Japón en 14 días - Crónica de viaje
01-nov-2024 20:52
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Buenas, Os cuento mi experiencia de como fue mi viaje a Japón de 14 días (que deberían haber sido 15), que con los viajes hicieron un total de 19 días. Que toda la información que recopilé antes, durante y después de mi viaje pueda ayudar a otra gente, y que se complementen junto a guías como las que tenemos en este foro (https://forocoches.com/foro/showthread.php?t=10059139). Es posible que cometa muchas inconcreciones, corregidme en todo lo que veáis que me haya equivocado. Y por supuesto, preguntadme lo que queráis. ** Todas las fotos que voy a colgar son de internet, ninguna es mía** JAPÓN EN 14 DÍAS PREPARATIVOS PREVIOS Y CONSEJOS: Visado: Para Japón no te exigen visado si eres español y vas a estar como turista menos de 90 días, pero si tendrás que rellenar un “acceso”. Este acceso hay varias maneras de rellenarlo, la primera opción es que normalmente en el avión te dan un formulario antes de aterrizar, la segunda es una vez que llegues al aeropuerto te paras en unos mostradores donde están los formularios y los rellenas. O la tercera e infinitamente más cómoda y rápida. Unos días antes de irte, entras en la web https://www.vjw.digital.go.jp/ te das de alta y rellenas todos los datos, contestas al cuestionario y te genera un QR, que al llegar al aeropuerto lo pasas por un escáner y listo. Te ahorras mucho tiempo, dudas e historias, que además estando cansado del viaje puedes contestar algo que no debas. No hace falta crearse una cuenta por viajero, en la misma cuenta puedes añadir más de un viajero (no sé hasta cuantos). Y si empiezas haciendo el registro desde el móvil, tienes la opción que con la cámara te escanea el pasaporte y no tienes que rellenar los datos a mano. La parte del QR para las compras con tax-free olvídate de rellenarlo, porque al final creo que en las tiendas además de ese QR tienes que enseñar el pasaporte igualmente, y ya en el pasaporte te ponen una pegatina con QR para que te la escaneen en las tiendas. Seguro de viaje: Como en mis últimos viajes, he elegido HEYMONDO, y en este más que en otros, por la ventaja que tiene el poder chatear a través de la app y que las llamadas se hacen a través de internet, algo a tener MUY en cuenta en Japón, donde no vas a tener número de teléfono y llamar con el tuyo nacional te puede salir por un ojo de la cara. Además, la modalidad que elegí (Viaje TOP), aparte de incluirme gastos médicos hasta 3000000 € y muchas más coberturas, me incluía Airhelp+, que desgraciadamente en este viaje he tenido que usar. Con la modalidad plus de Airhelp, te lo gestionan todo sin cobrarte nada de comisión, que, aunque para ciertas reclamaciones tampoco hay que partirse mucho la cabeza, siempre es más cómodo que haya gente haciéndolo por ti. Una cosa a tener en cuenta a la hora de iniciar una reclamación con Airhelp para que te aplique la modalidad plus, primero es que tienes que iniciar la reclamación a través de la app de HEYMONDO, y segundo es que tienes que hacer hincapié (por chat o mail) en que tienen que cubrir con Airhelp+ a todos los afectados y personas cubiertas por el seguro. Tendrás que mandarle la póliza, así que no la pierdas. Para dos personas, cubriendo 19 días (hay que ponerlo desde el día que sales de España, hasta el día que vuelves), nos ha salido 222 €. Dinero (Tarjetas, efectivo y tarjetas monedero): Tema importante que seguro te hará hacer muchas búsquedas y leer muchas cosas. Como en todos mis viajes al extranjero, he utilizado Revolut. En mi caso fui comprando yenes un par de meses antes, teniendo en cuenta que, con la suscripción básica, tienes un límite de 1000 € de cambio de divisa al mes con la comisión básica de Revolut, que creo que es de un 0,5%, a partir de ahí sube (además de todas formas los fines de semana siempre es del 1%). Cuando digo al mes, me refiero al mes de suscripción, que son fechas diferentes al mes natural, que depende del día que te dieses de alta en Revolut. Lo puedes ver en tu perfil y suscripción. Así que si no tienes una suscripción de más categoría, donde estos límites son más altos, mi recomendación es que vayas mirando el cambio yen-euro, y cuando veas picos más altos ir cambiando. Aunque como en todo, corres el riesgo de que cambies a un cambio peor que el que haya cuando estes allí, esa decisión ya está en cada uno. En mi caso, pude cambiar unos 1400 € entre 168 y 170 yenes, mínimos históricos de cambio (llegó hasta los 175 más o menos). El resto ya lo fui cambiando al precio que estaba en el momento del viaje, que fue entre 155 y 160 yenes por €. Pasando a comentar un poco el uso de las tarjetas, en este país, que todavía tenemos en mente como potencia mundial tecnológica, al llegar allí te das cuenta que ese título lo perdieron hace más de 15 años en muchos aspectos. Y en una de esas cosas es en el uso de tarjetas de crédito, todavía quedan muchos sitios que no las admiten, sobre todo restaurantes más tradicionales, tiendas de souvenirs en sitios más apartados, puestos callejeros, etc. Y en un viaje “tipo” a Japón, pasaras por muchos de estos sitios. Además, luego está el uso del NFC, también muy poco extendido, solo lo veras en grandes superficies, Konbinis (depende si lo han modernizado o no), y algún que otro local que tenga equipamiento relativamente nuevo. Así que, si como yo, estáis acostumbrados a pagar con el móvil, no olvidarse la cartera o tarjeta en el hotel, que vais a tener que sacarla más de una vez. Pasamos a hablar del efectivo, que como he dicho, se utiliza bastante, y para colmo te dan vueltas de muchísimas monedas que no tienen nada de valor (algunas no llegan ni al valor de un céntimo), así que no es raro que muchos días acabes con el bolsillo como unas maracas. Pero para evitar esto en gran medida, y sobre todo, para no tener que andar comprando billetes de metro o bus cada vez que los uses, tenemos las tarjetas monedero, un imprescindible para nuestro viaje a Japón. Existen muchas tarjetas monedero, dependiendo de donde aterrices, tendrás que comprar una u otra, ya que cada región tiene la suya (Suica en Tokio, Icoca en Osaka, etc.). Todas son interoperables y se pueden usar en todo el país, pero la activación y primer uso, si la compras online o la configuras en un iphone, tiene que ser en su región. Sin embargo, si la compras nada más aterrizar, ya te la dan activada. Online creo que solo puedes comprar la “Welcome Suica”, que es una Suica solo para turistas, que si vas a llegar a horas intempestivas a Tokio, la llevas ya comprada de casa por si acaso las máquinas expendedoras no funcionasen a esa hora o estuviesen en una zona que cerrasen a ciertas horas. La puedes comprar online en páginas como Klook o Japanexperience, pero hazlo con antelación, ya que tarda un par de semanas en llegar. Pero si llegas a horas normales, podrás comprarla sin problemas al bajarte del avión. En nuestro caso, como llegamos a Osaka, fuimos a las oficinas de JR de la estación de tren del aeropuerto y compramos la Icoca, una con un diseño especial y otra normal. Suele costar 2000 yenes, de los cuales 500 son por la tarjeta y 1500 de saldo. Que al devolverla te devuelven esos 500 yenes, pero tienes que pagar una tasa de 220 yenes, así que si te queda poco, probablemente no te merezca la pena devolverla. En nuestro caso, la compramos con 4500 yenes de saldo, y sin intención de devolverla para traérnoslas de recuerdo. La Welcome Suica es el sustituto para el turista de las Suica, que por escasez de microchips dejo de venderse, aunque las últimas noticias es que parece que se empieza a retomar la venta de esta. Entre otras particularidades, la Welcome Suica no se puede devolver, es la única que se puede comprar online, y tiene una caducidad de 28 días desde la activación. Además, si la compras online (en ventanilla o máquina no se si es así) te regalan el primer día de viajes ilimitados en líneas JR de Tokio. Con la Pasmo, pasaba lo mismo que con la Suica, y sacaron la Pasmo Passport, pero dejaron de venderse justo antes de organizar mi viaje, así que no se como andará el tema con esta tarjeta. De todas formas, lo mejor es informarse en el momento que vayáis a organizarlo como anda el tema de las tarjetas, porque es algo que va cambiando continuamente. Estas tarjetas monederos se pueden utilizar en muchísimos establecimientos, pero lo más cómodo es sobre todo por el transporte, si pillas metros en horas punta, las colas para coger tickets son grandes, solo por ahorrar tiempo, ya merece mucho la pena. Otra cosa a tener en cuenta es que solo puedes recargarla con efectivo. En todas las estaciones de metro y tren hay máquinas para recargarlas, además también se pueden recargar en cualquier konbini. Y si en un momento dado no tienes suficiente saldo para coger un metro, pero vas con prisa o se te va a ir el tren, puedes entrar y justo antes del torno de salida (que es cuando te cobran el billete según el tramo recorrido) hay unas máquinas de color amarillo, que son para recargar las tarjetas en estos casos. Mi recomendación, es que si llegas a una hora normal, vayas directo a comprarla en el mismo aeropuerto, ya sea la Icoca, la Welcome Suica o incluso la Suica normal o Pasmo si han vuelto a ponerlas a la venta para los turistas. Así ya sabes que la compras activa, no tienes que estar pendiente de comprarla con mucho tiempo de antelación y te ahorras los gastos de envío. Si tienes un iphone, puedes olvidarte de todo esto y te la creas una directamente en el wallet del teléfono. Pero eso sí, se mantiene la misma regla que la primera recarga tendrá que ser en la región de la tarjeta que te hagas. Internet Móvil: A día de hoy, ninguna compañía que opera en España tiene roaming en Japón, así que hay que tirar de otra sim. Hasta hace poco, la opción más extendida, era el alquiler de un pocket wifi, un aparato que recoges al llegar, y es como un router portátil, con una sim dentro, a la que podéis conectar varios dispositivos a la vez. Pero a día de hoy, por precio y comodidad, lo mejor es coger una sim para cada teléfono. Así, entre otras cosas, los miembros del grupo o pareja, podéis separaros sin miedo a quedar incomunicados, aunque allí hay redes wifi públicas hasta debajo de las piedras. Hay muchísimas empresas con las que podéis comprar sims o esims (en el caso de que vuestro teléfono sea compatible), al final comparad precio y pillad el que mejor os venga. Para las sims físicas, hay que pedirlas con tiempo. Otra opción es ir de valientes y comprar una sim al bajarse del avión, que tanto en el aeropuerto, como en muchísimas tiendas, venden sims para internet, pero por precio no merecen la pena, además de tener que depender de redes wifis públicas hasta el momento de tener la sim. Un dato importante, es que compres la tarjeta que compres, no tienes asociado un número de teléfono, solo es internet. Hacer o recibir llamadas con tu número español te va a salir por un ojo de la cara (consulta las tarifas con tu operador), así que recuerda siempre hacer llamadas a través de whatsapp, Skype o cualquier otra app que utilices. Recibir sms a tu número español no te cuesta dinero, pero si enviarlos. En nuestro caso la tarjeta que mejor vi por precio y gigas, fue la esim de japanexperience, 50 gigas para 23 días por unos 30 € al cambio. Por gigas nos sobraron más de la mitad a cada uno, y para activarla, en el caso de la esim, necesitas internet y luego tarda unos minutos o un par de horas en funcionar, así que lo mejor es activarla en España el mismo día que te vayas o mientras esperas a embarcar en el avión, así cuando llegues a Japón la tendrás funcionando en cuanto quites el modo avión. Y mucho ojo con dejar tu tarjeta española con la itinerancia de datos quitada y con el internet móvil configurado para que solo lo coja a través de la sim japonesa. Mi recomendación es pillar siempre una tarjeta que te cubra más días de los que vas a estar de viaje. O en el caso de las esim, a la hora de comprar algunas cosas a través de Klook, te regalan esims de 2 o 3 gigas para un par de días, que las puedes combinar con la que compres, aunque por no andar configurando y con el riesgo de quedarte tirado, mejor dejarlas de reserva. Vuelos: Los vuelos es el gasto del viaje que más lo encarece, y a día de hoy, un precio medio y que se considere normal sería unos 900 € por persona ida y vuelta, con las maletas facturadas y asientos escogidos. A la hora de buscar vuelos, veras muy buenos precios, pero luego empiezas a meter los extras del equipaje y asientos y se dispara todo. Además, para considerar si un vuelo es caro o barato, también hay que ver la escala y el tiempo de la misma, no es lo mismo 600 € con una escala de 3 horas que con una de 20. Lo ideal para hacer un primer viaje “típico” a Japón, es entrar por Tokio y salir por Osaka, o viceversa. Normalmente sube el precio, pero al final es echar cuentas de si merece la pena o no, ya que un Shinkansen entre Tokio y Osaka son unos 100 € por persona (y unas 3 horas). En la página de la compañía, no busques vuelos individuales de ida y vuelta por separado, sino dale a la opción múltiples destinos, así puede que aplique el precio como si fuese ida y vuelta. A la hora de elegir compañías, tampoco hay que preocuparse mucho, las que hacen este tipo de viajes, siempre son compañías de renombre, y usando los aviones típicos para estos recorridos, como son los Airbus A330, A350 y Boeing 787, todos aviones medio-grandes de doble pasillo. Que personalmente, si puedo elegir, prefiero Airbus (sobre todo el a330), solo porque según la compañía, existe la posibilidad de que tenga la configuración de 2 asientos, pasillo, 4 asientos, pasillo y 2 asientos, que para ir en pareja es mucho más cómodo. Mientras que el Boeing, creo que siempre está en la configuración de 3 asientos, pasillo, 3 asientos, pasillo y 3 asientos. Lo que si recomendaría, es contratar todo con la misma compañía, o por lo menos la ida con una y la vuelta con otra, evitando buscar hasta un destino, haciendo la escala por tu cuenta, ya que así tendrás que salir de la terminal, pasar control de fronteras, coger tu equipaje y luego volver a facturarlo y entrar. Además de que si pierdes la escala por retraso del primero, lo vas a tener más difícil al reclamar. Otra cosa es que quieras pasar uno o varios días en ese lugar de escala, eso ya cada uno valora. A veces, a la hora de contratar con compañías como British Airways, Air France, KLM, Japan Airlines, etc, puede que te ponga que haces un primer recorrido con una compañía y luego el siguiente con otra. En este caso no hay problemas, son del mismo grupo y a efectos prácticos es como si fuese la misma compañía, en un único billete, ellos hacen el traspaso de maletas, si hay perdidas de escala o cancelaciones te recolocan, etc. En nuestro caso volamos con Etihad Airways, ida y vuelta desde Málaga a Osaka, con una escala de unas 3 horas en Abu Dhabi por unos 900 € por persona, haciendo los 4 vuelos en Boeings 787 (desde Abu Dhabi a Tokio, esta compañía vuela con los A350). Aunque a la ida fue un desastre por una avería del avión que volaba desde Málaga, que nos hizo perder la escala, pero esto ya lo contaré más adelante. Intente hacer una y mil combinaciones para entrar por Tokio y salir por Osaka y viceversa para los días que íbamos a ir, pero en todos los casos los precios subían una barbaridad, así que tuvimos que hacer ida y vuelta a Osaka, y el primer día cogernos un Shinkansen hasta Tokio. Alojamiento: El alojamiento es de lo que más tiempo te puede llevar a la hora de organizar el viaje, ya que hay que coger varios, por lo que en cada ciudad tendrás que hacer un estudio de la zona, precios, transportes cercanos, etc. En nuestro caso otro punto a tener en cuenta era que las habitaciones tuviesen más de 15m2, para poder meter y abrir las 4 maletas, lo cual es bastante complicado en Japón, donde el 90% de las habitaciones son cubículos donde cabe la cama a lo justo. Además de que a partir del segundo hotel, nos dejasen por lo menos recibir las maletas con el servicio de envío, cosa a tener en cuenta, ya que no todos aceptan recibirlas. Pero el 99% de los hoteles con recepcionistas físicos, si que lo aceptan. Lo que ya es menos habitual, es que tengan en la recepción el servicio para enviarlas a otro hotel, pero no es problema, ya que todos los konbinis tienen este servicio. A la hora de coger hoteles, en este viaje he descubierto una nueva forma de buscarlos bastante útil, y es buscando en el maps el nombre del hotel, al pinchar sobre él, te dejará poner las fechas de alojamiento y te mostrará un listado de precios de diferentes webs. Normalmente de esta forma siempre van a salir los mejores precios por Booking y Agoda (otra web de los mismos dueños de Booking), pero prueba a entrar en la web del propio hotel aunque te aparezca un precio superior. Me he encontrado muchos que te aparecían banners con códigos de descuentos, más precios más bajos si te registrabas en la web del hotel, etc. quedándose un precio más bajo del que mostraba Google maps. En ninguno cogimos con desayuno, al final nos íbamos apañando con los Konbinis y cafeterías de alrededor. Los hoteles que cogimos fueron los siguientes: - Tokio: “Henn na Hotel Tokyo Asakusa Tawaramachi´s” 7 noches en habitación “Deluxe Twin Room” de 20m2 por 78480 Yenes (unos 470 € en ese momento). Este hotel pertenece a una cadena, que tiene como particularidad que en sus recepciones no hay personas, sino algún tipo de frikada, como dos velociraptores, robots humanoides, o en el caso de este que fuimos, tres hologramas (un samurai, un velociraptor y un personaje de manga). Aunque si al hacer el check-in tienes alguna duda o problema, llamas al telefonillo y sale una persona de una oficina a atenderte. Este lo cogí directamente en la web del hotel, donde empecé a meter códigos de los banners, me registré y además se me aplicó una oferta temporal que estaba vigente en esos días, y acabé pagando 300 € menos de lo que me costaba la misma habitación por Booking. Al hacer la reserva con ellos, te das cuenta el nivel de responsabilidad que tienen implantado en su sociedad, ya que puedes pagar directamente en el momento de la reserva o darle a la opción de pagar en el momento de la llegada, pero en este último caso no te piden datos de la tarjeta ni nada, aún así te dicen que si no te presentas el día de la reserva tienes que pagar el total de la estancia sin descuentos, dando por hecho que una persona normal asumiría la responsabilidad de cumplir esa norma del hotel, pagándole en el caso de no presentarse. Esta muy bien situado, a 5 minutos del templo “Senso-ji”, con muchos restaurantes, zona de ocio, pasajes de tiendas, un Don Quijote de los grandes, etc. La boca de metro a menos de 100 metros, y lo más importante, un Family Mart dentro del propio hotel, que aunque vayas al hotel que vayas, tendrás un Konbini en la misma calle (en este concretamente veías 3 solo asomándote a la puerta del hotel). Para el tema