Lecturas del día.
10-ene-2022 16:24
#422
|
Lunes. 10 de enero de 2022. San Agatón. Primera lectura Comienzo del primer libro de Samuel 1, 1-8 Había un hombre de Ha Ramatáin Sufín, en la montaña de Efraín, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efrateo. Tenía dos mujeres: la primera se llamaba Ana y la otra Feniná. Feniná tenía hijos, pero Ana no los tenía. Ese hombre subía desde su ciudad de año en año a adorar y ofrecer sacrificios al Señor del universo en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí: Jofní y Pinjás. Llegado el día, Elcaná ofrecía sacrificios y entregaba porciones de la víctima a su esposa Feniná y a todos sus hijos e hijas, mientras que a Ana le entregaba una porción doble porque la amaba, aunque el Señor la había hecho estéril. Su rival la importunaba con insolencia hasta humillarla, pues el Señor la había hecho estéril. Así hacía Elcaná año tras año, cada vez que subía a la casa del Señor; y así Feniná la molestaba del mismo modo. Por tal motivo, ella lloraba y no quería comer. Su marido Elcaná le preguntaba: «Ana, ¿por qué lloras y por qué no comes? ¿Por qué está apenado tu corazón? ¿Acaso no soy para ti mejor que diez hijos?». Salmo de hoy Sal 115, 12-13. 14 y 17. 18-19 R/. Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor. R/. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el nombre del Señor. R/. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo, en el atrio de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20 Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio». Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él. Comentario al Evangelio del día. D. Oscar Salazar, O.P. Comenzamos un nuevo año litúrgico involucrados en la tarea que la Iglesia nos anima a construir: la sinodalidad de todos los creyentes abierta al mundo. Y las lecturas de hoy nos dan unas pistas para posicionarnos en esa vocación personal y eclesial que Dios nos ha dado. Desde nuestra pequeñez y desde nuestros propios carismas, don de Dios, estamos llamados a llevar el mensaje de salvación universal del Señor. Así lo podemos aprender de Ana, la mujer estéril que aparece en la primera lectura de hoy que recogemos del inicio del libro de Samuel. Este fragmento nos narra la rivalidad entre las dos mujeres que tiene el efraimita, Elcaná. Se trata de un buen hombre, que cada año sube al templo a ofrecer sacrificios y adorar a su Señor. Elcaná aprecia a Ana, aunque no tiene descendencia con ella y sí con su otra mujer Fenina, rival de Ana. A ésta le otorga mayores atenciones y regalos, y provoca la aflicción de Ana. Pero los designios divinos son inescrutables, y Dios escoge lo humilde y sencillo para llevar a cabo sus planes salvíficos. La fe y la lealtad de Ana, y sus oraciones al Señor la convertirán en la madre de Samuel, a quien entregará al servicio del Templo de Dios. Otra vez vemos cumplirse los planes de Dios por encima de nuestras suposiciones. Otra vez Dios escoge lo humilde y confiado, la buena voluntad y la disposición incondicional a su servicio para hacer avanzar su alianza con el hombre. Otra vez tomamos conciencia de que somos instrumentos de Dios para construir su Reino y hacer brillar su providencia. Dios atiende nuestras oraciones confiadas y plenifica nuestros anhelos y nuestro ser. Llamados al seguimiento de Jesús, a pregonar su evangelio Esta disposición incondicional para el seguimiento es la que nos narra Marcos en este evangelio. Cuando Juan Bautista es arrestado, Jesús decide subir a Galilea, a predicar el Reino de Dios. Allí llama a sus primeros discípulos, dos parejas de hermanos pescadores que dejándolo todo le siguen a ojos ciegas. “Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”. Se ha cumplido el tiempo, dice Jesús, y propone la conversión y creer la Buena Noticia. Son las dos condiciones del Reino. Convertirse, cambiar los valores personales asimilando y realizando los valores del Reino, y creer la Buena Noticia., es decir, creer en Jesús. Él es la buena nueva, el evangelio de Dios; seguir a Jesús es cumplir la voluntad de Dios. Dos condiciones sencillas que suponen una entrega permanente y decidida. Conversión, cambio de actitudes, de criterios y de mentalidad. Abandonar los criterios mundanos, las tentaciones del dinero, el poder y la influencia, y asumir los valores esenciales, la verdad, la santidad, la justicia, el amor y la paz. Estos valores que la enseñanza y el ejemplo de Jesús nos muestran a lo largo de su trayectoria histórica. Así, siguiendo el ejemplo y la adhesión al Señor, nos vemos obligados a convertir también nuestros hábitos y costumbres, nuestra vida ejemplar. Asumiendo el mandato de Jesús de predicar el Reino y hacerlo presente en el mundo, promovemos las actitudes fundamentales de las bienaventuranzas, resumen del mensaje evangélico y criterio definitivo de salvación. La pobreza, el hambre y sed de justicia, la fraternidad y solidaridad, la no violencia, reconciliación y perdón, el amor al hermano, e incluso al enemigo, son los ideales que hemos de defender y hacer valer en nuestro mundo, porque son los valores que definen y hacen presente el Reino de Dios, la encarnación del Evangelio de Jesús. Propósito: Despojarnos del hombre viejo, aferrado a lo mundano y caduco y levantar nuestros ojos al Señor y a su misericordia, para salvar este nuestro mundo. |
11-ene-2022 16:09
#424
|
Martes. 11 de enero de 2022. San Higinio. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 1, 9-20 En aquellos días, se levantó Ana, después de comer y beber en Siló. El sacerdote Elí estaba sentado en el sitial junto a una de las jambas del templo del Señor. Ella se puso a implorar al Señor con el ánimo amargado,y lloró copiosamente. E hizo este voto: «Señor del universo, si miras la aflicción de tu sierva y te acuerdas de mi y no olvidas a tu sierva, y concedes a tu sierva un retoño varón, lo ofreceré al Señor por todos los días de su vida, y la navaja no pasará por su cabeza». Mientras insistía implorando ante el Señor, Elí observaba su boca. Ana hablaba para sí en su corazón; sólo sus labios se movían, mas su voz no se oía. Elí la creyó borracha. Entonces le dijo: «¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Echa el vino que llevas dentro». Pero Ana tomó la palabra y respondió: «No, mi señor, yo soy una mujer de espíritu tenaz. No he bebido vino ni licor, sólo desahogaba mi alma ante el Señor. No trates a tu sierva como a una perdida, pues he hablado así por mi gran congoja y aflicción». Elí le dijo: «Vete en paz y que el Dios de Israel te conceda el favor que le has pedido». Ella respondió: «Que tu sierva encuentre gracia a tus ojos». Luego, la mujer emprendió su camino; comió y su semblante no fue ya el mismo. Se levantaron de madrugada y se postraron ante el Señor. Después se volvieron y llegaron a su casa de Ramá. Elcaná se unió a Ana, su mujer, y el Señor se acordó de ella. Al cabo de los días Ana concibió y dio a luz un hijo, al que puso por nombre Samuel, diciendo: «Se lo pedí al Señor». Salmo de hoy 1 Sam 2, 1-8 R/. Mi corazón se regocija en el Señor, mi salvador Mi corazón se regocija en el Señor, mi poder se exalta por Dios. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque gozo con tu salvación. R/. Se rompen los arcos de los valientes, mientras los cobardes se ciñen de valor. Los hartos se contratan por el pan, mientras los hambrientos engordan; la mujer estéril da a luz siete hijos, mientras la madre de muchos queda baldía. R/. El Señor da la muerte y la vida, hunde en el abismo y levanta; da la pobreza y la riqueza, humilla y enaltece. R/. El levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para hacer que se siente entre príncipes y que herede un trono de gloria. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 21-28 En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar: «¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Jesús lo increpó: «¡Cállate y sal de él!». El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen». Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea. Comentario al Evangelio del día. Hna. Águeda Mariño Rico O.P. Comienza la vida pública de Jesús y el texto del evangelio de Marcos lo sitúa en la sinagoga de Cafarnaúm, la población más grande a orillas del lago de Galilea. Se inicia esa progresiva revelación de Jesús como Mesías, su actividad se centrará en enseñar, curar todo tipo de enfermedades, echar demonios e ir llamando y reuniendo a quienes serán sus discípulos. Dos cosas, especialmente, llaman la atención y presagian esa novedad que supone Jesús de Nazaret: “Enseñaba con autoridad”. En el bautismo de Jesús se oyó la voz desde los cielos:” Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco” Mc1,9. En estas palabras del Padre se fundamenta toda la autoridad de Jesús, es el Hijo amado. Jesús no es un profeta más, ni un maestro de la ley, ni un curandero…, lo que le define y configura es ser el Hijo amado del Padre. Su autoridad es diferente porque viene dada por el amor. “Incluso manda a los espíritus inmundos y le obedecen”. Ese amor, saber que su esencia es ser amado por Dios, es el que le da autoridad para liberarnos incluso ahí donde el sufrimiento y la mayor miseria afecta al ser humano. Jesús va donde hay dolor, porque Dios está oculto en el dolor y el sufrimiento del mundo. Saber que es amado le permite ir al mundo y tocar a las personas, sanarlas, hablar con ellas y hacerlas conscientes de ser amadas, bendecidas, elegidas. Él es “el Santo de Dios”, lo reconocen aquellos espíritus inmundos y le obedecen por ello. Todos vivimos, en algún momento de la vida y por tantos motivos diferentes, un sufrimiento profundo que parece oscurecerlo todo, despojarlo de sentido y alegría. Muchas personas también padecen psíquica y psicológicamente enfermedades muy duras. El Señor se acerca hoy a cada uno para decirle a ese sufrimiento: “Cállate y sal de él”. En lo más radical de la soledad, en lo más profundo de cada situación, hay Alguien, que siempre está ahí. Nos encontramos con el Dios que nos toca y transforma, con el Dios que nos ama insospechadamente, con el Dios que se vuelve nuestra esperanza real. Y para todos es una llamada a la compasión, la que requiere coraje para estar con los más frágiles, los que viven sumergidos en sus oscuridades, asumir su debilidad y nuestra impotencia. Y luchar para que la esperanza sí se vaya haciendo efectiva con todo aquello que pueda proporcionarse social, política y sanitariamente a quienes sufren. |
12-ene-2022 16:21
#425
|
