de recomenzar si es necesario, porque a mi lado está mi hermano, mi hermanay no el martillo del juez implacable. |
15-jun-2021 15:12
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Martes. 15 de junio de 2021. San Vito. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (8,1-9): Os informamos, hermanos, de la gracia que Dios ha concedido a las Iglesias de Macedonia: en las pruebas y tribulaciones ha crecido su alegría, y su pobreza extrema se ha desbordado en tesoros de generosidad. Puesto que, según sus posibilidades, os lo aseguro, e incluso por encima de sus posibilidades, con toda espontaneidad nos pedían insistentemente la gracia de poder participar en la colecta a favor de los santos. Y, superando nuestras expectativas, se entregaron a sí mismos, primero al Señor y la demás a nosotros, conforme a la voluntad de Dios. En vista de eso, le pedimos a Tito que concluyera esta obra de caridad entre vosotros, ya que había sido él quien la había comenzado. Y lo mismo que sobresalís en todo - en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado - sobresalid también en esta obra de caridad. No os lo digo como un mandato, sino que deseo comprobar, mediante el interés por los demás, la sinceridad de vuestro amor. Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Salmo Sal 145,2.5-6.7.8-9a R. Alaba, alma mía, al Señor. Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él. R. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,43-48 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto». Comentario al Evangelio del día. D. Oscar Salazar, O.P. San Pablo nos invita en esta carta segunda a los corintios a mostrar generosidad con nuestros hermanos. La apreciación de los paganos que nos cuenta Hechos para definir a los primeros cristianos, “mirad cómo se aman”, tiene eco en estas colectas que Pablo promueve por distintas iglesias de Grecia. El cuidado entre los hermanos significa atender con generosidad las carencias que algunas comunidades puedan pasar. Que vuestra abundancia remedie su necesidad, que el interés por los demás, manifieste la sinceridad de nuestra caridad. Porque el ejemplo de nuestro Señor, “que siendo rico, por nosotros se hizo pobre a fin de que nos enriqueciéramos con su pobreza”, es la pauta que debe seguir nuestro amor por los demás. La kénosis del Señor, su entrega hasta la muerte, es el ejemplo, la pauta y horizonte para nuestra generosidad. Por eso hoy esta lectura nos enfrenta a nuestra obligación con las iglesias de nuestro mundo, a la solidaridad con nuestros hermanos que hoy tienen notables dificultades. Una generosidad que nos haga sobrepasar los límites de nuestras estrecheces o nuestros caprichos para socorrer las necesidades que vemos y escuchamos sufren muchas poblaciones en nuestro mundo. Como a los de Corinto y Macedonia, hoy san Pablo nos invita a la solidaridad, la donación y la entrega, como muestra de nuestra sincera caridad. Una caridad que atiende la cercanía, la fraternidad inmediata, pero que trasciende fronteras en su interés por las necesidades ecuménicas de otros muchos hermanos necesitados. Somos criaturas de Dios para la construcción de la fraternidad y defensa de la justicia Son palabras del Papa Francisco en el último capítulo de la encíclica “Todos hermanos”, completamente en consonancia con el evangelio del día de hoy. San Mateo en este capítulo quinto, expone las enseñanzas de Jesús sobre la nueva moralidad en confrontación con la Ley antigua. El mismo Jesús nos dice que no ha venido a destruir la Ley, sino a darle su cumplimiento. Jesús trasciende el antiguo marco pacato y restrictivo, para crear una nueva dimensión más abierta, exigente y universalista. Las bienaventuranzas no se agotan en actos y cumplimientos concretos, son un estilo de vida, una manera de ser y estar frente al mundo. Un convertirse en sal y luz para que el mundo recobre el sentido de la creación de Dios, acoja un nuevo valor de la justicia y la compasión. Un ideal que alcanza su culmen en la última proposición de Jesús: “Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial que hace salir su sol sobre malos y buenos”. Un mandamiento radical, en línea con el seguimiento que exige Jesús. “Déjalo todo, ven y sígueme”. Ya no hay desconocidos ni extraños, no hay nosotros y ellos, no hay amigos y enemigos, todos somos hijos de Dios, hermanados y unificados en la redención de Jesús. Amor al prójimo que incluye al que te fastidia, al que te odia o te amenaza. Un amor valiente, que reclama y lucha por la justicia como esqueleto de convivencia y relación. Pero un amor que supera esa normativa para promover la misericordia y la compasión. Orar por vuestros enemigos, devolved bien por mal, amad, reconoced al otro como hijo de Dios, sed compasivos con el que te perjudica, perdonad hasta setenta veces siete. Sólo así nos acercamos a la perfección, a ser fiel reflejo del amor y la perfección del Padre. Combatir el mal con el bien, responder con la no violencia y el perdón, para recibir el perdón de Dios por nuestras culpas, porque también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. ¡Seamos instrumentos de paz y amor! |
16-jun-2021 14:49
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Miércoles. 16 de junio de 2021. Santos Quirico y Julita. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9,6-11 Hermanos: El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará. Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”. Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas. Como está escrito: «Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente». El que proporciona “semilla al que siembra y pan para comer proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia. Siempre seréis ricos para toda largueza, la cual, por medio de nosotros, suscitará acción de gracias a Dios. Salmo Sal 111,1-2.3-4.9 R/. Dichoso quien teme al Señor Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R. En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad dura por siempre. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. R. Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre y alzará la frente con dignidad. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará». Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P. Hay actitudes en nuestro comportamiento que no se ajustan al modo de obrar de Jesús, por eso Él incide, con frecuencia, en ellas invitando a desterrarlas de nuestra vida. Es la línea profética con la que conecta Jesús y donde se destaca la interioridad, el corazón, frente a las apariencias y el postureo. En lo bueno y en lo malo Dios ve nuestro interior, las razones que nos mueven a obrar. El dar limosna es una forma de participar en la creación de un mundo más justo, donde nadie es extraño. Es vivir sintiéndonos formando parte de la gran familia de los hijos de Dios. El carácter individualista, en el que nos desenvolvemos, niega la fraternidad y reduce nuestra vida a un pequeño círculo. El evangelio nos llama a ser abiertos y generosos. Sabiendo que “nuestro Padre que ve en lo secreto nos recompensará”. Ya en sí mismo es un motivo de alegría poder ayudar compartiendo; máxime cuando lo hacemos de corazón, que es lo que a Dios le agrada. Esa recompensa es la única que merece la pena. Lo demás no es sino la búsqueda inútil de recompensas efímeras que nos alejan y nos convierten en farsantes. Podemos preguntarnos: ¿Soy responsable del uso que hago de los bienes que poseo? ¿Contribuyo, en lo que puedo, a erradicar la pobreza que observo a mi alrededor? Como veis, me he centrado en un aspecto del evangelio de hoy. El texto completo lo hemos meditado en el comienzo de la cuaresma. Es la razón por la que no he aludido al tema de la oración y el ayuno. Por hoy es suficiente destacar la discreción y el alejamiento de vivir buscando el aplauso por nuestras buenas obras. |
