Lecturas del día.

XeMnAxX
Anda, alégrame el día.
#211
Muy chulas, sigue así
Godzdogz
L-B-P
#212
Martes. 29 de junio de 2021. Santos Pedro y Pablo.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11


EN aquellos días, el rey Herodes decidió arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.
Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener también a Pedro. Eran los días de los Ácimos. Después de prenderlo, lo metió en la cárcel, entregándolo a la custodia de cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua.
Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. Cuando Herodes iba a conducirlo al tribunal, aquella misma noche, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel.
De repente; se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocando a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo:
«Date prisa, levántate».
Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió:
«Ponte el cinturón y las sandalias».
Así lo hizo, y el ángel le dijo:
«Envuélvete en el manto y sígueme».
Salió y lo seguía, sin acabar de creerse que era realidad lo que hacía el ángel, pues se figuraba que estaba viendo una visión. Después de atravesar la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la ciudad, que se abrió solo ante ellos. Salieron y anduvieron una calle y de pronto se marchó el ángel.
Pedro volvió en sí y dijo:
«Ahora sé realmente que el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de toda la expectación del pueblo de los judíos».

Salmo

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

R/. El Señor me libró de todas mis ansias.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor, él lo escuchó
y lo salvó de sus angustias. R/.

El ángel del Señor acampa
en torno a quienes lo temen y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18


Querido hermano:
Yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.
Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19


En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron:
«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Comentario al Evangelio del día. D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP

Emocionante pasaje el que nos presenta San Mateo: nada más y nada menos que el nacimiento de la Iglesia, la institución de San Pedro como primer Papa. Cristo solo con los Doce, en la intimidad que da la amistad y la convivencia, con sencillez: "Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia". Un pobre pescador, un hombre humilde pero con determinación. Os aseguro que me emociono cada vez que lo leo e intento imaginar la escena ¿Qué pasaría por la cabeza de San Pedro en esos momentos? Tendría dudas, preguntas, miedos... Pero no replica, cree en Jesús ciegamente y hace un instante acaba de decirle "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo" sin duda inspirado por el Espíritu Santo tal y como el mismo Cristo le dice. Es consciente de que la carga que acaba de recibir no es ligera pero está dispuesto. Y Jesús también nos dice que el poder del infierno no podrá con su Iglesia. Muchas veces creemos que el mal puede llegar a vencernos, pensemos en estas palabras, confiemos en Cristo y, como San Pedro, aceptemos aquello que Dios nos depare sin miedo, con alegría y responsabilidad.

Hoy celebramos la memoria de estos dos grandes Apóstoles, San Pedro y San Pablo son ejemplos que deben fortalecernos. Cada uno cumplió su misión y juntos ayudaron a levantar los pilares de la Iglesia. Ambos tienen en común el amor, la Fe ciega en Cristo, la entrega total a la Palabra. Pidámosles hoy que infundan en nosotros el valor apostólico para continuar la labor que ellos comenzaron.
Godzdogz
L-B-P
#213
Cita de AragonHijoDe
Algunas las voy leyendo. Sigue subiendo, shur.
Cita de XeMnAxX
Muy chulas, sigue así
¡Muchas gracias, shures!

Godzdogz
L-B-P
#214
Miércoles. 30 de junio de 2021. Protomártires de la Iglesia Romana.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 21,5.8-20


Abrahán tenía cien años cuando le nació su hijo Isaac.
El chico creció, y lo destetaron. Abrahán dio un gran banquete el día que destetaron a Isaac
Al ver que el hijo de Agar, la egipcia, y de Abrhán jugaba con Isaac, Sara dijo a Abrahán:
«Expulsa a esa criada y a su hijo, pues no va a heredar el hijo de esa criada con mi hijo Isaac».
Abrahán se llevó un disgusto., pues era hijo suyo. Pero Dios dijo a Abrahán:
«No te aflijas por el muchacho y la criada; haz todo lo que te dice Sara, porque será Isaac quien continúe tu descendencia. Pero también al hijo de la criada le convertiré en un gran pueblo, pues es descendiente tuyo».
Abrahán madrugó, tomó pan y un odre de agua, lo cargó a hombros de Agar y la despidió con el muchacho. Ella marchó y fue vagando por el desierto de Berseba. Cuando se le acabó el agua del odre, colocó al niño debajo de unas matas; se apartó y se sentó a solas, a la distancia de un tiro de arco, diciendo:
«No puedo ver morir a mi hijo».
Se sentó aparte y, alzando la voz, rompió a llorar. Dios oyó la voz del niño, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, le dijo:
«¿Qué te pasa, Agar? No temas, que Dios ha oído la voz del chico, allí donde está. Levántate, toma al niño y agárrale fuerte de la mano, porque haré que sea un pueblo grande».
Dios le abrió los ojos, y vio un pozo de agua; ella fue, llenó el odre de agua y dio de beber al muchacho.
Dios estaba con el muchacho, que creció, habitó en el desierto y se hizo un experto arquero.

Salmo

Sal 33

R. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege. R.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que le temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor.
¿Hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad? R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 8,28-34


En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gadarenos.
Desde el sepulcro dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino.
Y le dijeron a gritos:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?».
A cierta distancia, una gran piara de cerdos estaba paciendo. Los demonios le rogaron:
«Si nos echas, mándanos a la piara».
Jesús les dijo:
«Id».
Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo al mar y se murieron en las aguas.
Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados.
Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Comentario al Evangelio del día. Fray Emilio García Álvarez O.P.

El relato de la curación del endemoniado de Gerasa resulta muy pintoresco para nosotros. Probablemente se quiere subrayar el poder de Jesús sobre los demonios, que aparece también en otras varias escenas de los evangelios. Los demonios se conciben como ‘espíritus inmundos’ o malignos y parece que su influjo sobre los seres humanos se impone a éstos, sobre todo mediante la enfermedad. Sin embargo, Jesús puede con ellos, y no es porque “el príncipe de los demonios” le transmita ese poder, como piensan algunos de su entorno, sino porque reside en él el poder mismo de Dios para el bien.

También sorprende el conocimiento que tienen los demonios de la identidad divina de Jesús. Si tenemos en cuenta que estos ‘espíritus’ son criaturas intermedias entre Dios y los hombres, ese conocimiento es coherente con su carácter sobrehumano. Pero es importante no olvidar que, en cualquier caso, están sometidos a la soberanía de Jesús sobre ellos y su victoria sobre las fuerzas del mal es signo de la llegada del reino que él predica. Hay que tenerlo en cuenta también cuando hablamos de las tentaciones que creemos nos vienen del demonio: influyen fuertemente sobre nosotros, pero siempre pueden ser vencidas recurriendo a Jesús, el Señor.

La curación del endemoniado sucede en territorio pagano. Es una manera de dar a entender que el reino de Dios y su predicación se abre a todos los hombres, no sólo a los hijos de Israel. En cuanto a la reacción de los gerasenos, que piden a Jesús que abandone su tierra, esa actitud es un reconocimiento del poder divino de Jesús, que provoca, a la vez, admiración y miedo.

¿Qué pensamos nosotros de los ‘demonios’ y qué actitud adoptamos frente a las tentaciones? ¿Y cómo combatimos nosotros el mal que vemos en el mundo?
Godzdogz
L-B-P
#215
Jueves. 1 de julio de 2021. San Simeón el Loco.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 22, 1-19


En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán. Le dijo:
«¡Abrahán!».
Él respondió:
«Aquí estoy».
Dios dijo:
«Toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré».
Abrahán madrugó, aparejó el asno y se llevó consigo a dos criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el holocausto y se encaminó al lugar que le había indicado Dios.
Al tercer día levantó Abrahán los ojos y divisó el sitio de lejos. Abrahán dijo a sus criados:
«Quedaos aquí con el asno; yo con el muchacho iré hasta allá para adorar, y después volveremos con vosotros».
Abrahán tomó la leña para el holocausto, se la cargó a su hijo Isaac, y él llevaba el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban juntos.
Isaac dijo a Abrahán, su padre:
«Padre».
Él respondió:
«Aquí estoy, hijo mío».
El muchacho dijo:
«Tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está el cordero para el holocausto?».
Abrahán contestó:
«Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo mío».
Y siguieron caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán alargo la mano tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
«¡Abrahán, Abrahán!»
Él contestó:
«Aquí estoy».
El ángel le ordenó:
«No alargues la mano contra el muchacho ni le hagas nada. Ahora he comprobado que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo, tu único hijo».
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.
Abrahán llamó aquel sitio «El Señor ve», por lo que se dice aún hoy «El monte del Señor ve».
El ángel del Señor llamó a Abrahán por segunda vez desde el cielo y le dijo:
«Juro por mí mismo, oráculo del Señor: por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo, tu hijo único, te colmaré de bendiciones y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de sus enemigos. Todas las naciones de la tierra se bendecirán con tu descendencia, porque has escuchado mi voz».
Abrahán volvió al lado de sus criados y juntos se pusieron en camino hacia Berseba, y Abrahán se quedó a vivir en Berseba.

Salmo

Sal 114

R. Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida
Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco. R.

Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida». R.

El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas, me salvó. R.

Arrancó mi alma de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de los vivos. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,1-8


En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. En esto le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico:
«¡Animo, hijo!, tus pecados te son perdonados».
Algunos de los escribas se dijeron:
«Este blasfema».
Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo:
«¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados - entonces dice al paralítico -: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa”».
Se puso en pie, y se fue a su casa.
Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Aunque la rutina pueda adormecernos, en cuanto nos despertamos, seguimos cayendo en la cuenta de las maravillas que el Señor ha hecho y sigue haciendo con nosotros. Quizás su principal maravilla hacia nosotros sea su amor. Que el Hijo de Dios nos ame y nos siga amando es realmente algo grande y capaz de entusiasmar a cualquiera. Pero posiblemente debemos colocar a la misma altura otra de sus maravillas, la maravilla de su perdón, que esté dispuesto a perdonarnos siempre. Que siempre que lo necesitemos, Jesús salga a nuestro encuentro y nos diga a cada uno de nosotros lo mismo que al paralitico y pecador del evangelio de hoy: “¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados”. Y ante su perdón nuestro corazón se llena de una paz que nada ni nadie nos puede dar.

Aprovechemos un día más, apoyándonos en este evangelio, para dar gracias al Señor por las maravillas de su amor y su perdón. Y ya sabemos que “amor con amor se paga” y “perdón con perdón se paga”. La misma moneda que Jesús nos regala: su amor, su perdón, se la hemos de ofrecer a todos y cada uno de nuestros hermanos.
Godzdogz
L-B-P
#216
Viernes. 2 de julio de 2021. Santos Proceso y Martiniano.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 23,1-4.19;24,1-8.62-67:


Sara vivió ciento veintisiete años. Murió Sara en Quiriat Arbá, o sea Hebrón, en la tierra de Canaán.
Abrahán fue a hacer duelo por Sara y a llorarla.
Después Abrahán dejó a su difunta y habló así a los hititas:
«Yo soy un emigrante, residente entre vosotros. Dadme un sepulcro en propiedad, entre vosotros, para enterrar a mi difunta».
Después Abrahán enterró a Sara, su mujer, en la cueva del campo de Macpela, frente a Mambré, o sea Hebrón, en la tierra de Canaán.
Abrahán era anciano, de edad avanzada, y el Señor había bendecido a Abrahán en todo.
Abrahán dijo al criado más viejo de su casa, que administraba todas las posesiones:
«Pon tu mano bajo mi muslo y júrame por el Señor, Dios del cielo y la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo de entre las hijas de los cananeos, en cuya tierra habito, sino que irás a mi tierra nativa a tomar mujer para mi hijo Isaac».
El criado contestó:
«Y si la mujer no quiere venir conmigo a esta tierra, ¿tengo que llevar a tu hijo a la tierra de donde saliste?».
Abrahán le replicó:
«De ninguna manera lleves a mi hijo allá. El Señor, Dios del cielo, que me sacó de la casa paterna y del país nativo, y que me juró: "A tu descendencia daré esta tierra", enviará su ángel delante de ti, y traerás de allí mujer para mi hijo. Pero, si la mujer no quiere venir contigo, quedas libre del juramento. Mas a mi hijo, no lo lleves allá».
Después de mucho tiempo, Isaac había vuelto del pozo de Lajay Roi. Por entonces habitaba en la región del Negueb.
Una tarde, salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio acercarse unos camellos.
También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó del camello.
Ella dijo al criado:
«¿Quién es aquel hombre que viene por el campo en dirección a nosotros?».
Respondió el criado:
«Es mi amo».
Entonces ella tomó el velo y se cubrió.
El criado le contó a Isaac todo lo que había hecho.
Isaac la condujo a la tienda de su madre Sara, la tomó por esposa y con su amor se consoló de la muerte de su madre.

Salmo

Sal 105

R/. Dad gracias al Señor porque es bueno
Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas de Dios,
pregonar toda su alabanza? R.

Dichosos los que respetan el derecho
y practican siempre la justicia.
Acuérdate de mí
por amor a tu pueblo. R.

Visítame con tu salvación:
para que vea la dicha de tus escogidos,
y me alegre con la alegría de tu pueblo,
y me gloríe con tu heredad. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13)


En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él se levantó y lo siguió.
Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.
Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:
«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».
Jesús lo oyó y dijo:
«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “Misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

Comentario al Evangelio del día. Fray Alexis González de León O.P.

