La mayor victoria de España sobre Reino Unido en el siglo XX
06-ene-2022 02:36
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Siempre tenemos la imagen de que los británicos han vencido a España siempre, lo que es incorrecto, aunque de unos siglos a esta parte, ha sido lo más habitual. Voy a contar lo que ha sido la mayor victoria de España sobre UK, y quizá, la mayor victoria diplomática española en el siglo XX. Erase una vez un barón alemán llamado Hans Heinrich Àgost Gábor Tasso Freiherr von Thyssen-Bornemisza de Kászon et Impérfalva, al que llamaremos simplemente, Heinrich. Los Thyssen-Bornemisza se habían dedicado al acero, empezando por el gran August Thyssen (1842 - 1926) habían amasado en una gran fortuna, y en vez gastársela en prostitutas y luego encargar misas por el bien de su alma y dotar conventos, como habían los ricos españoles, decidió dar dinero a la ciencia y adquirir obras de arte. La colección del August era muy buena, y así se la pasó a su hijo y este en vez de pasársela al bueno de Hans Heinrich, la dividió entre todos sus hijos. Casi todos ellos se la pulieron vendiéndola para sufragar barcos y p--as y similares. El bueno de Hans Heinrich, aparte de mantener a flote los negocios de la familia, decidió intentar recuperar la colección de la familia así que compró lo que pudo a sus hermanos y a los tipos a los que habían comprado a sus hermanos. No lo consiguió del todo, pero compensó las faltas siguiendo comprando. La colección Thyssen, tanto la que tenía que haber heredado como la que reunió Heinrich, era, en los años 80 de siglo XX, la mejor colección privada de pintura del planeta, solo rivalizada por la colección de la familia real inglesa. La colección era tan grande que estaba repartida por varios lugares, pero el Barón quería crear un museo donde exhibirla al público y en principio pensó en su residencia en Villa Favorita, un pequeño palacete en la ciudad de Lugano, Suiza. Villa Favorita resultaba demasiado pequeña para exponer adecuadamente toda la obra y pensó en reformar el palacete pero resultaba muy costoso y las autoridades suizas no aportaban la ayuda económica esperada. Además, un museo a gran escala, con gastos fijos muy elevados, parecía inviable en Lugano; una localidad pequeña y de modesta relevancia turística, lejos de las principales rutas culturales y con una limitada red hotelera. El barón terminó descartando la ampliación y decidió trasladar la colección a otro lugar. Las autoridades suizas se pillaron un cabreo monumental cuando se enteraron de que la mejor colección privada del planeta se les escapaba, pero al Barón, que el dinero le repanflinflaba, lo que quería era que el legado de los Thyssen se conservara entero como la aportación de su familia a la cultura del mundo. ¡Y aquí se armó la Dios es Cristo!. Todo los países del mundo, se rumoreó que hasta Kenia, llamaron a las puerta del Barón Thyssen para ofrecerse como sede de su colección. Bonn (capital de la República Federal Alemana de entonces) y Londres mostraron su interés, París sugería como sede el Petit Palais, también se rumoreó sobre una oferta japonesa, y se decía que la Fundación Getty de Los Ángeles ofrecía una suma fabulosa: 300 000 millones de pesetas por Villa Favorita y su contenido, que pasarían a ser la sucursal europea del Museo J. Paul Getty. Incluso el parque de atracciones Disneyworld de Orlando (Florida) se interesó por la colección. Las obras cubrían seis siglos de pintura europea con viejos maestros que raramente salían a la venta, desde primitivos italianos y flamencos como Paolo Uccello, Van der Weyden y Memling hasta rococós y románticos como Fragonard, Chardin, Goya y Delacroix. Y no solo eso; la colección contaba también con un repertorio casi completo de los pintores impresionistas (Manet, Monet, Degas, Renoir, Van Gogh), encarecidos exageradamente en los años 80 por el boom de las subastas, a los cuales seguía otro despliegue del mejor arte moderno: Picasso, Dalí, Kandinsky, Mondrian, Rothko, De Kooning... Para las ciudades interesadas en enriquecer su patrimonio, esta ocasión era única: suponía sumar a múltiples genios del arte en una sola operación, ahorrando tiempo y dinero. Para España la colección era doblemente importante pues muchos de los artistas incluidos carecían de presencia en las colecciones nacionales, y de varios (como Jan van Eyck y Holbein) no quedaban más obras en el mercado. Margaret Thatcher, la primera ministra británica mandó a Carlos de Inglaterra, Príncipe de Gales, heredero del Imperio Británico a pedirle a Heinrich Thyssen que llevara su colección a Londres donde prometían tratarla muy bien. En España también se quería la colección, pero ¿Qué podía hacer la pobre España de los años ,80 contra las grandes capitales europeas? En principio, nada pero... a alguien del gobierno se le encendió una bombilla, quizá hubiera una oportunidad y se contactó con alguien que pudiera defender los intereses de España aunque tuviera que enfrentarse a Carlos de Inglaterra o a James Bond. Y cuentan las crónicas, que en la cena donde se trató el asunto, el Barón Thyssen, nuestro buen Heinrich, le sonrió, y le