17-jun-2021 14:46
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Jueves. 17 de junio de 2021. Santos Biagio y Diógenes. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11,1-11: Hermanos: ¡Ojalá me toleraseis algo de locura! aunque ya sé que me la toleráis. Tengo celos de vosotros, los celos de Dios; pues os he desposado con un solo marido, para presentaros a Cristo como una virgen casta. Pero me temo que, lo mismo que la serpiente sedujo a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes, apartándose de la sinceridad y de la pureza debida a Cristo. Pues, si se presenta cualquiera predicando un Jesús diferente del que os he predicado, u os propone recibir un espíritu diferente del que recibisteis, o aceptar un Evangelio diferente del que aceptasteis, 1o toleráis tan tranquilos. No me creo en nada inferior a esos superapóstoles. En efecto, aunque en el hablar soy inculto, no lo soy en el saber; que en todo y en presencia de todos os lo hemos demostrado. ¿O hice mal en abajarme para elevaros a vosotros, anunciando de balde el Evangelio de Dios? Para estar a vuestro servicio tuve que despojar a otras comunidades, recibiendo de ellas un subsidio. Mientras estuve con vosotros, no me aproveché de nadie, aunque estuviera necesitado; los hermanos que llegaron de Macedonia atendieron a mis necesidades. Mi norma fue y seguirá siendo no seros gravoso en nada. Por la verdad de Cristo que hay en mi: nadie en toda Grecia me quitará esta satisfacción. ¿Por qué?, ¿porque no os quiero? Bien sabe Dios que no es así. Salmo Sal 110,1-2.3-4.7-8 R. Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor. Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. R. Esplendor y belleza son su obra, su justicia dura por siempre. Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. R. Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,7-15 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos han ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. La primera recomendación de Jesús a sus discípulos a la hora de rezar es que no empleen muchas palabras al dirigirse a Dios, porque Dios antes de que abramos la boca sabe lo que nos hace falta. El punto de partida y que matiza todo lo demás es que tenemos que empezar llamándole Padre, porque en realidad lo es, ya que “a cuantos le recibieron les dio el poder de ser hijos de Dios”. Muy distinta es nuestra vida si de verdad creemos que Dios no es un ser lejano, que no se preocupa de nosotros, sino que es nuestro Padre y Padre de los buenos, que nunca nos deja de su mano… y también muy distinta será nuestra oración. Todas las peticiones, que nos indica Jesús que tenemos que dirigir a Dios son necesarias, pero, intentando resumirlas en dos, pidamos a nuestro Padre Dios que nos creamos de verdad que somos sus hijos con todo lo que esto lleva consigo, y que nos dé cada día el pan que necesitamos para portarnos como tales con él y con nuestros hermanos. |
18-jun-2021 15:03
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Viernes. 18 de junio de 2021. Beata Hosanna de Mantua. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 11,18.21b-30: Hermanos: Puesto que muchos se glorían de títulos humanos, también yo voy a gloriarme. A lo que alguien se atreva - lo digo disparatando -, también me atrevo yo. ¿Que son hebreos? También yo; ¿Que son israelitas? También yo. ¿Que son descendientes de Abrahán? También yo. ¿Que son siervos de Cristo? Voy a decir un disparate: mucho más yo. Más en fatigas, más en cárceles, muchísimo más en palizas y, frecuentemente, en peligros de muerte. De los judíos he recibido cinco veces los cuarenta azotes menos uno; tres veces he sido azotado con varas, una vez he sido lapidado, tres veces he naufragios y pasé una noche y un día en alta mar. Cuántos viajes a pie, con peligros de ríos, peligros de bandoleros, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en despoblado, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos, trabajo y agobio, sin dormir muchas veces, con hambre y sed, a menudo sin comer, con frío y sin ropa. ¿Quién enferma sin que yo enferme?; ¿Quién tropieza sin que yo me encienda? Si hay que gloriarse, me gloriaré de lo que muestra mi debilidad. Salmo Sal 33,2-3.4-5.6-7 R. Dios libra a los justos de sus angustias. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,19-23 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen, donde los ladrones abren boquetes y los roban. Atesorad tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que se los roen, ni ladrones que abran boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!». Comentario al Evangelio del Día. Fr. José Antonio Solórzano Pérez O.P. Conocía bien Jesús a su pueblo. Sabía el afán desmedido por las riquezas y la psicología avara del pueblo judío. Sabía de sus refranes y dichos y de esa actitud tan orgullosa de que, considerándose ricos y sanos, era porque habían sido justos y Dios los premiaba. Jesús insiste en que es en el corazón donde debe acumularse la riqueza interior. Los demás lugares están llenos de polilla que corroe, donde todo se echa a perder o los ladrones acuden porque saben que allí hay acumulado. ¡Ah el “acumulado” de las cuentas personales, comunitarias o empresariales! Donde está la riqueza dice que está el corazón, no dice está tu perdición; pero sabe que es así. Bonito final del texto para invitar a tener la mirada limpia, diáfana, transparente, por donde entra la luz y, claro, por donde también sale de dentro. Bien sabía que la cara es el espejo del alma y que el alma se escapa por la mirada. Lo sabemos bien, hay rostros que callando lo dicen todo, mirando se les ve el fondo del alma. Los retorcidos lo acompañan con una torva mirada, con una sonrisa cínica. Los buenos miran de frente, sonríen con franqueza, todo en ellos es luminoso, verdadero y eso los hace libres. ¿Libres? ¿para qué? Dirán algunos. Cada uno sabemos ver, mirar, leer en el fondo del alma y, cada uno, sabemos bien cómo y cúando queremos ser rostros y miradas de luz para los demás. De no querer serlo, mejor cerrar los ojos y no ser descubiertos, pero, ¿para vivir así…? Qué pena. “Y si la luz que hay en ti resulta ser oscuridad, ¡qué negra no será la propia oscuridad!” termina diciendo Jesús. Qué buen observador. Qué sabio. Así terminó Él: ahogado por la oscuridad de los cínicos, oportunistas y aduladores ante el César y sus representantes. No han cambiado mucho las cosas, quizá hayan ido a peor, por muy justas que parezcan las leyes y derechos humanos. |
19-jun-2021 15:06
#200
