Lecturas del día.
01-feb-2022 16:12
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Martes. 1 de febrero de 2022. Santa Brígida. Primera lectura Lectura del segundo libro de Samuel 18, 9-10. 14b. 24-25a. 31 – 19, 3 En aquellos días, Absalón se encontró frente a los hombres de David. Montaba un mulo y, al pasar el mulo bajo el ramaje de una gran encina, la cabeza se enganchó en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra, mientras el mulo que montaba siguió adelante. Alguien lo vio y avisó a Joab: «He visto a Absalón colgado de una encina». Joab cogiendo tres venablos en la mano, los clavó en el corazón de Absalón, que estaba aún vivo colgado de la encina. David estaba sentado entre las dos puertas. El vigía subió a la terraza del portón, sobre la muralla. Alzó los ojos y vio que un hombre venía corriendo en solitario. El vigía gritó para anunciárselo al rey. El rey dijo: «Retírate y quédate ahí.» Se retiró y se quedó allí. Cuando llegó el cusita, dijo: «Reciba una buena noticia el rey, mi señor: el Señor te ha hecho justicia hoy, librándote de la mano de todos los que se levantaron contra ti». El rey preguntó: «¿Se encuentra bien el muchacho Absalón?» El cusita respondió: «Que a los enemigos de mi señor, el rey, y a todos los que se han levantado contra ti para hacerte mal les ocurra como al muchacho». Entonces el rey se estremeció. Subió a la habitación superior del portón y se puso a llorar. Decía al subir: «¡Hijo mío, Absalón, hijo mío! ¡Hijo mío, Absalón! ¡Quien me diera haber muerto en tu lugar! ¡Absalón, hijo mío, hijo mío!» Avisaron a Joab: «El rey llora y hace duelo por Absalón.» Así, la victoria de aquel día se convirtió en duelo para todo el pueblo, al oír decir que el rey estaba apenado por su hijo. El ejército entró aquel día a escondidas en la ciudad, como se esconde el ejército avergonzado que ha huido de la batalla. Salmo de hoy Sal 85, 1-2. 3-4. 5-6 R/. Inclina tu oído, Señor, escúchame Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti. R/. Piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor. R/. Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43 En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva». Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto curaré». Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaban: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"» Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad. Él le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida». Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. Comentario al Evangelio del día. Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P. El evangelio nos presenta hoy un precioso texto de Marcos con dos relatos de signos prodigiosos realizados por Jesús. Un denominador común: la fe que espera y halla respuesta. Ambos relatos son muy conocidos: El jefe de la sinagoga, Jairo, pide a Jesús que vaya a curar a su hija moribunda; una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años se acerca a Jesús con la esperanza de encontrar la sanación. El texto está preciosamente estructurado. Jairo presenta a Jesús su petición y éste se presta inmediatamente a ir a su casa. En el camino, en el que le acompañaba mucha gente, una mujer aprovecha la ocasión para acercarse a él. Entre tanto el tiempo va pasando y los criados de Jairo vienen a avisarle de que la niña ha muerto y no es preciso molestar a Jesús. Un obstáculo insalvable ya para Jairo, y una Palabra de Jesús que se le dirige: “Tú no temas, basta que tengas fe”. No lo tuvieron fácil ni Jairo ni la mujer. Un jefe de sinagoga no podía dirigirse a Jesús sin ser “mal visto” por las autoridades religiosas del pueblo que estaban ya al acecho de Jesús para ver cómo acababan con él (Mc 3,6). La mujer con flujo de sangre era “impura” según la Ley y contaminaba con su contacto, por lo que estaba excluida de la vida social, marginada en medio de su pueblo. Sin embargo, ambos pasan por encima de toda dificultad para tratar de encontrar en Jesús lo que necesitan. No había más salidas: la niña se estaba muriendo, la mujer había buscado todo tipo de remedio a su enfermedad y sólo había conseguido gastar toda su fortuna, al tiempo que empeoraba. Noche oscura, caminos que se cierran para ambos. Y para ambos la luz, a través de la sanación. Encuentro decisivo que cambia por completo sus vidas. Y esta Palabra evangélica es para nosotros hoy. En toda circunstancia, en todo tiempo, en todo lugar, Jesús está “para nosotros”. ¿Somos conscientes de que le necesitamos? ¿Sabemos suplicar y confiar? ¡Qué alegría si podemos descubrir que, en Jesús, nuestro caminar por la vida es siempre un proceso que nos permite ir pasando de la oscuridad a la luz, de la turbación a la serenidad, de la tristeza al gozo, del miedo a la confianza, del egoísmo a la entrega...! Siempre, a pesar de y con todas nuestras pobrezas, debilidades, fragilidad. |
02-feb-2022 16:16
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Martes. 2 de febrero de 2022. Presentación del Señor. Primera lectura Lectura del libro de Malaquías 3,1-4: Esto dice el Señor Dios: «Voy a enviar a mi mensajero para que prepare el camino ante mí. De repente llegará a su santuario el Señor a quien vosotros andáis buscando; y el mensajero de la alianza en quien os regocijáis, mirad que está llegando, dice el Señor del universo. ¿Quién resistirá el día de su llegada? ¿Quién se mantendrá en pie ante su mirada? Pues es como fuego de fundidor, como lejía de lavandero. Se sentará como fundidor que refina la plata; refinará a los levitas y los acrisolará como oro y plata, y el Señor recibirá ofrenda y oblación justas. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en tiempos pasados, como antaño». Salmo de hoy Sal 23 R/. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria. ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las puertas eternales: va a entrar el Rey de la gloria. R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, héroe valeroso, el Señor, valeroso en la batalla. R/. ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las puertas eternales: va a entrar el Rey de la gloria. R/. ¿Quién es ese Rey de la gloria? El Señor, Dios del universo, él es el Rey de la gloria. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 2,14-18 Lo mismo que los hijos participan de la carne y de la sangre, así también participó Jesús de nuestra carne y sangre, para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo, y liberar a cuantos, por miedo a la muerte, pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote misericordioso y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar los pecados del pueblo. Pues, por el hecho de haber padecido sufriendo la tentación, puede auxiliar a los que son tentados. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 2,22-40 Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones». Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción —y a ti misma una espada te traspasará el alma—, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones». Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén. Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Mis ojos han visto a tu Salvador… Una espada te traspasará el alma Celebramos hoy la presentación de Jesús en el templo. Los sacerdotes del templo no cayeron en la cuenta de quién era. Dos ancianos creyentes, Simeón y Ana, le reconocieron y le recibieron con gran emoción. Dos notas resaltan en esta fiesta: la alegría y el venidero dolor. La alegría de estos dos ancianos, que con la ayuda del Espíritu Santo, descubren a Jesús no sólo como un hombre especial sino como Dios. Ante tal acontecimiento, Simeón, con el Niño Jesús en sus brazos, estalla de alegría: “Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador”. Y de esa misma alegría goza Ana, que le lleva a hablar del Niño a “todos los que aguardaban la liberación de Israel”. Todos los cristianos disfrutamos de esa alegría. A cada uno de nosotros el mismo Cristo Jesús ha salido a nuestro encuentro y se nos ha presentado como el Señor y Dios de nuestra vida, como la Luz que disipa nuestras tinieblas y “la Luz para alumbrar a las naciones”. Gracias a esta presentación, gracias a este encuentro, hemos dejado que Jesús dirija y guíe nuestra vida, nuestros pasos, y, a pesar de los momentos malos, siempre disfrutamos de alegría en la zona profunda de nuestro corazón. Pero también este evangelio nos habla de un futuro dolor. Del dolor de María, cuando vea que su Hijo, el que es la Luz, el que es la Vida, el que es el mejor Camino para vivir, sea rechazado por algunos hombres dejando clara la actitud de su corazón. Un rechazo que le llevó a la muerte en la cruz. “Y a ti una espada te traspasará el alma”. Un sentimiento que todos los cristianos compartimos con María. También a nosotros se nos rompe el corazón de dolor al ver que muchos de nuestros contemporáneos rechazan a Jesús. En nuestro trayecto terreno, estos dos sentimientos, alegría y dolor, nos van a acompañar siempre hasta el día de nuestra muerte y resurrección en el que Cristo Jesús nos hará disfrutar de su reino de felicidad total para toda una eternidad. A estas alturas de nuestra vida, nos podemos preguntar si seguimos acogiendo a Jesús, nuestro Salvador, con profunda emoción, y si somos capaces de presentárselo a los que viven con nosotros. |