maletas, las recogen si las envías ahí, pero no tienen servicio de envío. Hay que enviarlas desde el Family Mart de la planta baja. - Kioto: “Hotel Amanek Kyoto Kawaramachi Gojo” 4 noches en una habitación de 17m2 por 31178 Yenes (unos 185 € en ese momento). Un hotel bastante nuevo, con Onsen (que no nos dio tiempo a probar) y todas las tardes de 5 a 8 regalaban en la cafetería refrescos, cafés, etc. Esta fue la habitación más pequeña de la que hemos estado, tuvimos que hacer malabares para poder abrir las maletas, aunque tenía unos huecos bajo la cama para guardarlas. Tiene un 7eleven al lado, y por las noches puedes usar el comedor del hotel para cenar lo que hayas comprado en el konbini, además de tener microondas en la zona de lavandería por si quieres llevártelo a la habitación. Tienen el servicio de recepción y envío de maletas desde la propia recepción, aunque para el envío solo aceptan pago en efectivo. La situación era buena, en la puerta tenía una parada de autobús con varias de las líneas importantes (en Kioto se usa más el bus que el metro, el cuál solo tiene dos líneas), y muy cerca del barrio típico japones tradicional donde está el templo Kiyomizu-dera, tanto para llegar de los primeros por la mañana como para pasearlo por la noche. - Miyajima: “Hotel Sakuraya”, 1 noche en una habitación tradicional japonesa por 11500 Yenes (unos 70 € en esos momentos). Este fue el primer hotel que cogimos, con unos 2 o 3 meses de antelación, ya que el alojamiento en la isla de Miyajima es muy limitado, lo que complica encontrar sitio, y encontrarlo a un precio razonable, más todavía. Es el hotel más parecido a un Ryokan de los que hemos estado, ya que la habitación es la típica habitación japonesa, con tatami, futones para dormir, kimonos, etc. El hotel está reformado de hace poco, aunque las habitaciones están algo anticuadas, se nota que el mobiliario tiene varias décadas, pero esto también le da su encanto, además que para una noche, nos sobra y nos basta. Está en primera línea, y a solo dos minutos de la terminal de ferrys, además de tener un Family Mart cerca, que lleva poco tiempo abierto, y menos mal, porque como no vayas un sábado, por la noche está todo cerrado, el hotel no da cenas y te puedes quedar un poco vendido. Aunque será de los poquísimos konbinis del país que no es 24 horas. El hotel también dispone de un onsen, que no utilizamos por falta de tiempo, y un desayuno, básico pero suficiente, por solo 500 Yenes, aunque tienes que apuntarte el día antes. A medio día en la puerta abren un puesto de ostras a la parrilla, que están espectaculares. - Osaka: “Osaka Ebisu Hotel”, 4 noches por 35200 Yenes (unos 210 € en aquel momento). En Osaka me estaba volviendo loco para encontrar un hotel que estuviese bien comunicado, cerca de zona de restaurantes o importantes de la ciudad, con habitación grande, que no disparase el precio, que nos dejasen dejar la maleta unas horas después de check-out, etc. Y como siempre que busco en sitios como Booking, pongo un filtro de nota con un 8 para arriba, pero esta vez como no encontraba nada que se ajustase a lo que buscaba bajé la nota a 7, y menos mal, ya que ha acabado siendo el mejor hotel de los que hemos estado en este viaje. Este hotel ha sido reformado hace pocos meses, dándole un cambio total, mejorándolo en todos los aspectos, pasando de ser un hotel de 7 a casi de 10. Conforme pase el tiempo y vayan poniendo reviews con su estado actual, estoy seguro que la nota media subirá bastante. Para empezar, la habitación era enorme, con todo el mobiliario a estrenar y hasta con una pequeña terraza. Está en toda la calle principal de Tsutenkaku, y a pesar de esto, no se oía nada de ruido de la calle. La zona está llena de restaurantes y mucho ambiente, además de ser uno de los puntos turísticos a visitar de la ciudad, con su famosa torre. En la misma calle hay una boca de metro, y a solo 10 minutos, una estación de tren, para ir a Nara, el aeropuerto, Universal Studios, etc. O incluso para moverte por la ciudad en lugar de coger el metro, sobre todo si tienes algún pase de transporte. Para rematar, disponía de desayuno gratis, desde las 8 de la mañana hasta que se gaste todo. Solo hay dos mesas con 4 sillas cada una, pero al ser un hotel pequeño, es raro que coincida mucha gente a la vez. Como no nos hizo falta, no sé si disponen del envío de maletas, pero si las reciben, además de que te las guardan gratuitamente después del check-out y hasta las 10 de la noche. *Esta foto no pertenece a ninguno de los hoteles en los que me alojé, es solo para ilustrar una habitación de hotel tradicional japonesa o Ryokan
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Editado: 01-nov-2024 21:21 -
01-nov-2024 20:53
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Transporte: El transporte público, al igual que casi todo en este país, funciona como un reloj, es increíble como con tantísima gente, ni en hora punta se percibe caos. Filas perfectas, trenes, buses y shinkansen con una frecuencia increíble, todo llega y sale en el minuto que indican las pantallas, y siempre vas a encontrar un medio de transporte público que te lleve a tu destino. Como ya comenté en la parte del dinero, lo mejor es usar las tarjetas monedero, aunque para los shinkansen permiten pagar los billetes con tarjeta de crédito, lo cuál es mejor, así no gastas saldo de las tarjetas y no te ves obligado a sacar más efectivo con sus correspondientes comisiones, ya que, dependiendo del trayecto, puedes pagar entre 5, 10 o 15k yenes. Tanto en los trenes normales como en los shinkansen puedes escoger asientos reservados o sin reserva, siendo estos últimos más baratos. Si compras un billete sin reserva, ese billete te sirve para coger ese tren a cualquier hora de ese día, aunque si lo coges en hora punta, corres el riesgo de que ese tren vaya lleno y tengas que coger el siguiente (a nosotros no nos ha pasado en todo el viaje). Para los billetes sin reserva hay unos vagones concretos, dependiendo de la línea y tren. Por ejemplo, en la mayoría de shinkansen que cogimos, los vagones sin reserva eran del 1 al 3 o del 1 al 4. Sin embargo, si coges billetes con reserva, tienes que coger obligatoriamente ese tren a esa hora que has reservado, aunque si lo pierdes creo que no hay problema en que te hagan el cambio. Los billetes de tren y shinkansen puedes comprarlos tanto en taquillas, máquinas o por internet en páginas como Klook o japanexperience. Normalmente, cuando compras billetes por internet no te mandan un billete, sino un documento con la reserva que luego tendrás que canjear en una de las máquinas de la estación o en una taquilla. Para ver como sale mejor, simula el trayecto en Google maps, que siempre te dice el precio exacto (aunque la mayoría de veces te pone el precio con asiento reservado) y luego compáralo con el que te dan estas plataformas online. Si quieres coger un tren a una hora concreta y no puedes coger el siguientes (aunque la mayoría tienen una frecuencia muy alta), lo mejor es comprarlo unos días antes con reserva de asiento. En nuestro caso solo cogimos un shinkansen con reserva, el de Hello Kitty desde Himeji a Hiroshima, por hacer la gracia de subirnos en semejante frikada, que solo hace el trayecto una vez al día a una hora concreta, y que al tener el pase de Kansai-hiroshima (del que hablaré en el siguiente apartado) teníamos los asientos reservados sin sobrecoste. Se pueden ver los días que tiene servicio y las horas que pasa por cada estación en esta web: https://www.jr-hellokittyshinkansen.jp/en/ En el resto nos la jugamos en todos sin reserva, y quitando uno que iba muy lleno y quedaban pocos asientos, en ninguno tuvimos problemas. En trenes a veces se hace todo un poco lio por todas las opciones que hay para llegar al mismo sitio, incluso Google maps se lía a veces, ya que hay varias compañías de trenes, incluso cada una con sus estaciones (a veces una al lado de la otra), así que al final ponte a mirar que opciones te da Google, y ves cual te viene mejor por tiempo y/o precio. Aunque si dispones de un pase, al final tendrás que tirar siempre a las de la compañía JR. Otra opción para hacer largas distancias es coger vuelos internos, ya que suelen ser hasta más baratos que los shinkansen (entre 30 y 60 € al cambio), pero dependiendo del trayecto, entre que vas al aeropuerto, pasas los controles y el tiempo que pierdes, al final sale más a cuenta pagar un poco más e irte en tren bala. Los buses solo los cogimos en Kioto (y un par de viajes en Hiroshima), donde al tener solo dos líneas de metro, no tienes más opciones, pero funcionan muy bien. Al depender del tráfico no llega con la exactitud de los trenes, pero no vas a ver ninguno que llegue dos minutos más de la hora indicada. Dependiendo de la ciudad, al autobús se sube por delante o por detrás. Si se entra por delante, se paga al entrar, y si se entra por detrás, se paga al salir (hay que salir por la puerta de delante), así que lo mejor es ver como lo hacen en cada sitio. En Kioto por ejemplo se entra por detrás, y en Hiroshima dependiendo de la compañía de buses, por delante o por detrás. Taxis solo cogimos uno, desde la estación de Tokio hasta el hotel, y aunque el trayecto no fue muy largo, el precio no fue todo lo barato que esperaba (creo que unos 15 € al cambio). Tampoco sé si dependiendo de la franja horaria cambian las tarifas, ya que lo cogimos en hora punta, y luego no tuvimos más la necesidad de coger ninguno. Ferry cogimos el de Miyajima, que aunque lo teníamos incluido en el pase, solo cuesta 200 Yenes. También salían con una frecuencia alta, cada 15 o 20 minutos. Para el tema de llevar maletas en el transporte público, tanto en metro como en buses está muy mal visto e incluso te pueden llamar la atención (hay muchos carteles indicando que no las lleves ahí). Pero en los trenes del aeropuerto y en los Shinkansen hay zonas especificas para llevarlas, y en estos últimos, la bandeja encima de los asientos es bastante grande y puedes subir hasta maletas medianas (cuyas medidas al sumarlas no sobrepasen los 160cm), además de que la separación entre asientos también es grande, con mucho espacio para las piernas y las puedes llevar ahí. En los trenes normales ya suele haber poco espacio para llevarlas, y en horas puntas se pone tan lleno como los metros, por lo que será incomodo para todo el mundo. De todas formas, existe el servicio de envío de maletas, que lo comento más adelante. En el caso de inclemencias por el tiempo, tifones o terremotos, se suelen suspender muchos servicios, son extremadamente precavidos y a la mínima lo paran todo. Para estos casos lo mejor es consultar las webs oficiales, que están actualizadas al minuto: https://www.jrailpass.com/es/faq/com...o-trenes-japon Ya que google maps puede no estar bien actualizado, y en nuestro caso nos estuvo poniendo que una línea de Shinkansen estaba sin servicio cuando no era así. Menos mal que consultamos la web oficial. Una cosa a tener en cuenta son las normas no escritas del transporte público, en Japón están consideradas zonas de descanso público, por lo que siempre hay que ir con el móvil en silencio, ni hacer ni recibir llamadas, la mochila siempre por delante para no molestar, no sentarse abierto de piernas, hablar en voz baja, no sentarse en los asientos reservados para personas mayores y/o minusválidos, el tema de las maletas comentado antes, etc. Pases de transporte: Aunque siempre se había recomendado comprar si o si el Japan Rail Pass, que incluye de forma ilimitada los Shinkansen, trenes, ferrys y buses de la compañía JR (estos últimos solo están en unas pocas ciudades), desde hace un tiempo ha pegado una subida tan grande, que ya pocas veces merece la pena. De todas formas, para comprobar si compensa, existen calculadoras como esta: https://www.japan-guide.com/railpass/ Donde vas añadiendo todos los trayectos que tienes pensado hacer, te dirá que precio total pagarías comprándolos por separado y si es mejor comprar el Japan Rail Pass o no. De todas formas, hay que estudiar que días vas a estar en cada zona, que movimientos en trenes vas a hacer, porque a día de hoy existen muchos pases por zonas que pueden merecer mucho la pena. En nuestro caso pagamos todos los trenes por separado, pero compramos el Kansai-Hiroshima Pass, que si vas a estar por Kioto u Osaka y vas a visitar Hiroshima y/o Miyajima, merece mucho la pena, ya que por los 17000 Yenes que cuesta, tienes viajes ilimitados en la zona de Kansai e Hiroshima durante 5 días, que solo por el trayecto ida y vuelta a Hiroshima desde Kioto u Osaka, ya está amortizado. La única “desventaja” que todavía no entiendo a que se debe, es que si vas a Hiroshima desde Kioto, no puedes coger un Shinkansen directo, tienes que ir en tren normal hasta Shin-Osaka y desde allí coger el Shinkansen. Nosotros le sacamos mucho partido, utilizándolo en los siguientes viajes: Kioto-Osaka (tren) Osaka-Himeji (Shinkansen) Himeji-Hiroshima (Shinkansen Hello-Kitty) Estación de Hiroshima- Estación de ferry de Hiroshima (tren ida y vuelta) Ferry ida y vuelta a Miyajima Autobuses Hiroshima Hiroshima-Osaka (Shinkansen) Osaka-Universal Studios (tren ida y vuelta) Osaka-Nara (ida y vuelta). Enchufes: En Japón se utilizan enchufes tipo A y tipo B (como los de estados unidos), con una tensión de 100V y frecuencias de 50/60 Hz. De todas formas, es raro encontrarse un tipo B (dos placas y una varilla), lo normal en el 90% de los sitios es encontrarse el tipo A (solo 2 placas). El “problema” viene sobre todo por la tensión de red, que aunque a día de hoy la gran mayoría de aparatos funcionan entre 100 y 250V, algunos más antiguos puede que no. Llevarte un aparato de aquí a Japón que solo funcione a 220V, hará que funcione mal o no funcione, pero si te compras allí algo de electrónica antigua que solo funcione a 100V, al enchufarlo aquí sin transformador, quemarás el aparato. Al utilizar los de tipo A, es más difícil encontrar adaptadores de red que aguanten muchos W, como cargadores de carga rápida, secadores o planchas del pelo. Nosotros acabamos comprando este de Amazon: https://amzn.eu/d/5BGUUYp Que soporta una tensión entre 100 y 250V, y una potencia entre 1000 y 2500W, además de incluir fusibles por si acaso. A nosotros nos funcionó perfectamente, sobre todo con cargas rápidas y la plancha del pelo, ya que los secadores usamos los que había en los hoteles. Envío de maletas: Otro de los temas en los que nos llevan años de ventaja, al haber tantos turistas, sumados a los millones de japoneses que se mueven a diario, si todos fuesen con sus maletas a cuestas, sería muy incomodo para todo el mundo, restaría espacio en los transportes públicos, etc. Por lo que usan el servicio de envío de maletas entre hoteles e incluso de los aeropuertos a los hoteles y viceversa, conocido como Takkyubin (Ta-Q-Bin). La empresa más famosa es Yamato, que es la que opera en la mayoría de hoteles y Konbinis, aunque hay otras que ofrecen mismos servicios y precios parecidos. A la hora de escoger hotel, si vas a utilizar este servicio, como comenté anteriormente, es importante informarte si recibe maletas, que en el caso de tener recepción seguro que no hay problemas, de todas formas, ponte en contacto al hacer la reserva y te aseguras. Para enviar maletas, ya da más igual que el hotel tenga el servicio o no, ya que todos los konbinis tienen este servicio, y casi seguro habrá alguno en la calle del hotel en el que estes. Cuando pides el envío de maletas, te dan un formulario, que dependiendo de como pilles al recepcionista o trabajador del Konbini, te echará una mano o no. En mi caso, el primer envío lo hice desde un Family Mart y el dependiente estaba liado, por lo que me tuve que buscar la vida. Menos mal que tenemos blogs y webs fantásticas que nos resuelven la papeleta, como esta: https://www.turismojapon.info/envio-...etas-en-japon/ donde al final te explica perfectamente que escribir en cada apartado. Aunque parece complicado de entrada, no tiene ninguna ciencia y acaba siendo muy simple. Tienes que rellenar un formulario por maleta y pagas un precio por cada una, que se establece entre las medidas y la distancia que se va a enviar. En nuestro caso pagamos una media de unos 15 € por maleta en cada envío, donde solo mandamos las maletas medianas (no sobrepasaban los 160cm sumando todas sus medidas) y las enviamos entre Tokio y Kioto, y entre Kioto y Osaka. Hay que tener en cuenta que el envío puede tardar entre 24 y 48 horas, dependiendo de lo congestionado que esté el servicio y lo lejos que tengas que mandarlas. Así que lo mejor para asegurarse de que las tienes a tiempo es, por ejemplo, si estas en Tokio y quieres que el lunes estén en Kioto, mándalas el sábado y te quedas con la ropa justa para esos dos días, llevándola en mochilas y/o una maleta de cabina. Comidas y bebidas: La comida, uno de los principales motivos que también nos suele llevarnos a este país, y la verdad que es de las cosas que más se disfrutas si te gusta su gastronomía y/o probar cosas nuevas. Comer en Japón, por norma general es muy barato, en casi todos los sitios en los que estuvimos, rara es la vez que pagamos más de 2500 Yenes (15 €) por pareja, siendo lo más caro cuando comimos en un restaurante especializado en Unagi (anguila), que nos costó unos 4000 Yenes (24 €) entre los dos. Y aunque tienen horarios de comidas limitados en muchos restaurantes, existen muchas cadenas que están por todos sitios y están hasta tarde o incluso 24 horas. De estos sitios, los que más nos gustaron fue “Ichiran Ramen”, famosísima cadena de ramen, donde muchos de sus locales abren las 24 horas, y para mi fueron los Ramen que más me gustaron de todo el viaje. Y otra de estas cadenas a las que acudimos mucho fue “Yayoiken”, donde ponen platos combinados bastante buenos, con su bol de arroz y de sopa miso, por unos 1000 yenes (6 €) cada uno. Sino siempre quedan los konbinis, cuya comida está bastante bien, sobre todo los sandwichs y Onigiris, de los cuales nos hemos hartado, tanto para desayunar, cenar o incluso algún aperitivo con una cerveza. Y hablando de cerveza, Japón es un país muy cervecero, tienen mucha variedad y bastante buenas. En restaurantes, comer con cerveza encarece mucho la cuenta, ya que en algunos casos cuesta casi como un plato, entre otras cosas porque la medida estándar es una jarra, no existen las cañas. Para beber en los restaurantes, siempre te van a poner agua, sin coste, y en muchos también té caliente. Y siguiendo con las bebidas, sobre todo si vas en verano, vas a necesitar una hidratación constante, pero esto no es problema, porque además de los konbini, tienes las máquinas expendedoras de bebidas, que literalmente están en cada rincón de pueblos y ciudades. La mayoría tienen mejores precios que los konbini, aunque de todas formas siempre suelen rondar los 100 yenes el agua y 160 yenes los refrescos, cafés y tés fríos, casi siempre en formato de medio litro. Las máquinas que están en sitios de mucho tránsito, suelen estar actualizadas