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Sábado. 19 de junio de 2021. San Romualdo. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 1-10 Hermanos: ¿Hay que gloriarse?: sé que no está bien, pero paso a las visiones y revelaciones del Señor. Yo sé de un hombre en Cristo que hace catorce años - si en el cuerpo o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe - fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y sé que ese hombre - si en el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe - fue arrebatado al paraíso y oyó palabras inefables, que un hombre no es capaz de repetir. De alguien así podría gloriarme; pero, por lo que a mí respecta, sólo me gloriaré de mis debilidades. Aunque, si quisiera gloriarme, no me compartiría como un necio, diría la pura verdad; pero lo dejo, para que nadie me considere superior a lo que ve u oye de mí. Por la grandeza de las revelaciones, y para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad». Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte. Salmo Salmo: Sal 33, 8-9. 10-11. 12-13 R - Gustad y ved qué bueno es el Señor El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R. Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor; ¿hay a quien que ame la vida y desee días de prosperidad? R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 24-34 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y amará al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros: ni siembran, ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados, pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia». Comentario al Evangelio del día. Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P. Si en la primera lectura, san Pablo, nos hablaba del sufrimiento, en este Evangelio, Jesús nos habla del agobio, algo que nos oprime constantemente. ¿Por qué sentimos agobio? Porque experimentamos nuestros límites, porque queremos hacer más cosas de las que podemos, porque el tiempo muchas veces no está de nuestra parte…, y así agotamos los días, uno tras otro, agobiados por todo eso que nos falta, sin poder disfrutar del aquí y ahora. Muchas veces vivimos nuestra vida como una carrera, y nos olvidamos de que la vida es ante todo un don de Dios. En el trasfondo de las preocupaciones, se esconde nuestra falta de fe, ya lo dice Jesús: “¡Gente de poca fe!”. Vuestro Padre del cielo ya conoce vuestras necesidades, ¿a qué viene agobiarse? ¡Vosotros, vivid! El mensaje de Jesús, en todos los evangelios, está impregnado de una llamada constante a la vida. La realidad es que tantas veces pasamos por este mundo de puntillas, sobreviviendo, en vez de acoger la vida como un verdadero regalo. Sólo por hoy, párate, detén tus pasos apresurados, y siéntate a hablar con Dios. Cuéntale cómo vives tu vida, qué has hecho con este regalo tan inmenso que te ha hecho, cuéntale que en tantos momentos has malgastado tus días sumido/a en las preocupaciones…, ponte en sus manos, y echa a andar. La vida te espera, y Dios sólo quiere una cosa de ti: ¡Que seas feliz! |
20-jun-2021 15:20
#201
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Domingo. 20 de junio de 2021. XII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Libro de Job 38, 1. 8-11 El Señor habló a Job desde la tormenta: «¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando escapaba impetuoso de su seno, cuando le puse nubes por mantillas y nubes tormentosas por pañales, cuando le establecí un límite poniendo puertas y cerrojos, y le dije: “Hasta aquí llegarás y no pasarás; aquí se romperá la arrogancia de tus olas”?». Salmo Sal. 106, 23-24. 25-26. 28-29. 30-31 R/ Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. Entraron en naves por el mar, comerciando por las aguas inmensas. Contemplaron las obras de Dios, sus maravillas en el océano. R. Él habló y levantó un viento tormentoso, que alzaba las olas a lo alto; subían al cielo, bajaban al abismo, el estómago revuelto por el mareo. R. Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. Apaciguó la tormenta en suave brisa, y enmudecieron las olas del mar. R. Se alegraron de aquella bonanza, y él los condujo al ansiado puerto. Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. R. Segunda lectura Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5, 14-17 Hermanos: Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. De modo que nosotros desde ahora no conocemos a nadie según la carne; si alguna vez conocimos a Cristo según la carne, ahora ya no lo conocemos así. Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 4, 35-41 Aquel día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre su cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar le obedecen!». Comentario al Evangelio del día. D. Juan José Llamedo González, OP A la hora de embarcarse en un proyecto de vida, pueden presentarse ante nuestros ojos muchas posibilidades. Podemos subirnos a la barca de la comodidad, toda llena de lujos y lisonjas. Suele ser una opción aparentemente libre de sobresaltos. Pero indiferente a la realidad y conformista. El hedonismo y el narcisismo que provoca suele ser un espejismo frustrante. Job estuvo a punto de subirse a ella, resignándose a quedarse como estaba, aceptando sus fracasos y miedos como la única posibilidad. Es curiosos, pero parece que se siente cómodo con sus lamentos e inmovilismo. Los justificaba culpando al Altísimo y enfrentándose a él: “es mejor vivir sin Ti, pues no mereces mi confianza”se atrevió a decir. “Sólo me tengo a mi mismo y a mis circunstancias”. Estaba decidido a quedarse en la mediocridad de las certezas inmediatas, por mucho que las heridas supuraran y la desesperanza fuera el horizonte. Es una opción facilona y que no exige demasiados planteamientos. Don Quijote se lo dijo a Sancho Panza: “al hombre se le esclaviza fácilmente por la vanidad y la soberbia”. Podemos subir a la barca de lo mundano. Un camino que suele navegar en círculo, en torno a planteamientos personalistas o idealizados. Es una barca rutinaria, donde siempre se hace lo mismo. No es necesario pensar ni mirar lejos. Basta la inmediatez aparentemente exitosa y halagüeña, pero ciertamente errática. Es una opción que no permite crecer ni sentirse libre. Eso sí, parece estable y no necesita esfuerzos. Te dejas llevar, aunque no sabes a donde ni para qué. Cuando Job comprendió que la realidad no giraba en torno a él, sino que pertenecía a Otro gracias al cual él existía, su percepción cambió. Aprendió, como Don Quijote enseñó a Sancho Panza, que la felicidad se logra abriéndose a la confianza de vivir las cosas pequeñas de la vida desde la grandeza de saber que se es hombre, infinitamente amado, llamado a grandes gestas. ¡Claro que es posible salir del atasco! Basta saber quién es el Señor en cuya compañía estamos. Pablo aprendió que cuando se adquiere la perspectiva debida, apremia el amor. Alguien tomó la iniciativa de romper las amarras de la soberbia de la muerte, para poner la barca de la historia humana a navegar hacia el ansiado puerto seguro del Reino de Dios, que es su destino. Al subir a la barca donde está Jesucristo, no se consideran las cosas desde la mediocridad, ni desde la avaricia. Al subirse a la barca de Jesús, las conveniencias y los