03-feb-2022 16:21
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Jueves. 3 de febrero de 2022. San Blas. Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 2, 1-4. 10-12 Se acercaban los días de la muerte de David y este aconsejó a su hijo Salomón: «Yo emprendo el camino de todos. Ten valor y sé hombre. Guarda lo que el Señor tu Dios manda guardar siguiendo sus caminos, observando sus preceptos, órdenes, instrucciones y sentencias, como está escrito en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y adondequiera que vayas. El Señor cumplirá así la promesa que hizo diciendo: “Si tus hijos vigilan sus pasos, caminando fielmente ante mí, con todo su corazón y toda su alma, no te faltará uno de los tuyos sobre el trono de Israel”». David se durmió con sus padres y lo sepultaron en la Ciudad de David. Cuarenta años reinó David sobre Israel; siete en Hebrón y treinta y tres en Jerusalén. Salomón se sentó en el trono de David su padre y el reino quedó establecido sólidamente en su mano. Salmo de hoy 1 Crón 29, 10-12 R/. Tú eres Señor del universo Bendito eres, Señor, Dios de nuestro padre Israel, por los siglos de los siglos. R/. Tuyos son, Señor, la grandeza y el poder, la gloria, el esplendor, la majestad, porque tuyo es cuanto hay en cielo y tierra. R/. Tú eres rey y soberano de todo. De ti viene la riqueza y la gloria. R/. Tú eres Señor del universo, en tu mano está el poder y la fuerza, tú engrandeces y confortas a todos.. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 7-13 En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. y decía: «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P. El mensaje del evangelio nunca ha brotado en medio de la ostentación y la riqueza, sino desde la sencillez, la pobreza y la coherencia de donde nace la predicación. Cuando es la expresión o la búsqueda de la riqueza la que se cuela en el mensaje, este se agosta. No tolera esa convivencia. Jesús insta a sus apóstoles a tener cómo máximo afán, el llevar su mensaje y hacerlo sin otros objetivos. Solo deben ser transmisores de lo que han vivido y aprendido junto a Jesús, su Maestro. Jesús confía en sus mensajeros El envío de los apóstoles, manifiesta una confianza grande de Jesús en sus seguidores. Sabe de sus limitaciones y conoce bien cómo es cada uno. Pese a ello, no los excluye de ser responsables de la expansión de su mensaje. La reacción ante quien confía en las posibilidades de los demás, es un buen elemento de seguridad en la transmisión. Los cristianos, a veces, desconfiamos de nuestra responsabilidad y posibilidad de ser mensajeros de Jesús, dejando esa labor a otros y rechazando ese compromiso. Testimoniar la fe en Jesús, es una posibilidad al alcance de todos, poniendo nuestra confianza en la fuerza de su palabra. Se me ocurren dos preguntas que pueden ayudarnos a dar pasos en nuestra condición de cristianos: ¿qué he aprendido yo de Jesús? Es conveniente huir de los tópicos y concretar lo aprendido. La segunda pregunta: me siento seguidor de Jesús, ¿soy transmisor de su mensaje o me conformo con vivir mi fe de forma aislada, inconsciente de mi condición de “enviado”? |
04-feb-2022 16:20
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Viernes. 4 de febrero de 2022. Santa Catalina de Ricci. Primera lectura Lectura del libro del Eclesiástico 47, 2-13 Como se separa la grasa en el sacrificio de comunión, así David fue separado de entre los hijos de Israel. Jugó con los leones como si fueran cabritos, y con los osos como si fueran corderos. ¿Acaso no mató de joven al gigante, y quitó el oprobio del pueblo, lanzando la piedra con la honda y abatiendo la arrogancia de Goliat? Porque invocó al Señor altísimo, quien dio vigor a su diestra, para aniquilar al potente guerrero y reafirmar el poder de su pueblo. Por eso lo glorificaron por los diez mil y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole la diadema de gloria. Pues él aplastó a los enemigos del contorno, aniquiló a los filisteos, sus adversarios, para siempre quebrantó su poder. Por todas sus acciones daba gracias al Altísimo, el Santo, proclamando su gloria. Con todo su corazón entonó himnos, demostrando el amor por su Creador. Organizó coros de salmistas ante el altar, y con sus voces armonizó los cantos; y cada día tocarán su música. Dio esplendor a las fiestas, embelleció las solemnidades a la perfección, haciendo que alabaran el santo nombre del Señor, llenando de cánticos el santuario desde la aurora. El Señor le perdonó sus pecados y exaltó su poder para siempre: le otorgó una alianza real y un trono de gloria en Israel. Salmo de hoy Sal 17, 31. 47 y 50. 51 R/. Bendito sea mi Dios y Salvador Perfecto es el camino de Dios, acendrada es la promesa del Señor; él es escudo para los que a él se acogen. R/. Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Te daré gracias entre las naciones, Señor, y tañeré en honor de tu nombre. R/. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido, de David y su linaje por siempre. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 14-29 En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey de Herodes oyó hablar de él. Unos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Otros decían: «Es Elías». Otros: «Es un profeta como los antiguos». Herodes, al oírlo, decía: «Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino». Ella salió a preguntarle a su madre: «Qué le pido?». La madre le contestó: «La cabeza de Juan el Bautista». Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey se puso muy triste; pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro. Comentario al Evangelio del día. Sor Inmaculada Ocaña Gutiérrez Marcos nos narra el martirio de Juan el Bautista presentándonos varios personajes: Jesús cuya fama iba creciendo y que no dejaba indiferente a nadie, formándose cada cual una opinión sobre su persona. Herodes veía en él a Juan a quien había mandado asesinar vilmente por cobardía al no querer enfrentarse a su ilegítima esposa con la que Juan decía que no le era lícito estar por ser la mujer de su hermano. Juan no era la luz, sino testigo y precursor de la luz. Predicaba la justicia, la conversión, la santidad, la verdad, la vuelta de los corazones y de las actitudes hacia Dios y Herodías no soportaba que un pobre harapiento le echase en cara su pecado, su no obrar bien… Herodes, nos dice el evangelista, a pesar de estar viviendo fuera de la Ley de Dios, respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo. ¿Qué pasó pues para que dejando a un lado su aprecio por Juan ordenara matarlo? Todo indica que en el fondo era un hombre preso de sus bajos instintos, débil, y los respetos humanos le pudieron, al no querer quedar mal ante sus súbditos y convidados, por un juramento insensato e irreflexivo a una joven; prefirió quedar bien ante los hombres y ante una astuta mujer, antes que respetar la vida de un ser humano bueno, fiel y leal a Dios que todo lo ve… ¿De qué le sirvió escuchar con gusto a Juan si lo traicionó de esta manera tan cobarde…? Herodes no fue fiel a su conciencia. Se traicionó a sí mismo, por quedar bien ante los demás y esta incoherencia le persiguió toda su vida. A veces, también nosotros podemos ceder ante el qué dirán y ser injustos e infieles a nuestros principios más sagrados… Oremos para que el Señor nos conceda un corazón leal, justo, fiel y un obrar coherente. Jesús anunciaba en otro lugar “no todo el que dice Señor, Señor, sino el que hace la voluntad de mi Padre, ese entrará en el reino de los cielos”. |