y te permiten pagar con tarjeta monedero, pero todavía quedan algunas que solo funcionan con efectivo o a través de un web o app (yo no conseguí que me funcionase), pero de estas últimas nos encontramos pocas. A nivel de limpieza, conservación y calidad de los alimentos, tienen unos controles muy estrictos, por lo que no hay riesgos de ponerse malo, a pesar de comer tanta comida cruda o incluso los huevos crudos, de los que no hay que tener miedo, tienen un sistema de conservación y desinfección hiperestricto para estos. Además, están muy buenos mezclado con muchos de sus platos o boles. A pesar de esto, también hay excepciones, y nos encontramos con algún que otro sitio bastante puerco, pero para bien o para mal, toda esa mierda la tienes a la vista al llegar al local. Para las comidas callejeras, es igual, puedes fiarte de comer sin miedo, aunque si tiene mierda, la vas a ver. Atracciones turísticas y excursiones: A la hora de visitar atracciones turísticas, sobre todo las más famosas, hay que tener en cuenta que a partir de cierta hora, sobre las 9 de la mañana, llegan ejércitos de chinos. Y cuando digo ejércitos no es una exageración, se pueden llegar a plantar 10 autobuses a la vez, y pasar de un lugar tranquilo a la feria de abril en cuestión de minutos. Así que en este viaje, mentalízate de levantarte a diario a las 5 de la mañana (en verano ya es de día) para poder ver tranquilamente la mayoría de sitios más populares. Normalmente, en templos, algún castillo o monumento del estilo, solo admiten efectivo, teniéndolo que pagar en taquilla en el momento de entrar, sin posibilidad de pagarlo por adelantado a través de internet. En otro tipo de atracciones más modernas, tipo Shibuya Sky o las entradas a Universal Studio, es mejor comprarlas con antelación por internet, en páginas como Klook, donde a veces hasta te saldrá más barato que en webs oficiales, pudiéndolo pagar en la moneda que quieras (te hacen el cambio a lo que esté el yen en ese momento). Para las excursiones, por vuestra cuenta se pueden hacer muchas desde las ciudades grandes a pasar el día, por ejemplo desde Tokio a Hakone, Nikko, Kamakura, etc. Pero para excursiones organizadas, yo recomiendo contratar con “Turismo Victoria”, una empresa de hispanohablantes que ofrecen varios tipos de excursiones, aunque la excursión estrella es la del monte Fuji, que por un precio bastante razonable (13000 Yenes), pasas todo un día recorriendo los alrededores del monte, cataratas, lagos, el bosque de los suicidios, una mina de hielo, un pueblo tradicional japones y la famosa pagoda Chureito con las vistas del monte Fuji al fondo. Quien te guía en esta excursión es Alexis, el dueño de la empresa, y esta todo el camino contándote cosas de Japón y de lo que estes interesado en saber sobre el país. Además lleva en la furgoneta snacks, refrescos y cervezas para tomar algo en cada parada. Souvenirs, compras y Tax-free: Si vienes a Japón, seguramente una de tus intenciones sea volverte con muchas compras hechas, así que de entrada, trae espacio en la maleta o directamente compra aquí una. Nosotros llevamos una maleta y media de las medianas con espacio para llenarlas, pero para no facturar una maleta vacía (acabará reventada), le metimos dentro una de las maletas de cabina. En Japón, la gran mayoría de tiendas tienen el tax-free, que por compras superiores a 5000 yenes, te hacen un 10%, con la condición de que no puedes usar nada de lo que compres en territorio japones, y por ello te sellan las bolsas, aunque nadie tiene manera de comprobar si luego lo rompes y lo usas, ya que has podido comprarlo sin el tax-free y nadie te puede decir nada. Pero una vez más, el japones confía en que el turista sea como ellos y que las normas hay que cumplirlas a rajatabla. El proceso a día de hoy cuando haces compras con tax-free, es al hacer la compra tienes que decir que quieres que te lo apliquen, dependiendo de la tienda te lo harán en esa misma caja, o te lo cobrarán a precio normal y luego tienes que pasar por un mostrado donde te devolverán la diferencia. Te pedirán el pasaporte (llévalo siempre encima), donde escanean el QR de la pegatina que te pusieron al entrar al país, te sellan las bolsas y te piden que no rompas el sello y uses los productos hasta no estar fuera del país. Una vez estes en el aeropuerto, justo antes de pasar el control de pasaportes, veras unos carteles, que si has comprado algo con tax-free te dirige a unas máquinas donde tendrás que escanear el pasaporte, y nada más, continuas al control de pasaportes y nadie te pide nada. Al llegar a España, no hay de que preocuparse si te paran en aduanas, ya que todo lo que has comprado es para uso personal, por lo que no tienes que declarar nada ni pagar nada. En algunas tiendas, además del tax-free, pueden tener otro tipo de descuentos, como un 5% adicional si pagas con tarjeta visa, o en tiendas como “Don Quijote” si enseñas unos códigos de su web y cumples los requisitos, te añaden más porcentaje: https://japanportal.donki-global.com.../cp001_en.html Si tienes pensado comprar ciertas cosas y las tienes localizadas en tiendas como Don Quijote, aprovecha para comprarlo todo junto, ya que si vas comprando poco a poco, pierdes los beneficios de los descuentos. Para comprar electrónica tienes las cadenas como Yodabashi camera o Bic Camera, que suelen ser tiendas muy grandes con varias plantas, pero al final a la que acudimos todos, que tienen una mezcla de todo tipo de productos (electrónica, comida, maquillaje, ropa, etc.), es el famoso “Don Quijote”. Donde normalmente el último día acabaras llenando un carrito, saturado de la de cosas que querías llevarte, si te acuerdas de todo, si te va a caber en la maleta, etc. Cada uno va con la idea hecha de que cosas quiere comprarse, pero por dar ideas, resumiendo, algunas de nuestras compras fueron unas New Balance (en Alpen Tokyo), unas cuantas maquetas Tamiya (en Joshin Super Kids Osaka), algún videojuego retro de PSX (en mercadillos y Book off), algún manga (en librerías y Book off), ropa de Uniqlo, cosas de papelería (en Muji e Itoya), cerámicas, muchas cosas de comer (ramen instantáneo, pastillas de curry, chocolatinas, chucherías, etc.), muchas cosas de dermoestética, cuchillos, imanes y muchas cosas más que ni me acuerdo. Todo esto último fue en Don Quijote. Para el tema consolas, en el momento que fuimos la PS5 se quedaba en unos 300 € al cambio con el tax-free, pero debido a un anuncio de subida de precio en el país, estaba agotada en casi todas las tiendas. Mi intención no era traerme una de estas, sino una Nintendo Switch Oled, que se podía quedar en unos 190 €, pero con el anuncio cercano de la sucesora y que ese es el precio en el que se puede conseguir a veces por Aliexpress, que al final te venden el modelo japones y tienes la misma garantía (ninguna), no me la pillé, y así tenía más sitio para otras cosas. Un recuerdo que está bien y “gratis” es el ir poniendo sellos en una libreta. En los templos, prácticamente en el 90% te cobran unos 500 yenes por sello, lo cuál como quieras uno de cada templo al que vayas (que veras muchos) te puede acabar saliendo por un ojo de la cara. En los templos también te suelen vender la libreta típica para poner los sellos. En nuestro caso compramos una libreta pequeña en Muji, con hojas en blanco (sin cuadricula ni rayas) y fuimos poniendo los sellos de las estaciones JR, porque en todas y cada una de las estaciones de tren de la compañía JR tienen un sello diferente, además de alguno más en otros lugares y algún templo que pillamos con sello gratis. Nos acabamos juntando con más de 20. Épocas para viajar: Al final esto siempre depende un poco de cuando pueda viajar cada uno, y cada época tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Se dice que las mejores épocas son entre octubre y diciembre, y en primavera, entre marzo y mayo, aunque también las que más afluencia de gente tienen, precios algo más altos, etc. Entre octubre y diciembre ya han parado las lluvias, los tifones y el calor, además empieza el otoño con el momiji, que es como le dicen a que las hojas de los árboles del país se vuelven de colores marrón, naranja y amarillo. A partir de marzo ya pasa el frio y sobre abril comienza la floración del cerezo, pero cuidado de no coincidir con la Golden Week, que es una semana entre final de abril y principios de mayo donde todo el país tiene vacaciones y los japoneses se mueven en masa. Las navidades también son una época famosa en el país, pero también es de las más masificadas. La época con menos éxito para ir a Japón es el verano, entre junio y agosto es la época de lluvias, el calor es muy sofocante, y entre finales de julio y agosto tienen vacaciones los niños en los colegios y mucha gente se coge vacaciones en el trabajo, así que también hay mucho movimiento de nacionales. El otro festivo grande de los japoneses es la Silver Week, a finales de septiembre, pero dependiendo del año pueden ser dos fines de semanas largos o se pueden acabar juntando y se convierte en una semana entera. Si vas en estas fechas, mira ese año que es lo que tocaría. Quitando el tema de la silver week, septiembre se plantea como un mes que, sobre el papel, puede ser bueno para viajar a Japón, la época de lluvias ya ha terminado, los japoneses han vuelto al trabajo y a los colegios, más oferta hotelera, y el calor empieza a remitir, solo quedando el riesgo de que puedas pillar algún tifón (que normalmente solo dura un par de días). En nuestro caso, fuimos entre finales de agosto y mediados de septiembre, al llegar pillamos un tifón, que en el sur del país hizo mucho daño, y a nosotros en Tokio “solo” nos llegaron varios días de mucha lluvia, pero eso ya nos fastidió varios planes. Además el calor durante todo el viaje fue exagerado. Nosotros vivimos en el sur, nuestros veranos son de una media de entre 35 y más de 40 grados, creíamos que estábamos acostumbrados al calor hasta que llegamos allí. Que además por la humedad, estas todo el día empapado, con una sensación mucho más desagradable que con un calor “normal”. En todos los hoteles, entre los amenities, daban pequeñas toallas, que el primer día no sabes para que son, el segundo ya lo entiendes y las necesitas. Allí todo el mundo va con toallas para el sudor. Para combatirlo, allí tienen varios inventos, todo el mundo tiene ventiladores portátiles de diferentes tipos (de mano, enganchados al cuello, etc.), incluso muchísima gente va con ropa con ventiladores incorporados. Pero el invento que nosotros más usamos y nos salvó la vida fue el spray efecto menta “Shirt Cool Strong”, te lo pones sobre la ropa, brazos, cuello y demás, y empieza a hacer efecto frio. Hay de diferentes marcas y tipos, pero tras probar alguno de ellos, el mejor con mucha diferencia es el que comento antes. El pack que tendrás que llevar si o si para combatir el calor y el sol, es la crema solar, el Shirt Cool Strong, la gorra y/o paragüas UV, toalla para el sudor y litros y litros de bebida fría. Si nos preguntan si hemos disfrutado del viaje en septiembre, muchísimo, pero hubiese disfrutado bastante más sin calor, este te quitaba la energía y te dejaba hecho un trapo. Nuestro siguiente viaje a Japón lo organizaríamos en otoño o primavera. Precio: Habíamos guardado 3000 € cada uno para este viaje, pero finalmente, contando todo, desde que salí de mi casa hasta que volví, incluyendo hasta la gasolina al aeropuerto, han sido unos 2600 € por persona, lo que considero que es muy buen precio, contando todos los días que hemos estado, todo lo que hemos hecho, comprado y comido. Además, a esto hay que restarle una indemnización que estamos esperando de 600 € por persona por parte de la compañía aérea por el desastre del viaje de ida. |
Editado: 01-nov-2024 21:52 -
01-nov-2024 20:53
#3
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1er DÍA DE IDA Tras dormir poco por dejar listo los últimos preparativos, nos despertamos a las 4 y pico de la mañana, cargamos el coche y nos vamos al aeropuerto de Málaga. Como siempre en este aeropuerto, dejo el coche en el parking de Aena de larga estancia, que reservándolo por la web, sale a mejor precio que la mayoría de parkings de la zona. En este caso 68 € por 19 días. El bus del parking nos lleva al aeropuerto, facturamos maletas, pasamos el control y nos vamos a nuestra puerta de embarque. Llega la hora de embarcar, pero el avión no está. Habrá algún retraso… Pero pasan los minutos y seguimos sin embarcar, entonces nos dicen que el aire acondicionado del avión está estropeado y van a tardar un poco. Pasan las horas y no tenemos noticias, con el reloj corriendo en nuestra contra, ya que teníamos una escala de solo 3 horas en Abu Dhabi para coger el vuelo desde allí a Osaka. La gente del aeropuerto nos tranquilizaban diciendo que en ese avión va mucha gente a coger ese vuelo a Osaka, así que es probable que lo retrasen un poco, que normalmente eso le supone menos follón que recolocar a tanta gente en otros vuelos, con la logística de hoteles, transportes y demás que conlleva. Cuando ya llevamos 5 horas, nos dicen que por fin vamos a embarcar, aunque ya nuestras esperanzas de llegar a tiempo habían desaparecido. Al montarnos en el avión resulta que no han arreglado el aire, son las 3 de la tarde y nos montamos en un tubo metálico que ha estado toda la mañana al sol, en agosto, en Málaga… Eso no arranca y la gente sufriendo, las azafatas también mareadas, repartiendo agua a todo el mundo, empezamos a desesperarnos. Al final salimos, y menos mal que en cuanto cogimos altura eso se fue enfriando. Nos ponen de comer, estamos viendo unas películas y a medio camino nos salta un aviso en las pantallas con todas las conexiones que se habían perdido por el retraso, incluyendo la nuestra, con la indicación de que fuésemos a un mostrador concreto al bajarnos del avión. Tras ocho horas de vuelo, llegamos al aeropuerto de Zayed en Abu Dhabi, donde eran sobre las 12 de la noche, marcando en el exterior una agradable sensación térmica de 49 grados. Al bajarnos, fuimos directos al mostrador que nos indicaron, allí ya tenían todo preparado, pero era un caos con tanta gente a la vez para dos o tres personas. El plan era que nos llevaban a un hotel, a la mañana siguiente volvíamos al aeropuerto, nos llevaban a Bangkok, y de allí a Osaka… Y que no nos preocupásemos por las maletas, que no hacia falta recogerlas, iban directas a Osaka. Para el taxi y el hotel nos dieron dos impresos iguales, y no se si no lo entendí bien por mi cansancio o por el follón que tenían montado, pero lo que yo entendí es que cogiese el taxi frente al mostrador de “Information” en la entrada, enseñando uno de los formularios que nos dieron. Y eso hice, tras un interminable control de fronteras (más de una hora), justo frente al mostrador de “information” estaba la cola de los taxis, que por el calor exterior, se hacía dentro de la terminal, y cuando te tocaba ya salías fuera. Cuando nos tocó le di el formulario al taxista, nos montamos y nos llevó al hotel, a unos 25 o 30km del aeropuerto. Por la noche solo vimos de Abu Dhabi autopista, muchísimas obras, una enorme mezquita blanca al fondo y avenidas llenas de edificios clónicos y sin personalidad. Llegamos al hotel y el taxista me pedía que le pagase, cuando yo le decía que no, que la compañía me había dado ese papel para el taxi y yo no tenía que pagar nada. En la recepción, el personal del hotel llama a la compañía y nos comentan que ha tenido que haber un error, ya que no tenía que haberte montado en uno de los taxis blancos, sino en los negros (nadie me habló de taxis blancos o negros), que lo pague y ya me lo devolverá la compañía. Estando en Abu Dhabi y después de haberme recorrido como 30km, ya me veía llamando a cofidis para pagar la carrera, pero afortunadamente solo fueron 20 € al cambio. Detrás nuestra vinieron otros españoles y nos dijeron que habían entendido lo mismo que nosotros, pero volvieron a preguntar por si acaso en el mostrado de “information” (el que estaba frente a la parada de taxis) y allí le cambiaron uno de los formularios por un ticket para coger uno de los taxis negros, que se cogía en otra parada… Tras este glorioso día, subimos a la habitación (con una cama redonda), una ducha y a dormir una pequeña siesta, ya que apenas teníamos dos o tres horas para dormir y volver al aeropuerto. 2º DÍA DE IDA Como no habíamos cenado y el hotel tenía buffet, bajamos a desayunar algo antes de volver al aeropuerto. No tenía mucha variedad, pero estaba bueno. Recogimos y bajamos a recepción a esperar que nos llevasen de vuelta. Y aquí volvemos a empezar el día con buen pie. Empiezan a llegar los coches de Etihad, y como no estamos en la lista (entiendo que por el tema de los taxis de la noche anterior) dicen que no nos pueden llevar. Le explicamos la película de la noche anterior, que llamen a la compañía, que todos los que están recogiendo volamos en el mismo avión, etc. El primero nos dice que hable con el segundo que viene, que él nos lo arregla, el segundo dice que si no estamos en la lista no hay nada que hacer, y en ese momento llega el tercero al que no le dejo irse si no llama a la compañía, que a nosotros no nos dejan en tierra, y estábamos poniéndonos ya bastante alterados los dos. En ese momento llega un cuarto coche y el del tercero ya le dice que nos tiene que llevar a nosotros, así que primera prueba del día superada. Pero ninguno hizo el amago de ayudarnos, ni la noche anterior ni en ese momento, todos eran pasarse la bola y a mi no me cuentes tu vida. El único que mostro interés en ayudarnos fue el recepcionista de por la noche, que se preocupó de llamar a varios números de la compañía hasta dar con alguien que le diera una respuesta. Deshacemos los 30km hasta el aeropuerto, en un atasco enorme, y puedo mirar más tranquilamente la ciudad, fea, sosa y sin gracia. A esa hora más o menos ya deberíamos estar bajándonos del shinkansen de Osaka a Tokio, pero aquí estamos, en un atasco en Abu Dhabi, y teniendo todavía que esperar para volar primero a Bangkok. Al llegar, esperamos una hora en el aeropuerto y ya pusimos rumbo a Tailandia. Tras unas 7 horas de vuelo llegamos a Bangkok, ya con las horas totalmente descolocadas, volvía a ser de noche. La escala era de unas 3 horas, así que estuvimos dando unas vueltas por la terminal, que por lo menos estaba entretenido, con muchos puestos, tiendas y restaurantes. Para almorzar, cenar o lo que tocase en aquel momento, fuimos al Mcdonald a probar una hamburguesa de cerdo y otra de pollo picante, bastante buenas las dos. Nos hubiese gustado probar algo más típico de Tailandia, pero tenemos una amiga que fue el año anterior y por comer en ese aeropuerto comida tailandesa se puso malísima, y tal y como llevábamos el inicio del viaje, no quisimos añadir otro factor más a la ecuación de cosas que podrían salir mal. Desde Bangkok a Osaka, volamos con la compañía “Thai Airways”, también en un Boeing 787. En este punto nuestra preocupación era que hubiesen perdido las maletas, porque para colmo nos dimos cuenta que el que nos dio todo el papeleo en Abu Dhabi para el hotel, nuevos billetes y demás, se quedó con el resguardo de la facturación de maletas y no nos dio otro (yo tampoco me di cuenta en ese momento). En este vuelo tampoco pude dormir nada, entre las preocupaciones y el descontrol de horas, pero a efectos prácticos, se terminaba el segundo día de nuestro viaje mientras volábamos hacia Japón. 