Lecturas del día.

Godzdogz
L-B-P
#481
Jueves. 3 de marzo de 2022. Santa Cunegunda.

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 30, 15-20


Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla.
Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo os declaro hoy que moriréis sin remedio; no duraréis mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán.
Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que viváis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».

Salmo de hoy

Sal 1


R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 9, 22-25


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra O.P.

La Iglesia en su Liturgia no anda con remilgos, plantea desde el primer día que el camino cuaresmal no está coronado de éxito continuo. Incluso que pasa por la muerte para poder resucitar. La muerte de lo que nos rebaja en nuestra condición humana, exaltada por ser condición del mismo Dios en Jesús de Nazaret. Hay que morir a buscar el aplauso, la aceptación universal, incluso de quienes desde la autoridad pretenden juzgarnos. Hemos de morir a tantas apetencias egoístas de corto recorrido, que se quedan en uno mismo, y nos hace indiferente al otro: vivir solo para uno. Es un modo de perderse. De perder la vida, de hacerla insignificante, sin valor. Vivimos cuando convivimos, cuando nos encontramos a nosotros mismos en relación con el otro. Cuando el dar nos enriquece más que el recibir. O mejor: no recibimos nada mejor que aquello que compartimos con los demás. El avaro pierde su vida por no gastar dinero en conservarla. Nosotros nos damos vida, cuando miramos fuera de nosotros, a otras vidas y ayudamos a que vivan. Superando la oposición de los jueces que interpretan la corrección social e individual como la autoafirmación sobre el otro, ignora lo de caminar juntos como compañeros de camino; sinodalmente, diríamos. ¿Cuál es nuestra disposición al comienzo de la cuaresma para saber negarnos, y reencontramos a nosotros mismos en lo que ofrecemos, bajo la mirada de Jesús muerto y resucitado?
Godzdogz
L-B-P
#482
Viernes. 4 de marzo de 2022. San Casimiro.

Primera lectura

Lectura del libro de lsaías 58, 1-9a


Esto dice el Señor Dios:
«Grita a pleno pulmón, no te contengas;
alza la voz como una trompeta,
denuncia a mi pueblo sus delitos,
a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario,
desean conocer mi voluntad.
Como si fuera un pueblo que practica la justicia
y no descuida el mandato de su Dios,
me piden sentencias justas,
quieren acercarse a Dios.
“¿Para qué ayunar, si no haces caso;
mortificarnos, si no te enteras?”
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios
y apremiáis a vuestros servidores;
ayunáis para querellas y litigios,
y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo,
si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia:
inclinar la cabeza como un junco,
acostarse sobre saco y ceniza?
¿A eso llamáis ayuno,
día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero:
soltar las cadenas injustas,
desatar las correas del yugo,
liberar a los oprimidos,
quebrar todos los yugos,
partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
cubrir a quien ves desnudo
y no desentenderte de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”».

Salmo de hoy

Sal 50, 3-4. 5-6ab. 18-19


R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios, tú no lo desprecias
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio del día


Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 14-15


En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

Comentario al Evangelio del día. MM. Dominicas

En el Evangelio de hoy nos encontramos con dos actitudes frente al ayuno. Por una parte, están los discípulos de Juan Bautista, que a pesar de que su maestro llamó raza de víboras a los fariseos, se unen a ellos para preguntar a Jesús, con cierto tono de acusación, por qué sus discípulos no ayunan. Tanto los discípulos de Juan como los fariseos están aferrados a las leyes hebreas, a las viejas normativas, para ellos el ayuno es señal de dolor y penitencia.

Este adherirse a las normas les impide reconocer la llegada del Mesías, y por tanto, de ver que ya está instaurado el Reino de Dios. Jesús se lo explica con la imagen de una boda, Él mismo se revela como el Esposo. Por tanto, no es momento de luto ni llanto, sino tiempo de alegría.

Y por otra parte vemos la actitud de los discípulos de Jesús que no ayunan, porque ellos ya han descubierto que Jesús es el Mesías, que ha venido a liberarnos de nuestros pecados y traernos la salvación. Por eso para ellos no es momento de penitencia corporal como el ayuno, sino más bien están abiertos a la palabra y a la gracia del Salvador.

Nuestra vida cristiana debe estar teñida de alegría, como lo estaba la de los discípulos de Jesús, porque estamos con el Novio, el único que nos saca de nuestras esclavitudes, el que nos trae una Paz verdadera y nos hace vivir con libertad.

En esta Cuaresma no seamos como los discípulos de Juan que, anclados en su legalismo, perdieron la oportunidad de estar con el Novio y experimentar la auténtica alegría.

Que nuestro ayuno sea un medio para poder desprendernos de las satisfacciones terrenales y nos ayude a tener el corazón más libre para amar más a Dios y a nuestros hermanos.
Godzdogz
L-B-P
#483
Sábado. 5 de marzo de 2022. San Juan José de la Cruz.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 58, 9-14


Esto dice el Señor:
«Cuando alejes de ti la opresión,
el dedo acusador y la calumnia,
cuando ofrezcas al hambriento de lo tuyo
y sacies al alma afligida,
brillará tu luz en las tinieblas,
tu oscuridad como el mediodía.
El Señor te guiará siempre,
hartará tu alma en tierra abrasada,
dará vigor a tus huesos.
Serás un huerto bien regado,
un manantial de aguas que no engañan.
Tu gente reconstruirá las ruinas antiguas,
volverás a levantar los cimientos de otros tiempos;
te llamarán “reparador de brechas”,
“restaurador de senderos”,
para hacer habitable el país.
Si detienes tus pasos el sábado,
para no hacer negocios en mi día santo,
y llamas al sábado “mi delicia”
y lo consagras a la gloria del Señor;
si lo honras, evitando viajes,
dejando de hacer tus negocios y de discutir tus asuntos,
entonces encontrarás tu delicia en el Señor.
Te conduciré sobre las alturas del país
y gozarás del patrimonio de Jacob, tu padre.
Ha hablado la boca del Señor».

Salmo de hoy

Sal 85, 1-2. 3-4. 5-6


R/. Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad
Inclina tu oído, Señor, escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R/.

Piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R/.

Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 5, 27-32


En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».


Comentario al Evangelio del día. Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P.

El profeta Isaías, dentro del contexto de otra práctica cuaresmal, el ayuno, nos señala dónde está el verdadero ayuno y su finalidad. Practicándolo y con la finalidad señalada podremos ir dando pasos en nuestra conversión personal y comunitaria.

En nuestra sociedad la práctica del ayuno tiene otras finalidades, nosotros como creyentes descubrimos su necesidad para centrar nuestra vida en los valores evangélicos y así ser más fieles a Jesús.

El ayuno que nos lleva a la conversión no está simplemente pensando en nosotros, sino siempre en beneficio de los demás es lo que viene a instruirnos la lectura de Isaías, con interrogantes. ¿No será el ayuno que yo quiero desatar los lazos de la maldad, dar la libertad a los quebrantados y libera del yugo a los demás? ¿No será partir al hambriento tu pan y a los pobres sin hogar recibirles en casa? ¿Qué cuando veas a un desnudo le cubras y de tu semejante no te apartes?

Esta práctica del ayuno es la mejor actividad que podemos hacer en esta cuaresma, para salir de nuestro individualismo, de nuestro consumismo y centrar nuestra mente y nuestro corazón en el bien del otro, de nuestro hermano. Dios nos ama para que amemos. Dios siempre piensa en nosotros para que nosotros pensemos en los demás.
Godzdogz
L-B-P
#484
Domingo. 6 de marzo de 2022. I Domingo de Cuaresma.

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 4–10


Moisés habló al pueblo, diciendo:
«El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias de todos los frutos y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tomarás la palabra y dirás ante el Señor, tu Dios:
“Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí como emigrante, con pocas personas, pero allí se convirtió en un pueblo grande, fuerte y numeroso.
Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestros gritos, miró nuestra indefensión, nuestra angustia y nuestra opresión.
El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y prodigios, y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado”.
Los pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios».

Salmo

Sal 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15


R. Quédate conmigo, Señor, en la tribulación.
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti». R/.

No se acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos. R/.

Te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones. R/.

«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre;
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré». R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 10, 8-13


Hermanos:
¿Qué dice la Escritura?
«La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón».
Se refiere a la palabra de la fe que anunciamos. Porque, si profesas con tus labios que Jesús es Señor, y crees con tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con los labios se profesa para alcanzar la salvación.
Pues dice la Escritura:
«Nadie que crea en él quedará confundido».
En efecto, no hay distinción entre judío y griego, porque uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan, pues «todo el que invoque el nombre del Señor será salvo».

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4, 1-13


En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
En todos aquellos días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre. Entonces el diablo le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan».
Jesús le contestó:
«Está escrito: “No solo de pan vive el hombre”».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos de! mundo y le dijo:
«Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo».
Respondiendo Jesús, le dijo:
«Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”».
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
«Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece contra ninguna piedra”».
Respondiendo Jesús, le dijo:
«Está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”».
Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Ángel Martinez Juan O.P.

La Cuaresma nos empuja hacia el desierto, para tener una experiencia semejante a la del pueblo de Israel y del mismo Jesús. Para escapar de la esclavitud y entrar en la tierra prometida, Dios nos hace pasar por el desierto. El desierto es un lugar donde los recursos básicos de la vida son escasos: no abunda el agua ni la comida, no hay comodidades,… Ahí se palpan mejor nuestros propios límites; ahí la tentación se hace más recia, más fuerte. ¡Cómo se echan de menos las seguridades de la ciudad o de los lugares más habitados! ¡Qué difícil se hace el ejercicio de la libertad cuando se carece de lo necesario!, uno está más a merced de las promesas fáciles que garantizan soluciones rápidas.

Pero el desierto es sobre todo un lugar privilegiado para encontrarnos con Dios, aunque solo es un lugar de paso hacia algo mejor. No es lugar para quedarse a vivir de forma permanente. Dios nos hace pasar por el desierto para experimentar con fuerza su presencia y su amor; pero también para que podamos descubrir lo que hay en nuestro corazón; para que veamos con nuestros propios ojos si ya le amamos con todo el corazón, más que nuestra propia vida, más que nuestros recursos o nuestros bienes. Dios no necesita esa información, pero nosotros sí necesitamos saber y medir con frecuencia dónde estamos respecto a Él.

Durante su travesía por el desierto, Israel se mostró ante su propia mirada como un pueblo rebelde contra Dios, como un pueblo infiel y desconfiado ante Aquel que quería liberarlo. Por eso fracasó, en parte, en su vocación de conducir a toda la humanidad a la tierra prometida. Sin embargo, la situación fue reconducida por un hombre de ese pueblo, Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios hecho hombre, quien se dejó guiar por el Espíritu Santo para mostrarnos a nosotros que su corazón no estaba dividido sino enteramente puesto en las manos del Padre del cielo, y que no vivía más que para hacer su voluntad, que en este caso no era otra que la de conducir a toda la humanidad a la salvación, a la felicidad verdadera. Con su vida sobre esta tierra, por fidelidad al Padre del cielo, Jesús recorrió el camino inverso no solo del pueblo de Israel, sino de toda la humanidad: este último iba del paraíso al desierto; Jesús fue del desierto al paraíso, pasando por múltiples pruebas, incluida la muerte en cruz y todos los sufrimientos que la precedieron y acompañaron.

En la experiencia de desierto que hizo Jesús fue capital la acción del Espíritu Santo. Este hizo posible su concepción, como le dijo a María el Ángel de la Anunciación. Jesús recibió en su bautismo la plenitud de ese mismo Espíritu para poder realizar su misión evangelizadora. El pasaje evangélico de hoy nos dice que ese mismo Espíritu «lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo». El evangelista centra su atención en las tres últimas tentaciones, no en las precedentes, ni en las que vendrán después de estas.

Hay muchas enseñanzas en todo esto. En primer lugar, vemos que Jesús, a pesar de ser el Hijo querido del Padre, y a pesar de estar lleno del Espíritu, tuvo que combatir al diablo, tuvo que luchar contra la tentación. Esta enseñanza es capital para nosotros: Aunque estemos bautizados, aunque Dios nos ame como a verdaderos hijos, aunque poseamos la gracia del Espíritu Santo, nuestra vida sigue siendo un combate constante contra el diablo, contra las fuerzas oscuras que tratan de oponernos a Dios y desviarnos de sus buenos proyectos.

La actitud de Jesús ante las tentaciones deja traslucir el fondo del corazón humano de Jesús, un corazón de «Hijo». Nunca se apartó de su Padre por seductoras que fueran las tentaciones. Jesús ama al Padre por encima todo, incluso con las escasas fuerzas físicas que le quedaron después de los cuarenta días de ayuno. El Espíritu Santo que le habita y le guía es Espíritu de Amor.