Miércoles. 12 de enero de 2022. San Arcadio. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 3, 1-10. 19-20 En aquel tiempo, el joven Samuel servía al Señor al lado de Elí. La palabra del Señor era rara en aquellos días y no eran frecuentes las visiones. Un día Elí estaba acostado en su habitación. Sus ojos habían comenzado a debilitarse y no podía ver. La lámpara de Dios aún no se había apagado y Samuel estaba acostado en el templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. Entonces el Señor llamó a Samuel. Este respondió: «Aquí estoy». Corrió adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió: «No te he llamado. Vuelve a acostarte». Fue y se acostó. El Señor volvió a llamar a Samuel. Se levantó Samuel, fue adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Respondió: «No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte». Samuel no conocía aún al Señor, ni se le había manifestado todavía la palabra del Señor. El Señor llamó a Samuel, por tercera vez. Se levantó, fue adonde estaba Elí y dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado». Comprendió entonces Elí que era el Señor el que llamaba al joven. Y dijo a Samuel: «Ve a acostarte. Y si te llama de nuevo, di: "Habla, Señor, que tu siervo escucha"». Samuel fue a acostarse en su sitio. El Señor se presentó y llamó como las veces anteriores: «Samuel, Samuel». Respondió Samuel: «Habla, que tu siervo te escucha». Samuel creció. El Señor estaba con él, y no dejó que se frustrara ninguna de sus palabras. Todo Israel, desde Dan a Berseba, supo que Samuel era un auténtico profeta del Señor. Salmo de hoy Sal 39, 2 y 5. 7-8a. 8b-9. 10 R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor, y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. R/. Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios; entonces yo digo: «Aquí estoy». R/. «—Como está escrito en mi libro— para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R/. He proclamado tu justicia ante la gran asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 29-39 En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, cuando todavía era muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca». Él les responde: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido». Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. En Jesús su amor y su bondad van a la par. Su amor le lleva siempre a ser bondadoso y no en abstracto, sino con todos nosotros. Siempre busca nuestro bien. Lo vemos en el evangelio de hoy. Cura a todos los enfermos que acuden a él de todas sus dolencias. El texto hace hincapié en que expulsaba los demonios de aquellos que sufrían su posesión. El demonio es el símbolo del mal, el que lleva y anima a hacer el mal. Es decir, lo más contrario a Jesús. Como dato sobresaliente, vemos cómo Jesús en medio de su actividad sabe reservar un tiempo para orar, para dirigirse a su Padre Dios. Los seguidores de Jesús debemos imitarle en los tres puntos que nos indica este pasaje evangélico. Debemos hacer el bien a todas las personas con las que nos encontremos y no solo a los enfermos. Debemos encontrar tiempo para relacionarnos y hablar con nuestro Dios. Debemos predicar con nuestra vida y si podemos con nuestra palabra la buena noticia que nos ha traído, la que es capaz de alegrar y dar sentido a nuestra vida. |
13-ene-2022 16:33
#426
|
Jueves. 13 de enero de 2022. San Hilario de Poitiers. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 4, 1-11 En aquellos días, salió Israel a la guerra contra los filisteos y acamparon en Ebenézer, mientras los filisteos acamparon en Afec. Los filisteos formaron frente a Israel, la batalla se extendió e Israel fue derrotado por los filisteos. Abatieron en el campo unos cuatro mil hombres de la formación. Cuando la tropa volvió al campamento, dijeron los ancianos de Israel: «¿Por qué nos ha derrotado hoy el Señor frente a los filisteos? Traigamos de Siló el Arca de la Alianza del Señor. Que venga entre nosotros y nos salve de la mano de nuestros enemigos». El pueblo envió gente a Siló para que trajeran de allí el Arca de la Alianza del Señor del universo, que se sienta sobre querubines. Allí, junto al Arca de la Alianza de Dios, se encontraban Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí. Cuando el Arca de la Alianza del Señor llegó al campamento, todo Israel prorrumpió en un gran alarido y la tierra se estremeció. Los filisteos oyeron la voz del alarido, y se preguntaron: «¿Qué es ese gran alarido en el campamento de los hebreos?». Y supieron que el Arca del Señor había llegado al campamento. Los filisteos se sintieron atemorizados y dijeron: «Dios ha venido al campamento». Después gritaron: «¡Ay de nosotros!, nada parecido nos había ocurrido antes. ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de la mano de estos poderosos dioses? Estos son los dioses que golpearon a Egipto con toda tipo de plagas en el desierto. Filisteos, cobrad fuerzas y comportaos como hombres, para que no tengáis que servir a los hebreos, como os han servido a vosotros. Portaos como hombres y luchad». Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Cada uno huyó a su tienda. Fue una gran derrota: cayeron treinta mil infantes de Israel. El Arca de Dios fue apresada, y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí. Salmo de hoy Sal 43, 10-11. 14-15. 24-25 R/. Redímenos, Señor, por tu misericordia Ahora nos rechazas y nos avergüenzas, y ya no sales, Señor, con nuestras tropas: nos haces retroceder ante el enemigo, y nuestro adversario nos saquea. R/. Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, irrisión y burla de los que nos rodean; nos has hecho el refrán de los gentiles, nos hacen muecas las naciones. R/. Despierta, Señor, ¿por qué duermes? Levántate, no nos rechaces más. ¿Por qué nos escondes tu rostro y olvidas nuestra desgracia y opresión? R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 40-45 En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: «Si quieres, puedes limpiarme». Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero: queda limpio». La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio. Él lo despidió, encargándole severamente: «No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio». Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes. Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. Israel pensó que con solo tener el Arca en medio de ellos estaba garantizada la victoria. Error manifiesto, al desvincular su vida de lo que significaba la presencia de Dios. Tenía que ser acogido conscientemente y manifestarlo en la propia vida responsablemente. Ni una ni otra estaban presentes en ellos. Para el cristiano sucede lo mismo. Hay que estar atentos para escuchar y reconocer los modos en los que Dios se hace presente en cada momento de la historia personal y comunitaria. Hay que tener claro que ciertamente Dios quiere actuar en nosotros, pero no sin nosotros. No es cuestión de ritos mágicos, sino de signos que evidencian la fe comprometida en la vida de cada uno y de cada comunidad. Hay que ponerse en camino, buscando para encontrar; pidiendo para recibir y llamando para ser acogidos. Como el leproso hay que tener claro qué deseamos realmente y cómo acudimos a quien nos puede sanar. Y cuando hay que hablar, reconocer que solamente se puede hacer a partir de la experiencia personal del encuentro sanador con Jesús. ¿Qué pido yo y cómo lo pido? ¿Proclamo las obras de Dios realizadas en la propia existencia? |
14-ene-2022 16:13
#427
|
Viernes. 14 de enero de 2022. San Félix de Nola. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 8, 4-7. 10-22a En aquellos días, se reunieron todos los ancianos de Israel y fueron a Ramá, donde estaba Samuel. Le dijeron: «Tú eres ya un anciano, y tus hijos no siguen tus caminos. Nómbranos, por tanto, un rey, para que nos gobierne, corno se hace en todas las naciones». A Samuel le pareció mal que hubieran dicho: «Danos un rey para que nos gobierne». Y oró al Señor. El Señor dijo a Samuel: «Escucha la voz del pueblo en todo cuanto te digan. No es a ti a quien rechazan, sino a mí, para que no reine sobre ellos». Samuel transmitió todas las palabras del Señor al pueblo que le había pedido un rey. Samuel explicó: «Este es el derecho del rey que reinará sobre vosotros: se llevará a vuestros hijos los para destinarlos a su carroza y a su caballería, y correrán delante de su carroza. Los destinará a ser jefes de mil o jefes de cincuenta, a arar su labrantío y segar su mies, a fabricar sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará a vuestras hijas para perfumistas, cocineras y panaderas. Se apoderará de vuestros mejores campos, viñas y olivares, para dárselos a sus servidores. Cobrará el diezmo de vuestros olivares y viñas, para dárselo a sus eunucos y servidores. Se llevará a vuestros mejores servidores, siervas y jóvenes, así como a vuestros asnos, para emplearlos en sus trabajos. Cobrará el diezmo de vuestro ganado menor, y vosotros os convertiréis en esclavos suyos. Aquel día os quejaréis a causa del rey que os habéis escogido: Pero el Señor no os responderá». El pueblo se negó a hacer caso a Samuel y contestó: «No importa. Queremos que haya un rey sobre nosotros. Así seremos como todos los otros pueblos. Nuestro rey nos gobernará, irá al frente y conducirá nuestras guerras». Samuel oyó todas las palabras del pueblo y las transmitió a oídos del Señor. El Señor dijo a Samuel: «Escucha su voz y nómbrales un rey». Salmo de hoy Sal 88, 16-17. 18-19 R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh, Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. R/. Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo y el Santo de Israel nuestro rey. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 1-12 Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra. Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados». Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo uno, Dios?». Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: “Tus pecados te son perdonados” o decir: “Levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: “Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa”». Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual». Comentario al Evangelio del día. Monjas Dominicas Contemplativas Está Jesús en Cafarnaúm predicando la Palabra de Dios y la gente va a escucharlo, pero Él permanece imperturbable ante la situación. Cuenta el Evangelio de San Marcos que le traen a un paralítico, es una escena que se relata en los tres evangelios sinópticos. Cabe destacar que la gente quiere acercarse a Jesús por cualquier medio, y en este pasaje lo hacen a través del techo. Y podemos pensar cuáles son los obstáculos que nos impiden acercarnos a Jesús y cuáles de ellos superamos para conseguirlo. Para Jesús lo más esencial es la fe que ve en estas personas: valora su fe y realiza una obra mesiánica como es perdonar los pecados. El corazón de Jesús es así: descubre lo esencial en el alma y va más allá de las apariencias. La gente lo busca para encontrar una curación material y Jesús, en el corazón de esos hombres, contempla su fe. Además Jesús dialoga con los escribas, sabiendo lo que piensan, y les plantea la potestad que tiene para perdonar pecados. Ellos terminan admirados, diciendo que no han visto una cosa igual. Marcos lo llama Hijo del hombre, título que designa al Mesías y expresión sacada del profeta Daniel. Jesús es el Mesías, es el Dios que ve el pecado pero no condena, perdona pero no juzga, y además habla con autoridad dando órdenes para que el paralítico tome su camilla y se vaya a su casa. Hacer lo correcto, lo bueno, no siempre está bien visto; podemos pensar cuántas veces en nuestra vida actuamos correctamente, obrando el bien y sin embargo, como le pasa a Jesús, no somos bien vistos, somos juzgados y condenados. No dejemos por ello de actuar bien; nuestras obras tienen su recompensa, a veces aquí en la tierra y si no en la vida eterna. Seamos capaces de cantar eternamente las misericordias del Señor con nuestras vidas, con nuestras actividades, con nuestro modo de ser, para que el nombre del Señor sea nuestro gozo y el Santo de Israel sea siempre nuestro rey. Dejémonos gobernar por Dios y nuestra vida tendrá un buen capitán y de este modo, también dirán de nosotros que no han visto una cosa igual. |
15-ene-2022 16:20
#428
|