Cuando Jesús llama a Mateo para que se una a su discipulado es consciente de llamar a alguien de mala fama, no querido, despreciado, un vendido a la causa económica de un imperio como el de Roma. Lo llama por su nombre. Pero no sólo a él. Es una llamada común: una llamada a encontrarse entre los pecadores; los que tienen necesidad de Dios, de verdad, de amor, y de consuelo; en definitiva, una necesidad de quedar sano de cuanto dolor le ha llevado a vivir perdido y sin rumbo en esta vida.

Jesús llama fundamentalmente a este tipo de personas, porque son los que carecen de amor y necesitan de una transformación profunda de interior. Necesitan tocar fondo, y poner fin a su modo de vida. Necesitan otra orientación, necesitan a personas que les hablen de una manera nueva de Dios y de la vida. Hay quienes nos ayudan a percibir la vida con otro sentido y procuran nuevas experiencias, donde el cambio personal se hace posible.

Muchas veces decimos de manera muy consciente que nadie nos podrá cambiar, ya la personalidad está forjada, sin embargo, siempre surgen los inconvenientes donde los demás nos increpan, nos interpelan o nos corrigen porque no aceptan nuestro modo de ser. Porque no siempre actuamos bien.

En otras ocasiones, siempre cargamos excesivamente las espaldas de las personas con exigencias morales que ni siquiera nosotros somos capaces de cumplir. Esto también requiere una transformación.

De ahí que Jesús nos sitúe en la misericordia. Todos tenemos alguna miseria. Todos tenemos alguna necesidad de comprensión y de consuelo ante la desesperación. Por eso, la misión de Jesús es clara: llamar a los pecadores, a las almas necesitadas de consuelo y orientación para alcanzar una visión más positiva de Dios, y una experiencia de fe donde la ternura esté presente en lugar de la valoración exigente de la moral.

Oremos por cuantos sienten la llamada de Jesús en su vida, para que no tengan miedo a sus miserias, las encaren con valentía y se dejen consolar por la ternura de Dios.
Godzdogz
L-B-P
#217
Sábado. 3 de julio de 2021. Santo Tomás Apóstol.

Primera lectura

Lectura de la carta de san Pablo los Efesios 2, 19-22


Hermanos:
Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros entráis con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

Salmo

Sal 116, 1. 2

R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
Alabad al Señor todas las naciones,
aclamadlo todos los pueblos. R/.

Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 24-29


Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Comentario al Evangelio del día. Sor Mª Ángeles Martínez, OP

Por paradójico que parezca existe una conexión profunda entre estos dos términos. Situémonos en el libro del Éxodo, Moisés anhela ver el rostro de Dios y este le responde: “hay un lugar junto a mí, te colocarás sobre la roca y al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano” (Ex 33,21-22). La mano de Dios cubre ante Moisés el misterio y lo introduce en la hendidura de la roca, es decir lo asocia a su “proyecto de salvación”. En el éxodo Moisés es mero espectador del misterio.

Si damos un paso y nos colocamos frente al pragmático Tomás descubrimos que la mano de Jesús le desvela el misterio e introduce a Tomás en la realidad de su “proyecto de Salvación”. Aquí el apóstol ya no es un mero espectador sino un instrumento de Salvación: “trae tu dedo, trae tu mano y métela en mi costado”, toca mis llagas y entra en la hendidura de mi misterio. Es como si dijera, entra en esa herida y descubre ese rostro que te estaba velado, el rostro de tu propia verdad, el rostro de la humanidad que ahora es mi “morada” y desde ahora será la tuya.

Es la experiencia contemplativa de la fe. En la hendidura de esa llaga (símbolo del amor hasta el extremo) encontramos nuestras propias heridas y las heridas de la humanidad. Para Tomás el camino comenzaba ahora.

Es significativo que el evangelio hace notar que “no estaba con ellos” cuando llegó Jesús; un triste dato para quienes tenemos como programa ser discípulos del Resucitado. Alejarse de la comunidad o no realizar el camino juntos/as destruye nuestra identidad y nos aleja de la luz de la fe. Desde ahí entendemos que el evangelista vuelva a insistir: “a los 8 días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos”. La palabra clave, dentro, no junto a ellos sino dentro, en el corazón de la comunidad, de la familia, donde se percibe el latir de Dios y donde los ojos de la fe se abren tan nítidamente que podemos percibir su rostro en todos: extranjeros, forasteros, heridos, no heridos. “Dichosos los que crean sin haber visto”.

Al igual que en Pablo de Tarso, la experiencia contemplativa de Tomás con el Resucitado le transformó en un “subversivo del Espíritu”, “Señor mío y Dios mío”. ¿Somos de los que permanecemos dentro de la comunidad tocando y sanando heridas y devolviendo dignidad y belleza a la humanidad?
Godzdogz
L-B-P
#218
Domingo. 4 de julio de 2021. XIV Domingo del Tiempo Ordinario.

Primera lectura

Lectura del Profeta Ezequiel 2, 2-5


En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie, y oí que me decía:
«Hijo de hombre, yo te envío a los hijos de Israel, un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Ellos y sus padres me han ofendido hasta el día de hoy. También los hijos tienen dura la cerviz y el corazón obstinado; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor." Te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, reconocerán que hubo un profeta en medio de ellos».

Salmo

Sal. 122, 1-2a. 2bcd. 3-4

R. Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R.

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R.

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 7-10


Hermanos:
Para que no me engría, se me ha dado una espina en la carne: un emisario de Satanás que me abofetea, para que no me engría. Por ello, tres veces le he pedido al Señor que lo apartase de mí y me ha respondido:
«Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad».
Así que muy a gusto me glorío de mis debilidades, para que resida en mí la fuerza de Cristo.
Por eso vivo contento en medio de las debilidades, los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 1-6


En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».
Y se escandalizaban a cuenta de él.
Les decía:
«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Comentario al Evangelio del día. D. Baldomero López OP.

Las lecturas de la misa de hoy nos proponen como modelo de conducta el «profetismo» representado por el profeta Ezequiel en la primera lectura del Antiguo Testamento y de modo eminente y definitivo por Jesús, en el evangelio de Marcos. Al usar el proverbio de que «no desprecian a un profeta nada más que en su casa», Jesús se presenta claramente como profeta. ¿Qué es un profeta o una profetisa, puesto que en los pueblos del oriente próximo esta era una función que también ejercían las mujeres –no así la del sacerdocio–? Pues es una de las personas que realiza la mediación entre Dios y su pueblo. En los principios del profetismo bíblico, era el mediador entre Dios y el rey de Israel, por la sencilla razón de que este y su corte eran los dueños absolutos de su pueblo y los que marcaban el modo de ser y de actuar de la gente. El pueblo israelita, en realidad, no pintaba nada en las decisiones que le atañían, por lo que era lógico que el profeta se dirigiera a los poderosos para comunicarles el mensaje de Dios sobre su modo de actuar.

Los profetas y las profetisas no hablaban por su cuenta, sino que transmitían el mensaje de Dios, veían la realidad de lo que sucedía a su alrededor con «los ojos de Dios»

Siempre ha circulado entre nosotros el dicho de que «Dios lo ve todo», queriendo expresar con ello que es un vigilante perspicaz al que nada se le escapa de cuanto hacemos los humanos. Pero deberíamos sustituir este proverbio de espía omnipresente que le atribuimos a Dios por este otro: «Dios lo ve todo de otra manera: al modo de un Padre misericordioso». Ante el hombre de la parábola atacado por salteadores y herido, pasaron un sacerdote, un levita y no vieron nada, pero el «buen» samaritano percibió con los «ojos de Dios» que allí había un hombre necesitado, al que vendó sus heridas, lo llevó a la posada y cuidó de él. (Lc 10, 30–37). Así son los profetas y las profetisas. Sus ojos son capaces de ver una realidad distinta de la que perciben los otros mortales. Para ello necesitan una relación muy profunda con Dios, de la que reciben la inspiración para hacerse con los «ojos de Dios» y ver al modo divino las cosas que suceden en la vida diaria de las personas.

Los profetas son personas amenazadas porque abordan las cuestiones más fundamentales de la sociedad, de la política, de la economía, del culto y de la religión con los ojos críticos de Dios, y esta actitud les acarrea la animadversión de los poderosos y de mucha otra gente. Jesús, el intermediario por excelencia entre Dios y los seres humanos, no fue bien recibido en Nazaret ni por su familia ni por sus paisanos. No aparecen con claridad los motivos por los que su familia y sus vecinos rechazaron a Jesús. Es muy probable que fuera la predicación del reinado de Dios. La gente esperaba un Mesías que los librara de los romanos y no uno que dijera que Dios se identificaba con el huérfano, con la viuda, con el hambriento, con el extranjero, con el enfermo o con el que estaba en la cárcel (Mt 25, 36 y ss.). La posibilidad de entender lo que dice Jesús solo se da cuando uno está dispuesto a hacerse discípulo de Jesús y a seguirle, a tener fe, como dice el evangelio de hoy.

Las iglesias de Jesús de hoy necesitan profetas y profetisas, quizás más que ningún otro carisma.Hacerse con los «ojos de Dios» requiere una relación profunda con Dios y una valentía a veces heroica para enfrentarse y desenmascarar a los corruptos, a los explotadores, a los que oprimen al emigrante, al pobre y al desvalido. Quien tenga la valentía de ser profeta o profetisa recibirá la confianza, la generosidad y la aceptación de algunas personas, pero otras muchas lo rechazarán, lo perseguirán, lo despreciarán y lo culparán. Si las iglesias de hoy no sienten estas amenazas, sino que viven muy tranquilas en un mundo de grandes injusticias, es que los profetas y las profetisas han desaparecido de estas iglesias que se llaman de Jesús.
Godzdogz
L-B-P
#219
Al no tener acceso durante mañana y pasado a las lecturas y comentarios que comparto, lo hago hoy.

Lunes. 5 de julio de 2021. San Antonio María Zacarías.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 28, 10-22a


En aquellos días, Jacob salió de Berseba en dirección a Jarán.
Llegó a un determinado lugar y se quedó allí a pernoctar, porque ya se había puesto el sol.
Tomando una piedra de allí mismo, se la colocó por cabezal y se echó a dormir en aquel lugar.
Y tuvo un sueño: una escalinata, apoyada en la tierra, con la cima tocaba el cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. El Señor, que estaba en pie junto a ella, le dijo:
«Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abrahán y el Dios de Isaac. La tierra sobre la que estás acostado la daré a ti y a tu descendencia.
Tu descendencia será como el polvo de la tierra, y te extenderás a occidente y oriente, a norte y sur; y todas las naciones de la tierra serán benditas por causa tuya y de tu descendencia. Yo estoy contigo; yo te guardaré donde quiera que vayas, te haré volver a esta tierra y no te abandonaré hasta que cumpla lo que he prometido».
Cuando Jacob despertó de su sueño, dijo:
«Realmente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía».
Y, sobrecogido, añadió:
«Qué terrible es este lugar; no es sino la casa de Dios y la puerta del cielo».
Jacob se levantó de madrugada, tomó la piedra que había colocado como cabezal, la ergidió como estela y derramó aceite por encima.
Y llamó a aquel lugar Betel, aunque antes la ciudad se llamaba Luz.
Jacob hizo un voto en estos términos:
«Si Dios está conmigo y me guarda en el camino que estoy haciendo, si me da pan para comer y vestidos para cubrirme, si vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios, y esta piedra que he erigido como estela será una casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo».

Salmo

Sal 90,1-2.3-4.14-15ab

R/. Dios mío, confío en ti
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti». R.

Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás.:
su verdad es escudo y armadura. R.

«Se puso junto a mi: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación». R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,18-26


En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:
«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».
Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.
Jesús se volvió y, al verla le dijo:
«¡Animo, hija! Tu fe te ha curado».
Y en aquel momento quedó curada la mujer.
Jesús llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:
«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».
Se reían de él.
Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se levantó.
La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

Comentario al Evangelio del día. Hna. Águeda Mariño Rico O.P.

Cuando escribo este comentario hace apenas unos días que ha fallecido mi madre, por un cáncer que en pocos meses se diagnosticó y se la llevó. Leo y releo estos relatos de curaciones y, siendo honesta, os tengo que compartir que muchas veces, durante estos meses que he tenido la suerte y bendición de poder acompañarla y cuidarla, he luchado entre esa petición de que la curase y la de que se cumpliera su voluntad con la fuerza y serenidad suficientes para vivirla, sobretodo sin sufrimiento ni angustia de mi madre. Os comparto también que vivió este tiempo con una valentía, amor y fe admirables, y que murió serena y en paz, envuelta en esa ternura que siempre la caracterizó. ¡Una bendición de Dios!

Por eso me uno al dolor del jefe de los judíos por la muerte de su hija, y la angustia y desamparo de la mujer condenada al aislamiento durante tantos años por ser considerada impura. ¡Con cuanta fe y esperanza se acercaron a Jesús! Ellos, sin esperanza alguna, dieron el paso arriesgado y confiado de la fe. Todo el ser de Jesús se conmovió, hasta la orla de su manto. “¡Animo, hija...””La niña no está muerta, está dormida…”. Sus palabras son de vida y de esperanza.