05-feb-2022 16:12
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Sábado. 5 de febrero de 2022. Santa Águeda. Primera lectura Lectura del primer libro de Reyes 3, 4-13 En aquellos días, el rey Salomón acudió a Gabaón a ofrecer mil holocaustos sobre aquel altar, pues era aún el santuario principal. Aquella noche el Señor se apareció allí en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que deseas que te dé». Salomón respondió: «Has actuado con gran benevolencia hacia tu siervo David, mi padre, porque caminaba en tu presencia con lealtad, justicia y rectitud de corazón. Has tenido para con él una gran benevolencia, concediéndole un hijo que había de sentarse en su trono, como sucede en este día. Pues bien, Señor mi Dios: Tú has hecho rey a tu siervo en lugar de David mi padre, pero yo soy un muchacho joven y no sé por dónde empezar o terminar. Tu siervo está en medio de tu pueblo, el que tú te elegiste, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede, pues, a tu siervo, un corazón atento para juzgar a tu pueblo y discernir entre el bien y el mal. Pues, cierto, ¿quién podrá hacer justicia a este pueblo tuyo tan inmenso?». Agradó al Señor esta súplica de Salomón. Entonces le dijo Dios: «Por haberme pedido esto y no una vida larga o riquezas para ti, por no haberme pedido la vida de tus enemigos sino inteligencia para atender a la justicia, yo obraré según tu palabra: te concedo, pues, un corazón sabio e inteligente, como no ha habido antes de ti ni surgirá otro igual después de ti. Te concedo también aquello que no has pedido, riquezas y gloria mayores que las de ningún otro rey mientras vivas». Salmo de hoy Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14 R/. Enséñame, Señor, tus decretos ¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras. R/. Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R/. En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti. R/. Bendito eres, Señor, enséñame tus decretos. R/. Mis labios van enumerando todos los mandamientos de tu boca. R/. Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 30-34 En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer. Se fueron en barca a solas a un lugar desierto. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ella, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas. Comentario al Evangelio del día. Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P. Este breve pasaje de San Marcos es una catequesis muy buena para estos tiempos que nos están tocando vivir. En cualquier palabra o situación que nos narra nos sirve para una reflexión personal y para invitar a las personas a hacerla. Vemos a Jesús que quiere compartir con los suyos cómo les ha ido en su misión. Quiere animarlos. Corregirles. Intercambiar con ellos las dificultades y también sus alegrías en el anuncio de a buena y nueva noticia. Sería muy bueno que también pudiésemos hacer con Jesús esta evaluación. San Marcos quiere invitarnos a descubrir cómo actúa Jesús que lo vive todo desde la compasión. Tiene compasión con los suyos y les invita a la necesidad del descanso, mira a las personas y descubre sus necesidades existenciales, incluso las más profundas. Descubre cómo andan en búsqueda de sentido para su vida y los dirigentes las han abandonado, son ovejas in rumbo, sin saber qué hacer. En el pasaje, la mirada compasiva de Jesús no la dirige a una persona concreta, enfermo, leproso, ciego etc, la dirige a la muchedumbre. Con compasión descubre que está desorientada. ¿No estamos nosotros, nuestra sociedad desorientada, inquieta, miedosa, desconcertada? ¿No vemos a nuestros vecinos, conocidos cómo están? ¿Cómo es nuestra mirada hacía esas personas? Es un examen a realizar personal y comunitariamente. La situación que ya estaba y ha intensificado la pandemia, está obligando a los creyentes a mirar a nuestros compañeros de viaje con los ojos compasivos de Jesús. Ver la angustia, el desconcierto, el miedo, la indiferencia, la superficialidad, la soledad. Y ante eso ¿Qué hacer? La reacción de Jesús, no sólo fue lamentar de “están como ovejas sin pastor”, sino“se puso a enseñarles con calma”. Nosotros no tenemos que perder ni el ánimo ni la ilusión por tratar de infundir esperanza y ánimo en las personas y sobre todo, que no pierdan la confianza en Dios. |
06-feb-2022 16:17
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Domingo. 6 de febrero de 2022. V Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Profeta Isaías 6, 1-2a. 3-8 El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Junto a él estaban los serafines, y se gritaban uno a otro diciendo: «¡Santo, santo, santo es el Señor del universo, llena está la tierra de su gloria!». Temblaban las jambas y los umbrales al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de gente de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Señor del universo». Uno de los seres de fuego voló hacia mí con un ascua en la mano, que había tomado del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Al tocar esto tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado». Entonces escuché la voz del Señor, que decía: «¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?». Contesté: «Aquí estoy, mándame». Salmo Sal 137, 1-2a, 2bc-3. 4-5 7c-8 R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor. Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque escuchaste las palabras de mi boca; delante de los ángeles tañeré para ti; me postraré hacia tu santuario. R/. Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera tu fama. Cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma. R/. Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R/. Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo. Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 15, 1-11 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os anuncié y que vosotros aceptasteis, en el que además estáis fundados, y que os está salvando, si os mantenéis en la palabra que os anunciamos; de lo contrario, creísteis en vano. Porque yo os transmití en primer lugar, lo que también yo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; y que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; y que se apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales vive todavía, otros han muerto; después se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de ser llamado apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto yo como ellos predicamos así, y así lo creísteis vosotros. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11 En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. Comentario al Evangelio del día. Fray Vicente Niño Orti O.P. Quizás sea el ambiente que nos domina culturalmente, con el materialismo, el consumismo el presentismo, la inmediatez tecnológica y la comodidad, la riqueza y el poder como ideales vitales, pero diera la sensación que las grandes preguntas de la existencia -de dónde venimos, a dónde vamos, por qué existe lo que existe, la muerte, el amor, el sentido de la vida- se orillan y esconden en medio de nuestra cultura. Seguramente bastante tiene, tanta y tanta gente, para sobrevivir cada día en medio de la vorágine de alquileres, hipotecas, trabajos, familias, gastos y más gastos, que se podrá decir que suficiente tiene cada día y su afán como para preguntarse por lo intangible. Sin embargo hay una convicción creyente por antropológica básica que nos apunta a que no sólo de pan vive el hombre, es decir, que no somos sin más un armazón de necesidades físicas y biológicas, aunque eso también lo seamos. Es la convicción de que la vida personal de cada uno y la vida social de todos, está llamada a mucho más que simplemente sobrevivir. Que el ser humano está llamado a VIVIR de verdad, a cargar su vida de sentido. A llenar sus años de vida y no sólo su vida de años. Que Dios nos ha creado a cada uno de nosotros personalmente para darnos vida y sentido. Es ahí donde las preguntas fundamentales de la existencia cobran sentido. Preguntarse por algo más que el trabajo, la comodidad, las apetencias, los deseos o las necesidades, nos abre a la búsqueda de la verdadera identidad: ¿quién soy yo? ¿qué hago aquí? ¿para qué estoy vivo? Es la pregunta por el sentido de la vida. Las lecturas de este domingo nos vienen a lanzar esa pregunta clarísimamente en clave de Dios. Dios tiene un proyecto y un plan, un sueño, para cada uno de nosotros. Planes, proyectos y sueños que cargan de sentido nuestro tiempo, nuestros esfuerzos, nuestro proyecto vital y nuestro día a día. Planes que nos hacen sus colaboradores para que su presencia de sentido llegue tanto a los que buscan como a los que se han olvidado de buscar. La vocación de Isaías y la elección de Simón Pedro como “pescador de hombres” narran la respuesta a la que cada uno de los bautizados en nuestro propio ámbito estamos llamados a responder. Dios pregunta, ¿quién será mi voz en el mundo? Dirigiéndonos directamente a cada uno la cuestión. Esperando nuestra respuesta. La pregunta es libre, Dios jamás se impone, aunque sepa -creador y Señor- cuál sería lo mejor para cada uno de nosotros, cómo realmente nuestra vida se llenaría de vida y de sentido. Lo sabe incluso conociendo nuestras limitaciones y pecados -tanto Isaías como Simón Pedro se reconocen pecadores, limitados, débiles- y cuenta Dios con ello. Él se encargará que nuestros errores convivan con nuestros aciertos… siempre que echemos las redes en su nombre, es decir, siempre que en el centro de nuestro servicio, de nuestra misión, de nuestra solidaridad o nuestra predicación, le pongamos a Él, no a nosotros mismos. Eso nos ha de llevara pensar que sus planes no son nuestros planes, que no saldrán las cosas como nosotros pensamos, proyectamos o planeamos, que a nuestros ojos puede aparecer el fracaso, el error, la muerte, y que necesitamos no perder de vista a la hora de ver el transcurrir de las cosas una mirada de fe, de esperanza y de amor. Se trata de confiar que aunque nosotros nos sintamos fracasados, no es a nosotros mismos a quienes hay que poner en el centro, sino a Dios. En tu nombre echaré las redes, pues yo solo fracasaría como antes fracasé… Pablo se lo recuerda a los Corintios, es la gracia la que actúa en nosotros si ponemos la verdadera enseñanza de Dios y de la Iglesia en el centro de nuestra vocación: que Jesucristo murió por nosotros y resucitó. Cuando se trata de dar un sentido, una misión, una vocación, un plan, un proyecto, un para qué, un por qué y un cómo a nuestra vida, Dios cuenta con nosotros, con quien somos, con cómo somos, con nuestras capacidades, talentos, habilidades y dones. Por eso cuando da una misión a Pedro y aquellos pescadores, los convierte en pescadores de hombres, como imagen de que siendo quien son, los transforma y recrea para ser quiénes están llamados a ser. Igual sucede con Isaías y el ambiente y la escena sacerdotal en el que se nos narra su visión: el templo y la gloria de Dios, el ambiente del que viene el mismo Isaías. Todos los bautizados estamos llamados a ser colaboradores de Dios, a ir en su lugar y ser palabras de su Palabra, a echar las redes en su nombre para transformar nuestro mundo con el mensaje del Evangelio, en el fantástico juego de paradojas del Señor, por el que, saliendo de nosotros mismos, siendo más de Dios, poniéndole a Él y su presencia en el centro de nuestra vida, más nosotros mismos seremos, más de sentido se llenará nuestra vida, más de vida se llenará nuestra vida. |
07-feb-2022 16:36
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Lunes. 7 de febrero de 2022. Beato Pío IX. Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 8, 1-7. 9-13 En aquellos días, congregó Salomón a los ancianos de Israel en Jerusalén —todos los jefes de las tribus y los cabezas de familia de los hijos de Israel ante el rey—, para hacer subir el Arca de la Alianza del Señor desde la ciudad de David, Sion. En torno al rey Salomón se congregaron todos los varones de Israel. En el mes de Etanín, el mes séptimo, por la fiesta, vinieron todos los ancianos de Israel y los sacerdotes condujeron el Arca e hicieron subir el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro, con todos los objetos sagrados que había en ella. El rey Salomón y todo Israel, la comunidad de Israel reunida en torno a él ante el Arca, sacrificaron ovejas y bueyes en número no calculable ni contable. Los sacerdotes acarrearon el Arca de la Alianza del Señor al santuario del templo, el Santo de los Santos, a su lugar propio bajo las alas de los querubines. Estos extendían sus alas sobre el lugar del Asca, cubriendo el Asca y sus varales. No había en el Asca más que las dos tablas de piedra que Moisés depositó allí en el Horeb: las tablas de la alianza que estableció el Señor con los hijos de Israel cuando salieron de la tierra de Egipto. Cuando salieron los sacerdotes del santuario —pues ya la nube había llenado el templo del Señor—, no pudieron permanecer ante la nube para completar el servicio, ya que la gloria del Señor llenaba el templo del Señor. Dijo entonces Salomón: «El Señor puso el sol en los cielos, mas ha decidido habitar en densa nube. He querido erigirte una casa para morada tuya, un lugar donde habites para siempre». Salmo de hoy Sal 131 R/. ¡Levántate, Señor, ven a tu mansión! Oímos que estaba en Efratá, la encontramos en el Soto de Jaar: entremos en su morada, postrémonos ante el estrado de sus pies. R/. Levántate, Señor, ven a tu mansión, ven con el arca de tu poder: que tus sacerdotes se vistan de justicia, que tus fieles vitoreen. Por amor a tu siervo David, no niegues audiencia a tu Ungido. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 53-56 En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban. Comentario al Evangelio del día. D. José Vicente Vila Castellar, OP El capítulo 6 del evangelio de Marcos nos refiere, entre otros acontecimientos, la primera multiplicación de los panes y los peces, una vez finalizada pidió, Jesús, a sus discípulos se dirigieran con la barca a la otra orilla del mar de Galilea, hacia Betsaida; mientras Él despedía a la gente y, después de hacerlo, se retiró al monte a orar. Los discípulos bregaban en la barca, pues el viento era contrario, y se hallaban fatigados por el esfuerzo; Jesús fue hacia ellos andando sobre el agua, los discípulos al verlo pensaron que era un fantasma y, asustados, gritaban, Jesús les dijo: “ánimo soy yo”, entró en la barca y amainó el viento. Cuando llegaron a Genesaret desembarcaron y la gente los reconoció, recorrieron toda la comarca y por las ciudades y aldeas que pasaban, sacaban los enfermos a las plazas y, era tal la fe que tenían, que le pedían simplemente poder tocar la orla de su manto, y los que la tocaban, se curaban. A Jesús le precedía su fama por los prodigios y curaciones que realizaba y era tan grande la confianza de la gente que, simplemente, con un pequeño gesto, lo consideraban suficiente para que el prodigio se realizara. Esa confianza es la que debemos tener siempre en nuestra relación con Dios, Él, cuando lo considere adecuado, nos concederá aquello que le pedimos, o nos iluminará para hallar un camino donde solucionar el problema. Siempre debemos depositar nuestra confianza en el Señor, Él no nos deja de su mano y, siempre, estará a nuestro lado aunque nosotros no seamos conscientes de ello. ¿Pensamos que Dios debe habitar en una mansión lujosa como el Templo de Salomón, o más bien habita en el pobre y abandonado de todos? ¿Es Jesús en quien depositamos nuestra confianza o nos dejamos llevar por aquello con lo que nos engaña el mundo de hoy? |
08-feb-2022 16:12
