Ayer fui a una piscina municipal y el panorama era desolador
Ayer 14:35
#151
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Pues aquí en Sevilla hace 20 años lo que había era españoles..
Y respondiendo a la pregunta de antes, que hace un adulto funcional yendo a una piscina pública, pues tengo 32 y dos hijos, donde los llevo, la playa es una paliza y está a 200 km ida y vuelta y es un palizón con niños de 7 y 1 año.. ¿Y realmente te compensa estar a disgusto, más preocupado de si te roban, te hacen algo... Que de disfrutar con lo nenes? |
Ayer 14:37
#152
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Si le mencionas en el prompt que algunas de las personas pertenecen a otras etnias y culturas porque en la piscina hay diversidad y multiculturalidad, que todos están muy muy muy muy bronceados por el sol y que quieres que algunos de los cuerpos en primer plano no sean normativos y representen más diversidad mostrando un tamaño mayor acorde a un mayor peso corporal, parece aceptar la petición y luego sólo quedaría pulirlo pero siempre entrelazando las "palabras mágicas" y muy correctas según la ideología que parece predominar actualmente.
Lo de los carteles no es cosa mía... ![]() |
Ayer 14:50
#153
| Pero aquí en forrocarros no sois todos ricos; ¿cómo te dignas a ir a una piscina municipal ganando nosecuántos k al mes? |
Ayer 14:58
#154
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Me ha gustado el texto shur, expresa muy bien una realidad. gracias a dios, la piscina municipal a la que voy no es así, pero no descarto que poco a poco vaya transformándose en esa realidad que describes. |
Ayer 15:16
#156
| Vete a más piscinas de fuentecerredo que dicen que se está tranquilo, sin panchitos ni cubanos |
Ayer 15:36
#157
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Me tengo que comprar una casa ya, estoy buscando pero como está todo.. y mira que a mí me da igual pluriemplearme aunque deba pedir compatibilidad y con mi sueldo actual no está mal, pero es que aquí antes había pareados adosados por 60mil y ahora esos mismos están al triple.. y meterte en una hipoteca a 20 anos uff.. ni siendo funcionario de carrera lo veo, es estar cogido mucho tiempo y luego que la zona no se vuelva igual que la piscina como está todo.. |
Ayer 16:47
#159
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No piso una piscina municipal ni aunque me paguen como no sea interior y para nadar Asco de país y de progres |
Ayer 16:50
#161
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Invent La tarde era muy calurosa en mi ciudad y a un compañero de trabajo se le ocurrió que podíamos ir a una piscina municipal, ya que allí al menos podríamos estar en remojo y beber algo. A priori no nos pareció mal plan. El caso era huir del calor y poder charlar un buen rato.
Al aparcar en las proximidades, el griterío que se escuchaba ya era impresionante. Cuando entramos en el recinto, no sabíamos ni en qué sitio colocar las toallas porque el percal era de pesadilla: grupos de chavales de color entre el marrón claro y el negro tizón (jamás el blanco) escuchando trap mientras marcaban musculitos amenazadoramente. De cuando en cuando hacían amago de pelearse entre ellos o con otros grupos; la agresividad era constante. Entre aquella música salida del averno podían escucharse los tintineos de los múltiples collares que llevaban al cuello. Todos peinados con rizos tintados de rubio como Lamine Yamal o esa especie de rastas indefinidas y muy densas con que se peinan los negros o que ya les salen así del cuero cabelludo (nunca lo sabré). Una amalgama de razas sin raza, el fruto de sucias y decadentes uniones entre inmigrantes llegados de los lugares más pobres del planeta con perdedores locales (gente con problemas de juego, alcohol y drogas que nunca supieron educar a sus hijos). Por otro lado, grupitos de chavales etnianos tatuados con vírgenes y nombres y fechas. Uno de ellos le hizo un mataleón a su amigo y por poco hace que se desmaye. De cuando en cuando, entre varios agarraban a alguno y lo tiraban al agua muy cerca del borde. Me pregunto cuántas lesiones óseas y cerebrales puede haber cada verano en una de esas piscinas. Comían únicamente bazofia (bollería y patatas fritas, principalmente) mientras escuchaban una especie de mezcla entre reguetón y flamenco, que al mezclarse con el trap conformaban una cacofonía sobre la que era difícil poder hablar. Además