3er DÍA DE IDA Y LLEGADA (MARTES) - TOKIO Por fin, después de más de 40 horas de viaje, aterrizamos en Osaka! Eran las 7 y media de la mañana hora local, pasamos los controles, que enseñando el QR de “Visitjapan” todo fue muy rápido. Llegamos a la línea de recogida de maletas y afortunadamente ahí estaban dando vueltas, pasamos la última puerta, y así comenzaba oficialmente nuestro viaje a Japón. Primero había que situarse, buscamos los carteles para ir a la estación de tren, allí teníamos que comprar las tarjetas monedero “Icoca”, pero primero teníamos que sacar efectivo, ya que, como comenté antes, solo se pueden pagar con dinero efectivo. Justo al lado de la estación hay un Family Mart, con su correspondiente cajero. Nada más entrar oímos por primera vez la melodía de este konbini, que se te acabará quedando grabada. Sacamos nuestros primeros 20000 Yenes, con una comisión de 220 Yenes (suele ser entre 100 y 110 Yenes por cada 10000 Yenes que saques, dependiendo del cajero). Al mismo tiempo, a través de Klook compré los billetes del tren “JR Haruka”, el más cómodo si vas a Shin-Osaka (la estación de trenes bala de Osaka) o a Kioto, ya que no tienes que hacer trasbordos. Por 1800 Yenes por persona con asiento no reservado. Entramos en las oficinas de JR, justo al lado de los tornos de entrada y de las máquinas expendedoras de billetes. Enseñamos los pasaportes y pedimos 2 Icocas, una con el diseño de dioses japoneses y la otra con el diseño normal, cada una con una carga de 5000 Yenes (realmente son 4500 más los 500 del precio de la tarjeta). Además, allí también canjeamos los billetes del JR Haruka, ya que con lo que te mandan de Klook no sirve como billete. Pillamos el Haruka, con su toque friki lleno de vinilos de Hello Kitty por fuera. Dejamos las maletas en unos compartimentos-maleteros que hay entre vagones y nos sentamos cualquier sitio, va bastante vacío. De camino ya vamos viendo nuestras primeras estampas típicas de Japón, calles y casas que mil veces hemos visto en animes. El trayecto dura más de 40 minutos, y después de estar más de 48 horas despierto, con solo 2 horas y media de cama y alguna cabezada suelta, las fuerzas ya empezaban a fallar y los parpados a pesar muchísimo, pero había que aguantar, que lo que nos faltaba era pasarnos la estación y acabar en Kioto. Al llegar a Shin-Osaka, vamos siguiendo las señales de Shinkansen de la estación y llegamos fácil a las taquillas y tornos de estos. Era hora punta y había mucha gente, así que tuve que hacer unos 10 minutos de cola en la taquilla. Al lado había solo 3 o 4 máquinas expendedoras de billetes, pero ninguna tenía la opción de pagar con tarjeta, solo para canjear asiento reservado con algún pase, si habías comprado billete online, etc. Como esa era la taquilla de dentro de la estación, se supone que has llegado allí en otro tren o metro, ya que si vinieses de la calle tendrías que haber pasado otro torno, que solo podrías pasar habiendo comprando antes el billete en la taquilla de fuera, y aquí vino el problema, que para comprar ahí dentro el billete de shinkansen, ellos tienen que quedarse el billete de tren o metro (que usarías para salir de la estación si no te montases en otro tren), y con el follón de maletas y bultos, perdimos uno de los dos billetes… tras decirle al chaval por activa y por pasiva que lo habíamos perdido, nos hizo el “favor” y nos advirtió que había tenido que saltarse las normas vendiéndonos uno de los billetes sin darles el billete de tren, que tuviésemos cuidado y no pasase más. Como era un billete sin reserva y era hora punta, pasaba un Shinkansen para Tokio cada 15 minutos, así que fuimos situándonos para buscar el andén sin prisa, pero todo es muy fácil de encontrar, y en casi todas las estaciones es muy fácil orientarse y encontrar el anden que te corresponda (aunque encontramos alguna complicada). Cuando llegas al anden los carteles te indican los vagones que tiene el tren y cuales son sin reserva. Cada entrada de vagón tiene su marca de fila pintada en el suelo, y todos se ponen ahí, porque en Japón las filas son sagradas, para lo que sea, desde un tren a un concierto. Y no te cueles que es prácticamente delito, aunque es raro que alguien te diga algo. Aparece el Shinkansen, con su morro de pato enorme que parece de película y en menos de un minuto, han salido un montón de gente, ha entrado otro montón de gente y ya está el tren en marcha. Apañamos las maletas entre la bandeja superior y entre nuestro asiento y el de delante, aún así se va cómodo, hay mucho espacio entre asientos. Intento ver el paisaje, estoy tan emocionado como cansado, pero al final el sueño me puede y me acabo quedando frito. Menos mal que las paradas se iban anunciando con una melodía previa que hacía las veces de despertador. Cogimos uno de los trenes con pocas paradas, así que en unas dos horas y media estábamos ya en la estación de Tokio. Al llegar, como íbamos cargado con el equipaje, era hora punta y no podíamos con nuestra vida, la opción del metro estaba descartadisima, porque además para coger la línea hasta nuestro hotel (Ginza Line), había que andar unos 5 o 10 minutos. Así que pillamos un taxi, estaba relativamente cerca y no debería de salir muy caro. Me hubiese gustado montarme en el típico Toyota Crown cuadradote que han estado con el mismo diseño desde los 80 hasta hace pocos años, utilizado por la policía y taxistas, pero de estos, aunque en taxis sigue viéndose muchos, ya van quedando menos y se van sustituyendo por los Toyota JPN taxi, con un diseño del estilo a los taxis londinenses. Nos tocó uno de estos JPN taxi, que como todo buen taxi japones, tiene todo el interior con sus paños blancos de croché sobre los asientos. Una cosa a tener en cuenta es que nunca vas a tener que abrir ni cerrar las puertas, hasta en los modelos antiguos las abre y cierra automáticamente el conductor desde su asiento. Lo que parecía que iba a ser un trayecto más o menos corto, se alargó entre el tráfico y la cantidad de semáforos, por lo que al final nos salió unos 15 €. Llegamos por fin a nuestro hotel en Tokio, el Henn na Hotel Tokyo Asakusa Tawaramachi´s, en el barrio de Asakusa. Ya habíamos avisado el día anterior de que íbamos a llegar un día más tarde por el retraso del vuelo, así que al llegar, primero vimos a nuestros recepcionistas hologramas, pero como todavía no era la hora oficial del check-in (suele ser a las 15:00 en todos los hoteles), salió una persona de la oficina, le contamos nuestra película y ya nos sacó las tarjetas de nuestra habitación. Lo primero y que más falta nos hacía era darnos una ducha, y lo siguiente era que la cama nos llamaba muy fuerte, pero teníamos que aguantar si no queríamos que el jet lag nos jodiera el día siguiente. Así que con las pocas fuerzas que nos quedaban salimos del hotel a recorrernos Asakusa, que era lo que teníamos planeado para ese primer día si todo hubiese salido bien. Aunque antes de salir subimos a la azotea del hotel, donde tenía unas buenas vistas del Skytree. Lo primero que buscábamos era algo para comer, que apenas habíamos picado algo en toda la mañana (también veníamos hartos de tanta comida seguida que nos pusieron en los aviones), y nuestra primera parada gastronómica tenía que ser un ramen. Vimos que había un Ichiran cerca y allí fuimos, pero pasamos por el portón Kaminarimon y ya que estábamos la emoción nos pudo, empezamos con las fotos, y acabamos entrando para ir al templo Senso-ji, pasando por la calle Nakamise. Es emocionante entrar en tu primer templo en Japón, aunque al final acabas saturadísimo de tanto templo. Empezar por este impresiona por su pagoda de cinco pisos. Dimos unas vueltas por el templo y sus jardines, que acabaron siendo casi dos horas, hasta que ya el hambre no nos dejaba seguir y ya fuimos dirección al Ichiran. Estaba en una pequeña puerta que bajaba a un sótano, que si no me dicen que está recomendado y sin conocer aún el concepto de que en Japón boquete oscuro no es igual a sitio malo para comer, no lo hubiese elegido. En una máquina eliges el ramen que quieres, que realmente solo tienen un tipo, pero lo puedes personalizar con extra de carne, huevo, etc. Pagas, y si hay poca gente pasas directo a la mesa, que depende del local puede tener mesas normales, aunque este tipo de establecimientos lo que suelen tener siempre son barras con asientos individuales con una cortina delante por donde te sirven la comida. Y si vas con acompañante y te sientas en estas mesas, puedes quitar la madera que separa los asientos contiguos. Te pasan otro papel donde vuelves a personalizar el ramen, nivel de picante, cebollino, ajo, etc. Yo siempre lo elegí donde te dice recomendado, y la verdad que estaba espectacular, de todos los ramenes que comimos en el viaje, los de la cadena Ichiran han sido los mejores. Al terminar ya había oscurecido, volvimos a pasar por el templo para verlo iluminado, atravesamos los jardines y llegamos a la zona de tiendas, donde hay un Don Quijote de los grandes. Meterse en un Don Quijote por primera vez, y sobre todo los que tienen varias plantas, es un agujero negro. Ya empezamos a hacer listas mentales de cosas que íbamos a comprarnos, y acabamos perdiendo más de una hora ahí dentro. En este punto éramos zombis, consideramos que era lo suficientemente tarde para irse a la cama sin que el jet lag nos pudiese afectar y nos volvimos al hotel mientras callejeábamos por los callejones del barrio. |
Editado: 01-nov-2024 22:01 -
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1er DÍA (MIÉRCOLES) - TOKIO Primera noche pasada y afortunadamente no tuvimos ni un poco de jet lag. Me puse algo y bajé al Family Mart a por un par de cafés, sándwiches y oniguiris para ir desayunando mientras nos preparábamos (este tipo de desayunos fue el que más repetimos a lo largo del viaje). En principio este iba a ser el único día sin lluvia de nuestros días en Tokio, así que un par de días antes compré por Klook la entrada al Shibuya SKY. Para este mirador las entradas más demandadas son las del atardecer, que durante nuestro viaje era sobre las 5 y 6 de la tarde, pero por más que iba mirando esas entradas desaparecían nada más ponerse a la venta, así que la otra opción era entrar a las 4 de la tarde y quedarnos allí esperando el atardecer, pero también volaban. Además que por la inestabilidad del tiempo por culpa de un tifón que estaba entrando por el sur del país, hasta que no estuviésemos casi llegando el día no nos iba a quedar claro, ya que las previsiones cambiaban radicalmente de un día a otro, de lluvias torrenciales a solo nubes o incluso sol. El problema del Shibuya Sky, es que al mínimo viento o lluvia cierran la azotea, y solo te dejan asomarte a una pequeña zona acristalada, pero el dinero no se devuelve. Al final tuvimos que coger las entradas que quedaban, y era a las 10 y media de la mañana. Así que nuestra primera parada fue Shibuya, pero no tenía nada que ver con lo que teníamos en mente, porque al ser de día y ser antes de las 9 de la mañana, estaba todo cerrado, neones y pantallas apagadas, y muy poca gente. Además el cruce no tiene nada de especial a esas horas. Dimos unas cuantas vueltas por el barrio, calles, callejones, algún parque, el calor apretando bien fuerte desde temprano, las tiendas iban abriendo y ya empezó a animarse un poco. Ya se iba acercando la hora de entrar en el Shibuya Sky y nos fuimos al edificio. Allí hay un ascensor que te indican para subir directo al mirador. Aunque el día no estaba despejado del todo, se veía todo Tokio perfectamente, menos el monte Fuji, que estaba cubierto de nubes. Y entre fotos, vistas y demás, acabas pasando un buen rato, en nuestro caso, casi dos horas. Cuando terminamos ya era la hora de comer allí, y nos fuimos a probar otro de los platos que nos hacía mucha ilusión comer, el curry japones. Cerca había un local de una cadena especializada en este plato, CoCo Ichibanya, y allí nos fuimos. Comimos un curry sin picante, con verduras y filete de cerdo empanado, me encantó. En este caso, para pedir tenías una Tablet en la propia mesa, te sacaba un ticket al pedir y al salir pasabas por caja para pagar. Al terminar volvimos a cruzar todo Shibuya, entrando en un montón de tiendas más, y fuimos andando hasta el parque Yoyogi, pero estaban de obras y los lagos estaban vallados, así que seguimos para ver el Santuario Meiji. Este santuario, para mi es el más bonito de los que vi por Tokio, al estar metido en un “bosque” muy frondoso con árboles muy altos, le da una atmosfera muy chula, sobre todo si pillas zonas donde no haya nadie o casi nadie, que es difícil, pero las hay. Además ya estaba anocheciendo y los rayos de sol empezaban a entrar entre los altos árboles, que conforme iba oscureciéndose, se iban encendiendo los faroles. En este mismo recinto, está el Jardín imperial Meiji Jingu, pero estaba cerrado. Así que tras dar unas vueltas por el templo y alrededores, seguimos subiendo por Tokio para llegar al edificio del gobierno metropolitano de Tokio, para ver la ciudad por la noche desde su mirador, que además es gratuito. Al llegar el mirador estaba bastante lleno, pero no tuvimos problemas para asomarnos por donde quisimos. Las vistas de Tokio con las luces rojas parpadeando en todos los edificios está muy chula, además, para los cinéfilos, justo enfrente está el hotel de la película “Lost in traslation”. El problema de este mirador, es que al ser todo acristalado, por la noche se ven mucho los reflejos de dentro, tienes que pegarte mucho a los cristales, lo que hace que mucha gente los toque con su cara y manos dejándolos todo guarreado. Cuando salimos del edificio, pusimos dirección a Shinjuku. Por el camino pasamos por un pequeño barrio de tiendas, creo que se llama Nishinshinjuku, nos encontramos con el primer sitio sobresaturado de neones, luces y ruidos. Un poco más adelante llegamos al famoso callejón de los recuerdos (Omoide Yokocho). Una serie de callejones estrechos llenos de bares muy pequeños, donde te envuelve una atmosfera de vapores y humos de fritanga y parrillas. Solo paseando por ahí ya se te pegan todos los olores a la ropa, así que si te metes en un bar imagina. Vi algunas de las rejillas de ventilación con más grasa que he visto en mi vida. Pero es un sitio digno de ver, dar unas cuantas vueltas y hacer alguna que otra foto y/o video. Por fin llegamos a la zona cero de Shinjuku, kabukicho, se notaba que ya era hora de fiesta y estaba hasta arriba de gente, sobre todo la plaza del cine. Muchos chavales de “botellón” con alguno que otro ya tirado por los suelos. Estuvimos viendo la calle central, con el Tori de neones, la cabeza de Godzilla, el gato 3D y las calles de alrededor. Pero ya era hora de cenar, estuvimos buscando un sitio con unas opiniones más o menos buenas, y el que mejor pinta tenía fue otro restaurante de ramen, así aprovechábamos para probar otra variedad distinta. No recuerdo el nombre del local, pero aunque no estaba mal, de sabor no fue gran cosa, algo insípido. Nos compramos un helado en un konbini y nos fuimos a dar una vuelta por el Golden-gai. Este barrio si que lo vi algo turbio, oscuro y con locales “sórdidos”. Quizás la única zona de los sitios visitados en japón que podríamos decir que nos dio un poco de inseguridad. Mucho extranjero borracho, locales casi a oscuras con una o dos personas que te miraban desde dentro, etc. Aún así me seguía sintiendo más seguro que paseando por el centro de Madrid o las ramblas de Barcelona. Y con estas cogimos el metro de vuelta para el hotel, que desde aquí nos quedaba a un rato. 2º DÍA (JUEVES) – KAMAKURA (DESDE TOKIO) Hoy tocaba la primera excursión desde Tokio, la ciudad costera de Kamakura, a una hora y poco en tren. Conocida sobre todo por el Buda gigante y sus playas. El día estaba como el anterior, algo nublado con algún rayo de sol suelto, aunque como el día anterior, la previsión era de lluvias. Cogimos el metro hasta la estación de Shimbashi y allí cogimos el tren por unos 800 o 900 yenes por persona. A mitad de camino hubo algún tipo de problema y estuvimos en una de las estaciones intermedias más de media hora parados, hasta que por megafonía dijeron que cambiásemos de tren, pero todos éramos turistas y nadie se bajó del tren, así que a los 5 minutos el tren empezó a hacer el recorrido de vuelta hasta Tokio… Nos bajamos en la siguiente parada y volvimos a coger otro tren que iba a Kamakura. Al final un recorrido de hora y poco, acabo siendo de dos horas. Llegamos por fin a la estación de Kamakura, y nada más poner un pie en la calle comienza a diluviar. Entramos en un supermercado que estaba justo al lado (Tokyu Store), y compramos un par de paraguas, los típicos transparentes, por unos 500 yenes cada uno. Nosotros porque nos la jugamos y no fuimos previsores, pero en todos los hoteles tienen paraguas para prestar a la gente. Bajo la lluvia comenzamos a subir por la famosa calle de tiendas, la calle Komachi. Aunque con la lluvia, la gente intentando meterse en las tiendas y eso, apenas vimos nada. Pero nos comimos un Curry Pan en una tienda llamada “Giraffa”. El curry pan es una especie de croqueton frito relleno de curry y queso, está bastante bueno, sobre todo si te gusta el curry. Subimos toda la calle hasta llegar al recinto del templo Tsurugaoka Hachiman-gū. Dimos unas vueltas por el templo y alrededores, donde tienen un pequeño pasaje de toris, un par de lagos llenos de plantas de loto, aunque con pocas flores (cuidado con la tripofobia). Con lo contundente del Curry pan, el hambre tardó en aparecer y ya había pasado la hora de comer, así que no quedaban muchas opciones abiertas, y de por si tampoco había muchas opciones por la zona. Así que entramos en una cafetería justo en la entrada del recinto del templo donde tenían un par de platos calientes, el “Cafe Kazenomori”, cuyo salón tiene una cristalera enorme que da a uno de los lagos con las plantas de loto. Era algo más caro de la media, aunque no mucho, pero ahí pagas por el sitio y las vistas. Comimos un ramen con udon, al que le ponían tofu frito por encima que parecía una tortilla francesa (tardamos unos días en descubrir que era tofu). No estaba malo, pero con muy poco sabor. Al terminar volvimos a bajar a la estación, pero esta vez por la avenida de al lado, Wakamiya oji, conocida como el camino sagrado, con un bulevar en medio. Desde la estación cogimos el famoso tren Enoden, un clásico pequeño tren de dos vagones que hace el recorrido entre Kamakura y Enoshima, cuyas vías pasan en muchas zonas por zonas estrechas muy pegadas a las casas. A mitad de camino nos bajamos