Lecturas del día.
24-jul-2022 15:14
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Domingo. 24 de julio de 2022. XVII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del libro del Génesis 18, 20-32 En aquellos días, el Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es fuerte y su pecado es grave: voy a bajar, a ver si realmente sus acciones responden a la queja llegada a mí; y si no, lo sabré». Los hombres se volvieron de allí y se dirigieron a Sodoma, mientras Abrahán seguía en pie ante el Señor. Abrahán se acercó y le dijo: «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la ciudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable, de modo que la suerte del inocente sea como la del culpable; ¡lejos de ti! El juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?». El Señor contestó: «Si encuentro en la ciudad de Sodoma cincuenta inocentes, perdonaré a toda la ciudad en atención a ellos». Abrahán respondió: «Me he atrevido a hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza! Y si faltan cinco para el número de cincuenta inocentes, ¿destruirás, por cinco, toda la ciudad?». Respondió el Señor: «No la destruiré, si es que encuentro allí cuarenta y cinco». Abrahán insistió: «Quizá no se encuentren más que cuarenta». Él dijo: «En atención a los cuarenta, no lo haré». Abrahán siguió hablando: «Que no se enfade mi Señor si sigo hablando. ¿Y si se encuentran treinta?». Él contestó: «No lo haré, si encuentro allí treinta». Insistió Abrahán: «Ya que me he atrevido a hablar a mi Señor, ¿y si se encuentran allí veinte?». Respondió el Señor: «En atención a los veinte, no la destruiré». Abrahán continuó: «Que no se enfade mi Señor si hablo una vez más: ¿Y si se encuentran diez?». Contestó el Señor: «En atención a los diez, no la destruiré». Salmo Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 6-7ab. 7c-8 R. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti; me postraré hacia tu santuario. R/. Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R/. El Señor es sublime, se fija en el humilde, y de lejos conoce al soberbio. Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; extiendes tu mano contra la ira de mi enemigo. R/. Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R/. Segunda lectura Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 2, 12-14 Hermanos: Por el bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con él, por la fe en la fuerza de Dios que lo resucitó de los muertos. Y a vosotros, que estabais muertos por vuestros pecados y la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó con él. Canceló la nota de cargo que nos condenaba con sus cláusulas contrarias a nosotros; la quitó de en medio, clavándola en la cruz. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 11, 1-13 Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos». Él les dijo: «Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”». Y les dijo: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?». Comentario al Evangelio del día. Fray Julián de Cos Pérez de Camino O.P. Existen muchos modos de orar, es decir, muchas formas de relacionarnos con Dios. Podemos darle gracias, como acabamos de hacer al proclamar el salmo 137, o podemos pedirle perdón por aquello que, en conciencia, consideramos que hemos hecho en contra de su voluntad. También, al orar, hay ocasiones en las que le transmitimos a Dios nuestro amor ‒a veces sin decir ni una palabra‒ y sentimos cómo Él, a su vez, nos transmite su Amor divino. Hay momentos en los que de nuestro corazón brotan alabanzas a Dios, pero otras veces salen quejas, porque las cosas nos van muy mal y no entendemos qué hace Él al respecto. El sabio Job, sintiéndose abandonado por Dios, le dice: «¿Cuántos son mis errores y culpas? Hazme ver mis delitos y errores. ¿Por qué me ocultas tu rostro y me tienes por enemigo?» (Job 13,23-24). En ese momento, Job no rezaba con amor sino con rabia. En efecto, dependiendo de las circunstancias por las que estemos pasando, podemos relacionarnos con Dios de muy diversas formas. Pero el modo más común es la oración de petición, porque en nuestra vida cotidiana experimentamos diversas situaciones de impotencia y espontáneamente le pedimos a Dios que nos ayude. Por eso, cuando Jesús enseñó a orar a sus discípulos, lo hizo por medio del Padrenuestro, una oración de petición que abarca toda la realidad humana, cuyas tres principales dimensiones son la espiritual ‒debido a que somos templo del Espíritu Santo‒, la material ‒ya que tenemos un cuerpo‒ y la social ‒pues nos relacionamos con otras personas‒. Esas tres dimensiones son cruciales en nuestra vida, ya que las tres nos generan situaciones de impotencia y, a su vez, pueden proporcionarnos mucha felicidad, sobre todo la espiritual. Eso lo sabía Jesús y por eso enseñó a sus discípulos a rezar el Padrenuestro, no como una especie de fórmula que resuelve mágicamente nuestros problemas, sino como una guía para meditar cómo nos va en la vida cotidiana y así pedir a Dios que nos ayude para superar nuestros problemas y ser realmente felices. Cuando san Pablo les dice a los colosenses que «por el Bautismo fuisteis sepultados con Cristo y habéis resucitado con Él» (Col 2,12), les está animando a profundizar en su condición de hijos de Dios Padre, actuando en su vida cotidiana según su voluntad, honrando su Nombre y viviendo su Reino. Efectivamente, cuando meditamos asiduamente sobre ello ‒en el rezo del Padrenuestro‒ e intentamos llevarlo a la práctica, entonces, con ayuda de la gracia divina, morimos a nuestra vida de pecado y renacemos a la vida en Cristo. Hemos escuchado cómo Abraham le ruega a Dios por las personas inocentes que viven en Sodoma. Ciertamente, el bienestar es importante para vivir el Reino de Dios. Eso es lo que meditamos al rogarle a Dios que nos dé «nuestro pan cotidiano de cada día» (Lc 11,3). ¿Qué «pan» necesito yo para vivir verdaderamente bien? ¿Qué «pan» necesitan nuestros vecinos, o nuestros familiares, o las personas necesitadas? Cuando le pedimos a Dios, de todo corazón, que nos dé el pan cotidiano: nos ponemos en manos de su sabia y amorosa voluntad, para que sea Él quien ‒a su modo‒ nos provea de lo necesario para ser felices. Todos tenemos conflictos con otras personas. Generalmente son roces sin importancia, pero a veces nos causan mucho dolor. Y este dolor se sana perdonando, no guardando rencor. Por eso Jesús nos anima a meditar sobre qué es lo que debemos perdonar a los demás y qué debe perdonarnos Dios Padre a nosotros. Y después, acabando el Padrenuestro, le pedimos a Dios que nos ayude a no dejarnos llevar por la tentación del rencor ni por ninguna otra tentación, sino que nos ayude a guiarnos por su amorosa voluntad, viviendo en armonía con el Evangelio. De aquí surge una última pregunta: ¿Qué guía realmente mi vida: las tentaciones o la voluntad de Dios? Dado que el Padrenuestro es una oración muy importante, la rezamos muchas veces. Por eso, por desgracia, la recitamos mecánicamente, casi sin pensar lo que le estamos diciendo a Dios. De hecho, cuando rezamos esta oración durante la Eucaristía, en los rezos de Laudes y Vísperas, o en el Rosario, es difícil meditar profundamente su contenido. Por eso Jesús nos anima a reservar en nuestra agenda un tiempo para orar sosegadamente, en privado. Y nos dice que durante ese tiempo debemos entrar en un lugar íntimo, cerrando la puerta al bullicio del mundo, para que, ahí, en lo secreto, podamos orar a Dios Padre, evitando la palabrería (cf. Mt 6,6-7). Y, efectivamente, un buen modo de orar «en lo secreto» y sin «palabrería» es meditando pausadamente el contenido del Padrenuestro, intentando averiguar qué es lo que Dios nos comunica por medio de esta oración. Y si esto lo hacemos periódicamente, con la perseverancia del amigo inoportuno de la parábola (cf. Lc 11,5-8), Dios nos proveerá ‒a su modo‒ lo que le pedimos, nos dará ‒a su modo‒ lo que buscamos y nos abrirá ‒a su modo‒ las puertas de su Reino de Amor. Y así seremos realmente felices. |
25-jul-2022 15:16
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Lunes. 25 de julio de 2022. Santiago Apóstol. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12. 27b-33; 12, 2 En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y se los miraba a todos con mucho agrado. Por mano de los apóstoles se realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Todos se reunían con un mismo espíritu en el pórtico de Salomón. Les hicieron comparecer ante el Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó, diciendo: «¿No os habíamos ordenado formalmente no enseñar en ese nombre? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre». Pedro y los apóstoles replicaron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen». Ellos, al oír esto, se consumían de rabia y trataban de matarlos. El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Salmo de hoy Sal 66, 2-3. 5. 7-8 R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R/. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, y gobiernas las naciones de la tierra. R/. La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman todos los confines de la tierra. R/. Segunda lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 7-15 Hermanos: Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros: Atribulados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, mas no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Pues, mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De este modo, la muerte actúa en nosotros, y la vida en vosotros. Pero teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará con vosotros ante él. Pues todo esto es para vuestro bien, a fin de que cuantos más reciban la gracia, mayor sea el agradecimiento, para gloria de Dios. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 20-28 En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: «¿Qué deseas?». Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda». Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?». Contestaron: «Podemos». Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos». Comentario al Evangelio del día. Fray José Rafael Reyes González O.P. En el evangelio de hoy que se nos propone en esta festividad es el famoso diálogo de la madre de Santiago y Juan con Jesús acerca del futuro de sus hijos. El futuro de los de los seguidores de Jesús es simplemente beber su mismo cáliz, es decir, el cáliz de la salvación, beber la misma suerte que Jesús. Santiago bebió hasta la última gota que fue el martirio. Jesús aprovecha la provocación de la madre de Santiago y de Juan para enseñar a sus discípulos cuál debe de ser la regla de gobierno entre ellos: No es la imposición, la autoridad de la tiranía, sino la autoridad del servicio, de la inocencia. Por ello, la sangre de Santiago, la vida de Santiago, es una sangre que ha sido derramada según la regla de gobierno enseñada por Jesús: el que quiera ser poderoso que se haga servidor. La regla del servicio es sangre derramada, plenitud de vida desgastada, amargura llena de dulzura… es vida y muerte… es la regla del Amor |
26-jul-2022 18:26
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Martes. 26 de julio de 2022. San Joaquín y Santa Ana. Primera lectura Lectura del profeta Jeremías 14, 17-22 Mis ojos se deshacen en lágrimas, de día y de noche no cesan: por la terrible desgracia que padece la doncella, hija de mi pueblo, una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país. ¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sion? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. ¿Tienen los gentiles ídolos de la lluvia? ¿Dan los cielos de por sí los aguaceros? ¿No eres tú, Señor, Dios nuestro; tú, que eres nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo? Salmo de hoy Sal 78, 8. 9. 11 y 13 R/. Por el honor de tu nombre líbranos, Señor. No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R/. Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre. R/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. Nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 36-43 En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo». Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el final de los tiempos y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su reino todos los escándalos y a todos los que obran iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga» Comentario al Evangelio del día. Hna. Virgilia León Garrido O.P. La explicación que Jesús se apresura a dar a sus discípulos una vez entrado en casa y escuchado la petición, supone una condescendencia con ellos, les ofrece una instrucción especial. La gente que le sigue se quedará solo con la predicación de las parábolas. Bien es verdad que los discípulos solo piden la explicación sobre una: “la de la cizaña” Comienza Jesús su explicación. La realiza de un modo sorprendente. Casi todas las personas y acciones del relato son transferidas a la realidad religiosa y son enumeradas como en una lista. Dice: El Hijo del hombre es el sembrador de la buena semilla; el campo es el mundo,… y va siguiendo la lista. En un estudio bíblico entraríamos a ver que puede significar el lenguaje y las formas que emplea, en qué sentido esta dicho, la utilización de tales expresiones en Mt y en otros libros de la biblia, qué opinan los biblistas, etc… Aquí, dejamos esto; voy a intentar expresar lo que me dice a mí. Me pregunto si es que ésta parábola de la cizaña es más confusa, o es más clara que las otras, o lo que cuesta es llevarla a la práctica? Hay unos versículos en la parábola, -que no han sido leídos hoy- (v 29-30) son la respuesta del señor a sus siervos, que quiero traerlos aquí, recordarlos y sentir cómo ellos son luz para la lectura de hoy” ¿Quieres que vayamos a arrancar la cizaña? Él les dijo: “no, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquéis con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos ambos hasta el tiempo de la siega; entonces diré…” Es una verdadera exhortación a tener la paciencia necesaria para la espera de la siega o del juicio final. Me imagino un campo de Castilla en estos momentos cuando la siega está en su apogeo. Han transcurrido bastantes meses desde la siembra y el labrador ha contemplado su campo con esperanza de una buena cosecha. Ha realizado todo lo que depende de él para que la cosecha llegue a su fin. Y el final, ya está. Así está haciendo Dios con la humanidad, (aquí podemos colocar: nación, pueblo, comunidad, yo misma, tu vida, etc…) Dios tiene una paciencia inmensa, es Él fiel. ¿Y yo, y tú? ¿Cómo se desarrolla nuestra existencia cotidiana? Dios sigue caminando a nuestro lado, ve lo malo y lo bueno crecer juntos en este caminar, pero Él, no está de brazos cruzados simplemente esperando,…como tampoco nosotros podemos actuar pensando solamente en el dramatismo de esos tres últimos versículos de Mateo si es así; nos estaríamos perdiendo lo mejor de haber sido salvados. No podemos aceptar el vivir alejados de la vida de Dios. De nosotros depende. |