Son interesantes las respuestas de Jesús al tentador. En la primera y tercera tentación, el diablo quiere inducir a Jesús a poner en duda las palabras del Padre en el momento del bautismo o a entender su condición de Hijo querido de forma distorsionada. Comienza diciéndole: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan». Si hubiera obedecido a esta tentación, Jesús habría renegado de lo que entraña la encarnación; habría puesto condición de Hijo a su propio servicio, no habría asumido de verdad nuestra condición humana con todas sus consecuencias. Qué pensar de alguien que resuelve todos los problemas de su vida con un golpe de magia. Alguien así no sería como nosotros y, por tanto, no podría redimirnos. Los Padres de la Iglesia no se cansan de decir que solo fue redimido lo que fue asumido por el Hijo de Dios. Jesús respondió a esta provocación citando un texto del libro del Deuteronomio donde se dice: «Está escrito: “No solo de pan vive el hombre”» (8,3). El texto continúa diciendo: «sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahvé». Jesús vivió del pan material; por imprescindible que sea, eso solo no basta. Todos necesitamos también alimentarnos de lo que sale de la boca de Dios. De su boca salió la Palabra con la que creó el universo, una palabra que hace de inmediato lo que dice: «Dijo e hizo». Pero cuando esa Palabra se dirige a nosotros, necesitamos acogerla para que surta efecto. Porque somos libres, podemos rechazarla. Si la acogemos, será también para nosotros una Palabra creadora, una Palabra que nutrirá nuestra vida. Esa Palabra habla a todos. Es una Palabra de invitación y de llamada, pero también una Palabra que prohíbe («no comerás del árbol de conocimiento del bien y del mal»).

En el segundo asalto, el diablo hizo contemplar a Jesús todos los reinos de la tierra y le dijo: «Te daré poder y gloria de todo eso, porque a mí me ha sido dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo». El diablo acude a Jesús con mentira, prometiéndole lo que no es suyo, e incitándole a la idolatría, a separase del Padre, a cambiar de Señor, a adorar al diablo en lugar de adorar a Dios. El pecado de idolatría es para Israel el más importante. Sucumbió a él en su travesía por el desierto, a pesar de haber experimentado lo que el Dios vivo hizo en su favor. ¡Qué fácil es olvidar lo que Dios hace por nosotros!, pues está envuelto en el claroscuro de la fe. Para Israel, lo que verdaderamente se opone a la fe no es la increencia sino la idolatría. Los ídolos son seductores, se pueden ver, contar, pesar, tocar; pero siempre exigen sangre, siempre oprimen a la humanidad, siempre esclavizan. El espejismo nos lleva a no ver ya al Dios de la vida y a apartarnos de él para entregarnos al servicio de los ídolos. La idolatría es una tentación constante a lo largo de la historia. Los cristianos también debemos estar alerta para no caer en ella. Los ídolos de siempre son: 1) La afirmación de sí, el instinto de la propia independencia y libertad, la propia autonomía y autorrealización, es decir, el hambre de ser; 2) la necesidad de ser valorados, de brillar, de gloria y grandeza, de riquezas (dinero, fama, ciencia, belleza,…), es decir, el hambre de tener; 3) la necesidad de gozar (placeres, confort, seguridad, felicidad), es decir, la sed del placer. Jesús responde a esta tentación citando las siguientes palabras del Deuteronomio: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás, y a él solo darás culto”» (6,13). Jesús es un Mesías pobre; relativizó las riquezas porque optó por la riqueza del Reino de Dios. El mundo ya le pertenecía en herencia, pero no quiso recibir nada que no le viniera de la mano de su Padre.

Para la tercera tentación el diablo colocó a Jesús en el alero del templo de Jerusalén y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: “Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti, para que te cuiden”, y también: “Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece en ninguna piedra”». El pináculo del templo era el lugar de ejecución de Jerusalén. Antes de la lapidación se tiraba al reo de esta altura, y luego todos lo remataban con piedras. Jesús responde a esta provocación citando de nuevo el libro del Deuteronomio: «Está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios”» (6,16). La desconfianza conduce a tentar a Dios. Por el contrario, Jesús puso toda su confianza en su Padre.

Al inicio de la Cuaresma debemos hacer nuestras la actitud y las palabras con las que Jesús venció al tentador en el desierto.
Godzdogz
L-B-P
#485
Lunes. 7 de marzo de 2022. Santas Perpetua y Felicidad.

Primera lectura

Lectura del libro del Levítico 19, 1-2. 11-18


El Señor habló así a Moisés:
«Di a la comunidad de los hijos de Israel:
“Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo.
No robaréis ni defraudaréis ni os engañaréis unos a otros.
No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de tu Dios. Yo soy el Señor.
No explotarás a tu prójimo ni le robarás. No dormirá contigo hasta la mañana siguiente el jornal del obrero.
No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezo al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor.
No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu prójimo.
No andarás difamando a tu gente, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor.
No odiarás de corazón a tu hermano, pero reprenderás a tu prójimo, para que no cargues tú con su pecado.
No te vengarás de los hijos de tu pueblo ni les guardarás rencor, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor”».

Salmo de hoy

Sal 18, 8. 9. 10. 15


R/. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida
La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye a los ignorantes. R/.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos. R/.

El temor del Señor es puro
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R/.

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, Roca mía, Redentor mío. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-46


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.
Entonces los justos le contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.
Y el rey les dirá:
“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.
Entonces dirá a los de su izquierda:
“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.
Entonces también estos contestarán:
“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.
Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».


Comentario al Evangelio del día. D. Luis Maldonado Fernández de Tejada, OP

San Mateo nos regala uno de los pasajes evangélicos más hermosos. Podríamos estar horas hablando y meditando. Dentro de su aparente sencillez se encierra una profundidad que nos llama a la reflexión. Jesús nos habla del juicio final, de lo que ocurrirá en el supremo momento y de por qué unos irán a la gloria y otros no. Y es muy claro en sus palabras “Lo que hicisteis con ellos, conmigo lo hicisteis y lo que no hicisteis con ellos conmigo no lo hicisteis”.

¿Y qué es lo que hicimos o dejamos de hacer? AMAR, TENER MISERICORDIA. En las peores circunstancias, en la enfermedad, en la cárcel, en la pobreza... Querer a alguien cuando las cosas van bien es muy fácil, pero... cuando vienen mal dadas es otra cosa.

Una de las características de la Orden de Predicadores es la misericordia. Santo Domingo de Guzmán la practicó desde muy joven, en sus tiempos de estudiante en Palencia cuando se desprendió de su bien más preciado (los libros) para dar de comer a quienes pasaban hambre. Y lo hizo por amor a Dios y al prójimo. Hoy tenemos muchas ocasiones para seguir su ejemplo. Cuántos enfermos, cuántos desterrados, cuántos marginados, cuántos hambrientos nos tienden la mano cada día y no somos capaces de verlos...Vivimos en un mundo que va muy deprisa, siempre andamos atentos a nuestros quehaceres, a las últimas noticias, a lo que está o no de moda y parece que no tuviéramos tiempo para los demás, los que de verdad nos necesitan ¿No será porque no tenemos en el centro de nuestra vida a Dios? ¿No será porque no amamos en el sentido evangélico? Os propongo que al hilo de esta Lectura reflexionemos sobre las prioridades de nuestro corazón.
Godzdogz
L-B-P
#486
Martes. 8 de marzo de 2022. San Juan de Dios.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 10-11


Esto dice el Señor:
«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,
y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,
de fecundarla y hacerla germinar,
para que dé semilla al sembrador
y pan al que come,
así será mi palabra que sale de mi boca:
no volverá a mí vacía,
sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo».

Salmo de hoy

Sal 33, 4-5. 6-7. 16-17. 18-19

R/. Dios libra a los justos de sus angustias
Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria. R/.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 7-15


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:
“Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,
danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal”.
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

Comentario al Evangelio del día. Hna. Águeda Mariño Rico O.P.

La cuaresma es un tiempo largo de preparación para el misterio pascual, que es el centro de nuestra fe. Y no es más que el misterio mismo de la vida, de la muerte, del sentido y la identidad, iluminados desde lo más hondo que da respuesta a todo: ser hijos de Dios.

Este tiempo nos hace una invitación expresa a detenernos y contemplar de una forma nueva, con la mirada del Padre, lo que nos rodea, a los que amamos, el mundo, aquellos con los que vamos haciendo camino y a nosotros mismos.

El texto del evangelio de Mateo que hoy nos regala la liturgia, es una perla para vivir este tiempo y la vida entera. Dios no espera de nosotros un pliego de peticiones ni un relato infinito cargado de yo y más yo. Dios ya sabe quiénes somos y lo que necesitamos. Jesús nos propone una oración muy sencilla, que nos centra en tres cosas esenciales si vivimos la fe como un encuentro con el Dios de la vida:

Somos hijos amados de Dios, al que llamamos Padre. Para Dios no soy cualquiera, indiferente, soy su hijo/a. En el fondo, es descubrirnos amados incondicionalmente y acogidos siempre como valiosos y con una dignidad indiscutible. Y eso nos hermana, porque todos somos sus hijos e hijas.
Que Dios sea así reconocido y su voluntad se cumpla es nuestro mayor deseo y el fundamento de nuestra esperanza. La voluntad de Dios es nuestro bien, que vivamos como hijos suyos, y se haga realidad su reino, el de la paz y la justicia. A esta voluntad nos adherimos y en esta esperanza vamos comprometiéndonos y dando la vida.
La voluntad de Dios no es una utopía que nos paraliza sino motor que nos pone en marcha, al Padre y a nosotros, hijos: nos da el pan con tantos bienes y tarea de hijos es compartirlo como hermanos; nos perdona sin condiciones y tarea nuestra es perdonar a los demás en vez de condenarles; nos libra del mal y nos enseña el camino del bien y tarea nuestra es no caer en tantas tentaciones que nos alejan de ese camino.
Una vez iba caminando con mi sobrina (tendría seis años) y vimos un señor bastante ebrio que tropezó y se cayó. La niña fue espontáneamente a ayudarle y le acompañamos hasta el portal de su casa. Otra señora comentaba lo vicioso que era ese hombre. Y mi sobrina me miró seria y me dijo: “¿A que hicimos bien? Porque le ayudamos”. Muchas veces más me ha dado ejemplo con esa compasión suya tan sensible y bondadosa con quien lo necesita. Quizás ser hermanos y vivir como hijos de Dios sea algo tan sencillo como eso.
Godzdogz
L-B-P
#487
Miércoles. 9 de marzo de 2022. Mártires de Sebastes.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-10


El Señor dirigió la palabra a Jonás:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré».
Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa; hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando:
«Dentro de cuarenta días, Nínive será arrasada».
Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más importante al menor.
La noticia llegó a oídos del rey de Nínive, que se levantó de su trono, se despojó del manto real, se cubrió con rudo sayal y se sentó sobre el polvo. Después ordenó proclamar en Nínive este anuncio de parte del rey y de sus ministros:
«Que hombres y animales, ganado mayor y menor no coman nada; que no pasten ni beban agua. Que hombres y animales se cubran con rudo sayal e invoquen a Dios con ardor. Que cada cual se convierta de su mal camino y abandone la violencia. ¡Quién sabe si Dios cambiará y se compadecerá, se arrepentirá de su violenta ira y no nos destruirá!».
Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

Salmo de hoy

Sal 50, 3-4. 12-13. 18-19

R/. Un corazón quebrantado y humillado, oh, Dios mío, tú no lo desprecias
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11, 29-32


En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús,
y él se puso a decirles:
«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.
La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Después de leer en la primera lectura cómo la ciudad de Nínive se arrepiente de sus pecados y cómo Dios le otorga su perdón, Jesús habla de su generación perversa que pide un signo especial para creer en Él. Jesús le responde que se le dará el mismo signo que a Nínive. Allí fue Jonás, ahora es el mismo Jesús el que ofrece su perdón si reconoce y se arrepiente de su pecado. Pero, siguiendo más adelante, y casi sin querer preguntarnos ¿cuál es la postura de Jesús, el Hijo de Dios, ante los que no se arrepienten de sus pecados, ante los que rechazan a Dios y a los hermanos? Dejando siempre la última decisión a Dios, Jesús, en el evangelio de hoy, tiene estas palabras: “Cuando sea juzgada esa generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.
Godzdogz
L-B-P
#488
Jueves. 10 de marzo de 2022. S. JUAN OGILVIE.


Primera lectura

Lectura del libro de Ester 4, 17k. l-z


En aquellos días, la reina Ester, presa de un temor mortal, se refugió en el Señor.
Y se postró en tierra con sus doncellas desde la mañana a la tarde, diciendo:
«¡Bendito seas, Dios de Abrahán, Dios de Isaac y Dios de Jacob! Ven en mi ayuda, que estoy sola y no tengo otro socorro fuera de ti, Señor, porque me acecha un gran peligro.
Yo he escuchado en los libros de mis antepasados, Señor, que tú libras siempre a los que cumplen tu voluntad. Ahora, Señor, Dios mío, ayúdame, que estoy sola y no tengo a nadie fuera de ti. Ahora, ven en mi ayuda, pues estoy huérfana, y pon en mis labios una palabra oportuna delante del león, y hazme grata a sus ojos. Cambia su corazón para que aborrezca al que nos ataca, para su ruina y la de cuantos están de acuerdo con él.
Líbranos de la mano de nuestros enemigos, cambia nuestro luto en gozo y nuestros sufrimientos en salvación».

Salmo de hoy

Sal 137, 1bcd-2a. 2bcd-3. 7c-8


R/. Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R/.

Daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R/.

Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo.
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 7, 7-12


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.
Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!
Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas».


Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P.