¿Dónde está la clave, dónde está la confianza suficiente para acercarte a Jesús y depositar en Él tu esperanza? Pocos días antes de morir, le pregunté a mi madre si sabía cuánto la queríamos. Y ella asintió, con una sonrisa enorme, y dijo ya con la voz muy débil: “¡Infinito!”. Entonces comprendí que ese era el gran milagro que Dios nos hacía en medio de tanto dolor y tanto amor. El jefe judío que sufría por su hija muerta, la mujer marginada que sufre en soledad, se encuentran con el amor infinito de Jesús.

El poder de Jesús puede manifestarse visiblemente con las curaciones, pero esa fuerza de vida viene del inmenso amor que nos tiene. Y a eso es a lo que nos convoca y envía como cristianos. La enfermedad, la muerte, serán parte de la realidad de la vida siempre. Responder con alborotos y parafernalias, o con el ostracismo y la marginación, es más común de lo que quisiéramos admitir.

El dolor de quien sufre requiere un absoluto respeto y delicadeza, y requiere propiciarle lo necesario para curarse y cubrir sus necesidades. Por eso responder desde el amor, sin cálculos ni medida, en el cuidado y el cariño de cada día, dando lo mejor de cada uno, procurando aliviar y dar lo que necesita, en la familia, en la sociedad, en cada pequeña o grande comunidad de vida, es el milagro más necesario y grande de todos.

Martes. 6 de julio de 2021. Santa María Goretti.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 32, 23-33


En aquellos días, todavía de noche se levantó Jacob, tomó a las dos mujeres, las dos criadas y los once hijos y cruzó el vado de Yaboc. Después de tomarlos y hacerles pasar el torrente, hizo pasar cuanto poseía.
Y Jacob se quedó solo.
Un hombre luchó con él hasta la aurora. Y viendo que no podía a Jacob, le tocó la articulación del muslo y se la dejó tiesa mientras peleaba con él.
El hombre le dijo:
«Suéltame, que llega la aurora».
Jacob respondió:
«No te soltaré hasta que me bendigas».
Él le preguntó:
«¿Cómo te llamas?».
Contestó:
«Jacob».
Le replicó:
«Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con hombres, y has vencido»
Jacob, a su vez, preguntó:
«Dime tu nombre».
Respondió:
«¿Por qué me preguntas mi nombre?».
Y le bendijo.
Jacob llamó aquel lugar Penuel, pues se dijo:
«He visto a Dios cara a cara y he quedado vivo».
Cuando atravesaba Penuel, salía el sol, y él iba cojeando. Por eso los israelitas, hasta hoy, no comen el tendón de la articulación del muslo, porque Jacob fue herido en dicho tendón del muslo.

Salmo

Sal 16,1.2-3.6-7.8.15

R/. Yo con mi apelación vengo a tu presencia, Señor
Señor, escucha mi apelación,
atiende a mis clamores,
presta oído a mi súplica,
que en mis labios no hay engaño. R.

Emane de ti la sentencia,
miren tus ojos la rectitud.
Aunque sondees mi corazón,
visitándolo de noche,
aunque me pruebes al fuego,
no encontrarás malicia en mí. R.

Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío;
inclina el oído y escucha mis palabras.
Muestra las maravillas de tu misericordia,
tú que salvas de los adversarios
a quien se refugia a tu derecha. R.

Guárdame como a las niñas de tus ojos,
a la sombra de tus alas escóndeme.
Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia,
y al despertar me saciaré de tu semblante. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,32-38


En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló.
La gente decía admirada:
«Nunca se ha visto en Israel cosa igual».
En cambio, los fariseos decían:
«Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.
Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dice a sus discípulos:
«Las mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

Comentario al Evangelio del día. D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.

En este Evangelio el Señor se presenta como la Buena Noticia del Reino: en Él, en su palabra y sus signos Dios irrumpe en la vida de los hombres: los de entonces y los ahora. Cada vez que se lee y se proclama la Palabra, ésta se hace presencia novedosa en la vida de cada uno. Pero esta es una verdad de fe y solo por ella puede ser reconocida: ahí tenemos a los fariseos sosteniendo que los signos del Señor son obra del espíritu del mal.

El signo de la curación del endemoniado mudo, tras la resurrección de la hija de Jairo es paradigma de tantos y tantos hombres que no pueden o no les dejan ser ellos mismos, expresar sus sentimientos, llevar a cabo su proyecto de vida por la pobreza material o espiritual... El encuentro con Cristo le liberó de ese mal que le atenazaba y que en gran medida las personas creamos con nuestros miedos. Le devolvió su salud, su dignidad, la oportunidad de ser quien Dios sueña para cada uno de nosotros desde nuestro principio.

El Evangelio, en su segunda parte, se refiere a la compasión del Señor por esas muchedumbres que salían a su encuentro y que notaba abatidas “como ovejas sin pastor”. Luego lo comenta a sus discípulos, implicándolos en la necesaria misión que a todos los cristianos compete. Jesús, en este sentido, nos lanza un desafío: hoy más que nunca, hemos de mostrar entrañas de misericordia hacia una humanidad que camina desorientada entre tantas ofertas de sentido (aunque en realidad la mayoría más parecen sinsentidos). Y no bastan los lamentos o las palabras.

Vamos a pedir, junto al Señor, que se susciten en nuestras comunidades buenas y santas vocaciones para la misión “ad gentes”, pero también tomar conciencia de que todos somos llamados a proclamar con nuestra vida la Buena Nueva del Evangelio.

“La compasión verdadera no es la que brota del sentimiento, sino la que se realiza en comunión. Compasión quiere decir padecer con. Comunión, estar unido con. Ni la una ni la otra pueden reducirse a un calorcito en el corazón, sino a una mano que ayuda o una mano que abraza. La falsa compasión es la de las mujeres que lloraban camino de la cruz. La verdadera, la del Cirineo, que ayudó a llevarla. Sólo una humanidad de cirineos hará posible que quienes sufren lleguen a descubrir que Alguien (y alguien) les ama”.

(José Luis Martín Descalzo “Compadecer con las manos”, de su libro “Razones para el amor”).
Godzdogz
L-B-P
#220
Miércoles. 7 de julio de 2021. San Fermín.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 41,55-57;42,5-7.17-24a:


En aquellos días, llegó el hambre a todo Egipto y el pueblo reclamaba pan al Faraón, y este decía a los egipcios:
«Id a José y haced lo que él os diga».
El hambre se extendió a toda la tierra, y José abrió los graneros y repartió raciones a los egipcios, mientras arreciaba el hambre en Egipto.
De todos los países venían a Egipto a comprarle a José, porque el hambre arreciaba en toda la tierra.
Los hijos de Jacob fueron a Egipto a comprar grano junto con otros grupos, pues había hambre en la tierra de Canaán.
José mandaba en el país y distribuía las raciones a todo el mundo.
Vinieron, pues, los hermanos de José y se postraron ante él, rostro en tierra. Al ver a sus hermanos José los reconoció, pero él no se dio a conocer, sino que les habló duramente:
Y los hizo detener durante tres días.
Al tercer día, José les dijo:
«Yo temo a Dios, por eso haréis lo siguiente, y salvaréis la vida: si sois honrados, uno de vosotros quedará bajo custodia en la casa donde estáis detenidos y los demás irán a llevar el grano a sus familias hambrientas. Después me traeréis a vuestro hermano menor; así probaréis que habéis dicho la verdad y no moriréis».
Ellos aceptaron, y se decían:
«Estamos pagando el delito contra nuestro hermano, cuando le veíamos suplicarnos angustiado y no le hicimos caso; por eso nos sucede esta desgracia».
Intervino Rubén:
«¿No os lo decía yo: "No pequéis contra el muchacho", y vosotros no me hicisteis caso? Ahora nos piden cuentas de su sangre».
Ellos no sabían que José les entendía, pues había usado intérprete. Él se retiró y lloró.

Salmo

Sal 32,2-3.10-11.18-19

R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando los vítores con bordones, R.

El Señor deshace los planes de las naciones,
frustra los proyectos de los pueblos;
pero el plan del Señor subsiste por siempre,
los proyectos de su corazón, de edad en edad. R.

Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme,
en los que esperan su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,1-7


En aquel tiempo, Jesús, llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaria, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».

Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra

Los tres sinópticos narran la elección de los doce apóstoles. Lucas precisa que lo hizo después de pasar la noche orando. Fue una elección pensada y orada. Había otros que seguían a Jesús. En los Hechos de los apóstoles, se dice que, para sustituir a Judas, el traidor, los once incorporaron al Colegio apostólico a Matías, “uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús”; así Pedro precisa la elección a los once (He 1,21). Jesús podía haberlo elegido apóstol, en vez de Judas Iscariote. No lo hizo. Desde el inicio, la Iglesia, que en sus comienzos se realiza en los apóstoles, estuvo conformada con personas imperfectas, no es una asociación de “puros”.

Jesús de momento les envía a “proclamad que el Reino de los cielos está cerca” a los judíos, no a paganos ni a samaritanos. Al final del evangelio de Mateo, 28,19, Jesús les envía “a todas las gentes”. La misión a la que alude este texto es misión previa, como entrenamiento, diríamos. Junto a la proclamación de la cercanía del Reino de los cielos, han de realizar un servicio de curación espiritual, expulsar espíritus inmundos, y corporal, curar toda enfermedad y dolencia. Unos versículos antes Mateo aplicaba a Jesús esa misma misión. Los apóstoles han de continuar la misión de Jesús. Esa es la tarea de la Iglesia. No tiene evangelio propio, ni misión propia. Su misión es la de Jesús: predicar el Reino de los cielos, y adelantarlo curando, haciendo el bien, acercándose a los necesitados, a los que sufren. Es necesario unir a la Palabra heredada de Jesús y proclamada por los apóstoles, la acción de ayuda en el cuerpo y en el espíritu a los necesitados.

¿Cómo nos vemos cada uno de los cristianos ante esa misión en nuestro ámbito familiar, social?
Godzdogz
L-B-P
#221
Jueves. 8 de julio de 2021. Beato Adriano de Fortescue.

Primera lectura

Génesis 44, 18-21. 23b-29; 45, 1-5


En aquellos días, Judá se acercó a José y le dijo:
«Permite a tu servidor decir una palabra en presencia de su señor; no se enfade mi señor conmigo, pues eres como el faraón. Mi señor interrogó a sus servidores: "¿Tenéis padre o algún hermano?", y respondimos a mi señor: "Tenemos un padre anciano y un hijo pequeño que le ha nacido en la vejez; un hermano suyo murió, y sólo le queda este de aquella mujer; su padre lo adora." Tú dijiste: a tus servidores "Traédmelo para que lo conozca. Si no baja vuestro hermano menor con vosotros, no volveréis a verme." Cuando subimos a casa de tu servidor, nuestro padre, le contamos todas las palabras de mi señor; y nuestro padre nos dijo: "Volved a comprar algunos alimentos." Le dijimos: "No podemos bajar si no viene nuestro hermano menor con nosotros". Él replicó: "Sabéis que mi mujer me dio dos hijos: uno se apartó de mi, y pienso que lo ha despedazado una fiera, pues no he vuelto a verlo; si arrancáis también a este de mi lado y le sucede una desgracia, hundiréis de pena mis canas en el abismo"».
José no pudo contenerse en presencia de su corte y gritó:
«Salid todos de mi presencia».
No había nadie cuando José se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron, y la noticia llegó a casa del faraón. José dijo a sus hermanos:
«Yo soy José; ¿vive todavía mi padre?».
Sus hermanos, perplejos, se quedaron sin respuesta. Dijo, pues, José a sus hermanos:
«Acercaos a mi».
Se acercaron, y les repitió:
«Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Pero ahora no os preocupéis, ni os pese el haberme vendido aquí, pues para preservar la vida me envió Dios delante de vosotros».

Salmo

Sal 104,16-17.18-19.20-21

R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor
Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey lo mandó desatar,
el Señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,7-15


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«ld y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.
Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies.
En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra que a aquella ciudad».

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Jesús envía a sus apóstoles a predicar el Reino de los cielos, el Reino de Dios, lo mismo que él predicaba. Para reforzar su predicación les da poder de hacer milagros. Es sublime la noticia que nos ha traído Jesús. Nos asegura que Dios no se conforma con habernos creado y regalarnos la vida humana. Quiere mantener unas relaciones muy estrechas con nosotros. Está dispuesto a ser nuestro Rey y Señor. Nos pide que aceptemos con gusto su estupenda propuesta y le nombremos el Rey y Señor de nuestra vida. Que le dejemos que guíe nuestros pasos, nuestra vida entera. Que no caigamos en la torpeza de nombrar a alguien o a algo de lo creado como nuestro Dios y Rey. Jamás nos darán lo que el Señor nos puede dar. Nuestro Dios nos hará el regalo de su amor, de su luz, de su propio Hijo… Si le dejamos que reine y dirija nuestra vida nos llevará por buenos caminos, nos guiará siempre por las sendas que nos conducen a la alegría de vivir ya en nuestra estancia terrena, antes de regalarnos para siempre la vida de total felicidad después de nuestra resurrección.

