Lecturas del día.
23-ago-2021 15:20
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Lunes. 23 de Agosto de 2021. Santa Rosa de Lima. Primera lectura Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 1-5. 8b-10 Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los Tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. En todo momento damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido, pues cuando os anuncié nuestro evangelio, no fue solo de palabra, sino también con la fuerza del Espíritu Santo y con plena convicción. Sabéis cómo nos comportamos entre vosotros para vuestro bien. Vuestra fe en Dios se ha difundido por doquier, de modo que nosotros no teníamos necesidad de explicar nada, ya que ellos mismos cuentan los detalles de la visita que os hicimos: cómo os convertisteis a Dios, abandonando los ídolos, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro. Salmo Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a. 9b R/. El Señor ama a su pueblo Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. R/. Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes. R/. Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca. Es un honor para todos sus fieles. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 13-22 En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno de la “gehenna” el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: “Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga”! ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: “Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga” ¡Ciegos! ¿Qué es más , la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura por él y por quien habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de dios y también por el que está sentado en él». Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariví Sánchez Urrutia O.P. Jesús, a través de este texto de Mateo, dirige un serio reproche, unas palabras muy duras contra las actitudes que encarnan los escribas y fariseos, guías espirituales del pueblo. Jesús habla con “indignación profética”, dice Pagola Es el último mensaje público que Jesús pronuncia en el templo de Jerusalén, la última semana antes de los relatos de la pasión. Jesús, que durante su vida repite una y otra vez, con gestos y con palabras, que no ha venido a condenar sino a salvar, no duda en advertir con dureza la enorme distancia entre el Reino de Dios que inaugura Jesús, las claves de ese Reino, justicia, verdad, misericordia, perdón, … y la doctrina propugnada por las autoridades religiosas de su tiempo. Una doctrina basada en el cumplimiento exacto de toda una legislación que llevaban ostentosamente visible. No se trata de una amenaza, sino más bien de la exclamación acongojada de quien, al ver transitar por un camino equivocado, dirige la última llamada vehemente a la conversión No es nueva en los evangelios, esta llamada de Jesús en las que muestra su disconformidad ante las actitudes y la forma de concebir la religión que tiene los escribas y los fariseos. ¿De qué les acusa Jesús en este texto? ¿Cuál es su reproche? “Cerráis a los hombres el reino de los cielos” Han mostrado a sus seguidores un camino equivocado, han puesto la seguridad de la salvación en el cumplimiento escrupuloso de la ley y han creado obstáculos a la acción de Dios en la historia negándose a reconocer a Jesús como la clave de dicha historia. Es muy importante que, a través de esta advertencia de Jesús, y con una actitud de conversión, nos sintamos también hoy interpelados ¿qué imagen de Dios vivimos y transmitimos, en qué camino de salvación estoy? ¿El cumplimiento escrupuloso de la ley, el precepto del Amor?” El cumplimiento de la ley y el precepto del Amor (1Co 13) no son caminos excluyentes, pero sí merece una atención por nuestra parte el discernir dónde está nuestra preocupación principal en este camino de fe. “Ay de vosotros hipócritas” Hace referencia, en su origen, a la máscara que llevaban los actores para la representación teatral, o a los mismos actores. Hoy expresa muy bien la actitud con la que no es difícil encontrarnos en todos los campos de la vida humana. Persona que finge sentimientos opuestos a los que realmente experimenta, con el objetivo de engañar a alguien o aparentar lo que no se es. Y les reprocha su “afán evangelizador, su diligencia para ganar a un prosélito para introducirlo por un camino que no conduce a la Vida, y sí a elevar el número de los adeptos a su doctrina. Atención evangelizadores, que somos todos los cristianos. Qué importante es ir purificando esta imagen de Dios que cada uno, una, tenemos, para ofrecer a los demás el Dios que Jesús nos mostró a lo largo de su vida. Señor, te hemos encontrado muchas veces acogiendo, perdonando, curando, invitándonos a tu seguimiento, un seguimiento en el que puede haber sufrimiento, pero siempre destacando la misericordia y el perdón. Hoy nos sorprende el énfasis que pones para indicarnos que hay un camino con semáforo rojo, por el que transitan los escribas y fariseos de todos los tiempos. Líbranos de caer en actitudes farisaicas que empobrecen la relación con los demás y con Dios. Danos, Señor, luz para descubrir aquellos momentos o situaciones en los que he tenido más de fariseo, farisea que de discípulo de Jesús. Te lo pedimos por intercesión de Santa Rosa de Lima, santa dominica, cuya fiesta celebramos hoy. |
24-ago-2021 11:12
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Martes. 24 de agosto de 2021. San Bartolomé Apóstol. Primera lectura Lectura del libro del Apocalipsis 21, 9b-14 El ángel me habló diciendo: «Mira, te mostraré la novia, la esposa del Cordero». Y me llevó en espíritu a un monte grande y elevado, y me mostró la ciudad santa de Jerusalén que descendía del cielo, de parte de Dios, y tenía la gloria de Dios; su resplandor era semejante a una piedra muy preciosa, como piedra de jaspe cristalino. Tenía una muralla grande y elevada, tenía doce puertas y sobre las puertas doce ángeles y nombres grabados que son las doce tribus de Israel. Al oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y al poniente tres puertas, y la muralla de la ciudad tenía doce cimientos y sobre ellos los nombres de los doce apóstoles del Cordero. Salmo Sal 144, 10-11. 12-13ab. 17-18 R/. Tus santos, Señor, proclamen la gloria de tu reinado. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y la majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R/. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones. Cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 45-51 En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dijo: «Aquel de quien escribieron Moisés en la ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret». Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe le contestó: «Ven y verás». Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?». Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Natanael respondió: -«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre». Comentario al Evangelio del día. D. José Vicente Vila Castellar, OP San Juan nos refiere el episodio en que Felipe presenta a Natanael (Bartolomé) a Jesús. Felipe, movido por el entusiasmo del que ha encontrado sentido a su vida, invita a su amigo a conocer a Jesús de Nazaret, del que habían hablado Moisés y en la Ley y los Profetas. Bartolomé, pensando, como buen judío, que de una aldea perdida de Galilea, donde se consideraba a la gente como poco formada, de allí no podía salir nada bueno. A pesar de esta especie de desprecio, Jesús lo presenta como un israelita de verdad, en el que no hay ningún engaño, y cuando habla con él y le reconoce que antes de que Felipe se dirigiera a él invitándolo, ya lo había visto bajo la higuera llamándole la atención; ante esto Bartolomé lo reconoce como Hijo de Dios y Rey de Israel, a lo que Jesús le responde que ¿por haber dicho que lo había visto creía?, pues verás cosas mayores, y es cuando les advierte que serán testigos de la glorificación que le hará el Padre Celestial. Esta escena transcurre en los primeros días en que Jesús ha comenzado a reunir a sus discípulos y de camino a Galilea, donde reclutará, seguramente al resto; y no se esconde al manifestarles que, realmente, es el enviado del Padre y que su acción, junto a ellos, no será estéril, pues el anuncio del Reino de Dios, a pesar de todo, les llevará a disfrutarlo en plenitud. Preguntas: ¿Es nuestra visión de la Iglesia como la Nueva Jerusalén? ¿Estamos prestos a aceptar la llamada de Dios? ¿Estamos convencidos, como Natanael, que Jesús es el Hijo de Dios? |
25-ago-2021 10:35
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Miércoles. 25 de agosto de 2021. San José de Calasanz. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 9-13 Recordad, hermanos, nuestros esfuerzos y fatigas; trabajando día y noche para no ser gravosos a nadie, proclamamos entre vosotros el Evangelio de Dios. Vosotros sois testigos, y Dios también, de lo leal, recto e irreprochable que fue nuestro proceder con vosotros, los creyentes, fue leal, recto e irreprochable; sabéis perfectamente que, lo mismo que un padre con sus hijos, nosotros os exhortábamos a cada uno de vosotros, os animábamos y os urgíamos a llevar una vida digna de Dios, que os ha llamado a su reino y a su gloria. Por tanto, también nosotros damos gracias a Dios sin cesar, porque, al recibir la palabra de Dios, que os predicamos, la acogisteis no como palabra humana, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en vosotros, los creyentes. Salmo Sal 138, 7-8. 9-10. 11-12ab R/. Señor, tú me sondeas y me conoces ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/. Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. R/. Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, que la luz se haga noche en torno a mi», ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 27-32 En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crueldad. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: “Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas”! Con esto atestiguáis en vuestra contra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!». Comentario al Evangelio del día. Fray Emilio García Álvarez O.P. Como en tantas otras ocasiones, Jesús se enfrenta de nuevo con los maestros de la ley y los fariseos. Son los guardianes de la tradición de Israel y el pueblo respeta sus interpretaciones y decisiones acerca de la ley. Es posible que, aquí, el evangelista Mateo quiera poner en guardia a sus destinatarios contra las prácticas e interpretaciones de la ley propias de los fariseos. Son costumbres que todavía perviven en los nuevos creyentes procedentes del judaísmo y que es necesario abandonar ante la novedad de Jesús. En este caso, Jesús reprueba las prácticas puramente externas que no van acompañadas de un sentimiento interior, sino que muestran más bien una actitud hipócrita. Cuántas veces puede suceder esto, también hoy: se conservan formas tradicionales de religiosidad, pero sin que correspondan a una vivencia profunda de la fe que parecen expresar. Jesús denuncia reiteradamente la hipocresía a lo largo de su predicación. Y reprocha también a este grupo otra cosa: que tienen hacia la ley –hacia el profundo sentido que Dios le dio a la ley- la misma actitud que hacia los enviados de Dios: una actitud de incomprensión y de rechazo. Otro aspecto que Jesús les echa en cara es que se confiesan hijos de los que mataron a los profetas en otro tiempo. Y, en lugar de alejarse de aquella actitud de sus padres, en realidad no han cambiado. También hoy siguen manteniendo esa hostilidad frente a los que Dios les envía; concretamente, hacia él, que viene de parte de Dios. Es como si, en el fondo, reconocieran que han heredado el carácter refractario que sus antepasados vivieron respecto de la voluntad de Dios. Nosotros hemos heredado también costumbres religiosas de los que nos precedieron: ¿corresponden a los nuevos compromisos que la fe nos exige hoy en el mundo en que vivimos, o se han convertido en rutinas anacrónicas y estériles? |
