Al final esto va de aguantar y poco más
Hoy 10:26
#1
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Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada. Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. |
Hoy 10:29
#3
| La vida es una perra y es injusta shur, eso lleva siendo así siempre y siempre lo será. El que no pueda soportar eso que se vuele la cabeza, el que si que siga jugando la partida |
Hoy 10:31
#4
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Esa actitud derrotista no me gusta nada La vida es jodida y cada uno tiene las cartas que le han tocado, si, pero ya es responsabilidad de cada uno el como las juega, tanto las primeras que te reparten, como las que te van repartiendo más adelante Con esfuerzo no se consigue todo, pero muchas veces tener esa "suerte" de estar en el sitio correcto en el momento correcto, es una combinación de muchos curro y saber moverse Dejad de poner excusas y coger responsabilidades de vuestra vida |
Hoy 10:31
#5
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Esto va de qué tenemos una sociedad civil anestesiada con pagas y ayudas y una oposición de mierda Un tipo sin escrúpulos rodeado de gentuza sin moral ni ética pueden destrozar un país, su democracia y su estado de derecho, en pocos s años Perfecto ojo, si te lo hacen una vez....culpa de quien te lo hace PERO si llevan haciéndolo años entonces la culpa ya es de la puta oposición de mierda que tenemos |
Hoy 10:31
#6
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El problema de la juventud es la gestión de las expectativas. Los que hemos vivido la recesión del 2010 (el crack bursátil es otra cosa) con tener techo pagado ya somos dioses y pasamos de todo lo superfluo como de la mierda. De ahí el gap que hay en trabajos cualificados, a mí no me engañan para hacer el 50% más a cambio de un 25% más de sueldo. Para eso me quedo con mis 19k, que con dos niños no tengo tiempo ni de gastar. |
Hoy 10:31
#7
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Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. |
Hoy 10:32
#8
| Antes no era así. Al menos no en este país. Obviamente, había gente que jugaba con todos los cheats activados, pero el currito podía aspirar a más con trabajo duro. Eso se rompió para la gran mayoría |