Al que escuche la predicación de los apóstoles y acepte el reinado de Dios en su vida, la paz invadirá su corazón. La relación con Dios, con todo lo que lleva consigo, será capaz de sosegar nuestro corazón, de disipar nuestras dudas y miedos, de… regalarnos su paz.

Las últimas palabras que pronuncia Jesús en el evangelio de hoy, nos parecen duras. Pero, a poco que reflexionemos, no son más que las consecuencias que sufrirán los que libremente rechacen a Dios y a todo lo que él nos ofrece.
Godzdogz
L-B-P
#222
Viernes. 29 de julio de 2021. San Juan de Colonia y compañeros mártires.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 46,1-7.28-30:


En aquellos días, Israel se puso en camino con todo lo que tenía, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Dios le dijo a Israel en una visión nocturna:
«Jacob, Jacob».
Respondió:
«Aquí estoy».
Dios le dijo:
«Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en una gran nación. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo mismo te haré subir; y José te cerrará los ojos».
Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre con los niños y las mujeres en las carretas que el faraón había enviado para transportarlos.
Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en la tierra de Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes, hijos y nietos, hijas y nietas. Llevó consigo a Egipto todos los descendientes.
Jacob envió a Judá por delante, adonde estaba José, para preparar el sitio en Gosén.
Cuando llegaron a Gosén, José hizo enganchar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre.
Al verlo se le echó al cuello y lloró abrazado a él.
Israel dijo a José:
«Ahora puedo morir, después de haber contemplado tu rostro y ver que vives todavía».

Salmo

Sal 36,3-4.18-19.27-28.39-40

R/. El Señor es quien salva a los justos
Confía en el Señor y haz el bien,
habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R.

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo de sequía,
en tiempo de hambre se saciarán. R.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados y los salva
porque se acogen a él. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,16-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas.
Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra.
En verdad os digo que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

Jesús nos previene que lo normal es que el anuncio del reino de Dios, incluso su misma presencia en la sociedad, nos vaya a acarrear dificultades serias, Hasta dentro de nuestras familias podremos encontrar oposición al Evangelio. En tales circunstancias necesitaremos practicar dos virtudes: la sagacidad y la sencillez.

La sagacidad es necesaria para descubrir dónde está el peligro. Hemos de pedir a Dios inteligencia para descubrir los engaños del mal consejero y ayuda y ayuda para protegernos de ellos. Porque frecuentemente el mal viene disfrazado bajo capa de bien.

La sencillez es contraria a la doblez, contraria a todo comportamiento que proclama una intención noble y sólo sirve para esconder la injusticia, la ambición o la vanidad Es la virtud a la que se suele llamar la pureza de intención. Bienaventurados los limpios de corazón, dijo Jesús. Así actuaba Él mismo: con sagacidad y un corazón limpio y sencillo.

Pidamos al Señor poder seguirle en la práctica de estas dos virtudes.
Godzdogz
L-B-P
#223
Sábado. 10 de julio de 2021. Santas Rufina y Segunda.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 49,29-32;50,15-26a:


En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus hijos:
« Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela frente a Mambré, en la tierra de Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad. Allí enterraron a Abrahán y Sara, su mujer; allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí enterré yo a Lía. El campo y la cueva fueron comprados a los hititas».
Cuando los hermanos de José vieron que había muerto su padre, se dijeron:
«A ver si José nos guarda rencor y quiere pagarnos todo el mal que le hicimos».
Y mandaron decir a José:
«Antes de morir tu padre nos encargó: "Esto diréis a José: Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron". Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre”».
José, al oírlo, se echó a llorar. Entonces vinieron los hermanos, se postraron ante él, y le dijeron:
«Aquí nos tienes, somos tus siervos».
Pero José les respondió:
«No temáis ¿soy yo acaso Dios? Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a un pueblo numeroso, como hoy somos. Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos».
Y los consoló, hablándoles al corazón.
José habitó en Egipto con la familia de su padre y vivió ciento diez años. José llegó a conocer a los descendientes de Efraín, hasta la tercera generación, y también a los hijos de Maquir, hijo de Manasés, que nacieron sobre sus rodillas.
Más adelante, José dijo a sus hermanos:
«Yo voy a morir. Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que juró dar a Abrahán, Isaac y Jacob».
Luego José hizo jurar a los hijos de Israel:
«Cuando Dios os visite, os llevaréis mis huesos de aquí».
José murió a los ciento diez años.

Salmo

Sal 104,1-2.3-4.6-7


R/. Humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas. R.

Gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro. R.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,24-33


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados!
No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse.
Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído, pregonadlo desde la azotea.
No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la “gehenna”. ¿No se venden un par de gorriones por unos céntimos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; valéis más vosotros que muchos gorriones.
A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

Comentario al Evangelio del día. Sor Cristina Tobaruela O. P.

Hoy en el evangelio de Mateo, por tres veces nos exhorta el Señor a no tener miedo. Es una llamada a no desanimarnos y mostrar valor y confianza en los momentos difíciles.

Es una invitación a no tener miedo a decir la verdad, tan ausente hoy de la vida social, cuando los medios de comunicación muchas veces hacen aparecer la verdad como mentira y la mentira como verdad. Una invitación a superar el miedo que surge de la impresión de que las instituciones sociales, económicas y políticas no son capaces de resolver los problemas actuales.

El que ha conocido a Jesús recibe la fuerza necesaria para no agobiarse pensando que los problemas no tienen solución. Dios, que es providente, cuida de sus discípulos.

La fe es fuerza contra el miedo y osadía para seguir creyendo en el futuro del hombre desde una confianza ilimitada en Dios, Padre de todos.

A lo único que han de temer los discípulos es que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad, y así les haga ofender a Dios. Porque quien se aleja de Dios, se pierde por siempre.
Godzdogz
L-B-P
#224
Domingo. 11 de julio de 2021. XV Domingo del Tiempo Ordinario.

Primera lectura

Lectura del Profeta Amós 7, 12-15


En aquellos días, Amasías, sacerdote de Betel, dijo a Amós:
«Vidente, vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan y allí profetizar. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».
Pero Amós respondió a Amasías:
«Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y cultivador de sicomoros.
Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel”».

Salmo

Sal. 84, 9ab-10. 11-12. 13-14

R: Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos.»
La salvación está cerca de los que lo temen,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R.

El Señor nos dará lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
y sus pasos señalarán el camino. R.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1, 3-14


Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bendiciones espirituales en los cielos.
Él nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor.
Él nos ha destinado por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad, a ser sus hijos, para alabanza de la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en el Amado.
En él, por su sangre, tenemos la redención, el perdón de los pecados, conforme a la riqueza de la gracia que en su sabiduría y prudencia ha derrochado para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad: el plan que había proyectado realizar por Cristo, en la plenitud de los tiempos: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.
En él hemos heredado también los que estábamos destinados por decisión del que lo hace todo según su voluntad, para que seamos alabanza de su gloria quienes antes esperábamos en el Mesías.
En él también vosotros, después de haber escuchado la palabra de verdad - el evangelio de vuestra salvación -, creyendo en él habéis sido marcados con el sello del Espíritu Santo prometido.
Él es la prenda de nuestra herencia, mientras llega la redención del pueblo de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 7-13


En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y añadió:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Comentario al Evangelio del día. Fr. Edgar Amado D. Toledo Ledezma, OP


Jesús ha llamado a sus seguidores más cercanos, es decir, a los Doce y los envía con instrucciones bien precisas acerca de cómo deben ir a predicar por los pueblos y aldeas de aquella Galilea del siglo I. Lo mismo hizo Dios con el profeta Amós: lo llamó y envió a profetizar...

Esta es la vocación de todo bautizado y bautizada. Todo discípulo de Jesús está llamado a ser misionero, está destinado a ser enviado, a ponerse en camino, a compartir con sus hermanos y hermanas una Buena Noticia. Esto exige una respuesta, y también la renuncia a ciertas comodidades y seguridades. El discípulo es enviado solo con lo imprescindible para el camino, está llamado a confiar completamente en el que lo envía; es por eso que no necesita prever cosas para el camino.

A veces pienso que en la Iglesia hemos puesto demasiadas veces nuestra confianza precisamente en aquellas cosas accesorias y olvidamos que nuestra seguridad está solo en el Señor que nos llama y envía.

¿Cómo estoy viviendo mi vocación de enviado y enviada en este tiempo?

Con autoridad sobre los espíritus impuros

Según el Evangelio de Marcos, Jesús envía a los Doce con autoridad (exousía) sobre los espíritus inmundos (pneumáton ton akátharton); y ellos salieron a predicar la conversión. Es muy interesante como el evangelista narrativamente muestra en qué consiste esa autoridad sobre los espíritus inmundos: llamar a la conversión.

Me pregunto si en la Iglesia, en nuestras comunidades religiosas y parroquiales estamos ejercitando esta autoridad, es decir, si estamos invitando, llamando, exhortando a la conversión, tanto personal y comunitaria.

Pero, ¿por qué necesitamos llamar a la conversión?

Invitar a la conversión porque simplemente necesitamos echar esos "espíritus inmundos" que contaminan nuestras relaciones interpersonales y fraternas, nos vuelven indiferentes al sufrimiento del hermano y la hermana, esclerotizan nuestros corazones frente al otro que busca refugio, salud, trabajo, oportunidad de crecer, amor, respeto, libertad, en fin, una vida digna, pero que no son "de los nuestros". Y así podríamos hacer una lista mucho más larga de los valores, actitudes y comportamientos que son contaminadas precisamente por esos "impuros espíritus".

Echar los demonios y curar forma parte de la misión de los enviados. Jesús les ha dado autoridad para eso. En este mundo atravesado por las muertes y enfermedades a causa de la pandemia, más que nunca se hace necesario el servicio de los discípulos y misioneros que curen diversas enfermedades y conforten a los cansados del camino. El anuncio del Evangelio no es indiferente al sufrimiento del hermano y hermana: curar, consolar, aliviar el dolor, el sufrimiento, el hambre, el frío, la falta de amor, el rechazo, la discriminación....

Me pregunto cómo estamos llevando a cabo esta tarea...

¿Por qué lo hacemos?
Uno se puede preguntar con toda razón por qué debe ser enviado, llamar a la conversión, echar demonios y curar. La carta a los Efesios nos da un bella y profunda respuesta:

porque Dios padre nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes; porque El nos eligió antes de la creación del mundo para ser irreprochables por el amor...

porque hemos recibido mucho en la vida;

porque Dios ha derramado con derroche el tesoro de su gracia en nuestros corazones;

porque hemos sido salvados por pura gracia mediante el sacrificio de Jesús en la cruz.

Si aún no he experimentado esto, seguramente, tampoco comprenderé el llamado, el envío ni la misión que tengo como bautizado y bautizada.

Quisiera terminar con las palabras del Papa san Pablo VI:

"Paradójicamente, el mundo, que a pesar de los innumerables signos de rechazo de Dios lo busca sin embargo por caminos insospechados y siente dolorosamente su necesidad, el mundo exige a los evangelizadores que le hablen de un Dios a quien ellos mismos conocen y tratan familiarmente, como si estuvieran viendo al Invisible. El mundo exige y espera de nosotros sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos, especialmente para los pequeños y los pobres, obediencia y humildad, desapego de sí mismos y renuncia. Sin esta marca de santidad, nuestra palabra difícilmente abrirá brecha en el corazón de los hombres de este tiempo. Corre el riesgo de hacerse vana e infecunda." (EN 76)
Godzdogz
L-B-P
#225
Lunes. 12 de julio de 2021. S. JUAN GUALBERTO.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 1,8-14.22


En aquellos días, surgió en Egipto un faraón nuevo que no había conocido a José, y dijo a su pueblo:
«Mirad, el pueblo de los hijos de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros: obremos astutamente contra él, para que no se multiplique más ; no vaya a declararse una guerra y se alíe nuestros enemigos, nos ataque y después se marche del país».

Así, pues, nombraron capataces que los oprimieron con cargas, en la construcción de las ciudades granero, Pitón y Ramsés. Pero, cuanto más los oprimían, ellos crecían y se propagaban más, de modo que los egipcios sintieron aversión hacia los israelitas.

Los egipcios esclavizaron a los hijos de Israel con crueldad y les amargaron su vida con el duro trabajo del barro y de los ladrillos y con toda clase de faenas del campo; los esclavizaron con trabajos crueles.

Y el faraón ordenó a todo su pueblo:
«Cuando nazca un niño, echadlo al Nilo; si es niña, dejadla con vida».

Salmo

Sal 123,1-3.4-6.7-8

R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
- que lo diga Israel -,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros. R.

Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor,
que no nos entregó
en presa a sus dientes. R.

Hemos salvado la vida, como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió,
y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 34-11,1


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espada. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.

El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mi; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mi no es digno de mi; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mi. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mi, la encontrará.

El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.

El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, sólo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.

El texto del evangelio de hoy nos puede parecer fuerte, incluso un poco duro: ¿Qué es eso que Jesús ha venido a traer espada? ¿No es Él “el príncipe de la paz”? ¿Cómo va a venir a enemistar al hombre con su padre, y la hija con su madre, no ha venido a traer el amor para todos?, ¿o es que la familia está excluida de ese amor?