ensueños acomodaticios se desvanecen. De pronto uno sabe que se adentra en la aventura de una eterna novedad. Puede que arrecien los vientos y puede que el oleaje suscite temores, puesto que la verdad siempre es incómoda y el amor, contrariamente a lo que pasa con el odio, permite percibir la realidad desde la perspectiva de su horizonte que es luminoso, sereno y vital. Ser discípulo de Jesús proporciona la plena conciencia de uno mismo y suscita la verdadera responsabilidad de no confiar en nosotros mismos, sino sólo en El. Jesús, aún dormido, es garantía de salvación. Basta su palabra, un simple gesto, para que el mar, que sigue siendo proceloso y amenazante, se calme y la barca, lejos de zozobrar, se mantenga firme en su rumbo. El discípulo aprende que el apremio del amor de Jesús es causa de esperanza, garantía de vida y seguridad. Cuando los discípulos descubren que sólo en la barca con Jesús hay vida y salvación, no tienen miedo de echar las redes y extender las pasarelas, aunque el agua y el salitre salpiquen. Así facilitan que quienes hayan caído por la borda de la desesperanza o de la autocomplacencia, puedan ser atraídos a la barca donde no se valora a nadie por las apariencias, sino que, simplemente, sin cobardías, se le ama. Donde no son los ruidos del odio y la injusticia quienes gobiernan, sino el silencio del que, por amor, dio su vida para que todos la tengan en abundancia. |
21-jun-2021 15:04
#202
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Lunes. 21 de junio de 2021. San Luis Gonzaga. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 12,1-9 En aquellos días, el Señor dijo a Abrán: «Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra». Abrán marchó, como le había dicho el Señor, y con él marchó Lot. Abran tenia setenta y cinco años cuando salió de Jarán. Abrán llevó consigo a Saray, su mujer, a Lot, su sobrino, todo lo que había adquirido y todos los esclavos que había ganado en Jarán, y salieron en dirección a Canaán. Cuando llegaron a la tierra de Canaán, Abrán atravesó el país hasta la región de Siquén, hasta la encina de Moré. En aquel tiempo habitaban allí los cananeos. El Señor se apareció a Abrán y le dijo: «A tu descendencia le daré esta tierra». Él construyó allí un altar en honor del Señor, que se le había aparecido. Desde allí continuó hacia las montañas, al este de Betel, y plantó allí su tienda, con Betel a poniente y Ay a levante; construyó allí un altar al Señor e invocó el nombre del Señor. Abran se trasladó por etapas al Negueb. Salmo Sal 32,12-13.18-19.20.22 R/. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. R. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,1-5 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame que te saque la mota del ojo”, teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano». Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariví Sánchez Urrutia O.P. Cuidando la medida con la que medimos A primera vista podría ser un problema físico, es importante definir bien la unidad de medida para ajustar lo que queremos medir a la realidad.Según sea esta unidad de medida el resultado será uno u otro. Pues bien, nos situamos en una comunidad cristiana del siglo primero para la que Mateo escribe trayendo a su memoria los dichos y hechos de la vida de Jesús. Este capítulo 7 hay que interpretarlo en continuidad con los anteriores, es decir, lo que Jesús ha ido diciendo, y que Mateo lo presenta como las enseñanzas de Jesús para sus seguidores. Propone un estilo de vida propio de los seguidores de Jesús, una forma de vida exigente, como son las bienaventuranzas, y las formas de comportamiento que han de caracterizar a los cristianos. En esta clave surge el texto de hoy. Está claro su contenido, “no juzguéis y no seréis juzgados” Pero aparecen varias acepciones, significados, relativos a la palabra que nos presenta el texto. Nos referimos ahora a la de juzgar, emitir juicio para dictaminar si un hecho está bien o mal. Parece que Jesús lo utiliza en este sentido, juzgar, emitir un juicio de valor.” El que esté libre de pecado que tire la primera piedra (Jn 8,7). Hay dos motivos (o quizá más) para no hacer esto, es decir, no juzgar. Es muy difícil que nosotros podamos conocer todos los datos de un hecho referido a la persona que se cruza en nuestro camino y la cual juzgamos con relativa facilidad. Nunca podremos encontrar la solución de un problema o situación si no conocemos todos los datos. A este respecto el escritor Andrew Solomon dijo: “Es casi imposible odiar a alguien cuya historia conoces”. Y el segundo motivo es delimitar qué instrumento es el más adecuado para medir el comportamiento de una persona, y aquí sí Jesús nos lo dice con toda claridad a través de los distintos pasajes donde trata este tema: comprensión, compasión, misericordia. La otra persona es “espacio sagrado” nunca podremos llegar hasta el fondo de su corazón. Este juicio de valor sólo le corresponde a Dios, nunca podremos ponernos en su lugar. ¡Y nos gusta tanto ir de jueces por la vida! Si somos capaces de emitir un juicio, en aquellos casos que sea inevitable, y valoramos el hecho con comprensión, compasión y misericordia, es seguro que esa misma medida la aplicarán con nosotros. la brizna y la viga Sorprende el texto revelando, con mucha claridad, actitudes muy propias del ser humano en debilidad. Hay un cuento oriental muy conocido en el cual se pinta a una persona caminando por la vida con dos mochilas, una la lleva delante y otra detrás. En la de delante lleva los defectos ajenos y en la de detrás los propios. No sabría Jesús de este cuento pero sí conoce nuestro corazón, y nos pone a nuestra consideración estas palabras, cuidado con la brizna y la viga. Su Palabra nos ofrece la oportunidad de acercarnos a nuestro interior y descubrir nuestras “vigas” también con comprensión y misericordia sólo así podremos acercarnos a ayudar al hermano ya que, sólo nuestra cercanía, solidaridad y cariño ayudarán al hermano, a la hermana si está equivocado o equivocada. Y damos gracias a Dios por ofrecernos una vez más su Palabra, la posibilidad de escuchar su voz," Sal" y de experimentar su Amor y Misericordia infinita. |
22-jun-2021 15:26
