Al final esto va de aguantar y poco más
Ayer 00:09
#241
|
La respuesta a ese problema es que como país somos una mierda, por X o Y, y llevamos gobernados por inútiles varias décadas. La incertidumbre laboral viene de ahí, lo demás no se puede controlar, lo de la situación del país es culpa nuestra de votar los mismos dos partidos continuamente. |
Ayer 00:14
#242
|
Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. Yo soy de esos que vive tranquilo. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. ¿Y sabes qué?, el no tener problemas económicos no evita que a menudo sufra de hastío vital. Soy un hombre de mediana y edad y a veces pienso lo siguiente: "Si la segunda mitad de la vida consiste únicamente en repetir días y ver cómo desaparecen las personas que quieres, ¿qué sentido tiene prolongarla?" Es una pregunta filosófica muy antigua. Hay personas que a los sesenta descubren una vocación, conocen al amor de su vida o encuentran una paz que nunca tuvieron a los treinta. Y también hay personas jóvenes profundamente infelices. No hay una edad en la que la vida garantice el sentido. |
Ayer 00:16
#243
|
Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. |
Ayer 00:16
#244
|
Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. En otros países no pasa, está claro. Lo de España es pasarse la vida en modo difícil (hay sitios peores, está claro, pero este país no está tan bien ni sano como nos han hecho creer). |
Ayer 00:16
#245
|
La respuesta a ese problema es que como país somos una mierda, por X o Y, y llevamos gobernados por inútiles varias décadas.
La incertidumbre laboral viene de ahí, lo demás no se puede controlar, lo de la situación del país es culpa nuestra de votar los mismos dos partidos continuamente. Imaginate ser griego o peor aún , ucraniano, ¿piensas en ello a menudo?
|
Ayer 00:19
#247
|
Vale, mejores cartas de inicio.
Porque en vez de envidiar al que las ha tenido, intentas jugar mejor las tuyas? Un nigeriano también envidia tus cartas Seguro que tienes conocidos con tus mismas cartas de inicio (vecinos, compañeros de clase...) que han acabado mucho mejor que tú, y seguro que no es suerte (no hablo solo de pasta) Otra cosa es que te frustres por no llevar la vida de Cristiano Ronaldo, eso es tener pajaritos en la cabeza |
Ayer 00:21
#248
| asi es, hay que haces las cosas que a uno le hace feliz dentro de sus posibilidades. ahora estoy feliz estando solo y solo viendo deportes y espectaculos en la tv , no hago nada mas |
Ayer 00:21
#250
|
La situación de los de fuera debería de importarnos poco, teniendo en cuenta la que se nos viene. Lo de ucrania espérate que no estemos así nosotros en unos años con nuestros "vecinos" de abajo, todo por culpa del buenismo. |
Ayer 00:25
#251
| Llevo 10 años intentando ser youtuber/streamer y no hay manera, supongo que hay gente con suerte y gente con mala suerte en este mundo |
Ayer 00:26
#252
|
Una pequeña parte es suerte y una gran parte es preparación.Casi toda la gente "pobre" que conozco lo son porque no tienen interés en aprender ni formase cómo funciona el mundo, la economía y el dinero. "Eso es para gente que tiene dinero" mientras no entienden ni cómo funciona una hipoteca cuando la están firmando. Así que no, no estoy de acuerdo.Que sí, que hay gente que tiene suerte y sale en el lado correcto de la vida, pero hay mucha gente que se lo curra día a día durante muchos años. |
Ayer 00:29
#254
|
Nunca hay que compararse con nadie, solo con nosotros mismos. Y vamos cuesta abajo y sin frenos.
La situación de los de fuera debería de importarnos poco, teniendo en cuenta la que se nos viene. Lo de ucrania espérate que no estemos así nosotros en unos años con nuestros "vecinos" de abajo, todo por culpa del buenismo. |
Ayer 00:30
#255
|
Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. |
Ayer 00:36
#256
|
Que es mejor, intentar mejorar dentro de tus posibilidades o llorar y patalear porque la vida es injusta y otros tienen lo que tú quieres? (Y Habrá que ver si más fácil, o solo se fija en el resultado final) La vida no le debe nada a nadie |
Ayer 00:45
#258
|
Adelante, en vez de faltar el respeto, ilumíname
Que es mejor, intentar mejorar dentro de tus posibilidades o llorar y patalear porque la vida es injusta y otros tienen lo que tú quieres? (Y Habrá que ver si más fácil, o solo se fija en el resultado final) La vida no le debe nada a nadie |
Ayer 00:47
#259
|
El problema de la juventud es la gestión de las expectativas.