Mateo afirma el amor a la familia (15, 3-6; 19,9), y no deja de lado el “antiguo” precepto de honrar a los padres, sin embargo, este es relativizado en caso de conflicto con el seguimiento de Jesús. El evangelista, al situar estas palabras al final del discurso de la misión está estableciendo el valor absoluto de la relación de Jesús con sus discípulos. Lo decisivo es la adhesión a su persona, y en caso de conflicto entre los propios vínculos familiares y el seguimiento de Jesús, la opción ha de estar clara (10,37). Hay que tener en cuenta que la familia no implicaba solo el núcleo de relaciones afectivas, sino la identidad social y económica. El optar por Jesús en detrimento de la familia, constituía renunciar a un estatus socioeconómico, y con ello, no hacer de este la clave de la identidad de la persona. La identidad del discípulo de Jesús va a ser precisamente esa “ser discípulo”.

Junto a ello, no podemos obviar que el compromiso del anuncio del reinado de Dios por sendas y caminos, en no pocas ocasiones hace incompatible la vinculación efectiva y permanente a la familia. Los discípulos al igual que el Maestro han de aceptar que la itinerancia forme parte de su existencia (Mt 4,22; Mt 8, 21-22).

“Tomar la cruz” será otra de las condiciones para ser discípulo (cf. 10,38; Mt 16,24). Este ha de asumir las dos dimensiones que implica: por un lado, el conflicto con las realidades humanas: familia, poder político o económico; y, por otro, el riesgo de perder la vida por la causa de Jesús (Mt 10, 17-25). Así la relación del discípulo con el Maestro le llevará a vivir paradojas: “quien pierda la vida por Jesús, la encontrará”.

El seguimiento de Jesús, aunque conlleva haber descubierto el gran tesoro de la VIDA y disfrutarlo, nos exige desprendernos de muchas realidades para caminar ligeros de equipaje tras el Único Maestro. ¿Estamos dispuestos a ello?
Godzdogz
L-B-P
#226
Martes. 13 de julio de 2021. San Enrique.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 2,1-15a:


En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la misma tribu. Ella concibió y dio a luz un niño. Viendo que era hermoso, lo tuvo escondido tres meses. Pero, no pudiendo tenerlo escondido por más tiempo, tomó una cesta de mimbre, la embadurnó de barro y pez, colocó en ella a la criatura, y la depositó entre los juncos, junto a la orilla del Nilo.

Una hermana del niño observaba a distancia para ver en qué paraba todo aquello.

La hija del faraón bajó a bañarse en el Nilo, mientras sus criadas la seguían por la orilla del río. Al descubrir la cesta entre los juncos, mandó una criada a recogerla.

La abrió, miró dentro, y encontró un niño llorando.

Conmovida, comentó:
«Es un niño de los hebreos».

Entonces, la hermana del niño dijo a la hija del faraón:
«¿Quieres que vaya a buscarle una nodriza hebrea que críe al niño?».

Respondió la hija del faraón:
«Vete».

La muchacha fue y llamó a la madre del niño.

La hija del faraón le dijo:
«Llévate al niño y críamelo, y yo te pagaré».

La mujer tomó al niño y lo crió.

Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la hija del faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, diciendo: «lo he sacado del agua».

Pasaron los años. Un día, cuando Moisés ya era mayor, fue adonde estaban sus hermanos y los encontró transportando cargas. Y vio cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, uno de sus hermanos.

Miró a un lado y a otro, y, viendo que no había nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena.

Al día siguiente, salió y encontró a dos hebreos riñendo, y dijo al culpable:
«¿Por qué golpeas a tu compañero?».

Él le contestó:
-«¿Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Es que pretendes matarme como mataste al egipcio?».

Moisés se asustó y pensó:
«Seguro que saben lo ocurrido».

Cuando el faraón se enteró del hecho, buscó a Moisés para matarlo. Pero Moisés huyó del faraón y se refugió en la tierra de Madián.

Salmo

Sal 68,3.14.30-31.33-34

R/. Los humildes, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón
Me estoy hundiendo en un cieno profundo
y no puedo hacer pie;
he entrado en la hondura del agua,
me arrastra la corriente. R.

Mi oración se dirige a ti,
Señor, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude. R.

Yo soy un pobre malherido;
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos,
proclamaré su grandeza con acción de gracias. R.

Miradlo, los humildes, y alegraos,
buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,20-24


En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque no se habían convertido:
«¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza.

Pues os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.

Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.

Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy.

Pues os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti».

Comentario al Evangelio del día. D. José Vicente Vila Castellar, OP

Mateo en el capítulo 11 de su evangelio nos muestra como Jesús, al ver la actitud de sus paisanos, que, en general, permanecían impasibles ante el anuncio del Reino de Dios y, salvo muestras de admiración ante los prodigios que realizaba, no acababan de creerse la Buena Noticia que les hacía llegar; esta situación lo decepcionaba en gran manera.

No sabemos a ciencia cierta si el propio Jesús expresó estas lamentaciones o, más bien, son fruto del ánimo de los primeros cristianos para reforzar su predicación.

Estas ciudades a las que se refiere este pasaje, eran poblaciones con un significado especial, Corozaín y Betsaida eran la base de las escuelas rabínicas y Cafarnaún fue el centro de las enseñanzas de Jesús, pero tampoco se caracterizó por la aceptación de la nueva doctrina.

En todas ellas, el Maestro, había realizado multitud de signos extraordinarios, pero no se encontró el eco que esperaba, por eso las compara con las ciudades paganas, Tiro y Sidón eran las más próximas a la tierra de Israel, y Sodoma, según el Antiguo Testamento, fue destruida por el fuego como castigo a su incredulidad.

Dios no toma represalias ante las actitudes de rechazo a su Palabra, pero sí es verdad que, el no hacer caso a la nueva vida que ofrece Jesús en su predicación, puede mover al desánimo.

Aprovechemos, pues, todo lo bueno que nos ofrece el Señor si estamos abiertos a su Palabra, y modifiquemos nuestra vida para que el amor a Dios y al prójimo sean los motores que nos muevan en nuestra vida con relación a los demás.

Que las enseñanzas que Jesús pone a nuestro alcance, no caigan en saco roto y seamos capaces de convertirnos en espejos que reflejen el amor de Dios a los que nos rodean.

¿Nos aferramos a nuestra zona de bienestar y no reaccionamos ante las injusticias? ¿Nos dejamos llevar por el desaliento ante la incomprensión? ¿Somos capaces de insistir “a tiempo y a destiempo” como dice San Pablo?
Godzdogz
L-B-P
#227
Miércoles. 14 de julio de 2021. San Camilo de Lelis.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 3,1-6.9-12


En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios.

El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.

Moisés se dijo:
«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver por qué no se quema la zarza».

Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:
«Moisés, Moisés».

Respondió él:
«Aquí estoy».

Dijo Dios:
«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado».

Y añadió:
«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob».

Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios.

El Señor le dijo:
«El clamor de los israelitas ha llegado a mí, y he visto cómo los tiranizan los egipcios. Y ahora marcha, te envió al faraón para que saques a mi pueblo, a los hijos de Israel».

Moisés replicó a Dios:
«¿Quién soy yo para acudir al faraón o para sacar a los hijos de Israel de Egipto?».

Respondió Dios:
«Yo estoy contigo; y esta es la señal de que yo te envió: cuando saques al pueblo de Egipto, daréis culto a Dios en esta montaña».

Salmo

Sal 102,1-2.3-4.6-7

R/. El Señor es compasivo y misericordioso
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,25-27


En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:
«Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

La respuesta de Dios es una llamada a la confianza. Le asegura estar con él en los momentos difíciles. Ese “yo estoy contigo” es una forma de garantizarle confianza. Desde ahí puede abordar la propuesta del Señor. Y Dios le asegura que estará con él para guiar a su pueblo y, una vez alejado de Egipto, se acercarán a aquella montaña para dar culto a Dios.

Hasta ahí la lectura. La reflexión personal nos invita a cuestionarnos hasta qué punto las necesidades de los demás tienen peso en nuestra vida. ¿Hasta qué punto nos sentimos comprometidos a responder a la llamada constante de Dios o pensamos que eso le corresponde a otros, porque, creemos que están más preparados, que saben más, escabulléndonos así del compromiso? La llamada de Dios es personal y su respuesta es siempre la misma: Yo estoy contigo.

Los sabios y entendidos frente a la gente sencilla
La vida de Jesús se ha ido complicando. Los enemigos van surgiendo entre los importantes, “los sabios”, aquellos que se sienten por encima de los demás. Son esos que desprecian a la mayoría de las personas porque los consideran iletrados e ignoran tantas cosas… La sabiduría de estos “entendidos” es solo conocimiento de la ley, solo eso. Son impermeables a la acción de Dios que llega a través de Jesús. Los “sabios y entendidos” lo constituyen ese grupo de personas que se presentan a Jesús con prejuicios, con preguntas capciosas, deseosos de sorprenderlo en algún momento y tener así argumentos para desautorizarlo.

¿Quién es sabio ante Dios?
Es la pregunta que surge espontáneamente al leer este pasaje. Jesús conoce muy bien esas actitudes de los importantes,de los que lo escuchan, no para dejarse empapar de sus palabras, sino para sorprenderlo en algún traspiés y así justificar sus actitudes prepotentes.

Por eso, el observar en su entorno personas sencillas, abiertas a Dios, que no pueden presumir de sabidurías humanas, pero lo escuchan con interés y van tras de Él con alegría, emociona a Jesús. De esa emoción surge esa oración espontánea, de reconocimiento ante la acción de Dios que no duda en manifestarse a las personas sencillas. Esas sí son “sabias”, no porque sepan mucho, sino porque se ven necesitadas y saben detectar la presencia de Dios, sabiendo dirigir su vida por el camino recto, aunque los entendidos las desprecien como ignorantes. Así es Dios. Se manifiesta a los humildes y se oculta a los orgullosos. La historia de Israel es una constatación de este hecho.

Los “sabios” saben muchas cosas de la historia de Israel, saben los salmos y, seguramente, los recitan con frecuencia, pero, como en la vieja leyenda irlandesa, no conocen al pastor. Saben, saben, pero no conocen, no tienen relación familiar con Él. La gente sencilla, hambrienta de esperanza, lo busca, lo espera y, por eso, lo descubre en Jesús. No es raro que sus palabras cayeran en sus vidas como aliento y alivio. Lo estaban necesitando y, por eso, son recibidas con gozo. Son una “buena noticia” y por eso lo siguen entusiasmados.

¿Dónde nos colocamos?
Hoy, y siempre, los hombres nos hemos posicionado ante Jesús desde esa doble actitud. Los “sabios” que viven desde la sospecha, que rechazan porque siempre piden pruebas, que creen saber demasiado como para aceptar a alguien que viene en la sencillez de quien se siente en la verdad; que trae un mensaje de esperanza, que presenta a un Dios como padre bondadoso que acoge a todos, un hombre “de pueblo” que sorprende, los deja indiferentes, ya que no responde a sus expectativas, no encaja en sus planteamientos.

Los humildes, hoy y siempre, son los que con corazón sencillo saben ver en la persona de Jesús la presencia de Dios entre nosotros. Lo escuchan con interés, lo aceptan, lo siguen y mantienen con Él una relación de confianza, tratando de responder a su llamada con entusiasmo.

Esa gente buena es la que, también hoy, es motivo de alegría para Jesús. Él sigue glorificando a Dios porque su acción está presente entre los pobres, los sencillos, los que no cuentan y, por eso, son descartados por los sabios y entendidos. Esos sencillos que, muchas veces, son rechazados porque no “saben”, aunque conozcan y vivan la presencia de Dios con intensidad y alegría. Esos que siguen descubriendo a Jesús en el trasiego del día a día y tratan de ser fieles a su persona. ¿Dónde te colocas tú?
Caparsso
Linebacker
#228
Godzdogz
L-B-P
#229
Jueves. 15 de julio de 2021. San Buenaventura.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 3, 13- 20


En aquellos días, al escuchar Moisés la voz del Señor entre las zarzas, le replicó:
«Mira, yo iré a los hijos d Israel y les diré: "El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros". Si ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?”, ¿qué les respondo?»

Dios dijo a Moisés:
«"Yo soy el que soy"; esto dirás a los hijos de Israel: " 'Yo soy” me envía a vosotros».

Dios añadió:
«Esto dirás a los hijos de Israel: "El Señor, Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación".

Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: "El Señor Dios de vuestros padres se me ha aparecido, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, y me ha dicho: '”He observado atentamente cómo os tratan en Egipto y he decidido sacaros de la opresión egipcia y llevaros a la tierra de los cananeos, hititas, amorreos, perizitas, heveos y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel".

Ellos te harán caso, y tú, con los ancianos de Israel, te presentarás al rey de Egipto y le diréis: "El Señor Dios de los hebreos, nos ha salido al encuentro y ahora nosotros tenemos que hacer un viaje de tres jornadas por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor nuestro Dios".

Yo sé que el rey de Egipto no os dejará marchar ni a la fuerza; pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con prodigios que haré en medio de él, y entonces os dejará marchar».

Salmo

Sal 104,1.5.8-9.24-25.26-27

R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R.

Se acuerda de su alianza eternamente,
de la palabra dada, por mil generaciones;
de la alianza sellada con Abrahán,
del juramento hecho a Isaac. R.