26-ago-2021 15:00
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Jueves. 26 de agosto de 2021. Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 3, 7-13 Hermanos, nos hemos sentido animados por vuestra fe en medio de todos nuestros aprietos y luchas. Ahora sí que vivimos, sabiendo que os mantenéis fieles al Señor. ¿Cómo podremos dar gracias a Dios por vosotros, por tanta alegría como gozamos delante de Dios por causa vuestra? Noche y día pedimos insistentemente veros cara a cara y completar lo que falta a vuestra fe. Que Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesús nos allanen el camino para ir a vosotros. En cuanto a vosotros, que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos a vosotros; y que afiance así vuestros corazones, de modo que os presentéis ante Dios, nuestro Padre, santos e irreprochables en la venida de nuestro Señor Jesús con todos sus santos. Salmo Sal 89, 3-4. 12-13. 14 y 17 R. Sácianos de tu misericordia, Señor, y estaremos alegres Tú reduces al hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna. R/. Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R/. Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Sí, haga prosperas las obras de nuestras manos. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 24, 42-51 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejarla abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Quién es el criado fiel y prudente, a quien el señor encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Bienaventurado ese criado, si el señor, al llegar, lo encuentra portándose así. En verdad os digo que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si dijere aquel mal siervo para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo castigará con rigor y le hará compartir la suerte de los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.» Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Todo lo de Jesús, todas sus palabras, las hemos de contemplar desde nuestra situación ante él. En este evangelio nos pide “estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor”. Nosotros los cristianos, sus seguidores, sabemos muchas cosas de Jesús, sabemos que por amor ha venido hasta nosotros, sabemos que gastó y desgastó su vida en predicarnos su buena noticia, el evangelio donde nos indica el camino que hemos de seguir para encontrar vida y vida en abundancia que tanto deseamos, sabemos que fue capaz de dejarse clavar en una cruz antes de que nos quedásemos sin su buena noticia, sabemos que sigue con nosotros de manera real y misteriosa, y sabemos, como nos indica el evangelio de hoy, que vendrá un día a cada uno de nosotros para que podamos gozar de su presencia amorosa sin velos al invitarnos al banquete de su amor para siempre… Desde esta nuestra situación ante él, desde el profundo amor que le tenemos, con gozo, sin ningún temor esperamos y deseamos su venida definitiva a nosotros y así gozar de él y de su amor para siempre. |
27-ago-2021 14:30
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Viernes. 27 de agosto de 2021. Santa Mónica. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 1-8 Hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús: Ya habéis aprendido de nosotros cómo comportarse para agradar a Dios; pues comportaos así y seguid adelante. Ya conocéis las instrucciones que os dimos, en nombre del Señor Jesús. Esto es la voluntad de Dios: vuestra santificación, que os apartéis de la impureza, que cada uno de vosotros trate su cuerpo con santidad y respeto, no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Y que en este asunto nadie pase por encima de su hermano ni se aproveche con engaño, porque el Señor venga todo esto, como ya os dijimos y aseguramos: Dios no nos ha llamado a una vida impura, sino santa. Por tanto, quien esto desprecia, no desprecia a un hombre, sino a Dios, que os ha dado su Espíritu Santo. Salmo Sal 96, 1 y 2b. 5-6. 10. 11-12 R. Alegraos, justos, con el Señor El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Justicia y derecho sostienen su trono. R/. Los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. R/. Odiad el mal los que amáis al Señor: él protege la vida de sus fieles y los libra de los malvados. R/. Amanece la luz para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Alegraos, justos, con el Señor, celebrad su santo nombre. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 1-13 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes. Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: “¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!”. Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las prudentes contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”. Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora» Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Lo que quiere Dios de nosotros es una vida sagrada. Una vida sagrada es la que está a favor de Dios y a favor del hombre. Bien sabemos que Jesús ha unido íntimamente todo lo relativo a Dios y al hombre. Para él, Dios evidentemente es sagrado, nunca podemos profanarlo ni ir en contra de él. Pero sagrado es también el hombre. Tan sagrado lo consideró Jesús que fue capaz de morir por él, por nosotros. Nunca podemos profanarlo ni ir en contra del hombre, de cualquier hombre. “Nadie pase por encima de su hermano ni se aproveche con engaño”. Dando pasos positivos, una vida sagrada consiste en amar a Dios con todas nuestras fuerzas y amar al hermano con todas nuestras fuerzas. Con todo lo que significa amar. Vivir el amor en relación con Dios y el hermano, y nunca profanar el amor. Lo sagrado para Dios es que vivamos bien y no mal, una vida feliz, dichosa y no una vida infeliz y desdichada. “Velad” El mensaje de esta parábola es la necesidad de estar siempre preparados y de velar ante la venida del Señor. Otras parábolas insisten en el mismo tema. Mantener el espíritu alerta y preparado para la venida del Señor, supone desear con pasión esa venida, desearla como lo más importante. De tal manera que no haya nada que nos distraiga de esta actitud. Los cristianos hemos de mantener esta actitud no sólo para la segunda venida de Jesús. Jesús, el hijo de Dios, viene continuamente y de maneras diversas a nosotros en nuestra existencia terrena, con más o menos intensidad de reconocimiento por parte nuestra. En la oración, en la eucaristía, en mil circunstancias de la vida, en cada hermano necesitado de nuestra ayuda… Debemos mantener, en medio de nuestras actividades normales de cada día, la ilusión de experimentar su presencia, su llegada, con un corazón preparado y ansioso de recibirle. |
28-ago-2021 14:38
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Sábado. 28 de agosto de 2021. San Agustín de Hipona. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 9-11 Hermanos: Acerca del amor fraterno, no hace falta que os escriba, porque Dios mismo os ha enseñado a amaros los unos a los otros; y así lo hacéis con todos los hermanos de Macedonia. Sin embargo os exhortamos, hermanos, a seguir progresando: esforzaos por vivir con tranquilidad, ocupándoos de vuestros asuntos y trabajando con vuestras propias manos, como os lo tenemos mandado. Salmo Sal 97, 1. 7-8. 9 R. El Señor llega para regir los pueblos con rectitud Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/. Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan; aplaudan los ríos, aclamen los montes. R/. Al Señor, que llega para regir la tierra. Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 14-30 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus siervos y los dejó al cargo de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad;l uego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno fue a hacer un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo viene el señor de aquellos siervos y se pone a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: “Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: “Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos”. Su señor le dijo: “¡Bien, siervo bueno y fiel!; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; entra en el gozo de tu señor”. Se acercó el que había recibido un talento y dijo: “Señor, sabia que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo”. El señor le respondió: “Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabias que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y rechinar de dientes”». Comentario al Evangelio del día. Monasterio de Santo Domingo - Dominicas Este pasaje evangélico de Mateo, parece que nos presenta a un Dios, transformado en un amo severo, exigente, que solo le interesa la productividad, sin embargo, es todo lo contrario, se ve en el trasfondo de este texto que se fía y confía tanto del que tiene diez talentos, como del que solo tiene uno, porque, para Él, los dos son sumamente valiosos. El Señor a todos nos regala constantemente diversos dones, cualidades, talentos, no solo para beneficio o interés propio, sino para el bien de las personas que nos rodean. Los talentos no son un derecho. Cada uno tenemos que descubrir en nuestra vida, en el día a día, cómo podemos colaborar en la construcción del Reino de Dios en la sociedad que tenemos y nos ha tocado vivir. El don o talento, es un regalo lleno de amor que recibimos de Dios, para que lo acojamos con libertad, sin miedos, sin comparaciones: éste tiene más que yo, no, esta no es la actitud para aceptar este regalo. Por eso, debemos dejar que la acción santificadora del Espíritu Santo toque nuestras vidas, para responder con coherencia. Los dones, talentos o cualidades que he recibido, ¿realmente los pongo al servicio de los demás? ¿Cómo los veo, como una carga o como una oportunidad para acercarme a los demás? ¿Qué actitud tengo ante ellos: de comodidad, sólo para mí, o de generosidad y entrega “complicándote” la vida por los demás? En este evangelio aparece el pecado de omisión, al que generalmente poco caso hacemos en nuestra vida. Jesús nos dice que no sólo no hay que hacer el mal, sino que hay que hacer el bien. Tenemos que estar vigilantes, aprovechar bien el tiempo y los dones regalados por Dios y ponerlos a su servicio, para que nuestra vida no sea insípida, no quede estancada. Demos gracias a Dios cada mañana por el nuevo día y demos gratis lo que hemos recibido gratis. |