Sábado. 15 de enero de 2022. San Francisco Fernández de Capillas. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 9, 1-4. 17-19; 10, 1a Había un hombre de Benjamín, de nombre Quis, hijo de Abiel, hijo de Seror, hijo de Becorat, hijo de Afij, hijo de un benjaminita. Era un hombre de buena posición. Tenía un hijo llamado Saúl, fornido y apuesto. No había entre los hijos de Israel nadie mejor que él. De hombros para arriba, sobrepasaba a todo el pueblo. Las borricas de Quis, padre de Saúl, se habían extraviado; por ello ordenó a su hijo: «Toma contigo a uno de los criados, ponte en camino y vete a buscar las borricas». Atravesaron la montaña de Efraín y recorrieron la comarca de Salisá, sin encontrarlas. Atravesaron la comarca de Saalín y el territorio benjaminita, pero no dieron con ellas. En cuanto Samuel vio a Saúl, el Señor le advirtió: «Ese es el hombre de quien te hablé. Ese gobernará a mi pueblo». Saúl se acercó a Samuel en medio de la puerta, y le dijo: «Haz el favor de indicarme dónde está la casa del vidente». Samuel respondió: «Yo soy el vidente. Sube delante de mí al altozano y comeréis hoy conmigo. Mañana te dejaré marchar y te aclararé cuanto te preocupa». Tomó entonces Samuel el frasco de óleo, lo derramó sobre su cabeza y le besó, diciendo: «El Señor te unge como jefe sobre su heredad. Tú regirás al pueblo del Señor y lo librarás de la mano de los enemigos que lo rodean». Salmo de hoy Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7 R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza Señor, el rey se alegra por tu fuerza, ¡y cuánto goza con tu victoria! Le has concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios. R/. Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término. R/. Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y majestad. Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia» R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 13-17 En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice: «Sígueme». Se levantó y lo siguió. Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que lo seguían. Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?» Jesús lo oyó y les dijo: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores». Comentario al Evangelio del día. Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P. Un publicano, recaudador de impuestos para el gobierno romano de ocupación, con ganancias injustas para su provecho personal; es considerado por su propio pueblo como pecador, persona sin Dios, enemigo del pueblo. Al pasar Jesús ve a Leví sentado al mostrador de los impuestos; ve a la persona ¨enferma por el ansia de dinero¨ y Jesús que ha venido a sanar a los enfermos y buscar a los pecadores le dice ¨Sígueme¨. La palabra de Jesús escuchada y obedecida le hace renacer, ser una persona nueva: Se levantó y lo siguió. Leví pasa de estar sentado al mostrador de los impuestos a estar sentado a la mesa de la fraternidad compartiendo casa y comida. Leví se siente acogido en la casa donde comparten la mesa con Jesús: pecadores, gente de mala fama, discípulos, recaudadores. Jesús vio a Leví, a la persona; y le abrió un nuevo horizonte de vida, de misericordia, de compartir fraterno… La mirada de los fariseos ve gente de mala fama, pecadores sin futuro y sin Dios. Porque Jesús te dice sígueme, que tu respuesta obediente a esta palabra, que sana, sea acoger a las personas: sanos y enfermos, creyentes y descreídos gente de mala fama y discípulos para compartir con ellos el pan del Evangelio y el pan de la amistad, la mesa de la palabra y de la Eucaristía… aunque te critiquen, como a Jesús, por acoger a gente de mala fama. Deja que Jesús te mire y escucha: Sígueme. |
16-ene-2022 16:21
#429
|
Domingo. 16 de enero de 2022. II Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Profeta Isaías 62, 1-5 Por amor a Sion no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te llamarán «Mi predilecta», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se desposa con una doncella, así te desposan tus constructores. Como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo. Salmo Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a y c R.Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R/. Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R/. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor. R/. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda. Decid a los pueblos: «El Señor es rey: él gobierna a los pueblos rectamente». R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 12,4-11 Hermanos: Hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A este le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas. El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Juan 2, 1-11 En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. Comentario al Evangelio del dia. Fr. Raisel Matanzas Pomares O.P. La fe mueve montañas. Sin los ojos de la fe es imposible ver brillar la gloria de Dios en todos y cada uno de nosotros. El cristiano ha de vivir su fe con alegría. Alegría que proviene de Dios y no se identifica con un estado psicológico, aunque la pueda incluir. La experiencia de fe se vive desde la comunidad y para la comunidad. Así pues, el creyente es un testigo que da fe de la gloria de Dios que ha experimentado. Sólo así, podemos contar y cantar a todos los pueblos lo que hemos visto y oído; las maravillas que ha obrado y sigue obrando en cada uno. Isaías bien lo expresa cuando escribe: «Por amor a Sion no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha». Por otra parte, lejos de milagros exóticos y de luces extraterrestres, la gloria de Dios es que el hombre viva y tenga vida en abundancia. Allí donde brilla la presencia de Dios, se disipan las tinieblas del pecado y de la muerte. |
17-ene-2022 16:21
#430
|
Lunes. 17 de enero de 2022. San Antonio Abad. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 15, 16-23 En aquellos días, Samuel dijo a Saúl: «Voy a comunicarte lo que me ha manifestado el Señor esta noche». Saúl contestó: «Habla». Samuel siguió diciendo: «¿No es cierto que siendo pequeño a tus ojos eres el jefe de las doce tribus de Israel? El Señor te ha ungido como rey de Israel. El Señor te envió con esta orden: “Ve y entrega al anatema a esos malvados amalecitas y combátelos hasta aniquilarlos”. ¿Por qué no has escuchado la orden del Señor, lanzándote sobre el botín, y has obrado mal a sus ojos?». Saúl replicó: «Yo he cumplido la orden del Señor y he hecho la campaña a la que me envió. Traje a Agag, rey de Amalec, y entregué al anatema a Amalec. El pueblo tomó del botín ovejas y vacas, lo más selecto del anatema, para ofrecérselo en sacrificio al Señor, tu Dios, en Guilgal». Samuel exclamó: «¿Le complacen al Señor los sacrificios y holocaustos tanto como obedecer su voz? La obediencia vale más que el sacrificio, y la docilidad, más que la grasa de carneros. Pues pecado de adivinación es la rebeldía y la obstinación, mentira de los terafim. Por haber rechazado la palabra del Señor, te ha rechazado como rey». Salmo de hoy Salmo 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23: R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mi. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños. R/. ¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos? R/. Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios». R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 18-22 En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?». Jesús les contesta: «¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras el novio está con ellos, no pueden ayunar. Llegarán días en que les arrebatarán al novio, y entonces ayunarán en aquel día. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos». Comentario al Evangelio del día. D. Félix García O.P. Las costumbres cultuales judías, no las contenidas en la Ley, sino aquellas que las clases poderosas en lo social o en lo religioso han ido imponiendo, disfrazadas de religiosidad pero alejadas del espíritu. Esta es la causa del incumplimiento por parte de los discípulos de algunas de aquellas costumbres. Ciertamente el Dios que nos presenta y predica Jesús tiene su origen en el Dios del Antiguo Testamento, al que presentamos justiciero e inmisericorde. Pero Jesús ha venido a presentar el rostro verdadero del Padre, un rostro nuevo, amable y poderoso como el vino nuevo. Los seguidores de Jesús, entonces, ahora y siempre, necesitan, necesitamos, vivir, expandirse como haría un vino joven y vivo, que fermenta. Lo malo es que, como humanos que somos, tendemos a meter la espiritualidad viva y vital, en unas caducas y rígidas estructuras de religiosidad y el resultado es que los odres revientan porque no pueden aguantar la presión y el templo -el odre- se vacía, porque no puede, -o no quiere-, adaptarse al progreso Puede que esta sea la causa del vaciado de nuestros templos: no dejamos crecer el espíritu encerrándolo en odres endurecidos, en unas prácticas religiosas tradicionales y tradicionalistas. Los jóvenes en cuerpo o mente, no importa la edad, quieren crecer, quieren vivir una fe dominada por el espíritu, pero las estructuras, que nosotros mismos hemos creado, e imponemos, tratan de encerrarlos en una religiosidad rígida y obsoleta que a nadie atrae, salvo a los que piensan que la tradición, las costumbres, los usos “de siempre” son lo bueno, lo santo y somos odres viejos que quedan destrozados porque el crecimiento del vino joven termina por romperlos. |
18-ene-2022 16:21
#431
|
Martes. 18 de enero de 2023. Santa Prisca. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 16, 1-13 En aquellos días, el Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a estar sufriendo por Saúl, cuando soy yo el que lo he rechazado como rey de Israel? Llena tu cuerno de aceite y ponte en camino. Te envío a casa de Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mi». Samuel respondió: «¿Cómo voy a ir? Si lo oye Saúl, me mata». El Señor respondió: «Llevas de la mano una novilla y dices que has venido a ofrecer un sacrificio al Señor. Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que has de hacer. Me ungirás al que te señale». Samuel hizo lo que le había ordenado el Señor. Una vez llegado a Belén, los ancianos de la ciudad salieron temblorosos a su encuentro. Preguntaron: «¿Es de paz tu venida?». Respondió: «Si. He venido para ofrecer un sacrificio al Señor. Purificaos y venid conmigo al sacrificio». Purificó a Jesé y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. Cuando estos llegaron, vio a Eliab y se dijo: «Seguro que está su ungido ante el Señor». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura, porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón». Jesé llamó a Abinadab y lo presentó a Samuel, pero le dijo: «Tampoco a éste lo ha elegido el Señor». Jesé presentó a Samá. Y Samuel dijo: «El Señor tampoco ha elegido a este». Jesé presentó a sus siete hijos suyos ante Samuel. Pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a estos». Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿No hay más muchachos?». Y le respondió: «Todavía queda el menor, que está pastoreando el rebaño». Samuel le dijo: «Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa, mientras no venga». Jesé mandó a por él y lo hizo venir. Era rubio, de hermosos ojos y buena presencia. El Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo de parte del Señor, pues es este». Samuel cogió el cuerno de aceite y lo ungió en medio de sus hermanos. Y el espíritu del Señor vino sobre David desde aquel día en adelante. Samuel emprendió luego el camino de Ramá. Salmo de hoy Sal 88, 20. 21-22. 27-28 R/. Encontré a David, mi siervo Un día hablaste en visión a tus santos: «He ceñido la corona a un héroe, he levantado a un soldado de entre el pueblo». R/. «Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso». R/. «Él me invocará: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”; y lo nombraré mi primogénito, excelso entre los reyes de la tierra». R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 23-28 Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Él les responde: «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, como entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que sólo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a los que estaban con él?». Y les decía: «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado». Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariela Martínez Higueras O.P. El evangelio de hoy forma parte de una serie de controversias de Jesús con los fariseos en torno a las comidas con los pecadores (2,15-17), el ayuno (2, 18-22) o el tema del sábado como es este caso (2,23- 28). Los discípulos de Jesús al pasar por un sembrado han arrancado una serie de espigas en sábado para abrirse camino, lo que provoca el juicio por parte de los fariseos. Santificar el sábado era uno de los mandamientos del decálogo recogidos en su doble tradición de Éxodo (20,8-11) y Deuteronomio (5, 12-15) en el que, por cierto, se justifica con razones diferentes. En el fondo, el conflicto que se plantea entre Jesús y los fariseos, es cómo actualizar en esas circunstancias concretas el mandato de la Ley, cómo interpretar en el hoy lo dado por Dios en la época de Moisés. Mientras los fariseos hacen una interpretación literal y rigorista de la Ley, Jesús introduce un criterio de discernimiento cargado de novedad recurriendo como buen Maestro a la misma Escritura para presentar sus argumentos. Re-lee en el primer libro de Samuel el episodio en el que David llega a atreverse por hambre, cometiendo casi un sacrilegio, a comer los panes de la presencia que había en el santuario de Dios (1 Sm 21,2-7; Ex 25,23s). El criterio de discernimiento, que utiliza Jesús para actualizar en su tiempo el mandato del cumplimiento del sábado es el mismo ser humano, su dignidad, la defensa de su vida, su integridad, su propio bien, la fraternidad universal. No hay ley de Dios que sea verdaderamente divina y pretenda atentar contra la vida o la dignidad del hombre y la mujer. Esto lo entendió bien Sta. Margarita de Hungría, cuya fiesta celebramos hoy y lo ha hecho suyo en su Magisterio el Papa Francisco: “Los creyentes nos vemos desafiados a volver a nuestras fuentes para concentrarnos en lo esencial: la adoración a Dios y el amor al prójimo, de manera que algunos aspectos de nuestras doctrinas, fuera de su contexto, no terminen alimentando formas de desprecio, odio, xenofobia, negación del otro” (FT 282). ¿Estamos atentos/as a ello? |