Dios hizo a su pueblo muy fecundo,
más poderoso que sus enemigos.
A estos les cambió el corazón
para que odiasen a su pueblo,
y usaran malas artes con sus siervos. R.

Pero envió a Moisés, su siervo,
y a Aarón, su escogido,
que hicieron contra ellos sus signos,
prodigios en la tierra de Cam. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,28-30


En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Cuando tenemos una enfermedad acudimos a quien más sabe de la salud humana, acudimos a un médico para que nos libre de esa dolencia. Jesús nos invita a que cuando estemos cansados y agobiados en nuestro discurrir vital acudamos a él porque está dispuesto a echarnos una mano y aliviarnos. Jesús tiene la medicina adecuada. Nos pide que carguemos con su yugo porque “mi yugo es llevadero y mi carga ligera”. El yugo de Jesús lo conocemos y en él encontramos su luz, su amor, su perdón, su verdad… alimentos que sacian nuestro corazón, y con los que somos capaces de superar todas las adversidades que la vida nos pueda deparar. No lo olvidemos, su yugo no acabó en el viernes santo… acabó en el domingo de resurrección.

Una vez más, hay que repetir que los cristianos no somos los que oímos las palabras de Jesús y nos las creemos… vamos más allá, somos los que después de oír sus palabras las llevamos a nuestra vida y experimentamos que Jesús tiene razón, y que son el camino que nos lleva a la vida y vida en abundancia. Y cuando en nuestro día a día el cansancio y el agobio nos visitan… experimentamos el descanso y la paz que solo Jesús nos puede proporcionar.
Godzdogz
L-B-P
#230
Viernes. 16 de julio de 2021. Nuestra Señora del Carmen.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 11,10-12,14


En aquellos días, Moisés y Aarón hicieron muchos prodigios en presencia del faraón; pero el Señor hizo que el faraón se obstinara en no dejar marchar a los hijos de Israel de su tierra.

Dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto:
«Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año. Decid a toda la asamblea de Israel: "El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año; lo escogeréis entre los corderos o los cabritos.

Lo guardaréis hasta el día catorce del mes y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer”. Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo comáis.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, y comeréis panes sin fermentar y hierbas amargas.

No comeréis de ella nada crudo, ni cocido en agua, sino asado a fuego: con cabeza, patas y vísceras. No dejaréis restos para la mañana siguiente; y, si sobra algo, lo quemaréis.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el Paso del Señor.

Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde habitáis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo ante vosotros, y no habrá entre vosotros plaga exterminadora, cuando yo hiera a la tierra de Egipto.

Este será un día memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta en honor del Señor. De generación en generación, como ley perpetua lo festejaréis.

Salmo

Sal 115,12-13.15-16be.17-18

R/. Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación
invocando el nombre del Señor. R.

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas. R.

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando el nombre del Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,1-8


En aquel tiempo, atravesó Jesús en sábado un sembrado; los discípulos, que tenían hambre, empezaron a arrancar espigas y a comérselas.

Los fariseos, al verlo, le dijeron:
«Mira, tus discípulos están haciendo una cosa que no está permitida en sábado».

Les replicó:
«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios y comieron de los panes de la proposición, cosa que no les estaba permitida ni a él ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes.

¿Y no habéis leído en la ley que los sacerdotes pueden violar el sábado en el templo sin incurrir en culpa?

Pues os digo que aquí hay uno que es más que el templo.

Si comprendierais lo que significa "quiero misericordia y no sacrificio", no condenaríais a los inocentes. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Comentario al Evangelio del día. Fray Alexis González de León O.P.

Mateo nos sitúa en una de las muchas acciones liberadoras de Jesús respecto a la ley del sábado. Demasiadas leyes escritas que obligan y oprimen al hombre sencillo, mientras que reyes y sacerdotes incurren en delitos por las mismas razones: Sentir hambre. Sin embargo, moralizamos en dirección a los otros para condicionar sus actitudes y su libertad.

No es lo mismo comer teniendo posibilidades para ello, que careciendo de los bienes necesarios para alimentarse cada día. No son razones de justicia los que mueven a sacerdotes y reyes para comer de los frutos del templo. Al contrario, parece más la comodidad, la usurpación, o una inmediata necesidad movida por un impulso primario.

Hay situaciones y momentos en el que el hambre aprieta y muerde, cuando se presenta con cara de precariedad y miseria. Entonces está justificado comer de la ofrenda que se recibe en el templo.

El Evangelio nos muestra que no hay que condenar a los que son inocentes de la corrupción, de la opresión, sino que son víctimas de las mismas. Con ellos hay que tener misericordia. El sacrificio si no se hace desde la compasión no tiene sentido. Dios vuelve su mirada nuevamente a la misericordia. El sacrificio tiene sentido únicamente desde la misericordia.

Habría que examinar nuestro cuerpo legal y la actitud práctica. Hay mucha gente cumpliendo condena por delitos insignificantes. Y personas viviendo en libertad habiendo cometido delitos de corrupción, que han escandalizado a todo el mundo. No es que haya que suavizar los delitos, o el uso de las leyes. Pero en la cultura queda un sentimiento de injusticia y permisividad cuando lo escandaloso queda impune.

Oremos por cuantos sienten hambre y viven presos: para que sientan la solidaridad de todos los creyentes y el consuelo que libera por medio de Dios.
Godzdogz
L-B-P
#231
Sábado. 17 de julio de 2021. Beato Ceslao de Polonia.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 12, 37-42.


En aquellos días, los hijos de Israel marcharon de Ramsés hacia Sucot: eran seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños; y les seguía una multitud inmensa, con ovejas y vacas y enorme cantidad de ganado.

Cocieron la masa que habían sacado de Egipto en forma de panes ázimos, pues no había fermentado, porque los egipcios los echaban y no los dejaban detenerse; y tampoco se llevaron provisiones.

La estancia de los hijos de Israel en Egipto duró cuatrocientos treinta años.

Cumplidos los cuatrocientos treinta años, el mismo día, salieron de Egipto las legiones del Señor.

Fue la noche en que veló el Señor para sacarlos de la tierra de Egipto. Será la noche de vela, en honor del Señor, para los hijos de Israel por todas las generaciones.

Salmo

Sal 135,1.23-24.10-12.13-15

R/. Porque es eterna su misericordia
Dad gracias al Señor porque es bueno: R.

En nuestra humillación, se acordó de nosotros: R.

Y nos libró de nuestros opresores: R.

Él hirió a Egipto en sus primogénitos: R.

Y sacó a Israel de aquel país: R.

Con mano poderosa, con brazo extendido: R.

Él dividió en dos partes el mar Rojo: R.

Y condujo por en medio a Israel: R.

Arrojó en el mar Rojo al faraón y a su ejército: R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12, 14-21.


En aquel tiempo, al salir de la sinagoga, los fariseos planearon el modo de acabar con Jesús.

Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos lo siguieron.

Él los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran.

Así se cumplió lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, en quien me complazco. Sobre él pondré mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones.

No porfiará, no gritará, nadie escuchará su voz por las calles.

La caña cascada no la quebrará, la mecha vacilante no lo apagará, hasta llevar el derecho a la victoria; en su nombre esperarán las naciones».

Comentario al Evangelio del día. Sor Miria de Jesús Gómez O.P.

Este pasaje del evangelio de Mateo se sitúa justo en el centro de su narración. En el modo de escritura judío, el centro del relato lo ocupa el núcleo más importante de su mensaje. En los versículos anteriores el autor presenta la curación de un enfermo en sábado. Para Jesús, la persona está por encima de los legalismos, incluso del precepto de descanso sabático que se había convertido en una estructura opresora. Su intención original que preservaba para los trabajadores un descanso suficiente se había pervertido y adquirido una carga moral sin contenido. Jesús se siente libre de contravenir el precepto en orden a la libertad de las personas y a procurarles el bien. Pero esta libertad de Jesús rompe la casuística farisea que intenta eliminar lo que altera su orden establecido.

El versículo 14 de este capítulo 12 de Mateo, marca el inicio de las deliberaciones del desenlace final de Jesús. Jesús muere acusado, perseguido por el orden religioso establecido de su tiempo, por superar la comprensión de un culto ritual, vacío, sin misericordia, más pendiente de conservar una estructura religiosa que de reconocer la imagen de Dios en el rostro del otro.

El evangelista responde a las intenciones asesinas de los fariseos colocando a Jesús en línea con los grandes profetas israelitas y dando vida con sus acciones a los anuncios mesiánicos que inician un nuevo modo relacional de la persona en todas las vertientes de su ser, nada queda fuera de esa catarsis profunda que empapa la vida y la conduce a un dinamismo que desafía la existencia.

Jesús es el elegido que personifica el Espíritu de Dios y anuncia justicia. Una justicia sin violencia, una justicia capaz de sustentar al débil, restañar lo quebrado, avivar la luz, dar cobijo a la esperanza con la fuerza de la mansedumbre. Nuestra fe precisa crecerse en la realidad y medirse con ella desde los valores que la nutren y las acciones que la expresan, también cuidando sus modos, ese “cómo” que distingue el proceder de Jesús y debiera ser reconocible en el discípulo por su sensibilidad humana, su mirada aguda para desenmascarar la injusticia, apreciar los signos del reinado de Dios y brindar su voz para visibilizar lo orillado.
Godzdogz
L-B-P
#232
Domingo. 18 de julio de 2021. XVI Domingo del tiempo ordinario.

Primera lectura

Lectura del Profeta Jeremías 23, 1-6


¡Ay de los pastores que dispersan y dejan que se pierdan las ovejas de mi rebaño! - oráculo del Señor -.

Por tanto, esto dice el Señor, Dios de Israel a los pastores que pastorean a mi pueblo:
«Vosotros dispersasteis mis ovejas y las dejasteis ir sin preocuparos de ellas. Así que voy a pediros cuentas por la maldad de vuestras acciones - oráculo del Señor -.

Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las apacienten, y ya no temerán ni se espantarán. Ninguna se perderá - oráculo del Señor -».

Mirad que llegan días - oráculo del Señor - en que daré a David un vástago legítimo: reinará como monarca prudente, con justicia y derecho en la tierra.

En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro.

Y le pondrán este nombre: El-Señor-nuestra-justicia».

Salmo

Sal. 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R: El Señor es mi pastor, nada me falta
El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.

Preparas una mesa ante mi,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 2, 13-18


Hermanos:
Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.

Él es nuestra paz: el que de los dos pueblos ha hecho uno, derribando en su cuerpo de carne el muro que los separaba: la enemistad.

Él ha abolido la ley con sus mandamientos y decretos, para crear, de los dos, en sí mismo, un único hombre nuevo, haciendo las paces. Reconcilió con Dios a los dos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al hostilidad.

Vino a anunciar la paz: paz a vosotros los de lejos, paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos al Padre por medio de él en un mismo Espíritu.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 30-34


En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo:
«Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco».

Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.

Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

Comentario al Evangelio del día. Fray Juan Huarte Osácar O.P.

Los Doce, que habían sido enviados a misionar de dos en dos, volvían a encontrarse con Jesús para contarle todo lo que habían hecho y enseñado. Curiosamente, este inicio del fragmento evangélico se corresponde con su final: Jesús, antes de saciar el hambre de la multitud con la primera multiplicación de los panes, se puso a enseñarles muchas cosas. Con este sencillo detalle, el evangelista deja entrever a los lectores cuál era el verdadero sentido de la misión de Jesús. Atendería sin duda la imperiosa necesidad de los hambrientos, pero sin olvidar el cometido para el que había sido enviado: dar a conocer a todos el Reino de Dios. Su actividad taumatúrgica se convertía así en un signo de la presencia del Reino.

Se explica, pues, el que Jesús propiciara a sus discípulos un lugar solitario con el fin de reconsiderar y retroalimentar su agitada agenda misional. Había un motivo más para ello: acababa de ser decapitado Juan el Bautista. Como pastores del rebaño, necesitaban el sosiego íntimo y silencioso de la reflexión y la oración para evaluar su experiencia. ¡Tú solo, Señor, tienes palabras de vida eterna! Junto al pan que reconforta al hambriento, no puede faltar el alimento de la Palabra. La compasión de Jesús, solidario ante cualquier emergencia, llega hasta lo más hondo del ser humano: bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados(Mt 5,6); venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados... (Mt 11,28).
Godzdogz
L-B-P
#233
Lunes. 19 de julio de 2021. San Símaco, Papa.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 14,5-18


En aquellos días, comunicaron al rey de Egipto que el pueblo había escapado, y el faraón y sus servidores cambiaron de parecer sobre el pueblo y se dijeron:
«¿Qué hemos hecho? Hemos dejado escapar a Israel de nuestro servicio».

Hizo, pues, preparar un carro y tomó consigo sus tropas: tomó seiscientos carros escogidos y los demás carros de Egipto con sus correspondientes oficiales.

El Señor hizo que el faraón, rey de Egipto, se obstinase en perseguir a los hijos de Israel, mientras éstos salían triunfantes.

Los egipcios los persiguieron con todos los caballos y los carros del faraón, con sus jinetes y su ejército, y les dieron alcance mientras acampaban en Piajirot, frente a Baalsefón.