29-ago-2021 15:26
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Domingo. 29 de agosto de 2021. XXII Domingo del tiempo ordinario. Primera lectura Lectura del Libro del Deuteronomio 4, 1-2. 6-8 Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndose, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. No añadáis nada a lo que yo os mando ni suprimáis nada; observaréis los preceptos del Señor, vuestro Dios, que yo os mando hoy. Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán: “Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente, esta gran nación”. Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos? Y, ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?». Salmo Sal. 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 R: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda? El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R/. El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R/. El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R/. Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 17-18. 21b-22. 27 Mis queridos hermanos: Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación. Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas. Aceptad con docilidad esa palabra, que ha sido injertada en vosotros y es capaz de salvar vuestras vidas. Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos. La religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción y mantenerse incontaminado del mundo. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 1-8a. 14-15. 21-23 En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con las manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: “Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.” Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro». Comentario al Evangelio del día. Fr. Óscar Jesús Fernández Navarro O.P. En el evangelio encontramos otra forma de engañarnos que estaba tan presente en tiempos de Jesús como hoy: hacer las obras pero sin poner el corazón en ellas. Esto era lo que vivían los escribas y fariseos, y lo que muchas veces hacemos nosotros para no complicarnos la vida. Esta vez la cuestión era “lavarse las manos antes de comer”. ¡Cuántas veces la palabra humana sustituye a la Palabra de Dios! Cuántas veces la tradición o la costumbre, muchas veces sin mala intención, ocultan el verdadero sentido de los gestos, acciones o palabras. O peor aún, cuántas veces esconden el verdadero rostro de Dios, no dejando llegar a Él para que sea conocido y amado por todos. Jesús pretende desenmascarar el engaño (a veces manipulación): es más importante la pureza del corazón y de la conciencia, lo que nace del interior, que la mera observancia exterior. Jesús no pretende quitar importancia al cumplimiento de la Ley, pero sí recuerda que ésta está al servicio de la persona, de su libertad, de su crecimiento, de su amor. Las lecturas de la liturgia de hoy nos invitan a un examen de conciencia, a un chequeo de nuestra vida desde la fe, desde las intenciones que la mueven. Una invitación a buscar la verdadera sabiduría que nace de la Palabra de Dios y se instala en nuestro corazón transformando nuestra vida desde dentro y dando frutos que transforman nuestra sociedad. |
30-ago-2021 15:15
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Lunes. 30 de agosto de 2021. San Fiacro. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18 Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los que no tienen esperanza. Pues si creemos que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con Él, por medio de Jesús, a los que han muerto. Esto es lo que os decimos apoyados en la palabra del Señor: nosotros, los que quedamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto; pues el mismo Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar; después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor, por los aires. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras. Salmo Sal 95, 1 y 3. 4-5. 11-12a. 12b-13 R. El Señor llega a regir la tierra Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al señor, toda la tierra. Contad a los pueblos su gloria sus maravillas a todas las naciones. R/. Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues lo dioses de los gentiles no son nada, mientras que el Señor ha hecho el cielo. R/. Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuando lo llena; vitoreen los campos y cuando hay en ellos. Aclamen los árboles del bosque. R/. Delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 16-30 En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él. Y él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír». Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es el hijo de José?». Pero Jesús les dijo: «Sin duda me diréis aquel refrán: “Médico, cúrate a ti mismo”, haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún». Y añadió: «En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán y el sirio». Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino. Comentario al Evangelio del día. Hna. María Ferrández Palencia, OP Contemplamos hoy una escena del Evangelio de Lucas, que va dar inicio al ministerio de la predicación de Jesús; lo que llamamos con frecuencia “su vida pública”. La acción se desarrolla en Nazaret, donde Jesús se ha criado; concretamente en la sinagoga. ¡Cuántos sábados habría asistido a ella, como buen judío, para escuchar la Escritura! Cuánto tiempo de dejar madurar en Él esta Palabra y, a través de ella, descubriendo e interiorizando el proyecto del Padre, su identidad de Hijo y su misión de dar a conocer a la gente el amor de Dios; un amor que libera, que sana, que cura, que es buena noticia para todos, especialmente para los más pequeños. Jesús es el hoy de Dios y de su salvación. Él nos ofrece aquello que nuestro corazón necesita, desea y espera; alienta, a través de su Espíritu, el lento camino de liberación y de transformación que cada uno tenemos que hacer desde el fondo de nuestras pobrezas, heridas y esclavitudes; camino que sólo podemos realizar si nos dejamos acompañar por Él. El mismo Espíritu que ungió y envió a Jesús para salir al encuentro de la gente y dar buenas noticias a los pobres, anunciar a los cautivos la libertad, a los ciegos la vista y dar libertad a los oprimidos,nos unge y nos envía a cada uno de nosotros. También nuestro hoy es tiempo de salvación y de gracia. ¿Cómo acogemos nuestro hoy? ¿Con qué densidad lo vivimos? ¿O acaso estamos con la mirada puesta en el ayer que pasó o en el mañana que no existe y que no está en nuestras manos? Es verdad que somos seres siempre por hacer. Sabernos llamados a desplegar todas nuestras potencialidades y la conciencia de que nosotros y nuestro mundo podemos ser mejores, más auténticos, más humanos, nos proyecta hacia adelante. Pero en realidad ese futuro está contenido ya en el presente concreto en el que Dios nos sitúa a cada uno. Si lo dejamos pasar, si lo consideramos demasiado pequeño o demasiado pobre, quizás dejemos pasar también a Aquel que ha querido encarnarse y poner su tienda en medio de nuestras vidas “como uno de tantos” y perderemos la oportunidad de reconocerle y de percibir su presencia Viva en medio de nuestras vidas. Dediquemos unos minutos en este día para tomar conciencia de esa Presencia misteriosa y vivificadora que se nos regala y que llena de sentido y de fuerza nuestro hoy. |
31-ago-2021 15:14
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Martes. 31 de agosto de 2021. San Ramón Nonato. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6. 9-11 Hermanos: En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba, pues vosotros sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar. Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas, de forma que ese día os sorprenda como un ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Así, pues, no nos entreguemos al sueño como los demás, sino estemos en vela y vivamos sobriamente. Porque Dios no nos ha destinado al castigo, sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros para que, despiertos o dormidos, vivamos con él. Por eso, animaos mutuamente y edificaos unos a otros, como ya lo hacéis. Salmo Sal 26, 1.4. 13-14 R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 31-37 En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad. Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz: ¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios». Pero Jesús le increpó diciendo: «¡Cállate y sal de él!» Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño. Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí: «¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen». Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca. Comentario al Evangelio del día. Dña. Montserrat Palet Dalmases, O.P. Los sábados Jesús predicaba en Cafarnaúm y una vez más sorprende a todos por la autoridad con que lo hace. ¡Qué distinta es la autoridad del hombre a la de Jesús! Para el hombre autoridad significa éxito, estar en el candelero, poder, mando, posesión, dominio. Para Jesús la autoridad es amor, ayuda, servicio, humildad, dar la vida. En este fragmento del Evangelio de San Lucas se destaca la impresión de poder que se desprende de la figura de Jesús, manifestado en sus obras. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar a voces: ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? Jesús cura a este endemoniado y a enfermos de diversas dolencias. La autoridad de sus palabras y la fuerza de sus obras provocan la admiración y el asombro de la concurrencia con sus enseñanzas y la forma de hacerlo, con autoridad. En la autoridad de este hombre, que nos habla, se revela el poder de Dios Salvador. De Él está investido. Las palabras y las obras de Cristo hacen pasar la fuerza de Dios que viene a salvar, y que quiere salvar. De esta fuerza bienhechora sólo se beneficia quien sabe acogerla con fe. La gente ha visto en Jesús a la persona que colmará sus esperanzas y les proporcionará la alegría de verse libre de sus angustias y quieren retenerle, pero Jesús se resiste. Su palabra y su persona no son exclusivas de nadie ni de ningún grupo. Todos los pobres del mundo tienen derecho a recibirle. También nosotros tenemos puestas las esperanzas en Jesús y queremos vernos libres de amarguras; estamos viviendo tiempos complicados y difíciles en muchos ámbitos. Confiemos en Él, pidámosle con fe su intervención y autoridad para que nos libre y salve de este demonio de la pandemia y de otros muchos que existen en la Sociedad actual. ¿Cómo es tu autoridad frente a los demás? ¿Para que vean tu poder o para que vean tu amor? |
01-sep-2021 14:41