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Martes. 22 de junio de 2021. San Paulino de Nola. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 13, 2.5-18: Abran era muy rico en ganado, plata y oro. También Lot, que iba con Abrán, poseía ovejas, vacas y tiendas, de modo que ya no podían vivir juntos en el país, porque sus posesiones eran inmensas y ya no cabían juntos. Por ello surgieron disputas entre los pastores de Abran y los de Lot. Además, en aquel tiempo cananeos y los perizitas habitaban en el país. Abran dijo a Lot: «No haya disputas entre nosotros dos, ni entre mis pastores y tus pastores, pues somos hermanos. ¿No tienes delante todo el país? Sepárate de mí: si vas a la izquierda, yo iré a la derecha; si vas a la derecha, yo iré a la izquierda». Lot echó una mirada y vio que toda la vega del Jordán, hasta la entrada de Soar, era de regadío - esto era antes de que el Señor destruyera Sodoma y Gomorra - como el jardín del Señor, o como Egipto. Lot se escogió la vega del Jordán y marchó hacia levante; y así se separaron el uno del otro. Abran habitó en Canaán; Lot en las ciudades de la vega, plantando las tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran malvados y pecaban gravemente contra el Señor. El Señor dijo a Abrán, después que Lot se había separado de él: «Alza tus ojos y mira desde el lugar en donde estás hacia el norte, el mediodía, el levante y el poniente. Toda la tierra que ves te la daré a ti y a tus descendientes para siempre. Haré a tus descendientes como el polvo de la tierra: el que pueda contar el polvo podrá contar a tus descendientes. Levántate, recorre el país a lo largo y a lo ancho, pues te lo voy a dar». Abran alzó la tienda y fue a establecerse junto a la encina de Mambré, en Hebrón, donde construyó un altar al Señor. Salmo Sal 14,2-3a.3bc-4ab.5 R/. Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R. El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino. El que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R. El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,6.12-14 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros. Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas. Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos». Comentario al Evangelio del día. D. Félix García O.P. Hermoso mandato que repetimos muchas veces y pocas hacemos caso. No sabemos tratar a los “otros” como querríamos que ellos nos trataran, y puede que sea porque nos cuesta identificar dónde están los cerdos, dónde los perros. Cuando creemos estar instalados en “la verdad” y nunca nos atrevemos a cuestionarla, puede que empecemos a ver perros y cerdos donde en realidad solamente hay hermanos. Y eso nos llevará a juzgar -y con mucha frecuencia a condenar—a los que nos rodean. Hoy podemos decir que “los que nos rodean” están diseminados por toda la tierra. Los medios de comunicación, las redes sociales, nos obligan a vivir en mundo plural y muy extenso. Me puede resultar fácil conocer a las gentes de mi ciudad, incluso a los de mi nación, pero me faltan elementos para conocer, y reconocer, a los que están físicamente lejos, aunque las redes sociales me los sienten a la mesa y termine comiendo con ellos, aunque ellos no lo puedan hacer conmigo. Entrad por la puerta estrecha. Bien, es un buen mandato que trataremos de seguir, pero puede que veamos la puerta tan sumamente estrecha que no nos atrevamos a pasar por ella, seguramente, porque nuestro equipaje de usos, costumbres, ritos, tradiciones, deseos y forma de vida es demasiado voluminoso y no sepamos desprendernos de él y, claro, con tanto equipaje, es más cómoda la puerta más ancha. Juzguémonos a nosotros mismos y no seamos demasiado severos porque solamente somos criaturas finitas, criados del Señor que se sientan a su mesa, pero que pueden llegar a ladrar o gruñir si algo nos contraría. Abramos bien los ojos del espíritu para que sepamos discernir, aprendamos a amar a todos y a todo sobre todas las cosas, porque esta será la única forma de llegar a encontrar al Padre de todos, caminar de la mano de nuestro hermano mayor y podamos, iluminados por el Espíritu, llegar a inaugurar en el mundo, en este mundo, una fraternidad universal. ¿Lo pensamos? |
23-jun-2021 14:44
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Miércoles. 23 de junio de 2021. Beato Inocencio V. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 15,1-12.17-18: En aquellos días, el Señor dirigió a Abrán, en una visión, la siguiente palabra: «No temas, Abrán, yo soy tu escudo, y tu paga será abundante». Abrán contestó: «Señor, Dios ¿qué me vas a dar si soy estéril, y Eliezer de Damasco será el amo de mi casa?». Abrán añadió: «No me has dado hijos, y un criado de casa me heredará». Pero el Señor le dirigió esta palabra: «No te heredará ese, sino uno salido de tus entrañas será tu heredero». Luego lo sacó afuera y le dijo: «Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas». Y añadió: «Así será tu descendencia». Abran creyó al Señor y se le contó como justicia. Después le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra». Él replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré que yo voy a poseerla?». Respondió el Señor: «Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón». Él los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrán los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. Aquel día el Señor concertó alianza con Abrán en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río Eufrates». Salmo Sal 104,1-2.3-4.6-7.8-9 R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas. R. Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro. R. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 7,15-20 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis». Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. Está claro que la tentación de un profetismo que nace de sí mismo, acecha el caminar del creyente. Jesús alerta de esa pura apariencia y llama la atención sobre lo que hace veraces a los verdaderos profetas: son conocidos por sus frutos. Ciertamente todo bautizado participa de la condición profética de Jesucristo. Esta participación se realiza por la comunión con su vida, actitudes, proyecto de vida. Es participación en la misma misión de Jesús. No valen las apariencias. No sirve tomar prestado lo que se intenta comunicar, al final se queda en evidencia: “se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.” Estamos dentro del sermón de la montaña y Jesús está explicando a los discípulos y a la gente un atractivo proyecto de vida. Va clarificando aquellos preceptos que limitados a la letra han perdido el espíritu del mandato. Una oración vacía porque se ha reducido a meras formalidades, a ritos vacíos por exuberantes que puedan ser. Falta la vida. Es el árbol dañado que no puede dar frutos sanos o está seco y ni fruto puede dar. Jesús hace una llamada de atención. No para que miremos al otro y juzguemos al otro, sino para que entremos dentro de nosotros mismos y veamos los fundamentos de nuestra fe y existencia cristiana. Eso es de lo que se trata. Si los frutos que producimos son inservibles, algo hay que renovar interiormente. Algo anda mal. Jesús lo repite dos veces. No valen las apariencias piadosas para tener delante de sí a un verdadero creyente. Tampoco podemos creer que los somos si no estamos en revisión permanente a la luz de la Palabra que se nos ha comunicado. ¿Cómo es mi diálogo con Dios? ¿Trato con él mis asuntos existenciales? |
24-jun-2021 15:04