Al arcercarse el Faraón, los hijos de Israel alzaron la vista y vieron a los egipcios que avanzaban detrás de ellos, quedaron sobrecogidos de miedo y gritaron al Señor.

Dijeron a Moisés:
«¿No había sepulcros en Egipto para que nos hayas traído a morir en el desierto?; ¿qué nos has hecho sacándonos de Egipto? ¿No te lo decíamos en Egipto: "Déjanos en paz y serviremos a los egipcios; pues más nos vale servir a los egipcios que morir en el desierto"?».

Moisés respondió al pueblo:
«No temáis; estad firmes, y veréis la victoria que el Señor os va a conceder hoy: esos egipcios que estáis viendo hoy, no los volveréis a ver jamás. El Señor peleará por vosotros; vosotros esperad tranquilos».

El Señor dijo a Moisés:
«¿Por qué sigues clamando a mi? Di a los hijos de Israel que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los hijos de Israel pasen por medio del mar, por lo seco. Yo haré que los egipcios se obstinen y entren detrás de vosotros, y me cubriré de gloria a costa del faraón y de todo su ejército, de sus carros y de sus jinetes. Así sabrán los egipcios que yo soy el Señor, cuando me haya cubierto de gloria a costa del faraón, de sus carros y de sus jinetes».

Salmo

Ex 15,1-2.3-4.5-6

R/. Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria
Cantaré al Señor, gloriosa es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor.
Él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré. R.

El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar Rojo a sus mejores capitanes. R.

Las olas los cubrieron,
bajaron hasta el fondo como piedras.
Tu diestra, Señor, es magnífica en poder,
tu diestra, Señor, tritura al enemigo. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,38-42


En aquel tiempo, algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús:
«Maestro, queremos ver un signo tuyo».

Él les contestó:
«Esta generación perversa y adúltera exige una señal; pues no se le dará más signo que el del profeta Jonás. Tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre del cetáceo: pues tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen;porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que la condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra, para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón».

Comentario al Evangelio del día. Hna. Carmen Román Martínez O.P.

En el evangelio de hoy los escribas y fariseos continúan pidiendo a Jesús ver más signos para creer, subrayando de este modo su falta de fe. Ellos han sido testigos de la curación de un endemoniado ciego y mudo, pero esto no les basta porque sus corazones son de piedra, se niegan a convertirse porque consideran que sus obras son buenas. Aunque las palabras de Jesús no dejan lugar a dudas, un corazón malo y obstinado, del tesoro saca cosas malas. Así no hay manera de que los dirigentes religiosos comprendan las palabras ni la actuación de Jesús. Ellos piden un signo en el que no creen para tentar a Jesús y la repuesta del Maestro no deja de ser paradójica. En primer lugar, les llama generación malvada y pervertida, en sentido social y religioso, por su apego a este mundo y por no actuar según Dios; seguidamente, rechaza la señal que le piden por otra. Ese signo es el de Jonás, es decir su muerte y su resurrección, verdadero signo de la identidad de Jesús.

El Maestro a continuación explica lo ocurrido con Jonás en su predicación a los ninivitas. Estos escucharon al profeta y se convirtieron, sin embargo, los contemporáneos a Jesús ni lo escuchan y, en consecuencia, no se convierten. Del mismo modo la reina de Saba escuchó a Salomón el sabio, porque confiaba en su sabiduría mientras esta generación no ha creído en Jesús.

El evangelista ha presentado al Señor como auténtico profeta y sabio, mayor que Jonás y Salomón. Profeta de juicio para una generación que se niega a creer ante la exigencia y la verdad de su proyecto del Reino, mientras abre la puerta a la esperanza para los gentiles y para todo ser humano que despierta su corazón y su entendimiento al camino de Jesús. También Mateo identifica a Jesús como sabio, experto en el conocimiento de la vida y de las experiencias humanas, que ofrece a los hombres y mujeres de su tiempo la palabra de Dios para iluminar cada paso del sendero.

En muchas ocasiones, pedimos al Señor signos para creer y nos olvidamos de pedirle la fe para seguir creciendo en ella, no por lo que se nos muestra sino por lo que Jesús nos hace vivir. ¿Seguimos pidiendo signos para creer?
Godzdogz
L-B-P
#234
Martes. 20 de Julio de 2021. San Apolinar.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 14, 21 — 15, 1


En aquellos días, Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retirarse el mar con un fuerte viento del este que sopló toda la noche; el mar se secó y se dividieron las aguas. Los hijos de Israel entraron en medio del mar, en lo seco, y las aguas les hacían de muralla a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron u entraron tras ellos, en medio del mar: todos los caballos del faraón, sus carros y sus jinetes.

Era ya la vigilia matutina cuando el Señor miró desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios y sembró el pánico en el ejército egipcio. Trabó las ruedas de sus carros, haciéndolos avanzar pesadamente. Los egipcios dijeron:
«Huyamos ante Israel, porque el Señor lucha por él contra Egipto».

Luego dijo el Señor a Moisés:
«Extiende tu mano sobre el mar, y vuelvan las aguas sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes».

Moisés extendió su mano sobre el mar; y al despuntar el día el mar recobró su estado natural, de modo que los egipcios, en su huida, toparon con las aguas. Así precipitó el Señor a los egipcios en medio del mar.

Las aguas volvieron y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del Faraón, que había entrado en el mar. Ni uno solo se salvó.

Más los hijos de Israel pasaron en seco por medio del mar, mientras las aguas hacían de muralla a derecha e izquierda.

Aquel día salvó el Señor a Israel del poder de Egipto, e Israel vio a los egipcios muertos, en la orilla del mar. Vio, pues, Israel la mano potente que el Señor había desplegado contra los egipcios, y temió el, pueblo al Señor, y creyó en el Señor y en Moisés, su siervo.

Entonces Moisés y los hijos de Israel entonaron este canto al Señor.

Salmo

Ex 15,8-9.10.12.17

R/. Cantaré al Señor, sublime es su victoria
Al soplo de tu nariz, se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.
Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano». R.

Pero sopló tu aliento, y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra. R.

Introduces a tu pueblo y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 12,46-50


En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él.

Uno se lo avisó:
«Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo».

Pero él contestó al que le avisaba:
«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?».

Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Comentario al Evangelio del día. Dña. Montserrat Palet Dalmases O.P.

En este breve texto del Evangelista San Mateo, breve pero sustancioso, hay tres personajes centrales, Jesús, la Madre y los Hermanos.

En la cultura hebrea la palabra hermano se aplicaba para designar un rango muy extenso de familiares y parientes.

A la advertencia que le hicieron a Jesús de que su madre y sus hermanos querían hablar con Él y a su pregunta de ¿quiénes son mi madre y mis hermanos? Jesús señala con la mano a sus discípulos. Las respuestas de Jesús siempre sorprenden, en este relato resalta especialmente el valor de la madre y de la familia.

Jesús va por los caminos de la fe, por este motivo elogia siempre lo más grande de María, la fiel por excelencia escuchando la Palabra de Dios y poniéndola en práctica. También extiende esta maternidad de orden espiritual a la Humanidad cuando desde lo alto de la cruz dice al discípulo amado “Ahí tienes a tu madre”. María acogió al discípulo, y a nosotros que por el Bautismo formamos parte de la gran familia cristiana.

Las Fraternidades laicales de Santo Domingo, la rama laical de la Orden de Predicadores, la forman hombres y mujeres miembros de la Iglesia Católica movidos por el Espíritu Santo a vivir su fe según el espíritu y el carisma de Santo Domingo de Guzmán, basados en la oración, el estudio y la predicación.

María cumplió siempre la voluntad del Padre y fue persona muy importante en la misión de Cristo. Los laicos de la Orden de Predicadores y los de otras órdenes religiosas, al igual que hicieron María y los discípulos, son piezas clave, para continuar en el mundo actual esta misión de nuestro hermano mayor, Cristo, ya que encajan perfectamente en el parentesco, por las palabras que dijo Jesús, “El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano y mi hermana y mi madre”. ¿Cómo reacciono cuando surgen obstáculos para conseguir una meta en la vida? Tal como llevo a la práctica la misión encomendada por Jesús, ¿Él me llamaría hermano/a?
Godzdogz
L-B-P
#235
Miércoles. 21 de julio de 2021. San Lorenzo de Brindis.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 16, 1-5. 9-15


Toda la comunidad de los hijos de Israel partió de Elín y llegó al desierto de Sin, entre Elín y Sinaí, el día quince del segundo mes después de salir de Egipto.

La comunidad de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto, diciendo:
«¡Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos alrededor de la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta comunidad».

El Señor dijo a Moisés:
«Mira, haré llover pan del cielo para vosotros: que el pueblo salga a recoger la ración de cada día; lo pondré a prueba a ver si guarda mi instrucción o no. El día sexto prepararán lo que hayan recogido y será el doble de lo que recogen a diario».

Moisés dijo a Aarón:
«Di a la comunidad de los hijos de Israel: “Acercaos al Señor, que ha escuchado vuestras murmuraciones”».

Mientras Aarón hablaba a la comunidad de los hijos de Israel ellos se volvieron hacia el desierto y vieron la gloria del Señor que aparecía en una nube.

El Señor dijo a Moisés:
«He oído las murmuraciones de los hijos de Israel. Diles: “Al atardecer comeréis carne, por la mañana os saciaréis de pan; para que sepáis que yo soy el Señor Dios vuestro”».

Por la tarde, una bandada de codornices cubrió todo el campamento; y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. Cuando se evaporó la capa de rocío, apareció en la superficie del desierto un polvo fino, como escamas, parecido a la escarcha sobre la tierra. Al verlo, los hijos de Israel se dijeron:
«¿Qué es esto?».

Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo:
«Es el pan que el Señor os da de comer».

Salmo

Sal 77, 18-19. 23-24. 25-26. 27-28

R. El Señor les dio pan del cielo
Tentaron a Dios en sus corazones,
pidiendo una comida a su gusto;
hablaron contra Dios: «¿Podrá Dios
preparar una mesa en el desierto?» R.

Pero dio orden a las altas nubes,
abrió las compuertas del cielo:
hizo llover sobre ellos maná,
les dio un trigo celeste. R.

Y el hombre comió pan de ángeles,
les mandó provisiones hasta la hartura.
Hizo soplar desde el cielo el levante,
y dirigió con su fuerza el viento sur. R.

Hizo llover carne como una polvareda,
y volátiles como arena del mar;
los hizo caer en mitad del campamento,
alrededor de sus tiendas. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 1-9


Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla.

Les habló mucho rato en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron.

Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda brotó en seguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó.

Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.

Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra sesenta; otra, treinta.

El que tenga oídos, que oiga».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Junto al lago Jesús enseña a la multitud que le cerca. Las parábolas, tomadas de la vida diaria de aquella gente, eran escuchadas con atención, pero reclaman también el deseo de aprender lo que en ellas se contiene, más allá del sentido común. El sembrador todos sabían cómo procedía: arroja la semilla en un campo no preparado al modo occidental. Hay sendas que la gente ha abierto para atajar por medio del campo. Hay piedras, abrojos, espinos. Hay una tarea que se llevará a cabo. La gente está viendo la imagen que se ofrece en la parábola. Lo importante es recibir la semilla y dejarse roturar, para que al tiempo que se pasa el arado, esos senderos desaparezcan, las piedras sean retiradas, los matojos y espinos arrancados, quedando la tierra toda como tierra buena. En el surco la tierra se abre, acoge la semilla y la cubre, haciendo posible que pueda dar fruto. Es la tarea del sembrador.

Y que debe ser así se desprende de las afirmaciones de Jesús dirigidas a todos y a cada uno, en su circunstancia concreta. Esas circunstancias son las propias de la vida de cada uno. Sin duda aparecen todas las complicaciones señaladas en la parábola: el borde del camino; terreno pedregoso; zarzas que crecieron y ahogaron la semilla; buena tierra que produce buen fruto.

Jesús ha puesto a la gente a pensar mientras va narrando. Si no se piensa en el modo de acoger la semilla, se frustrarán sus posibilidades, no por ella, sino por las circunstancias. Es la aventura de la fe que en medio de ellas se torna operativa. Habiendo escuchado con atención y empeño la enseñanza hay que responder. Es lo que se sigue del “el que tenga oídos, que oiga.”

Hay que dejar a un lado la comodidad que proviene de esperar que todo se nos dé hecho. Y en el seguimiento de Cristo no tienen cabida la comodidad ni la pasividad. Tienes oídos, pues que cumplan su función que no es otra que oir/escuchar para entender y aplicar. Lo tuvo que hacer Israel en el desierto y le llevó cuarenta años. Lo tenemos que hacer nosotros y nos llevará toda la vida. Así es la aventura de la fe: el paso de la esclavitud cómoda a la libertad que compromete. ¿Cuáles son mis circunstancias? ¿Qué hago yo en medio de ellas?
Godzdogz
L-B-P
#236
Jueves. 22 de julio de 2021. Santa María Magdalena.

Primera lectura

Lectura del libro del Cantar de los Cantares 3, 1-4b


Esto dice la esposa:
«En mi lecho, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo buscaba y no lo encontraba.

“Me levantaré y rondaré por la ciudad, por las calles y las plazas, buscaré al amor de mi alma”.

Lo busqué y no lo encontré.