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Martes. 8 de febrero de 2022. Santa Josefina Bakhita. Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 8, 22-23. 27-30 En aquellos días, Salomón se puso en pie ante el altar del Señor frente a toda la asamblea de Israel, extendió las manos al cielo y dijo: «Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú arriba en los cielos ni abajo en la tierra, tú que guardas la alianza y la fidelidad a tus siervos que caminan ante ti de todo corazón. ¿Habitará Dios con los hombres en la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte, ¡cuánto menos este templo que yo te he erigido! Inclínate a la plegaria y a la súplica de tu siervo, Señor, Dios mío. Escucha el clamor y la oración que tu siervo entona hoy en tu presencia. Que día y noche tus ojos se hallen abiertos hacia este templo, hacia este lugar del que declaraste: “Allí estará mi Nombre”. Atiende la plegaría que tu servidor entona en este lugar. Escucha la súplica que tu siervo y tu pueblo Israel entonen en este lugar. Escucha tú, desde el lugar de tu morada, desde el cielo, escucha y perdona». Salmo de hoy Sal 83, 3. 4. 5 y 10. 11 R/. ¡Qué deseables son tus moradas, Señor del universo! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. R/. Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor del universo, Rey mío y Dios mío. R/. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Fíjate, oh, Dios, escudo nuestro, mira el rostro de tu Ungido. R/. Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 1-13 En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas). Y los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?». Él les contestó: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos". Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Y añadió: «Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: “Honra a tu padre y a tu madre” y “el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte”. Pero vosotros decís: “Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes». Comentario al Evangelio del día. Hna. Virgilia León Garrido O.P. El evangelio de hoy habla de las costumbres religiosas del tiempo de Jesús y de cómo los fariseos enseñaban estas costumbres a la gente. Algunos maestros de la ley ven como la gente rodea y escuchan las enseñanzas de Jesús, estos ya se han posicionado como adversarios, sin embargo no se atreven a manifestarlo frontalmente y le abordan analizando las normas de conducta que manifiestan sus discípulos. Jesús aprovecha esta ocasión dando una enseñanza en autenticidad: ¡La verdad está en el interior del ser humano!, no solo en el cumplimiento externo. Con ello nos enseña que en la vida hay cosas esenciales y cosas segundarias, y que a veces éstas nos pueden desviar de lo que es verdaderamente importante. Cierto que lo que llevamos en nuestro interior se va a manifestar en gestos externos. Y en la vida está bien que practiquemos normas, ritos, ceremonias, costumbres…etc, que nos vienen de la tradición y que de alguna forma nos liberan y nos dan seguridad. Pero, tenemos que preguntarnos: ¿es eso que hago y así lo más importante en mi vida? ¿Soy coherente en mi forma de actuar? En ocasiones podemos olvidarnos de las cosas esenciales enredándonos y desviando nuestra atención a las cosas segundarias; incluso a veces llegamos a convertir lo segundario en fundamental. Es un peligro que no podemos desconocer y que no estamos exentos de caer en él, aunque nos llamemos cristianos. Jesús es bien consciente de este peligro, y en este evangelio lo denuncia y es una llamada a cada uno de nosotros. No podemos vivir una fe desligada de la vida de los demás, ni lo contrario tampoco. ¿Qué nos criticaría hoy Jesús a nosotros? ¿y a nuestras comunidades cristianas? |
09-feb-2022 16:27
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Miércoles. 9 de febrero de 2022. Santa Apolonia. Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 10, 1-10 En aquellos días, la reina de Saba oyó la fama de Salomón, en honor del nombre del Señor y vino a ponerlo a prueba con enigmas. Llegó a Jerusalén con una gran fuerza de camellos portando perfumes, oro en cantidad y piedras preciosas. Ante Salomón se presentó para plantearle cuanto había ideado El rey resolvió sus preguntas todas; pues no había cuestión tan arcana que él no pudiese desvelar. Cuando la reina de Saba percibió la sabiduría de Salomón, el palacio que había construido, los manjares de su mesa, las residencias de sus servidores, el porte y vestimenta de sus ministros, sus coperos y los holocaustos que ofrecía en el templo del Señor, se quedó sin respiración y dijo al rey: «Era verdad cuanto oí en mi tierra acerca de tus enigmas y tu sabiduría. No daba crédito a lo que se decía, pero ahora he venido y mis propios ojos, lo han visto. ¡Ni la mitad me narraron! Tu conocimiento y prosperidad superan con mucho las noticias que yo escuché. Dichosas tus mujeres, dichosos estos servidores tuyos siempre en tu presencia escuchando tu sabiduría. Bendito sea el Señor, tu Dios, que se ha complacido en ti y te ha situado en el trono de Israel. Pues, por el amor eterno del Señor a Israel, te ha puesto como rey para administrar derecho y justicia». Ofreció al rey ciento veinte talentos de oro y gran cantidad de esencias perfumadas y piedras preciosas. Jamás llegaron en tal abundancia perfumes como los que la reina de Saba dio a Salomón. Salmo de hoy Sal 36, 5-6. 30-31. 39-40 R/. La boca del justo expone la sabiduría Encomienda tu camino al Señor, confía en él, y él actuará: hará tu justicia como el amanecer, tu derecho como el mediodía. R/. La boca del justo expone la sabiduría, su lengua explica el derecho; porque lleva en el corazón la ley de su Dios, y sus pasos no vacilan. R/. El Señor es quien salva a los justos, él es su alcázar en el peligro; el Señor los protege y los libra, los libra de los malvados y los salva porque se acogen a él. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 14-23 En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre». Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. Él les dijo: «¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre y se echa en la letrina» (Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió: «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. La religión judía en tiempo de Jesús daba cierta importancia a los alimentos, de tal manera que prohibía comer algunos. Jesús aprovecha la ocasión para afirmar que nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro (“con esto declaraba puros todos los alimentos”) y que a lo que hay que dar mucha más importancia es a lo que sale de dentro del hombre, a lo que sale del corazón. Y se lo explica bien a sus “torpes” discípulos. Es del corazón de donde brotan todas nuestras decisiones y acciones. De un corazón malo brotarán acciones malas: “los malos propósitos, las fornicaciones, los robos, los homicidios…”. De un corazón bueno brotará sólo bondad y acciones buenas. En nuestro tiempo, bastantes personas, si pueden y su cartera se lo permite, cuidan mucho su cuerpo, en gimnasios, fisioterapias, dietas de adelgazamiento… para conservar un cuerpo ágil y esbelto. Algo que está bien. Pero mucho más empeño, como nos pide Jesús, hemos de gastar en conseguir un corazón bueno, para que todas nuestras acciones sean buenas, estén en la línea de lo que vivió Jesús y su evangelio, y la bondad inunde nuestro mundo. Un corazón malo no pasará la aduana del cielo, porque allí el mal está prohibido. Cuidemos nuestro cuerpo, cuidemos nuestro corazón. |
10-feb-2022 16:40