27-jul-2022 15:20
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Miércoles. 27 de julio de 2022. Beato Roberto Nutter. Primera lectura Lectura del profeta Jeremías 15,10.16-21: ¡Ay de mí, madre mía, me has engendrado para discutir y pleitear por todo el país! Ni presté ni me han prestado, en cambio, todos me maldicen. Si encontraba tus palabras, las devoraba: tus palabras me servían de gozo, eran la alegría de mi corazón, y tu nombre era invocado sobre mí, Señor Dios del universo. No me junté con la gente amiga de la juerga y el disfrute; me forzaste a vivir en soledad, pues me habías llenado de tu ira. ¿Por qué se ha hecho crónica mi llaga, enconada e incurable mi herida? Te has vuelto para mí arroyo engañoso de aguas inconstantes. Entonces respondió el Señor: «Si vuelves, te dejaré volver, y así estarás a mi servicio; si separas la escoria del metal, yo hablaré por tu boca. Ellos volverán a ti, pero tú no vuelvas a ellos. Haré de ti frente al pueblo muralla de bronce inexpugnable: lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte y salvarte —oráculo del Señor—. Te libraré de manos de los malvados, te rescataré del puño de los violentos». Salmo de hoy Sal 58,2-18 R/. Dios es mi refugio en el peligro Líbrame de mi enemigo, Dios mío; protégeme de mis agresores, líbrame de los malhechores, sálvame de los hombres sanguinarios. R/. Mira que me están acechando, y me acosan los poderosos: sin que yo haya pecado ni faltado, Señor. R/. Por ti velo, fortaleza mía, que mi alcázar es Dios. Que tu favor se me adelante, Dios mío, y me haga ver la derrota de mi enemigo. R/. Pero yo cantaré tu fuerza, por la mañana proclamaré tu misericordia, porque has sido mi alcázar y mi refugio en el peligro. R/. Y tocaré en tu honor, fuerza mía, porque tú, oh, Dios, eres mi alcázar, Dios mío, misericordia mía. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,44-46 En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Jesús nos dice que “El reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo”. Podemos decir que las característica del tesoro, son las siguientes. Es lo que permanentemente me atrae y fascina; lo que me llena y da felicidad, no cinco minutos, ni cinco días, ni tres años, sino permanentemente, algo compatible con los sinsabores de la vida; es también la fuente de mi energía, donde acudo en busca de fuerzas e ilusión cuando la debilidad me pone cerco; es también desde donde juzgo, valoro y vivo todo lo que se me presenta en la vida. Para nosotros los cristianos, aquellos a los que Jesús ha salido a nuestro encuentro y nos ha desvelado quién es él, es claro que ese tesoro escondido es el mismo Jesús, pues cumple sus características. Y nos ha pasado que con gran alegría hemos dejado y vendido todo lo que teníamos para comprar ese campo que contiene el ya para siempre nuestro gran tesoro. Con estremecimiento de nuestro corazón podemos afirmar que es la mejor compra que hemos hecho en nuestra vida. |
28-jul-2022 15:06
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Jueves. 28 de julio de 2022. Beato Urbano II, Papa. Primera lectura Lectura del libro de Jeremías 18, 1-6 Palabra que el Señor dirigió a Jeremías: «Anda, baja al taller del alfarero, que allí te comunicaré mi palabra». Bajé al taller del alfarero, que en aquel momento estaba trabajando en el torno. Cuando le salía mal una vasija de barro que estaba torneando (como suele ocurrir al alfarero que trabaja con barro), volvía a hacer otra vasija, tal como a él le parecía. Entonces el Señor me dirigió la palabra en estos términos: «¿No puedo yo trataros como este alfarero, casa de Israel? —oráculo del Señor—. Pues lo mismo que está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel». Salmo de hoy Sal 145, 1b-2. 3-4. 5-6ab R/. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista. R/. No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar; exhalan el espíritu y vuelven al polvo, ese día perecen sus planes. R/. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 47-53 En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra O.P. “Sacar del arca lo nuevo y lo antiguo” es lo propio de quien entiende el reino de los cielos. Tenemos derecho a preguntarnos, ¿qué quiere decir Jesús con esa afirmación? ¿Se referirá a que como en otros lugares manifiesta, no viene ni a destruir ni a olvidar lo antiguo, lo que para sus oyentes constituía al buen judío; pero sí a dar plenitud, y para ello ofrece aspectos nuevos, que han de conciliarse con lo antiguo y perfeccionarlo? La realidad histórica de la condición humana, de personas y pueblos es algo evidente. Hay que “distinguir los tiempos” para situarse bien en el momento en que se vive, decían ya los antiguos. La Palabra de Dios es palabra dicha a modo humano, sometida su comprensión a los tiempos en que cada ser humano la escucha. Jesús introduce un nuevo tiempo -una era-, pero sin rupturas. En el Sermón del Monte dice: “antes se os dijo, pero yo os digo”; pero se trata de ir más allá: de amar a amigos y también enemigos, por ejemplo; de perfeccionarse en el amor. Es un magnífico consejo para cada uno de nosotros, para la misma Iglesia. Es necesario avanzar en la interpretación de la Palabra de Dios. Los textos evangélicos están redactados en un tiempo determinado por hijos de ese tiempo, ahora es necesario interpretarlos teniendo en cuenta lo que apunta el Vaticano II, los “signos de los tiempos”. Es un principio que sirve para nuestra vida. ¡Cuántas veces nos excusamos diciendo: “el catecismo que aprendí, lo que a mí me enseñaron desde pequeño…” para justificar la falta de esfuerzo en ahondar en lo que la palabra de Dios nos dice y exige en este momento! Entiendo que es imprescindible esa reflexión para ser fieles a la Palabra de Dios. Una cosa es la tozudez y otra la fidelidad. En la tozudez se prescinde de cualquier argumento que no sea, “así ha sido siempre”. Como si la historia se hubiera detenido: sin esperar, como indica el texto evangélico, al final de los tiempos, y adelantar ese final. |
29-jul-2022 15:19
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Viernes. 29 de julio de 2022. Santa Marta. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4,7-16: Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. Salmo de hoy Sal 33, 2-3. 4 y 6. 9 y 12. 14-15 R/. Bendigo al Señor en todo momento Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R/. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R/. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/. El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R/. Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que lo temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 11,19-27 En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa. Y dijo Marta a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá». Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día». Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo». Comentario al Evangelio del día. Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P. Leemos en el Evangelio que “cuando Marta supo que venía Jesús le salió al encuentro”. Sabemos que, en otro pasaje, Jesús le dice a Marta que se afana por muchas cosas, que sólo una es importante. Vemos cómo Marta ha hecho un proceso, se ha dado cuenta con la muerte de su hermano Lázaro de qué es lo importante: salir al encuentro de Cristo aun en medio de la muerte y la incertidumbre. Marta reconoce el señorío y el poder de Cristo: “Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. A la vez que le reprocha al Maestro el no haber estado cerca, manifiesta que Jesús es el Señor de vida y muerte, sabe que sólo Él tiene poder para devolverle la vida a Lázaro. Marta es para nosotros, un gran testimonio de fe: “Sé que lo que pidas al Padre, te lo concederá”. Marta, como el salmista, experimenta la esperanza en medio de su angustia y clama a Dios “Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo libra de todas sus angustias”. Marta es la que puede bendecir a Dios en todo momento, en la abundancia de tener a Cristo en su casa y poder servirle, y en la pobreza de tenerle lejos y haber perdido a su hermano, porque tiene la certeza de que es el Hijo de Dios, y de que Él todo lo puede. ¿Cómo reaccionamos nosotros ante un hecho doloroso e inevitable como la muerte? ¿Qué hacemos cuando sentimos la impotencia de la pérdida? Lo primero que sale es el dolor, el grito desesperado de angustia, tal vez, incluso murmuremos contra Dios porque la vida nos parece insoportable ante lo que hemos perdido. Hay algo que podemos aprender de Marta, y es que dejándonos transformar por Cristo, podremos superar cualquier dificultad, fiándonos totalmente de Jesucristo, tal como lo hizo ella. Marta realiza un proceso de abandono y transformación en Jesús, sale de ella misma y de sus preocupaciones para decir “Eres Tú, Tú eres el Cristo, eres el Señor de la historia, de mi historia, sólo Tú tienes poder para hacer crecer de nuevo la vida donde hay muerte”. Jesús no sólo resucita a Lázaro de la muerte, también resucita a Marta, la rescata de su propia esclavitud y le da una nueva libertad para creer, amar y confiar siempre en Dios. Animados con esta experiencia de Marta, confiemos también nosotros en Jesucristo, Hijo de Dios vivo, sólo Él nos puede sacar del abismo, darnos vida donde sólo vemos muerte. Que nuestras palabras anuncien al mundo entero que Él es el Señor, y abandonemos todo aquello que nos pesa, que nos duele, en sus manos. Y Él lo transformará todo, y hará algo nuevo y maravilloso en nosotros. |
30-jul-2022 15:24
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Sábado. 30 de julio de 2022. S. Pedro Crisólogo. Primera lectura Lectura de la profecía de Jeremías 26, 11-16. 24 En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los magistrados y a la gente: «Este hombre es reo de muerte, pues ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis podido oír vosotros mismos». Jeremías respondió a los magistrados y a todos los presentes: «El Señor me ha enviado a profetizar contra este templo y esta ciudad todo lo que acabáis de oír. Ahora bien, si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones y escucháis la voz del Señor vuestro Dios, el Señor se arrepentirá de la amenaza que ha pronunciado contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca. Pero sabedlo bien: si me matáis, os haréis responsables de sangre inocente, que caerá sobre vosotros, sobre esta ciudad y sobre sus habitantes. Porque es cierto que el Señor me ha enviado para que os comunique personalmente estas palabras». Los magistrados del pueblo dijeron a los sacerdotes y a los profetas: «Este hombre no es reo de muerte, pues nos ha hablado en nombre del Señor nuestro Dios». Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías para que no lo entregaran al pueblo y le dieran muerte. Salmo de hoy Sal 68, 15-16. 30-31. 33-34 R/. En el día de la gracia, escúchame, Señor. Arráncame del cieno, que no me hunda; líbrame de los que me aborrecen, y de las aguas sin fondo. Que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino, que no se cierre la poza sobre mi. R/. Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos, proclamaré su grandeza con acción de gracias. R/. Miradlo, los humildes, y alegraos; buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 1-12 En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús. Comentario al Evangelio del día. Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P. Lo ocurrido con Jeremías, amenazado de muerte se hace realidad en Juan Bautista el Precursor. El evangelista nos lo presenta como precursor de lo que le va a ocurrir a Jesús, ya que, admirando a Jesús, Herodes piensa que Juan ha resucitado. Anuncia lo que ocurrió con Jesús, lo matan, pero Jesús sí resucitó. La escena está llena de muchos detalles, pero sobre todo destaca la causa de la muerte de Juan. Ser fiel a la fidelidad de anunciar un valor que Herodes había transgredido. Denuncia una infidelidad pública y manifiesta. No solo es un infiel, sino un cobarde, nada valiente e incapaz para gobernar. No quedar mal, juega malas `pasadas para ser fiel. Nosotros, como creyentes en Jesús, también estamos llamados a vivir los valores del Evangelio y muchas veces por cobardía, por no quedar mal, no los anunciamos, porque en realidad, a veces, no los vivimos. Nos falta valentía, porque nos falta vivencia de esos valores. No somos fieles por miedo, por el qué dirán, porque nos pueden llamar retrógrados etc. Nos cuesta ser anunciadores de los valores del Evangelio, por circunstancias personales, sociales y hasta religiosas. Estamos necesitados de la fuerza del Espíritu Santo que nos mueva, nos ilusione y nos dé el don de la “parresia”, como a los primeros seguidores de Jesús, para ser profetas fieles a las enseñanzas y al actuar de Jesús, pues ésta sociedad está necesitada de esos profetas. Nuestro mundo necesita de profetas que hablen de Dios, Padre hecho hombre en Jesús de Nazaret y que por medio de su Espíritu nos impulsa a anunciar su Reino. |