dijo a Carlos de Inglaterra. - Lo siento, alteza, pero la decisión ya está tomada. Y puso sus manos en las manos de la bella mujer que estaba sentada a su izquierda. ¡Y aquí está el quid! ¡Aquí la está fu.king heroína española de esta historia. ¡Doña Carmen Cervera! Esta señora, esta pedazo de señora, fue Miss España y tercera en Miss Mundo en 1961. Después se casó con el actor Lex Barker, que hizo de tarzan cutre unas cuantas veces, se divorció, se volvió a casar con el chuleras venezolano de Espartaco Santony y por fin, libre ya de mindunguis y con un hijo a cuestas de padre desconocido, conoció a don Heinrich Thyssen, divorciado, triste y solo y lo hizo feliz, sí señor, el tío tenía pasta para aburrir, pero su vida era un asco, enfrentado a ex mujer, hijos que pasaban de él salvo por la pasta y con cierta afición creciente por la bebida. Carme, o Tita para los amigos, le hizo feliz. Y como le hizo feliz, le dijo "¿Por qué no llevas tu colección a mi país, España? Se que ni de coña se te hubiera pasado por la cabeza llevarla a España, pero ya que te hago feliz..." Y el barón, que por fin era feliz, contactó con el reino de España. El gobierno del PSOE de la época se quedó con la boca abierta cuando Thyssen contacto con ellos ¡Qué la Tita lo había logrado!. Se tuvieron que poner las pilas a toda prisa mientras el resto de capitales mundiales no paraban de lanzar puyas sobre la capacidad de la ciudad para albergar el museo. El barón Thyssen puso una condiciones que España debía aceptar. Dejando bien claro que el dinero a él le sobraba, lo que pidió es unas instalaciones en condiciones y tan importante como ello. La colección debía mantenerse entera y exponerse, nada de disolverla entre otros museos. La cosa es que el Museo del Prado, que es fantástico, adolece de que al provenir de las colecciones reales, solo tiene cuadros de los países con los que España se llevaba bien. Apenas hay pintura alemana y en especial, de pintura holandesa. En cambio, el Thyssen es muy bueno en esas faltas, por lo que complementaba lo que a El Prado le falta. El gobierno español le ofreció el Palacio Villahermosa, que en el pasado había sufrido la tropelía de haber sido demolido por dentro para poner un banco que quebró, pero que así podía ser reformado como se quisiera. El Palacio de Villahermosa está muy cerca de El Prado, por lo que ambos se complementarían sin necesidad de fusionarse. Además, el barón pedía que el museo llevara el nombre de su familia, a lo que el gobierno español no puso ninguna objeción. Otra condición, las obras estarían unos años "a prueba" por si los españoles faltaban al acuerdo, poder pirarse. El bueno de Heinrich podía estar enamorado pero no era idiota. Eso no llegó a tener que suceder. Y así, en 1992, llegaron los cuadros, los maravillosos fuc..ing cuadros que con el tiempo, espichado el barón, se han quedado en España como patrimonio nacional para siempre. Pensad, que miles de personas vienen a España cada año exclusivamente para ver el Thyseen, que complementan con El Prado y el Reina Sofía, dejando dinero contante y sonante en el país. Gracias, Heinrich y gracias Tita, de todo corazón. Sin vosotros, no hubiera sido posible. NOTA: esta es la historia "simplificada", obviamente en esta operación intervino más gente como Luis Gómez-Acebo, aristócrata amigo del barón y otros funcionarios del gobierno español que contactaron con Tita para animarla a hacer lo que hizo. Todos hicieron fuerza, como los de otros países, pero fue Tita la que fue decisiva. Ningún país más tenía a la esposa del barón a su favor. ![]() Dale 5 estrellas si crees que lo merece. |
Editado: 12-nov-2023 20:25 -
06-ene-2022 02:50
#4
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Mis dieses por la currada de hilo. Te dejaría las cinco estrellas pero no se ponerlas en la versión móvil |
06-ene-2022 02:56
#8
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¿La mayor victoria? D. Álvaro de Bazán, D@ María Pita y Don Blas de Lezo discrepan. Dicho eso, gracias por el hilo. 👍🏼👍🏼👍🏼 |
Editado: 06-ene-2022 02:58 -
06-ene-2022 03:00
#10
| 5 stars. Gran prueba de que gran gente tenemos consiguiendo hitos que ningún gobierno conseguiría jamás pese a sus cinco mil asesores |
06-ene-2022 03:05
#14
| Buen hilo aunque no es del todo exacto que fuera el barón quien ofreciera la colección a España. Hubo un trabajo previo donde intervino otra figura importante que era Luis Gómez-Acebo. El cual era muy amigo del barón. |
06-ene-2022 03:07
#17
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Dale sus cinco estrellas. |
06-ene-2022 03:09
#19
| Cierto, lo que pasa es que he querido simplificar la historia para que no se alargara el hilo. Es verdad, que Luis, que era cuñado de emérito, hizo su parte. Hay que decirlo. |
06-ene-2022 03:12
#23
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Y si algún día paseas por el museo, acuérdate de ella. Los cuadros se disfrutan mejor sabiendo que esos cuadros huelen a... victoria. |
06-ene-2022 03:17
#26
| Pues si, mis dies, tenemos 3 museos en Madrid que rivalizan con el Louvre y Hermitage, es cierto que es muy buena complementación de los 3. |