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Jueves. 10 de febrero de 2022. Santa Escolástica. Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 11, 4-13 Cuando el rey Salomón llegó a viejo, sus mujeres desviaron su corazón tras otros dioses y su corazón no fue por entero del Señor, su Dios, como lo había sido el corazón de David, su padre. Salomón iba en pos de Astarté, diosa de los sidonios, y de Milcón, abominación de los amonitas. Salomón hizo lo malo a los ojos de Señor, no manteniéndose del todo al lado del Señor como David, su padre. Edificó Salomón por entonces un altar a Camós, abominación de Moab, sobre el monte que está frente a Jerusalén, y otro a Milcón, abominación de los amonitas. Lo mismo hizo con todas sus mujeres extranjeras que quemaban incienso y sacrificaban a sus dioses. Y se enojó el Señor contra Salomón, por haber desviado su corazón del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, dándole instrucciones sobre este asunto: que no fuera en pos de otros dioses. Pero no guardó lo que el Señor le había ordenado. El Señor dijo a Salomón: «Por haber portado así conmigo, siendo infiel al pacto y a los mandatos que te di, te voy a arrancar el reino de las manos para dárselo a un siervo tuyo. No lo haré mientras vivas, en consideración a tu padre David; se lo arrancaré de la mano a tu hijo. Y ni siquiera le arrancaré todo el reino; dejaré a tu hijo una tribu, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, mi ciudad elegida». Salmo de hoy Sal 105, 3-4. 35-36. 37 y 40 R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo Dichosos los que respetan el derecho y practican siempre la justicia. Acuérdate de mí por amor a tu pueblo, visítame con tu salvación. R/. Emparentaron con los gentiles, imitaron sus costumbres; adoraron sus ídolos y cayeron en sus lazos. R/. Inmolaron a los demonios sus hijos y sus hijas. La ira del Señor se encendió contra su pueblo, y aborreció su heredad. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 7, 24-30 En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse. Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: «Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos». Pero ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños». Él le contestó: «Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija». Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado. Comentario al Evangelio del Día. Fr. Martín Alexis González Gaspar O.P. Ningún lenguaje puede expresar el poder, la belleza, el heroísmo y la majestuosidad del amor de una madre. Cinco letras donde se encierra el desconocer que existe la distancia, el imposible o el obstáculo. Es el único verdadero, sincero y sin final. Es el único sin condiciones, sin peros, ni intereses…el único que sobrevive al tiempo y que no lo mata el desprecio, ni el olvido. Nuestro relato emana de principio a fin ese sincero amor materno. Sobre ella no sabemos casi nada. Sólo que era fenicia, una pagana, con una hija endemoniada. Lo que más amaba en el mundo vivía un sufrimiento atroz. Para ella no había fronteras, ni idioma, ni tradición, ni leyes, ni distinción entre judíos y gentiles. Su necesidad imperiosa va más allá de todo condicionamiento humano. Su vida se pierde en la búsqueda desesperada de quien a oído que puede ayudarla. Ni siquiera se plantea ser una gentil frente a un judío. Saca fuerzas maternas y salva todos los inconvenientes para conseguir su objetivo. La escena es fácil de imaginar. Jesús que la ve acercarse insistente y constante en sus ruegos. La mujer sobrecogida por el encuentro se echa a los pies de alguien en quien, al margen del dolor, tenía una fe sólida. Su intuición de madre, los testimonios sobre él, habían hecho germinar en su corazón la certeza del Salvador. Una intercesión así, tan auténtica, no había de quedar sin respuesta. Era el momento donde se tenía que derribar el muro de la exclusividad, dar un vuelco a la historia entre el pueblo de Israel y sus vecinos y a la propia Ley. Nunca fue el deseo de Dios que sus bendiciones quedarán limitadas sólo a los judíos. En el trasfondo del relato se anticipa el deseo del corazón del Señor de bendecir a los gentiles por el Evangelio. Descorazonadora la respuesta de Jesús. Los “hijos” eran los que estaban sentados a la mesa y tenían el privilegio. Los “perrillos” gentiles aún no estaban admitidos a compartir la comida. Pero ni siquiera la reflexión tan clasista pudo con el deseo intenso de la petición. La mujer entendió, sin quejas, la posición de precedencia que el pueblo judío tenía según las promesas de Dios. Tras las palabras de Jesús siguió viendo una puerta abierta para volver a presentar su súplica a favor de su hija. La mujer suplicaba por unas migajas de pan, mientras los judíos rechazaban al mismo pan bajado del cielo. Una mujer pagana logra entender que, unas migajas de ese pan pueden satisfacer todas sus necesidades espirituales. Fue la fe quién logró eliminar todas las barreras para llegar al corazón mismo de Dios. Con una plena confianza en la palabra del Señor, regresó a su casa. Cuando llegó, comprobó que efectivamente una migaja de la mesa del Señor había sido suficiente para curarse a sí misma y a su hija. Aún en sus manos estaban intactos los recuerdos de los pies donde se aferró con toda el alma. Si una mujer pagana usó el poco conocimiento que tenía del Señor con tanto resultado, ¿cuánto más se requiere de nosotros que hemos recibido privilegios mayores? |
11-feb-2022 16:06
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Viernes. 11 de febrero de 2022. Memoria de la Bienaventurada Virgen María de Lourdes. Primera lectura Primera lectura: Primer Libro de los Reyes 11,29-32; 12,19 Sucedió entonces que Jeroboán salía de Jerusalén y se le presento el profeta Ajías de Siló cubierto con un manto nuevo. Estando los dos solos en campo abierto, tomó Ajías el manto nuevo que llevaba puesto, lo rasgó en doce jirones y dijo a Jeroboán: «Toma diez jirones para ti, porque así dice el Señor, Dios de Israel: “Rasgaré el reino de manos de Salomón y te daré diez tribus. La otra tribu será para él, en atención a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que me elegí entre todas las tribus de Israel”». Así Israel se rebeló contra la casa de David, hasta el día hoy. Salmo de hoy Sal 80,10.11ab.12-13.14-15 R/. Yo soy el Señor, Dios tuyo: escucha mi voz No tendrás un dios extraño, no aforarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué de la tierra de Egipto. R. Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos. R. ¡Ojalá me escuchase mi pueblo y caminase Israel por mi camino!: en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 7,31-37 En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá» (esto es: «ábrete»). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos». Comentario al Evangelio del día. Sor Flora Mª Collado O. P. Y vemos a Jesús en medio de su pueblo realizar signos, y signos que la gente sencilla de un modo u otro entiende que sólo Dios puede realizar. “Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Es la manera en que el Señor volverá a reunir a su pueblo dividido, en un solo pueblo nuevo. Al devolver al hombre su integridad perdida, al hacerlo capaz de “escuchar su voz”, lo reunifica en sí mismo. Y la unificación e integridad del hombre, precederá siempre a la reunión de los pueblos. Sí, sólo haciendo el bien, “todo lo ha hecho bien”, devolviendo al ser humano su bondad inicial “y vio Dios que era muy bueno”, creará Jesús un nuevo pueblo, unificado por el amor. Así pues vemos que es necesario que el Señor Jesús abra nuestros oídos interiores, que pronuncie una vez más su “effetá” sobre nosotros, para que la Palabra que escuchamos a diario realice en nosotros lo que dice, para que escuchemos lo que el mundo y los hombres de hoy nos dicen y, para que nuestro “hacer bien”, sea signo de que Dios está en medio de su pueblo nuevo que es la Iglesia. Que María, cuya memoria hoy celebramos en su advocación de Ntra. Sra. de Lourdes, nos conceda que, como Ella, estemos siempre atentos y con el oído abierto para escuchar la Palabra del Señor y meditarla en nuestro corazón, y de este modo contribuir a reunificar este mundo tan fragmentado. |
12-feb-2022 22:44
