Diego García de Paredes, el Sansón español. Vida y hazañas
22-abr-2020 19:43
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Diego García de Paredes y Torres fue un militar español famoso por su sobrehumana fuerza física y sus múltiples hazañas. Fue, entre otras cosas, capitán de infantería en varias guerras, duelista invicto en centenas de duelos y lances de honor; capitán de la guardia personal del Papa Alejandro VI, coronel de infantería de los Reyes Católicos, pirata y cruzado, entre otras ocupaciones. Hoy, vamos a hacer un repaso a su vida y, sobre todo, a sus hazañas. Medía más de dos metros, lo que si hoy día es ser alto, en aquella época suponía ser un auténtico gigante. Nació en Trujillo en 1468 en una familia noble y su padre le instruyó en el manejo de las armas, las letras y las matemáticas, para que su hijo tuviera la cabeza amueblada. Ya desde pequeño se decía que Diego vencía sin más problemas a todos los de su edad. Cuenta la leyenda que García de Paredes, estando su madre enferma, fue hasta la iglesia, arrancó la pila bautismal y la llevó a pulso hasta su casa para que su madre pudiera persignarse con agua bendita. Alguna crónicas dicen que estuvo en la conquista de Granada y en la entrega de la ciudad de Ronda (un saludo desde Ronda, Málaga), aunque otros cronistas le sitúan en esos años en su casa, haciendo de cabeza de familia tras la muerte de su padre. Tras morir su madre, partió a Nápoles a buscarse la vida como soldado, pero la guerra entre España y Francia había cesado por lo que se fue a Roma buscando servir al Papa. Ante la falta de sustento, comenzó a ganarse la vida buscando duelos nocturnos en las calles. Tras los duelos, que Diego siempre vencía, robaba la capa a sus oponentes y las vendía en el mercado clandestino. Pero García de Paredes no quería llevar esta vida deshonrosa, por lo que viaja a El Vaticano a visitar a un familiar en busca de mejor fortuna y estando en las calles de Roma jugando a tirar la barra, un deporte de la época, varios soldados romanos le provocaron. Armado sólo con una barra, Diego García derrotó a los romanos, dejando cinco muertos, diez lisiados de por vida y al resto molidos a palos, huyendo o rogando piedad de rodillas. El Papa, que había presenciado semejante escena, no dudó en ficharle para su guardia personal, donde llegó a ser Capitán de los Ejércitos Papales y recuperó el puerto de Ostia y la fortaleza de Montefiascone, donde realizó una de sus famosas hazañas. Bajo la lluvia de flechas del enemigo, Diego se plantó ante las puertas de la fortaleza, agarró los goznes de la puerta y los arrancó de cuajo, dejando la fortaleza abierta al ejercito papal. Poco después, Diego fue retado a un duelo por un famoso espadachín llamado Césare el Romano y como orgulloso gallardo que era, no se puedo negar. El duelo duró aproximadamente un segundo, lo que Diego tardó en arrancar la cabeza de su rival, quien, para su desgracia, era de una familia importante, lo que acabó con los huesos de nuestro paisano en la cárcel papal. Pero por poco tiempo. Se dice que Diego, gracias a su fuerza, arrancó las argollas que le mantenían preso y las utilizó como mazas para acabar con todos los guardias que le salieron al paso. Huyó de Roma y tiempo después regresó a España. ![]() Bajo las órdenes del Gran Capitán participó en el asalto a Cefalonia, ciudad griega que había sido arrebatada por los turcos, donde protagonizo la hazaña que le hizo famoso. Los turcos tenían unas armas especiales que los españoles llamaban “lobos”. Este arma consistía en una máquina provista de garfios con la que aferraban a los soldados, los elevaban y los dejaban caer o los estrellaban contra el muro para darles muerte. Para desgracia de los turcos, Diego García, siempre en primera línea de combate, fue uno de esos soldados a los que lograron enganchar pero no consiguieron dejar caer ni estrellar contra el muro. Bien aferrado al “lobo”, Diego García consiguió llegar a lo más alto de la muralla, aún conservando la espada y el escudo, y desde las almenas se lanzó