19-ene-2022 16:22
#432
|
Miércoles. 19 de enero de 2022. Beato Andrés de Peschiera. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 17, 32-51 En aquellos días, Saúl mandó llamar a David, y éste le dijo: «Que no desmaye el corazón de nadie por causa de ese hombre. Tu siervo irá a luchar contra ese filisteo». Pero Saúl respondió: «No puedes ir a luchar con ese filisteo. Tú eres todavía un joven y él es un guerrero desde su mocedad». David añadió: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará también de la mano de ese filisteo». Entonces Saúl le dijo: «Vete, y que el Señor esté contigo». Agarró el bastón, se escogió cinco piedras lisas del torrente y las puso en su zurrón de pastor y en el morral, y avanzó hacia el filisteo con la honda en mano. El filisteo se fue acercando a David, precedido de su escudero. Fijó su mirada en David y lo despreció, viendo que era un muchacho, rubio y de hermoso aspecto. El filisteo le dijo: «¿Me has tomado por un perro, para que vengas a mí con palos?». Y maldijo a David por sus dioses. El filisteo siguió diciéndole: «Acércate y echaré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo». David le respondió: «Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina. En cambio, yo voy contra ti en nombre del Señor del universo, Dios de los escuadrones de Israel al que has insultado. El Señor te va a entregar hoy en mis manos, te mataré, te arrancaré la cabeza y hoy mismo entregaré tu cadáver y los del ejército filisteo a las aves del cielo y a las fieras de la tierra. Y toda la tierra sabrá que hay un Dios de Israel. Todos los aquí reunidos sabrán que el Señor no salva con espada ni lanzas, porque la guerra es del Señor y os va a entregar en nuestras manos». Cuando el filisteo se puso en marcha, avanzando hacia David, este corrió veloz a la línea de combate frente a él. David metió la mano en el zurrón, cogió una piedra, la lanzó con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y cayó de bruces en tierra. Así venció David al filisteo con una honda y una piedra. Lo golpeó y lo mató sin espada en la mano. David echó a correr y se detuvo junto al filisteo. Cogió su espada, la sacó de la vaina y lo remató con ella, cortándole la cabeza. Los filisteos huyeron, al ver muerto a su campeón. Salmo de hoy Sal 143, 1. 2. 9-10 R/. ¡Bendito el Señor, mí alcázar! Bendito el Señor, mi Roca, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la pelea. R/. Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y refugio, que me somete los pueblos. R/. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas: para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 1-6 En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo. Entonces le dice al hombre que tenia la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio». Y a ellos les pregunta: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?». Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano». La extendió y su mano quedó restablecida. En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Una vez más, en el evangelio de hoy aparece la cuestión del sábado. Según la ley judía muchas cosas no se podían hacer en sábado, que era el día más dedicado al Señor. Los fariseos interpretaban que no se podía ni curar a los que sufrían alguna limitación y, por eso, “estaban al acecho” a ver si Jesús curaba al hombre que sufría parálisis en un brazo. Jesús para hacerles ver hasta dónde llega el sábado y sus prohibiciones, les plantea una pregunta: “¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?”. Pocas veces nos muestra el evangelio a Jesús con “una mirada de ira y dolido por la obstinación de los fariseos”, a los que no convenció de su equivocada postura, pues después de que Jesús curara al paralítico, “salieron de la sinagoga y se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él”. Apoyándonos en esta escena, nos es fácil imaginarnos a Jesús haciéndonos la misma pregunta a nosotros: ¿Qué está permitido en sábado… y todos los días de la semana? Por supuesto hacer el bien y nunca el mal, que para nosotros podemos traducir en seguir a Jesús todos los días de nuestra vida por el camino que él ha andado. De esta manera, la vida y la vida en abundancia aflorará en nuestro corazón. |
20-ene-2022 16:38
#433
|
Jueves. 20 de enero de 2022. San Sebastián. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 18, 6-9; 19, 1-7 En aquellos días, cuando David volvía de haber matado al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel al encuentro del rey Saúl para cantar danzando con tambores, gritos de alborozo y címbalos. Las mujeres cantaban y repetían al bailar: «Saúl mató a mil, David a diez mil». A Saúl lo enojó mucho aquella copla, y le pareció mal, pues pensaba: «Han asignado diez mil a David, y mil a mí. No le falta más que la realeza». Desde aquel día Saúl vio con malos ojos a David. Saúl manifestó a su hijo Jonatán y de sus servidores la intención de matar a David. Jonatán, hijo de Saúl, amaba mucho a David. Y le advirtió: «Mi padre busca el modo de matarte. Mañana toma precauciones, quédate en lugar secreto y permanece allí oculto. Yo saldré y me colocaré al lado de mi padre en el campo donde te encuentres. Le hablaré de ti, veré lo que hay y te lo comunicaré». Jonatán habló bien de David a su padre Saúl. Le dijo: «No haga daño el rey a su siervo David, pues él no te ha hecho mal alguno, y su conducta ha sido muy favorable hacia ti. Expuso su vida, mató al filisteo y el Señor le concedió una gran victoria a todo Israel. Entonces te alegraste al verlo. ¿Por qué hacerte culpable de sangre inocente, matando a David sin motivo?». Saúl escuchó lo que le decía Jonatán, y juró: «Por vida del Señor, no morirá». Jonatán llamó a David y le contó toda aquella conversación. Le trajo junto a Saúl y siguió a su servicio como antes. Salmo de hoy Sal 55, 2-3. 9-10ab. 10c-11. 12-13 R/. En Dios confío y no temo Misericordia, Dios mío, que me hostigan, me atacan y me acosan todo el día; todo el día me hostigan mis enemigos, me atacan en masa, oh Altísimo. R/. Anota en tu libro mi vida errante, recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío, mis fatigas en tu libro. Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco. R/. Así sabré que eres mi Dios. En Dios, cuya promesa alabo, en el Señor, cuya promesa alabo. R/. En Dios confío y no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre? Te debo, Dios mío, los votos que hice, los cumpliré con acción de gracias. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 7-12 En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacia, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón. Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío. Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo. Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios». Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer. Comentario al Evangelio del día. Fray Emilio García Álvarez O.P. La actividad sanadora de Jesús, de la que la gente se hace lenguas, provoca la afluencia incontenible de los que llegan de todos los puntos cardinales con el deseo de ser curados de sus males. Él es como el médico de una humanidad enferma, como la fuente oculta de la salvación. Así lo reconocen los mismos espíritus maléficos cuando confiesan: “tu eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús no quiere aceptar la confesión espectacular y ambigua de estos seres misteriosos y malévolos, que parecen estar en el secreto de su identidad divina. El desea ser reconocido a través de un itinerario de fe. Sólo el que lo siga hasta el final descubrirá su verdadera intimidad. Ese es el secreto de Jesús: sólo el que participe de sus sentimientos, sólo el que se sume a su misión de mensajero del reino y de enviado a los pobres, a los pecadores, a los que sufren, podrá comprender el motivo de su comportamiento y el origen de su persona. El evangelista Marcos es el que más insiste en la conveniencia de no desvelar la personalidad de Jesús antes de tiempo. Su misión es demasiado nueva y desconcertante como para que la comprendan en seguida y sin ambigüedades los que le rodean. Sólo la culminación final de su vida (su pasión, muerte y resurrección) revelará su identidad trascendente, y eso sólo a la luz de la fe. ¿Reconoces en Jesús sólo a un taumaturgo o crees en él como el enviado de Dios? ¿Lo admiras sólo como un hombre extraordinario o te entregas a él como al que da sentido a tu vida? |
21-ene-2022 16:28
#434
|
Viernes. 21 de enero de 2022. Santa Inés. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 24, 3-21 En aquellos días, Saúl tomó tres mil hombres escogidos de todo Israel y marchó en busca de David y su gente frente a Sure Hayelín. Llegó a un corral de ovejas, junto al camino, donde había una cueva. Saúl entró a hacer sus necesidades, mientras David y sus hombres se encontraban al fondo de la cueva. Los hombres de David le dijeron: «Este es el día del que te dijo el Señor: “Yo entregaré a tus enemigos en tu mano”. Haz con él lo que te parezca mejor». David se levantó y cortó, sin ser visto, la orla del manto de Saúl. Después de ello, sintió pesar por haber cortado la orla del manto de Saúl. Y dijo a sus hombres: «El Señor me libre de obrar así contra mi amo, el ungido del Señor, alargando mi mano contra él; pues es el ungido del Señor». David disuadió a sus hombres con esas palabras y no les dejó alzarse contra Saúl. Este salió de la cueva y siguió su camino. A continuación, David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl: «¡Oh, rey, mi señor!» Saúl miró hacia atrás. David se inclinó rostro a tierra y se postró. Y dijo a Saúl: «¿Por qué haces caso a las palabras que dice la gente: “David busca tu desgracia”? Tus ojos han visto hoy mismo en la cueva que el Señor te ha entregado en mi mano. Han hablado de matarte, pero te he perdonado, diciéndome: “No alargaré mi mano contra mi amo, pues es el ungido del Señor”. Padre mío, mira por un momento, la orla de tu manto en mi mano. Si la he cortado y no te he matado, comprenderás bien que no hay en mí ni maldad ni culpa y que no te he ofendido. Tú, en cambio, estás buscando mi vida para arrebatármela. Que el Señor juzgue entre los dos y me haga justicia. Pero mi mano no estará contra ti. Como dice el antiguo proverbio: “De los malos sale la maldad”. Pero en mí no hay maldad. ¿A quién ha salido a buscar el rey de Israel? ¿A quién persigues? A un perro muerto, a una simple pulga. El Señor sea juez y juzgue entre nosotros. Juzgará, defenderá mi causa y me hará justicia, librándome de tu mano». Cuando David acabó de dirigir estas palabras a Saúl, este dijo: «¿Es esta tu voz, David, hijo mío?». Saúl levantó la voz llorando. Y siguió diciendo: «Eres mejor que yo, pues tú me tratas bien, mientras que yo te trato mal. Hoy has puesto de manifiesto tu bondad para conmigo, pues el Señor me había puesto en tus manos y tú no me has matado. ¿Si uno encuentra a su enemigo, le deja seguir por las buenas el camino? Que el Señor te recompense el favor que hoy me has hecho. Ahora sé que has de reinar y que en tu mano se consolidará la realeza de Israel». Salmo de hoy Sal 56, 2. 