de pelearse y demostrar hombría, los chavales no dejaban de mirar a los grupitos de chicas adolescentes. Las niñas desde los diez años con bikinis tipo tanga y desde los quince, además, con múltiples tatuajes. Se notaba que las más mayores querían llamar la atención de los malotes del trap y se ponían muy cerca de ellos, hablando a gritos y tumbadas bocabajo sobre sus toallas con el culo respingón y semidesnudo, el hueco entre los glúteos dispuesto como un aparcabicis. Y qué decir de los adultos: familias disfuncionales que ocultaban botellas de ron o whisky en las mochilas con las que habían accedido y que se las tomaban hasta sin hielo en vasos de plástico delante de sus hijos pequeños, que correteaban por todos lados con el pañal cagado. Parejas payo-etniana o etniano-paya (ambos siempre tatuados hasta las trancas) que habían engendrado a pequeños demonios que pisaban indistintamente por encima de cualquier objeto de valor (gafas de sol, móvil, etc.) que se te hubiera ocurrido dejar sobre la toalla mientras te dabas un baño. Había un hombre que llevaba en el tobillo una pulsera telemática de vigilancia y miraba alrededor dispuesto a asesinar al primero que le mirara a los ojos; iba con una mujer y un niño a los que no dirigió la palabra en toda la tarde. Mis compañeros y yo intentando, al menos, permanecer en remojo cerca de las toallas para que no nos robaran. El agua caliente como una sopa, llena de pelos largos que se te enganchaban a los dedos de las manos. Los niñatos lanzándose en bomba a pocos centímetros de nuestras cabezas. El de seguridad dándose paseos haciendo como que tenía todo bajo control. Permanecíamos en un huequito de una de las piscinas, intentando no escuchar ni mirar a nada que no fuese a nosotros mismos ni nuestra conversación, pero se hacía imposible. Esa realidad decadente se colaba por los ojos y los oídos y penetraba hasta el alma, haciendo que te preguntaras en qué país vives y qué clase de gente compone el grueso de la sociedad en la que intentas sobrevivir. Te preguntas si tu civismo y tu educación, que pensabas que eran "lo normal", no son sino una flor en el desierto. Uno de mis compañeros dijo que, aun con todo, esa era una de las mejores y más seguras piscinas municipales de la ciudad. No quiero imaginarme cómo serán las otras. |
Ayer 16:53
#163
| Una de las cosas que más me llama la atención es lo de los de seguridad...haciendo como que está todo bajo control....es como en las hospitales y hay gitanos....y lo mismo con la policía municipal....ahora aparca tú mal que ya verás....y en el fondo les entiendo...en el fondo acumulan odio, resentimiento, deseperacion...hacia los políticos que hacen esta puta mierda de leyes que protegen más al sinvergüenza que a la persona honrada |
Ayer 17:02
#164
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La tarde era muy calurosa en mi ciudad y a un compañero de trabajo se le ocurrió que podíamos ir a una piscina municipal, ya que allí al menos podríamos estar en remojo y beber algo. A priori no nos pareció mal plan. El caso era huir del calor y poder charlar un buen rato.
Al aparcar en las proximidades, el griterío que se escuchaba ya era impresionante. Cuando entramos en el recinto, no sabíamos ni en qué sitio colocar las toallas porque el percal era de pesadilla: grupos de chavales de color entre el marrón claro y el negro tizón (jamás el blanco) escuchando trap mientras marcaban musculitos amenazadoramente. De cuando en cuando hacían amago de pelearse entre ellos o con otros grupos; la agresividad era constante. Entre aquella música salida del averno podían escucharse los tintineos de los múltiples collares que llevaban al cuello. Todos peinados con rizos tintados de rubio como Lamine Yamal o esa especie de rastas indefinidas y muy densas con que se peinan los negros o que ya les salen así del cuero cabelludo (nunca lo sabré). Una amalgama de razas sin raza, el fruto de sucias y decadentes uniones entre inmigrantes llegados de los lugares más pobres del planeta con perdedores locales (gente con problemas de juego, alcohol y drogas que nunca supieron educar a sus hijos). Por otro lado, grupitos de chavales etnianos tatuados con vírgenes y nombres y fechas. Uno de ellos le hizo un mataleón a su amigo y por poco hace que se desmaye. De cuando en cuando, entre varios agarraban a alguno y lo tiraban al agua muy cerca del borde. Me pregunto cuántas lesiones