31-jul-2022 15:16
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Domingo. 31 de julio de 2022. XVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del libro del Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23 ¡Vanidad de vanidades!, —dice Qohélet—. ¡Vanidad de vanidades; todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, ciencia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave dolencia. Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol? De día su tarea es sufrir y penar; de noche no descansa su mente. También esto es vanidad. Salmo Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 R/. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán». Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; una vela nocturna. R/. Si tú los retiras son como un sueño, como hierba que se renueva que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R/. Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? Ten compasión de tus siervos. R/. Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos. R/. Segunda lectura Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Colosenses 3, 1-5. 9-11 Hermanos: Si habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis gloriosos, juntamente con él. En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría. ¡No os mintáis unos a otros!: os habéis despojado del hombre viejo, con sus obras, y os habéis revestido de la nueva condición que, mediante el conocimiento, se va renovando a imagen de su Creador, donde no hay griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo y libre, sino Cristo, que lo es todo, y en todos. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 12, 13-21 En aquel tiempo, dijo uno de entre la gente a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia». Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?». Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes». Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”. Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”. Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”. Así es el que atesora para SÍ y no es rico ante Dios». Comentario al Evangelio del día. Fr. Juan Carlos Cordero de la Hera O.P. En cada Eucaristía rememoramos la vida de Jesús y escuchamos su Palabra. Vida y Palabra siempre novedosas, provocativas, que nos plantean retos y cuestionamientos a nuestra propia existencia. Este domingo el hilo conductor de los textos litúrgicos, va en la línea del rechazo de los bienes materiales, del dinero, de ese deseo de tener más y más. Es cierto: una de las críticas más habituales a nuestro mundo es que hemos caído en el materialismo, el consumismo que nos domina, el dejarnos llevar por el mero ansia de tener más, de acumular, acaparar, almacenar… Frente a esto, uno de los rasgos más llamativos de la predicación de Jesús es la lucidez con que acertó a desenmascarar el poder deshumanizador y esclavizador que encierran las riquezas. Pero Jesús no se presenta como un moralista que se preocupe de cómo adquirimos nuestros bienes y cómo los usamos. Su objetivo es hacernos ver que el riesgo mayor de vivir solamente para disfrutar de las riquezas está en olvidarnos de nuestra condición de hijos de un Dios Padre, y de que somos hermanos de todos. En la parábola del evangelio de hoy, Jesús nos habla con toda claridad. El rico, el terrateniente de aquella sociedad que Jesús conocía bien, no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo y solo para sí. Acumula, almacena, disfruta, acrecienta su riqueza, pero no conoce la amistad, el amor generoso, la solidaridad, la gratuidad. Los deseos de lograr una buena vida a base de tener más, de consumir, de disfrutar de todo lo material siempre han estado en el corazón del ser humano, no solo en nuestra época. Estos deseos tienen mucho que ver con la búsqueda de seguridad, la necesidad de luchar para sobrevivir en este mundo. Pero las seguridades que da el tener, sea lo que sea, son engañosas. Como seres biológicos que somos, tenemos unas necesidades que atender y debemos hacerlo lo mejor posible, pero no puede ser ese el objetivo de nuestra existencia. Las lecturas de hoy nos plantean nuevos horizontes: Buscar los bienes de arriba Guardarse de la codicia Trabajos y preocupaciones sin descanso ¿de qué sirven al final? ¿Por qué esta insistencia? No porque lo material sea malo en sí mismo, sino porque se puede interponer entre nosotros, separarnos, distanciarnos, sobre todo, de las personas más necesitadas, de nuestro prójimo. Los que amasan riquezas solo para sí son verdaderamente necios: se pierden lo mejor de la vida. Ese deseo supremo les lleva a renunciar a perderse otras muchas cosas importantísimas en la vida: las relaciones humanas, la familia, la amistad, la solidaridad, etc. También es verdad que todos conocemos personas que renuncian a una posición mejor en la vida por salvaguardar estos valores irrenunciables, que logran encarnar. Por tanto, siguiendo el consejo de Pablo a los Colosenses, no nos dejemos engañar. Cada día podemos hacer un cierto esfuerzo por ir despojándonos de la vieja condición humana, para avanzar en una cierta vida nueva, revestidos a imagen de Cristo. Él, siendo rico, sí que se hizo pobre para hacerse como nosotros, acercarse a nosotros, y darse totalmente para abrirnos a la vida plena y verdadera. Pero no podemos olvidarnos de que, para una gran parte de la humanidad, el deseo de tener cosas materiales no es precisamente caer en el materialismo y el consumo, sino simplemente la necesidad y urgencia por sobrevivir: demasiadas familias que malviven con lo mínimo; millones de personas para quienes el pan de mañana no está garantizado; niños que trabajan en basureros recogiendo algo aprovechable, y tantos seres humanos que padecen y mueren de hambre… en el siglo XXI. Debemos luchar con fuerza contra la riqueza que nos aleja de los demás; y contra la pobreza que puede impedir la necesaria libertad para descubrir nuestro verdadero ser y la dignidad de toda persona. Nuestro trabajo, nuestros esfuerzos, tienen sentido desde esta perspectiva: que la riqueza sirva para satisfacer las necesidades básicas de todos. Pidamos cada día al Señor que no nos cansemos de construir el Reino de Dios, de fomentar fraternidad, de hacer que triunfe la justicia… ¡Eso es ser rico ante Dios! |
01-ago-2022 15:01
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Lunes. 1 de agosto de 2022. San Alfonso María de Ligorio. Primera lectura Lectura del libro de Jeremías 28,1-17: El mismo año, el año cuarto de Sedecías, rey de Judá, el quinto mes, Jananías, hijo de Azur, profeta de Gabaon, me dijo en el templo, en presencia de los sacerdotes y de todo el pueblo: «Esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: “He roto el yugo del rey de Babilonia. Antes de dos años devolveré a este lugar el ajuar del templo, que Nabucodonosor, rey de Babilonia, tomó de este lugar para llevárselo a Babilonia. A Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y a todos los desterrados de Judá que marcharon a Babilonia, yo mismo los haré volver a este lugar —oráculo del Señor— cuando rompa el yugo del rey de Babilonia”». El profeta Jeremías respondió al profeta Jananías delante de los sacerdotes y de toda la gente que estaba en el templo. Le dijo así el profeta Jeremías: «¡Así sea; así lo haga el Señor! Que el Señor confirme la palabra que has profetizado y devuelva de Babilonia a este lugar el ajuar del templo y a todos los que están allí desterrados. Pero escucha la palabra que voy a pronunciar en tu presencia y ante toda la gente aquí reunida: Los profetas que nos precedieron a ti y a mí, desde tiempos antiguos, profetizaron a países numerosos y a reyes poderosos guerras, calamidades y pestes. Si un profeta profetizaba prosperidad, solo era reconocido como profeta auténtico enviado por el Señor cuando se cumplía su palabra». Entonces Jananías arrancó el yugo del cuello del profeta Jeremías y lo rompió. Después dijo Jananías a todos los presentes: «Esto dice el Señor: “De este modo romperé del cuello de todas las naciones el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, antes de dos años”». El profeta Jeremías se marchó. Vino la palabra del Señor a Jeremías después de que Jananías hubo roto el yugo del cuello del profeta Jeremías. El Señor le dijo: «Ve y dile a Jananías: “Esto dice el Señor: Tú has roto un yugo de madera, pero yo haré un yugo de hierro. Porque esto dice el Señor del universo, Dios de Israel: Pondré un yugo de hierro al cuello de todas estas naciones para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y se le sometan. Le entregaré hasta los animales salvajes”». El profeta Jeremías dijo al profeta Jananías: «Escúchame, Jananías: El Señor no te ha enviado, y tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Por tanto, esto dice el Señor: “Voy a hacerte desaparecer de la tierra; este año morirás porque has predicado rebelión contra el Señor”». Y el profeta Jananías murió aquel mismo año, el séptimo mes. Salmo de hoy Sal 118,29.43.79.80.95.102 R/. Instrúyeme, Señor, en tus decretos. Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu ley. R/. No quites de mi boca las palabras sinceras, porque yo espero en tus mandamientos. R/. Vuelvan a mi los que te temen y hacen caso de tus preceptos. R/. Sea mi corazón perfecto en tus decretos, así no quedaré avergonzado. R/. Los malvados me esperaban para perderme, pero yo meditaba tus preceptos. R/. No me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,13-21) En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados. Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida». Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer». Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces». Les dijo: «Traédmelos». Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Comentario al Evangelio del día. D. José Vicente Vila Castellar, OP El capítulo 14 del evangelio de Mateo, nos relata como Jesús, al enterarse de que Juan el Bautista había sido asesinado en la cárcel, decide apartarse junto a sus discípulos a un lugar retirado y tranquilo, pero la gente le sigue por tierra y, al desembarcar, se encuentra rodeado de un enorme gentío y comenzó a predicarles. Al hacerse tarde los apóstoles le incitan a que despida a la gente para que busquen algo con qué alimentarse en las aldeas cercanas, ya que estaban en descampado, pero Él les dice, no hace falta “dadles vosotros de comer”, ¡pero cómo! Las reservas eran cinco panes y dos peces. Pero el Maestro alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y, milagrosamente, el escaso alimento con que contaban se multiplicó, comieron todos, que eran una multitud, y aun recogieron doce cestos con los restos sobrantes. Jesús nos invita a que seamos nosotros, sus seguidores, quienes alimentemos a nuestros semejantes, con la Palabra que procede de Dios, no solo que cubramos las necesidades de los más vulnerables, sino que, también, seamos portadores de la alegría del evangelio. No admite la postura cómoda de invitar a la gente a que busque su propio alimento, no, quiere que nosotros facilitemos poder vivir aquello por lo que hemos sido llamados a seguirle, y seamos capaces de transmitirlo a los demás. Nos dice: “lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”, es decir, que seamos anunciadores de la Buena Noticia de Jesús y podamos contagiar a los otros la gracia que nos infunde considerarnos “sus” amigos. ¿Nos convertimos en falsos profetas, con tal de conseguir ser honrados por los demás? ¿Estamos convencidos que Jesús nos invita a alimentar a la gente con su Palabra, y dispuestos a hacerlo? ¿Nos consideramos correa de transmisión de la alegría del evangelio? |
02-ago-2022 15:30