Cierto que algunas personas se han alejado de Dios porque lo que pidieron en medio de una necesidad insuperable, no obtuvieron de Dios lo que solicitaban. Todo es comprensible desde la fragilidad humana, pero pedir la ayuda de Dios no equivale a forzarlo a actuar de acuerdo con nuestros deseos.

Esto sitúa en otras coordenadas el concepto de “eficacia” de nuestra oración que no ha de buscar de forma condicionante el cumplimiento de nuestra solicitud. Jesús nos dice que hemos de expresar a Dios nuestras necesidades, pero pidiendo siempre que se cumpla su voluntad.

El ejemplo de una oración auténtica nos lo muestra Él en Gertsemaní. Pide a Dios que esos momentos dolorosos que le esperan no tengan lugar, pero concluye con esa expresión máxima de una fe firme: no se haga mi voluntad sino la tuya.

Este debería ser siempre el colofón de nuestras oraciones. Tras expresar nuestras peticiones, solo cabe concluir con las palabras de Jesús desde la seguridad de que Dios sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Seguramente que nos costará asumirlo cuando no llega lo que hemos pedido, pero ahí dejamos claro que creemos en la bondad de Dios y en Él depositamos nuestra confianza. El resultado, sea el que sea, lo aceptamos porque viene de quien nos ama de verdad. Sabemos que, como Padre bueno, nos dará lo que nos conviene. Es la razón por la que decimos que la oración, nacida de una fe sincera, expresa la madurez de nuestra condición de seguidores de Jesús.

El texto evangélico concluye con esta “regla de oro”: tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Es la mejor fórmula para no dejarnos intoxicar por la acción de los demás y mantener en nosotros el principio del amor. Es lo que Dios quiere y es a lo que se reduce la Ley y los Profetas. Fórmula clara y sencilla. Quizá su cumplimiento requiera de la ayuda de Dios y, por eso, es bueno pedirle que nos dé un corazón semejante al suyo.
Godzdogz
L-B-P
#489
Viernes. 11 de marzo de 2022. S. SOFRONIO.

Primera lectura

Libro de Ezequiel 18, 21-28


Esto dice el Señor Dios:
«Si el malvado se convierte de todos los pecados cometidos y observa todos mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se tendrán en cuenta los delitos cometidos; por la justicia que ha practicado, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado —oráculo del Señor Dios—, y no que se convierta de su conducta y viva?
Si el inocente se aparta de su inocencia y comete maldades, como las acciones detestables del malvado, ¿acaso podrá vivir? No se tendrán en cuenta sus obras justas. Por el mal que hizo y por el pecado cometido, morirá.
Insistís: No es justo el proceder del Señor. Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que es injusto?
Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él salva su propia vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá».

Salmo de hoy

Sal 129, 1b-2. 3-4. 5-7ab. 7cd-8


R/. Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R/.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes temor. R/.

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora. R/.

Porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y Él redimirá a Israel
de todos sus delitos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 20-26


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

Comentario al Evangelio del día. Monasterio Ntra. Sra. de la Piedad - MM. Dominicas

La Palabra de Dios siempre toca nuestra realidad y hoy el Evangelio, como espada de doble filo, penetra hasta las profundidades de nuestro interior en nuestras relaciones fraternas. Nos habla de nuestro trato con aquellos que llamamos “hermanos”, es decir, con los que habitualmente tenemos más cerca y, por tanto, con los que más “roces” tenemos.

Jesús sube el listón y nos invita a dar el primer paso -el más difícil- para la reconciliación con aquellos que tienen algo contra nosotros: los que hemos ofendido, a quienes hemos dejado de lado, hemos ridiculizado o agredido.

Pero no nos quedemos solo a este nivel. Una auténtica reconciliación con nuestros hermanos está precedida por una reconciliación a la que restamos importancia.

Tenemos a uno que se ha hecho compañero de camino, Hermano nuestro, al que como los discípulos de Emaús, muchas veces no reconocemos; con quien podemos estar enfadados porque no comprendemos el sufrimiento en nuestra vida, porque no ha hecho las cosas como las esperábamos.

Este compañero, que es Dios mismo, ¿en qué podría ponernos pleito? Pues en que hemos olvidado del amor primero y teniendo a Dios mismo para ayudarnos, nos desviamos hacia los ídolos para conseguir una seguridad inmediata y tangible (cfr. Ap 2, 4.14.20) que nuestras obras no están movidas por el amor, sino por el interés y no somos ni fríos ni calientes en nuestras convicciones y vivencias (cfr. Ap 3, 1-2.15-18).

Estas palabras no son de alguien que está contra nosotros, porque si Dios no perdonó a su propio Hijo sino que lo entregó por nosotros, ¿cómo no va a darnos generosamente todo con Él? ¿Quién te acusará a ti, que eres elegido de Dios? Dios es quien justifica. ¿Quién te condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, que murió; más aún, que resucitó, que está a la diestra de Dios y que intercede por nosotros? (Rm 8, 32-34).

Ahora que vamos de camino, reconciliémonos con Dios, por medio de Jesucristo, conozcamos su amor y confiemos en Él. Apropiémonos por la fe de la justificación que nos regala para que, una vez que nos presentemos ante el Juez justo y misericordioso, podamos pronunciar esta la hermosa oración sobre las ofrendas que hoy nos regala la liturgia: Acepta, Señor, estas ofrendas con las que has querido reconciliarte con los hombres y por las que nos devuelves, con amor eficaz, la salvación eterna.
Godzdogz
L-B-P
#490
Sábado. 12 de marzo de 2022. San Luis Orione.

Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 26, 16-19


Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Hoy el Señor, tu Dios, te manda que cumplas estos mandatos y decretos. Acátalos y cúmplelos con todo tu corazón y con toda tu alma.
Hoy has elegido al Señor para que él sea tu Dios y tú vayas por sus caminos, observes sus mandatos, preceptos y decretos, y escuches su voz. Y el Señor te ha elegido para que seas su propio pueblo, como te prometió, y observes todos sus preceptos.
Él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y serás el pueblo santo del Señor, tu Dios, como prometió».

Salmo de hoy

Sal 118, 1-2. 4-5. 7-8


R/. Dichoso el que camina en la ley del Señor
Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la ley del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón. R/.

Tú promulgas tus mandatos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus decretos. R/.

Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus decretos exactamente,
tú no me abandones. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».



Comentario al Evangelio del día. Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P.


¿Cómo es Dios? El padre que hace salir el sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos. Y el texto pone en primer lugar a malos…

Sed perfectos, como es Dios Padre, para mostraros como hijos de Dios

No pongáis límites al amor; amad, amad al que os persigue y calumnia al que os aborrece y al enemigo; así tendréis la experiencia más increíble que una persona puede tener: seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo.

Dios me ama, no porque yo sea bueno sino porque él es bueno. Para mostrarte como hijo de Dios bueno ama sin líneas rojas en el amor.

No actúes como los paganos, o sea como gente que no conoce al Dios Amor, ni actúes como los publicanos, que actúan como si Dios no existiese.

Que la experiencia de saberte hijo de Dios te lleve a construir una sociedad de justicia y misericordia, de bondad y fraternidad, una sociedad en la que la palabra amor no sea una palabra vacía o una falsificación del camino de la plenitud humana que encontramos en el amor.

Ama y serás feliz. Ama y serás hijo de Dios. Ama y tu vida tendrá todo su sentido.
Godzdogz
L-B-P
#491
Domingo. 13 de marzo de 2022. II Domingo de Cuaresma.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 15, 5-12. 17-18


En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrán y le dijo:
«Mira al cielo, y cuenta las estrellas, si puedes contarlas».
Y añadió:
«Así será tu descendencia».
Abrán creyó al Señor y se le contó como justicia.
Después le dijo:
«Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los caldeos, para darte en posesión esta tierra».
Él replicó:
«Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a poseerla?».
Respondió el Señor:
«Tráeme una novilla de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón».
Él los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrán los espantaba.
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.
El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor concertó alianza con Abrán en estos términos:
«A tu descendencia le daré esta tierra, desde el río de Egipto al gran río Éufrates».

Salmo

Sal 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14


R. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.

Escúchame, Señor,
que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón:
«Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Señor. R/.

No me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches. R/.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 3, 17 – 4, 1


Hermanos, sed imitadores míos y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros.
Porque —como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos— hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas; solo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros, en cambio, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 28b-36


En aquel tiempo, tomó Jesús a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto del monte para orar. Y, mientras oraba,
el aspecto de su rostro cambió y sus vestidos brillaban de resplandor.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su éxodo, que él iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño, pero se espabilaron y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras estos se alejaban de él, dijo Pedro a Jesús:
«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
No sabía lo que decía.
Todavía estaba diciendo esto, cuando llegó una nube que los cubrió con su sombra. Se llenaron de temor al entrar en la nube.
Y una voz desde la nube decía:
«Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo».
Después de oírse la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por aquellos días, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Comentario al Evangelio del día. Fray Carmelo Preciado Medrano O.P.

¿Os habéis fijado en las palabras del Evangelio que dicen Pedro, Santiago y Juan? Seguro que las hemos dicho nosotros más de una vez: «qué bien estamos aquí…».Lo de “las tiendas” no sé si lo diríamos, pero sí más de una vez en tantos encuentros posteriores… habremos dicho «te acuerdas cuando… qué bien estuvo aquello, lo que nos gustó…».

¿Pero lo decimos después de una celebración que nos acerca a Jesús… a nuestro Señor?

El caso es que cuando nos invitan a “algo religioso”, una excusa que con frecuencia está en la boca de todos es la de «Cuánto me gustaría, pero no puedo…lo siento, pero estoy muy ocupado últimamente…».Ni siquiera Dios se libra de escucharla como respuesta a sus llamadas. Vivimos con prisas, sin tiempo, aprisionados por los lazos de las ocupaciones sin cuento. Y eso que nos habíamos comprometido y obligado a hacer o a asistir a algo religioso en la Cuaresma… pero…

Pues Dios viene hoy a apretarnos en ese punto “que nos duele”. Y nos pide un cierto replanteamiento de vida… o mejor… a dar un paso en nuestra Cuaresma y nos lo pide ante Jesús...

A Abrahán le dice: “sal de tu tierra…” y como a Abrahán nos pide mirar un poco más arriba, buscar los horizontes más altos… ¿qué hubiese pasado si Abrahán le hubiese respondido como con frecuencia lo hacemos nosotros?

¡Hay tanta belleza de la que poder gozar en esos horizontes de la vida si sabemos descubrirlos…! Dios, misterio insondable, que se nos manifiesta en Jesús… Pero todo eso es el comienzo, porque Dios le dice: ”así será tu descendencia”. Es que Dios nos llama, si nos fiamos de él, a horizontes más grandes. “Los ideales son como las estrellas, nunca las alcanzas, pero iluminan el camino”.

Cuántas maravillas esperan a los que aguardan, despegándose del suelo, y aprenden a mirar más alto… (a los discípulos en un momento les dirá “rema mar adentro… no tengas miedo” Lc 5,4 [5ºC T.O.]).

Son como las maravillas reveladas en el Tabor a los apóstoles elegidos… ¿seríamos nosotros elegidos por Jesús, como Pedro, Santiago y Juan…? Pues sí,hoy, nosotros somos esos elegidos…

Pero esa situación se presenta con dos detalles:

-“mientras oraba”se oye una voz: “este es mi hijo, el elegido, escuchadle…”

-los personajes, “Moisés y Elías, hablaban de su muerte que se iba a consumar en Jerusalén”.

Todos los cristianos estamos llamados a vivir esa entrega de Jesús. San Pablo nos lo ha recordado en la 2ª lectura: “debemos vivir como ciudadanos del cielo donde aguardamos un Salvador, Jesucristo, que transformará nuestra condición humilde según su condición gloriosa” y ello supone la renuncia, la muerte de actitudes negativas… en definitiva, de pecado que hay en nosotros.

¿Y mientras… qué hacer? Pues hay que bajar de tantas situaciones gozosas y gustosas, a la realidad de la vida… que es lo que Jesús pide a sus amigos… del “qué bien estamos aquí…” a “escuchar las palabras de Jesús mientras oramos”.

Y no lo olvidemos… Jesús, cuenta con nosotros, tenemos tiempo, busquemos tiempo…

Y debe comenzar por cada uno de nosotros ese “bajar del Tabor”, que es como “bajar de la higuera de Zaqueo”, hay que pasar por la muerte para llegar a la resurrección. Y es lo viviremos en estos días de Cuaresma, Semana Santa y Pascua.

Porque al final todo “lo de esa visión desaparece”. Y queda “Jesús solo”.

La historia del cristianismo es la demostración más patente de lo difícil que es asumir y aceptar que “sólo Jesús basta”.

Hay gente que le da más importancia en su vida a la ley, al lugar santo (el templo), al culto religioso, a las imágenes, a personas religiosas, a tal o cual representación de Dios... Pero no acabamos de aceptar que lo determinante es que sea Jesús, la luz y el motor de nuestra vida.