él solo a la masacre de los turcos, quienes caían como moscas ante su espada. Tres días pasó el extremeño en el interior de la fortaleza resistiendo, hostigando y masacrando turcos hasta que la lógica hambre y fatiga hicieron mella en el guerrero. Los turcos decidieron perdonarle la vida debido a su valentía y a que pensaron que recibirían un buen rescate por semejante soldado, por lo que cometieron el segundo error: encerrarle en un calabozo. Allí, de nuevo amarrado a una pared, Diego García esperó pacientemente, recuperando fuerzas, siempre atento a los sonidos que le llegaban del exterior y cuando no tuvo ninguna duda de que el ejército español se había lanzado a la conquista definitiva, repitió su antigua hazaña: se liberó de sus cadenas, escapó de su celda y de nuevo se lanzó a aniquilar a los turcos hasta que la ciudad fue tomada. Fue aquí donde se ganó el apodo de Sansón (o Hércules) de Extremadura. A finales de 1501 comenzó la segunda guerra de Nápoles entre España y Francia y de nuevo bajo las órdenes del Gran Capitán, Diego García alcanzó su apogeo como soldado y leyenda. En una discusión sobre la táctica a llevar a cabo en la próxima batalla en Garellano, García de Paredes fue reprendido por el Gran Capitán, lo que le provocó un arrebato de locura que le llevó a coger una enorme espada de dos manos y retar a un destacamento del ejército francés. Ni corto ni perezoso, se plantó en el puente de entrada con su espada y fue acabando con todos los soldados franceses que le atacaban, quienes no podían maniobrar debido a la estrechez del paso y a la acumulación de cadáveres que Diego iba dejando. Se habla de 2.000 hombres, pero parece que la cifra más realista se sitúa en torno a 500 soldados muertos (ya serían menos) por su espada o ahogados en el río al ser arrojados desde el puente por Diego. Ni franceses ni españoles daban crédito a lo que veían. Finalmente, un grupo de compañeros le apoyó durante un rato hasta que se vieron obligados a retirarse. Por supuesto, Diego fue el último en hacerlo. ![]() Diego García tenía un sentido del honor exagerado incluso para la época, lo que le llevó a participar en numerosos duelos a lo largo de su vida. Desde reyertas de borrachos en tabernas hasta duelos concertados ante notario, frente a coroneles, capitanes o cualquiera que osara retarle. Durante el encierro del ejército español en Barletta se estuvo batiendo en duelo durante sesenta días con caballeros franceses y todos los duelos acababan de la misma manera: con la victoria de Diego y la muerte de sus oponentes. Muchos de los retados ni siquiera se presentaban al duelo y otros alegaban que ya se verían las caras en el campo de batalla. Cualquier cosa con tal de no enfrentarse a Diego. El más famoso de estos duelos se produzco en un torneo caballeresco que enfrentó a once caballareos franceses contra once caballeros españoles. A pesar de estar recuperándose de unas heridas, Diego aceptó. Tras cinco horas de combate y cuando la noche caía, los franceses solicitaron detener la disputa. Los españoles aceptaron, no así Diego, que sólo contemplaba la victoria total. Demostrando de nuevo sus fuerzas extraordinarias, se dirigió a las enormes piedras con las que se había señalado el campo de batalla y empezó a arrojarlas brutalmente contra los franceses, quienes abandonaron el terreno a toda prisa, dejando en él sólo a los españoles. Tras conquistar Nápoles para la corona, el rey Fernando el Católico le otorgó el marquesado de Colonetta, en Italia. Diego regresó a España como un héroe y era aclamado allí por donde pasaba, pero por desgracia los nobles tenían otros planes. Debido a una serie de intrigas en la corte contra la figura del Gran Capitán, nuestro héroe se llegó a encarar con el mismísimo rey Fernando el Católico, retando en su presencia a todo aquel que tuviera algo en contra del Gran Capitán. Nadie se atrevió a coger el guante y fue el propio rey quien tranquilizó al guerrero con palabras amables. Pero en 1507 y para satisfacer a varios nobles, el rey le despojó del