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Jueves. 24 de junio de 2021. Natividad de San Juan Bautista. Primera lectura Lectura del libro de Isaías 49, 1-6 Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: El Señor me llamó desde el vientre materno, de las entrañas de mi madre, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, Israel, por medio de ti me glorificaré». Y yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas». En realidad el Señor, defendía mi causa, mi recompensa la custodiaba Dios. Y ahora dice el Señor, el que me formó desde el vientre como siervo suyo, para que le devolviese a Jacob, para que le reuniera a Israel; he sido glorificado a los ojos de Dios. Y mi Dios era mi fuerza: «Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra». Salmo Sal 138, 1-3. 13-14. 15 R/. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente. Señor, tú me sondeas y me conoces. Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente, porque son admirables tus obras. R. Mi alma lo reconoce agradecida, no desconocías mis huesos. Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R. Segunda lectura Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 22-26 En aquellos días, dijo Pablo: «Dios suscitó como rey a David, en favor del cual dio testimonio, diciendo: “Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos”. Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión antes de que llegará Jesús; y, cuando Juan estaba para concluir el curso de su vida decía:”Yo no soy quien pensáis, pero, mirad, viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias de los pies”. Hermanos, hijos del linaje de Abrahán y todos vosotros los que teméis a Dios: a vosotros se nos ha enviado esta palabra de salvación». Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80 A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella. A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo: «¡ No! Se va a llamar Juan». Y le dijeron: «Ninguno de tus parientes se llama así». Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre» Y todos se quedaron maravillados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo: «Pues ¿qué será este niño?». Porque la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Dios a la hora de acercarse a los hombres ha dado sus pasos. Antes de hacernos el gran regalo de su hijo Jesús, quiso que un precursor empezase a hablar de él con fuerza. Ese precursor fue Juan el Bautista. Desde antes de su nacimiento, los signos especiales le rodearon. Nace de unos padres, Zacarías e Isabel, ya de avanzada edad y siendo Isabel estéril hasta entonces. Se rompe la tradición de llamarle como a su padre y le llamarán Juan porque está acorde con la misión que va a realizar. Juan significa “Dios es propicio”, “Dios se ha apiadado”, “Dios es misericordia”. Su misión va a ser presentar a Jesús, el Mesías, como el que nos quiere a todos los hombres, el que siempre nos es propicio, el que siempre con nosotros va a tener entrañas de misericordia y nunca de estricta justicia y de castigo. Llegado el tiempo, se dedica de lleno a proclamar la próxima venida de nuestro Salvador a orillas del Jordán. A los que hacen caso a su predicación les bautiza como signo de que quieren abandonar su vida de pecado y meter de lleno a Dios en su corazón. Viviendo así una vida nueva. Juan, como amigo de Dios, lleva también en su corazón la verdad y la humildad. Por eso, con toda sencillez y humildad pregona a todos los que se acercan a él que no es el Mesías, al que nos es digno ni de desatarle las correas de sus sandalias. Y cuando aparece Jesús y es también bautizado por Juan, les pide que se queden con Jesús y no con él. “Conviene que él crezca y yo mengue”. Que es lo mismo que decirles: “Seguid a Jesús que es el Hijo de Dios, el verdadero salvador de los hombres y no a mí”. Y esa es la misma indicación que Juan el Bautista nos a hace también a nosotros cristianos del siglo XXI. Lo nuestro es amar y seguir a Jesús. Todo lo demás viene por añadidura. |
25-jun-2021 14:38
#206
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Viernes. 25 de junio de 2021. San Guillermo Abad. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 17,1.9-10.15-22 Cuando Abrán tenía noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo: «Yo soy el Dios todopoderoso, camina en mi presencia y sé perfecto». El Señor añadió a Abrahán: «Por tu parte, guarda mi alianza,tú y tus descendientes en sucesivas generaciones. Esta es la alianza que habréis de guardar, una alianza entre yo y vosotros y tus descendientes: sea circuncidado todo varón entre vosotros». El Señor dijo a Abrahán: «Saray, tu mujer, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré, y te dará un hijo, a quien también bendeciré. De ella nacerán pueblos y reyes de naciones». Abrahán cayó rostro en tierra y se dijo sonrió, pensando en su interior: «¿Un centenario va a tener un hijo y Sara va a dar a luz a los noventa?». Y Abrahán dijo a Dios: «Ojalá pueda vivir Ismael en tu presencia». Dios replicó: «No, es Sara quien te va a dar un hijo, lo llamarás Isaac; con él estableceré mi alianza y con sus descendientes, una alianza perpetua. En cuanto a Ismael, escucho tu petición: lo bendeciré, lo haré fecundo, lo haré crecer sobremanera, engendrará doce príncipes y lo convertiré en una gran nación. Pero mi alianza la concertaré con Isaac, el hijo que te dará Sara, el año que viene por estas fechas». Cuando el Señor terminó de hablar con Abrahán, se retiró. Salmo Sal 127,1-2.3.4-5 R/. Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. R. Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. R. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 8,1-4 Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme». Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio». Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». Comentario al Evangelio del día. Fr. José Antonio Solórzano Pérez O.P. Quien era leproso, era ritualmente impuro. Quien tocase a un leproso, quedaba estigmatizado: era igualmente impuro. Jesús, eso le trae sin cuidado; no se anda con rodeos ni titubea cuando aquel leproso se puso delante, en pie, con firmeza, sin arrastrase ni dar lástima. Decidido dijo: Si quieres puedes limpiarme... No suplica quejumbrosamente. Si quieres… ¿Y si no hubiera querido? Pues nada, a otra cosa. Sigamos ambos nuestro camino. Lo que convenció, ¿enterneció? a Jesús fue ver a aquel hombre con una petición clara, con un hablar resolutivo y firme, con una tal determinación, que era imposible negarse. Nada de rodeos ni súplicas melifluas. Ello no está reñido con la magnanimidad, con la ternura, con la disciplina. Quiero. ¡Queda limpio! ¿Cabe mayor osadía en aquel contexto? Eso sí, Jesús puso condiciones: No vayas pregonándolo, no se lo digas a nadie. Vete al templo y haz lo que está prescrito por la ley… Después, imagino que le diría, vuelve a casa, con tu familia, (si tienes) y sé fiel al Señor. No le dijo: Ven y sígueme, o me debes una. No. La firmeza de ambos siempre me gustó. Es un diálogo entre dos hombres que saben lo que se traen entre manos; saben lo que se juegan: uno, la limpieza corporal de aquella enfermedad; otro, la fama y prestigio al ser considerado impuro, fuera de la ley. Qué más les da. Se trata de sanar, de hacer el bien, de poner de manifiesto la bondad de Dios; el resto… pamplinas leguleyas. Dice el escritor español José Luis Sampedro, ya fallecido: “Porque es tocando fondo, aunque sea en la amargura y la degradación, donde uno llega a saber quién es, y dónde entonces empieza a pisar firme”. En cristiano, hay que pisar firme, sin pisar a nadie. |
26-jun-2021 14:59
#207