Con parecidas palabras decía Santa Teresa de Jesús: “Solo Dios basta”.
Godzdogz
L-B-P
#492
Lunes. 14 de marzo de 2022. Santa Matilde.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel 9, 4b-10


¡Ay, mi Señor, Dios grande y terrible, que guarda la alianza y es leal con los que lo aman y cumplen sus mandamientos!
Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos, nos hemos rebelado apartándonos de tus mandatos y preceptos. No hicimos caso a tus siervos los profetas, que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra.
Tú, mi Señor, tienes razón y a nosotros nos abruma la vergüenza, tal como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países por donde los dispersaste a causa de los delitos que cometieron contra ti.
Señor, nos abruma la vergüenza: a nuestros reyes, príncipes y padres, porque hemos pecado contra ti.
Pero, mi Señor, nuestro Dios, es compasivo y perdona, aunque nos hemos rebelado contra él. No obedecimos la voz del Señor, nuestro Dios, siguiendo las normas que nos daba por medio de sus siervos, los profetas.

Salmo de hoy

Sal 78, 8. 9. 11. 13


R/. Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados
No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados. R/.

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre. R/.

Llegue a tu presencia el gemido del cautivo:
con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte. R/.

Nosotros, pueblo, ovejas de tu rebaño,
te daremos gracias siempre,
cantaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 36-38


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

Comentario al Evangelio del día. D. Carlos José Romero Mensaque, O.P.

En el espíritu de la lectura y el salmo. San Lucas nos ofrece lo que pudiéramos denominar “un salto de calidad” en la revelación de Dios a los hombres. No se trata solo de reconocer con humildad nuestro pecado y esperar la misericordia de Quien nos quiere incondicionalmente. Jesús invita a vivir ya en la realidad del Reino de Dios con nuestra propia vida.

El Reino de Dios que ha inaugurado Jesús es una Nueva Realidad manifestada en los cielos abiertos que contemplamos en el Bautismo del Jordán. Se trata no ya de sentirnos interpelados, sino involucrados en las “razones” de Dios haciéndolas nuestras: “sed compasivos como Vuestro Padre”, “no juzguéis”, “no condenéis”, “perdonad”

Jesús, que acaba de elegir a sus doce apóstoles, comienza la predicación del Reino no solo con palabras, sino con signos y testimonios que hacen presente a Dios. Toda una imagen de la Iglesia que quiere ser Sacramento de Cristo y del Reino entre los hombres para servir y no para ser servida: “dad y se os dará...porque la medida que uséis la usarán con vosotros”.

No es fácil tarea, pero no estamos solos. Al igual que Daniel, acudamos al Señor, confesemos con humildad nuestras faltas y carencias, pero, con la alegría del perdón y la misericordia, seamos testigos y portadores de esta Esperanza a nuestros hermanos los hombres.

“El recitante se distingue del orante en que se siente satisfecho después de orar. Ha “liquidado” aquel “asunto”, ha “cumplido” con aquella práctica más o menos simpática...Y ya no piensa en ello, al menos hasta mañana.

El orante, sin embargo, después se encuentra...preocupado, más ocupado, ¡con un peso más!…

Si he rezado de verdad me encuentro con muchos “encargos” recibidos precisamente de Dios cuando le pedía por algo… Advierto que, cuando rezo, Dios me da quehacer.”

(Alessandro Pronzato “Cansados de no caminar”)
Godzdogz
L-B-P
#493
Martes. 15 de marzo de 2022. San Zacarías, Papa.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 1, 10. 16-20


Oíd la palabra del Señor,
príncipes de Sodoma,
escucha la enseñanza de nuestro Dios,
pueblo de Gomorra.
«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista
vuestras malas acciones.
Dejad de hacer el mal,
aprended a hacer el bien.
Buscad la justicia,
socorred al oprimido,
proteged el derecho del huérfano,
defended a la viuda.
Venid entonces, y discutiremos
—dice el Señor—.
Aunque vuestros pecados sean como escarlata,
quedarán blancos como nieve;
aunque sean rojos como la púrpura,
quedarán como lana.
Si sabéis obedecer,
comeréis de los frutos de la tierra;
si rehusáis y os rebeláis,
os devorará la espada
—ha hablado la boca del Señor—».

Salmo de hoy

Sal 49, 8-9. 16bc-17. 21 y 23


R/. Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños. R/.

¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos? R/.

Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios». R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 23, 1-12


En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a los discípulos, diciendo:
«En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid todo lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos dicen, pero no hacen.
Lían fardos pesados y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar.
Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y agrandan las orlas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias en las plazas y que la gente los llame “rabbí”.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “rabbí”, porque uno solo es vuestro maestro y todos vosotros sois hermanos.
Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo.
No os dejéis llamar maestros, porque uno solo es vuestro maestro, el Mesías.
El primero entre vosotros será vuestro servidor.
El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.

En el evangelio de hoy se nos presenta la llegada de Jesús a Jerusalén donde proclama la venida del Reino, pero es re*chazado por los dirigentes religiosos de Israel. El comportamiento en la comunidad también es presentado a la luz y en contraste con el judaísmo del siglo I. Mateo pone en boca de Jesús tres prohibiciones dirigidas a los discípulos de atribuirse títulos honoríficos, académicos y religiosos (rabbí, padre, instructor). Estas prohibiciones “ad intra” de la comunidad, no solo salen al paso de posibles situaciones en el seno de esta, sino que cada una de ellas tienen alto contenido teológico. Las tres oraciones evocan el Shemá Israel (Dt 6,4), y con ellas se hace la profesión en un solo Dios, Padre del cielo y la confesión de un solo Cristo, el Mesías de Israel. La verdadera autoridad en la comunidad está ligada a la autoridad del Padre del cielo y a la de Jesús, único Maestro/Instructor, por tanto, los miembros de la comunidad son entre ellos hermanos y sus relaciones están caracterizadas por la igualdad.

Las tres prohibiciones de atribuirse títulos en la comunidad han de interpretarse a la luz de los versículos finales: “El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado”. Mateo lleva así la idea de igualdad y solidaridad hasta a su máximo exponente. En la comunidad de Jesús no se puede dar un modelo de líder desde claves jerárquicas. La nueva fraternidad implica la renuncia al propio prestigio y una vida en favor de la comunidad a través del servicio cuya medida ha establecido el propio Jesús.

Una vez más la inversión de los valores en las relaciones intra-comunitarias respecto a otras formas de relación conlleva un giro revolucionario, incluso en el estilo de la autoridad. Leyendo este evangelio no podemos olvidar que estamos en un proceso de sinodalidad, un sínodo que nos invita a interrogarnos qué tipo de liderazgo se da en nuestras comunidades y diócesis y a participar corresponsablemente en ellas desde la vocación a la que hemos sido llamados por el Bautismo, porque esto es lo que el Espíritu ha puesto en marcha. ¿Estamos siendo partícipes de este proceso sinodal con verdad y valentía desde lo que el Espíritu nos suscita?
Godzdogz
L-B-P
#494
Miércoles. 16 de marzo de 2022. San Hilario.

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 18, 18-20


Ellos dijeron:
«Venga, tramemos un plan contra Jeremías porque no faltará la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta. Venga, vamos a hablar mal de él y no hagamos caso de sus oráculos».
Hazme caso, Señor,
escucha lo que dicen mis oponentes.
¿Se paga el bien con el mal?,
¡pues me han cavado una fosa!
Recuerda que estuve ante ti,
pidiendo clemencia por ellos,
para apartar tu cólera.

Salmo de hoy

Sal 30, 5-6. 14. 15-16

R/. Sálvame, Señor, por tu misericordia
Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi amparo.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás. R/.

Oigo el cuchicheo de la gente,
y todo me da miedo;
se conjuran contra mí
y traman quitarme la vida. R/.

Pero yo confío en ti, Señor;
te digo: «Tú eres mi Dios».
En tu mano están mis azares:
líbrame de los enemigos que me persiguen. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 17-28


En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».
Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.
Él le preguntó:
«¿Qué deseas?».
Ella contestó:
«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».
Pero Jesús replicó:
«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».
Contestaron:
«Podemos».
Él les dijo:
«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».
Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:
«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».


Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Lo hemos oído tantas veces, que ya no nos sorprende. De no conocer el relato de este evangelio, de la muerte y resurrección de Jesús, nuestra sorpresa sería monumental. ¿Por qué condenan a muerte a Jesús? Sus palabras, su vida ¿incitan al odio, a la subversión, a la injusticia, al enfrentamiento de unos contra otros, a la guerra? Cómo es posible que el mismísimo Hijo de Dios, el que nos ha demostrado un amor claro y rotundo, el que, despojándose de su condición divina, se ha llegado hasta nosotros buscando siempre servirnos y no ser servido, ofreciéndonos la mejor noticia para los hombres, la noticia de cómo vivir nuestra vida para disfrutar de la chispa de felicidad que nos es dado en esta tierra y la felicidad total después de nuestra muerte… cómo es posible que los hombres, las autoridades de entonces, lograran matarle colgándole de una cruz como un malhechor? Es verdad que en nuestro tiempo recibimos casi todos los días noticias raras, como que un muchacho de quince año mata a sus padres y a un hermano de diez años, y no nos cabe en la cabeza y nos estremecemos de arriba a abajo… pero ¿cómo reaccionamos ante la noticia más sorprendente y estremecedora que se ha producido en la humanidad, la noticia de la muerte de Dios, del Hijo de Dios, el que vino a mostrarnos su gran amor y su mensaje luminoso, por parte de los hombres?
Godzdogz
L-B-P
#495
Jueves. 17 de marzo de 2022. San Patricio.

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 17, 5-10


Esto dice el Señor:
«Maldito quien confía en el hombre,
y busca el apoyo de las criaturas,
apartando su corazón del Señor.
Será como cardo en la estepa,
que nunca recibe la lluvia;
habitará en un árido desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que alarga a la corriente sus raíces;
no teme la llegada del estío,
su follaje siempre está verde;
en año de sequía no se inquieta,
ni dejará por eso de dar fruto.
Nada hay más falso y enfermo
que el corazón: ¿quién lo conoce?
Yo, el Señor, examino el corazón,
sondeo el corazón de los hombres
para pagar a cada cual su conducta
según el fruto de sus acciones».

Salmo de hoy

Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6


R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor
Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.

No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 19-31


En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P.

Hoy, más que nunca, resuenan las palabras de Jeremías en este mundo a la deriva. Detrás de una guerra cruel y cada una de sus víctimas, clama la voz del profeta advirtiendo la desdicha. Tal vez, la raíz del mal esté en confiarnos demasiado los unos de los otros. Poner el norte en el hombre nunca garantiza estar a buen recaudo, cuando sople fuerte el viento. Aprendimos muy pronto a salvar el pellejo dando besos perfumados de veneno y puñaladas traperas en la espalda del amigo, a morder la mano que nos da de comer sin previo aviso. El corazón enfermo del hombre se yergue como dueño caprichoso del destino. Entonces sopesamos el riesgo a cada paso y la huella se llama incertidumbre. El temor recorre sigiloso el mapamundi y la sospecha es el ama del castillo.

A pesar del aviso tan lejano y cercano al mismo tiempo, aquí seguimos equivocando confianzas. El hombre parece no escarmentar de la experiencia. Le gusta vivir al borde del precipicio, pues sus miras son demasiado cortas. Confiar en el hombre siempre acarrea desasosiego, frustración y desengaño. Todos compartimos cicatrices con nombres propios, heridas que nacieron de creer demasiado en alguien y olvidar la fragilidad humana. Por eso, necesitamos los servicios del mejor cardiólogo, para que sane nuestro corazón de tantas seguridades con demasiado sabor a tierra. Sólo Dios puede restañar la decepción de quienes confiaron a ciegas en la criatura y no fueron capaces de levantar la mirada y contemplar a su Creador, por encima de todo.

Pero nada está perdido. Dios mismo se encarga siempre de echar un Lázaro en nuestro portal, para darnos una nueva oportunidad cada día. Sigue recordando la Alianza y aún en su recuerdo siguen vivos los paseos por el paraíso. Aún con mil razones para dejarnos a nuestra suerte sigue testarudo en su propósito de salvar la creación de sus desvelos. Y se vale de alguien que se convierte en lazarillo para que nuestra riqueza no nos arrastre al tormento. Todos tenemos un Lázaro a quien atender, escuchar, comprender, ayudar. Pero hay que saber descubrirlo en nuestro entorno tan lleno de cosas la mayoría superfluas y de personas acostumbradas a la mediocridad de lo inmediato.

El mendigo murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán, al rico no vino a buscarlo nadie. Lo enterraron junto a su egoísmo y su falta de caridad. Vivió confiado en la riqueza, cavando la tumba en tierra seca. Hizo oídos sordos al lamento de la luz, mendiga deseosa de irradiar el rico corazón sumergido en la lúgubre oscuridad de la noche. Pero no pudo ser a pesar de tanto intento, los perros fueron los únicos que lamieron las llagas como queriendo apaciguar el sufrimiento. Y, como nos pasa siempre, luego vienen las lamentaciones, las llamadas de auxilio que llegan demasiado tarde. La salvación estaba echada en el portal y vivió de espaldas a ella.

Así también nosotros navegando en nuestros linos y púrpuras, seguros de nuestros banquetes, haciéndonos los olvidadizos al pasar por el portal que nos denuncia. Sería cuestión de buscar nuestro Lázaro a toda prisa, pues él tiene la llave que destruye el abismo inmenso. Aprovechar este tiempo favorable para descubrir las luciérnagas de Dios en la periferia de la mansión donde reina la opulencia. Esa que nos pasa factura y nos deja a las puertas de la gloria.
Godzdogz
L-B-P
#496
Viernes. 18 de marzo de 2022. San Cirilo.