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Miércoles. 1 de septiembre de 2021. San Egidio. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,1-8 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios, y Timoteo, el hermano, a los santos y fieles hermanos en Cristo que residen en Colosas: gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre. Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando siempre por vosotros, al tener noticia de vuestra fe en Cristo Jesús y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está reservada en los cielos y de la que oísteis hablar cuando se os anunció la verdad del Evangelio de Dios, que llegó hasta vosotros. Este sigue dando fruto y propagándose por todo el mundo como ha ocurrido también entre vosotros desde el día en que escuchasteis y comprendisteis la gracia de Dios en la verdad. Así os lo enseñó Epafras, nuestro querido compañero de servicio, fiel servidor de Cristo en lugar nuestro. Él es quien nos ha informado del amor que sentís por nosotros en el Espíritu. Salmo Sal 51, 10. 11 R/. Confío en tu misericordia, Señor, por siempre jamás V/. Yo, como verde olivo, en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios por siempre jamás. R/. V/. Te daré siempre gracias porque has actuado; proclamaré delante de tus fieles: «Tu nombre es bueno». R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 38-44 En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella. El, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando. De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían: «Tú eres el Hijo de Dios». Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías. Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto. La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos. Pero él les dijo: «Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado». Y predicaba en las sinagogas de Judea. Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra O.P. Jesús atiende a los que necesitan su ayuda. Puede ser la suegra de Pedro en el secreto de su casa. Puede ser a vista de todos en el caso de los “endemoniados” que a él se acercan. Pero, una vez más, no quiere hacerse publicidad con los milagros. Ni quiere que los demonios expulsados, proclamen su divinidad, Hijo de Dios, el Mesías; ni que la gente haga de él un héroe: se retira en el momento del éxito popular a “un lugar solitario”. Tampoco quería que se apropiaran de su vida. Huye de la aceptación del momento cuando quieren retenerlo, para ir a nuevos lugares y dirigirse a otros pueblos; “a los que tiene que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado”. La grandeza de Jesús de Nazaret está en su fidelidad a la misión del Padre, “para eso me han enviado”. No en la aceptación que pueda tener en ciertos momentos. En las sinagogas, no tendrá siempre esa aceptación. En especial, por parte de los miembros más significados de ellas, escribas, fariseos…etc. Si nos preguntáramos para qué hemos sido enviados al mundo, no sé si tendríamos respuesta. Sin embargo existe una elemental, pero cierta: para ser mejor lo que somos como seres humanos. O lo que es lo mismo para ser buenas personas. Los que hemos sido llamados a seguir a Jesús de Nazaret, entendemos ser buenas personas, como imitar a la mejor representación de la condición humana, que es el mismo Jesús, y ajustarnos a su mensaje. Que se puede resumir en lo que Pablo dice a los Colosenses, fe en Jesús y amor al pueblo. |
02-sep-2021 14:45
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Jueves. 2 de septiembre de 2021. Beato Guala de Bérgamo. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 9-14 Hermanos: No dejamos de orar por vosotros y de pedir que consigáis un conocimiento perfecto de su voluntad con toda sabiduría e inteligencia espiritual. De esa manera vuestra conducta será digna del Señor, agradándole en todo; fructificando en toda obra buena, y creciendo en el conocimiento de Dios, fortalecidos plenamente según el poder de su gloria para soportar todo con paciencia Y magnanimidad, con alegría, dando gracias a Dios Padre, que os ha hecho capaces de compartir la herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor, por cuya sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. Salmo Sal 97, 2-3ab. 3cd-4. 5-6 R/. El Señor da a conocer su salvación. V/. El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/. V/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R/. V/. Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 1-11 En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en ¡a orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. El evangelista san Mateo en este pasaje nos relata la llamada de Jesús a Pedro, a Santiago y Juan a seguirle. Jesús, que además de ser hombre es Dios, aprovecha su poder de hacer milagros, en este caso ayudando a estos experimentados pescadores a realizar una pesca especial, para pedirles que le sigan. Pedro y los dos hijos del Zebedeo, caen en la cuenta de que están ante una persona especial “y ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron”. Se puede afirmar que a todos a los que a lo largo de la historia nos ha seducido Jesús para seguirle, nos ha sucedido, salvando las situaciones personales, lo mismo que a estos tres apóstoles. Él ha salido a nuestro encuentro, y de una y mil maneras, nos ha asombrado y se ha atrevido a llamarnos a su seguimiento después de convencernos de que nos amaba hasta el extremo, de que era el Mesías, el Hijo de Dios, el que tiene palabras de vida y de vida eterna. |
03-sep-2021 14:47
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Viernes. 3 de septiembre de 2021. San Gregorio Magno. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 15-20 Cristo Jesús es imagen del Dios invisible, primogénito de toda criatura; porque en él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos y Dominaciones, Principados y Potestades; todo fue creado por él y para él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz. Salmo Sal 99, 2. 3. 4. 5 R/. Entrad en la presencia del Señor con vítores. V/. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. R/. V/. Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. R/. V/. Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con himnos, dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/. V/. El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 33-39 En aquel tiempo, los fariseos y los escribas dijeron a Jesús: «Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber». Jesús les dijo: «¿Acaso podéis hacer ayunar a los invitados a la boda mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, entonces ayunarán en aquellos días». Les dijo también una parábola: «Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo; porque, si lo hace, el nuevo se rompe y al viejo no le cuadra la pieza del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos: porque, si lo hace, el vino nuevo reventará los odres y se derramará, y los odres se estropearán. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: “El añejo es mejor”». Comentario al Evangelio del día. Fray Alexis González de León O.P. Hay personas que se enfadan interiormente ante el comportamiento hipócrita de la gente, cuando ésta va a presentar sus respetos al difunto y en vida fueron incapaces de hacerle una visita. Y determinan que ellos prefieren que las flores se las regalen en vida, una vez muerto ¿para qué las quiere? El Evangelio de hoy nos hace sentir algo similar respecto del ayuno. Gozar de la presencia del novio mientras esté vivo, una vez muerto ya ayunarán. Esa es la apuesta de Jesús frente a la antigua ley. En un mundo de exigencias, retos y compromisos, en ocasiones, exigimos a los otros lo que nosotros no sabemos dar. Es importante encontrar nuevos caminos para que la fe se renueve en nuestro interior: a odres nuevos le pertenecen vinos nuevos. Un ejemplo de ello, es la eterna disputa que se ha generado por motivo de la pandemia y la comunión en la boca. Hay personas que en contra del sentido común exigen la comunión en la boca, sin caer en la cuenta de que puede contagiar al sacerdote, y a su vez, el sacerdote contagiar a más fieles. Hay una responsabilidad y el sentido común nos hace inclinarnos en dar la comunión en la mano. Algunas personas lo consideran un sacrilegio tocar al Señor, y expresan con mala educación, y falta de amor su desacuerdo con el sacerdote. En este caso, ¿qué es más importante para mi fe? El cumplir escrupulosamente con la comunión en la boca o actuar desde el sentido común, la responsabilidad y el equilibrio frente a la pandemia, y, así, procurar un comportamiento más ajustado con el amor al prójimo. Un corazón nuevo para un mensaje nuevo de amor es lo que nos propone Jesús. Restaurar nuestros corazones. Volviendo al ramo de flores cuando uno muere, carece de sentido enviar a alguien por convencionalismo un ramo de flores cuando ya no puede disfrutar de su belleza, ni de su olor. No caigamos en convencionalismos para que nuestra fe resista a los embates del mundo. Seamos astutos y ágiles para comprender que la fe requiere de una autenticidad en el amor. Pidamos a Dios para que encontremos motivos nuevos para renovar nuestro corazón y nuestro amor. Que seamos capaces de amar desde la responsabilidad de la fe siempre nueva. |
04-sep-2021 15:30
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Sábado. 4 de septiembre de 2021. Nuestra Señora de la Consolación. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1, 21-23 Hermanos: Vosotros, en otro tiempo, estabais también alejados y erais enemigos por vuestros pensamientos y malas acciones; ahora en cambio, por la muerte que Cristo sufrió en su cuerpo de carne, Dios os ha reconciliado para ser admitidos a su presencia santos, sin mancha y sin reproche, a condición de que permanezcáis cimentados y estables en la fe, e inamovibles en la esperanza del Evangelio que habéis escuchado: el mismo que se proclama en la creación entera bajo el cielo, del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor. Salmo Sal 53, 3-4. 6 y 8 R/. Dios es mi auxilio V/. Oh Dios, sálvame por tu nombre, sal por mi con tu poder. Oh Dios, escucha mi súplica, atiende a mis palabras. R/. V/. Dios es mi auxilio, el Señor sostiene mi vida. Te ofreceré un sacrificio voluntario, dando gracias a tu nombre, que es bueno. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 1-5 Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos. Unos fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?». Respondiendo Jesús, les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él». Y les decía: «El Hijo del hombre es señor del sábado». Comentario al Evangelio del día. Sor María Nora Klew O.P. El evangelista Lucas nos presenta este pasaje de la vida de Jesús, el Señor. Pienso que la frase principal se encuentra en el versículo 5: “El hijo del hombre es Señor del Sábado”. El descanso sabático era un precepto de institución divina, en que el fiel judío, no solo descansaba, sino que dedicaba cada instante a la gloria y alabanza del Dios de Israel. Pero no se hizo el hombre para el sábado sino el sábado para el hombre. Dios no quería imponer un yugo cruel sobre su pueblo. Sin embargo, a través del tiempo, los sacerdotes y escribas, habían envuelto este precepto en una maraña casuística y legal. No se podía hacer nada que no estuviera permitido. No se podía curar en sábado, no se podía desgranar unas espigas y comerlas si se tenía hambre. Primero, y ante todo, se debía aplicar la ley creada por los hombres sobre sus hermanos. No contaba la inocencia ni el hambre ni la enfermedad del ser humano, porque en cualquier momento se oía la pregunta: “¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?”. Jesucristo es el Señor del Sábado, el único que puede interpretar adecuadamente, según el Espíritu del Padre lo que sí se puede hacer sin ofender a Dios. Él busca la libertad, la dignidad del ser humano, porque lo ama infinitamente, y con su muerte y resurrección lo ha hecho Hijo de Dios. Jesucristo es el Señor del Sábado, lo que implica una afirmación de fe cristológica. Él no critica ni condena, porque nos ama, hasta el extremo. ¡Imitando esta actitud del Maestro, este amor que disculpa, que comprende y socorre, que es misericordia, los cristianos sí estaremos indisolublemente unidos a Él y seremos testigos de su amor, irreprochables en su Presencia, … para siempre! |