en la estación de Hase, y fuimos a visitar Hase-dera, un templo con unos jardines muy bonitos. Cierra a las 5 de la tarde, pero a las 4 y media puedes entrar como hora límite, que fue a la hora que llegamos. A esa hora teníamos la ventaja de que estaba ya prácticamente vacío, y con la lluvia menos gente aún, además de darle una atmosfera muy chula, el problema es que los japoneses no perdonan una, y si a las 5 dicen que cierran, a las 5 están cerrados y de camino a sus casas, así que a las 4 y media empiezan a recoger, a cerrar los diferentes edificios, zonas y a avisar a la gente para que se vaya. Así que nos indignó el haber pagado para no poder ver la mitad (400 yenes). De allí corriendo a ver el Buda gigante, que aunque estaba al lado, cerraba solo media hora después. En este caso la entrada era de 300 yenes, y en el recinto solo está en buda, no hay nada más. De nuevo, gracias a la hora y a la lluvia, que cada vez apretaba más, pudimos ver el buda totalmente solos, solo un par de grupos de personas que se fueron al poco de nosotros llegar. Nos quedamos hasta que cerró, y de vuelta a la estación de Hase, paramos en un local que solo vendía dorayakis, que en principio parecían artesanales hechos por el dueño, pero luego vimos que no. Eran los clásicos con el relleno de la pasta de judías, en la que no tenía muchas esperanzas, pero al final me gustó. Volvimos a coger el tren Enoden hasta llegar a Enoshima. La lluvia nos dio algo de tregua, y desde allí fuimos andado hasta la isla, aunque ya por la hora que era, había anochecido y todo estaba cerrado, pero subimos hasta arriba, donde en el tori antes de la subida al templo ponen unas proyecciones con luces de colores sobre este. El tiempo estaba volviendo a revolverse, esta vez incluyendo viento fuerte, así que empezamos a correr para irnos de la isla, pero al pasar por el puente que la une con la ciudad, el viento y la lluvia nos dejaron calados. Llegamos como pudimos hasta la estación del monorraíl, muy cerca de la que nos había dejado el Enoden. Al montarnos en este casi cogemos una pulmonía con la manía de los japoneses de poner el aire a todo lo que da. Una pena que ya fuese de noche, estaba todo oscuro y no pudimos ver casi nada. Nos dejó en la estación de Ofuna y desde allí de vuelta a Tokio. Era hora punta, los trenes a reventar, y había retrasos porque al parecer alguien se había tirado / caído a las vías y había muerto, tanto en maps como en la web de JR salía un aviso en japones que decía algo como “retrasos importantes por accidente mortal al precipitarse una persona a las vías”. Cuando por fin nos podemos montar en nuestro tren, unas pocas paradas antes de llegar a Tokio, según Google maps nos decía que ese tren acababa ahí, pero que no nos cambiásemos de tren, que retomaba la marcha con el siguiente destino. Menos mal que nos dio por preguntar, ya que si que se cambiaba de tren, aunque en el mismo anden. Justo al salirnos del tren, vimos como se daba la vuelta y no continuaba. Por eso indiqué al principio, que aunque maps suele funcionar muy bien, en algunos casos da indicaciones incorrectas, por eso intentad chequearlo si podéis o tenéis dudas, tanto los trabajadores de la estación, como los mismos conductores de los trenes (se asoman por la ventana en todas las estaciones) no dudan en ayudar. Mojados, cansados y con hambre, por fin llegamos al hotel, pillamos lo que pudimos del Family Mart y se acabó. |
Editado: 01-nov-2024 22:07 -
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3er DÍA (VIERNES) – TOKIO Para este día habíamos planeado ir a Nikko o Hakone, pero no paraba de llover, así que buscamos planes para estar bajo techo el máximo tiempo posible. Esta vez el desayuno lo hicimos en “Belle & Emma”, una pequeña cafetería de Asakusa, famosa por las tortitas japonesas, o bien dicho, souffle pancakes. Con los horarios estos que no hay quien entienda, abrían a las 11 de la mañana, así que mientras dimos una vuelta para ver las tiendas de las galerías techadas del barrio. Probamos los típicos dulces que están por todo Japón, con forma de pez y rellenos de varias cosas, nosotros comimos el de chocolate, y estaba bueno. En este punto tuve que volverme una vez al hotel a cambiarme de calcetines y secar los zapatos por dentro por la de agua que nos cayó en un momento nada más salir. Cuando entramos en la cafetería tardaron una media hora en hacer los pancakes, ya que por lo que se ve, la elaboración no es rápida. No estaban mal, aunque lo que más me gustó fue el té matcha con leche que nos pusieron, el mejor de los que probé en el viaje. Al salir otra vez nos calamos con la lluvia y el viento, pero esta vez tuvimos que ducharnos y cambiarnos de ropa. Menos mal que esto nos pasó al lado del hotel. Cogimos el metro y nos fuimos a la milla de oro tokiota, Omotesando. La lluvia se paró y pudimos pasear por la calle sin problema. Estuvimos entrando en algunos de los centros comerciales, sobre todo el Tokyu plaza con sus escaleras con espejos alrededor, y enfrente, el Tokyu Plaza Harajuku, con una fachada acristalada y unos jardines arriba. Dimos algunas vueltas por Harajuku y la calle, Takeshita, hasta que ya iba tocando comer. Por la zona, tenía apuntando un sitio recomendado para comer Gyozas, el “Harajuku Gyozaro”, posiblemente de los sitios con más mierda que he comido en mi vida. Tiene una barra que rodea toda la cocina, por lo que ves los kilos de mugre que tienen acumulada. Todavía no sé cómo nos quedamos, quizás guiándonos por las buenas críticas, que el sitio estaba llenísimo de gente, etc. pero al final estuvieron buenas y muy barato. En este sitio solo se podía pagar en efectivo. De vuelta vimos una cola enorme en un local del donuts llamado “i´m donut?”, y como vimos que iba rápido nos pusimos. Algo caros, pero estaban buenos. Hicimos algunas compras y nos fuimos a ver Shibuya en el momento que hay que verlo, por la noche. Al llegar pues ya te encuentras con las luces, los sonidos y la marabunta de gente, la mayoría turistas, cruzando una y otra vez por los pasos de peatones para hacerse fotos (si, nosotros también lo cruzamos varias veces para eso, y tu también lo haras). Dimos varias vueltas, entramos en algunas tiendas y centros comerciales, como el Shibuya 109, el Magnet, etc. De vez en cuando llovía un poco, que juntándolo con los neones y toda la gente con paraguas, quedaban algunas fotos chulas. Se nos hizo muy tarde por el barrio, así que de vuelta, por probar otras cosas, compramos cena y desayuno en un 7eleven. 4º DÍA (SÁBADO) – TOKIO Otro día que nos levantamos con previsiones de lluvias fuertes en Hakone y Nikko, así que otra vez abortamos excursión. Pero como Tokio es inabarcable y si quieres no te la terminas nunca, siempre hay un plan alternativo para hacer. Además, tuvimos suerte y nos llovió muy poco a lo largo del día. Fuimos al parque de Ueno, donde visitamos los templos que tiene dentro (Kiyomizu Kannon-dō, Santuario Gojoten y Benten-dō del Estanque Shinobazu). A estas alturas del viaje, ya prácticamente todos los templos nos iban pareciendo muy parecidos entre ellos y comenzaba la saturación, no nos entreteníamos tanto en ellos. En una explanada del parque de Ueno habían montado una especie de feria mezclando las culturas de Taiwan y Japón (un saludo a China), con un teatro de marionetas taiwanesas, y muchos puestos de comida, que aunque era temprano hasta para los japoneses, ya estaban sirviendo muchas comidas. Aprovechamos y probamos los Takoyakis de pulpo, que estaban tremendos. Terminamos de ver el parque, pasando por la puerta de algunos de los museos, donde hay algunas esculturas. Y al salir visitamos la calle Ameyoko, una calle comercial muy animada, con pequeñas calles alrededor bajo las vías del tren con muchas tiendas y sitios para comer. Queríamos probar el Unagi (anguila de rio), y allí había un sitio con muy buenas críticas, el “Unatoto Unagi”, pero al llegar había una colar larguísima. Así que buscando vimos que había otro sitio recomendado casi al final de la calle. Se llamaba “Noboritei Uenohirokojiten”, un local que costaba encontrar, ya que no estaba en la calle, sino subiendo las escaleras de un portal. El sitio era pequeño y no había mucha gente, pero se veía un sitio bueno. A mi no me gusta el pescado cocinado, pero el Unagi no tiene nada que ver, una textura que se deshace como mantequilla, y un sabor muy bueno, mezclado con el saborcillo a carbón y esa especie de salsa de soja dulce con la que la untan. Nos gustó bastante, por unos 4500 Yenes entre los dos. De aquí nos fuimos a Akihabara, el barrio de las tiendas electrónicas y los salones recreativos. Un barrio muy chulo, donde a lo poco que seas friki lo disfrutas el doble, nada más que entrando en tiendas de videojuegos retro, figuritas, alguna partida en recreativas, etc. Encima al ser sábado, muchísima gente salía por allí a pasar la tarde noche, que junto con algún evento que había montado, hacía que todo estuviese mucho más ambientado. Si además te gustan los coches, muchos chavales aparecían con sus clásicos japoneses noventeros, Nissan Skylines de todas las generaciones, Mazdas Rx7, Honda NSX, Honda S2000, Toyotas AE86, etc. Además de muchos modelos modernos. Entramos en prácticamente todas las tiendas y recreativas de la zona, jugamos a varios juegos, hicimos algunas compras, y a lo tonto no se ni cuantas horas pasamos en esta zona. De lo que más me gustó de Tokio, a nivel de zonas comerciales y de ocio. Al volver al hotel entramos en un “Yayoiken” que teníamos al lado del hotel, que habíamos estado a punto de entrar otras noches pero el cansancio podía más. Y vaya descubrimiento, esta cadena está por todo el país, con platos combinados por dos duros (unos 1000 Yenes por plato), en los que acabas hasta arriba. Por ejemplo, el que más veces me pedí era mitad cerdo empanado con salsa tártara, mitad cerdo en salsa, acompañado de ensalada, arroz y sopa miso. Y después de esta buena cena, a dormir. 5º DÍA (DOMINGO) – TOKIO Ultimo día en Tokio, y un día más lluvias por todo el país, así que ya desistimos de excursiones y perdimos la oportunidad de ir a visitar Hakone o Nikko, pero para la siguiente visita a Japón ya iremos (estoy seguro de que habrá siguiente). Antes de salir, bajo al Family Mart a hacer el envío de maletas a nuestro siguiente hotel en Kioto. La primera parada del día son los jardines del palacio imperial de Tokio. Todo el recinto del palacio ya está de por sí en un parque enorme, pero lo que se consideran los jardines del palacio son los que están dentro de las murallas. Entrar es gratis, aunque venden una visita, que parece que es para entrar al palacio, pero no, es para visitar los jardines, encima con un guía en japones, por lo que no caigáis. No pudimos verlo entero porque nuestra idea era ir luego al mercado Tsukiji a comer que cerraba a las 2 de la tarde. Así que de lo que vimos de los jardines, lo que más nos gustó con diferencia fue la parte del jardín Ninomaru. Cogimos el metro y llegamos al mercado, íbamos un poco tarde pero aún nos daba tiempo a verlo y comer. Pero justo saliendo por la boca de metro empezó a diluviar con viento, los paraguas no servían de nada, por lo que era imposible salir a la calle sin calarse. Así que estuvimos más de media hora en la boca de metro esperando a que parase. Cuando ya llegamos al mercado, muchos puestos estaban cerrando y la gente se estaba yendo. Dimos una vuelta rápida y entramos a comer en uno de los pocos sitios que quedaban abiertos, una especie de patio donde ponían sushi y boles de arroz con pescado (estilo poke). Me vine arriba y pedí un bol de huevas, salmon y erizo de mar. Nunca había probado el erizo de mar, pero ese tenía un sabor que me parece que no estaba fresco del todo, aún así me lo fui comiendo, que al final con soja y wasabi, prácticamente se pierde todo el sabor. El problema vino que se me coló un pegote grande de wasabi, y este no tenía nada que ver con el que estamos acostumbrados en España, me puse tan malo con el picor que no pude seguir comiendo. Al salir, para quitarme el sabor de boca, compramos un par de mochis rellenos en un puesto, uno relleno de fresa y otro de yuzu (una especie de limón dulce). El de fresa no me hizo mucha gracia, pero el de yuzu si estaba mejor. Subimos hasta el barrio de Ginza, donde no se si por ser domingo o si siempre es así, pero las calles principales de tiendas estaban cortadas al tráfico y se convertían en peatonales. Entramos en algunas tiendas, vimos el teatro kabuki por fuera, el nissan crossing, donde tenían un prototipo expuesto, además de un Skyline clásico y el GTR actual. Llevaba ya varias horas sin llover, pero de repente, desde el fondo de una calle se movía a mucha velocidad un muro de agua, todo el mundo a correr a meterse en tiendas. En un momento cayó una tromba gorda de agua y viento. Desde ese momento ya no paró de llover. Ya que estábamos por allí, nos acercamos como pudimos a la estación de Tokio para comprar los billetes del Shinkansen a Shin-Fuji para el día siguiente. Desde la estación fuimos hasta la estatua de Godzilla de la plaza Hibiya, que en fotos parecía enorme, pero resulto que tenía el tamaño de una persona. Aquí cogimos un metro a la zona de Azabudai, para entrar en la torre Mori y ver la torre de Tokio desde un mirador que tiene en la planta 33. La zona de Azabudai es una zona con muchas zonas residenciales de clases altas, tiendas de lujo, etc. Además de parecer todo recién construido y prácticamente a estrenar. Llegamos a la torre Mori, y un cartel ya nos avisa de que aunque el mirador lleva abierto pocos meses, la afluencia ha sido tan grande, que ya solo pueden subir los que vayan a ir a la cafetería, por lo que han puesto un seguridad en la entrada del ascensor que sube. Encima ese día había un evento privado de una marca importante y solo se podía entrar si estabas en lista, así que nos quedamos sin subir. Nos fuimos directamente a la torre de Tokio, más chula de lo que me esperaba, pero nada más llegar, nos pilló otra tromba de agua. Así que nos fuimos a coger un metro de vuelta, aunque por el camino al metro vimos un parque desde donde había buenas vistas de la torre, echamos un par de fotos y nos fuimos. A la vuelta, aunque estábamos calados y cansados, entramos a cenar de nuevo en el “Yayoiken”, a probar otro de sus platos. Y con estas, nos despedimos de nuestra última noche en Tokio. |
Editado: 01-nov-2024 22:21 -
01-nov-2024 20:56
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6º DÍA (LUNES) – EXCURSIÓN AL MONTE FUJI Nos pegamos el madrugón para coger el Shinkansen de las 7 de la mañana, que nos dejaban en la estación de Shin-Fuji a las 8, así nos da tiempo a desayunar algo y no vamos tan justos, ya que la excursión empieza a las 8:30. Además así poder coger el tren de las 7:30 por si perdemos el primero y no quedarnos sin excursión. Antes de esto, el Google maps nos pegó un buen susto, nos decía que el servicio de Shinkansen se había suspendido, y la otra forma de llegar a Shin-fuji se tardaba 5 horas. Miré la web de JR e indicaba que todo funcionaba con normalidad. Por lo que se ve, para este día las previsiones eran que el tifón subiese hasta Tokio, así que el día anterior durante unas horas, dieron el aviso de cancelar el servicio por precaución, alerta que Google maps registró, pero cuando unas horas después se vio que el tifón finalmente cogería otro recorrido, JR volvió a restablecer el servicio para el día siguiente, pero Google no se actualizó… menos mal que solo fue un susto momentáneo. Desde que salimos de Tokio el monte Fuji no se veía, estaba cubierto de nubes, pero durante un par de minutos antes de llegar a Shin-Fuji se despejó un poco y pudimos verlo. Al llegar fuimos a las taquillas a dejar las mochilas y la maleta de cabina, creo que fueron unos 500 yenes para todo el día, se paga en franjas de 24 horas, al cerrarla pasas la tarjeta monedero, y al volver a abrir vuelves a pasarla y es cuando te hacen el cobro según el tiempo que la has usado. Mientras estábamos liados apareció Alexis, de Turismo Victoria, nos preguntó los nombres y nos reunió con el resto del grupo. Un café rápido mientras llegaba el resto y a las 8 y media salimos hacia los coches. Éramos unos cuantos, así que nosotros y otra pareja fuimos con Alexis en su coche (un monovolumen de 7 plazas) y el resto del grupo con otro guía en una furgoneta de más plazas. Alexis nos fue dando charla todo el viaje, contándonos cosas, curiosidades de la zona, el país y respondiendo a todas las preguntas que tuviésemos. Además durante todo el viaje va pendiente de ayudar a hacerle fotos a la gente, preocupándose por todos, dando refrescos, cervezas, snacks, etc. Un 10 para él. La primera parada fueron las impresionantes cataratas shiraito, provocadas por el deshielo del monte Fuji. Alexis nos dio unas frutas y un primer refresco/cerveza. Después fuimos a un mirador del lago Motosu, donde en circunstancias normales, queda una vista espectacular del lago con el monte detrás, pero aunque el día estaba relativamente despejado, todas las nubes estaban pegadas al monte. Volvimos a montarnos en el coche y en pocos minutos llegamos al siguiente destino, el famoso bosque de los suicidios (o mar de árboles), donde viene gente, no solo de Japón, sino de todo el mundo a terminar con su vida, al ser un lugar muy extenso, frondoso y fácil de perderse para que nadie los encuentre. Se han hecho películas, han hablado de él en programas de misterio, etc. Por lo que nos contaron, si te adentras un poco y te sales de los senderos establecidos, se encuentran muchas pertenencias de gente, incluso es “habitual” encontrarse algún cadáver, que en esos casos mucha gente por no meterse en líos ni avisa de habérselo encontrado, o si lo hace un turista y avisa a la policía, este suele poner en el informe como que lo ha encontrado él mismo, para evitarle tramites y follones innecesarios al pobre que haya encontrado el cadáver. Hicimos un pequeño sendero de unos 20 minutos o media hora (llevad calzado de deporte) y al otro lado de este sendero estaba la cueva de hielo. Una cueva donde todo el año hay de forma permanente hielo, utilizado en otras épocas como el congelador personal del Shogun de la zona. En unas escaleras de pocos metros de profundidad, se pasa de los 30 y tantos grados del exterior a los 0 o bajo cero del interior. La siguiente parada fue el lago Saiko, muy parecido al anterior, donde aparcamos en una de las orillas a tomarnos unas cervezas y mojarnos un poco los pies. El monte seguía tapado… Al lado estaba el siguiente punto del recorrido, el antiguo pueblo de “Iyashi No Sato”, una aldea tradicional japonesa que en los 60 quedo arrasada por un tifón que provoco movimientos de tierra, muriendo algunos de sus habitantes. Los que sobrevivieron y los familiares de estos, reconstruyeron la aldea, pero nadie vive allí, la utilizan como tiendas de artesanía y restaurantes. Es un pueblo muy bonito, y si pillas un momento que no haya un bus de chinos visitándolo, es un lugar super tranquilo y en silencio, solo se oye las chicharras, el agua correr por los canales y algunas campanillas movidas por el viento. Aprovechamos para comprar algo de artesanía en una de las casas-tienda. Y en un día normal, en uno de los restaurantes de esta aldea es donde se hace el almuerzo de la excursión, pero con las alertas que emitieron el día anterior por el tifón, y lo precavido que son los japoneses, ese día había muchas cosas cerradas por la zona, entre ellas el restaurante. Así que nos volvimos a montar en los coches y nos llevaron a otro restaurante cercano. No sé como sería el otro, pero este nos gustó mucho, comimos un ramen con calabaza del propio huerto del restaurante, que estaba muy bueno, por unos 1500 Yenes por persona (es lo único que no está incluido en el precio de la excursión). También lo ponían en plan plato combinado, junto con una tempura de gambas. Aquí aprovechamos también para pagarle a Alexis, 13000 Yenes por persona, muy buen precio con la de horas que pasas, lo que ves y te cuentan, más que amortizado. Hay que pagarlo en efectivo o por paypal antes de la excursión. Y de aquí, al último punto de la visita, de las estampas más famosas de Japón, que mil veces hemos visto en internet, Instagram y postales: La pagoda chureito, con el monte detrás. Desde el parking hay que hacer un buen tramo de escaleras, que con el calor, se hace durillo, pero al llegar las vistas van a merecer la pena, aunque no para nosotros… El monte seguía rodeado de nubes. Estuvimos un buen rato pero no hubo manera, era hora de volver y nos íbamos sin ver el monte Fuji (solo un par de minutos desde el tren por la mañana), pero aún así la excursión merece muchísimo la pena. De vuelta hasta Shin-fuji era una buena tirada, donde fuimos charlando y dando alguna cabezada. Al llegar, sobre las 6 de la tarde, nos despedimos de Alexis y del resto del grupo, recogimos las mochilas de la taquilla y compramos los billetes par Kioto. Antes de las 8 ya estábamos en Kioto, nos perdimos un par de veces buscando la salida para la estación de buses hasta que dimos con la que era. Desde la estación hasta nuestro hotel apenas fueron 5 minutos y nos dejaba en la misma puerta. Al llegar a recepción, allí estaban nuestras maletas, que era uno de nuestros miedos, ya que era la primera vez que usábamos este servicio, pero al final nos funcionó a la perfección. Justo debajo había un 7eleven, pillamos algo para la cena y a dormir, que había sido un día largo. 