Primera lectura

Lectura del Libro del Génesis 37, 3-4. 12-13a. 17b-28


Israel amaba a José más que a todos los otros hijos, porque le había nacido en la vejez, y le hizo una túnica con mangas. Al ver sus hermanos que su padre lo prefería a los demás, empezaron a odiarlo y le negaban el saludo.
Sus hermanos trashumaron a Siquén con los rebaños de su padre. Israel dijo a José:
«Tus hermanos deben de estar con los rebaños en Siquén; ven, que te voy a mandar donde están ellos».
José fue tras sus hermanos y los encontró en Dotán. Ellos lo vieron desde lejos y, antes de que se acercara, maquinaron su muerte. Se decían unos a otros:
«Ahí viene el soñador. Vamos a matarlo y a echarlo en un aljibe; luego diremos que una fiera lo ha devorado; veremos en qué paran sus sueños».
Oyó esto Rubén, e intentando salvarlo de sus manos, dijo:
«No le quitemos la vida».
Y añadió:
«No derraméis sangre; echadlo en este aljibe, aquí en la estepa; pero no pongáis las manos en él».
Lo decía para librarlo de sus manos y devolverlo a su padre.
Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica, la túnica con mangas que llevaba puesta, lo cogieron y lo echaron en un pozo. El pozo estaba vacío, sin agua.
Luego se sentaron a comer y, al levantar la vista, vieron una caravana de ismaelitas que transportaban en camellos goma, bálsamo y resina de Galaad a Egipto. Judá propuso a sus hermanos:
«¿Qué sacaremos con matar a nuestro hermano y con tapar su sangre? Vamos a venderlo a los ismaelitas y no pongamos nuestras manos en él, que al fin es hermano nuestro y carne nuestra».
Los hermanos aceptaron.
Al pasar unos mercaderes madianitas, tiraron de su hermano; y, sacando a José del pozo, lo vendieron a unos ismaelitas por veinte monedas de plata. Estos se llevaron a José a Egipto.

Salmo de hoy

Sal 104, 16-17. 18-19. 20-21


R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor
Llamó al hambre sobre aquella tierra:
cortando el sustento de pan;
por delante había enviado a un hombre,
a José, vendido como esclavo. R/.

Le trabaron los pies con grillos,
le metieron el cuello en la argolla,
hasta que se cumplió su predicción,
y la palabra del Señor lo acreditó. R/.

El rey lo mandó desatar,
el señor de pueblos le abrió la prisión,
lo nombró administrador de su casa,
señor de todas sus posesiones. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43, 45-46


En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchad otra parábola:
“Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.
Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último, les mandó a su hijo diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.
Pero los labradores, al ver al hijo se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.
Y agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?”».
Le contestan:
«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a su tiempo».
Y Jesús les dice:
«¿No habéis leído nunca en la Escritura:
“La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente”?
Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos.
Y, aunque intentaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.


Comentario al Evangelio del día. Una monja dominica

No corrieron la misma suerte los criados y el hijo del propietario de la viña, apaleados y apedreados hasta la muerte por aquellos labradores de la parábola que nos cuenta Jesús. El dueño esperaba frutos y recogió cadáveres; confió en aquellos hombres y se vio traicionado. La pésima actuación de sus muchachos truncó todos sus planes: la deseada primavera se convirtió en el invierno más negro.

Jesús anuncia de este modo lo que él mismo padecerá antes de ser colgado en la Cruz: arrojado por el pueblo judío, su vida terminará como la de un malhechor; y nos deja un mensaje claro: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular».

Como los hermanos de José, «los sumos sacerdotes y los fariseos», atendiendo a sus propios intereses, pretendían escalar por encima de sí mismos para acabar con la presencia del Dueño y Señor de la historia, el que mueve los hilos en busca de nuestro amor.

En cambio, los que parecían los últimos se convirtieron en los primeros: uno, de todo un territorio; el Otro, vencedor de la muerte, de la Creación entera.

Mucho cuesta salir de uno mismo, dejar a un lado las oscuridades que nos envuelven y dirigirnos hacia la luz de la tierra prometida, donde nadie pisotea a nadie porque solo el bien triunfa.

Hoy mi oración se dirige al Señor para pedirle la gracia de confiar en que siempre –siempre– estará a nuestro lado y, llegado el momento, nos rescatará del «pozo», aun del modo más impredecible.

Unamos nuestras voces para que nos conceda la fortaleza necesaria para centrarnos solo en Él; porque hay que ser fuertes para ello, para olvidarse de uno mismo y ofrecerle todo lo poco que uno es y amarle así sobre todas las cosas. Solo con una mirada fija en el Señor, nos dejaremos abajar hasta esa nada donde Él lo es todo.
Godzdogz
L-B-P
#497
Sábado. 19 de marzo de 2022. San José.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16


En aquellos días, vino esta palabra del Señor a Natán:
«Ve y habla a mi siervo David:
“Así dice el Señor: Cuando se cumplan tus días y reposes con tus padres, yo suscitaré descendencia tuya después de ti. Al que salga de tus entrañas le afirmaré tu reino.
Será el quien construya una casa a mi nombre y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre.
Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino se mantendrán siempre firmes ante mí, tu trono durará para siempre”».

Salmo de hoy

Sal 88, 2-3. 4-5. 27 y 29


R/. Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno»,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/.

«Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades». R/.

Él me invocará: “Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora”.
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13. 16-18. 22


Hermanos:
No por la ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero el mundo.
Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros.
Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe.
Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho:
«Así será tu descendencia».
Por lo cual le fue contado como justificación.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 16. 18-21. 24a


Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
La generación de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados».
Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.


Comentario al Evangelio del día. Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P.

De muy buena «talla» tenía que ser el carpintero de Nazaret para que Dios se fijara en él para semejante empresa. Dios le encarga la paternidad y custodia de la Sagrada Familia de Nazaret y, por extensión, de toda la Iglesia. La calidad del hombre interior de José, que bien lo refleja el himno que hoy cantamos llenos de gozo, nos habla de este título: «Porque fue varón justo, lo amó el Señor». Lo amó el Señor y también el mismo Dios lo acompañó en cada momento y bendijo su trabajo.

La forma de actuar de Dios en algunas ocasiones nos suele desconcertar. Así también lo vivió este carpintero. Dios, que irrumpe en medio de la historia, sorprende a San José con un proyecto concreto, y el santo carpintero tiene que hacer todo un proceso de maduración y crecimiento para tratar de comprender y ver la mano de Dios en su vida. José nos enseña a parar los miedos y tentaciones que aparecen en la vida cuando uno no tiene la misma mirada de Dios. Nos invita a comprender que, del barro, el Señor es capaz de sacar lo mejor de nosotros mismos. Nos empuja a captar el sentido pleno de cómo se va manifestando la ternura del amor divino en nuestro propio proceso personal, por difícil que este sea. La empresa que José tiene por delante es, en definitiva, el amor. Sintiéndose amado por la ternura de Dios, transforma la realidad concreta del miedo o la duda en un hogar de amor.

El nacimiento de Jesús se injerta de lleno en la realidad humana, en una familia. Busca incluso una descendencia en la que anclarse, la del rey David. Con el himno que hemos citado antes, podemos seguir la reflexión: «porque fue varón justo»… Dios se vale de esa mediación humana para poder transmitir la fuerza de la ternura de su amor. También nosotros estamos llamados a hablarle al mundo con el lenguaje humano del amor, que puede manifestar un carpintero humilde y sencillo en la pobreza de su vida.

«Y hay gracia antes que sol en el taller». Eso mismo experimentó el varón justo, José: el rayo constante de la ternura del amor de Dios en su vida. Aun en los momentos más difíciles y crudos de prueba o tribulación; en medio de las incertidumbres, dudas y faltas de fe, no tardó en hacerse presente el amor al inicio de aquella aventura. ¡Aparecen rápido las espinas en la vida del carpintero! Tiene que ahondar en la fe. Porque el proceso de hacerse recia la fe es costoso: su proceso habla de migración, de huidas a Egipto, de falta de trabajo y dolores cuando tiene que llevar la casa a cuestas para salvar la vida de los que más quiere en otro país. En esa realidad concreta, que es la más vulnerable, se manifiesta el rostro concreto de Dios: su amor, que se va acompasando en el martillo de la mano, y de la vida, del carpintero.

«Cabeza de tu casa del que el Señor se fía». Esa es la mediación humana de la que Dios se vale: «Varón justo», que supo estar presente en todos los momentos del hogar de Nazaret. Momentos de gozo y momentos de oscuridad. Supo acompañar con ternura los procesos que vivió la Sagrada Familia. Supo educar con los valores de la tradición recibida e iniciar en la fe a Jesús, para que descubriera el rostro concreto con el que Dios se revela: el del «Abbá» Padre. Este varón justo supo dar la vida por su familia, supo vivir para y por su familia.
Godzdogz
L-B-P
#498
Domingo. 20 de marzo de 2022. III Domingo de Cuaresma.

Primera lectura

Lectura del Libro del Exodo 3, 1-8a. 13-15


En aquellos días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios. El ángel del Señor se le apareció en una llamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza ardía sin consumirse.
Moisés se dijo
«Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver por qué no se quema la zarza».
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza:
«Moisés, Moisés».
Respondió él:
«Aquí estoy».
Dijo Dios:
«No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno sagrado».
Y añadió:
«Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob».
Moisés se tapó la cara, porque temía ver a Dios.
El Señor le dijo:
«He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos.
He bajado a librarlo de los egipcios, a sacarlo de esta tierra, para llevarlo a una tierra fértil y espaciosa, tierra que mana leche y miel».
Moisés replicó a Dios:
«Mira, yo iré a los hijos de Israel y les diré: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros”. Si ellos me preguntan: “¿Cuál es su nombre?”, ¿qué les respondo?».
Dios dijo a Moisés:
«“Yo soy el que Soy”; esto dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” me envía a vosotros».
Dios añadió:
«Esto dirás a los hijos de Israel: “El Señor, Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación”».

Salmo

Sal 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 11


R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R/.

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa,
y te colma de gracia y de ternura. R/.

El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R/.

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre los que lo temen. R/.

Segunda lectura

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12


No quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y todos fueron bautizados en Moisés por la nube y por el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.
Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo codiciaron ellos. Y para que no murmuréis, como murmuraron algunos de ellos, y perecieron a manos del Exterminador.
Todo esto les sucedía alegóricamente y fue escrito para escarmiento nuestro, a quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se crea seguro, cuídese de no caer.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 13, 1-9


En aquel tiempo se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús respondió:
«Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera».
Y les dijo esta parábola:
«Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
“Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”.
Pero el viñador respondió:
“Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Pedro Juan Alonso O.P.

Poco hacemos mandando las responsabilidades a los demás, exculpándonos y criticándonos. Si existe esterilidad, o respondemos con otros cimientos, otro abono, otras formas de partir y de concebir la vida o cundirá cada vez más el abandono y descrédito de nuestra vida. Cuando Jesús nos invita a la conversión para no perecer, nos está hablando de solidaridad, de compartir, de cuidar la vida, de curarla y mimarla. Nos está invitando a ser creyentes que es mucho más que ser religiosos. Nos está diciendo que no hay fe, ni evangelización sin evangelio.

Somos queridos a pesar de nuestra esterilidad. Pero sigue pasando y conoce nuestras opresiones e hipotecas, nuestros sufrimientos y situaciones complicadas, dándolas sentido para aceptarlas y soportarlas. Dios nos ha llamado a fructificar, aunque no sabemos cuando. Con una mirada limpia para ver la realidad sin prejuicios, poniéndonos del lado de las víctimas, siendo compasivos y manteniendo con tesón alternativas evangélicas a una sociedad y a una vivencia cristiana satisfecha, ya estamos dando fruto.

Jesús, nos cava y abona con su Palabra. Volvamos al evangelio, a su fuerza sanadora para fundarnos y arraigarnos en Cristo, para que nuestra vida no sea estéril.
Godzdogz
L-B-P
#499
Lunes. 21 de marzo de 2022. San Nicolás de la Flüe.