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Sábado. 26 de junio de 2021. San José María Escrivá de Balaguer. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 18,1-15 En aquellos días, el Señor se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, en lo más caluroso del día. Alzó la vista y vio a tres hombres en pie frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda, se postró en tierra y dijo: «Señor mío, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo. Haré que traigan agua para que os lavéis los pies y descanséis junto al árbol. Mientras, traeré un bocado de pan para que recobréis fuerzas antes de seguir, ya que habéis pasado junto a la casa de vuestro siervo». Contestaron: «Bien, haz lo que dices». Abrahán entró corriendo en la tienda donde estaba Sara y le dijo: «Aprisa, prepara tres cuartillos de flor de harina, amásalos y haz unas tortas». Abrahán corrió enseguida a la vacada, escogió un ternero hermoso y se lo dio a un criado para que lo guisase de inmediato. Tomó también cuajada, leche y el ternero guisado y se lo sirvió. Mientras él estaba en pie bajo el árbol, ellos comían. Después le dijeron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?». Contestó: «Aquí, en la tienda». Y uno añadió: «Cuando yo vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo». Sara estaba escuchando detrás de la entrada de la tienda. Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus periodos. Sara se rió para sus adentros pensando: «Cuando ya estoy agotada, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo?». Pero el Señor dijo a Abrahán: -«¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: "De verdad que voy a tener un hijo, yo tan vieja”? ¿Hay algo demasiado difícil para el Señor? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo». Pero Sara, lo negó: «No me he reído», dijo, pues estaba asustada. Él replicó: «No lo niegues, te has reído». Salmo Sal 1,46-47.48-49.50.53.54-55 R/. El Señor se acuerda de la misericordia Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. R. Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo. R. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. R. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia - como lo había prometido a nuestros padres - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 8,5-17 En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho». Le contestó: «Voy yo a curarlo». Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le dijo a uno: "Ve" y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace». Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac: y Jacob en el reino de los cielos; en cambio, a los hijos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes». Y dijo al centurión: -«Vete; que te suceda según has creído». Y en aquel momento se puso bueno el criado. Al llegar Jesús a casa de Pedro, vio a su suegra en cama con fiebre; le tocó su mano y se le pasó la fiebre; se levantó y se puso a servirle. Al anochecer, le llevaron muchos endemoniados; él, con su palabra, expulsó los espíritus y curó a todos los enfermos para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades». Comentario al Evangelio del día. MM. Dominicas En este evangelio, Mateo nos pone ante los milagros que Jesús hace en Cafarnaún. Destacan la curación del siervo del centurión y la curación de la suegra de Pedro. En el relato vemos dos encuentros con el Señor bien distintos. En el soldado vemos humildad, al reconocer su indignidad, vemos fe por la confianza depositada en Jesús, y caridad ya que intercede por su siervo, no pide para sí. El encuentro se produce gracias a la necesidad y a la atracción que ejerce la persona de Cristo. Ambos hechos prepararon su corazón. Con la suegra de Pedro es el mismo Dios hecho hombre el que va a curarla, la busca y, como consecuencia del milagro, de ese encuentro, se da en ella la caridad a través del servicio. Otros se quedan impasibles, se cierran al paso del Señor, por eso, quedan excluidos. Esta palabra nos invita primero a examinar nuestra vida, ver primero si necesitamos ser curados de algo. Hemos pasado tiempos duros de desconfianza, de miedo, de enfermedad, de verdadero encierro. ¿Cuál es nuestra dolencia? No tengamos miedo a reconocerla, a vernos necesitados. Tampoco a pedir. Las enfermedades no sólo son físicas, las del alma a menudo son más crueles. Pero esta palabra nos dice que no hay enfermedad, fiebre o demonio que pueda con nosotros si estamos unidos al Señor. El nos restablecerá, siempre está ahí esperando a que lo recibamos. Comparte todo lo que te haya pasado, no viene a juzgarte, sino a sanarte. ¿Por qué quedarnos de espectadores viendo como a otros le suceden esas cosas? ¡No dejes la vida pasar! ¡Vívela y que no se te escape! |
27-jun-2021 15:21
#208
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Domingo. 27 de junio de 2021. XIII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Libro de la Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24 Dios no hizo la muerte ni se complace destruyendo a los vivos. Él todo lo creó para que subsistiera y las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo reina en la tierra. Porque la justicia es inmortal. Dios creó al hombre incorruptible y lo hizo a imagen de su propio ser; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los de su bando. Salmo Sal. 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b R: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R. Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo. R Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R. Segunda lectura Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 8, 7. 9. 13-15 Hermanos: Lo mismo que sobresalís en todo - en fe, en la palabra, en conocimiento, en empeño y en el amor que os hemos comunicado -, sobresalid también en esta obra de caridad. Pues conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar. En este momento, vuestra abundancia remedia su carencia, para que la abundancia de ellos remedie vuestra carencia; así habrá igualdad. Como está escrito: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba». Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 5, 21-43 En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva». Se fue con él y lo seguía mucha gente. Llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida». Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. Comentario al Evangelio del día. D. Amadeo Romá Bo O.P. En el evangelio se nos muestra, con inequívocas acciones, el poder de Cristo que manifiesta la misericordia divina, la compasión y la ternura de Dios. Presenta unas de las más dolorosas experiencias humanas para hablarnos del alma herida o muerta por el pecado: la enfermedad y la muerte. No hemos de quedarnos en consideraciones que nos lleven a indagar en la vida de la mujer enferma o de Jairo y su familia. Los milagros del Señor tienen siempre un valor de signo. La sangre que pierde la mujer enferma nos sugiere, según la concepción bíblica, la vida que van perdiendo los que se obstinan en ir por el mal camino. La decisión de tocar el manto, la determinación y la humildad. La reacción del Señor nos hace comprender el valor de la fe como condición. ¡Ojo con confundir el poder de la confianza en Cristo con la forma concreta de manifestarla! La gracia viene de Cristo y no del manto. ¡Cuantos ritos, devociones y obsoletas costumbres hemos de ir cambiando! La muerte de la niña puede ser imagen de la