3-4. 6 y 11 R/. Misericordia, Dios mío, misericordia Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en ti; me refugio a la sombra de tus alas mientras pasa la calamidad. R/. Invoco al Dios altísimo, al Dios que hace tanto por mi. Desde el cielo me enviará la salvación, confundirá a los que ansían matarme, enviará Dios su gracia y su lealtad. R/. Elévate sobre el cielo, Dios mio, y llene la tierra tu gloria. Por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 13-19 En aquel tiempo, Jesús, mientras subía al monte, llamó a los que quiso, y se fueron con él. E instituyó a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios. Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó. Comentario al Evangelio del día. Monasterio de Santo Domingo - Dominicas La llamada del Señor es un don, un regalo, es Él, el que nos llama a ser sus discípulos y de entre los llamados, a algunos los escoge para seguirle más de cerca, les envía a predicar y les da poder para expulsar los demonios. Por un lado, Jesús nos dice que la iniciativa es suya, el poder es suyo y la respuesta es nuestra, porque con el don de la libertad que Dios nos ha dado, como Judas, podemos traicionarle, negarle, o al contrario, podemos seguirle y serle fieles en la labor de lo cotidiano que a cada uno nos ha dado. Jesús quiere que su obra tenga una continuación. Como Él nos prometió, siempre estará con nosotros, y por eso, nos llama a todos a la santidad y a algunos los llama para ser apóstoles, sus representantes y les encomienda directamente su misma misión de predicar el Evangelio. Pidamos hoy muy especialmente por los pastores de nuestra Santa Madre la Iglesia, para que con su palabra expulsen los demonios y llenen las almas de la Gracia de Dios y todos les ayudemos con nuestra oración, apoyo, colaboración y testimonio, desde el ambiente que a cada uno nos toca vivir. |
22-ene-2022 15:58
#435
|
Sábado. 22 de enero de 2022. San Vicente. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 1, 1-27 En aquellos días, David regresó tras derrotar a Amaalec y se detuvo dos días en Sicelag. Al tercer día vino un hombre del campamento de Saúl, con las vestiduras rasgadas y tierra en la cabeza. Al llegar a la presencia de David, cayó en tierra y se postró. David le preguntó: «¿De dónde vienes?». Respondió: «He huido del campamento de Israel». David le preguntó de nuevo: «¿Qué ha sucedido? Cuéntamelo». Respondió: «La tropa ha huido de la batalla y muchos del pueblo han caído entre ellos Saúl y su hijo Jonatán». Entonces David, echando mano a sus vestidos, los rasgó, lo mismo que sus acompañantes. Hicieron duelo, lloraron y ayunaron hasta la tarde por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, caídos a espada. Y dijo David: «La flor de Israel herida en tus alturas. Cómo han caído los héroes. Saúl y Jonatán, amables y gratos en su vida, inseparables en su muerte, más veloces que águilas, más valientes que los leones. Hijas de Israel, llorad por Saúl, que os cubría de púrpura y adornos, que adornaba con alhajas de oro vuestros vestidos. Cómo han caído los héroes en medio del del combate. Jonatán, herido en tus alturas. Estoy apenado por ti, Jonatán, hermano mío. Me ras gratísimo, tu amistad me resultaba más dulce que el amor de las mujeres. Cómo han caído los héroes. Han perecido las armas de combate». Salmo de hoy Sal 79,2-3.5-7 R/. Que brille tu rostro, Señor, y nos salve Pastor de Israel, escucha, tú que guías a José como a un rebaño; tú que te sientas sobre querubines, resplandece ante Efrain, Benjamin y Manasés; despierta tu poder y ven a salvarnos. R. Señor Dios del universo, ¿hasta cuándo estarás airado mientras tu pueblo te suplica? Les diste a comer llanto, a beber lágrimas a tragos; nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos, nuestros enemigos. se burlan de nosotros. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 20-21 En aquel tiempo, Jesús llega a casa con sus discípulos y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí. Comentario al Evangelio del día. Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P. A lo largo de la semana se nos ha ido presentando parte del capítulo 3 del Evangelio de Marcos. Hoy concretamente se nos narra un fragmento muy breve del mismo. Para comprender mejor el sentido del texto, su esencia y de este modo profundizar en su riqueza, sería bueno que leyésemos el capítulo completo. En él se nos cuenta con más lujo de detalles la jornada del «Pastor de Israel». El marco de referencia es el Templo de Jerusalén y la curación de un hombre que tenía la mano paralizada. Es el primer elemento que va a enlazar con la piedra de tropiezo de Jesús: los fariseos y herodianos se confabulan desde ese momento para acabar con Él. Parece ser que en sus planes religiosos no está permitido hacer el bien y tener compasión en sábado. Sin embargo, el texto sigue relatando que hay mucha gente que sí lo reconoce, llegando incluso a echarse encima para poder tocarlo y quedar sanados. Su misión la alaban incluso los espíritus inmundos que se postran ante Él y gritan: «Tú eres el Hijo de Dios». En esa actividad desbordante de Jesús ni siquiera tiene tiempo para comer y descansar. Ha subido al monte, ha hecho una llamada, ha instituido a los doce: «Para estar con Él y predicar». Momento más significativo del Evangelio es éste en el que Jesús fue a la casa con sus discípulos, por toda la carga simbólica que nos quiere transmitir para nuestro seguimiento y nuestra espiritualidad. La casa y la llamada son como el lugar de intimidad y de encuentro con Jesús. Haciéndonos eco del salmo del día de hoy, Jesús en nuestra vida es como ese «Pastor de Israel» que viene al encuentro de su pueblo. Un pastor que no sabe de matemáticas y deja a las 99 ovejas para buscar a la descarriada. Porque no tienen necesidad de médico los sanos sino los enfermos. Ese pastor sabe de heridas, sabe de nubarrones y de cañadas oscuras y cuando encuentra a la oveja la carga sobre los hombros y la lleva a casa. Este Pastor carga sobre sus hombros nuestras vidas cansadas. Por eso, tanta gente se agolpa allí donde se encuentra el Pastor. Tienen necesidad de sanar heridas, de tranquilidad, de sosiego, de sentirse escuchados, de recibir una palabra de consuelo, de sentir una mirada compasiva en realidad concreta. Quieren sentir sus vidas sostenidas por las manos del pastor. La familia de Jesús va también a ver qué verdad tienen todas aquellas acusaciones que hacen sobre Él los escribas que habían bajado del Templo de Jerusalén, tras la sanación del hombre. A lo que Jesús responde con un guiño para toda la humanidad: mi madre y mis hermanos son todos aquellos que me buscan con un corazón sincero, son todos aquellos que en las dificultades de la vida tratan de hacer la voluntad de Dios. Los que me abren las puertas de su casa para que Yo pueda entrar y cenar con ellos. La casa es, pues, el lugar de encuentro y descanso en ÉL y se convierte en el Templo que somos cada uno del Espíritu Santo que mora en nosotros. |
23-ene-2022 16:29
#436
|
Domingo. 23 de enero de 2022. III Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Libro de Nehemías 8, 2-4a. 5-6. 8-10 En aquellos días, el día primero del mes séptimo, el sacerdote Esdras trajo el libro de la ley ante la comunidad: hombres, mujeres y cuantos tenían uso de razón. Leyó el libro en la plaza que está delante de la Puerta del Agua, desde la mañana hasta el mediodía, ante los hombres, las mujeres y los que tenían uso de razón. Todo el pueblo escuchaba con atención la lectura de la ley. El escriba Esdras se puso en pie sobre una tribuna de madera levantada para la ocasión. Esdras abrió el libro en presencia de todo el pueblo, de modo que toda la multitud podía verlo; al abrirlo, el pueblo entero se puso de pie. Esdras bendijo al Señor, el Dios grande, y todo el pueblo respondió con las manos levantadas: «Amén, amén». Luego se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra. Los levitas leyeron el libro de la ley de Dios con claridad y explicando su sentido, de modo que entendieran la lectura. Entonces, el gobernador Nehemias, el sacerdote y escriba Esdras, y los levitas que instruían al pueblo dijeron a toda la asamblea: «Este día está consagrado al Señor, vuestro Dios: No estéis tristes ni lloréis» (y es que todo el pueblo lloraba al escuchar las palabras de la ley). Y añadieron: «Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza». Salmo Sal 18, 8. 9. 10. 15 R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R/. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R/. Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, roca mía, redentor mío. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 12-30 Hermanos: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Pues todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Pues el cuerpo no lo forma un solo miembro sino muchos. Si el pie dijera: «No soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso. Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito». Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan. Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los que menos valían. Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan. Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro. Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas. ¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan? Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 1-4; 4, 14- 21 Ilustre Teófilo: Puesto que muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han cumplido entre nosotros, como nos los transmiteron los que fueron desde el principio testigos oculares y servidores de la palabra, también yo he resuelto escribírtelos por su orden, después de investigarlo todo diligentemente desde el principio, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan. Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Comentario al Evangelio del día. Fray José Antonio Segovia O.P. Lucas presenta el Plan y Proyecto de Vida de Jesús de esta manera: Anunciar la Buena Nueva a los pobres, traer Libertad, Luz y Gracia. Un programa, que aunque no ha sido siempre el de los cristianos, el hoy de Jesús, lo convierte en una llamada para que así sea. Si seguimos este programa, nos sentiremos llamados a poner en el mundo lo que El trajo. La Vida y Misión de Jesús, se tiene que ver en la vida y misión del cristiano: La Vida. El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido.Jesús se siente invadido por el Espíritu de Dios, impregnado por su fuerza. Cristo es el Ungido. Y los cristianos también. Es una contradicción llamarse cristiano y vivir sin ese Espíritu de Jesús. La Misión.Me ha enviado a anunciar la Buena Nueva a los pobres, a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista.Jesús se siente enviado y envía a los doce a sanar enfermos, con una palabra de Verdad, un gesto de Paz y de Perdón. ¿En quién y para qué llega esta Palabra, como Vida y Misión? En todo el Cuerpo de Cristo. San Pablo nos lo recuerda hoy en su carta a los Corintios, somos miembros del Cuerpo de Cristo, Sacramento de Salvación en medio del mundo. Cada uno con su carisma, todos alentados por un mismo Espíritu, realizamos el hoy de Cristo. Misión significa continuación de la actividad de Jesús y reproducción de sus mismas características cuando predicaba y cuando realizaba milagros. La misión del cristiano es, por tanto, un compromiso con el Proyecto de Jesús, porque sigue teniendo validez para el mundo de hoy.¡El hoy de Cristo, somos los cristianos! Al cristiano, ungido por el Espíritu, se le encuentra, como a Jesús, junto a los desvalidos de este mundo. La opción por los pobres no es un invento de unos teólogos, ni una moda del Vaticano II. Es la opción del Espíritu que anima la vida entera de Jesús y que sus seguidores hemos de introducir en la historia. Es un deber de la Iglesia ayudar a que nazca la liberación y hacer que sea total (Pablo VI). Tus palabras, Señor, son espíritu y vida (Sal 18). Todos los hombres y mujeres, estaban atentos y lloraban al escuchar la Palabra y sentir la responsabilidad de ser el pueblo escogido por Dios. Pero Esdras les anima para que lo reciban con gozo y alegría. Su enseñanza mantenía la maldición. Jesús, sin embargo, habla de gracia salvadora. ¿Qué ocurre con esta Palabra de Jesús? ¿Qué interrogantes plantea? Cristo en su discurso de Nazaret, aclara que su misión y la de los cristianos es de gracia y no de condenación. En su lectura de Isaías (61,2), omite el versículo en el que se anunciaba el juicio de las naciones. Su misión es una proclamación del Amor gratuito de Dios, que hoy se cumple en su persona, con el que los pobres sonríen, los ciegos ven, los esclavos son liberados: la gracia llega a los hombres que comparten su vida con Él. Por esto, tenemos que reconocer, para concluir, que el testimonio de los cristianos también son evangelio. No basta anunciar, hay que realizar lo anunciado, como Jesús. Si no, ¿para qué somos portadores del Espíritu? Y para mejor hacerlo, nos revisamos en oración con este interrogante: ¿Qué alcance tiene hoy en nuestra vida de fe la Palabra de Dios, la Comunidad y los Pobres y excluidos? |