Primera lectura

Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 1-15a


En aquellos días, Naamán, jefe del ejército del rey de Siria, era hombre notable y muy estimado por su señor, pues por su medio el Señor había concedido la victoria a Siria.
Pero, siendo un gran militar, era leproso.
Unas bandas de arameos habían hecho una incursión trayendo de la tierra de Israel a una muchacha, que pasó al servicio de la mujer de Naamán. Dijo ella a su señora:
«Ah, si mi señor pudiera presentarse ante el profeta que hay en Samaría. Él lo curaría de su lepra».
Fue (Naamán) y se lo comunicó a su señor diciendo:
«Esto y esto ha dicho la muchacha de la tierra de Israel».
Y el rey de Siria contestó:
«Vete, que yo enviaré una carta al rey de Israel».
Entonces tomó en su mano diez talentos de plata, seis mil siclos de oro, diez vestidos nuevos y una carta al rey de Israel que decía:
«Al llegarte esta carta, sabrás que te envío a mi siervo Naamán para que lo cures de su lepra».
Cuando el rey de Israel leyó la carta, rasgó sus vestiduras, diciendo:
«¿Soy yo Dios para repartir vida y muerte? Pues me encarga nada menos que curar a un hombre de su lepra. Daos cuenta y veréis que está buscando querella contra mí».
Eliseo, el hombre de Dios, oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestiduras y mandó a que le dijeran:
«Por qué has rasgado tus vestiduras? Que venga a mí y sabrá que hay un profeta en Israel».
Llegó Naamán con sus carros y caballos y se detuvo a la entrada de la casa de Eliseo. Envió este un mensajero a decirle:
«Ve y lávate siete veces en el Jordán. Tu carne renacerá y quedarás limpio».
Naamán se puso furioso y se marchó diciendo:
«Yo me había dicho: “Saldrá seguramente a mi encuentro, se detendrá, invocará el nombre de su Dios, frotará con su mano mi parte enferma y sanaré de la lepra”. El Abaná y el Farfar, los ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Podría bañarme en ellos y quedar limpio».
Dándose la vuelta, se marchó furioso. Sus servidores se le acercaron para decirle:
«Padre mío, si el profeta te hubiese mandado una cosa difícil, ¿no lo habrías hecho? ¡Cuánto más si te ha dicho: “Lávate y quedarás limpio”!».
Bajó, pues, y se bañó en el Jordán siete veces, conforme a la palabra del hombre de Dios. Y su carne volvió a ser como la de un niño pequeño: quedó limpio.
Naamán y toda su comitiva regresaron al lugar donde se encontraba el hombre de Dios. Al llegar, se detuvo ante él exclamando:
«Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel».

Salmo de hoy

Sal 41, 2. 3; 42, 3. 4


R/. Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?"
Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a ti, Dios mío. R/.

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.

Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada. R/.

Me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
y te daré gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 24-30


Habiendo llegado Jesús a Nazaret, le dijo al pueblo en la sinagoga:
«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naámán, el sirio».
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.

Comentario al Evangelio del día. D. José Vicente Vila Castellar, OP

Lucas nos presenta el episodio de cuando Jesús vuelve a su tierra, Nazaret, y en la sinagoga, tras leer el fragmento de Isaías: “El Espíritu de Dios está sobre mi…” y confirmarles que la profecía se había cumplido en Él, es testigo de cómo la aparente sorpresa y admiración del principio, se torna escepticismo y crítica, pues ¿cómo era posible que el que habían conocido desde niño, y su familia vivía entre ellos, se había convertido en maestro y realizaba cosas sorprendentes?

Es lo que hace que Jesús les eche en cara que “nadie es profeta en su tierra” y les recuerda el milagro de Elías a la viuda de Sarepta y la curación de Naamán el sirio, por parte de Eliseo, lo que desató la furia de sus paisanos, queriendo, incluso, matarlo, pero Él se abrió paso entre ellos y se alejaba.

¡Cuánto nos cuesta reconocer las virtudes de los demás!, sin embargo, que fácil nos resulta el pregonar y difundir sus posibles defectos y, si cabe, agrandarlos.

¡Nos cuesta tanto valorar al prójimo…! Y más si es muy cercano a nosotros. Nos duele que alguien pueda destacar por encima de nosotros y pueda dejar en evidencia nuestra mediocridad.

El Señor nos pide un ejercicio de humildad, olvidarnos de nuestro “ego”, abrirnos a la escucha de la Palabra de Dios y seguir el camino que nos marca, y conseguir ser capaces de reconocer los méritos de cada uno, olvidándonos de nuestro egoísmo.

¿Estamos dispuestos a “reiniciarnos” y recuperar nuestra confianza en Dios?

¿Renunciaríamos a criticar a los otros para insistir más en la escucha de la Palabra de Dios?

¿Nos atrae el ser profetas para los demás?
Godzdogz
L-B-P
#500
Martes. 22 de marzo de 2022. San Pablo, Obispo de Narbonne.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Daniel 3, 25. 34-43


En aquellos días, Azarías, puesto en pie, oró de esta forma; alzó la voz en medio del fuego y dijo:
«Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste multiplicar su descendencia
como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que este sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos, y buscamos tu rostro;
no nos defraudes, Señor;
trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor».

Salmo de hoy

Sal 24, 4-5a. 6 y 7cd. 8-9


R/. Recuerda, Señor, tu ternura
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R/.

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R/.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35


En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta:
«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:
“Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:
“Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

Comentario al Evangelio del día. Hna. Carmen Román Martínez O.P.

El capítulo 18 del evangelio de Mateo contiene el cuarto discurso de Jesús dirigido a sus discípulos y centrado en la vida comunitaria. Según los temas que van apareciendo y el acento que pone el narrador en ellos, toda la unidad podría subdividirse en dos grandes partes: una centrada en los pequeños (Mt18,1-14); y la otra en el tema del perdón (Mt 18, 16-35). En ambas partes se concluye con una parábola.

El evangelio de hoy nos re-sitúa a cada uno de nosotros en un tema fundamental para avanzar en nuestra vida personal y comunitaria: nuestra capacidad para perdonar, no cómo un mandato, sino como una opción del corazón que en muchas ocasiones requiere una larga trayectoria.

Pedro va a introducir el tema del perdón de manera diferente a lo planteado por Jesús en el v. 15 sobre un hermano que peca. Ahora se trata de alguien que peca “contra mi” y “me ofende”. Tal vez, Pedro ha comenzado a captar quién es Jesús y su actuación misericordiosa con los pecadores y por ello intuye que hay que perdonar más de dos o tres veces. «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». Jesús afina su respuesta retomando el canto de Lamek (Gn 4,24): “Caín será vengado siete veces, más Lamek lo será setenta y siete” y aplicándolo al perdón. El Maestro responde a Pedro con un “perdón perfecto”: pues el siete es el número de la perfección. Para corroborar sus palabras Jesús propone la parábola de los dos deudores.

El relato que narra Jesús tiene tres escenas y explica como el perdón que recibimos de Dios hemos de darlo a los hermanos. Esta parábola eclesial quiere recordarnos que la Iglesia no es una comunidad de perfectos, sino de perdonados. En la primera escena, un gran rey perdona a su deudor una pena enorme, mayor de lo que pueda imaginarse y lo hace por pura gratuidad, sin esperar devolución alguna de la misma. Lo que le ha movido al perdón es la compasión. En la segunda escena, el siervo perdonado es incapaz de perdonar a su compañero una deuda mínima, sino más bien lo contrario, lo trata con violencia y lo envía a la cárcel. La misma frase que el utilizo frente al Rey:“ Ten paciencia conmigo que ya te pagaré” y que a este le movió a la compasión, al siervo perdonado no le produce ningún efecto, salvo la condena. En la última escena, el rey enterado de lo ocurrido manda llamar al siervo sin misericordia para recriminarle su conducta y hacer que pague la deuda. Si uno ha recibido un perdón tan grande ¿cómo es posible que no quiera perdonar lo pequeño? Esto nos muestra que el proyecto de perdón requiere un largo camino que hay que recorrer con humildad, y solo es posible cuando brota de un corazón movido a la compasión. ¿Estoy dispuesto/a a perdonar setenta veces siete?
Godzdogz
L-B-P
#501
Miércoles. 23 de marzo de 2022. Santo Toribio de Mogrovejo.


Primera lectura

Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9


Moisés habló al pueblo, diciendo:
«Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os enseño para que, cumpliéndolos, viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar.
Mirad: yo os enseño los mandatos y decretos, como me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Observadlos y cumplidlos, pues esa es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos, los cuales, cuando tengan noticia de todos estos mandatos, dirán:
“Ciertamente es un pueblo sabio e inteligente esta gran nación”.
Porque ¿dónde hay una nación tan grande que tenga unos dioses tan cercanos como el Señor, nuestro Dios, siempre que lo invocamos?
Y ¿dónde hay otra nación tan grande que tenga unos mandatos y decretos tan justos como toda esta ley que yo os propongo hoy?
Pero, ten cuidado y guárdate bien de olvidar las cosas que han visto tus ojos y que no se aparten de tu corazón mientras vivas; cuéntaselas a tus hijos y a tus nietos».

Salmo de hoy

Sal 147, 12-13. 15-16. 19-20


R/. Glorifica al Señor, Jerusalén
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/.

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R/.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R/.

Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».


Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

Ciertamente los cristianos somos más afortunados que el pueblo judío, al que Dios habló a través de los patriarcas, de los profetas… a nosotros nos ha hablado a través de su Hijo, de Jesús de Nazaret. El que sabe mejor que nadie, para eso es Dios, los caminos que hemos de seguir los hombres para encontrar eso que todos tanto deseamos que es el sentido y la felicidad. Jesús, en el evangelio de hoy, nos dice que no ha venido a abolir la ley o los profetas, sino que ha venido a dar plenitud. Y la plenitud nos la regala no solo con algún retoque en algunos de los mandatos antiguos, sino principalmente a través de su amistad. “A vosotros os llamo amigos”. Viene hasta nosotros para que podamos recorrer nuestro camino siempre unidos a él, desde la amistad con él. Una amistad que le lleva a instalarse en nuestro corazón. “El que come mi cuerpo y bebe mi sangre está en mí y yo en él”. Ciertamente eso es dar plenitud a lo vivido en el Antiguo Testamento por el pueblo judío.

También la buena memoria debe funcionar en los cristianos. Debemos recordar siempre todo lo que Jesús hizo y sigue haciendo por nosotros. Cada eucaristía pretende refrescar nuestra memoria para recordar el camino trazado por Jesús, el camino del amor, de la vida entregada, el que conduce a la resurrección, a la plenitud de la vida y de la felicidad. “Haced esto en memoria mía”. Un camino que da cumplimiento y va más allá de la ley y los profetas.
Godzdogz
L-B-P
#502
Jueves. 24 de marzo de 2022. San Óscar Romero.

Primera lectura

Lectura del libro de Jeremías 7,23-28:


Esto dice el Señor:
«Esta fue la orden que di a mi pueblo:
“Escuchad mi voz, Yo seré vuestro Dios y vosotros seréis mi pueblo. Seguid el camino que os señalo, y todo os irá bien”.
Pero no escucharon ni hicieron caso. Al contrario, caminaron según sus ideas, según la maldad de su obstinado corazón. Me dieron la espalda y no la cara.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy, os envié a mis siervos, los profetas, un día tras otro; pero no me escucharon ni me hicieron caso. Al contrario, endurecieron la cerviz y fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso, seguro que no te escucharán; ya puedes gritarles, seguro que no te responderán. Aun así les dirás:
“Esta es la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. Ha desaparecido la sinceridad, se la han arrancado de la boca”».

Salmo de hoy

Sal 94,1-2.6-7.8-9


R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R/.

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R/.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,14-23


En aquel tiempo, estaba Jesús echando un demonio que era mudo.
Sucedió que, apenas salió el demonio, empezó a hablar el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:
«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P.

Jesús estaba echando un demonio que era mudo. Junto a él hay una multitud que se admira. Brota dicha admiración al contemplar cómo el mudo habla. El bien procurado a esta persona despierta la admiración de la multitud. Frente a muchos, algunos y otros. No todos se admiran. Aparecen los críticos sin la más elemental lógica humana: “Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios.” Otros piden un signo del cielo.

Y eso es lo que Jesús acaba de hacer: “Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.” Los milagros que él realiza van más allá del hecho milagroso, para convertirse en signo, señal de lo que realmente está ocurriendo. Y lo que ocurre es que con él el reino de Dios ha llegado.

El mismo Jesús conduce la reflexión que cada uno tiene que hacer, examinando lo que ellos mismos dicen, para que vean hasta dónde están errados. Si Satanás está dividido ¿cómo se mantendrá su reino? Para poder reconocer los signos del Reino hay que despojarse de los prejuicios. Hay que dejar espacio a la admiración y a la sorpresa de un Dios que se ha hecho cercano. Que usa un lenguaje inteligible. El misterio se ha hecho pura transparencia. Eso es lo que percibe la gente sencilla y por eso Jesús afirma que lo ha revelado a la gente sencilla, que es capaz de dejarse llenar por la alegría que produce su presencia.

Y termina el pasaje con esta afirmación de Jesús: “El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. No hay alternativa posible para acceder al Reino. Jesús es el camino. En su Persona se revela todo el misterio de Dios. Por eso el camino cuaresmal arranca centrándose en el misterio de Cristo para vivirlo en plenitud. La penitencia cuaresmal se ordena a quitar todo aquello que impide que el misterio de Cristo ilumine la existencia humana. Su luz nos hace ver la luz.

Podemos entender la frase final como comunión con él. No aceptarlo o romper la comunión con él desemboca en enfrentamiento y dispersión. Con él o contra él; recoger con él o sin él dispersar. El planteamiento se nos hace a cada uno y tendremos que responder y definirnos. La cuaresma es un buen tiempo para considerar de qué lado estamos y hasta dónde estamos dispuestos a llegar.
Godzdogz
L-B-P
#503
Viernes. 25 de marzo de 2022. Anunciación del Señor.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10b


En aquellos días, el Señor habló a Acaz y le dijo:
«Pide una signo al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo».
Respondió Acaz:
«No lo pido, no quiero tentar al Señor».
Entonces dijo Isaías:
«Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará un signo. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, porque con nosotros está Dios».

Salmo de hoy

Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11

R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios,
entonces yo digo: «Aquí estoy». R/.

«-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R/.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R/.

No me he guardado en el pecho tu justicia,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea. R/.