Los que hemos vivido la recesión del 2010 (el crack bursátil es otra cosa) con tener techo pagado ya somos dioses y pasamos de todo lo superfluo como de la mierda. De ahí el gap que hay en trabajos cualificados, a mí no me engañan para hacer el 50% más a cambio de un 25% más de sueldo. Para eso me quedo con mis 19k, que con dos niños no tengo tiempo ni de gastar. qué?Ganas 19k (que ya andará por el smi si no me equivoco) con dos hijos y dices que te sobra? Explicate shur. |
Ayer 00:49
#260
|
Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. Lo que sí está claro es que es muy difícil cambiar de grupo, y eso evidencia que el sistema que tenemos está mal, el ascensor social no funciona como debería, es más difícil prosperar partiendo de cero que partiendo de más de cero, y no debería ser así. Y el ejemplo más claro de qué es lo que no funciona del sistema es la regulación de los autónomos, España es el único país del mundo en el que no pagas como impuesto un porcentaje de lo que ganas sino una cantidad fija muy elevada tengas o no tengas ingresos, una barrera insalvable para muchos que quieren empezar a trabajar y a competir, una barrera insalvable precisamente para los que están en el grupo mayoritario de los que parten de cero. Y ninguno de los actuales partidos políticos quiere que eso cambie, nadie propone que un autónomo pague un porcentaje de lo que gana. Ningún representante político quiere que haya un ascensor social porque los representantes políticos ya están en el grupo privilegiado, y no quieren que entre más gente en ese grupo, y lo asombroso es que los que están en el grupo desfavorecido les votan para seguir toda la vida en el grupo chungo. |
Editado: Ayer 01:04 -
Ayer 00:53
#261
|
Cada vez tengo más claro que la vida no premia nada.
Ni el esfuerzo, ni madrugar, ni ser responsable, ni intentar hacer las cosas bien. Eso queda muy bonito para los discursos de LinkedIn y para los vídeos de cuatro vendehumos. En la práctica, la vida reparte las cartas como le sale de los cojones y luego encima te exige que sonrías mientras juegas una mano de mierda. Te levantas pronto, curras, tragas, haces números, buscas algo mejor, cambias de empresa, cambias de sector, te formas, intentas moverte… y al final todo huele parecido. Mismos sueldos justos, misma presión, misma incertidumbre, mismo miedo de fondo a que cualquier imprevisto te descuadre la vida. Y mientras tanto hay gente que vive en otra pantalla. Youtubers, herencias, pelotazos, enchufes, gente que estuvo en el sitio correcto el día correcto. Gente que gana en una semana lo que tú en un año, o que simplemente tuvo suerte. Gente que no se va a dormir pensando en facturas, averías, alquileres, hipotecas o en si dentro de seis meses seguirá teniendo trabajo. Lo peor no es el dinero. Es la calma. Esa gente vive tranquila. No “feliz” en plan anuncio cutre, sino tranquila de verdad. Sin esa alarma interna encendida todo el día. Sin tener la sensación de que la vida es una cuerda floja y debajo no hay red, solo más trabajo. Y al final te haces la pregunta que no deberías hacerte: ¿Por qué ellos sí y yo no? ¿Qué hicieron tan bien? ¿Qué hice yo tan mal? Y la respuesta más probable es la más asquerosa: nada. No hicieron nada especial. Tú tampoco hiciste nada especialmente mal. Simplemente cayó así. Unos nacen con margen de error y otros nacen para no poder fallar nunca. Eso es lo que más quema. Darse cuenta de que quizá no hay ninguna lección, ningún equilibrio cósmico, ninguna justicia esperando al final. Solo hay gente que vive y gente que aguanta. Y cada vez tengo más la sensación de estar en el segundo grupo. |
Ayer 00:57
#262
|
Acertadísima reflexión. El otro día discutí con un compañero de curro. No sé cómo, en nuestra conversación apareció el típico "emprendedor" que le ha ido genial y él dijo que admira mucho a esa gente. Yo le dije que en no pocas ocasiones esa gente tan "admirable" puede arriesgar porque tiene red de seguridad y no todo el mundo puede permitirse un fracaso que le arruinó. Él seguía sosteniendo que se trata de gente "con un don especial" y que sobresaldría en cualquier entorno. Yo le dije que el "don especial" suele ser una herencia familiar asegurada que te permite abrir hoy un restaurante gourmet, mañana una tienda de ropa etc.sin miedo a que sí la cosa va mala, arrastres una deuda para varios años. |
Ayer 01:02
#263
| Va de aprovechar los días buenos, que también los hay pero de la mayoría nos damos cuenta con el tiempo. Días malos hay muchos pero también pasan. |
Ayer 01:13
#264
|
Dirías que todo el camino te ha ayudado a ser más espontáneo, creativo, perder el miedo a la cámara y que ahora te ves con capacidad parar hacer cosas que antes te hubiera costado mucho más ?(por ejemplo, hablar en público). Porque 10 años son muchos años… |
Ayer 01:16
#266
|
Interesante situación y muy interesante que no te hayas rendido.