marquesado. Esto, unido a envidias e injusticias contra quienes habían luchado por el rey en Italia, llevó a Diego a perder por completo la fe en el rey y a abandonar España. Inspirado por su sed de aventuras y su espíritu indomable escogió a antiguos camaradas, se lanzó al mar y ejerció la piratería a lo largo y ancho del Mediterráneo, siendo por ello proscrito en España y poniéndosele precio a su cabeza, llegando a ser perseguido por galeras reales que casi le dan caza. Durante sus aventuras en el mar, una nueva cruzada fue llamada con el fin de conquistar el norte de África y abrirse paso hasta Jerusalén. Diego García obtuvo el perdón real para poder unirse a la conquista y años más tarde acabó siendo coronel de Carlos V, quien era un gran admirador de Diego y sus hazañas, recorriendo con él Europa. En 1533, durante una reunión entre el Emperador Carlos V y el Papa Clemente en Bolonia, la ironía se cruzó en su camino. Aquel soldado que había burlado la muerte de mil formas, quien había participado en quince batallas campales, diecisiete asedios e innumerables duelos, encontró su fin a consecuencia de las heridas recibidas al caer de su caballo en un inocente juego con unos chiquillos. Cuando lavaron su cuerpo antes de darle sepulcro se sorprendieron debido a la enorme cantidad de cicatrices que lo recorrían. Cuarenta años de vida entre batallas contados por cicatrices y viejas heridas. Los restos del Sansón de Extremadura fueron trasladados a España en 1545 y enterrados en la iglesia de Santa María la Mayor de Trujillo, donde permanecen hoy día. |
Editado: 05-may-2023 19:33 -
22-abr-2020 20:06
#7
2000 hombres es una exageración, pero 500 no ![]() Valiente sarta de fantasmas, es el nuevo fichaje de Los Vengadores? |
22-abr-2020 20:09
#9
| Jajajaja la mitica historia del Sanson de Extremadura, mas invencion que otra cosa pero bastante buena. |
22-abr-2020 20:14
#13
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Un máquina, no me canso de oir hablar de él. Para los no creyentes solo dire que cuando el rio suena agua lleva y el cementerio esta lleno de subnormales que dirían, yo al menda este lo reviento |
22-abr-2020 20:33
#20
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Es evidente que los relatos son exagerados, pero que tenía que ser un elemento de cuidado ya que hay numerosas crónicas de sus hechos que asombraron a los contemporáneos. Otra de las leyendas, es que una noche en Nápoles y cortejando a una señorita a traves de la reja (No la dejaban salir), pues arrancó la reja para dar cumplida cuenta de la zagala. Y como quedóse esta consternada por la evidencia de la reja en el suelo y que dirían los vecinos a la mañana siguiente. Arrancó todas las rejas de la calle. |
22-abr-2020 20:50
#23
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Partirte la cadera en el siglo XIV con hemorragia interna? Nah qué va, unas sanguijuelas y listo. |
22-abr-2020 20:52
#24
| Las leyendas todo mentira, pero que el tipo debía ser una bestia de cuidado, no hay duda |
22-abr-2020 20:56
#26
| ya quisiera la montaña tener el legado historico de Diego, ya sera la montaña el diego paredes de la ficción. |
22-abr-2020 20:57
#27
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Es evidente que los relatos son exagerados, pero que tenía que ser un elemento de cuidado ya que hay numerosas crónicas de sus hechos que asombraron a los contemporáneos.
Otra de las leyendas, es que una noche en Nápoles y cortejando a una señorita a traves de la reja (No la dejaban salir), pues arrancó la reja para dar cumplida cuenta de la zagala. Y como quedóse esta consternada por la evidencia de la reja en el suelo y que dirían los vecinos a la mañana siguiente. Arrancó todas las rejas de la calle. |
22-abr-2020 20:57
#28
Viendo el panorama actual (esto es la puntilla, viene de muuuucho tiempo atras). Me da que pensar si esas hazañas y fabulas que se cuentan no es más que el intento de la época por, reflejar la falta de cojones que había (como actualmente)
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