óseas y cerebrales puede haber cada verano en una de esas piscinas. Comían únicamente bazofia (bollería y patatas fritas, principalmente) mientras escuchaban una especie de mezcla entre reguetón y flamenco, que al mezclarse con el trap conformaban una cacofonía sobre la que era difícil poder hablar. Además de pelearse y demostrar hombría, los chavales no dejaban de mirar a los grupitos de chicas adolescentes. Las niñas desde los diez años con bikinis tipo tanga y desde los quince, además, con múltiples tatuajes. Se notaba que las más mayores querían llamar la atención de los malotes del trap y se ponían muy cerca de ellos, hablando a gritos y tumbadas bocabajo sobre sus toallas con el culo respingón y semidesnudo, el hueco entre los glúteos dispuesto como un aparcabicis. Y qué decir de los adultos: familias disfuncionales que ocultaban botellas de ron o whisky en las mochilas con las que habían accedido y que se las tomaban hasta sin hielo en vasos de plástico delante de sus hijos pequeños, que correteaban por todos lados con el pañal cagado. Parejas payo-etniana o etniano-paya (ambos siempre tatuados hasta las trancas) que habían engendrado a pequeños demonios que pisaban indistintamente por encima de cualquier objeto de valor (gafas de sol, móvil, etc.) que se te hubiera ocurrido dejar sobre la toalla mientras te dabas un baño. Había un hombre que llevaba en el tobillo una pulsera telemática de vigilancia y miraba alrededor dispuesto a asesinar al primero que le mirara a los ojos; iba con una mujer y un niño a los que no dirigió la palabra en toda la tarde. Mis compañeros y yo intentando, al menos, permanecer en remojo cerca de las toallas para que no nos robaran. El agua caliente como una sopa, llena de pelos largos que se te enganchaban a los dedos de las manos. Los niñatos lanzándose en bomba a pocos centímetros de nuestras cabezas. El de seguridad dándose paseos haciendo como que tenía todo bajo control. Permanecíamos en un huequito de una de las piscinas, intentando no escuchar ni mirar a nada que no fuese a nosotros mismos ni nuestra conversación, pero se hacía imposible. Esa realidad decadente se colaba por los ojos y los oídos y penetraba hasta el alma, haciendo que te preguntaras en qué país vives y qué clase de gente compone el grueso de la sociedad en la que intentas sobrevivir. Te preguntas si tu civismo y tu educación, que pensabas que eran "lo normal", no son sino una flor en el desierto. Uno de mis compañeros dijo que, aun con todo, esa era una de las mejores y más seguras piscinas municipales de la ciudad. No quiero imaginarme cómo serán las otras. |
Ayer 17:03
#165
| Buen invent para generar tráfico... Lo que no quita que las piscinas municipales sean cada vez más demigrantes. |
Ayer 17:03
#166
| Lo de que se peinan todos igual es verdad, parecen brocolis, igual por eso se llaman entre ellos bro |
Ayer 17:04
#167
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y mientras aquí y hasta que ronden las fiestas y venga toda la borregada en masa tenemos las piscinas que parecen la privada de tu casa jaja disfrutad las macrociudades!! |
Ayer 17:05
#168
| Te ha faltado describir ese sabor en la boca de la mezcla de agua, cloro, sudor y orines. |
Ayer 17:07
#170
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Las ciudades todas para vosotros! |
Ayer 17:18
#175
| Los etnianos son como las avispas, donde ven piscina y agua ahí están ellos....y luego a joder a la gente |
Ayer 18:26
#177
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tal cual, y mira que no soy de piscinas, pero bajas a echar un chisme y es como una piscina privada |
Ayer 18:41
#179
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Estoy ahora mismo en un polideportivo por otra cosa pero veo el percal de la popular. No exageras mucho, y eso q esta es de una buena zona. Ayer salieron unos brocolis corriendo delante del socorrista que los fichó para no dejarles entrar más. El año pasado estuve en otra que era tal cual lo describes, pobre del socorrista o el que tenga que mantener el orden en esos sitios. Del agua ni opino, la ducha de adorno, solo les faltaba sacar el champú o cortarse el pelo dentro. Están por civilizar |
Ayer 18:49
#180
| Las piscinas se convierten en un caldo de personas que posiblemente ni se laven en todo el mes y tu ahí buceando con toda la mierda de gente que ni conoces. Antes me baño en el rio que al menos el agua corre. |