Me encontraron los centinelas que hacen la ronda por la ciudad:

“¿Habéis visto al amor de mi alma?”

En cuanto los hube pasado, encontré al amor de mi alma».

Salmo

Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 8-9

R/. Mi alma está sedienta de ti, Dios mío
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua. R.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios. R.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos. R.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
Mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1-2. 11-18


El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
«Se han llevado del sepulcro al señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:
«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta:
«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:
«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:
«¡María!».

Ella se vuelve y le dice:
«¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:
«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro”».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:
«He visto al Señor y ha dicho esto».

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Tanto la primera como la segunda lectura tienen como idea central la del imperioso deseo de todo el que ama de disfrutar de la presencia de la persona amada. Es lo que pide el amor. “Así dice la esposa: en mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma”. Y es lo que bullía en el corazón de María Magdalena, incluso después de la muerte de Jesús, a quien acompañó hasta el pie de la cruz, la persona a la que más amaba. Por eso, el primer día de la semana, al amanecer, fue al sepulcro donde habían sepultado a Jesús, en busca de la presencia de su amado, de su amado muerto en la cruz.

Jesús resucitado sale a su encuentro y contempla llorando a María por culpa de su ausencia. Aunque en un primer momento no le reconoce, Jesús le pregunta cuál es la causa de su llanto y a quién busca. Bien sabía Jesús resucitado que le buscaba a él y lloraba su ausencia. María, cómo no, recibe una gran alegría cuando descubre que es Jesús el que le habla. Y recibe el encargo de comunicar a los apóstoles lo que acaba de ver y de oír.

Buena lección la que nos brinda María Magdalena también a nosotros cristianos del siglo XXI. Siempre, en todos los momentos de cada día, hemos de buscar disfrutar de la presencia de Jesús, nuestro amor primero y al que más amamos. Si por lo que fuere, pensamos que Jesús se ha alejado de nosotros o nosotros de él, volvamos con todas nuestras fuerzas a buscarle… seguros que saldrá a nuestro encuentro como hizo con María Magdalena.
Godzdogz
L-B-P
#237
Viernes. 23 de julio de 2021. Santa Brígida de Suecia.

Primera lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 2, 19-20:


Hermanos:
Yo he muerto a la ley por medio de la ley, con el fin de vivir para Dios.

Estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí.

Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Salmo

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11

R/. Bendigo al Señor en todo momento
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulte al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligid invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El ángel del Señor acampa en torno quienes lo temen
y los protege.
Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.

Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.

Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.

Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Comentario al Evangelio del Día. Fr. José Antonio Solórzano Pérez O.P.

El texto es precioso. Estar inserto en la vida verdadera, formar parte de los planes del viñador, crecer con la misma savia, dar frutos porque estamos unidos a Él, que es la verdadera vid. ¡¿Qué más se puede pedir!?

Sí, algo más: hacer realidad, hacer creíble, ese texto que no se cita mucho y que a mí me parece fundamental: Vosotros estáis limpios por las palabras que os he hablado. ¿Por qué no se citará más?¡Qué texto tan sacramental, tan vivificador! “El sacramento de la palabra, decía Ortega, es un sacramento de difícil administración”. Cuanto más el sacramento/bálsamo de la Palabra. Las palabras de Jesús vienen a dar al traste con muchas concepciones, no diré teológicas, pero sí de algunas prácticas sacramentales que a muchos les resulta opresivas y no liberadoras.

Estar limpios por su Palabra, por haberla escuchado, por habernos adherido a su mensaje, por haber confiado en Él, por haber estado atento cuando nos proclaman la Palabra y a la que respondemos al unísono, como signo de aceptación total: Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. ¿Cabe mayor confesión de fe y confianza en su Palabra, en Él, el viñador, la vid, el viñedo completo, que es la Palabra viva sanadora, purificadora?

Previamente le pedimos perdón al Señor, reconociendo nuestras faltas, con el Yo confieso… o con el Señor, ten piedad… y a continuación, tras las lecturas, Él nos da la respuesta: Por mi palabra estáis limpios,porque la hemos escuchado atentamente, no oído como quien oye llover, y, por eso, la aceptamos, la queremos hacer realidad verdadera, y necesitamos acogerla con limpieza interior, con franqueza y corazón amplio. Así nos insertamos en la Viña/Vida y no somos un racimo colgando sin sentido, esperando que alguien nos arranque de la vid o que nos sequemos porque ya no tenemos savia, convertidos en rugosas pasas, sin habernos exprimido y dado lo mejor de nosotros mismos.

Solo así el vino de la Eucaristía, al igual que el pan, transustanciado, transignificado y, por tanto, transfinalizado, en sangre de Jesús, nos hace partícipes de la vida divina. Nos lleva más allá de la inmediatez y materialidad de los elementos utilizados: el pan, el vino. Se ha producido una, bien podemos llamarlo así, transfusión de vida. Todo va “más allá”.

“In vino veritas” decían los clásicos. “En el vino está la verdad”. Si se bebe en exceso, la verdad que se pueda decir con el vino, resulta es un trabalenguas absurdo, irrisorio. Benjamín Franklin decía: “Toma consejo en el vino, pero decide después con agua”. Tomemos vida en el vino/sangre de Cristo, pero decidamos, actuemos, con el agua derramada de su costado, agua que salta hasta la vida eterna. Para eso, simbólicamente, las mezclamos.

Todos estos símbolos del evangelio de San Juan están llenos de contenido y hemos de desentrañarlos. No están dichos porque sí, sino porque quieren transmitirnos la verdad de fondo: comer su pan/cuerpo, beber su vino/sangre es participar ya de la Vida nueva del Reino.
Godzdogz
L-B-P
#238
Sábado. 24 de julio de 2021. Beata Juana de Orvieto.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 24,3-8:


En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todas las palabras del Señor y todos sus decretos; y el pueblo contestó con voz unánime:
«Cumpliremos todas las palabras que ha dicho el Señor».

Moisés escribió todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes de los hijos de Israel ofrecer al Señor holocaustos e inmolar novillos como sacrificios de comunión. Tomó Moisés la mitad de la sangre y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después tomó el documento de la alianza y se lo leyó en voz alta al pueblo, el cual respondió:
«Haremos todo lo que ha dicho el Señor y le obedeceremos».

Entonces Moisés tomó la sangre y roció al pueblo, diciendo:
«Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha concertado con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras».

Salmo

Sal 49

R/. Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza
El Dios de los dioses, el Señor, habla:
convoca la tierra de oriente a occidente.
Desde Sión, la hermosa,
Dios resplandece. R.

«Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio».
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar. R.

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo
e invócame el día del peligro:
yo te libraré, y tú me darás gloria». R.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-30


En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”

Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.

Los criados le preguntaron:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”

Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Comentario al Evangelio del día. Sor Mª del Pilar Molero Navarro O.P.

El Reino de los Cielos fue instaurado definitivamente por Jesús. Reino que se manifestará plenamente al final de los tiempos, después de que todos sus enemigos le sean sometidos. Será entonces cuando el Hijo entregue el Reino a su Padre y «Dios será todo en todos»

El camino para llegar a esta meta es largo y no admite atajos. Sí, debemos acoger, libremente, la verdad del amor de Dios.

Dios es Amor y es Verdad, y tanto el Amor como la Verdad no se imponen jamás: llaman a la puerta de nuestro corazón y de nuestra mente. Y, al abrirle la puerta, es cuando pueden entrar, infundiendo paz y alegría sin medida. Este es el modo de reinar de Dios, este es su proyecto de salvación.

En la expresión "Reino de Dios" la palabra "Dios" es genitivo subjetivo, lo que significa que Dios no es una añadidura al "reino" de la que se podría prescindir, porque Dios es el “Sujeto” del Reino.

Reino de Dios quiere decir: Dios reina. Él mismo está presente y es decisivo para todos los hombres. Él es el Sujeto y donde falta este Sujeto no queda nada del mensaje de Jesús, por lo que el Señor dice: «El Reino de está en medio de vosotros», y este Reino se desarrolla donde se realiza la voluntad de Dios. Está presente donde hay personas que se abren a su llegada y es así como dejan que Dios entre en el mundo.

Jesús es el Reino de Dios en persona: el hombre en el cual Dios está en medio de nosotros y a través del cual podemos “tocar” a Dios. “Tocamos” a Dios cuando amamos a los hermanos.

Dios sabe de sobra, que en nosotros existe el mal pero tiene paciencia y no quiere intervenir cada vez que nos equivocamos, sino que nos deja un tiempo, dándonos oportunidad para que reflexionemos y cambiemos, y para que comprendamos bien, como nos narró en la parábola de la higuera, recalcando la actitud de Su dueño: antes de darla definitivamente por estéril, le concedió tiempo para ver si daba fruto.
Godzdogz
L-B-P
#239
Domingo. 25 de julio de 2021. Santiago Apóstol.

Primera lectura

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27-33; 12, 2


En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado.

Por mano de los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo.

Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón.

Les hicieron comparecer ante el sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo:
«¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese Nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre».

Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen».

Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos.

El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.

Salmo

Sal 66, 2-3. 5. 7-8

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben
Que Dios tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines de la tierra. R.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4,7-15


Hermanos:
Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.

Atribulados en todo, más no aplastados; apurados, más no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.

Pues, mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte actúa en nosotros, y la vida en vosotros.

Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros. ante él.

Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28


En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:
¿«Qué deseas?».

Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:
«Podemos».

Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Manuel Gutiérrez Bandera O.P.

La historia evoluciona y los hombres y mujeres de cada época hemos de saber vivir nuestra fe, que no cambia, de una manera inculturizada. La fe siempre ayuda a ver la mano del Señor en los acontecimientos que necesitan ser iluminados por la luz que nos viene por la vivencia del evangelio.

Esta vivencia del Evangelio nos ha sido trasmitida por la predicación apostólica, que no hemos de confundir con algunos datos que nos ha trasmitido la tradición, aunque sea secular, o la imaginería heredada, un tanto discutible, sino la vivencia hemos de fundamentarla en los textos de esta celebración.

Sabemos que Santiago fue uno de los tres apóstoles íntimos del Señor. El evangelio los ha dejado claro la evolución de los dos hermanos, Santiago y Juan, “hijos del trueno”, apelativo que hace referencia a su manera de ser, impetuosos y presuntuosos. Jesús les fue puliendo y después de la Resurrección demostraron que “podían beber del cáliz”. De echo Santiago fue el primero de los apóstoles que entregó su vida.

La primera Lectura de hoy está tomada de los Hechos de los Apóstoles y nos dice claramente que “los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor con mucho valor”. Tanto es así que se enfrentaron a grandes dificultades, incluso con las autoridades, tanto religiosas como políticas de su tiempo. Ellos consecuentes con la trasformación que habían experimentado en sus vidas, fueron capaces de proclamar: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Y se presentaban como testigos de “Jesús a quien vosotros matasteis…” Por eso “el rey Herodes hizo decapitar a Santiago, hermano de Juan”. Esta es la verdadera tradición que nos viene directamente de la Palabra revelada y que hoy hemos proclamado. Se nos presenta como una oportunidad para ayudar a vigorizar las raíces apostólicas de nuestra Iglesia que peregrina en España y en los pueblos hermanos de América. Las frases que hemos escuchado no son frases retóricas, sino expresiones de una convicción profunda. ¿Es así la vivencia de nuestra Fe?

Es verdad que como escuchamos en la segunda lectura los apóstoles eran personas de carne y hueso, igual que nosotros, con sus grandezas y debilidades. San Pablo nos ayuda a poner los pies en el suelo. A los Corintios les advierte: “Este tesoro (la fe apostólica) lo llevamos en vasijas de barro…”. Somos limitados y por eso hemos de reconocer: “…que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.” Esto es lo que ha de mover a toda persona creyente a actuar “por causa de Jesús”. Así venceremos los intereses egoístas, dejando que el amor y la gracia de Dios irradien a través de la propia persona. La conciencia de la propia debilidad y limitaciones, ayuda a hacer visible la acción de Dios.

"El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir"
Es muy consolador ver como San Mateo nos cuenta cómo los intereses humanos por ocupar los primeros lugares de honor, el interés personal por ser distintos y por encima de los otros, también anidaban en los que habían querido seguir a Jesús. Ver como se trasforma sus vidas con el paso del tiempo y con su cercanía al Maestro, tiene que crear en nosotros una esperanza de que nuestras vidas también pueden ser trasformadas. Ellos aceptaron “beber el cáliz” y nosotros somos hijos de esa experiencia. La fiesta de Santiago, nuestro Patrono, es una gran invitación para que en nuestras comunidades cristianas prevalezca el servicio y que nuestras vidas las pongamos a disposición de los demás.

Esa sería la mejor manera de hacer un verdadero camino hacia la tumba del Apóstol en Santiago. Seriamos de verdad una “Iglesia en salida”, no instalada en si misma. El seguimiento de Cristo nos impulsa al servicio de los hermanos. Agradezcamos el don de la fe que hemos recibido y procuremos ser cristianos de nuestro tiempo que buscan los medios adecuados para que nuestro testimonio y nuestra palabra sean comprensibles y cautivadores para la sociedad de hoy.
HijadeEuropa
Emperador
#240
Me ha encantado leerlo. Muchísimas gracias hermano.
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