24-ene-2022 16:09
#437
|
Lunes. 24 de enero de 2022. San Francisco de Sales. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 5, 1-7. 10 En aquellos días, todas las tribus de Israel se presentaron ante David en Hebrón y le dijeron: «Hueso tuyo y carne tuya somos. Desde hace tiempo, cuando Saúl reinaba sobre nosotros, eras tú el que dirigía las salidas y entradas de Israel. Por su paste, el Señor te ha dicho: “Tú pastorearás a mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel”». Los ancianos de Israel vinieron a ver al rey en Hebrón. El rey hizo una alianza con ellos en Hebrón, en presencia del Señor, y ellos le ungieron como rey de Israel. David tenía treinta años cuando comenzó a reinar. Y reinó cuarenta años; siete años y seis meses sobre Judá en Hebrón, y treinta y tres años en Jerusalén sobre todo Israel y Judá. David se dirigió con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que habitaban el país. Estos dijeron a David: «No entrarás aquí, pues te rechazarán hasta los ciegos y los cojos.» Era como decir: David no entrará aquí. Pero David tomó la fortaleza de Sión, que es la ciudad de David. David iba engrandeciéndose, pues el Señor, Dios del universo, estaba con él. Salmo de hoy Sal 88, 20. 21-22. 25-26 R/. Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán Un día hablaste en visión a tus santos: «He ceñido la corona a un héroe, he levantado a un soldado de entre el pueblo». R/. «Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso». R/. «Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre crecerá su poder: extenderé su izquierda hasta el mar, y su derecha hasta el Gran Río». R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 3, 22-30 En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo. Comentario al Evangelio del día. D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP Una vez más los escribas intentan acorralar a Jesús con sus enredos y paradojas. Quieren hacer ver al pueblo que incluso los milagros, las curaciones, que Cristo realiza son obra del maligno, cualquier cosa con tal de poner a la gente en contra de Él. El Maestro, con infinita paciencia, les explica como sus acusaciones no tienen ningún sentido. Al final les avisa, les lanza una de las advertencias más duras que podemos leer en el Evangelio: “El que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”. Pecar contra Dios no tiene perdón. Somos de naturaleza débil, por buenos propósitos e intenciones que tengamos la tentación está ahí y es más fácil de lo que pensamos caer en ella. Jesús dio poder a los Apóstoles para perdonar los pecados. En muchas ocasiones nos habla del perdón, de la misericordia, incluso cuando le preguntan cuántas veces se deben perdonar los pecados les contesta el famoso “70 veces 7” pero aquí nos advierte del límite que no debemos traspasar: pecar contra Dios, revelarnos contra Él, blasfemar contra el Espíritu Santo… Los escribas intentan volver contra Cristo sus buenas obras, sembrar la duda de que Dios está detrás de ellas, negar la naturaleza del propio Jesús como Hijo del Padre y Él les contesta con una claridad y una dureza que no deja lugar a dudas. Nuestros pecados serán perdonados pero negar a Dios, revolverse contra Él, no. Eso no tiene perdón porque, entre otras cosas estaríamos cayendo en la soberbia de negar la propia existencia de Dios. Desgraciadamente hoy vemos con demasiada frecuencia cómo se intenta apartar a Dios de la vida, del mundo. Debemos encomendarnos al Espíritu Santo para no caer en la peor de las tentaciones: revelarnos contra Él. |
25-ene-2022 16:25
#438
|
Martes. 25 de enero de 2022. Conversión de San Pablo. Primera lectura Lectura de los Hechos de los apóstoles 22, 3-16 «Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad; me formé a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la ley de nuestros padres; he servido a Dios con tanto celo como vosotros mostráis hoy. Yo perseguí a muerte este Camino, encadenando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres, como pueden atestiguar en favor mío el sumo sacerdote y todo el consejo de los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y me puse en camino con el propósito de traerme encadenados a Jerusalén a los que encontrase allí, para que los castigaran. Pero yendo de camino, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del cielo me envolvió con su resplandor; caí por tierra y oí una voz que me decía: “Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues? Yo pregunté: “¿Quién eres, Señor?”. Y me dijo: “Yo soy Jesús el Nazareno a quien tú persigues”. Mis compañeros vieron el resplandor, pero no oyeron la voz que me hablaba. Yo pregunté: ¿Qué debo hacer, Señor? El Señor me respondió: “Levántate, continúa el camino hasta Damasco, y allí te dirán todo lo que está determinado que hagas”. Como yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano a Damasco. Un cierto Ananías, hombre piadoso según la ley, recomendado por el testimonio de todos los judíos residentes en la ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo: “Saúl, hermano, recobra la vista”. Inmediatamente recobré la vista y lo vi. Él me dijo: “El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de sus labios, porque vas a ser su testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Ahora, ¿qué te detiene? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre”». Salmo de hoy Sal 116, 1. 2 R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R/. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Marcos 16, 15-18 En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado. A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Comentario al Evangelio del día. Hna. Carmen Román Martínez O.P. El final del Evangelio de Marcos parece inconcluso, sin narrar ninguna aparición del Resucitado, a pesar de que el evangelista conoce por la tradición que Jesús se apareció a Pedro y a los discípulos, y que fueron ellos quienes anunciaron el testimonio de la fe. En consecuencia, el Evangelio de hoy nos sitúa en el apéndice de la catequesis de Marcos o en el también llamado final largo, no escrito por el evangelista, pero aceptado por la Iglesia como texto inspirado y canónico. El relato narra la aparición de Jesús a los Once y el mandato misionero (que también aparece en el Evangelio de Mateo, Lucas y Juan). El envío a la misión es claro, preciso y capaz de mover a unos discípulos temerosos ante la pérdida del Maestro, y convertirlos en testigos fieles del Evangelio en medio de muchas dificultades y persecuciones. Id al mundo entero y proclamad la buena noticia del Reino es todo un proyecto por el que uno puede empeñar su vida. Traducido al hoy de nuestra existencia es una invitación a salir de nosotros mismos, a mirar más allá de nuestro centro, abrir las puertas y ventanas a la nueva brisa que trae el plan de Jesús, una estrategia novedosa, radical y llena de vida para la casa común que es la humanidad. Con el imperativo proclamad, el mismo Jesús nos urge a seguir anunciando y predicando que la buena noticia de Dios continua en el devenir de nuestra historia, que se trata de un anuncio de salvación y esperanza capaz de sanar todo dolor y sufrimiento. Quien crea, quién llegue a la fe, quienes se sientan comprometidos en sus búsquedas, como le sucedió a Pablo, serán capaces de desterrar el pecado de su vida, de acercarse a todo ser humano de cualquier raza o nación, sin sentirse frenados por las barreras de la incomprensión. El que sea bautizado experimentará la gracia de una vida nueva en Cristo. La fe en Jesús Resucitado es capaz de transformar la realidad de todo creyente, de dinamizar nuestra existencia hacia un horizonte cargado de sentido, en definitiva, es dejar de perseguir a Aquel que ya nos ha alcanzado. |
26-ene-2022 16:19
#439
|
Miércoles. 26 de enero de 2022. Santos Timoteo y Tito. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-8 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día. Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría. Evoco el recuerdo de tu fe sincera, la que arraigó primero en tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy seguro que también en ti. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por imposición de mis manos porque, pues Dios no nos ha dado un espíritu cobardía, sino de fortaleza, amor y de templanza. Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios. Salmo de hoy Sal 95, 1 2a. 2b 3. 7 Sa. 10 R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R. Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor. R. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente». R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 1-20 En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó, y el gentío se quedó en tierra junto al mar. Les enseñó muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: «Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno». Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio, a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”». Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; éstos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Celebramos hoy la fiesta de estos dos discípulos de Pablo: Timoteo y Tito. A Tito le exhorta, cómo no, a predicar el evangelio: “Cuanto a ti, habla lo que es conforme a la sana doctrinada”. Lo doctrinal, siempre está presente en las cartas de San Pablo. En esta, que dirige a Timoteo, todas sus expresiones doctrinales están matizadas por su corazón, por el gran cariño que le tiene. “Sin cesar hago memoria de ti en mis oraciones noche y día, deseoso de verte, acordándome de tus lágrimas, para llenarme de gozo”. Le recuerda también que fue él quien le impuso las manos para recibir el sacerdocio, y le exhorta a que no deje apagar sino a que reavive los dones necesarios recibidos de parte de Dios para vivirlo bien. Entre otros dones, le regaló un espíritu de fortaleza, de amor y de templanza para que no viva atemorizado y con miedo. Apoyándose en el “poder recibido de Dios”, no tiene que avergonzarse ni de Pablo ni, por supuesto, del Señor Jesús. Y predicar el evangelio, la mejor noticia que puede ofrecer a sus destinatarios. Conectando estas palabras de Pablo dirigidas a Timoteo con la parábola del sembrador del evangelio de hoy, vemos que la vida real de los sembradores del evangelio es más dura que la de los sembradores de la semilla. Por sembrar el evangelio San Pablo está encarcelado, y recuerda a Timoteo que tiene que soportar los trabajos por causa del evangelio… pero ellos vivieron con entusiasmo su labor de sembradores de la buena noticia, “por la gracia que nos fue dada desde la eternidad en Cristo Jesús”. No pueden callarse, tienen que seguir predicando, les suceda lo que les suceda, no solo porque Jesús se lo ha pedido, sino porque es la mejor noticia que se puede ofrecer a cualquier persona para que viva su vida son gozo, con sentido, son esperanza. En esta fiesta de Timoteo y Tito hemos insistido en los sembradores, pero la parábola evangélica insiste más en los que reciben la semilla sembrada. De ellos va a depender principalmente que dé frutos y no quede estéril. Esa es nuestra tarea: hacer germinar en nosotros el recibido regalo del evangelio. |
