Al final esto va de aguantar y poco más
Hoy 16:28
#425
| Todo es suerte. También tienes un 16% de posibilidades de nacer en la India y no te ha ocurrido, considérate afortunado. |
Hoy 16:34
#427
| Los que contestaron diciendo que la vida hay que trabajarla y que todo llegará, o son jefes, o hijos de jefes o enchufados del amigo del jefe. |
Hoy 16:48
#430
| En este hilo se puede ver perfectamente quien es hijo de jefe y no ha dado un palo al agua en la vida y quien ha sobrevivido como ha podido clavándole los dientes a la vida en la yugular. |
Hoy 19:14
#431
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Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. |
Hoy 19:17
#432
| La verdad que te doy la absoluta razón. Es mi modo de ver la vida también y jode no estar en el lado agraciado, pero es lo que hay. |
Hoy 19:21
#434
| Es difícil.Mujers independientemente, mujeres que dicen que Quieren pareja pero poco asertiva emocionalmente etc etc |
Hoy 19:24
#435
| Joder, que bien has descrito la vida que nos toca a algunos!! Apúntate un 10, estoy contigo. |
Hoy 22:24
#438
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En general la vida es una mierda. Pero unas mierdas son más grandes que otras. Ayer están de ruta con la moto pinché la rueda trasera y claro, me fastidió el fin de semana. Mientras buscaba donde parar, veo en el arcén, recostado en un árbol, a un hombre de unos 60-65 años con la piel curtida por años de trabajo bajo el sol (zona vinícola) y con aspecto de estar borracho. Y ver entender su "mierda" puso en contexto la mía. Pensé exactamente esto, que la vida es una basura, aunque muchas veces hacemos un mar de dos gotas. |
Hoy 22:28
#439
| Creo que tienes razón, pero solo en parte, pq todo lo reduces al dinero, y estoy convencido de que cuando lo tienes te empiezan a preocupar otras cosas. Está claro que hay gente a la que le va todo rodado y otros que no levantan cabeza, pero creo que el dinero no es la solución a todo |
Hoy 22:38
#443
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¿En serio no paráis de repetir como papagayos que ser funcionario es igual a haber triunfado en la vida? Este país ya está en la mierda si ese es el pensamiento mayoritario. Os recuerdo países como Grecia y Argentina, donde a los que mandan no le temblaron la mano a la hora de echar a empleados públicos. |
Hoy 22:44
#444
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Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. No lo asimilo |