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Martes. 2 de agosto de 2022. Nuestra Señora de los Ángeles. Beata Juana de Aza. Primera lectura Lectura del libro de Jeremías 30,1-2.12-15.18-22: Palabras que recibió Jeremías de parte del Señor: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: “Escribe en un libro todas las palabras que he dicho: Tu fractura es incurable, tu herida está infectada; tu llaga no tiene remedio, no hay medicina que la cierre. Tus amantes te han olvidado, ya no preguntan por ti, pues te herí como un enemigo, te di un escarmiento cruel. Y todo por tus muchos crímenes, por la gran cantidad de tus pecados. ¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable. Por tantos y tantos crímenes, por todos tus numerosos pecados te he tratado de ese modo”. Pero esto dice el Señor: “Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, voy a compadecerme de sus moradas; reconstruirán la ciudad sobre sus ruinas, su palacio se asentará en su puesto. De allí saldrán alabanzas, voces con aire de fiesta. Haré que crezcan y no mengüen, que sea reconocida su importancia, que no sean despreciados. Serán sus hijos como antaño, su asamblea, estable en mi presencia; yo castigaré a sus opresores. De entre ellos surgirá un príncipe, su gobernante saldrá de entre ellos; lo acercaré y estará junto a mí, pues ¿quién arriesgaría su vida por ponerse cerca de mí? —oráculo del Señor—. Y vosotros seréis mí pueblo y yo seré vuestro Dios”». Salmo de hoy Sal 101,16-18.19-21.29 y 22-23 R/. El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloria Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sion, y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones. R/. Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R/. Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia. Para anunciar en Sión el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén, cuando se reúnan unánimes los pueblos y los reyes para dar culto al Señor. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 14,22-36 Después que la gente se hubo saciado, enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!». Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua». Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame». Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?». En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios». Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y lo hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados. Comentario al Evangelio del día. Hna. Ana Belén Verísimo García OP El texto del Evangelio es amplio en el mensaje que hoy nos revela. Sin embargo, esta pequeña frase: “subió al monte a solas para orar” resuena como clave de lectura, no sólo de lo que se relata a continuación, sino también del compromiso que Jesús tiene por vivir y realizar la voluntad del Padre en todas las circunstancias: “¿Quién arriesgaría su vida por ponerse cerca de mí?”. Según el relato de este capítulo, las circunstancias vividas en aquellos días y en aquel día, habían sido muy intensos: el asesinato de Juan Bautista, el deseo de Jesús por tener un tiempo para sí mismo en un lugar despoblado y la necesidad de responder a las diversas carencias de un gentío inmenso que le localiza incansablemente... Sólo le queda la noche... Tiempo y Punto de Encuentro con el Padre. Espacio de búsqueda y de comprensión de lo que está pasando. Soledad y silencio para escuchar al Amor. Reconstruido internamente, Jesús sale al encuentro de los discípulos, que no se encuentran tampoco en la mejor situación: en la barca, rumbo a la otra orilla, tal y como Jesús les había pedido, los vientos eran contrarios... reconocer la presencia del Maestro en circunstancias adversas es difícil... normalmente le queremos encontrar como “normalmente” ya le hemos encontrado... es normal confundirle con un fantasma... La situación da miedo... y aunque queremos y deseamos profundamente arriesgar la vida por ponernos cerca de Jesús, a veces la fe se nos revela pequeña y frágil, sentimos que nos hundimos, clamamos: “Señor, sálvame”. La duda hace parte del camino de la fe. Gracias a la duda damos saltos de fe profundamente significativos, nos abandonan nuestras certezas y experimentamos que nos hundimos para nuevamente poder reconocer que Él, realmente es el Hijo de Dios. Y así, entre dudas y certezas continuamos la travesía para llegar a dónde Él tiene que llegar y realizar la misión que Él tiene que realizar. Aunque vivir así, de esta forma, asumiendo la vida de fe, implica abrazar un día muy atareado y una noche como espacio de soledad y silencio, de Punto de Encuentro con el Señor. |
03-ago-2022 15:36
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Miércoles. 3 de agosto de 2022. Beato Agustín Kazotic. Primera lectura Lectura del libro del profeta Jeremías 31, 1-7 En aquel tiempo —oráculo del Señor—, seré el Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo. Esto dice el Señor: «Encontró mi favor en el desierto el pueblo que escapó de la espada; Israel camina a su descanso. El Señor se le apareció de lejos: Con amor eterno te amé, por eso prolongué mi misericordia para contigo. Te construiré, serás reconstruida, doncella capital de Israel; volverás a llevar tus adornos, bailarás entre corros de fiesta. Volverás a plantar viñas allá por los montes de Samaría; las plantarán y vendimiarán. “Es de día” gritarán los centinelas arriba, en la montaña de Efraín: “En marcha, vayamos a Sion, donde está el Señor nuestro Dios”». Porque esto dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por la flor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: ¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel!». Salmo de hoy Salmo Jer 31, 10-13 R/. El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño». R/. «Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte». Vendrán con aclamaciones a la altura de Sion, afluirán hacia los bienes del Señor. R/. Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas. R/. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Mateo 15, 21-28 En aquel tiempo, Jesús se retiró a la región de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Solo he sido enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella se acercó y se postró ante él diciendo: «Señor, ayúdame». Él le contestó: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Sospecho que a la gran mayoría de nosotros la primera vez que nos encontramos con el principio del pasaje evangélico de hoy nos pareció un tanto extraño. Nos chocó la actitud de Jesús, de ese Jesús que siempre le hemos visto atender a los que acuden y confían en él, que se mostrase reticente ante la petición de la mujer cananea de que cure a su hija poseída “por un demonio muy malo”, aduciendo que no era de Israel. Pero al fin, vemos al Jesús de siempre, que no se resiste ante quien tiene fe en él. “Mujer qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas”. El mismo Jesús nos invita a “pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá. Porque quien pide recibe, quien busca halla y a quien llama se le abre”. Ha venido hasta nosotros para no reservarse nada de él, sino para que “tengamos vida y vida en abundancia”. Y también nos pide que extendamos su persona y su mensaje a todo el mundo “Id por el mundo entero y predicad el evangelio”. |
04-ago-2022 14:33
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Jueves. 4 de agosto de 2022. San Juan María Vianney. Primera lectura Lectura del profeta Jeremías 31,31-34: Llegan días —oráculo del Señor— en que haré con la casa de Israel y la casa de Juda una alianza nueva. No sera una alianza como la que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto, pues quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor —oráculo del Señor—. Esta será la alianza que haré con ellos después de aquellos días —oráculo del Señor—: Pondré mi ley en su interior y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse unos a otros diciendo: «Conoced al Señor», pues todos me conocerán, desde el más pequeño al mayor —oráculo del Señor—, cuando perdone su culpa y no recuerde ya sus pecados. Salmo de hoy Sal 50 R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. R/. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 16,13-23 En aquel tiempo, aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomo la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P. ¿Quién dice la gente que soy yo? Es esta una pregunta que resuena a lo largo de la historia y se ha escuchado en todos los rincones del mundo. También hoy sigue llegando hasta nosotros. Los apóstoles respondieron con algo significativo: “Juan Bautista, Elías, Jeremías o uno de los profetas”. Es decir, una persona en la línea de los grandes profetas. Ellos trasmiten lo que oyen entre las personas con las que se encuentran. Quizá olvidaron las respuestas negativas de la clase alta que decían de Jesús cosas “muy fuertes”, al acusarlo de borracho y “amigo de publicanos y pecadores” (Mt. 11, 19) con los que no tiene inconveniente compartir banquetes. “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo”? ¿Por qué esta pregunta? Jesús tiene una identidad clara y es muy consciente de ello. Sus seguidores no son del todo conscientes de quién es Él. Han de ir descubriéndolo paulatinamente, por eso la pregunta ofrece la ocasión de definirse ante Él y manifestar así dónde se sitúan ante esta persona que los ha llamado como apóstoles, “enviados”. Es la forma de avanzar en su conocimiento. La pregunta debió desconcertarlos. No resulta fácil responderla y menos cuando todavía no lo tienen claro. De alguna forma se sentirían paralizados. Dentro de cada uno todavía habría dudas y una especie de desconcierto al observar sus palabras y su comportamiento. Pedro, siempre tan espontáneo, rompió el silencio: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» (Mt 16, 16). Pedro, como el resto de los apóstoles, intuía que Jesús no era un profeta más. Él había percibido o descubierto que Jesús no era una persona común o corriente. Por eso respondió con sinceridad con esa confesión de fe. La respuesta de Pedro se vio complementada con las palabras de Jesús: «Bienaventurado tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre sino mi Padre Celestial. Por eso te digo que tú eres Pedro y sobre esta roca edificaré mi Iglesia…y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 17-18). Y ahí queda Pedro confirmado como líder de ese grupo que tras la muerte de Jesús y la venida del Espíritu Santo se convertirá en Iglesia. Una palabra griega que se usaba en las asambleas democráticas y que ha pasado a significar el grupo que sigue a Jesús y que quiere hacerlo presente en todos los tiempos. Con sus luces y sus sombras, el objetivo ha permanecido siempre vivo. El relato se corta ahí. Lo que viene a continuación nos sitúa en otro escenario. Conocer a Jesús para amarlo y seguirlo de verdad, no es algo que se adquiera de una vez para siempre. Es un proceso que exige fidelidad, oración, coherencia y esfuerzo para que todo se vaya afianzando en nosotros y así nunca sustituyamos a Jesús por esos “diosecillos” que nos presenta la sociedad. Tener presente ese proceso debe animarnos. Siempre podemos seguir avanzando confianza en su ayuda. Todos sabemos que no es fácil. A Pedro, a pesar de esa respuesta tan clara, podemos decir que le quedaba mucho trecho por andar y ahondar en el conocimiento de Jesús. Vendrían situaciones donde su conducta no dejaría claro quién era Jesús para él, si escuchamos sus denuestos en el juicio contra Jesús. Hubo hasta lágrimas al caer en la cuenta de que el miedo le había llevado a la traición. Tras ello siguió su proceso de maduración de la fe Todo ello le sirvió para levantarse y fiado en la gracia de Jesús, proclamó con entusiasmo a ese Jesús hasta dar la vida por Él. Coda final Ante todo lo que estamos viviendo, plantéate cómo es tu fe. Qué fuerza tiene en tus decisiones. Cómo la cultivas para seguir con ilusión ese procesoque te acerca más y más a Jesús. |
Editado: 05-ago-2022 14:38 -
05-ago-2022 14:41