percepción fatalista de la muerte como el final sin remedio. “¿Para qué molestar más al maestro?” como diciendo que ni Dios tiene poder sobre la muerte. Jesús es rápido y contundente ante la desesperación de los que lloran y se lamentan: “La niña no está muerta, está dormida”, como diciendo que la muerte no es el final. Vendrá cuando vendrá pero no tiene el poder de matar. El único que tiene poder de matarse es uno mismo. A eso lo llamamos condenación. La niña murió, quizá, habiendo conocido a sus nietos. Y, aplicado a nosotros, podemos decir que, aunque parezca que estemos al borde de la fosa por nuestra mala vida, por nuestros pecados, todavía es tiempo de salvación. “No temas; basta que tengas fe”. Otra consideración es el papel de la multitud que apretuja al Señor o de los asistentes al velatorio. Quizá convenga que nos pongamos nosotros en su lugar para comprender cuándo somos estorbo para la acción divina y cuándo podemos ser testigos de la misericordia y del amor de Dios. Hermanos: ya que sobresalís en todo…distinguíos también ahora en vuestra generosidad San Pablo nos ofrece como un comprobante o prueba de nuestro servicio o de nuestro estorbo al anuncio del Evangelio: si somos capaces de compartir los bienes que de nuestro Padre Dios hemos recibido. ¡Muy dispuestos a manifestar nuestra fe, pero recelosos a la hora de compartir! Hoy tenemos una nueva oportunidad que la Iglesia nos brinda con la colecta destinada a sustentar la labor apostólica y caritativa del Papa. Sabemos muy bien que nuestra fe en Cristo nos exige combatir las causas del pecado. Nos compromete con el trabajo y la lucha por un mundo mejor. Si quieres puedes hacerte estas dos preguntas: ¿Confío en el poder de Cristo para curar mis heridas? ¿Estoy dispuesto a colaborar, compartiendo mis bienes espirituales y materiales, para que el Evangelio llegue a todos? Si tu respuesta es afirmativa, ¡ánimo!, con todo el cariño y ternura hoy te dice Jesús: “¡Talitha qumi!” |
28-jun-2021 15:14
#209
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Lunes. 28 de junio de 2021. San Irineo de Lyon. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 18,16-33: Los hombres se levantaron de junto a la encina de Mambré, miraron hacia Sodoma. Abrahán los acompañaba para despedirlos. El Señor pensó: «¿Puedo ocultarle a Abrahán lo que voy a hacer? Abrahán se convertirá en un pueblo grande y numeroso, y en él se bendecirán todos los pueblos de la tierra. Lo he escogido para que mande a sus hijos, a su casa y a sus sucesores que guarden el camino del Señor, practicando la justicia y el derecho; y así cumplirá el Señor a Abrahán lo que le ha prometido». El Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es fuerte y su pecado es grave: voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la acusación; y si no, lo sabré». Los hombres se volvieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán seguía en pie ante el Señor. Abrahán se acercó y le dijo: «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de todo el mundo, ¿no hará justicia?». El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos». Abrahán respondió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza. Y si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?». Respondió el Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco». Abrahán insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta». Le respondió: «En atención a los cuarenta, no lo haré». Abrahán siguió hablando: «Que no se enfade mi Señor, si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta? ». Él respondió: «No lo haré, si encuentro allí treinta». Insistió Abrahán: «Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte? ». Respondió el Señor: «En atención a los veinte, no la destruiré». Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más. ¿Y si se encuentran diez? » Contestó el Señor: «En atención a los diez, no la destruiré». Cuando terminó de hablar con Abrahán, el Señor se fue; y Abrahán volvió a su lugar. Salmo Sal 102 R/. El Señor es compasivo y misericordioso Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. R. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre los que lo temen. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 8,18-22 En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de cruzar a la otra orilla. Se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas». Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza». Otro, que era de los discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre». Jesús le replicó: «Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos». Comentario al Evangelio del día. Hna. María Ferrández Palencia, OP Un escriba se dirige a Jesús y le expresa su deseo de seguirle; y parece que lo hace con entusiasmo, decisión y entrega. “Maestro, te seguiré vayas a donde vayas.” En ese sentido, pueden chocar un poco las palabras con que Jesús le responde: parece que, más que animar al escriba, quisiera decirle algo así como “¿Tú sabes en la que te estás metiendo?”. A continuación, es un discípulo el que le dice “Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre”; una petición bien justa. Y sin embargo la respuesta de Jesús de nuevo nos desconcierta: “Tú sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.” La verdad es que, a primera vista, una se queda desconcertada. Parece un lenguaje muy duro. Y quizás alguna vez hemos recibido este texto así, como un jarro de agua fría; sentimos entonces que seguir a Jesús es demasiado exigente, porque nos va a pedir renunciar a cosas importantes para nosotros y que por tanto este seguimiento sólo es para personas especiales. Y sí, con frecuencia en la interpretación que hemos recibido de este texto ha predominado el acento en la exigencia del seguimiento o más bien en una manera de entender esta exigencia que pone la mirada sobre todo en aquello a lo que se renuncia. Y yo creo que lo que Jesús quiere es precisamente lo contrario, abrir nuestra mente para que podamos acoger la novedad y la urgencia del Reino, aquella que nos hace cambiar el punto de apoyo en el que fundamentar la vida; aquella que nos introduce en un concepto más amplio de familia y de hogar. La experiencia nos dice que ambos ámbitos son pilares necesarios para poder adquirir la seguridad y confianza básicas que precisamos para desplegar lo mejor de nosotros mismos. Sin embargo, Jesús nos invita a colocar tanto la familia como la propia casa en un espacio vital mayor en cuyo centro se halla la experiencia filial de confianza en el Padre. Él es nuestro verdadero hogar y en torno a Él, hermanados en Cristo, vamos construyendo una nueva familia abierta a cualquier persona, más allá de lazos de sangre, pueblo o nación. No es que la propia casa y la propia familia no tengan valor; claro que lo tienen. Pero adquieren una nueva perspectiva cuando se resitúan y se reorientan, desde el absoluto del proyecto de Dios para esta humanidad y esta creación. Presentemos al Señor en este día nuestro mundo de relaciones y también aquello que en estos momentos nos da seguridad en la vida. ¿Hay algo que en estos momentos necesitemos reorientar para poder vivir con mayor plenitud nuestra vocación de hijos e hijas de Dios? |