Segunda lectura

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10


Hermanos:
Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados.
Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dice:
«Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas,
pero me formaste un cuerpo;
no aceptaste holocaustos
ni víctimas expiatorias.
Entonces yo dije: He aquí que vengo
-pues está escrito en el comienzo del libro acerca de mi-
para hacer, ¡oh, Dios!, tu voluntad».
Primero dice: «Tú no quisiste sacrificios ni ofrendas, ni holocaustos, ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la ley.
Después añade: «He aquí que vengo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38


En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque “para Dios nada hay imposible”».
María contestó:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra».
Y el ángel se retiró.


Comentario al Evangelio del día. Sor Mihaela María Rodríguez Vera O.P.

La fiesta que celebramos hoy, tiene que producir en nosotros una inmensa alegría, porque celebramos el Sí definitivo, “amén y conclusión de nuestra fe”, un sí que cambió el rumbo de la historia, de nuestra historia personal. Celebramos una respuesta plena y consciente a la llamada de Dios.

Es precioso ver cómo Dios no irrumpe en la vida de María de forma estruendosa ni por medio de la imposición. El Señor envía su ángel, allí donde vive María. Nos dice el evangelista, que el ángel entró en la presencia de María, es decir, Dios actúa en lo más profundo de su ser, no entra con grandes muestras de esplendor, entra en el silencio del corazón de María, y la primera palabra del ángel es: “¡Alégrate!” Porque la intervención de Dios en la historia personal de cada uno sólo puede producir alegría.

Tantas veces tememos que Dios actúe en nuestra vida, tenemos miedo de que nos transforme o de que nos exija demasiado, miedo a perder las seguridades terrenas, nos olvidamos de esta palabra del ángel Gabriel: “¡Alégrate!”. Hoy Dios te dice: “¡Alégrate! Porque vengo a hacer algo nuevo y sorprendente en tu vida”.

La siguiente palabra a resaltar es: “No temas, María”. Dios conoce lo más profundo del corazón humano, y Él sabe que tememos a lo desconocido, a poner nuestra vida en manos de Otro, a dejarnos llevar. Lo que el ángel dice a María: “No temas”, también nos lo dice hoy a nosotros. “No temas, porque has hallado gracia ante Dios”. Cuando Dios nos llama a realizar su misión en el mundo, lo primero que sentimos es miedo ante la incertidumbre, ¿Cómo responderemos? ¿Y si fallamos? Sólo recuerda: “Has hallado gracia ante Dios”.

Hoy, esta solemnidad de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María, nos llama a esto, a dar nuestro “sí” sin miedo, a dejarnos sorprender por las maravillas de Dios, a dejar que el misterio de Dios cambie el rumbo de nuestra historia. Si sientes temor ante la llamada, mira a María, ella es el testimonio de una confianza puesta totalmente en Dios. Ella no sabía todo lo que le esperaba tras ese “Sí”, sin embargo, creyó. Gracias a este Sí, hoy experimentamos la Redención de Señor en nuestras vidas, tal como nos dice San Agustín hablando del nacimiento de Jesucristo: “Nunca hubieras vuelto a la vida, si Él no hubiera venido al encuentro de tu muerte. Te hubieras derrumbado, si Él no te hubiera ayudado. Hubieras perecido, si Él no hubiera venido”.
Godzdogz
L-B-P
#504
Sábado. 26 de marzo de 2022. San Cástulo.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Oseas 6, 1-6


Vamos, volvamos al Señor.
Porque él ha desgarrado,
y él nos curará;
él nos ha golpeado,
y él nos vendará.
En dos días nos volverá a la vida
y al tercero nos hará resurgir;
viviremos en su presencia
y comprenderemos.
Procuremos conocer al Señor.
Su manifestación es segura como la aurora.
Vendrá como la lluvia,
como la lluvia de primavera
que empapa la tierra».
¿Qué haré de ti, Efraín,
qué haré de ti, Judá?
Vuestro amor es como nube mañanera,
como el rocío que al alba desaparece.
Sobre una roca tallé mis mandamientos;
los castigué por medio de los profetas
con las palabras de mi boca.
Mi juicio se manifestará como la luz.
Quiero misericordia y no sacrificio,
conocimiento de Dios, más que holocaustos.

Salmo de hoy

Sal 50, 3-4. 18-19. 20-21ab

R/. Quiero misericordia, y no sacrificio
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14


En aquel tiempo, dijo Jesús esta parábola a algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“Oh, Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: “Oh, Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.

La parábola nos presenta a un pecador humilde y a un justo satisfecho de sí mismo. En el plano humano, valoramos lo que vamos consiguiendo por nuestro propio esfuerzo, sea en los estudios, sea en nuestra profesión.

Pero cuando nos ponemos en la presencia de Dios, entonces tenemos que admitir que todo es puro regalo, todo es gracia, todo es don de Dios, incluidas las buenas obras que, por su gracia, logramos hacer. Poder mejorar libremente nuestra propia vida con nuestras buenas obras es el mejor regalo que Dios nos puede hacer.

Nuestra vida entera es don de Dios: la luz que nos envuelve, el aire que respiramos, el universo entero. El perdón que necesitamos y nuestra salvación serán también un regalo de Dios, porque la salvación consistirá en compartir la vida misma de Dios. Creer todo esto nos llena de paz y nos hace más humildes, como al publicano. En una palabra, nos justifica, como dice Jesús, Por todo ello, una vez más damos gracias a Dios en cada Eucaristía.
Godzdogz
L-B-P
#505
Domingo. 27 de marzo de 2022. IV Domingo de Cuaresma. Domingo de Laetare.

Primera lectura

Lectura del Libro de Josué 5, 9a. 10-12


En aquellos días, dijo el Señor a Josué:
«Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto».
Los hijos de Israel acamparon en Guilgal y celebraron allí la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.
Al día siguiente a la Pascua, comieron ya de los productos de la tierra: ese día, panes ácimos y espigas tostadas.
Y desde ese día en que comenzaron a comer de los productos de la tierra, cesó el maná. Los hijos de Israel ya no tuvieron maná, sino que ya aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

Salmo

Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7


R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R/.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R/.

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
El afligido invocó al Señor,
él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5, 17-21


Hermanos:
Si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo.
Todo procede de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo y nos encargó el ministerio de la reconciliación.
Porque Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirles cuenta de sus pecados, y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 15, 1-3. 11-32


En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:
«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».
Jesús les dijo esta parábola:
«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre:
“Padre, dame la parte que me toca de la fortuna”. El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, se marchó a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad.
Fue entonces y se contrató con uno de los ciudadanos de aquel país que lo mandó a sus campos a apacentar cerdos. Deseaba saciarse de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.
Recapacitando entonces, se dijo:
“Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros».
Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos.
Su hijo le dijo:
“Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”.
Pero el padre dijo a sus criados:
“Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
Y empezaron a celebrar el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y la danza, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello.
Este le contestó:
“Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha sacrificado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud”.
Él se indignó y no quería entrar, pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Entonces él respondió a su padre:
“Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; en cambio, cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado”.
El padre le dijo:
“Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero era preciso celebrar un banquete y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”».

Comentario al Evangelio del día. Fr. Julio César Carpio Gallego O.P.

A esta conocida parábola del hijo prodigo, representativa de Jesús, podríamos darle un título más adecuado: parábola del Padre compasivo ante las actitudes de sus hijos, pues es él, el verdadero protagonista de la historia.

La parábola del Evangelio de Lucas se sitúa en el momento que Jesús y sus discípulos peregrinan hacia Jerusalén, periodo de enseñanzas del maestro. En este episodio la historia va dirigida a los escribas y fariseos, que murmuran contra Jesús, porque ‘acoge a pecadores y come con ellos’.

El Padre del relato es quien lleva las riendas de la trama, porque a pesar de la pérdida del hijo menor de toda identidad familiar, religiosa y cultural (al cuidar cerdos) sale a su encuentro. Este hijo reconoce que se ha equivocado y comienza un proceso que tiene por finalidad ponerse en camino, volver a casa, y pedir perdón a su padre. La respuesta del padre es la acogida, y ofrecer una gran fiesta en su honor.

Pero el padre también abandona la fiesta, para acudir al encuentro del hijo mayor que no quería participar del convite. La expresión de ‘ese hijo tuyo’ del hijo mayor resume su actitud de dureza, envidia, y sin ánimo de perdonar. El padre le recuerda que no es un desconocido, sino su propio hermano al que le une un fuerte vinculo.

En definitiva, el padre de la parábola se identifica con Dios, y Jesús nos muestra como es en realidad Dios. Es quien contempla con amor a sus hijos, a los perdidos, es quien se alegra cuando sus hijos retornan, es quien no guarda rencor, no tiene envidias, olvida incoherencias, y perdona de corazón. El mensaje es claro: transformar nuestro interior, ser comprensivos, aún cuando nosotros no somos capaces de perdonar.

La parábola en apariencia no tiene un desenlace cerrado, deja la incógnita si el hijo mayor participa en la fiesta en honor de su hermano o no. Al quedar el relato abierto, es posible que nos sugiera, si aceptamos a un Dios que se hace cercano ante nuestras inconsistencias.

Incluso podemos hacer un ejercicio al ponernos en la piel del hijo mayor, y decidir si entramos en la celebración de un hermano ‘que estaba muerto y ha vuelto a la vida’ o por el contrario lo rechazamos y permanecemos cerrados al amor de Dios. A veces no es cuestión de andar lejos o cerca, pues el hijo menor se alejó, recapacitó y volvió. En cambio el hijo mayor está junto al padre, pero en realidad está muy lejos de él.

La parábola es más actual de lo que nos puede parecer a simple vista, pues describe actitudes de creernos capaces de valernos por nosotros mismos, y sin aceptar frustraciones. Pero una vez, que reconocemos nuestros errores, encontramos a un Dios abierto al perdón y la acogida.

También es real, cuando somos personas excesivamente ceñidas a leyes y convenciones con el único propósito de tener todo atado y bajo control, y en ese afán de cumplir, seamos incapaces de mostrar empatía ante quien necesita comprensión y ayuda.

Por consiguiente el amor de Dios, que Jesús nos muestra, debe ser el pilar básico en nuestras relaciones humanas, así como en el itinerario de nuestra fe. Porque si no, corremos el riesgo de convertirnos en meros espectadores de nuestra vida, manejada por criterios y clichés externos, sin cuestionar nada, y convirtiendo la religión en algo rígido e inamovible, sin tener en cuenta situaciones concretas de personas que necesitan curar y sanar sus heridas.
Godzdogz
L-B-P
#506
Lunes. 28 de marzo de 2022. S. Castor.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 65, 17-21


Esto dice el Señor:
«Mirad: voy a crear un nuevo cielo
y una nueva tierra:
de las cosas pasadas
ni habrá recuerdo ni vendrá pensamiento.
Regocijaos, alegraos por siempre
por lo que voy a crear:
yo creo a Jerusalén “alegría”,
y a su pueblo, “júbilo”.
Me alegraré por Jerusalén
y me regocijaré con mi pueblo,
ya no se oirá en ella ni llanto ni gemido;
ya no habrá allí niño
que dure pocos días,
ni adulto que no colme sus años,
pues será joven quien muera a los cien años,
y quien no los alcance se tendrá por maldito.
Construirán casas y las habitarán,
plantarán viñas y comerán los frutos».

Salmo de hoy

Sal 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b


R/. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R/.

Tañed para el Señor, fieles suyos,
celebrad el recuerdo de su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R/.

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.
Cambiaste mi luto en danzas.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 4, 43-54


En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había atestiguado:
«Un profeta no es estimado en su propia patria».
Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta.
Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino.
Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verlo, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose.
Jesús le dijo:
«Si no veis signos y prodigios, no creéis».
El funcionario insiste:
«Señor, baja antes de que se muera mi niño».
Jesús le contesta:
«Anda, tu hijo vive».
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
«Ayer a la hora séptima lo dejó la fiebre».
El padre cayó en la cuenta de que esa era la hora en que Jesús le había dicho: «Tu hijo vive». Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

Comentario al Evangelio del día. Dña. Montserrat Palet Dalmases

Jesús volvió otra vez a Caná donde en una boda que se les terminó el vino, realizó el primer signo, convirtiendo el agua en vino, iniciando así su vida pública.

Aunque Jesús había afirmado que un profeta no es estimado en su propia Patria, cuando llegó a Galilea, los galileos sí que lo recibieron bien y creyeron en su nombre, probablemente por todo lo que habían visto hacerle en Jerusalén durante la fiesta de la Pascua, a la cual ellos también asistieron.

También en Caná efectuó un segundo signo; a ruegos de un funcionario del Rey Herodes Antipas, probablemente un oficial pagano, que le pidió la curación de su hijo enfermo. Jesús no se encierra en su raza ni en su religión, acoge a todos. El oficial tenía puestas las esperanzas en Jesús, motivo por el cual le pidió un par de veces que le acompañara antes que muriese su hijo, pero Jesús siempre le respondió lo mismo “Vete, que tu hijo vive”. No obstante Jesús añadió como reproche “Si no veis signos y prodigios, no creéis”, lo que también nos dice a nosotros.

Al funcionario le costó ponerse en camino pero al final tuvo fe en Él y marchó hacia su casa. Antes de llegar los criados fueron a buscarle para decirle que su hijo estaba curado y al preguntarles a qué hora se había producido la mejoría, cayó en la cuenta que era la hora en que Jesús le había dicho que su hijo estaba curado, en este momento tuvo la confirmación de su fe “Y creyó él con toda su familia”.