05-sep-2021 15:18
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Domingo. 5 de Septiembre de 2021. XXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del libro de Isaías 35, 4-7a Decid a los inquietos: «Sed fuertes, no temáis. ¡He aquí vuestro Dios! Llega el desquite, la retribución de Dios. Viene en persona y os salvará». Entonces se despegarán los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos se abrirán; entonces saltará el cojo como un ciervo y cantará la lengua del mudo, porque han brotado aguas en el desierto y corrientes en la estepa. El páramo se convertirá en estanque, el suelo sediento en manantial». Salmo Sal. 145, 7. 8-9a. 9bc-10 R/. Alaba, alma mía, al Señor V/. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos, que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/. V/. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos. R/. V/. Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R/. Segunda lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-5 Hermanos míos, no mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas. Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra también un pobre con traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estáis haciendo discriminaciones entre vosotros y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos? Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman? Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Marcos 7, 31-37 En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es, «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». Comentario al Evangelio del día. Fr. César Valero Bajo O.P. El texto del Evangelio que hoy se nos ofrece (Mc 7, 31-37), transcurre por estos mismos derroteros de amor y salvación arrancando la admiración de los testigos: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos” Este bien hacer del Señor Jesucristo viene a nuestro encuentro e interroga nuestra vida de discípulos y seguidores suyos. ¿Estamos siendo una buena noticia para alguien? ¿Lo estamos siendo, particularmente, para los acallados por las circunstancias adversas de la vida, para los que se han quedado sin vista de horizontes de futuro? Llevamos largos meses de vida sobresaltada, anómala, por la situación pandémica que asola al mundo, y está provocando tanto sufrimiento. Abatidos, nos vemos caminar y deambular cabizbajos, un tanto desorientados, con la amarga pregunta de: “¿Hasta cuándo?”. A veces, incluso podemos tener la impresión de que la esperanza se desvaneció de nuestro corazón. Diversos temores nos circundan. Y sin embargo la Palabra de Dios ha sido proclamada por nosotros y para nosotros. ¡Hasta el salmista alaba, confía, espera! Sabe que el Señor reina eternamente. ¡Somos testigos y portadores de esta esperanza! Muchas realidades se han tambaleado a nuestros pies. Pero Él, el que porta Vida y Amor, está siempre ahí. Lo está hoy, en su Día, en medio de su Asamblea, y nos grita a cada uno de nosotros: “Effetá. Ábrete”: a la alegría, a la esperanza, a la dicha de ser justo, al esfuerzo siempre renovado de construir un mundo mejor, al susurro de todas las aspiraciones para hacer el bien, al gozo de ver en cualquier rostro una hermana o un hermano. “Effetá. Ábrete”: a la luz suave y acariciadora de quien en medio de cualquier realidad de destrucción y muerte, se sabe y se siente llamado a la Vida-por-siempre-duradera. |
06-sep-2021 14:30
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Lunes. 6 de septiembre de 2021. Santa María de Guadalupe. Primera lectura Colosenses, 1,24-2,3 Hermanos: Ahora me alegro de mi sufrimiento por vosotros: así completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia, de la cual Dios me ha nombrado servidor, conforme al encargo que me ha sido encomendado en orden a vosotros: llevar a plenitud la palabra de Dios, el misterio escondido desde siglos y generaciones y revelado ahora a sus santos, a quienes Dios ha querido dar a conocer cuál es la riqueza de la gloria de este misterio entre los gentiles: es decir, que Cristo es para vosotros la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a ese Cristo; amonestamos a todos, enseñamos a todos, con todos los recursos de la sabiduría, para presentarlos a todos perfectos en Cristo. Por este motivo lucho denodadamente con su fuerza, que actúa poderosamente en mí. Quiero que sepáis el duro combate que sostengo por vosotros y por los de Laodicea, y por todos los que no me conocen personalmente; para que se llenen de ánimo sus corazones y, estrechamente unidos en el amor mutuo, alcancen en toda su riqueza la plena inteligencia y el perfecto conocimiento del misterio de Dios, que es Cristo. En él están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Salmo Sal 61, 6-7. 9 R/. De Dios viene mi salvación y mi gloria. Descansa sólo en Dios, alma mía, porque él es mi esperanza; sólo él es mi roca y mi salvación, mi alcázar: no vacilaré. R. Pueblo suyo, confiad en él, desahogad ante él vuestro corazón, Dios es nuestro refugio. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6,6-11 Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada: «Levántate y ponte ahí en medio». Y, levantándose, se quedó en pie. Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?». Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo: «Extiende tu mano». Él lo hizo y su mano quedó restablecida. Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús. Comentario al Evangelio del día. Hna. Águeda Mariño Rico O.P. Si en la carta a los Colosenses, Pablo nos centra en Cristo como plenitud de la revelación, el pasaje del Evangelio de hoy lo presenta con toda claridad y con las consecuencias que trae consigo. Más allá del milagro y el reto a los fariseos, Jesús muestra que es la Ley y tiene el poder. Su ley es la misericordia y su poder es hacer el bien. Y eso es lo que Dios quiere, su voluntad. Las acciones de Jesús ponen de manifiesto qué es lo importante y cuál es el criterio principal en cualquier situación, y también sus efectos: Lo importante es la persona, “levántate y ponte ahí en medio”. Y aquel que está en la posición más marginal, queda en el centro. El humilde es enaltecido. Quizás ni los fariseos ni los escribas se habían percatado de su presencia, quién sabe qué pecado le había causado su desgracia. La ley es importante, sí, pero estará siempre para salvar y proteger la vida, el ser humano y todo lo creado. El mayor ejercicio de autoridad no está en excluir, condenar o expulsar, sino en curar, amparar y liberar. Puede parecer evidente, pero si somos sinceros, descubriremos cómo nos autoengañamos personal y socialmente con muchas justificaciones a injusticias, abusos y atrocidades en nombre de legalidades ciegas, beneficios e intereses particulares, tradiciones o ideologías, prejuicios. El criterio principal es el bien, “¿Qué está permitido en sábado? ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?”. Claro que se retorcían de cólera sus detractores, porque les puso en evidencia. ¿Queréis ley…? Ahí la tenéis, la principal ley es hacer el bien y ni el sábado con sus mil preceptos está contra ello. Ellos eran los que estaban atentando contra la misma ley planificando la muerte de una persona y buscando hacerle mal. Los argumentos y las decisiones son sencillas cuando tenemos criterios bien claros. Es cuestión de hacerse las preguntas adecuadas y ser honestos. Las consecuencias de hacer el bien son esos pequeños y grandes milagros que sanan, liberan, recobran la dignidad humana…, y también alumbran oscuridades y destapan maldades. El hombre con la mano paralizada confió e hizo lo que Jesús le decía, y quedó curado. Aquellos otros que maquinaban el mal, tenían el corazón y la conciencia paralizados, pero no fueron capaces de extender su brazo, con el corazón en la mano, y dejarse curar. Se quedaron “ciegos de cólera”, con sus malas intenciones, alejados más que nunca de esa ley que supuestamente pretendían defender. Busquemos cuáles son nuestras parálisis y dejémonos curar por Jesús, porque somos llamados a anunciar el Evangelio y hacer el bien, y para ello es necesario dejarse tocar por la misericordia de Dios. |
07-sep-2021 14:51