Dirías que todo el camino te ha ayudado a ser más espontáneo, creativo, perder el miedo a la cámara y que ahora te ves con capacidad parar hacer cosas que antes no tenías (por ejemplo, hablar en público). Porque 10 años son muchos años… Pero sí, ahora mismo puedo coger una cámara, hacerme un vlog hablando por la calle solo o hacer un streaming de 3 horas jugando a un videojuego sin mayores problemas. He aprendido muchas cosas y aunque he llegado a tener algo de seguidores e ingresos, tampoco ha sido nada reseñable como para poder dedicarme a esto 100% y al final, lo acabas dejando porque no te da la vida |
Ayer 01:20
#267
|
Es un debate profundo y clásico, de esos que dan para horas de conversación. Vamos a desglosarlo por partes, separando los hechos de la filosofía de vida. ¿El dinero compra el tiempo libre? La respuesta corta es sí, pero con trampa. El dinero funciona como un gran "outsourcer" (externalizador) de tareas obligatorias. Si tienes dinero, puedes pagar para que limpien tu casa, cocinen por ti, arreglen el coche o gestionen tu burocracia. Además, te permite la libertad de elegir no trabajar cinco días a la semana o retirarte antes. En ese sentido, el dinero compra horas liberadas. Sin embargo, aquí viene la trampa: la mentalidad. A menudo, para conseguir ese dinero que "compra tiempo", la gente vende primero todo su tiempo y su salud mental. Además, existe la paradoja de que cuanto más ganas, más caro se vuelve tu nivel de vida, lo que te obliga a seguir atrapado en la rueda. El dinero da la oportunidad de tener tiempo libre, pero no la capacidad mental de disfrutarlo si vives obsesionado con acumularlo. ¿Puede un pobre ser más feliz que un rico? Absolutamente sí, y la ciencia del bienestar lo respalda con matices importantes. El umbral de la tranquilidad: El dinero influye drásticamente en la felicidad cuando pasas de la pobreza extrema a tener las necesidades básicas cubiertas (vivienda, comida, salud, educación). No tener qué comer genera una ansiedad incompatible con la felicidad. El punto de saturación: Una vez que tienes la vida resuelta y vives sin ahogos, el dinero extra aporta muy poca felicidad real. La calidad de los vínculos: Un estudio clásico de la Universidad de Harvard (el más largo sobre la felicidad humana) demostró que el factor número uno para ser feliz no es la cuenta bancaria, sino la calidad de tus relaciones personales y tu red de apoyo. Un "rico" solitario, desconfiado y estresado suele ser mucho más infeliz que un "pobre" (con las necesidades básicas cubiertas) rodeado de comunidad, familia y paz mental. La paradoja de la política y la tranquilidad Mencionas la situación en España y el impacto psicológico de la política actual. Es innegable que la polarización, la incertidumbre económica y el clima político generan un ruido constante que desgasta la salud mental y la "tranquilidad del pueblo". Cuando sientes que quienes gobiernan no miran por el ciudadano, se genera una desconexión y una frustración legítimas. Sin embargo, si tu objetivo es defender ante alguien que lo importante es el tiempo libre y la paz interior, hay una última lección en esto: La verdadera riqueza es ser el dueño de tu atención. Si dejas que la televisión, los discursos de los políticos o el telediario te quiten la tranquilidad diaria, les estás regalando tu tiempo libre de forma gratuita. Para convencer a esa persona, puedes plantearlo así: el dinero es una herramienta útil para evitar preocupaciones, pero el objetivo final siempre debe ser el bienestar, el descanso y el poder disfrutar de los tuyos sin que el sistema (ni la economía ni la política) te robe la paz. |
Ayer 01:29
#270
|
Está demostrado hasta por estudios científicos que hacerte rico en muchos casos estudiados es más cuestión de suerte que otra cosa. No hay tanta diferencia entre la forma de pensar de gente que vive sobrada y la que no. No son más listos ni más inteligentes, simplemente tienen otras cartas mucho mejores que las tuyas. Pueden invertir en intentar abrir 3 negocios que los dos primeros fallaran y no les afectará económicamente como para perder su vivienda, el tercero les irá de lujo y pensarán que es porque son unos cracks. El que nació pobre intentó el primer negocio y se arruinó. Hipotecó su vivienda y ahora toca irse a vivir a casa de los padres con más de cuarenta. Meritocracia |
Imaginate ser griego o peor aún , ucraniano, ¿piensas en ello a menudo?
qué?