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Sábado. 12 de febrero de 2022. Beato Reginaldo de Orleans. Primera lectura Lectura del primer libro de los Reyes 12, 26-32; 13, 33-34 En aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentros: «El reino podría volver todavía a la casa de David. Si el pueblo continúa subiendo para ofrecer sacrificios en el templo del Señor en Jerusalén, el corazón del pueblo se volverá a su señor, Roboán, rey de Judá, y me matarán». Y tras pedir consejo, el rey fundió dos becerros de oro y dijo al pueblo: «Basta ya de subir a Jerusalén. Este es tu dios, Israel, el que te hizo subir de la tierra de Egipto», e instaló uno en Betel y otro en Dan. Este hecho fue ocasión de pecado. El pueblo marchó de uno a Betel y delante del otro hasta Dan. Construyó lugares de culto en los altos e instituyó sacerdotes del común del pueblo que no eran descendientes de Levi. Jeroboán estableció una fiesta en el mes octavo, el día quince del mes, a semejanza de la que se celebraba en Judá. Subió al altar que había edificado en Betel a ofrecer sacrificios a los becerros que había esculpido y estableció en Betel sacerdotes para los lugares de culto que instituyó. Después de esto, Jeroboán no se convirtió de su mal camino y siguió consagrando para los lugares de culto sacerdotes tomados de entre el pueblo común; a todo el que deseaba, lo consagraba sacerdote de los lugares de culto. Este proceder condujo a la casa de Jeroboán al pecado y a su perdición y exterminio de la superficie de la tierra. Salmo de hoy Sal 105, 6-7a. 19-20. 21-22 R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo Hemos pecado con nuestros padres, hemos cometido maldades e iniquidades. Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas. R/. En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición; cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. R/. Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto, maravillas en el país de Cam, portentos junto al mar Rojo. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 1-10 Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos». Le replicaron sus discípulos: «¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?». Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?». Ellos contestaron: «Siete». Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobres ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta. Comentario al Evangelio del día. Fr. Isidoro Crespo Ganuza O.P. Jesús siente compasión al ver a la gente que no tiene qué comer La compasión significa que al enfrentarnos a la miseria tú te sientes conmovido hasta las entrañas y tratas de ayudar con lo que tienes ¿Cuántos panes tenéis? Aportar lo que tengo para que Dios lo multiplique, y lo multiplicado por Él, recibirlo partido y servirlo a la gente. Es invitación evangélica a poner todo lo bueno que tenemos, todo lo que alimenta la vida; en las manos de Jesús. Y te recuerdo lo que alimenta la vida: El compartir, el escuchar, el atender al hermano en las debilidades… el ser compasivo, misericordioso, saber echar una mano o decir perdón, saber decir por favor y te quiero… saber comunicar la palabra del Evangelio y compartir la vida en Eucaristía. Alimenta la vida: El dar al hambriento el pan que llena el estómago y buscar juntos el sentido de la vida, el regalar una sonrisa o una palabra amable, el construir un mundo más humano y más justo, el decir creo en Dios Padre revelado en Jesús que nos ha creado siendo hermanos. ¿Cuántos panes tienes? Apórtalos. |
13-feb-2022 16:45
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Domingo. 13 de febrero de 2022. VI Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Profeta Jeremías 17, 5-8 Esto dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor. Será como cardo en la estepa, que nunca recibe la lluvia; habitará en un árido desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no teme la llegada del estío, su follaje siempre está verde; en año de sequía no se inquieta, ni dejará por eso de dar fruto». Salmo Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 15, 12. 16-20 Hermanos: Si se anuncia que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo dicen algunos de entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Pues si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís estando en vuestros pecados; de modo que incluso los que murieron en Cristo han perecido. Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo en esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad. Pero Cristo ha resucitado de entre los muertos y es primicia de los que han muerto. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Lucas 6, 17. 20-26 En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero, ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas». Comentario al Evangelio del día. Fray Alfonso Esponera Cerdán O.P. Mientras Mateo (5,1-12) trata de presentar a Jesús como “nuevo Moisés” que proclama la nueva Ley, Lucas nos ha mostrado a Jesús junto a la gente, dando cumplimiento a la profecía de Isaías que él mismo había proclamado al inicio de su ministerio en Nazaret. Jesús se dirige a sus discípulos, pero también a un gran grupo que ha llegado de distintos lugares. Con un género literario que expresa la felicidad que viene de Dios, Jesús nos presenta el Reino de Dios que ya ha llegado y puede transformar nuestras personas. Jesús contrapone las Bienaventuranzas con los “ayes” o maldiciones. Y es que las Bienaventuranzas por una parte son la meta a alcanzar para el seguidor de Jesús y por otra, la actitud para recorrer el camino para lograrlo. Si las Bienaventuranzas son «el navegador para nuestra vida cristiana», según el Papa Francisco -¡qué sugerentes los números 67 al 94 de su Gaudete in Domino!-, están también las anti-Bienaventuranzas que nos harán seguir un camino equivocado, aunque muy vigente en nuestra sociedad. En efecto, las Bienaventuranzas son la guía de ruta, de itinerario, son los na*vegadores de la vida cristiana. No se trata de alegrarse por ser pobre, o por estar hambriento, o por llorar. Tampoco se trata de resignarse. ¡Dios no lo quiere! La dicha que brota de estas Bienaventuranzas tiene su base en que Dios está al lado de esas personas que se despojan de lo que les impide y adoptan esas actitudes, y del convencimiento de que su Reino les pertenece aquí y ahora. Por el contrario, los posteriores “ayes” nos ponen en guardia para que no nos dejemos seducir por las riquezas, el odio, la violencia, etc., y para que no olvidemos a los más necesitados. Leemos y escuchamos con frecuencia noticias optimistas sobre la superación de la actual crisis y la recuperación progresiva de la economía. Se nos dice que estamos después de estos catastróficos tiempos pandémicos asistiendo a un crecimiento. Pero ¿crecimiento de qué? ¿crecimiento para quién? La recuperación económica que está en marcha va consolidando e, incluso, perpetuando la denominada «sociedad dual». Un abismo cada vez mayor se está abriendo entre los que van a poder mejorar su nivel de vida cada vez con más seguridad y los que van a quedar descolgados, sin trabajo ni futuro en esta vasta operación económica. De hecho, está creciendo al mismo tiempo el consumo ostentoso y provocativo de los cada vez más ricos y la miseria e inseguridad de los cada vez más pobres, individuos y países. Entre nosotros existen esos «mecanismos económicos, financieros y sociales» ya denunciados por Juan Pablo II, «los cuales, aunque manejados por la voluntad de los hombres, funcionan de modo casi automático, haciendo más rígidas las situaciones de riqueza de los unos y de pobreza de los otros». Una vez más estamos consolidando una sociedad profundamente desigual e injusta. En esa encíclica tan lúcida y evangélica que fue su Sollicitudo rei socialis -tan poco escuchada como el resto de enseñanzas de los posteriores Papas en materia social, incluso por los que los vitorean constantemente- el Papa descubría en la raíz de esta situación algo que solo tiene un nombre: pecado personal y estructural. Podemos dar toda clase de explicaciones técnicas, pero cuando el resultado que se constata es el enriquecimiento siempre mayor de los ya ricos y el hundimiento de los más pobres, ahí se está consolidando la insolidaridad y la injusticia. En sus Bienaventuranzas, Jesús advierte que un día no serán así las cosas. Es fácil que también hoy sean bastantes los que piensen que esta actitud de Jesús es fruto del resentimiento y de la impotencia de quien, no pudiendo lograr más justicia, pide la venganza de Dios. Sin embargo, el mensaje de Jesús no nace de la impotencia de un hombre derrotado y resentido, sino de su visión profunda de la justicia de Dios que no puede permitir el triunfo final de la injusticia. Pero que para ello cuenta con nuestro personal y comunitario compromiso solidario y justo -este fin de semana se celebra la Campaña contra el Hambre en el Mundo- en nuestro quehacer personal y social cotidianos según los criterios de lo que se denomina “moral social cristiana”. Sin olvidar nunca que ella, por más bella y emocionante que sea, se fundamenta en Cristo resucitado, sin lo cual nada tiene sentido (segunda lectura: 1ª Cor 15,12.16-20). Los cristianos no somos unos puros románticos masoquistas, actuamos movi*dos por la firme esperanza de que Cristo ha resucitado, que nosotros resucitaremos con El y que todo lo hecho alcanzará su plenitud. |