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Martes. 7 de septiembre de 2021. San Esteban. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 2, 6-15 Hermanos: Ya que habéis aceptado a Cristo Jesús, el Señor, proceded unidos a él, arraigados y edificados en él, afianzados en la fe que os enseñaron, y rebosando agradecimiento. Cuidado con que nadie os envuelva con teorías y con vanas seducciones de tradición humana, fundadas en los elementos del mundo y no en Cristo. Porque en él habita la plenitud de la divinidad corporalmente, y por él, que es cabeza de todo Principado y Potestad, habéis obtenido vuestra plenitud. En él habéis sido también circuncidados con una circuncisión no hecha por manos humanas mediante el despojo del cuerpo de carne, con la circuncisión de Cristo. Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos. Y a vosotros, que estabais muertos por vuestros pecados, y la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó con él, y nos perdono todos los pecados. Canceló la nota de cargo que nos condenaba con sus cláusulas contrarias a nosotros; la quitó de en medio, clavándola en la cruz, y, destituyendo por medio de Cristo a las Potestades y los Principados, los exhibió en público espectáculo, y los llevó cautivos en su cortejo. Salmo Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11 R/. El Señor es bueno con todos. Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. R. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 12-19 En aquellos días, Jesús salió al la monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Después de bajar con ellos, se paró en un llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Comentario al Evangelio del día. D. Oscar Salazar, O.P. Jesús nos llama también a nosotros personalmente. Igual que en su día se rodeó de los Doce, más cercanos, para que le acompañaran en su misión pastoral y fueran testigos directos de su misión, ahora nos escoge a nosotros. Como los discípulos de Colosas, también nosotros recibimos la fe en Jesús, y estamos arraigados por el bautismo en la salvación que nos han enseñado. Como los Apóstoles, también nosotros debemos permanecer abiertos al mensaje de salvación que Jesús trajo a este mundo. Porque el Espíritu que iluminó e inspiró el coraje y la valentía de los Apóstoles para transmitir a todo el mundo la salvación de Jesús, ese mismo Espíritu vive en nuestra iglesia y en nosotros, y anima nuestra fe para que sea contagiosa y veraz. La gente venía de lejos, de diferentes lugares, a escuchar y ser curados por Jesús, porque salía de Él una fuerza que renovaba y sanaba sus cuerpos y sus corazones, nos cuenta el evangelista Lucas. Este es el mensaje que nos enseña este evangelio. Jesús ora al Padre y se rodea de unos elegidos que le acompañen y recojan su misión de anunciar el Reino. Nosotros también, en oración, retiro y encuentro con Jesús, recogemos la misión que Dios quiere para nosotros de extender el mensaje de salvación y la construcción del Reino de Dios en nuestra sociedad. Porque hemos conocido y creído que por Jesús llega la salvación, que el Reino de Dios significa dignificar nuestras vidas en una dinámica de amor y compasión con los desfavorecidos, enfermos y necesitados de la tierra, tal como Jesús actuó en su transitar humano, así cumplimos el compromiso que significa nuestra fe con el evangelio de Jesús. Hacer Iglesia, crear un verdadero Pueblo de Dios, fermento de Dios en medio de la humanidad. Y como dice el Papa Francisco, crear el ámbito, el “lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado, y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio”. ¡Sintamos el cariño y el cobijo que Dios nos da para realizar la misión que Jesús nos ha encomendado: construir su Reino de salvación, paz y amor! |
08-sep-2021 15:16
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Miércoles. 8 de Septiembre de 2021. Natividad de la Bienaventurada Virgen María. Primera lectura Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a Esto dice el Señor: «Y tú, Belén Efratá, pequeña entre los clanes de Judá, de ti voy a sacar al que ha de gobernar Israel; sus orígenes son de antaño, de tiempos inmemoriales. Por eso, los entregará hasta que dé a luz la que debe dar a luz, el resto de sus hermanos volverá junto con los hijos de Israel. Se mantendrá firme, pastoreará con la fuerza del Señor, con el dominio del nombre del Señor, su Dios; se instalarán, ya que el Señor se hará grande hasta el confín de la tierra. Él mismo será la paz». Salmo Sal 12, 6ab. 6cd R/. Desbordo de gozo con el Señor Porque yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación. R/. Y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-23 La generación de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta: «Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”». Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P. Esta tarde me acaban de comunicar el nacimiento de una niña, Lorea. No es parte directa de mi familia, pero ha sido una noticia que nos ha llenado a todos de alegría. Una niña que viene a enriquecer, con sola su presencia, a este mundo tan necesitado de esperanza. Es lo que conmemoramos hoy: el nacimiento de una niña judía, María, que fue elegida por Dios para ser la Madre de Jesús. Algunas personas se sorprenden de lo poco que nos cuentan los evangelios de María. Todos desearíamos saber más de ella, conocer más detalles de cómo fue su vida, cómo vivió la presencia de Jesús. Muchas de las historias que se cuentan de ella, tienen su origen en evangelios apócrifos, no aprobados por la Iglesia como revelados. Lo que nos manifiestan los evangelios canónicos, nos muestran de María que es una presencia discreta. Esa cierta penumbra de su presencia, está justificada porque los evangelistas tienen como objetivo anunciar a Jesucristo, manifestar su condición de Hijo de Dios y los signos que muestran esa condición. Lo poco que nos cuentan los evangelios es suficiente para ver determinadas actitudes que nos hablan de sensibilidad: las bodas de Caná, la visita a su prima, embarazada de seis meses. El guardar en su corazón lo que escuchaba a su Hijo, guardándolo todo en su interior, seguramente para ir descubriendo la grandeza de quien las había pronunciado y ver la realidad por los ojos de Aquel. Una mujer que sufrió al escuchar las cosas que se decían de Él. Había muchos que alababan a Jesús por el mensaje tan humano que transmitía de Dios, pero también percibía cómo los importantes del pueblo lo despreciaban y lo acechaban a ver si podían sorprenderlo en algún fallo y poder tener motivos para acusarlo ante las autoridades. Todos sabemos que, aparentemente triunfaron en su intento. Solo aparentemente. Jesús sigue vivo. El nacimiento de María fue anuncio de que la salvación estaba cerca. Con ella se cumplían lo que de antiguo había sido anunciado por los profetas. El texto de hoy nos habla del nacimiento de Jesús, pero de trasfondo nos habla de José y María. Personas confiadas en Dios que aceptan, con sorpresa, este hecho único en la historia: recibir en el seno de su familia el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. Tan humano como el de cualquier niño y tan trascendente y sobrenatural, como es el nacimiento del Mesías prometido. Hoy la Iglesia, como una gran familia, se congrega para celebrar, festejar y agasajar a María. Un día propicio para dar gracias a Dios por el nacimiento de la Madre de su Hijo y, por ello, Madre nuestra. Hoy podemos reflexionar que, lo mismo que acompañó a Jesús en su paso por la tierra, sigue acompañándonos a los seguidores de su Hijo porque es Madre de todos. Buen día para honrar a María, homenajearla como homenajeamos a nuestra madre cuando conmemoramos su cumpleaños. Buen día para cuestionarnos qué significa María en nuestra vida. Hasta qué punto la sentimos Madre y nos sentimos acompañados siempre de su presencia. María tiene hoy un protagonismo especial. Démoselo recordando el día en que ella vino al mundo y fue escogida por Dios para ocupar un lugar especial en la historia de la salvación. |
09-sep-2021 14:53
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Jueves. 9 de septiembre de 2021. San Pedro Claver. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3,12-17: Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, revestíos de compasión entrañable, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el vínculo de la unidad consumada. Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo. Sed también agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Salmo Sal 150 R/. Todo ser que alienta alabe al Señor Alabad al Señor en su templo, alabadlo en su fuerte firmamento. Alabadlo por sus obras magníficas, alabadlo por su inmensa grandeza. R. Alabadlo tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras, Alabadlo con tambores y danzas, alabadlo con trompas y flautas. R. Alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes. Todo ser que alienta alabe al Señor. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38) En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Dime si andas con Jesús, si has dejado que él se apodere de tu corazón… y te diré no solo quién eres, sino también cuál debe ser tu comportamiento en todos los momentos y circunstancias de tu vida. El cristiano es el que se ha dejado seducir por Jesús y el principio de su actuar es hacer lo mismo que hizo Jesús, seguirle las 24 horas del día. “El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo”. Tener también las mismas actitudes que nuestro Padre Dios: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Tirando de este principio, San Pablo, en la primera lectura, y Jesús en el evangelio, nos indican cómo debe ser nuestra misericordia, nuestra bondad, nuestra humildad, nuestra dulzura, nuestra compasión, nuestro amor, nuestro perdón, nuestra actitud ante el nos pegue en la mejilla, y ante el que nos pide… las mismas que las que tuvo Jesús. Sabiendo también que la desmesura es la nota predominante de la actuación de Jesús y que nos pide que esa misma desmesura presida todos nuestros actos. Dos ejemplos de esta desmesura: Jesús nos pide que amemos no solo a los amigos, sino incluso a los enemigos. Jesús nos pide que perdonemos a los que nos ofenden no solo dos o tres veces, sino setenta veces siete, es decir, siempre. Así es Jesús, así debemos ser sus seguidores. |
10-sep-2021 14:52
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Viernes. 10 de septiembre de 2021. Beato Alfonso Navarrete. Primera lectura Primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-2. 12-14 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios, Salvador nuestro, y de Cristo Jesús, esperanza nuestra, a Timoteo, verdadero hijo en la fe: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz se fio de mí y me confió este ministerio, a mí, que antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí porque no sabía lo que hacía, pues estaba lejos de la fe; sin embargo, la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí junto con la fe y el amor que tienen su fundamente en Cristo Jesús. Salmo Sal 15, 1-2a y 5. 7-8. 11 R/. Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, mi suerte está en tu mano. R. Bendeciré al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R. Me enseñarás el sendero de la vida me saciarás de gozo en su presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-42 En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como un maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano». Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P. El pasaje del evangelio que comentamos, pertenece a "el sermón de la llanura". Son recomendaciones relacionadas con la ley del amor que nos daba Jesús. El que se tiene por guía debe "ver" bien. El que quiere pasar de discípulo a maestro, lo mismo. Uno y otro, si lo único que ven son los defectos de los demás, y no los propios, mal irá la cosa. Lo de ver la mota en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio era un dicho muy común entre los judíos. Para juzgar los defectos de otro debemos conocer primero nuestros pecados y aprender a corregirlos. ¡Qué fácilmente vemos los defectos de nuestros hermanos, y qué capaci*dad tenemos de disimular los nuestros! Eso se llama ser hipócritas. ¿Por qué concentrar egoístamente la atención sobre nosotros mismos? El cristiano piensa en la perfección del prójimo, no solo en la propia. Por eso se nos ocurre hacer de guías de otros, cuando los que necesitamos orientación somos nosotros. Y queremos hacer de maestros, cuando no he*mos acabado de aprender. Y nos metemos a dar consejos y a corregir a otros, cuando no somos capaces de enfrentarnos sinceramente con nuestros propios fallos. Hagamos hoy un poco de examen de conciencia: ¿no tendemos a ignorar nuestros defectos, mientras que estamos siempre alerta para descubrir los ajenos? Cada vez que nos acordamos de los fallos de los demás -con un deseo inmediato de comentarlos con otros-, deberíamos razonar así: "y yo segura*mente tengo fallos mayores y los demás no me los echan en cara continuamente, sino que disimulan: ¿por qué tengo tantas ganas de ser juez y fiscal de mis hermanos?”. Eso se llama hipocresía, uno de los defectos que más criticó Jesús. |