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Viernes. 5 de agosto de 2022. San Osvaldo. Primera lectura Lectura de la profecía de Nehemías 2, 1. 3; 3, 1-3. 6-7 He aquí sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz. Celebra tus fiestas, Judá, cumple tus votos, que no pasará más por ti el perverso; se acabó la destrucción. Pues restaura el Señor la dignidad de Jacob y de Israel: los desoladores los habían asolado habían destrozado sus sarmientos. ¡Ay de la ciudad sanguinaria, toda ella mentira, llena de rapiña, insaciable de botín! Ruido de látigo, estrépito de ruedas, galope de caballos, brincos de carros, asalto de caballería, brillo de espadas, fulgor de lanzas, heridos sin cuento, montones de muertos, cadáveres sin fin, tropiezan en cadáveres. Echaré sobre ti inmundicias, te deshonraré públicamente. Todo el que te vea huirá de ti diciendo: «¡Nínive está devastada! ¿Quién se compadecerá? ¿Dónde encontraré quien te consuele?». Salmo de hoy Salmo: Dt 32, 35cd-36ab. 39abcd. 41 R/. Yo doy la muerte y la vida. El día de su ruina se acerca, y se precipita su destino. El Señor hará justicia a su pueblo, y tendrá piedad de sus siervos. R/. Pero ahora mirad: soy yo, solo yo, y no hay dios fuera de mí. Yo doy la muerte y la vida, yo hiero y yo curo. R/. Cuando afile el rayo de mi espada, y empuñe en mi mano el juicio, tomaré venganza de mis enemigos y daré su paga a los que me aborrecen. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 24-28 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta. En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino». Comentario al Evangelio del día. Dominicas de Lerma. Y va concretando el Señor a sus discípulos y a nosotros, al que quiera seguir su Camino y vivir Su Vida… porque a veces no acertamos a entender, porque a veces seguirle supone negar la natural comodidad y falsa paz o tranquilidad; porque negarse y tomar la cruz no nos gusta ni complace en absoluto. Pero … todos sabemos que la vida se engendra y genera entregándola, repartiéndola, sembrando y después , misteriosamente, de una pequeña aportación y entrega surge el milagro inconmensurable y callado de la Vida y ésta, para nosotros tiene origen y concreción en Jesús, el Hijo del hombre que “pagará a cada uno según su conducta”; por eso es necesario y conveniente seguir sus pasos, recibir Su Vida, dejar lo mío para que sea Él en mí, el único Santo “ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”. Esta es la muerte que conviene y da Vida; esta es la pérdida que supone ganancia, esta es la “senda estrecha”que impide desviar el Camino, el que todos añoramos en lo más adentro, estos son los que “verán al Hijo del hombre en su Reino”porque perdieron de lo propio para unirse a Él. Esta es la Esperanza, testimonio, fermento…para nuestros hermanos tan dañados “por los enemigos” en tan sinuosas y falaces ofertas. Y porque siempre tenemos la referencia extraordinaria en lo ordinario de la vida de María, no podemos pasar por alto que esta fecha coincide con la celebración deSanta María la Mayor en Roma, Basílica regentada por nuestros hermanos dominicos para impartir el perdón y la Misericordia; poniendo la referencia de la Virgen María como Salud del pueblo romano, ante la cual ora el Papa al ir y volver de sus viajes. La Madre, la que nos acompaña y abraza en este seguimiento de Cristo; la que manifiesta que la Confianza en el Dios que nos salva abre caminos insospechados y manifestaciones divinas como la nieve en agosto. ¿Cómo sientes y expresas la impresión en tu corazón por la situación de este mundo, la sociedad, la palpable manipulación sobre las personas, el riesgo de dejar hacer a cada uno … etc. y aplicas la Esperanza en Dios-Salvador? |
06-ago-2022 15:14
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Sábado. 6 de junio de 2022. Fiesta de la Transfiguración del Señor. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro 1,16-19: Queridos hermanos: No nos fundábamos en fábulas fantasiosas cuando os dimos a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo, sino en que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Porque él recibió de Dios Padre honor y gloria cuando desde la sublime Gloria se le transmitió aquella voz: «Este es mi Hijo amado, en quien me he complacido». Y esta misma voz, transmitida desde el cielo, es la que nosotros oímos estando con él en la montaña sagrada. Así tenemos más confirmada la palabra profética y hacéis muy bien en prestarle atención como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día y el lucero amanezca en vuestros corazones. Salmo de hoy Sal 96,1-2.5-6.9 R/. El Señor reina, Altísimo sobre toda la tierra El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. R/. Los montes se derriten como cera ante el Señor, ante el Señor de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. R/. Porque tú eres, Señor, Altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según S. Lucas 9, 28b-36 En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía lo que decía. Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar la nube. Y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el Elegido; escuchadlo». Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de los que habían visto. Comentario al Evangelio del día. Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P. Hoy el Evangelio nos revela cual es nuestro final: el mismo destino glorioso de Cristo Jesús. Pero llegar a ese destino es seguir el mismo camino de Jesús Camino de oración, entrega, cruz... resurrección. Ese recorrido implica subir con Jesús al encuentro con Dios, ir a la montaña, orar, estar pendiente de Él, ver su rostro que ahora resplandece y ver que sus vestidos brillan de blancos… reflejan que así como Dios se envuelve de esplendor y majestad como en un manto; Sal 104,2, Jesús se envuelve en luz divina. Acompañando a Jesús tendrás la experiencia de que toda la revelación divina culmina en Cristo, en el misterio pascual, misterio de muerte y resurrección-transfiguración, verás su gloria. Experimentarás tu encuentro con Jesús de un modo nuevo que te llena de paz, de sentido, de alegría, de luz divina, que te hace exclamar: qué hermoso estar aquí; creer en Jesús es una gozada, esto sí que merece la pena ahora sí. En esa experiencia escucharás la voz del Padre que te dice: Este es mi hijo amado escuchadle. La escena de la transfiguración ilumina nuestra mente para conocer: -que Jesús es el hijo amado de Dios. -que tenemos que escucharle a Él. -que nuestra meta es una vida transfigurada en Dios Lo que más nos transfigura es el amor; que en este día veas el amor de Dios por ti, en el rostro de Jesús; que veas tantos rostros transfigurados por el dolor; que veas tantos rostros transfigurados por la luz, la vida, la alegría… |
07-ago-2022 15:10
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Domingo. 7 de agosto de 2022. XIX Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9 La noche de la liberación les fue preanunciada a nuestros antepasados, para que, sabiendo con certeza en qué promesas creían, tuvieran buen ánimo. Tu pueblo esperaba la salvación de los justos y la perdición de los enemigos, pues con lo que castigaste a los adversarios, nos glorificaste a nosotros, llamándonos a ti. Los piadosos hijos de los justos ofrecían sacrificios en secreto y establecieron unánimes esta ley divina: que los fieles compartirían los mismos bienes y peligros, después de haber cantado las alabanzas de los antepasados. Salmo Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. R/. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19 Hermanos: La fe es fundamento de lo que se espera, y garantía de lo que no se ve. Por ella son recordados los antiguos. Por la fe obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas, y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios. Por la fe también Sara, siendo estéril, obtuvo “vigor para concebir” cuando ya le había pasado la edad, porque consideró fiel al que se lo prometía. Y así, de un hombre, marcado ya por la muerte, nacieron hijos numerosos, como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas. Con fe murieron todos estos, sin haber recibido las promesas, sino viéndolas y saludándolas de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra. Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad. Por la fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac: ofreció a su hijo único, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia». Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para resucitar de entre los muertos, de donde en cierto sentido recobró a Isaac. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 12, 32-48 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá». Comentario al Evangelio del día. Fr. Francisco José Rodríguez Fassio O.P. Por lo pronto, Jesús, en el evangelio, nos asegura que es posible la esperanza porque tenemos garantizada la meta, no por nuestros méritos o esfuerzo, sino por puro amor de Dios por nosotros: “No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros su Reino”. Un Reino que es Él mismo, con todo lo que conlleva de plenitud y felicidad personal y universal. Un Reino que nos hace reconocer el tesoro que son nuestros hermanos, y procurar su bien, compartiendo lo que somos y tenemos: “Dad limosna, haceos talegas que no se echan a perder”. Ahí, en Dios y en los que sufren, hemos de colocar nuestro corazón, nuestros deseos, nuestros anhelos, para que esa meta dinamice nuestra afectividad y nuestra acción: “Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón”. Cuando perdemos la esperanza, es decir, la meta, perdemos también el camino. No sé que pensador dijo que “si tenemos un “para qué”, encontraremos un “cómo” para alcanzarlo”. Más aún, el “cómo”, el camino, se convierte en parte de la meta, que comenzamos a disfrutar conforme nos acercamos a ella. Comprobamos que la meta, en este caso el Padre y la comunión con los hermanos, no son algo meramente a esperar, sino Alguien y algunos que nos hacen partícipes ya de sus riquezas y compañía. ¿Cómo es ese camino? No se trata de un esperar perezoso, con los brazos cruzados. No se trata de aislarse en un paraíso artificial de fantasías piadosas. Jesús lo sigue diciendo: “Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Dichosos los criados a quienes su señor, al llegar, los encuentre en vela: os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo”. Vivir en la ilusión de un encuentro con el Señor cada vez más pleno hasta que llegue el definitivo. Y, a la vez, ir atendiendo a los demás, como el Señor nos atiende a nosotros. Hoy se está hablando cada vez más del “cuidado”. La pandemia y sus secuelas nos están haciendo mucho más conscientes de que lo que nos define a los seres humanos es la vulnerabilidad, la capacidad de ser heridos física, psicológica, espiritual, socialmente… Por desgracia, también tenemos y ejercitamos la capacidad de herir a los otros para sentirnos más fuertes, más poderosos, más seguros. La alternativa, que es la única que asegura nuestra pervivencia como especie y nuestra dignidad de personas, es dedicarse al cuidado recíproco: desde la empatía por el otro, a la escucha de su ser, caminar juntos atendiéndonos, como tienen que ir juntos un ciego y un cojo: el ciego presta el sostén de sus piernas, y el cojo la luz de su visión. “Caminar juntos” es lo que significa la palabra “sinodalidad” que el Papa y la Iglesia nos presentan como urgente camino y necesario modo de ser para los cristianos y cristianas. O según dice el evangelio de hoy: “¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?” Cada uno de nosotros somos ese administrador encargado de cuidar al otro, según sus necesidades, y no según nuestro capricho o ganas. Este es el criterio de que nuestra esperanza es realista y cristiana: vamos haciendo camino al andar con el Señor, como el Señor, hasta alcanzar plenamente al Señor y disfrutarlo sin fin. |
08-ago-2022 15:12
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Lunes. 8 de agosto de 2022. Santo Domingo de Guzmán. Primera lectura Lectura del libro de Isaías 52, 7-10 ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz, que anuncia la buena noticia, que pregona la justicia, que dice a Sion: «Tu Dios reina!». Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sion. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, porque el Señor ha consolado a su pueblo, ha rescatado a Jerusalén. Ha descubierto el Señor su santo brazo a los ojos de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la salvación de nuestro Dios. Salmo Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 10 R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R/. Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R/. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor; aclamad la gloria del nombre del Señor. R/. Decid a los pueblos: «El Señor es rey: él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente». R/. Segunda lectura De la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 1-8 Querido hermano: Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír; y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio. Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente. He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mi, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 13-19 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos». «No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Jesús Romero Blanco O.P. Jesús, el Hijo de Dios, no vino a abolir la religión judía, la Ley y los Profetas, sino a recordar que en el cimiento de la Alianza de Dios con los hombres se encuentra la bondad y la misericordia de Dios. El peligro y tentación del cristianismo es convertirse en una mera religión formal y ritualista como acabó convirtiéndose el judaísmo en tiempos de Jesús, desprovista de lo más fundamental de toda religión: la experiencia viva y personal del encuentro con Dios misericordioso. No hay plenitud religiosa sin expectativa ni deseo de ver y estar con Dios. Santo Domingo supo salir de su área de confort y bienestar para dirigirse hacia aquellos que, en su error, pero de forma sincera, buscan al Dios vivo y verdadero. Se dio perfecta cuenta que si la predicación del Evangelio no va acompañada de una vida coherente no sirve para nada, como la sal insípida. Esa coherencia la relacionó con la práctica de la pobreza voluntaria, con la construcción de relaciones de fraternidad y con una vibrante predicación en las fronteras de la fe. Sin duda que se hubiera identificado con el llamado del Papa a una “Iglesia en salida”. La plenitud religiosa de la que habla Jesús, y que Santo Domingo se esforzó en construir, es el amor. Las metáforas de ser sal y luz que Jesús usó en su predicación están relacionadas con los elementos discretos, pero indispensables, para una vida plena. La sal sin sabor se vuelve polvo estéril y una luz que no ilumine en un obstáculo. Toda nuestra vida, lo que hacemos o lo que dejamos de hacer, es referencial para nosotros mismos y para los demás. Jesús vino al mundo para compartir nuestra suerte, liberarnos del pecado y por nuestros pecados murió en una cruz. Según los testigos del proceso de canonización, Santo Domingo fue un hombre compasivo y cercano a la vida de los demás y como Jesús, según sus fuerzas, pasó por este mundo haciendo el bien. Es la gran herencia que dejó a los dominicos, a la familia dominicana y a la Iglesia universal. Que él interceda a Dios por todos nosotros. Que la Virgen del Rosario nos proteja de todo mal. |