7º DÍA (MARTES) – KIOTO Este día el cansancio acumulado de todos los días atrás se notó con fuerza, por lo que fuimos retrasando el despertador y acabamos levantándonos algo más tarde. Algo de lo que nos arrepentimos después. Hoy lo empezábamos viendo el templo de Kiyomizu-dera (lo teníamos a solo 20-30 minutos andando del hotel), pero al llegar ya habían llegado las mareas de chinos, que si en otros sitios se notan, en Kioto es exagerado, autobuses de 10 en 10 formando auténticas aglomeraciones. Este templo es conocido por ser una de las estampas típicas de Kioto, saliendo de entre los árboles sobre una estructura de enormes vigas de madera. Es de pago, unos 400 yenes y está abierto desde las 6 de la mañana, hora perfecta para verlo bien, nosotros llegamos sobre las 9 y fue la muerte. No pudimos verlo bien, había gente por todos los sitios, dimos unas cuantas vueltas por el recinto, salimos por una reja lateral que nos llevó a otro templo pequeño, volvimos a entrar y cada vez había más gente. Al rato de estar por allí ya nos cansamos y nos fuimos a dar una vuelta por el barrio. El barrio esta muy chulo, con una estética que se repite en varias zonas de Kioto, caracterizado por casitas bajas que parecen sacadas de una película del Japón feudal. Pasamos por las principales calles, como son Chawanzaka, Sanneizaka y Ninenzaka. Igualmente estaba a reventar de gente, pero callejeando un poco te salías de las aglomeraciones y llegabas a callejones más o menos solitarios. Kioto es una ciudad para pasearla, con muchos barrios pintorescos, es más o menos “recogida” y puedes ir andando a casi todos los sitios. Los días en Kioto son los típicos que ves algo, el siguiente sitio está a “solo” 15 minutos andando y acabas haciendo 25km en un día. Luego esta el tema de los templos, que si eres un fanático, en Kioto vas a flipar, es una barbaridad todos los que hay, pero si eres una persona “normal”, puedes acabar bastante cansado, así que nosotros nos pusimos un límite de uno o dos templos por día. Por esto último, no entramos en el otro templo del barrio, el templo Kodai. Así que tras dar unas cuantas vueltas nos fuimos a comer al mercado de Nishiki, donde hay un montón de cosas para probar, pero eso sí, para salir lleno te acabas gastando el triple que si te sentaras a comer en un restaurante. Nosotros probamos los pulpitos en tempura (estaban buenos), una especie de vierias a la parrilla con una salsa dulce (normal), croquetas de wagyu (buenas), unos vasitos de sake (no me gustó), tempura de verduras con sal de matcha (muy buena) y para terminar de llenarnos, un pan de curry, que ya sabíamos que estaba muy bueno. Y de postre un pescadito relleno de crema de matcha (normalito). Al salir dimos unas vueltas por la calle principal de las tiendas y volvimos sobre nuestros pasos para seguir viendo otras zonas que estaban por encima del barrio que vimos por la mañana. Primero vimos el parque Maruyama, donde nos echamos una pequeña siesta en unos bancos a la sombra, que con un vientecillo que refrescaba y solo el sonido del agua y las chicharras nos quedamos KO. Hasta que una tropa de chinos arrastrando las maletas rompieron la tranquilidad sobresaltándonos, que por la irregularidad de los caminos de piedras, esas maletas rodando sonaban como metralletas. Para aguantar un poco la calor, nos compramos un helado de matcha que estaba muy bueno, un cono al que le meten una crema con una máquina, como los conos del Mcdonald. Dimos unas vueltas por el parque y seguimos subiendo por esa parte de la ciudad, donde a pocos minutos estaba el conocido como barrio de las Geishas. Como aún era temprano nos fuimos a dar una vuelta por la rivera del rio Kamo y luego por el callejon de Pontocho. Volvimos al barrio de las Geishas, pero no vimos ninguna, así que fuimos a cenar a un sitio muy recomendado en la zona para probar los Okonomiyaki, la que le dicen la pizza japonesa, aunque no tiene nada que ver, ya que realmente es poner los ingredientes que quieras en una parrilla hasta hacerte una masa y empaparla de salsas por arriba. Los ingredientes que siempre o casi siempre llevan son la col y el huevo. El sitio se llama “Gion Tanto”, era temprano y ya había un par de personas esperando, y allí nos pusimos. El local es muy pequeño, apenas entraran unas 15 personas como mucho, y se ve que cuando nos pusimos en cola acabarían de empezar todos a comer hace poco, así que esperamos unos 20 minutos. En ese rato se formó una cola impresionante detrás, se nota que el sitio tiene mucha fama. Todas las mesas tienen una parrilla, aunque te lo cocinan en otro sitio, te lo ponen sobre la parrilla para que no se enfríe. Pedimos un Okonomiyaki y unos fideos yakisoba. Las dos cosas estaba espectaculares, salimos encantados. Al salir intentamos a ver si veíamos a alguna Geisha, pero no vimos ninguna, quizás se vean sobre todo los fines de semana. Ya era de noche, y estos barrios se quedan con una atmosfera muy chula, con esa estética tradicional, poca gente, luces tenues, daba gusto pasear por allí. Fuimos bajando hasta volver al barrio de alrededor de Kiyomizu-dera, donde había calles que parecían fantasmales, y en otra ciudad del mundo hasta hubiese dado miedo, pero aquí estaba para pasar toda la noche callejeando. Gastamos nuestras últimas energías del día y nos volvimos al hotel. Por el camino pasamos por un 7eleven a comprar unos helados, e hice otro de los descubrimientos gastronómicos del viaje, el helado de pistacho, es tipo magnum y solo lo he visto en los 7eleven, estaba tremendo. 8º DÍA (MIÉRCOLES) – KIOTO Para este día si que nos quedamos con las sabanas pegadas, cogimos el tren para ir hasta Fushimi Inari, un imprescindible de los viajes a Japón en general y de Kioto en particular, santuario que se caracteriza por tener miles (si, miles) de toris seguidos haciendo caminos por toda una montaña. Llegamos bien temprano, sobre las 7 de la mañana, el apeadero del tren está a una calle del templo. Apenas había gente, pero la poca gente que había, se “peleaba” por sacarse una foto en el primer pasillo de toris, lo que es un error, ya que hay cientos y miles de toris, sigue andando y acabas aburrido de pasar por pasillos iguales a este. El sendero es bastante largo y requiere algo de esfuerzo, ya que son muuuchas escaleras de subida, vas continuamente subiendo y bajando la montaña (más subir que bajar), por lo que este es otro motivo imprescindible para ir temprano en verano, alejarte de las horas centrales del día, donde estar haciendo el sendero con tanta calor te dejará destrozado. Nosotros empezamos a hacerlo a buena hora, no hacía nada de calor aún. A cada tramo de escalera hay algo, o una tienda de souvenirs, un pequeño altar, un cementerio, y afortunadamente máquinas de bebidas. Conforme íbamos subiendo el calor empezó a apretar, que aunque hay zonas que están en penumbra y se agradece, otras están más al descubierto. Así que asaltamos unas cuantas máquinas y tiendas de souvernirs para pillar tés y refrescos bien fríos. Hay muchísimas bifurcaciones, y como quieras verlo todo, puedes pasar 4 horas o más dándole vueltas al recinto, ocupa toda una montaña. Nosotros vimos bastantes partes del recorrido, y entre una cosa y otra, estuvimos algo más de 3 horas, y porque ya no podíamos más con el calor y tanta escalera, sino nos hubiésemos animado a verlo entero, ya que el sitio está muy chulo, sobre todo cuando no hay gente, la atmosfera de los pasillos de toris en medio de un bosque en silencio donde solo se oye el graznar de los cuervos es digno de disfrutar. Mientras más subas y más te alejes de la entrada, menos gente habrá. Cuando íbamos acercándonos a la entrada, ya habían soltado a las mareas de turistas y eso ya eran los juegos del hambre para hacerse fotos en los primeros pasillos. Al llegar a la estación de tren, como apenas es un anden pequeño, no se cabía, así que nos fuimos a un Lawson cercano, pillamos unas cervezas de medio litro bien frías, unos onigiris, un paquete de patatas, callejeamos un poco y nos sentamos a comérnoslo en un parque que parecía el de Doraemon. Cuando terminamos ya no había tanta gente en la estación, así que cogimos tren de vuelta y luego enganchamos con el metro para ir hasta el castillo de Nijo. El castillo creo que eran sobre 1000 o 1300 Yenes en total, donde pagamos dos entradas, una al recinto del castillo y otra para el palacio. Aparte está la entrada para el castillo, que son otros edificios, pero ya estaban agotadas. El palacio está muy bien conservado, todo de madera, con salas enormes, que las tienen mantenidas, supuestamente, con la misma estética de la época (siglos 17 y 18). Y aunque tienen algunas recreaciones con maniquíes, todo se ve muy vacío, ni armaduras, ni mobiliario ni nada. Tanto el palacio como el recinto es bonito, y para pasar un rato no está mal. Al salir fuimos a comer, aunque ya era tarde. Volvimos a ir a un restaurante de la cadena “CoCo Ichibanya”, pedí el mismo plato de la vez anterior que tanto me gustó, curry de verduras sin picante con cerdo empanado, pero se les fue la olla y me trajeron curry de verdura con pollo empanado y muy picante… No dije nada porque ya había empezado a comérmelo y total, así probaba otra variedad, pero no me hizo mucha gracia, y el picante me saturó tanto que no me lo pude ni terminar. Cuando terminamos entramos en un supermercado normal, tipo Mercadona, a mirar un poco las compras de un japones normal, que no tiene nada que ver con lo que se ve en los konbini o Don quijotes. Pillamos unos helados y nos fuimos a ver el jardín nacional de Kioto, pero al llegar estábamos ya molidos, ese día el calor se había cebado con nosotros, necesitábamos una ducha y descansar un rato, así que nos volvimos al hotel. Ducha y siesta larga. Al levantarnos nos fuimos a la zona de la estación de Kioto, donde hay tiendas, centros comerciales y restaurantes, pero llegamos muy tarde, prácticamente todo estaba cerrando, hasta los restaurantes. Así que vimos poco y nos volvimos al hotel dando una vuelta callejando por calles residenciales curioseando un poco. Al llegar al hotel, enfrente teníamos un restaurante de la cadena “Nakau”, abiertos 24 horas, y allí entramos a probarlo. Una especie de Mcdonald a la japonesa, donde sobre todo tienen boles de arroz con cosas, tipo Poke, además de otros platos como currys, pero sobre todo boles, acompañados siempre con una sopa y/o ensalada aparte. Muy barato, además ponen desayunos. De sobra para quitarnos el hambre y acerté el apaño a esas horas cuando ya no tienes ganas de comer más platos del konbini, que al final salen al mismo precio que en estos sitios. Con esto ya teníamos el día hecho. 9º DÍA (JUEVES) – KIOTO Este día fue otro madrugonazo importante, para ver el bosque de bambú de Arashiyama. Además desde nuestro hotel había como una hora de bus, con trasbordo incluido. Aún así llegamos muy temprano, antes de las 7, apenas había un par de parejas, por lo que pudimos ver bien “el bosque” tranquilamente, pero fue un poco decepción, ya que esperaba un laberinto de bambú, y al final solo es una carretera (la que sale en las fotos) con bambú a los lados. Me gustó más toda la zona de alrededor, con casitas de campo, un lago con flores de loto y calles tranquilas para dar un paseo. Que fue lo que hicimos al rato de llegar. Sobre una hora después volvimos a pasar por el bosque de bambú y eso ya era un bosque de cabezas. A esta hora no habían abierto ni los templos de la zona, así que cogimos el bus para ir hasta el pabellón dorado. Desde aquí al pabellón dorado era otra buena tirada en bus, con otro trasbordo, que se hacía en una especie de estación de buses en medio de una carretera de montaña, pero para llegar a esa estación parecía que no llegaban ni aceras. Al llegar ya sabíamos que el pabellón dorado es otro de los puntos calientes de aglomeraciones de turismo, y a esta hora, sobre las 9 y pico de la mañana, sabíamos a lo que veníamos. La entrada son unos 500 yenes, y la verdad que es un sitio muy bonito, tanto por los jardines como el palacio en sí y la estampa que forma el pabellón en medio del lago rodeado por los jardines. Hay “puñetazos” para hacer esa foto. Otro día más, el calor era una barbaridad, así que volvimos a tirar de tés helados y helados de té (matcha), que los que vendían en la tienda del recinto estaban muy buenos. Volvimos a coger un bus hasta el inicio del paseo del filósofo (Tetsugaku No Michi) por la parte más al norte, que a su vez también está al lado de la entrada del pabellón de plata (Ginkaku-ji), pero no entramos e iniciamos el paseo del filósofo. Es un paseo muy bonito y tranquilo que discurre junto a un canal, árboles y casas bajas, en la zona de Kioto que ya hace frontera con el bosque por el este. A pesar de ser tan famoso, no había nadie por allí, apenas nos cruzamos con dos personas en todo el recorrido, que se hace en una media hora, lo cual agradecimos. Tanto en el momiji como en la floración del cerezo, tiene que ser muy bonito. Al terminarlo andamos un poco más hasta el templo Heian Jingu, con una explanada interior de albero que lo hacía parecer una plaza de toros cuadrada. Le dimos un par de vueltas y cogimos un bus hasta la zona de la estación de Kioto, esta vez con toda la tarde para ver tiendas. Primero comimos en un McDonald, por la curiosidad de probar las hamburguesas de allí. Nos comimos una de pollo en salsa teriyaki que estaba buena, aunque me gustaron más las del Mcdonald del aeropuerto de Bangkok. Estuvimos toda la tarde viendo tiendas de la zona, y entramos en un centro comercial a la espalda de la estación de Kioto, llamado “Aeon Mall Kyoto”, que entre otras cosas tenía una librería gigante, nada más que de manga eran pasillos y pasillos, cualquiera que buscases estaba allí. Si quieres llevarte alguno de recuerdo, hay veces que el precio de nuevo y segunda mano apenas varía. Aquí compre unos mangas para regalar y para mi el número 1 de Dragon Ball y una maqueta 1/18 de un Toyota Celica de los 70, que en ese momento lo estaban vendiendo en papelerías como una colección en plan fascículos. Al terminar, caminata nocturna de vuelta al hotel que había que organizar maletas. Hice el envío de estas al siguiente destino (en Osaka) a través de la recepción del hotel, pille algo del 7eleven para cenar, y a dormir. |
Editado: 01-nov-2024 22:38 -
01-nov-2024 20:56