27-ene-2022 16:23
#440
|
Jueves. 27 de enero de 2022. Santa Ángela de Mérici. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 7, 18-19. 24-29 Después de que Natán habló a David, el rey David vino a presentarse ante el Señor y dijo: «¿Quién soy yo, mi Dueño y Señor, y quién la casa de mi padre, para que me hayas engrandecido hasta tal punto? Y, por si esto fuera poco a los ojos de mi Dueño y Señor, has hecho también a la casa de tu siervo una promesa para el futuro. ¡Esta es la ley del hombre, Dueño mío y Señor mío! Constituiste a tu pueblo Israel pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, eres su Dios. Ahora, pues, Señor Dios, confirma la palabra que has pronunciado acerca de tu siervo y de su casa, y cumple tu promesa. Tu nombre sea ensalzado por siempre de este modo: “El Señor del universo es el Dios de Israel y la casa de tu siervo David permanezca estable en tu presencia”. Pues tú, Señor del universo, Dios de Israel, has manifestado a tu siervo: “Yo te construiré una casa”. Por eso, tu siervo ha tenido ánimo para dirigirte esta oración. Tú, mi Dueño y Señor, eres Dios, tus palabras son verdad, y has prometido a tu siervo este bien. Dígnate, pues, bendecir a la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti. Pues tú, mi Dueño y Señor, has hablado, sea bendita la casa de tu siervo para siempre». Salmo de hoy Sal 131, 1b-2. 3-5. 11. 12. 13-14 R/. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre Señor, tenle en cuenta a David todos sus afanes: cómo juró al Señor e hizo voto al Fuerte de Jacob. R/. «No entraré bajo el techo de mi casa, no subiré al lecho de mi descanso, no daré sueño a mis ojos, ni reposo a mis párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob». R/. El Señor ha jurado a David una promesa que no retractará: «A uno de tu linaje pondré sobre tu trono». R/. «Si tus hijos guardan mi alianza y los mandatos que les enseño, también sus hijos, por siempre, se sentarán sobre tu trono». R/. Porque el Señor ha elegido a Sión, ha deseado vivir en ella: «Esta es mi mansión por siempre; aquí viviré, porque la deseo». R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 21-25 En aquel tiempo, Jesús dijo al gentío: «¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga». Les dijo también: «Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene». Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra O.P. Jesús sigue con su discurso en forma de parábolas. La que encontramos en la lectura de hoy quizás tenga alguna dificultad de interpretación mayor que las anteriores. Es manifiesto que el candil es para alumbrar. Si no lo hace, está de sobra. La dificultad está en la frase: “si se esconde algo es para que se descubra; si algo se hace a ocultas es para que salga a la luz”. La frase siguiente puede manifestar que el mismo Jesús preveía que no era fácil entender lo que decía. “El que tenga oídos para oír que oiga”. ¿Quién tiene oídos para oír? No me atrevo a responder con precisión. Pero creo que bastante es que nos planteemos si tenemos oídos para oír, abiertos a oír; quizás lo que no nos gustaría oír, porque nos sacaría de una ignorancia agradable, querida, que nos hacía la vida más fácil, más cómoda. ¿Tenemos oídos para oír lo que a la luz del Evangelio nos dice Dios? ¿Tenemos oídos para oír lo que el prójimo nos dice con palabras, con la vida? Quizás si oyésemos a Dios y al otro, saldría a la luz lo que tenemos escondido. Puede que tengamos ya ideas sólidas, juicios contundentes, sobre los demás, que no se quiere que se pongan en cuestión. Pues bien, atendamos a las palabras de Jesús: “la medida que uséis la usarán con vosotros y con creces”. ¿No es una clara invitación a que antes de juzgar negativamente al otro, tratemos de comprenderlo; de tener oídos a lo que puede decirnos? “Al que no tiene se le quitará lo que tiene”. Expresión que aparece en la parábola de los talentos, referida a quien recibió un talento, y lo enterró en vez de ponerlo a producir. El avaro no tiene, es tenido por el dinero. Lo perderá, lo tiene perdido, porque, por no gastarlo, ni para sí lo usa. |
28-ene-2022 16:24
#441
|
Viernes. 28 de enero de 2022. Santo Tomás de Aquino. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 11, 1-4a. 4c-10a. 13-17 A la vuelta de un año, en la época en que los reyes suelen ir a la guerra, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel. Masacraron a los amonitas y sitiaron Rabá, mientras David se quedó en Jerusalén. Una tarde David se levantó de la cama y se puso a pasear por la terraza del palacio. Desde allí divisó a una mujer que se estaba bañando, de aspecto muy hermoso. David mandó averiguar quién era aquella mujer. Y le informaron: «Es Betsabé, hija de Elián, esposa de Urías, el hitita». David envió mensajeros para que la trajeran. Ella volvió a su casa. Quedó encinta y mandó este aviso a David: «Estoy encinta». David, entonces, envió a decir a Joab: «Mándame a Urías, el hitita». Joab se lo mandó. Cuando llegó Urías, David le preguntó cómo se encontraban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. Luego le dijo: «Baja a tu casa a lavarte los pies». Urías salió del palacio y tras él un regalo del rey. Pero Urías se acostó a la puerta del palacio con todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa. Informaron a David: «Urías no ha bajado a su casa». David le invitó a comer con él y le hizo beber hasta ponerle ebrio. Urías salió por la tarde a acostarse en su jergón con los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. A la mañana siguiente David escribió una carta a Joab, que le mandó por Urías. En la carta había escrito: «Poned a Urías en primera línea, donde la batalla sea más encarnizada. Luego retiraos de su lado, para que lo hieran y muera». Joab observó la ciudad y situó a Urías en el lugar en el que sabía que estaban los hombres más aguerridos. Las gentes de la ciudad hicieron una salida. Trabaron combate con Joab y hubo bajas en la tropa, entre los servidores de David. Murió también Urías, el hitita. Salmo de hoy Sal 50, 3-4. 5-6b. 6c-7. 10-11 R/. Misericordia, Señor, hemos pecado Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad en tu presencia. R/. En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre. R/. Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista, borra en mí toda culpa. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 26-34 En aquel tiempo, Jesús decía al gentío: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra». Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado. Comentario al Evangelio del día. MM. Dominicas El Evangelista Marcos recoge dos parábolas relacionadas con la agricultura, con las que Jesús enseña los secretos del Reino de Dios. Ambas parábolas nos hablan del comportamiento de la semilla para llevarnos a la comprensión del actuar de Dios en nuestra vida. La gracia de Dios actúa en nosotros sin darnos cuenta, sólo exige de nosotros que la acojamos en nuestro corazón, así como la tierra acoge la semilla. Es interesante señalar el hecho de que “germina y va creciendo”, sin prisas pero sin pausas; nosotros muchas veces somos impacientes, con nosotros y con los demás, queremos cambios rápidos. Vivimos inmersos en la cultura de la inmediatez, pero Dios, que es Amor, es paciente, y a eso nos invita: a saber esperar, a no desanimarnos, a no juzgar antes de tiempo, porque la germinación es lenta y podemos asolarla si no respetamos su tiempo. Hoy celebramos la memoria de Santo Tomás de Aquino, uno de sus más conocidos principios es: “La gracia no destruye, sino que presupone, sana, eleva y perfecciona la naturaleza”. Y esto es un trabajo lento, como el germinar de la semilla, porque Dios respeta las leyes de la naturaleza inscritas en el hombre. Si queremos trabajar por el Reino de Dios, tenemos que aprender a ser pacientes y dejar que la gracia de Dios actúe en cada alma, sin imponer nuestros ritmos. Él sabe cómo hacerlo. |
29-ene-2022 16:34
#442
|
Sábado. 29 de enero de 2022. Beato Manuel Domingo y Sol. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 12, 1-7a. 10-17 En aquellos días, el Señor envió a Natán a ver a David y, llegado a su presencia, le dijo: «Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y vacas. El pobre, en cambio, no tenía más que una cordera pequeña que había comprado. La alimentaba y la criaba con él y con sus hijos. Ella comía de su pan, bebía de su copa y reposaba en su regazo; era para él como una hija. Llegó un peregrino a casa del rico, y no quiso coger una de sus ovejas o de sus vacas y preparar el banquete para el hombre que había llegado a su casa, sino que cogió la cordera del pobre y la aderezó para el hombre que había llegado a su casa». La cólera de David se encendió contra aquel hombre y replicó a Natán: «Vive el Señor que el hombre que ha hecho tal cosa es reo de muerte. Resarcirá cuatro veces la cordera, por haber obrado así y por no haber tenido compasión». Entonces Natán dijo a David: «Tú eres ese hombre. Pues bien, la espada no se apartará de tu casa jamás, por haberme despreciado y haber tomado como esposa a la mujer de Urías, el hitita”. Así dice el Señor: “Yo voy a traer la desgracia sobre ti, desde tu propia casa. Cogeré a tus mujeres ante tus ojos y las entregaré a otro, que se acostará con ellas a la luz misma del sol. Tú has obrado a escondidas. Yo, en cambio, haré esto a la vista de todo Israel y a la luz del sol”». David respondió a Natán: «He pecado contra el Señor». Y Natán le dijo: «También el Señor ha perdonado tu pecado. No morirás. Ahora bien, por haber despreciado al Señor con esa acción, el hijo que te va a nacer morirá sin remedio». Natán se fue a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David y cayó enfermo. David oró con insistencia a Dios por el niño. Ayunaba y pasaba las noches acostado en tierra. Los ancianos de su casa se acercaron a él e intentaban obligarlo a que se levantara del suelo, pero no accedió, ni quiso tomar con ellos alimento alguno. Salmo de hoy Sal 50, 12-13. 14-15. 16-17 R/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro Oh, Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. R/. Líbrame de la sangre, oh, Dios, Dios, Salvador mio, y cantará mi lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 4, 35-41 Aquel día, al atardecer, dice Jesús a sus discípulos: «Vamos a la otra orilla». Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal. Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que perezcamos?». Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: «¡Silencio, enmudece!». El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?». Se llenaron de miedo y se decían unos a otros: «¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!». Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P. El poder de Jesús no tiene límites: domina las fuerzas de la naturaleza, el cuerpo y alma de los hombres. En medio de la tempestad, Jesús estaba dormido en la popa sobre un almohadón, mientras los discípulos remaban desesperadamente. Imagen ésta que refleja bien cómo nuestra situación en ciertos momentos de la vida: mientras nosotros hacemos esfuerzos desesperados por salir de un peligro y sabemos que el Señor está a nuestro lado, nos resulta difícil rechazar el pensamiento o la tentación de imaginar que a Jesús no le importa que nos hundamos. Pero sí le importa. La prueba de que le importa es que está embarcado en la misma barca que nosotros y sacudido y sacudido por la misma tempestad. El Hijo de Dios se metió en nuestro mundo de alegrías y también de sufrimientos e injusticias. Y fue zarandeado como pocas personas lo han sido. Si se ha embarcado con nosotros, es precisamente para que no nos hundamos. Pero no nos dice hasta cuándo durará la tempestad ni cuándo llegará la calma. Mientras tanto nos dirige la misma pregunta que aquél día: ¿Por qué sois tan cobardes? Aún no tenéis fe? |