09-ago-2022 15:14
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Martes. 9 de agosto de 2022. Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Primera lectura Lectura de la profecía de Oseas 2, 16b. 17de. 21-22 Así dice el Señor: "Yo me la llevaré al desierto, le hablaré al corazón. Y me responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que la saqué de Egipto. Me casaré contigo en matrimonio perpetuo, me casaré contigo en derecho y justicia, en misericordia y compasión, me casaré contigo en fidelidad, y te penetrarás del Señor". Salmo de hoy Sal 44 R/.Llega el Esposo; salid a recibir a Cristo, el Señor. Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor R/. Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras. R/. Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 25,1-13 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: - "Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: - ¡Que llega el esposo, salid a recibidlo!. Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas". Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os compréis". Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos". Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco". Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora". Comentario al Evangelio del día.Hna. Mariví Sánchez Urrutia O.P. En las primitivas comunidades cristianas la parusía, o segunda venida de Jesucristo, era un tema que aparece con frecuencia y que evidencia la preocupación de la Iglesia primitiva en “tensión escatológica”. “A la hora que menos penséis” (Lc12,40) Es especialmente en el evangelio de Mateo donde se alude a esta venida súbita e inesperada especialmente en los capítulos 24 y 25. Así Mateo recurre a parábolas que tratan de mantener y, sobre todo, de exponer las actitudes que se deben de tener para vivir a la espera de la venida del Señor, como se refleja en todo el capítulo 25 de Mateo. En los versículos del evangelio de hoy, describe una boda judía con su ritual característico. A la puesta del sol, el novio va con su cortejo a la casa de la novia donde hacen fiesta las “vírgenes”, las jóvenes compañeras de la novia, a la espera del novio, para proseguir la ceremonia, organizar el cortejo hasta la casa del novio donde tendrá lugar el banquete nupcial. Hoy todavía se conserva parte de este ritual en algunas ciudades de Palestina. Atendiendo al texto, los exégetas apuntan que la narración, tal como se describe, presenta algunas dificultades de interpretación, pero sin duda, la composición del texto se realiza para poder extraer una enseñanza para la comunidad cristiana, tiene un carácter claramente didáctico. Alertar a las comunidades de las consecuencias de las acciones en nuestra vida. Nos dejamos interpelar por la Palabra que también se dirige hoy a nosotros. Hay algunos elementos de la parábola que pueden ayudarnos en nuestro camino hacia el encuentro con el Señor, el encuentro con el Señor al final de los tiempos, mi encuentro con el Señor en la Eucaristía, mi encuentro con el Señor en las circunstancias y personas con las que comparto mi día a día, porque el Señor está, acompaña nuestro camino, pero tenemos que encontrarnos con El (Mt 28,20) Diez jóvenes doncellas simbolizan la espera de la comunidad cristiana. En la actitud de las vírgenes encontramos dos modos de prepararnos para caminar por la vida como creyentes. Una actitud distraída, superficial o una espera vigilante, preparada, atenta, alegre, pronta para salir al encuentro del Señor en sus múltiples manifestaciones. De aquí la importancia en nuestra vida de estar atentos, tomar conciencia, vigilar. Cada una de estas vírgenes va provista de sus lámparas, estas lámparas pueden simbolizar nuestro corazón, nuestra interioridad, nuestro yo más profundo, la sede de nuestros buenos y malos deseos. La finalidad de estas lámparas es dar luz, iluminar, en el caso de la parábola iluminar el camino del cortejo. Pero la lámpara en si no ilumina, necesita del aceite, de la fe, del amor. Es momento para reflexionar sobre nuestras lámparas, sobre la luz que emitimos, ¿somos luz que ilumina a los que caminan junto a nosotros en el camino de la vida? ¿Qué provisiones, que aspectos hemos de cuidar para mantener viva la fe, el amor? ¿Qué necesita mi vida para iluminar el camino? En este camino de la vida, donde, como decía al principio, desde el punto de vista creyente, caminamos hacia un encuentro definitivo con el Señor, en el día a día de cada uno, cada una, sabe que las oportunidades de encontrarnos con Él son muchas. En ese final de nuestra vida también Mateo pone en boca de Jesús todas las posibilidades de encuentro con Él "Porque tuve hambre ymedisteis de comer, tuve sed y medisteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme" (Mt 25, 35-36). Hoy la Iglesia conmemora la fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein) “detrás de la figura sagrada, de la monja carmelita convertida en santa, se escondía una de las mentes más brillantes de Europa, una pensadora que pudo haber cambiado radicalmente el camino de la filosofía alemana y, con ella, de todo el pensamiento contemporáneo” (art. Publicado en 2020) Toda su vida fue una búsqueda de la Verdad, primero a través de la Filosofía, de los escritos de Santa Teresa de Jesús después (fue el desierto al que le llevó Jesús para su encuentro definitivo con El), y después a través de su consagración a Dios en el Carmelo. (Nos hiciste Señor para Ti y nuestro corazón está inquieto h hasta que descanse en Ti (San Agustín) |
09-ago-2022 15:20
#648
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Menudo trabajazo. Crees realmente que alguien está leyendo esto? Que te trae a tí que alguien lo lea? Crees que puedes hacer que una persona se vuelva cristiana? O solo lo haces para que los ya cristianos puedan leer las lecturas del día? Un saludo shur. |
09-ago-2022 18:10
#650
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El santo evangelio según san juan: Me vais a chupar los cojones todos los foreros. Amén. |
10-ago-2022 14:57
#651
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2. Anunciar el Mensaje de Jesús a todo el mundo, también en este foro. 3. Yo comparto el Evangelio. Si alguien se dispone a conocerlo y encuentra a Jesús, será una bendición para él y para todos. 4. También. A veces los creyentes no encuentran tiempo de leer las Escrituras y aquí pueden hacerlo. No todo va a ser trolear, hilos de mujeres y de cornudos ![]() Gracias, shur ![]()
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10-ago-2022 15:00
#652
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Miércoles. 10 de agosto de 2022. San Lorenzo, Mártir. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 6-10 Hermanos: El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra abundantemente, abundantemente cosechará. Cada uno dé como le dicte su corazón: no a disgusto ni a la fuerza, pues Dios ama “al que da con alegría”. Y Dios tiene poder para colmaros de toda clase de dones, de modo que, teniendo lo suficiente siempre y en todo, os sobre para toda clase de obras buenas. Como está escrito: «Repartió abundantemente a los pobres, su justicia permanece eternamente». El que proporciona “semilla al que siembra y pan para comer” proporcionará y multiplicará vuestra semilla y aumentará los frutos de vuestra justicia. Salmo de hoy Sal 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9 R/. Dichoso el que se apiada y presta Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra la descendencia del justo será bendita. R. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos, porque jamás vacilará. El recuerdo del justo será perpetuo. R. No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. R. Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre y alzará la frente con dignidad. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 24-26 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiere servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Jesús no se cansó de repetirnos que lo más importante de nuestra vida es el amor, en sus tres dimensiones de amar a Dios, al prójimo y a nosotros mismos. Hoy Jesús nos insiste en el amor a los demás. Nos dice que tenemos que parecernos al grano de trigo que para que dé fruto tiene que ser enterrado en la tierra y morir. Eso mismo tenemos que hacer nosotros. Con expresión que nos puede confundir también nos dice que el que se ama a sí mismo, se pierde. En realidad amarse a sí mismo, buscar el propio bien, también nos lo manda Jesús: “ama al prójimo como a ti mismo”. Lo que aquí nos quiere decir Jesús es que no pongamos como primer y único amor el amor a nosotros mismos, olvidándonos de los demás. Lo nuestro es entregar la vida por los demás y esa es la mejor manera de amarles a ellos y amarnos a nosotros mismos. En esa entrega nuestro corazón queda repleto de alegría. El que gana, el que solo piensa en sí mismo, pierde, y el que se pierde a si mismo, en la entrega a los demás, ese gana, se encuentra con la felicidad que todos vamos buscando. El ejemplo de Jesús es bien claro. Vivió para nosotros, entregó su vida por nosotros, por seguir predicando su mensaje de amor y no callarse…y por eso volvió a ganar la vida, el Padre le resucitó. |
10-ago-2022 15:11
#654
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1. Más de 20.000 visitas tiene este hilo. Así que sí, alguien lo está leyendo.
2. Anunciar el Mensaje de Jesús a todo el mundo, también en este foro. 3. Yo comparto el Evangelio. Si alguien se dispone a conocerlo y encuentra a Jesús, será una bendición para él y para todos. 4. También. A veces los creyentes no encuentran tiempo de leer las Escrituras y aquí pueden hacerlo. No todo va a ser trolear, hilos de mujeres y de cornudos ![]() Gracias, shur ![]() ![]() Otra duda, esto de las lecturas, cada día del año tiene estipulado una así te acabas leyendo la biblio una vez por año? Tienes algún trabajo relacionado con la iglesia? Gracias de antemano. |
10-ago-2022 15:33
#655
![]() No, está repartido de manera que, en cada tiempo litúrgico -y siguiendo ciclos anuales- vayas descubriendo un aspecto del mensaje salvífico: el ciclo A se lee sobre todo el Evangelio de Mateo, en el ciclo B se lee el Evangelio según San Marcos y el C el de San Lucas. El Evangelio de Juan se "reserva" mayoritariamente para tiempos fuertes, como la Semana Santa. Hay pasajes que no se leen nunca, como el final del capítulo 4 de Hechos con la muerte de Ananías. Parte de mi trabajo se realiza en una institución católica, actualmente estoy estudiando una carrera de teología y me estoy doctorando en Derecho Eclesiástico. Un saludo. |
11-ago-2022 14:49
#656
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Jueves. 11 de agosto de 2022. Santa Clara de Asís. Primera lectura Lectura de la profecía de Ezequiel 12, 1-12 Me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, vives en medio de un pueblo rebelde: tienen ojos para ver, y no ven; tienen oídos para oír, y no oyen, porque son un pueblo rebelde. Así pues, tú, hijo de hombre, prepara tu equipaje para el destierro, y emigra en pleno día, a la vista de todos; a la vista de todos emigra a otro sitio. Tal vez así comprendan que son un pueblo rebelde. Sacarás tu equipaje de deportado en pleno día, a la vista de todos; partirás al atardecer, a la vista de todos, como quien va al destierro. A la vista de todos abre una brecha en el muro y saca por allí tu equipaje. Cárgalo al hombro a la vista de todos, sácalo en la oscuridad. Cúbrete la cara para no ver la tierra, porque hago de ti un signo para la casa de Israel». Yo hice todo lo que me había ordenado. Saqué mi equipaje como quien va al destierro, en pleno día; al atardecer abrí una brecha en el muro con las manos, lo saqué en la oscuridad y me lo cargué al hombro, a la vista de todos. A la mañana siguiente me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, ¿no te ha preguntado la casa de Israel, la casa rebelde, qué es lo que hacías? Pues respóndeles: “Esto dice el Señor Dios: Este oráculo toca al príncipe en Jerusalén y a toda la casa de Israel que vive allí”. Di: “Yo soy un signo para vosotros: como yo he hecho, así harán con ellos. Serán deportados, irán al destierro. El príncipe que vive entre ellos se cargará al hombro el equipaje, en la oscuridad saldrá por una brecha que abrirán en el muro para sacarlo, se cubrirá la cara para no ver su tierra con sus propios ojos”». Salmo de hoy Sal 77, 56-57. 58-59. 61-62 R/. ¡No olvidéis las acciones del Señor! Ellos tentaron al Dios Altísimo y se rebelaron, negándose a guardar sus preceptos; desertaron y traicionaron como sus padres, fallaron como un arco engañoso. R/. Con sus altozanos lo irritaban, con sus ídolos provocaban sus celos. Dios lo oyó y se indignó, y rechazó totalmente a Israel. R/. Abandonó sus valientes al cautiverio, su orgullo a las manos enemigas; entregó su pueblo a la espada, encolerizado contra su heredad. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21 – 19, 1 En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Cuando acabó Jesús estos discursos, partió de Galilea y vino a la región de Judea, al otro lado del Jordán. Comentario al Evangelio del día. Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P. Vuelve la voz de Ezequiel a remover nuestros días de estío. Eco de Dios en medio de este tiempo donde nos parece vivir en una casa rebelde. Los ojos han perdido la capacidad de ver y se conforman con una mirada superficial que busca tranquilizar conciencias. Los oídos, aunque oyen, sólo buscan satisfacción en palabras de conveniencia. Oyen lo que les interesa oír, pero no saben escuchar. Es entonces cuando el profeta debe poner tierra por medio, bajo la guía de su Señor. Ser emigrante a plena luz del día y a la vista de todos. Cautivos al destierro como profetas incómodos ante tanto ciego y sordo. Hoy la presencia del cristiano debe de ser un testimonio vivo de un hogar nuevo. Señal, aunque no quieran verlo, de una casa donde se vive en paz, porque Dios habita en ella. En esa casa no hay necesidad de preguntar cuántas veces hay que perdonar. Ese es el gran desafío que Jesús nos lanzó: aprender a perdonar. Sin contar las veces. Jesús nos da la respuesta y lo hace a través de una parábola. Un siervo que le debía tanto a su patrón que nunca le iba a poder pagar, aunque tuviera varias vidas, recibe el perdón de toda la deuda. Pero aún perdonado no tuvo compasión ante quien le imploró misericordia. El patrón oyó lo que había hecho y se enojó porque su siervo no había aprendido nada al ser perdonado. Perdonar no es fácil. El dolor no desaparece de un día para otro. Necesitamos ayuda, la fuerza misma que proviene de un Jesús misericordioso. Todo comienza cuando estamos dispuestos a perdonar. Y el perdón de Dios es nuestra gran motivación para perdonar. El primer paso para perdonar es recordar todo lo que Dios nos perdonó. Perdonar es soltar el resentimiento y el deseo de hacer pagar. Jesús habla de perdonar al hermano, no de perdonar una falta u otra. El perdón se dirige al ofensor. Por eso no depende del tipo de falta. No se puede perdonar más o menos. O sí, o no. La parábola nos hace volver la mirada hacia la misericordia de aquel que nos perdona infinitamente y nos da la oportunidad de volver a empezar. Al abandonarnos en su gracia, seremos capaces entonces de perdonar las ofensas que nos haga el prójimo. El perdón purifica el corazón, renueva el alma y los lava. El perdón nos da salud, nos acerca a Dios y transforma nuestro corazón rencoroso y lleno de resentimientos, en un corazón misericordioso. Un hijo que busca ser como su padre, busca, por encima de todo, en el corazón. La Pascua verdadera sucede en el corazón de aquel que celebra, en la vida, el don del perdón. La renovación de nuestra alma solo sucede cuando el perdón es algo divino en la vida, porque humanamente, hay situaciones que nosotros no conseguimos perdonar. ¿No crees que merece la pena pedir a Dios que nos enseñe a perdonar como El perdona? |
12-ago-2022 16:00
#657
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Viernes. 12 de agosto de 2022. Santa Juana de Chantal. Primera lectura Lectura de la profecía de Ezequiel 16, 1-15. 60. 63 Me fue dirigida esta palabra del Señor: «Hijo de hombre, hazle conocer sus acciones detestables a Jerusalén. Di: “Esto dice el Señor Dios, a Jerusalén. Por tu origen y tu nacimiento eres cananea: tu padre era amorreo y tu madre hitita. Así fue tu nacimiento: El día en que naciste, no te cortaron el cordón, no te lavaron con agua para purificarte, ni te friccionaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie se apiadó de ti ni hizo por compasión nada de todo esto, sino que por aversión te arrojaron a campo abierto el día que naciste. Yo pasaba junto a ti y te vi revolviéndote en tu sangre, y te dije: Sigue viviendo, tú que yaces en tu sangre, sigue viviendo. Te hice crecer como un brote del campo. Tú creciste, te hiciste grande, llegaste a la edad del matrimonio. Tus senos se afirmaron y te brotó el vello, pero continuabas completamente desnuda. Pasé otra vez a tu lado, te vi en la edad del amor; extendí mi manto sobre ti para cubrir tu desnudez. Con juramento hice alianza contigo —oráculo del Señor Dios— y fuiste mía. Te lavé con agua, te limpié la sangre que te cubría y te ungí con aceite. Te puse vestiduras bordadas, te calcé zapatos de cuero fino, te ceñí de lino, te revestí de seda. Te engalané con joyas: te puse pulseras en los brazos y un collar en tu cuello. Te puse un anillo en la nariz, pendientes en tus orejas y una magnífica diadema en tu cabeza. Lucías joyas de oro y plata, vestidos de lino, seda y bordado; comías flor de harina, miel y aceite; estabas cada vez más bella y llegaste a ser como una reina. Se difundió entre las naciones paganas la fama de tu belleza, perfecta con los atavíos que yo había puesto sobre ti —oráculo del Señor Dios—. Pero tú, confiada en tu belleza, te prostituiste; valiéndote de tu fama, prodigaste tus favores y te entregaste a todo el que pasaba. Con todo, yo me acordaré de mi alianza contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo una alianza eterna, para que te acuerdes y te avergüences y no te atrevas nunca más a abrir la boca por tu oprobio, cuando yo te perdone todo lo que hiciste —oráculo del Señor Dios—». Salmo de hoy Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 R/. Ha cesado tu ira y me has consolado «Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación». Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. R/. «Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso». R/. Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sion, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 3-12 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer por cualquier motivo?». Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de divorcio y repudiarla?». Él les contestó: «Por la dureza de vuestro corazón os permitió Moisés repudiar a vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Pero yo os digo que, si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— y se casa con otra, comete adulterio». Los discípulos le replicaron: «Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse». Pero él les dijo: «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos. El que pueda entender, entienda». Comentario al Evangelio del día. Sor Mª Ángeles Martínez, OP El desafío del evangelio nos lanza a la aventura dignificante del don que significa ser, ser humano, más allá de las coyunturas sociales, morales, estructurales e incluso biológicas…nos sitúa frente a dos realidades: la alianza que parte de la unión de un hombre y una mujer, como proyecto de Dios, “lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”y el don de la alianza del que deja todo por el Reino «No todos entienden esto, solo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos ellos mismos por el reino de los cielos”.En ambos casos la iniciativa siempre es de Dios. Lo sorprendente del relato, es la actitud moralizante de los fariseos, que solo aceptan como falta la infidelidad de la mujer, del varón infiel ni palabra. Es imagen de la forma solapada que tenemos para afirmarnos en nuestras teorías condenatorias, que nos llevan a acciones extremas, convenciéndonos de estar en la verdad: “Si esa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse» Pero la lógica de Dios tiene otro sello, el sello del Espíritu, que sondea lo profundo del corazón para ayudarnos a ver con los ojos del alma y descubrir que su proyecto es un proyecto eterno, que nos une con El irresistiblemente, que va más allá de lo que percibe nuestra pobre mirada humana. Es un proyecto de amor, que da consistencia a esa alianza: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, ¿y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne”. Solo el amor unifica. Y solo el amor mantiene vivo el deseo de entregar la vida por la causa de Jesús “El que pueda entender, entienda”. Sería bueno preguntarnos si en nuestro corazón arde el fuego del amor o ponemos medida a la fidelidad y nos cuestionamos hasta donde puedo llegar. Cuando el amor brilla en el corazón mi fidelidad cubre la desnudez del otro. |
13-ago-2022 15:12
#658
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Sábado. 13 de agosto de 2022. Mártires Claretianos de Barbastro. Primera lectura Lectura de la profecía de Ezequiel 18,1-10.13b.30-32: Me fue dirigida esta palabra del Señor: «¿Por qué andáis repitiendo este refrán en la tierra de Israel?: “Los padres comieron agraces y los hijos tuvieron dentera”. Por mi vida —oráculo del Señor Dios— que nadie volverá a repetir ese refrán en Israel, porque todas las vidas son mías: la vida del padre como la del hijo. El que peque, ese morirá. Si un hombre es inocente y se comporta recta y justamente; si no come en los montes ni levanta sus ojos a los ídolos de la casa de Israel; si no deshonra a la mujer de su prójimo ni se une a su mujer durante la menstruación; si no oprime a nadie, si devuelve la prenda empeñada; si no despoja a nadie de lo suyo, si da de su pan al hambriento y viste al desnudo; si no presta con usura ni acepta intereses; si se mantiene lejos de la injusticia y aplica con equidad el derecho entre las personas; si se comporta según mis preceptos y observa mis leyes, cumpliéndolas fielmente: ese hombre es justo, y ciertamente vivirá —oráculo del Señor Dios—. Si ese hombre engendra un hijo violento y sanguinario, que comete contra su prójimo alguna de estas malas acciones, ciertamente no vivirá. Por haber cometido todas esas acciones detestables, morirá irremediablemente y será responsable de su propia muerte. Pues bien, os juzgaré, a cada uno según su proceder, casa de Israel —oráculo del Señor Dios—. Arrepentíos y convertíos de vuestros delitos, y no tropezaréis en vuestra culpa. Apartad de vosotros los delitos que habéis cometido, renovad vuestro corazón y vuestro espíritu. ¿Por qué habríais de morir, casa de Israel? Yo no me complazco en la muerte de nadie —oráculo del Señor Dios—. Convertíos y viviréis». Salmo de hoy Sal 50,12-13.14-15.18-19 R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro Oh, Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. R/. Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. El sacrificio agradable a Dios es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 19,13-15 En aquel tiempo, le presentaron unos niños a Jesús para que les impusiera las manos y orase, pero los discípulos los regañaban. Jesús dijo: «Dejadlos, no impidáis a los niños acercarse a mí; de los que son como ellos es el reino de los cielos». Les impuso las manos y se marchó de allí. Comentario al Evangelio del Día. Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P. El Maestro de Nazaret nos presenta una gran enseñanza con este pasaje del Evangelio. Esa instrucción nos está implicando en cómo ser grandes en el Reino y el llamado a entrar, formar parte y heredar el Reino de Dios como un proyecto de alegría y de plenitud para toda la humanidad. Este Reino predicado por Jesús tiene unas características concretas, basándose, en la imagen de un “niño”, se nos da la clave del hacerse «pequeño». De la necesidad de trabajar e implantar, desgastarse en la construcción del Proyecto de Jesús. Tarea principal abrir los ojos para comprender, sorprenderse ante la dimensión novedosa del Reino, acoger para hacer tuyo este ideal que nos habla de amor. Más o menos lo que viene a expresar el diálogo de Jesús con Nicodemo: «Nacer a una realidad nueva» (Jn 3,3). Con la imagen de un niño Jesús trata de darle toda la profundidad que tiene la dimensión del Reino. El Reino de Dios se rige por otros registros distintos a los de las categorías humanas y sociales. Tener más, abarcar más, el poder, la autoridad, sacar beneficio de todo, intereses particulares… Que de alguna manera están latentes en el corazón del discipulado, cuando en cierta ocasión Pedro le lanza la pregunta a Jesús: ¿Qué nos va a tocar? (Mt 19,27) O cuando iban de camino esos discípulos hablando de ser grandes y Jesús les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? (Mc 19,33). Clara es la respuesta del Maestro: Heredar la vida eterna y la clave de la grandeza del corazón es el servicio. Prejuicios, etiquetas, distinciones, razas, color de piel… Que nos llevan a crear barreras entre los seres humanos. Jesús dice que no es así en el mundo del que se hace pequeño. Todo aquel que vive desde la inocencia y la humildad es grande en el Reino. Todo aquel que vacía su corazón de rencor y odio, todo aquel que es capaz de admirarse de la belleza de las cosas, todo aquel que no hace de su vida un problema por pedir ayuda, todo aquel que es capaz de pedir perdón con pureza de corazón, todo aquel que es capaz de perder la sensación de ridículo y entra espontáneamente a jugar, bailar, divertirse, para alegrar la vida de los demás, está sembrando el Reino y es feliz. Dichoso. Han venido niños salidos del difícil conflicto en Ucrania. Salen a las distintas plazas de nuestras ciudades y se encuentran con otros niños. Qué poco necesitan para entrar en un mundo distinto, sin malicia, un mundo con sueños, proyectos, ilusiones: «De los que son como ellos es el reino de los cielos». Comienzan a jugar, a entenderse, a comunicarse, a empatizar, sin necesidad de un diccionario, sin necesidad de dominar los elementos esenciales de un idioma. El idioma que allí se mueve entre ellos es el del amor. El amor lo perdona todo, lo excusa todo, no lleva cuenta del mal. Esa es la tarea de hacerse pequeño y de implantar el Reino. Acoger desde el perdón y con una sonrisa. Acoger al diferente con una mirada Limpia. Acoger las contrariedades de la vida y vivir alegre. Acoger y compartir desde lo poco que en algunas ocasiones se puede tener. Acoger y entregarse para servir a los demás. Eso habla del sabor del Reino de Dios. |