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10º DÍA (VIERNES) – HIMEJI y MIYAJIMA Salimos bien temprano, ya solo con una mochila cada uno y una maleta de cabina. En la estación de Kioto, en las máquinas, activamos los “Kansai-Hiroshima pass”. Nuestra primera parada del día es Himeji, pero la absurdez del pase (que por algún motivo será), es que aunque salen Shinkansen hasta allí desde Kioto no te entran en el pase, así que hay que coger un tren normal hasta Shin-Osaka y luego desde allí coger el Shinkansen. Y eso hicimos, llegando a Himeji en unos 35 minutos, un poco antes de las 9 de la mañana. Antes de salir de la estación, primero metimos las mochilas y la maleta en una taquillo y luego fuimos a los mostradores a coger un asiento reservado para el Shinkansen de Hello Kitty, que salía a las 12 y cuarto. Nada más salir de la estación te encuentras en una avenida anchísima con el castillo al fondo. Que parece que está cerca, pero son unos 20 minutos recorrer la avenida entera hasta el final. A pesar de ser tan temprano, el calor ya era muy intenso, acababa de entrar una ola de calor que nos iba a acompañar hasta el final de nuestro viaje. Y eso que hasta ese momento ya habíamos pasado muchísima calor, pero a partir de aquí se intensificaba. Cuando llegamos acababan de abrir hacía unos minutos, por lo que no había nadie. Pagamos la entrada, unos 1000 Yenes, con un suplemento de unos 100 yenes para ver unos jardines que estaban en otro recinto. El castillo desde fuera es impresionante y muy bonito, con razón es el más famoso de Japón. En los jardines tienen algunas zonas señaladas para hacerte la foto entre los árboles y con el castillo a tu espalda. Entramos primero en las murallas, una especie de pasillo con muchas habitaciones, pero todo vacío y sin ninguna decoración. Al salir ya cogimos el recorrido que nos llevaba al interior del castillo en sí. Donde empiezas a pasar por las estancias y a subir escaleras, planta a planta, hasta llegar arriba del todo, donde tienes unas vistas 360 de todo Himeji. Una vez más, el problema era que todo estaba vacío, ni muebles, armaduras ni nada para decorar, solo estancias vacías. Al final es más bonito por fuera que por dentro. Al salir, ya íbamos algo justos de tiempo para ver los jardines, que pensábamos que iba a ser lo que se veía en la foto y poco más (por 100 yenes…), pero nos equivocamos, ya que han sido los jardines más bonitos que hemos visto en todo el viaje, un recinto enorme con muchas zonas diferenciadas, hipercuidado y muy muy bonito. Nos fastidió mucho no tener más tiempo para verlo, nos tuvimos que dejar muchas zonas sin ver, encima en un momento que no había absolutamente nadie, todos los jardines estaban para nosotros solos. Imagínate tener para ti solo los jardines más bonitos que has visto en tu vida y tener que verlos rápido porque tienes que irte. Así que mi consejo es que no perdáis mucho tiempo en el castillo y dedicadle todo el que podáis a los jardines, es lo que más merece la pena. El camino de vuelta a la estación fue una tortura, sin sombra, con prisa y deshidratándonos. Paramos en todos los konbinis del camino para ir comprando bebidas. Llegamos justos pero bien de tiempo, cogimos los bultos de la taquilla y nos fuimos al anden del Shinkansen. En menos de 5 minutos llegó esa frikada de color rosa y blanco con la cara de Hello Kitty y lacitos por todo el fuselaje. Los vagones por dentro, en sí no tenían nada de especial, reposacabezas con la cara de la gata, puertas de color rosa y poco más, pero los primeros vagones si que eran tematizados hasta los tornillos, con un photocall, tienda de souvenirs y mucho color rosa chicle. Este tren iba parando en prácticamente todas las estaciones, así que llegamos a Hiroshima en unas dos horas. En esta estación, entramos a comer en un restaurante de boles de arroz con pescado, con su sopa miso y demás, aparte pedimos unas ostras en tempura que no había quien se las comiera, correosas e insípidas. De todas formas creo que en otro sitio este plato si estaría bien cocinado, en este se veía que el restaurante no era de mucha calidad, el mobiliario estaba un poco destrozado, pero para llenarnos nos bastó, aunque no repetiríamos. Cogimos el tren que nos llevaba hasta estación de Ferrys, donde cogimos el ferry de JR que es el que nos incluía en el pase (justo al lado están los ferrys de otra compañía). Los ferrys están todo el día sin parar, y el trayecto apenas dura 10 minutos, así que la frecuencia es muy alta, si pierdes uno el siguiente llega rápido. Al llegar, nada más salir de la estación, entre las mareas de gente, empiezas a ver algunos de los cientos de ciervos que hay sueltos por la isla, que aunque está prohibido tocarlos y alimentarlos, eso a la gente se la pela, y así estaban, muchos rompiendo bolsas, dándole bocados a las mochilas, corriendo detrás de la gente que iba comiendo por la calle, etc. Soltamos las cosas en el hotel, justo en el paseo marítimo, nos pegamos una ducha y salimos a ver la isla. A esta hora estaba todo el mundo alrededor del Tori, ya que estaba coincidiendo la marea baja con que quedaba poco para atardecer. Con la marea baja se puede llegar andando hasta los pies del Tori, pero cuando sube hace el efecto como de estar en medio del mar. En la parte del paseo hay muchos bancos para sentarse y ver el atardecer justo por detrás del Tori en esta época del año. Además al haber mucha gente aquí, también había muchos ciervos, entre ellos un macho bastante agresivo, que se puso a atacar a unos cuantos turistas, así que cuidado con los machos, intentad no acercarse mucho, ni aquí ni en Nara. Entre foto y foto, bajar a los pies del tori, volver a subir para ver el atardecer desde el paseo, etc. Se nos hizo denoche, y con ello, todos los turistas se fueron, quedando la isla vacía, así que nos pusimos a dar vueltas por ella. El problema es que está muy poco iluminada, que le da una atmosfera muy chula, pero te limita a ver solo las 3 o 4 calles del pueblo, para seguir por otros sitios necesitas una linterna que no teníamos, y la del móvil no daba para mucho. Mención aparte es los sustos que pegan los ciervos cuando te encuentras uno en la penumbra, que aunque la mayoría se echa a dormir en cuanto se va el sol, todavía queda alguno dando vueltas. Tras unas cuantas vueltas fuimos a buscar algún sitio para cenar, pero cual es nuestra sorpresa que a pesar de ser viernes no había nada abierto, lo que por el día es una feria de locales, puestos y restaurantes, por la noche es digno de un videojuego de terror, ni un alma. Menos mal que desde hace poco abrieron un Lawson, que para colmo cerraba a las 9 y media. Así que esta vez por obligación, tuvimos que hacer una cena de konbini. 11º DÍA (SÁBADO) – MIYAJIMA e HIROSHIMA Madrugamos para ver bien las principales zonas de la isla sin gente, dimos una vuelta de nuevo por el tori y algunas partes del pueblo, íbamos a entrar en el santuario Itsukushima (el que está frente al Tori), pero se acercaba la hora que teníamos reservada en el hotel para desayunar y la marea estaba baja, que para este templo dicen que cuando se ve mejor es con la marea alta que le llega el agua hasta las pasarelas. Pero fue un error, ya que el resto del día cuando quisimos volver a entrar las colas ya eran kilométricas, y con el calor que hacía pasábamos de estar haciendo cola al sol. Hicimos el desayuno en el hotel, simple pero completo, tostada con mantequilla y mermelada, algo de fruta y café o té, por 500 Yenes. Antes de entrar a desayunar vimos los primeros ferrys llegando, y mientras desayunábamos ya veíamos comenzar el desembarco de Normandía, la gente incluso corriendo por hacerse los primeros la foto en el Tori. Mareas y mareas de gente, se pasó de la tranquilidad más absoluta a ser una feria. Recogimos la habitación y dejamos las mochilas en la recepción para que nos las guardaran durante el día, y de aquí nos fuimos a zonas alejadas de la muchedumbre e hicimos un poco del sendero del parque Momijidani. Un poco más arriba están los teleféricos que te llevan hasta la cima de la isla a un mirador, pero entre que ya había cola, que había mucha bruma y nos iba a quitar tiempo de ver otras cosas, no subimos. Al bajar ya estaba la marea casi arriba del todo, pero como comenté antes, la cola del santuario Itsukushima era más larga que nunca, así que pasamos de largo y nos fuimos a ver las tiendas y puestos de las calles principales. Al pasar de nuevo por nuestro hotel acababan de abrir el puesto de ostras que tienen en la puerta, donde traen unos cajones con ostras vivas de la propia bahía de Hiroshima, donde son el alimento más representativo de la zona, y las ponen a la parrilla. Nunca habíamos probado las ostras (sin contar con el chicle en tempura que nos comimos el día anterior), así que nos pedimos un par (500 yenes), y la verdad es que estaban espectaculares, de los platos más buenos que hemos probado en el viaje. Tuvimos la tentación de repetir, pero teníamos que hacer hueco para el otro plato que queríamos comer. Viendo la cantidad de gente que había y que seguían llegando barcos cargados sin parar, teníamos que comer muy temprano para no tener problemas. Así que nos fuimos a las 11 y poco a un restaurante de Okonomiyaki muy conocido en la isla, el “Okonomiyaki Kishibe”, donde una señora mayor ha montado un pequeño restaurante en la planta baja de su casa, donde apenas caben unas 10 personas. Aunque vende varias variedades de Okonomiyakis y yakisobas, pedimos el típico de la zona de Hiroshima, que es el Okonomiyaki con fideos. Pedimos el completo, que por cantidad es bastante, pero pudimos con ello, ya que estaba muy bueno. El pago es solo en efectivo, y fueron unos 1300 yenes por persona. Con el estomago a reventar, el calor y haciendo paradas en zonas de sombra, conseguimos llegar hasta el templo Daishoin, famoso por tener muchas figuras de budas con gorros rojos de lana. Nada más llegar hay una escalera altísima a pleno sol, que se te quitan todas las ganas de templo, pero a un lateral hay un pequeño sendero en penumbra, que es donde están las figuritas de los budas, y siguiéndolo llegas también arriba. Arriba en el templo, hay varias curiosidades, como una campana que puedes tocar empujando un tronco contra ella, un templo iluminado con velas y lleno de figuras, y lo que más me gustó, bajo uno de ellos hay un pasadizo totalmente a oscuras que tienes que cruzar guiándote solo por el tacto (además se estaba muy fresquito). Al bajar dimos un par de vueltas más y dimos por concluida la visita a la fantástica isla de Miyajima. Cogimos las mochilas y fuimos a montarnos en el ferry. Del ferry al tren y de nuevo a la estación de Hiroshima. Aquí buscamos unas taquillas pero estaban casi todas cogidas, nos dimos cuenta que según la zona las había de diferentes precios, al final cogimos una que era de otra compañía, algo más cara, pero para unas horas no nos importaba (para dejarla un día entero salía muy cara en comparación con las propias de la estación). Cogimos un bus para ir a la zona de la bomba, sin saberlo nos montamos en uno que era de la propia JR, así que con el pase nos salió gratis. Vimos primero el monumento de la paz, el edificio con la cúpula que resistió a la bomba. Tras verlo bien, leer los carteles con la historia y demás, seguimos viendo los diferentes monumentos del parque, que terminamos con la visita al museo de la bomba. Tanto el museo como los monumentos, te dejan con el cuerpo cortado, sobre todo en el museo se muestra de forma explicita fotos de heridos, consecuencias y todo el material fotográfico que se pudo recoger de ese día y posteriores, además de muchísimos efectos personales, incluso con restos de sangre. No es una visita agradable, pero sí necesaria para conocer más de cerca la magnitud de aquel día. De vuelta a la estación creíamos que todos los buses de Hiroshima eran de JR y pillamos el primero que nos vino bien, pero no era así, los hay de JR y los hay de la compañía local, aunque apenas sale por 120 o 200 yenes por trayecto. En la estación ya cogimos el Shinkansen hasta Osaka, que al coger uno directo con pocas paradas, en hora y media estábamos en nuestro destino. Desde Shin-Osaka, un metro hasta Shinsekai, el famoso barrio de Osaka con restaurantes con fachadas llenas de figuras y luces, la famosa torre Tsūtenkaku y nuestro hotel. A pesar de ser sábado no vimos mucho jaleo, creíamos que iba a haber más movida, sobre todo siendo Osaka, que son los fiesteros por excelencia de Japón, aunque de todas formas, ya era tarde, y los japoneses empiezan la juerga a media tarde. Antes de subir cogimos algo para picar en un konbini y ya hicimos check-in en el hotel. Al igual que la vez anterior, el servicio de maletas funcionó sin problemas y allí estaban esperándonos. |
Editado: 01-nov-2024 22:45 -
01-nov-2024 20:57
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12º DÍA (DOMINGO) – OSAKA Lo primero que hicimos este día fue ir al templo Isshinji, que no se si por ser domingo o por alguna festividad concreta, además de lo que parecía un entierro, estaba lleno de gente vestida de negro, con flores y demás, así que no vimos oportuno ponernos a turistear en esas circunstancias, dimos una vuelta rápida y nos salimos. Al lado está el templo Shitennō-ji, en el que a su alrededor se había formado un mercadillo de cosas de segunda mano, entre ellos mucha gente con pocos recursos que venden todo lo que encuentran para sacarse un dinerillo. Rebuscando entre tanto cacharro inútil se encontraba alguna cosa interesante, yo me compré un Final Fantasy IX original de PSX por 300 Yenes (1,80 €), solo le faltaba el libro de instrucciones, por lo demás la caja solo un poco chocada pero los discos perfectos. También vendían una barbaridad de cartas Pokemon, que para el que entienda puede que encuentre alguna carta valiosa. El templo lo vimos solo desde fuera, era de pago y nuestro cupo de templos ya estaba cubierto para todo el viaje. Así que fuimos a buscar un metro para ir al centro. Llegamos primero a America-mura, barrio alternativo lleno de tiendas y bares, lo que antiguamente solo eran naves industriales, se abrió un bar en los 60 que se convirtió en un famoso punto de encuentro y alrededor las naves empezaron a transformarse en tiendas de ropa importadas de la costa oeste de Estados Unidos, por lo que el barrio empezó a llamarse el barrio americano (America-mura). Este nombre quedó tan arraigado que se le acabó poniendo de forma oficial. La decoración de las calles, las tiendas y demás es muy peculiar y pintoresco. Lo estuvimos andurreando un rato, entrando en tiendas y demás, para acabar comiéndonos unos Takoyakis en “Takoyaki Wanaka”, uno de los sitios más recomendados para comerlos por allí. Desde que salimos del hotel el calor era insoportable y conforme pasaban las horas empeoraba, pero menos mal que cerca de donde estábamos está la calle comercial de Shinsaibashi-Suji, una calle kilométrica (absurdamente larga) solo de tiendas y con una cubierta, así que haga sol o llueva se puede estar sin problemas en esta calle. Empezamos a entrar en tiendas y eso acaba siendo un agujero negro. Entré en un “book-off” enorme, famosa cadena de tiendas de segunda mano donde venden películas, libros, mangas, videojuegos, etc. Acabe comprándome un juego de PSX super raro “Muscle Ranking Vol.3” en perfecto estado por 100 yenes, y unos cuantos mangas tirados de precio de Wangan Midnight y Evangelion (por las portadas sobre todo, para decorar). Sin darnos cuenta habíamos perdido un par de horas como mínimo, era tarde y entramos en un “Ichiran Ramen” a comer, ratificando que era el ramen más bueno que nos hemos comido en el viaje. Después fuimos al castillo de Osaka, y nada más bajarnos del metro vemos que todo el parque en el que esta el castillo estaba lleno de chavales vestidos con kimonos, muchísimos grupos diferentes, cada uno con sus kimonos iguales, como si fuesen equipos. Empezamos a seguir uno de estos grupos que salía del metro a ver a donde iban, y nos llevaron hasta una explanada a un lado del parque donde tenían montado un escenario y algunos de estos grupos ensayaban unas coreografías super curradas. Estuvimos un rato viéndolos y nos fuimos a ver el castillo antes de que cerrase. Conforme íbamos, estuve leyendo opiniones y lo que hay dentro al final es solo un museo lleno de carteles con fotos contando la historia del castillo, así que pasamos de entrar. Entramos al recinto y lo vimos desde fuera. Estéticamente es muy parecido al de Himeji, aunque este último esta mejor. En el parque hay unos cuantos mini-konbini, y para combatir un poco el calor pillamos unos helados. A estas alturas ya me confiaba mucho al comprar las cosas y ni le pasaba el Google lens porque daba por hecho lo que iba a ser cada cosa, pero me pasé de listo, y lo que parecía un helado de fresa acabo siendo un helado de alubias rojas… Aún así me comí el mío y el de mi pareja, que no le gustó nada. Le dimos toda la vuelta al parque y vimos que en otra zona estaban dando un concierto de una banda conocida pero ya retirada que estaban haciendo una gira remember . Volvimos a la zona donde estaban los grupos de chavales y el concurso en sí ya había comenzado. Nos quedamos flipando con las coreografías, la coordinación, los colores, la puesta en escena, además eran grupos de mucha gente. Nos acabamos quedando a ver el concurso entero, era un espectáculo por el que hubiese pagado por ver, como estar viendo un programa de Got Talent en directo. Volvimos al centro, y primero pasamos por la tienda “Rikuro Daimaru”, a probar la famosa tarta de queso, aunque la guardamos para llevárnosla y desayunar el día siguiente. Iba sin expectativas, ya que lo veía como la pamplina viral instagrameable del momento, además mucha gente decía que sabía mucho a huevo o que no merecía la pena, pero la verdad es que me gustó. Ya había oscurecido, así que al acercarnos al corazón de Dotonbori todo era un festival de luces, con el protagonismo del cartel de “Glico Man”, además de que las dos orillas del rio son una fiesta de bares, restaurantes y puestos. Dimos un par de vueltas rio arriba y rio abajo, probamos unas brochetas de Waygu, muy buenas de sabor pero excesivamente grasientas (al estar al fuego chorreaba mucha grasa liquida), y también nos comimos las famosas monedas rellenas de queso, que solo es un quitahambre que te deja lleno, no tiene más que destacar. Bajamos un poco hacía Namba, pero no lo andamos mucho, en cuanto vimos una boca de metro nos metimos y cogimos camino del hotel, que al día siguiente tocaba paliza. 