¡Cuántos cristianos limitan su fe, a pedir prodigios y milagros! Quieren que Él escuche su oración, resuelva sus dificultades al momento y haga milagros con sus peticiones.

Este relato del Evangelio de San Juan, nos está enseñando cuál es la única fe que merece tal nombre, la que se apoya en la Palabra de Jesús, la que llega hasta aceptar su persona; nadie más que Jesús da vida; nadie más que Él vence la enfermedad y la muerte.

Con este episodio termina el primer ciclo del libro de los signos y las obras que Jesús empezó y también concluyó en Caná de Galilea.

¿Cómo vives tu fe?

¿Se limita solo a pedir milagros?
Godzdogz
L-B-P
#507
Martes. 29 de marzo de 2022. San Eustasio.

Primera lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-9. 12


En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor.
De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia el este, midió quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta las rodillas. Midió todavía otros quinientos metros y me hizo atravesar el agua, que me llegaba hasta la cintura. Midió otros quinientos metros: era ya un torrente que no se podía vadear, sino cruzar a nado.
Entonces me dijo:
«¿Has visto, hijo de hombre?»,
Después me condujo por la ribera del torrente.
Al volver vi en ambas riberas del torrente una gran arboleda. Me dijo:
«Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal, Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente.
En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales».

Salmo de hoy

Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9


R/. El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.

Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.

El Señor del universo está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 1-16


Se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la Puerta de las Ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos.
Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
«¿Quieres quedar sano?».
El enfermo le contestó:
«Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado».
Jesús le dice:
«Levántate, toma tu camilla y echa a andar».
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
«Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla».
Él les contestó:
«El que me ha curado es quien me ha dicho: “Toma tu camilla y echa a andar”».
Ellos le preguntaron:
«¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?».
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, a causa del gentío que había en aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
«Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor».
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado.
Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.



Comentario al Evangelio del día. Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.

Estamos en el contexto de una fiesta.

El relato nos dice que en una de las puertas de Jerusalén había una piscina en torno a la cual se encontraban echados muchos enfermos de todo tipo. Jesús contempla la escena. Ante él, el panorama de muchas personas que no pueden participar en esa fiesta. Son enfermos, en consecuencia impuros y excluidos.

Jesús se fija en uno de ellos que llevaba muchos años allí, y le hace una pregunta clave: ¿quieres curarte?

Y, ¡oh sorpresa!, el enfermo no responde a esa pregunta. Como justificándose, trata de explicar la razón por la que no está aún curado: hay otros más rápidos que él para alcanzar el agua. Cabe preguntarse si en 38 años no había tenido tiempo de madurar algún plan que le permitiera entrar el primero en el agua… Tampoco ahora se le ocurre decirle a Jesús que sí quiere ser curado.

Jesús le cura, y el hombre carga con su camilla y se marcha sin mostrar agradecimiento, ni interés en conocer a quien le había curado.

El texto es muy claro. ¿Qué resaltar?

- Jesús aparece como la fuente de sanación y vida. No está en el agua de la piscina…

- Jesús ofrece siempre salvación, aun cuando nosotros no se lo pidamos. Su decisión de encontrarnos es el principio de nuestra esperanza.

- El enfrentamiento de Jesús con los responsables religiosos de su pueblo continúa ahondándose: para Jesús el bien del ser humano está por encima de las normas, para ellos la norma es el criterio último de toda acción.

Sería interesante que nos diéramos un tiempo para tratar de identificarnos con el enfermo y con aquellos que se enfrentan a Jesús. ¿Tenemos nosotros algunos de los rasgos que en ellos se adivinan?

Pedimos al Señor Jesús que nos introduzca en su dinamismo vital: la donación que busca siempre el bien de los otros/as
Godzdogz
L-B-P
#508
Martes. 30 de marzo de 2022. San Juan Clímaco.

Primera lectura

Lectura del libro de Isaías 49,8-15


Esto dice el Señor:
«En tiempo de gracia te he respondido,
en día propicio te he auxiliado;
te he defendido y constituido alianza del pueblo,
para restaurar el país,
para repartir heredades desoladas,
para decir a los cautivos: “Salid”,
a los que están en tinieblas: “Venid a la luz”.
Aun por los caminos pastarán,
tendrán praderas en todas las dunas;
no pasarán hambre ni sed,
no les hará daño el bochorno ni el sol;
porque los conduce el compasivo
y los guía a manantiales de agua.
Convertiré mis montes en caminos,
y mis senderos se nivelarán.
Miradlos venir de lejos;
miradlos, del Norte y del Poniente,
y los otros de la tierra de Sin.
Exulta, cielo; alégrate, tierra;
romped a cantar, montañas,
porque el Señor consuela a su pueblo
y se compadece de los desamparados».
Sion decía: «Me ha abandonado el Señor,
mi dueño me ha olvidado».
¿Puede una madre olvidar al niño que amamanta,
no tener compasión del hijo de sus entrañas?
Pues, aunque ella se olvidara, yo no te olvidaré.

Salmo de hoy

Salmo 144:


R. El Señor es clemente y misericordioso.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R/.

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan. R/.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones.
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 17-30


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo».
Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no solo quebrantaba el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios.
Jesús tomó la palabra y les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta sino lo que viere hacer al Padre. Lo que hace este, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que esta, para vuestro asombro.
Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.
Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo todo el juicio, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
En verdad, en verdad os digo: quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado ya de la muerte a la vida.
En verdad, en verdad os digo: llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán.
Porque, igual que el Padre tiene vida en sí mismo, así ha dado también al Hijo tener vida en sí mismo. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No os sorprenda esto, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio.
Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió».

Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P.

El evangelista Juan nos presenta muchas veces a Jesús discutiendo con “los judíos", también en este pasaje de su evangelio, del que podemos sacar algunas de sus sabrosas enseñanzas. Jesús nos indica cuál es su relación con Dios, es la de ser su Hijo. Algo que a los judíos les quedó claro y les sonó a una auténtica blasfemia. ¿Cómo Jesús, un hombre como ellos, se atrevía a proclamarse como Hijo de Dios? Y querían matare por ello.

Pero Jesús no se desdijo y les fue explicando las consecuencias de la verdad que les acababa de indicar. La primera es que el Padre y él actúan al unísono, por eso, quien honra al Hijo honra al Padre y el poder del Padre es el poder del Hijo. Si el Padre tiene poder de resucitar a los muertos ese mismo poder tiene su Hijo. También nos indica que el Padre ha delegado en el Hijo el poder de juzgarnos, le ha confiado “el juicio de todos”. Esa es nuestra gran suerte. Quien nos va a juzgar al final de nuestra vida no es un juez humano, por justo que sea, sino Jesús, el Hijo de Dios, en el que sobresale ante todo por su amor hacia nosotros, el que nos espera no solo al final de nuestra vida, sino que junto con el Padre, cada día de nuestra vida, viene en nuestra ayuda y nos ofrece su amor y su luz: “Mi Padre sigue actuando y yo también actúo”.
Godzdogz
L-B-P
#509
Jueves. 31 de marzo de 2022. Santa Balbina.

Primera lectura

Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14


En aquellos días, el Señor dijo a Moisés:
«Anda, baja de la montaña, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Este es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto”».
Y el Señor añadió a Moisés:
«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo».
Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios:
«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Por qué han de decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre”».
Entonces se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo.

Salmo de hoy

Sal 105, 19-20. 21-22. 23


R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo
En Horeb se hicieron un becerro,
adoraron un ídolo de fundición;
cambiaron su gloria por la imagen
de un toro que come hierba. R/.

Se olvidaron de Dios, su salvador,
que había hecho prodigios en Egipto,
maravillas en la tierra de Cam,
portentos junto al mar Rojo. R/.

Dios hablaba ya de aniquilarlos;
pero Moisés, su elegido,
se puso en la brecha frente a él,
para apartar su cólera del exterminio. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 5, 31-47


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
«Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es verdadero el testimonio que da de mí.
Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio en favor de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz.
Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido llevar a cabo, esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado.
Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su rostro, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no lo creéis.
Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros.
Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ese sí lo recibiréis.
¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no creéis en sus escritos, ¿cómo vais a creer en mis palabras?».

Comentario al Evangelio. Fray Emilio García Álvarez O.P.

En el evangelio de Juan, Jesús aparece defendiendo con energía su misión frente a sus acusadores. Esgrime a su favor cuatro argumentos de peso: el testimonio de Dios, su Padre, el testimonio del Bautista, el prestigioso precursor del Mesías, el testimonio de las mismas obras que realiza en apoyo de su mensaje, y el testimonio de Moisés, que ya había hablado proféticamente de él.

El Padre y Jesús son uno (Jn 10, 30). El testimonio del Padre se revela en Jesús: lo que él dice y hace es un reflejo de la voluntad del Padre que le envió, es la palabra misma del Padre que se hace visible en las palabras del Hijo que habla en Su nombre. La autoridad profética de Juan el Bautista también testifica ante todo el pueblo en favor de Jesús, “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29). El testimonio de sus obras es la transparencia en ellas del mismo designio del Padre (Jn 10, 25). Finalmente, las Escrituras, y Moisés en ellas, también dan un testimonio concorde de quién es Jesús y de dónde le viene su misión (Jn 1, 45).

Sólo los que se encierran en sus propias ideas humanas y no se abren al mundo de la fe son los que rechazan cualquier otro testimonio que pueda suponer una presencia de Dios en medio de su vida. Si se excluye a Dios de nuestro horizonte es evidente que no se pueden percibir sus huellas en nuestra historia de cada día: ni Jesús ni su mensaje tienen nada que ver con él.

¿Quién creemos que está detrás de las palabras de Jesús? ¿De qué autoridad nos fiamos para saber cómo hemos de vivir?
Godzdogz
L-B-P
#510
Viernes. 1 de abril de 2022. San Venancio.

Primera lectura

Lectura del libro de la Sabiduría 2, 1a. 12-22


Se decían los impíos, razonando equivocadamente:
«Acechemos al justo, que nos resulta fastidioso:
se opone a nuestro modo de actuar,
nos reprocha las faltas contra la ley
y nos reprende contra la educación recibida;
presume de conocer a Dios
y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Es un reproche contra nuestros criterios,
su sola presencia nos resulta insoportable.
Lleva una vida distinta de todos los demás
y va por caminos diferentes.
Nos considera moneda falsa
y nos esquiva como a impuros.
Proclama dichoso el destino de los justos,
y presume de tener por padre a Dios.
Veamos si es verdad Jo que dice,
comprobando cómo es su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, él lo auxiliará
y lo librará de las manos de sus enemigos.
Lo someteremos a ultrajes y torturas,
para conocer su temple y comprobar su resistencia.
Lo condenaremos a muerte ignominiosa,
pues, según dice, Dios lo salvará».
Así discurren, pero se equivocan,
pues los ciega su maldad.
Desconocen los misterios de Dios,
no esperan el premio de la santidad,
ni creen en la recompensa de una vida intachable.

Salmo de hoy

Sal 33, 17-18. 19-20. 21 y 23


R/. El Señor está cerca de los atribulados
El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque el justo sufra muchos males,
de todos lo libra el Señor. R/.

Él cuida de todos sus huesos,
y ni uno solo se quebrará.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 7, 1-2. 10. 25-30


En aquel tiempo, recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas.
Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas.
Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
«¿No es este el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que este es el Mesías? Pero este sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene».
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
«A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino que el Verdadero es el que me envía; a ese vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él y él me ha enviado».
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

Comentario al Evangelio del día. Dominicas de Lerma

¡Qué condición la de los hombres tocados del mal que se ha filtrado en nuestra naturaleza humana que fue creada limpia!

Hasta el mismo Jesús, que tomó nuestra naturaleza con todas sus consecuencias “menos en el pecado”, tuvo que padecer el ´esconderse´ y huir de las insidias y amenazas, para poder acercarse con libertad e intimidad a Jerusalén, a la Fiesta, a ´cumplir´ “lo que el Padre le había mandado”. Es nuestro modelo de constancia, de renuncia y de muerte al propio gusto y criterio. Se lanza al escenario donde recibirá el escarnio y la Pasión…

La Voluntad del Padre,su Misión concreta y clara, le hacen continuar sin dar rienda suelta a lo que preferiría… como nos toca tantas veces…seguir, seguir los acontecimientos y sus ritmos con libertad y a sabiendas que lo que te rodea son componendas, presupuestos, sospechas humanas de los que no teniendo vida propia, especulan sobre el Mesías y lo que haga falta; esa ´masa del pueblo´ traída y llevada, creyendo tener la verdad y embraveciéndose cuando son manipulados… en vez de reconocer el mensaje y la Persona de Jesús que les trae la Salvación.

Jesús sigue queriendo llegar a los corazones “me conocéis… vengo enviado del Padre… procedo de Él…”entre su pena y su paz continuando su Camino hasta “su hora“.¡Cuánta fuerza, cuánto cariño y ejemplo, cuánta libertad, para traslucirnos su Amor infinito que le lleva a cumplir su Misión Salvadora!

¿Cómo reconocer la propia vida, la de la sociedad, la de la Iglesia con 2022 años de por medio?
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