14-ago-2022 15:45
#659
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Domingo. 14 de agosto de 2022. XX Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del libro de Jeremías 38,4-6.8-10: En aquellos días, los dignatarios dijeron al rey: «Hay que condenar a muerte a ese Jeremías, pues, con semejantes discursos, está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y al resto de la gente. Ese hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia». Respondió el rey Sedecías: «Ahí lo tenéis, en vuestras manos. Nada puedo hacer yo contra vosotros». Ellos se apoderaron de Jeremías y lo metieron en el aljibe de Malquías, príncipe real, en el patio de la guardia, descolgándolo con sogas. Jeremías se hundió en el lodo del fondo, pues el aljibe no tenía agua. Ebedmélec abandonó el palacio, fue al rey y le dijo: «Mi rey y señor, esos hombres han tratado injustamente al profeta Jeremías al arrojarlo al aljibe, donde sin duda morirá de hambre, pues no queda pan en la ciudad». Entonces el rey ordenó a Ebedmélec el cusita: «Toma tres hombres a tu mando y sacad al profeta Jeremías del aljibe antes de que muera». Salmo Sal 39 R/. Señor, date prisa en socorrerme Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito. R/. Me levantó de la fosa fatal, de la charca fangosa; afianzó mis pies sobre roca, y aseguró mis pasos. R/. Me puso en la boca un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos y confiaron en el Señor. R/. Yo soy pobre y desgraciado, pero el Señor se cuida de mí; tú eres mi auxilio y mi liberación: Dios mío, no tardes. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 12,1-4 Hermanos: Teniendo una nube tan ingente de testigos, corramos, con constancia, en la carrera que nos toca, renunciando a todo lo que nos estorba y al pecado que nos asedia, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe, Jesús, quien, en lugar del gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó tal oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,49-53 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra». Comentario al Evangelio del día. Fray José Antonio Segovia O.P. Fijos los ojos en Jesús La carta a los Hebreos se dirige a una comunidad oprimida, con el fin de estimularla a perseverar en el duro combate de la fe. La victoria sólo se alcanza tras dura lucha. Y como modelo supremo de la fe constante, paciente y tolerante, debe presentarse a los ojos de los luchadores fatigados la imagen de Jesús crucificado. Él es el consumador de la fe, porque con su muerte realizó y convirtió en realidad tangible la promesa hecha a la fe. Es el modo de vida de quien quiere ser coherente. Por eso, Jesús no nos deja en paz: me cuestiona sin cesar, tiene palabras admirables que me llegan a lo más íntimo, pero también otras que me irritan, que me molestan, que no entiendo. ¡Jesús es un Hombre de fe, un creyente fiel! Sin Él sería vano todo: marchar, correr, luchar, nunca se llegaría a la meta. Jesús es la razón de que sea posible la fe, y es también el garante de que tal fe no quede en el vacío. Jesús sólo pudo y puede ser consumador de la fe porque él mismo es a la vez su promotor, es decir, su iniciador e instigador. Con su ejemplo nos mostró cómo el oprobio y la ignominia, la cruz y la muerte conducen al gozo y gloria eterna. Jesús trabaja con paradojas: al que ha fracasado en su itinerario personal, le da ánimos para fiarse de Dios y le asegura que está muy cerca de Él. En cambio, al que se ha aventurado en el camino espiritual, no le deja en paz nunca. La fe, como “relación existencial” con Jesús, no puede ser nunca neutral Más bien es provocativa. Su palabra y su vida nos pone en crisis. No he venido a traer paz sino división. (Lc 12,51). Esto significa que vivir la fe no es decorar la vida con un poco de religión. ¿Creéis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. (Lc 12, 51). ¿Qué quiso decir Jesús con la palabra división? No incitó a la desunión y discordia, sino que fue ocasión para que las personas, frente a Él se definiesen en su misión. Cuando Jesús hablaba, unos se ponían a favor y otros en contra. Jesús provocaba a la gente y eso ocasionaba el rechazo de muchos, que se negaban a aceptar la provocación. La fe como “combate”, tiene a Jesús como modelo, iniciador y consumador Tuvo que luchar, porque era humano, aunque fuera Dios. La fe es imprescindible para vivir, para dar sentido a la vida. Pero la fe no es aceptar fórmulas, sino que es un combate entre la vida y la muerte. Jesús no hubiera dado su vida por nosotros, si no hubiera sido un gran creyente. No era un Dios que se pasea por la tierra, sino un creyente verdadero, capaz de Dios en su vida hasta la consumación de todo. En Getsemaní mantuvo ese combate de la fe que le llevará a la victoria Jesús provoca y compromete con sus palabras De tal manera que cada persona se tiene que decidir por El o contra El, para que cada uno se decida a seguir el camino que Dios le ha señalado. Jesús nos quiso poner en guardia: seguirlo, podía llegar a dividir y a romper incluso a las familias. Para Él era importante que cada uno decidiese por su cuenta y no se dejase llevar por un falso respeto a los demás. Cada uno por sí mismo ha de tomar la decisión fundamental sobre su vida. Lo que cuenta es vivir la propia vida en coherencia de fe. Conclusión Dos imágenes para discernir hoy nuestra fe: “Fuego y División”.Con ellas, Jesús nos provoca para que busquemos nuestro propio camino hacia Dios, y seguirlo será siempre un desafío. Las imágenes de Fuego y División, nos ayudan a cambiar. a) El fuego de Jesús. ¡He venido a arrojar fuego sobre la tierra, y cuanto desearía que ya hubiera prendido! (Lc 12,49ss). El que está cerca de mi está cerca del fuego. El que está lejos de mi está lejos del reino. (Evangelio Apócrifo). ¿Cuál es este fuego que Cristo quiere poner en la tierra?: Su Misión: La Pasión por Dios y la Compasión por los que sufren. Sin este fuego, la vida cristiana termina extinguiéndose. El gran pecado de los cristianos será siempre dejar que este fuego de Jesús se vaya apagando. ¿Para qué sirve una iglesia de cristianos instalados cómodamente, sin pasión alguna por Dios y sin compasión por los que sufren? b) División de Jesús. La entrada de Jesús en la historia provoca una subversión radical, porque él es un signo de contradicción, como dijo Simeón. Con su persona, su vida y su doctrina, ha traído la guerra al mundo. Ha llegado el momento de las decisiones. No cabe la neutralidad. La decisión en pro o en contra de Jesús romperá la paz hasta en el seno mismo de las familias. Urge la división para que las personas puedan encontrar una paz digna de tal nombre. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué tienen que ver con su vida y misión? ¿Qué palabras de Jesús no me dejan en paz? ¿Cuáles me irritan? ¿Qué retos encuentro en esas palabras incómodas de Jesús? Señor Jesús, somos débiles. En tiempos de dificultad tenemos miedo. Nos encerramos en nosotros mismos. Pero tú eres nuestra riqueza en las debilidades que sentimos. Eres luz para nuestros ojos empañados. Eres sabiduría y fortaleza en nuestro caminar indeciso. Eres esperanza para nuestra misión cristiana. Compártenos tu Espíritu para que el testimonio de los creyentes verdaderos sea lo que cuestione este mundo incrédulo |
Editado: 14-ago-2022 15:51 -
15-ago-2022 15:09
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Lunes. 15 de agosto de 2022. Asunción de la Bienaventurada Virgen María. Primera lectura Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab Se abrió en el cielo el santuario de Dios y apareció en su santuario el arca de su alianza. Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; y está encinta, y grita con dolores de parto y con el tormento de dar a luz. Y apareció otra signo en el cielo: un gran dragón rojo que tiene siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas, y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón se puso en pie ante la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo cuando lo diera a luz. Y dio a luz un hijo varón, destinado el que ha de pastorear a todas las naciones con vara de hierro, y fue arrebatado su hijo junto a Dios y junto a su trono; y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios. Y oí una gran voz en el cielo que decía: «Ahora se ha establecido la salvación y el poder y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo». Salmo Sal 44, 10. 11-12. 16 R/. De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir. R. Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor. R. Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. R. Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-27a Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56 En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que. en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá». María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, “se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava”. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mi: “su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación”. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, “derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia” - como lo había prometido a “nuestros padres” - en favor de Abrahán y su descendencia por siempre». María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa. Comentario al Evangelio del día. Fr. César Valero Bajo O.P. “Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo”(Ap 12, 10). Esta victoria del Señor Jesucristo que canta el libro del Apocalipsis es la que se verifica también en la Asunción de su Madre, María, a los cielos. Nos está tocando vivir tiempos que poco antes de este presente aciago nos parecía imposible. Las amenazas del mal, siempre presente con sus poderosas fuerzas destructoras, se nos impone obstinadamente en forma de pandemia, de guerra, de injusticias lacerantes, de desprecio a la dignidad del ser humano.... Los horizontes de futuro no acaban de ser tranquilizadores del todo. Sigue siendo cierto que nuestras confortables inmanencias se tambalean. Y, sin embargo, en comunión con el Señor Jesucristo y con la Virgen María, tan estrechamente unida a Él, en su triunfo sobre el mal, nos invitan al gozo, a la alegría, a la esperanza. También San Pablo (1 Co 15, 20-27) se hace eco de esta misma victoria pascual de Cristo que ilumina la solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos. Llegados a este punto no me resisto a compartir con Ustedes el fragmento de una sugerente reflexión que nuestro hermano Fr. Timothy Radclife, OP, nos ofrecía en aquella hermosa e interesante entrevista publicada bajo el título “Os llamo amigos”.Al ser preguntado sobre qué clase de Buena Noticia podíamos ofrecer los cristianos al mundo de hoy, Fr. Timothy iba enumerando una serie de situaciones extremas en la vida de la gran familia humana: guerras, muertes inesperadas de seres queridos, actuaciones terroristas, enfermedades crueles... para remarcar en cada una de ellas, que, pese al dolor desgarrador y al dramatismo causado por esas destructoras manifestaciones del mal, el cristiano podía ofrecer al mundo de hoy la certeza de que “la victoria es segura”. Volviendo ahora mismo la mirada al Señor Resucitado atrayendo hacia su gloria a su Madre, María, también nosotros podemos decir que, a pesar de todos los pesares que nos toca y nos toque vivir, “la victoria es segura”. Y se afianza en nosotros la certeza firme de que todo terminará como empezó: en las manos amorosas del Padre Dios, en el Reino de la Vida y el Amor; y no en un pudridero, tras una pasión inútil, como a veces somos tentados a considerar. Esta “victoria segura” será también la fuente de la alegría de nuestra fe. El relato del encuentro de María e Isabel en el pasaje evangélico de San Lucas en el día de hoy, está envuelto en esta luminosidad de la alegría de la fe, que emana de estas dos mujeres creyentes y que siempre se traducirá también en esperanza contra toda esperanza. Cualquiera que sea nuestro desgarrón existencial, o las penas que habiten en la profundidad de nuestro ser, incluso la amargura de las injusticias que podamos padecer, hoy recibimos de la Virgen María, elevada al cielo, este regalo de alegría y esperanza que con maternal ternura nos ofrece. Quiera Ella, la Virgen María, ser hoy, y siempre, inspiración para cada uno de nosotros, haciendo posible que nuestra vida, también cuando el dolor nos oprima, ser luz de alegría y de inquebrantable esperanza; de forma muy particular para quienes más se sienten amenazados por las adversidades de la vida. Y pienso con particular intensidad, al escribir estas líneas, en tantos jóvenes que se sienten encerrados en callejones oscuros, peligroso y destructivos. Brille para todos la luz de la esperanza que la humilde y extraordinariamente única, mujer de Nazaret, Madre de Dios y Madre nuestra, hoy nos ofrece en su Asunción a los cielos y en su canto de las maravillas realizadas por Dios en Ella, y en favor de los más aplastados por la impiedad de la historia. AMÉN. |