11-sep-2021 14:43
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Sábado. 11 de agosto de 2021. San Pafnucio de Tobaida. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1,15-17 Querido hermano: Es palabra digna de crédito y merecedora de total aceptación que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero; pero por esto precisamente se compadeció de mí: para que yo fuese el primero en el que Cristo Jesús toda mostrase toda su paciencia y para que me convirtiera en un modelo de los que han de creer en él y tener vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. Salmo Sal 112, 1-2. 3-4. 5a y 6-7 R/. Bendito sea el nombre del Señor por siempre. Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 43-49 En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «No hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa del corazón lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis “Señor, Señor”, y no hacéis lo que digo? Todo el que se viene a mí, escucha mis palabras y las pone en práctica, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificó una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo derribarla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó desplomándose, y fue grande la ruina de aquella casa». Comentario al Evangelio del día. Sor María Rosario Botella O.P. Ya Jeremías se lamentaba en nombre del Señor: «Yo te había plantado como viña selecta, llena de las mejores cepas. ¿Cómo te has convertido en cepa degenerada, en viña bastarda? Cuando Jeremías y Jesús utilizan unos ejemplos sacados de la naturaleza, es simplemente una forma de hablar, ya que las decisiones humanas relacionadas con la fe y la ética se escapan a una comparación a la naturaleza. No hay árbol sano que de fruto malo…., un labrador no va a buscar fruto donde no puede darse. También Dios sabrá dónde recoger el fruto de los creyentes. Lucas en su modo de exponer sólo tiene una finalidad: animar a los cristianos a traducir en su vida su relación con Cristo, porque todo se juega en el corazón. El corazón está como paralizado mientras no se escucha y acepta la Palabra de Dios. Por sí mismo el corazón no produce nada bueno, pero los creyentes están llamados a extraer sin cesar el bien del tesoro que hay en su corazón. El corazón humano se parece a una fuente; la boca es como el caño que emite las palabras del corazón, el valor de las palabras depende de lo que valga el corazón. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», y no hacéis lo que digo? El «buen» cristiano ha llegado a Jesús, no solamente ha oído su palabra, sino que la ha recibido con todo su ser. Jesús nos explica a quien se parece éste que escucha sus palabras y las pone por obra: a uno que trabaja duro, que cava y ahonda y pone cimientos sobre roca. Cuando llegue la riada, la avalancha de agua, lo duro de la vida, el ataque frontal, no caerá esa casa destrozada por la violencia del envite. El que escucha sus palabras y no las pone por obra se parece a un ser que ha perdido todo sentido, horizonte y memoria de lo que es, no tiene cimientos, vive en lo superficial, en el vacío, en lo movedizo, cuando la corriente del río le atrapa, le sucede como a la casa sin cimiento. |
12-sep-2021 15:21
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Domingo. 12 de septiembre de 2021. Vigésimo cuarto Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del profeta Isaías 50, 5-9a El Señor me abrió el oído; yo no resistí ni me eché atrás. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no escondí el rostro ante ultrajes y salivazos. El Señor Dios me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado. Mi defensor está cerca, ¿quién pleiteará contra mí? Comparezcamos juntos, ¿quién me acusará? Que se me acerque. Mirad, el Señor Dios me ayuda, ¿quién me condenará? Salmo Sal. 114, 1-2. 3-4. 5-6. 8-9 R. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos. Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante, porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco. R. Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor: «Señor, salva mi vida». R. El Señor es benigno y justo, nuestro Dios es compasivo; el Señor guarda a los sencillos: estando yo sin fuerzas, me salvó R. Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída. Caminaré en presencia del Señor en el país de los vivos. R. Segunda lectura Lectura de la carta del Apóstol Santiago 2, 14-18 ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: «Id en paz; abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: «Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe». Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 8, 27-35 En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le contestaron: «Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?» Pedro le contestó: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!». Y llamando a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque,quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de que le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?». Comentario al Evangelio del día. Fray Alfonso Esponera Cerdán O.P. Veíamos en el Evangelio del domingo pasado cómo Jesús iba recorriendo Galilea “haciendo el bien”, o sea hablando la Buena Nueva, haciendo curaciones, etc. Y en el de este domingo hemos escuchado el episodio de las cercanías de Cesárea de Filipo y cómo les preguntó a sus discípulos y a Pedro acerca de lo que decían las gentes que observaban todo eso acerca de El. Las primeras generaciones cristianas conservaron el recuerdo de este episodio como un relato de importancia vital para los seguidores de Jesús. Su intuición era certera. Sabían que los discípulos de Jesús deberían hacerse una y otra vez esa pregunta que un día les hizo Jesús. Tanto a esas primitivas comunidades, primeras destinatarias de los Evangelios, como a nosotros hoy y a nuestras comunidades cristianas también se nos hace. Las primeras no son solo una mera pero necesaria encuesta sociológica, sino además para que tomemos conciencia de las posturas al respecto de los que tenemos que darles testimonio sin caer en la demonización ni en la idealización. Pero ante la pregunta: “Y vosotros ¿quién decís que soy”, no nos pregunta solo para que nos pronunciemos sobre su identidad misteriosa, sino también para que revisemos nuestra relación con él. ¿Qué le podemos responder desde nuestras comunidades? La respuesta de Pedro: “Tú eres el Mesías”, o sea el Enviado del Padre. Es exacta: Dios ha amado tanto al mundo que nos ha regalado a Jesús. ¿Sabemos acoger, cuidar, disfrutar y celebrar este gran regalo de Dios? ¿Es Jesús el centro de nuestra vida cotidiana y de nuestras celebraciones, encuentros y reuniones? Por fin parece que todo está claro. Jesús es el Mesías enviado por Dios y los discípulos lo siguen para colaborar con él. Pero Jesús sabe que no es así. El Apóstol Juan insistirá en que “no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (lJn 15,1). Y en la segunda Lectura, el Apóstol Santiago nos decía que uno puede tener fe y otro obras, rechazando luego la fe sin obras ya que no es auténtica y verdadera fe cristiana, pues con las obras probamos nuestra fe, pero una fe sin triunfalismos y exclusiones de los que no la tienen. Por otra parte, a aquellos discípulos y muy posiblemente a nosotros también, todavía les falta aprender algo muy importante. No sabían lo que significaba seguir a Jesús de cerca, compartir su Proyecto y su destino. Por ello Marcos dice que Jesús «empezó a instruirlos» que debía sufrir mucho. No es una enseñanza más, sino algo fundamental que ellos tendrán que ir asimilando poco a poco. Desde el principio les habla «con toda claridad». No les quiere ocultar nada. Tienen que saber que el sufrimiento los acompañará siempre en su tarea de abrir caminos al Reinado de Dios. Pedro se rebela ante lo que está oyendo. Toma a Jesús consigo y se lo lleva aparte para «increparlo». Había sido el primero en confesarlo como Mesías y ahora era el primero en rechazarlo. Quería hacer ver a Jesús que lo que estaba diciendo era absurdo. No estaba dispuesto a que siguiera ese camino. Jesús había de cambiar. Y Jesús reacciona con una dureza desconocida. De pronto ve en Pedro los rasgos de Satanás, el Tentador del desierto que buscaba apartarlo de la voluntad de Dios. Se vuelve de cara a los discípulos y «reprende» literalmente a Pedro. Quiere que todos escuchen bien sus palabras. Las repetirá en diversas ocasiones. No han de olvidarlas jamás: «Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga», que acepte el esfuerzo de vivir de acuerdo con sus enseñanzas y con sus obras. Y es que seguir a Jesús no es obligatorio. Es una decisión libre de cada uno. Pero hemos de tomarla en serio. No bastan confesiones fáciles. Si queremos seguirlo en su tarea apasionante de hacer un mundo más humano, digno y dichoso, hemos de estar dispuestos a dos cosas. Primero, renunciar a proyectos o planes que se oponen al Reinado de Dios. Segundo, aceptar los sufrimientos que nos pueden llegar por seguir a Jesús e identificarnos con su causa. Así pues. No es fácil intentar responder con sinceridad a la pregunta de Jesús. En realidad, ¿quién es Jesús para nosotros? Su persona nos ha llegado a través de veinte siglos de imágenes, fórmulas, devociones, experiencias, interpretaciones culturales... que van desvelando y velando al mismo tiempo su riqueza insondable. Pero, además, cada uno de nosotros vamos revistiendo a Jesús de lo que somos nosotros. Y proyectamos en él nuestros deseos, aspiraciones, intereses y limitaciones. Y casi sin darnos cuenta lo empequeñecemos y desfiguramos, incluso cuando tratamos de exaltarlo. Y es que solo seremos testigos creíbles: si nuestra pasión convence; si nuestro amor fascina; si nuestra justicia arriesga; si nuestra fe contagia; si nuestra vida apunta hacia Él. |
13-sep-2021 15:11