13º DÍA (LUNES) – UNIVERSAL STUDIOS (OSAKA) Con el tema de las previsiones de lluvia, tifón viene y tifón va, como tenía un par de días para mover la visita a los Universal Studios, compré las entradas solo un par de días antes. Me subió algo el precio con respecto al que estuve viendo días atrás, aunque tampoco fue mucho. Como ya casi había llegado al límite de la Revolut para el cambio de Euro a Yenes (luego empezaban a cobrar 1% de comisión), pagué directamente en euros, en Klook más o menos hace un cambio “bueno” si cambias de moneda. El precio fue de 130 € entre los dos, la entrada simple, sin pases rápidos ni nada, que eran como 150 € más por personas (una locura). Para poder entrar en la zona de Mario y de Harry Potter sin el fast-pass, había que ponerse en cola bien temprano antes de que abriese el parque e ir directos allí, ya que sobre las 9 y media o las 10 empiezan a pedir el pase rápido para entrar. Nos levantamos para estar allí sobre las 7, que tras coger un par de trenes de JR, llegamos allí algo antes de las 7 y media, el tren iba a reventar y ya habían abierto el parque. Todo era una marea que iba hacía el Super Mario World, la gente casi corriendo, y nosotros también nos dimos prisa por si acaso, a ver si había un cupo para entrar o algo así. Al llegar empezamos a escuchar las musiquitas, efectos de sonido de los juegos, mil y un detalles. Está muy bien recreado, muy vistoso todo, la decoración está muy chula y cuidado todo al detalle. Además, al fondo hay otra zona que no se puede entrar, solo ver a través de algún hueco de alguna valla, que es la de Donkey Kong, que se supone que abre las puertas antes de que acabe 2024. Por contra, la zona solo tiene dos atracciones, una para niños que es un trenecito de Yoshi y otra que parecía tener muy buena pinta, el castillo de Bowser. Entramos en esta segunda, en la puerta ya marcaba 1 hora de cola…. Pero aparentemente no había mucha gente e incluso el chico de la puerta nos metió por el pasillo de los fast-pass, saltándonos un trozo de cola. En principio pensábamos que el cartel de 1 hora de espera estaría mal, y sí que estaba mal, ya que fue más de una hora de cola. Te van pasando por decenas de salas llenas de zigzags para ir haciendo la cola, te tienen dando vueltas como una rata en un laberinto, dándote la falsa sensación de que estas ya casi llegando, pero pasas a otra sala, y así continuamente. Por lo menos las salas están bien decoradas, con muchos detalles, como el despacho de Bowser, la fábrica de las bombas, una especie de garaje para los Karts, etc. Cuando por fin llegamos a la atracción en sí, era de Mario Kart, te dan unas gafas de realidad aumentada, te suben en un “Kart” de 4 plazas, y por unos railes comienza un recorrido que entre pantallas, escenarios reales y lo que ves por las gafas, recrea los circuitos más famosos del Mario Kart, mientras puedes ir disparando conchas a los enemigos para conseguir puntos. A mí me pareció un mierdon, o por lo menos ni de lejos merecía la pena la hora y pico de cola. Hay que ser extremadamente friki de Mario para que compense hacer la cola. De aquí salimos corriendo a la zona de Harry Potter, ya con pocas esperanzas al ver que para Mario ya habían cerrado y estaban pidiendo el Fast-pass. Previamente me había bajado la app del parque, donde te indica los tiempos de cola de cada atracción, las horas a las que comienzan los espectáculos, etc. Muy útil, hay que bajársela si o si. En este punto, miré las atracciones que más me interesaban, que eran las dos montañas rusas (la de Parque Jurásico y la de Hollywood Ride) y la travesía en barco por la recreación de parque jurásico (The Ride). Las dos primeras apenas tenían 10 minutos de cola y la última estaba cerrada por reformas o reparaciones. Pero con la cosa de que nos cerrasen Harry Potter, fuimos hacía allí, que no pedían nada, y por lo que vimos, no pidieron nada en todo el día. Así que como consejo, después de Super Mario (si entráis), corred a las atracciones que más os gusten, sobre todo las montañas rusas, que son las que más cola se forman. La zona de Harry potter me gustó mucho, muy bien recreada, cualquier fan del mago va a flipar. Tanto las tiendas, el pueblo y Hogwarts, lo malo era que pasando de los 37 grados a las 10 de la mañana era difícil meterse en la ambientación invernal que le daban al pueblo. Entramos en la atracción que está dentro de Hogwarts. Las salas de colas y espera también están muy bien recreadas, como diferentes partes del colegio, todas muy reconocibles de las películas, pero la cola en esta atracción iba rápida y no pudimos ver bien las salas. Esta atracción consistía en una especie de brazo mecánico que te iba llevando por diferentes salas, como si estuvieses volando en una escoba, luchando contra dementores y dragones, combinando escenarios reales con pantallas donde hace efecto 3D y se mueve el brazo haciendo el efecto de que te mueves a través de lo que ves en pantalla. Para mi fue un mareazo, además te lo advierten, que si eres propenso a marearte no te montes. Al salir todo el mundo sale pálido, no creo que nadie repita en esta atracción. La parte sobre todo de las pantallas te dejan revuelto, además las imágenes están medio borrosas, todo alrededor está muy oscuro y pierdes la referencia de donde es arriba y abajo. Solo vi el primer video, que ya me dejó tocado, en los siguientes cerraba los ojos, solo vi las partes de los escenarios reales. Al terminar empecé a mirar los tiempos de cola de las atracciones y ninguno bajaba de una hora, incluso hora y media en la montaña rusa de Hollywood, además no paraba de entrar gente en masa. Dimos unas vueltas para ver parte del parque, pero viendo la brutalidad de gente que había nos fuimos a almorzar, aunque fuesen las 11 de la mañana, porque a ver donde se mete toda esa gente a la vez a partir de las 12. No se puede meter comida de fuera, te registran al entrar, pero nuestra intención era salir fuera del parque, donde hay un centro comercial con varios restaurantes de comida rápida y konbinis, pero al intentar salir nos dijeron que no se podía, que si salíamos no se podía volver a entrar. Así que de entre todas las opciones no nos calentamos mucho la cabeza y entramos en el dinner americano cerca de la entrada, con estética de los años 50. Un par de hamburguesas completas (con salsa teriyaki, huevo, beicon y no se que más) con bebida y patatas 3800 Yenes, que para lo buena que estaba y estar dentro del propio parque, donde todo es muy caro, no estuvo mal. Al terminar empezó a entrar la gente en los restaurantes formándose unas buenas colas. De aquí fuimos a ver el espectáculo de Waterworld, que estuvo muy bien. El calor a esta hora era insoportable, con diferencia el peor día de calor de todo el viaje. Continuamente nos estuvimos echando agua por encima, menos mal que en las fuentes de agua para rellenar de los servicios salía agua fría. Con la que estaba cayendo no nos íbamos a poner a hacer una hora de cola en ningún sitio, sobre todo porque muy pocas tenían para hacer cola bajo techo (creo que la de Mario y la de Harry potter que estuvimos y poco más). Así que fuimos buscando los espectáculos bajo techo, como de la película Sing, el musical de los monstruos de Hollywood, etc. Así por lo menos estábamos con aire acondicionado. Así fuimos pasando la tarde, entre actuaciones bajo techo y alguna atracción con “poca” cola. Al caer la tarde empezaron a salir los pasacalles, con temática de Halloween y todos los trabajadores del parque empezaban a saludar con “Happy Halloween!” (a principios de septiembre…). También hay atracciones especiales solo para Halloween, como un pasaje del terror del muñeco diabólico o un espectáculo de Resident Evil. Algunas zonas están muy chulas al caer la noche, como la de Harry potter, donde además hacen unos espectáculos en el que interactúan con unas proyecciones que se hacen sobre el colegio de Hogwarts. Ya no se ni la de horas que llevábamos en el parque, quedaba poco para cerrar y aún no nos habíamos podido montar en ninguna de las dos montañas rusas, pero es que en ningún momento bajaron de los 90 minutos de cola. Si alguna vez hay una segunda visita, serán las primeras atracciones en las que me monte. Ya quedaba poco para que empezaran a desalojar el parque, así que nos fuimos antes de que se formasen colas y embotellamientos en la estación de tren. Provisiones de konbini para picar algo y a descansar de este destrozo de día. 14º DÍA (MARTES) – NARA (DESDE OSAKA) Como estábamos cansados del día anterior nos levantamos algo más tarde, aunque no mucho, desayunamos en el hotel y cogimos el tren a Nara. Ya era nuestro último día del pase de transporte (y de viaje…), así que cogimos un tren JR directo hasta Nara, dependiendo de la hora los había directos o con trasbordo. Llegamos a Nara, y para llegar al parque subimos por la calle Sanjo Dori, muy enfocada al turista, con tiendas, puestos y restaurantes, pero era temprano y no había mucho abierto. Pasamos por un local donde vendían Melon Pan recién hecho, así que nos pedimos uno con pintitas de chocolate y nos lo rellenó con nata montada, que bueno me supo. Paramos a mirar en alguna tienda de souvenirs, y al llegar casi al final de la calle nos encontramos con la famosa tienda de Mochis “Nakatanidou”. Nos compramos un par de ellos y justo empezaba el “espectáculo”, donde dos de los dependientes se sacan la masa de arroz y empiezan a darle una paliza mientras van dando gritos, que seguro que has visto en muchos videos por internet. De los mochis que probamos en el viaje este era el que más me gustó, aunque tampoco me pareció nada del otro mundo. Es de color verde, imagino que le pondrán matcha, relleno de pasta de judías y con polvo de sésamo por fuera. Seguimos subiendo hasta llegar al parque de Nara, pero por la parte que tiene a la entrada el tori de Kasuga Taisha. Hay otra parte del parque, que imagino que llegan antes los buses, que a la vuelta pasamos y estaba a reventar de gente. Por esta entrada apenas había gente y ya empezamos a ver ciervos. Desde mucho antes de llegar al parque ya vamos viendo carteles de no acercarse ni alimentar a los ciervos macho, al igual que en Miyajima, se ponen muy violentos, tienen cuernos muy afilados y no se las piensan a la hora de atacar a la gente, ya que aquí ni un solo ciervo le tiene miedo a las personas. Es más, lo primero que vimos nada más llegar al parque fueron dos machos peleándose. En el parque hay varios puestos donde venden unas obleas como de avena, que es el único alimento permitido que se le puede dar a los ciervos. Además con lo que pagas por esas galletas es para mantener a los ciervos y el parque. Estuvimos un buen rato con los ciervos, dándoles de comer, haciéndonos fotos y demás. En cuanto le das a uno te rodean unos cuantos, y cuidado con las camisetas, que empiezan a morderlas y te hacen boquetes. Una cosa curiosa, es que si saben que tienes comida, te pones a hacer reverencias y los ciervos también te la hacen, no se si como imitación, si han aprendido a que si lo hacen reciben comida o porque otro motivo lo hacen. Seguimos por el camino hasta llegar al templo de “Kasuga Taisha”, en este momento pasamos de un día muy soleado a ponerse negro y empezar a diluviar de golpe. Nos fuimos refugiando en altares, casetas y donde podíamos mientras iba parando. Pero al final estuvimos casi una hora al resguardo, sin parar de llover y sin poder movernos. Hubo un momento que paró un poco y fuimos bajando por donde habíamos venido, en esto que vemos una explanada verde enorme llena de ciervos, donde podía haber cientos de ellos y ni una persona. Ahí estuvimos un rato haciendo unas fotos y videos espectaculares, hasta que llegó un grupo de chinos gritando y dando el coñazo, empezaron a espantar a los ciervos y en ese momento volvió a empezar a llover. Al lado había una parada de buses, así que viendo que el día no iba a mejorar decidimos volvernos a Osaka. El bus nos dejó en la estación de Nara, allí comimos en un “Yayoiken” que estaba bajo la estación, y justo allí encontramos una tienda de todo a 100, literalmente toda la tienda a 100 Yenes (0,60 €), llamada “Seria”, donde compramos un montón de tonterías. Todo el tren de vuelta lo pillamos lloviendo, y al llegar a nuestra estación en Osaka seguía diluviando. Justo en frente había un Don Quijote y allí nos metimos un rato a esperar que escampase, y de camino dejar visto todo lo que íbamos a comprar al día siguiente para ir a tiro hecho. Al salir, pegué una carrera al “Joshin Super Kids Land” antes de que cerrase, el paraíso de las maquetas. Tras darle mil vueltas por todas las opciones que tenía y pensando en el espacio en las maletas, al final me compré unas cuantas de Tamiya (Mazda Rx7, Toyota Supra y Skyline R34 Nismo) entre 6 y 12 € cada una, cuando aquí en España cualquiera de estas no baja de los 30 o 40 €. Además apliqué el Tax-free (10%) más un 5% extra por pagar con tarjeta visa. Nos preparamos y salimos a cenar por Shinsekai, ya había parado de llover, así que nos dimos unas vueltas, unas últimas fotos de la última noche en Japón y entramos a cenar en “Kura sushi”, un restaurante de cintas transportadoras de sushi, donde puedes pedir el plato que quieras por una Tablet, y te llegan por una cinta superior, o coger los que te van pasando por la cinta inferior. Nos pusimos hasta arriba, eran muy baratos y todos estaban muy buenos. Y con esto despedimos nuestra última noche en Japón… DÍA DE VUELTA (MIERCOLES) Último amanecer de este fantástico viaje, nos levantamos pronto recogimos las maletas, bajamos a desayunar algo y les dejamos las maletas en recepción mientras pasábamos la mañana fuera (nuestro vuelo salía por la tarde). Ya solo nos quedaba hacer las compras, así que fuimos al Don Quijote que teníamos cerca y empezamos a arrasar con aquello. Cosmética, chucherías, ramen instantáneo de ichiran, cuchillos y mil y una cosas para regalar. Aplicamos el tax-free más el 7% extra al enseñar el cupón de su web aplicable a compras superiores a 30000 yenes. Volvimos al hotel bien cargados de cosas, y en el vestíbulo empezamos a organizar las maletas. Como vi que me quedaba un poco de hueco, estaba cerca de la tienda de maquetas, había tiempo de sobra y el día anterior me quedo la espinita de pillar otra más por miedo a no tener espacio, pegué la carrera para comprar un Mazda Mx5 NA de Tamiya. Al irnos cogimos el tren de la empresa Nankai que parte de la estación Shin-Imamiya, a unos 200 metros de la JR normal (la Shin-Imamiya-Ekimae), el tren de esta compañía era más barato que el de la JR. Nos costó 970 Yenes por persona. Al llegar al aeropuerto, cerramos el circulo y nuestra última compra fue en el mismo Family Mart donde sacamos nuestros primeros yenes. Compramos algo para almorzar y nos lo comimos en los bancos de fuera, saboreando nuestros últimos Onigiris y Asahis Super Dry de medio litro. Fuimos a facturar y Etihad, que no se había quedado a gusto con el viaje de ida, todavía nos quería regalar otra sorpresa, así que la señorita que no estaba facturando las maletas me pedía que facturase mi mochila (la que se guarda bajo el asiento), la misma que lleve en el viaje de ida y que siempre uso desde hace años como este tipo de equipaje. Cuadriculados y estrictos que son estos japoneses, no había manera de hacerle ver a la señorita que siempre volaba con esta mochila bajo el asiento, incluso llegue al país así. Yo me negaba a ceder y ella se negaba a que yo embarcase con esa mochila encima, hasta que al final vino el encargado y me dijo que me dejaba pasar si no compraba nada en el aeropuerto para no entrar en el avión con ningún bulto más. Y con este último sofoco, pasamos los controles, nos montamos en el avión y vimos nuestro último atardecer sobre las islas japonesas desde el aire. 20 horas y un trasbordo después estábamos de vuelta en Málaga sin ningún inconveniente más, acabando un viaje espectacular, que se ha convertido en el primero de los muchos que pienso hacer a esta tierra, que aunque no lo considero como el mejor viaje que he hecho, si que considero que es el mejor país que he visitado nunca. OTRAS GUÍAS/CRÓNICAS DE VIAJE: Nueva York en 7 días - Crónica de viaje Guía de Edimburgo en 4 días Guía de Turquía por libre -14 días- Estambul, Capadocia, Pamukkale y Costa Turquesa. Guía de Menorca |
Editado: 01-nov-2024 23:00 -
02-nov-2024 09:48
#12
![]() Pero bueno, al final lo hago primero para tenerlo yo como recuerdo de lo que hice, que con el tiempo se van olvidando los detalles. Y como pongo títulos, ya cada uno se pueda leer las partes que le interesen según su viaje. |
05-nov-2024 19:19
#15
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Por cierto. Te resuelvo tu duda del pass Kansai Hiroshima. El trayecto TOKYO OSAKA lo cubren las vías del Tokaido Shinkansen mientras que el OSAKA HIROSHIMA lo cubren las vías del Sanyo Shinkansen. Por eso el tramo Osaka Kyoto no está incluido en el pass (mediante Shinkansen). El Kansai Hiroshima pass solo incluye las vías del Sanyo Shinkansen, y así lo pone en su web. |
Editado: 05-nov-2024 19:38 -
05-nov-2024 21:31
#16
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Por cierto. Te resuelvo tu duda del pass Kansai Hiroshima.
El trayecto TOKYO OSAKA lo cubren las vías del Tokaido Shinkansen mientras que el OSAKA HIROSHIMA lo cubren las vías del Sanyo Shinkansen. Por eso el tramo Osaka Kyoto no está incluido en el pass (mediante Shinkansen). El Kansai Hiroshima pass solo incluye las vías del Sanyo Shinkansen, y así lo pone en su web. Muchas gracias |
10-nov-2024 13:46
#20
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Hola shur @elbrecha Tengo una duda respecto a los adaptadores. He leído que hay enchufes de tipo A y B. Eso cómo va? Tienen los dos juntos? Tengo un adaptador de un viaje a usa tipo A y no sé si valdría o convendría comprar uno universal como el que pones en el op. Muchas gracias de antemano. |
10-nov-2024 15:59
#21
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Hola shur @elbrecha
Tengo una duda respecto a los adaptadores. He leído que hay enchufes de tipo A y B. Eso cómo va? Tienen los dos juntos? Tengo un adaptador de un viaje a usa tipo A y no sé si valdría o convendría comprar uno universal como el que pones en el op. Muchas gracias de antemano. Si ya tienes un adaptador para tipo A te va a servir en todos los sitios, siempre y cuando lo vayas a utilizar con cosas normales, si ya metes planchas de pelo, cargadores de carga ultra rápida y cosas que tiran de potencia, mirate que capacidad tiene el adaptador, no vaya a ser que lo fundas. |
10-nov-2024 20:43
#22
vaya currada compañero. Te dejo mis dies y mis sinco estrellas. Será uno de las opciones con más números para el año que viene
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19-ago-2025 14:42
#26
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Mil gracias, de verdad! Lo leeré con detenimiento y tomando notillas. ¿Se te pueden hacer preguntas? Voy a pasar navidad y año nuevo allí con la mujer que me trajo al mundo. Abrazos! |
Editado: 19-ago-2025 14:48 -
19-ago-2025 20:45
#27
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¿El Kansai-Hiroshima Pass lo asociaste a la tarjeta ICOCA? ¿Lo comprasste previamente online o al llegar? ¿El Yamato transport como lo usaste? Yo quiero usarlo en mi próximo viaje de Kombini a kombini pero encuentro información contraditoria, encuentro que sólo es posible si te haces miembro y para eso necesitas tlf japonésy información que indica que es cubrir el formulario con la información del Konbini destino, poner tu tlf con prefijo de españa y listo. Gracias |
Editado: 19-ago-2025 23:31 -
23-ago-2025 12:11
#28
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¿El Kansai-Hiroshima Pass lo asociaste a la tarjeta ICOCA?
¿Lo comprasste previamente online o al llegar? ¿El Yamato transport como lo usaste? Yo quiero usarlo en mi próximo viaje de Kombini a kombini pero encuentro información contraditoria, encuentro que sólo es posible si te haces miembro y para eso necesitas tlf japonésy información que indica que es cubrir el formulario con la información del Konbini destino, poner tu tlf con prefijo de españa y listo. Gracias El Yamato lo usé de dos maneras, de Konbini a Hotel y desde Hotel a Hotel, todo depende de si donde te alojas tienen ese servicio en recepción. De konbini a konbini no lo utilice, pero no tiene más misterio que saber la dirección y el teléfono del konbini donde quieres enviarlo. Te alojas en un Airbnb?? porque si es en un hotel, si tienen recepción casi seguro que aceptan la recogida de maletas, pero lo mejor es informarse poniéndote en contacto con ellos. No hace falta hacerte miembro, número de teléfono ni historias, aunque de entrada puede parecer lioso, es lo más fácil del mundo. Te dan un formulario y lo rellenas siguiendo los pasos del enlace que te pongo al principio de la guía, donde te indica que tienes que rellenar en cada campo. Te vas a encontrar muchas webs de hoteles, gubernamentales, de empresas, etc. con ese aspecto. |
31-ago-2025 09:47
#30
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Hola! Ya lo he leído todo y me queda una preguntilla: haciendo base en Osaka, ¿cómo crees que es mejor la logística de hacer Hiroshima, Miyajima, Himeji y Nara? ¿Crees que puedo dividir estos 4 sitios en 2 días haciendo mañana-tarde? Había pensado en día 1: Hiroshima y Miyajima (luego volver a Osaka); día 2: Himeji y Nara (y volver otra vez a Osaka). Te lo pregunto porque tú dormiste en Miyajima y no sé si merece la pena el ir cambiando tanto de hotel. Mil gracias por la ayuda!
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ex-Honda Civic EP2 ; ex-Seat Toledo 1L ; ex-VW Golf III