29-ene-2022 17:05
#443
| Shur, te han sugerido evangelizar y has decido hacerlo en forocoches en lugar de ir por las casas? |
30-ene-2022 16:20
#444
|
30-ene-2022 16:23
#445
|
Domingo. 30 de enero de 2022. IV Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Profeta Jeremías 1, 4-5. 17-19 En los días de Josías, el Señor me dirigió la palabra: «Antes de formarte en el vientre, te elegí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te constituí profeta de las naciones. Tú cíñete los lomos: prepárate para decirles todo lo que yo te mande. No les tengas miedo, o seré yo quien te intimide. Desde ahora te convierto en plaza fuerte, en columna de hierro y muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y al pueblo de la tierra. Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte —oráculo del Señor—». Salmo Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17 R. Mi boca contará tu salvación, Señor. A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre. Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído y sálvame. R/. Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa. R/. Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías. R/. Mi boca contará tu justicia, y todo el día tu salvación, Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 31 - 13, 13 Hermanos: Ambicionad los carismas mayores. Y aún os voy a mostrar un camino más excelente. Si hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, pero no tengo amor, no sería más que un metal que resuena o un címbalo que aturde. Si tuviera el don de profecía y conociera todos los secretos y todo el saber; si tuviera fe como para mover montañas, pero no tengo amor, no sería nada. Si repartiera todos mis bienes entre los necesitados; si entregara mi cuerpo a las llamas, pero no tengo amor, de nada me serviría. El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca. Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará. Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios. En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4, 21-30 En aquel tiempo, Jesús comenzó a decir en la sinagoga: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?». Pero Jesús les dijo: «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino. Comentario al Evangelio del día. Fray Martín Gelabert Ballester O.P. Para comprender el evangelio de hoy hay que comenzar por recordar el evangelio del pasado domingo. Jesús, en la Sinagoga de Nazaret, lee un texto del profeta Isaías, que habla del Espíritu que ha enviado al profeta a anunciar la buena noticia a los pobres y “el año de gracia del Señor”. Tras realizar la lectura, Jesús se dirige a las personas que hay en la Sinagoga y afirma: “hoy se cumple esta Escritura”. Hoy, o sea, aquí y ahora. En Jesús se cumple esta Escritura. Él es quién trae buenas noticias para los pobres y anuncia el amor gratuito e incondicional de Dios para todos y cada uno de los seres humanos. El evangelista narra luego la reacción de la gente. Es una pena que la traducción que hemos leído no mantenga la ambigüedad de los dos verbos griegos que describen esa reacción. Son verbos que pueden entenderse en un doble sentido. En realidad, habría que traducir que la gente “daba testimonio” y estaba “extrañada”. Se puede dar testimonio a favor o en contra; y estar extrañado agradable o desagradablemente. La conclusión del relato (los nazarenos, furiosos, pretenden despeñar a Jesús) nos obliga a pensar que la gente daba testimonio contra él, porque se quedó desagradablemente sorprendida de lo que estaba ocurriendo. Lo que ocurría es que Jesús había manipulado la lectura del texto del profeta Isaías, que los oyentes conocían muy bien. El texto de Isaías después de hablar del año de gracia del Señor, habla del “día de la venganza de nuestro Dios”. Por eso los nazarenos se extrañaban de que Jesús solo hubiera pronunciado las palabras sobre la gracia. Ellos esperaban la frase de Isaías que venía a continuación del texto que Jesús leyó: “el día de la venganza de nuestro Dios”. Este deseo de venganza encajaba perfectamente con la situación que aquella gente vivía, pues el imperio romano ocupaba el país y les oprimía. Pero en el mensaje de Jesús no tiene cabida la idea del castigo ni el deseo de venganza. También hoy nosotros debemos estar atentos a nuestros deseos de venganza, a nuestros rencores, rencores que, a veces, son muy lógicos y comprensivos. Pero un cristiano no puede vivir con un corazón lleno de odio. Entre otras cosas porque el odio a quién hace daño, en primer lugar, es al que odia. El primer beneficiario del perdón es el que perdona. Pero la razón principal está en que un cristiano quiere identificarse con Cristo. Por eso la norma de su vida es el perdón y la misericordia. Así se realiza lo que hemos escuchado en la segunda lectura: el amor disculpa sin límites, aguanta sin límites. El final del evangelio debería hacernos pensar. Jesús, cuando la gente furiosa pretende despeñarlo, “se abrió paso en medio de ellos y se alejaba”. Cuando no acogemos el mensaje de la gracia, cuando no vivimos en el amor, cuando la misericordia desaparece de nuestro corazón, Jesús se aleja de nosotros. Porque Jesús resucitado sólo se hace presente dónde hay perdón, misericordia y amor. Eso no significa que aprobemos la injusticia o la mentira. Significa que nosotros actuamos siempre desde la verdad, la justicia y el amor, hagan lo que hagan los demás. Para un cristiano, la verdad y la justicia pasan por encima de su comodidad. Eso puede hacerle sufrir, pero en este sufrimiento, llevado por amor, manifiesta tener una gran esperanza, la gran esperanza, la esperanza de que el amor no pasa nunca, porque donde hay amor, allí está Dios. El amor es la madurez y la perfección de la vida cristiana; es la única realidad humana que trascenderá este mundo pasajero: el amor no pasa nunca. |
30-ene-2022 19:06
#447
|
Pertenezco a mi parroquia, como catequista, lector y colaborando en cuanto se me pide y a dos Hermandades de Semana Santa. Si lo que me preguntas es si pertenezco a los Kikos, renovación carismática o cosas así la respuesta es no. Soy un "católico de parroquias". |
31-ene-2022 16:33
#450
|
Lunes. 31 de enero de 2022. San Juan Bosco. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 15, 13-14. 30; 16, 5-13a En aquellos días, alguien llegó a David con esta información: «El corazón de la gente de Israel sigue a Absalón». Entonces David dijo a los servidores que estaban con él en Jerusalén: «Levantaos y huyamos, pues no tendremos escapatoria ante Absalón. Vámonos rápidamente, no sea que se apresure, nos dé alcance, precipite sobre nosotros la ruina y pase la ciudad a filo de espada». David subía la cuesta de los Olivos llorando con la cabeza cubierta y descalzo. Los que le acompañaban llevaban cubierta la cabeza y subían llorando. Al llegar el rey a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá. Iba caminando y lanzando maldiciones. Y arrojaba piedras contra David y todos sus servidores. El pueblo y los soldados protegían a David a derecha e izquierda. Semeí decía al maldecirlo: «Fuera, fuera, hombre sanguinario, hombre desalmado. El Señor ha hecho recaer sobre ti la sangre de la casa de Saúl, cuyo reino has usurpado. Y el Señor ha puesto el reino en manos de tu hijo Absalón. Has sido atrapado por tu maldad, pues eres un hombre sanguinario». Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: «¿Por qué maldice este perro muerto al rey, mi señor? Deja que vaya y le corte la cabeza». El rey contestó: «¿Qué hay entre vosotros y yo, hijo de Seruyá? Si maldice y si el Señor le ha ordenado maldecir a David, ¿quién le va a preguntar: “Por qué actúas así”?». Luego David se dirigió a Abisay y a todos sus servidores: «Un hijo mío, salido de mis entrañas, busca mi vida. Cuánto más este benjaminita. Dejadle que me maldiga, si se lo ha ordenado el Señor. Quizá el Señor vea mi humillación y me pague con bendiciones la maldición de este día». David y sus hombres subían por el camino. Salmo de hoy Sal 3, 2-3. 4-5. 6-8a R/. Levántate, Señor; sálvame Señor, cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí: «Ya no lo protege Dios». R/. Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. Si grito invocando al Señor, él me escucha desde su monte santo. R/. Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene. No temeré al pueblo innumerable que acampa a mi alrededor. Levántate, Señor; sálvame, Dios mío. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 1-20 En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes». Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?». Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos». Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: «Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos». Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar. Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca. Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti». El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban. Comentario al Evangelio del día. D. Carlos José Romero Mensaque, O.P. El episodio del hombre endemoniado que vivía entre sepulcros es un relato que se presta a muchas lecturas, pero que entiendo muy actual. En la orilla del Mar de Galilea es donde Jesús llama a sus primeros discípulos. Ahora, sin embargo, es este hombre o, mejor, esta “legión” de personas quienes buscan el encuentro, le interpelan y lo reconocen... pero no pueden ni parecen querer seguirlo: el mal, la muerte, las oscuridades dominan sus vidas, los atenazan. Solo Jesús puede salvarlos, pero necesita saber “el nombre” para actuar. Y es que el mal, el pecado nunca es anónimo, sino muy personal. Afecta a nuestra conciencia, nuestro ser más profundo. Es desde allí donde podemos reconocerlo, decir su nombre, sus nombres y pedir al Señor que nos libere. Y no es fácil porque no pocas veces están tan aferrados a mi voluntad, me resultan tan cotidianos que no consigo darme cuenta... Esto significa vivir entre sepulcros. Es necesario dirigir la mirada y el corazón al Señor que viene a mi orilla. Pero la consecuencia final de todo ello no es siempre el agradecimiento. Los porquerizos le piden que se vaya. Estaban “espantados”. A veces preferimos convivir con el mal que tratar de combatirlo, dejamos que, poco a poco, vaya apoderándose de nuestro corazón. A veces incluso y, lamentablemente, perdemos o queremos perder de nuestro horizonte a Dios y “vivir tranquilos” Por eso Jesús le pide a los que ha salvado que, en vez de embarcarse con él, sean sus discípulos entre la gente del lugar. Todo un mensaje a los que formamos la Iglesia para que seamos conscientes de cuales son nuestros campos de misión y ser testigos de la Salvación de Cristo aun en paisajes de muerte por acción u omisión. Hoy celebra la Iglesia la memoria de San Juan Bosco, todo un referente de la educación cristiana de los jóvenes. Él fue capaz de descubrir la llamada de Jesús a entregar su vida por una juventud incomprendida y falta de valores. No es fácil creer en los jóvenes entonces y ahora. Hace falta mucho amor, paciencia y compartir con ellos un horizonte de esperanza que solo Dios puede otorgar. El misterio de Dios es más grande “No recuerdo haberme preguntado una sola vez: ¿existe Dios? Pero puede que haya habido momentos en que me he interrogado: ¿todo esto tiene sentido? ¿Mi vida tiene sentido? Eso no ha durado nunca mucho tiempo, pero sí, he experimentado este sentimiento de oscuridad. En la historia del siglo veinte, ha habido un acontecimiento que nos hunde colectivamente en esta oscuridad: el Holocausto, ese horror inenarrable de la muerte de millones de judíos, nuestros primos en la fe. Frente a esto, ¿qué puedo decir? El mal es un misterio, pero yo creo que el misterio de Dios es más grande”. (Fray Timothy Radcliffe, OP) |