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Lunes. 13 de agosto de 2021. San Juan Crisóstomo. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2,1-8: Querido hermano: Ruego, lo primero de todo, que se hagan súplicas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por toda la humanidad, por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos llevar un vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto. Esto es bueno y agradable a los ojos de Dios, nuestro Salvador, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Pues Dios es uno, y único también el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: este es un testimonio dado a su debido tiempo y para el que fui constituido heraldo y apóstol - digo la verdad, no miento -, maestro de los naciones en la fe y en la verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, alzando unas manos limpias, sin ira ni divisiones. Salmo Sal 27, 2. 7. 8-9 R/. Bendito el Señor, que escuchó mi voz suplicante Escucha mi voz suplicante cuando te pido auxilio, cuando alzo las manos hacia tu santuario. R. El Señor es mi fuerza y mi escudo: en él confía mi corazón; me socorrió, y mi corazón se alegra y le canta agradecido. El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y llévalos siempre. R. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Lucas 7,1-10 En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de exponer todas sus enseñanzas al pueblo, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, el centurión le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestra gente y nos ha construido la sinagoga». Jesús se puso en camino con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque también yo soy un hombre sometido a una autoridad y con soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; y a mi criado: "Haz esto", y lo hace». Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe». Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariela Martínez Higueras O.P. El texto se sitúa en la actividad de Jesús en Galilea, en concreto en Cafarnaúm. Hasta ahora, el autor ha presentado a Jesús como profeta, en adelante lo mostrará como salvador a través de una serie de signos, entre los que se encuentra la curación del criado del centurión (7,1-10). Este oficial del ejército romano tiene un siervo gravemente enfermo y al oír hablar de Jesús, envía un grupo de ancianos de la comunidad judía, para que le pidan la curación de su siervo. Los enviados se convierten en buenos mediadores de la petición del centurión, acreditando ante el Maestro de Nazaret los favores que este pagano ha hecho por el pueblo, especialmente la construcción de la sinagoga. El Señor se pone en camino, pero el centurión, cayendo en la cuenta de que Jesús al entrar en casa de un pagano quedaría impuro, envía a otro grupo de amigos encargados de expresar su petición reconsiderada. Bastará con que Jesús dé la orden con su palabra para que su siervo quede sanado, pues él como militar conoce el dinamismo de la palabra ordenada a los que están a su cargo. Considera que el poder (exousía) que tiene Jesús sobre la enfermedad puede hacerlo actuar desde cualquier parte, sin que sea necesario ni el contacto físico ni la cercanía; su palabra, por sí misma, es generadora de salud, de salvación. Jesús, al oírlo, queda admirado ante la mayor confesión de fe que ha escuchado y declara que la fe de este pagano es mayor que la de cualquier israelita. Las palabras del centurión muy pronto pasarán a ser confesión de fe de toda la comunidad cristiana y así han llegado hasta nosotros haciéndolas propias en cada Eucaristía: “Señor, no soy digno/a de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastara para sanarme”. Cuando yo las pronuncio cada domingo, ¿me creo que la Palabra de Jesús es para mí generadora de vida, de salud, de salvación? Hoy celebramos la figura de San Juan Crisóstomo, uno de los grandes Padres orientales. La elocuencia de su predicación era tal, que recibió el sobrenombre de Boca de Oro, eso significa Crisóstomo. Su figura hoy nos interpela como predicadores y predicadoras. |
14-sep-2021 15:28
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Martes. 14 de septiembre de 2021. Exaltación de la Santa Cruz. Primera lectura Lectura del libro de los Números 21, 4b-9 En aquellos días, el pueblo ese cansó de caminar y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin sustancia». El Señor envió contra el pueblo serpientes abrasadoras, que los mordían, y murieron muchos de Israel. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes». Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente abrasadora y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a alguien, este miraba a la serpiente de bronce y salvaba la vida. Salmo Sal 77, 1-2. 34-35. 36-37. 38 R/. No olvidéis las acciones del Señor Escucha, pueblo mío, mi enseñanza, inclina el oído a las palabras de mi boca: que voy a abrir mi boca a las sentencias, para que broten los enigmas del pasado. R. Cuando los hacía morir, lo buscaban, y madrugaban para volverse hacia Dios; se acordaban de que Dios era su roca, el Dios altísimo su redentor. R. Lo adulaban con sus bocas, pero sus lenguas mentían: su corazón no era sincero con él, ni eran fieles a su alianza. R. Él, en cambio, sentía lástima, perdonaba la culpa y no los destruía: una y otra vez reprimió su cólera, y no despertaba todo su furor. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 13-17 En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios». Comentario al Evangelio del día. D. Félix García O.P. Parece que nos cuesta un poco ver a Jesús como salvador. Estamos, algunos, tan imbuidos de nuestra posesión de la verdad, que somos capaces de juzgar y condenar sin medias tintas. El diálogo con Nicodemo se nos empieza a borrar en los últimos versículos y olvidamos que Dios no envió al Hijo para condenar, sino todo lo contrario. Nosotros salvamos y condenamos de acuerdo con nuestros criterios, nuestras ideas o –peor aún- nuestros prejuicios. Todo menos ver con claridad el mensaje de esperanza salvadora, ¡para todos! de Cristo. Un dramaturgo de nuestro romanticismo dice una frase que podría darnos alguna idea, pero como está al final y ya queremos aplaudir y marchar, no atendemos. Dice Zorrilla por boca de Dña. Inés a Don Juan que basta para salvarse “un punto de contrición a la puerta de la tumba”. Somos propicios a mandar al infierno a todos los seres humanos que vamos encontrando a lo largo de nuestra vida. Siempre, bueno, casi siempre, encontramos en nosotros mismos el molde para medir y pesar a los demás. Nos miramos a nosotros mismos y, claro, la serpiente de la intolerancia nos muerde y no somos capaces de ver la cruz salvadora revelándose en lo alto. Somos incapaces de ver la cruz como puente de enlace y la miramos como frontera que pocos podremos cruzar. Pensamos que solo los santos tendremos opciones a pasar. Cristo, el Salvador colgado del madero no está ahí para otra cosa que para salvar. De ninguna manera está para condenar. Tiene los brazos abiertos para abrazar, no para amenazar. A nosotros corresponde verlo y transmitirlo así, predicar que Cristo es vida y salud, no piedra de condenación. Dejemos al Dios juzgador y castigador inmisericorde, que no existe, y veamos siempre al Dios que nos ama y busca nuestra compañía, nuestra salvación y es la fuente del amor que nosotros debemos vivir y repartir/compartir con la creación entera. |
15-sep-2021 14:55
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Miércoles. 15 de septiembre de 2021. Nuestra Señora de los Dolores. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 3, 14-16 Querido hermano: Aunque espero estar pronto contigo, te escribo estas cosas por si tardo, para que sepas cómo conviene conducirse en la casa de Dios, ; quiero que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad. En verdad es grande el misterio de la piedad, el cual fue manifestado en la carne justificado en el Espíritu, mostrado a los ángeles, proclamado en las naciones, creído en el mundo, recibido en la gloria. Salmo Sal 110, 1-2. 3-4. 5-6 R/. Grandes son las obras del Señor Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. R. Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre. Ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. R. Él da alimento a los que lo temen recordando siempre su alianza. Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27 Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. El pasaje del evangelio de Juan nos muestra a María junto a la cruz de Jesús. La reforma del calendario litúrgico desplazó la celebración de los Dolores, del viernes anterior al domingo de Ramos en la Pasión del Señor, al día siguiente de la celebración de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre, queriendo significar de esta manera y fuera del contexto cuaresmal, la vinculación de María con la Pasión redentora. El evangelista nos remite a la historia de la Salvación: María está al comienzo de la misma, pronunciando una palabra de aceptación del plan de Dios, mediante la encarnación del Verbo. Y la coloca en forma singular al pie de la cruz, cuando se está consumando la Salvación. Prueba de fidelidad en María, que al mismo tiempo está representando al resto de Israel que aguardaba el cumplimiento de la Promesa. Junto a ella otras dos mujeres: María la de Cleofás y María Magdalena. San Juan destaca el papel de María mediante las palabras que Jesús pronuncia: Mujer, ahí tienes a tu hijo. La comunidad de la antigua alianza es conducida por el Salvador a integrarse en la Nueva Comunidad, presente en el discípulo que él tanto quería. Se lo muestra y al mismo tiempo señala el papel que le toca desempeñar a partir de esa Hora: ser madre de todos lo que nacerán a una vida nueva por su Muerte y Resurrección. Al discípulo se dirige Jesús indicándole que ella es su madre. El nuevo Israel nace del antiguo como cumplimiento de la Promesa hecha a Abrahán. María ha cantado la fidelidad de Dios en favor de los Padres y ha señalado las obras grandes que ha realizado. El momento del Calvario lo es de muerte y vida. Termina el pasage indicando:”Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.” En esta Comunidad, nacida del costado de Cristo, dormido en la Cruz, como nuevo Adán, se integra el pueblo de la Antigua Alianza. En ella encuentra el cumplimento de todo lo que esperaban. La Iglesia asociada con María a la Pasión Pedimos a Dios, en la oración colecta de este día: “Haz que la Iglesia, asociándose con María a la Pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección.” La Iglesia en su totalidad y en ella cada uno en particular, vive su existencia personal unido a Jesucristo. Todas las dificultades, sufrimientos y esfuerzos cobran un sentido nuevo a partir de la unión con la muerte y resurrección de Jesucristo. No se trata de diluir el sufrimiento, sino de descubrir y vivir como experiencia de salvación, todos los momentos de dolor que traspasan la vida del ser humano. En la medida que se asocia cada uno a la Pasión, se descubre un sentido nuevo. Se sufre de otra manera. Se toma conciencia de cómo se encierra en la entraña misma del amor, como entrega de sí mismo, el sufrimiento en favor del otro. Es lo vivido por Jesús y por María asociada a él en todo momento. ¿Qué sentido tiene el sufrimiento en la propia vida? ¿Cómo acompañar al otro en sus sufrimiento? |