14-feb-2022 16:31
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Lunes. 14 de febrero de 2022. Santos Cirilo, Metodio y Valentín. Primera lectura Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 46-49 En aquellos días, Pablo y Bernabé dijeron a los judíos: «Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: “Yo te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el confín de la tierra”». Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y creyeron los que estaban destinados a la vida eterna. La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Salmo de hoy Sal 116, 1. 2 R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R/. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 1-9 En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa.” Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”». Comentario al Evangelio del día. Dña. Montserrat Palet Dalmases O.P. Ya conocemos una primera actividad misionera de los Doce, pero en este fragmento del Evangelio de San Lucas, el Señor envía a setenta y dos y con una misión más concreta. El saludo entre orientales solía ir acompañado, mucho más que entre nosotros, de inclinación del cuerpo, de besos, abrazos, y varias preguntas sobre la salud de los amigos. La frase “no llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino” es una locución proverbial hiperbólica para denotar que no se detengan por el camino, o que no pierdan tiempo. Las comodidades y provisiones del mundo son un estorbo a la hora de predicar el mensaje. El discípulo anuncia de una manera apremiante: “está cerca el Reino de Dios”. Tarea nada fácil porque va como cordero entre lobos. Pero no se limita a anunciar. Es portador de un don que ofrece al llegar; la paz, es decir, la dicha total de quien conoce a Dios. Las posibilidades de rechazarlo son claras. Jesús lo prevé y lo lamenta, aludiendo a la infidelidad de tres ciudades galileas. Es una acción grave y culpable porque rechazan al Señor. Los discípulos han recibido poderes contra los demonios y las enfermedades. Pero van a estar rodeados de peligros y sufrimientos y llevan una misión de caminantes, peregrinos, sin poder instalarse. ¿Consideras que las comodidades del mundo son un estorbo para predicar? ¿Convence mi predicación a los interlocutores? |
15-feb-2022 15:43
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Martes. 15 de febrero de 2022. San Onésimo. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 12-18 Bienaventurado el hombre que aguanta la prueba, porque, si sale airoso, recibirá la corona de la vida que el Señor prometió a los que lo aman. Cuando alguien se vea tentado, que no diga: «Es Dios quien me tienta»; pues Dios no es tentado por el mal y él no tienta a nadie. A cada uno le tienta su propio deseo cuando lo arrastra y lo seduce; después el deseo concibe y da a luz el pecado, y entonces el pecado, cuando madura, engendra muerte. No os engañéis, mis queridos hermanos. Todo buen regalo y todo don perfecto viene de arriba, procede del Padre de las luces, en el cual no hay ni alteración ni sombra de mutación. Por propia iniciativa nos engendró con la palabra de la verdad, para que seamos como una primicia de sus criaturas. Salmo de hoy Sal 93, 12-13a. 14-15. 18-19 R/. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor Dichoso el hombre a quien tú educas, al que enseñas tu ley, dándole descanso tras los años duros. R/. Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el justo retornará a la justicia, y la seguirán todos los rectos de corazón. R/. Cuando pensaba que iba a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostenía; cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 14-21 En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Y Jesús les ordenaba diciendo: «Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes». Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?». Ellos contestaron: «Doce» «¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?». Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acabáis de comprender?». Comentario al Evangelio del día. Hna. Ana Belén Verísimo García OP Una vez más resuena en nuestro corazón una de esas preguntas que el Maestro nos hace de forma un poco airada por su sorpresa al observar que no conseguimos “conectarnos” con su mensaje y vida. Es tan real percibir cómo lo concreto y cotidiano nos puede hacer personas inmediatistas, surgiendo la dificultad para percatarnos de lo que está “en juego”. Lo urgente nos puede hacer difícil comprender las situaciones y lo realmente importante. El Maestro nos llama a desembotar el corazón, a ver y oír lo que está aconteciendo, a leer la realidad y sus protagonistas, a confiar en que el Padre nunca nos deja, a estar atentos porque el mal también tiene su levadura y también crece. El Maestro nos quiere despertar... no nos quedemos solamente en las pequeñas cosas materiales y abramos los ojos para no entrar en las redes de la mentira. Sí, he dicho entrar, porque en la tentación como en la mentira entramos por nuestro propio pie. Y sólo Él - como nos dice José María Olaizola SJ - nos ilumina, nos desmonta y nos despierta. Mentiras La paz sin tormenta la pasión sin Pasión la encarnación sin carne el amor sin historia la risa sin alma …mentiras. El desprecio en Tu Nombre, la virtud arrojadiza, la justicia inhumana, la palabra sin misericordia, la promesa sin lazo, la renuncia sin nostalgia …mentiras. El amor sin zozobra, la pregunta sin riesgo, la fe sin duda, la seguridad sin resquicios, lo que «siempre ha sido así» …más mentiras. Pero tu Verdad ilumina nuestras sombras, desmonta nuestros engaños y despierta la esperanza. |
16-feb-2022 16:21
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Miércoles. 16 de diciembre de 2022. Beato Nicolás Paglia. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 1, 19-27 Tened esto presente, mis queridos hermanos: que toda persona sea pronta para escuchar, lenta para hablar y lenta a la ira, pues la ira del hombre no produce la justicia que Dios quiere. Por eso, desechad toda inmundicia y la carga del mal que os sobra y acoged con docilidad esa palabra, que ha sido injertada en vosotros y es capaz de salvar vuestras vidas. Poned en práctica la palabra y no os contentéis con oírla, engañándoos a vosotros mismos. Porque quien oye la palabra y no la pone en práctica, ese se parece al hombre que se miraba la cara en un espejo y, apenas se miraba, daba media vuelta y se olvidaba de cómo era. Pero el que se concentra en la ley perfecta, la de la libertad, y permanece en ella, no como oyente olvidadizo, sino poniéndola en práctica, ese será dichoso al practicarla. Si alguien se cree religioso y no refrena su lengua, sino que se engaña a sí mismo, su religiosidad está vacía. La religiosidad auténtica e intachable a los ojos de Dios Padre es esta: atender a huérfanos y viudas en su aflicción y mantenerse incontaminado del mundo. Salmo de hoy Sal 14, 2-3ab. 3cd-4ab R/. ¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor? El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua. R/. El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino. El que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor. R/. El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 22-26 En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: «¿Ves algo?». Levantando los ojos dijo: «Veo hombres; me parecen árboles, pero andan». Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Este pasaje evangélico nos muestra, un día más, la cercanía y la misericordia de Jesús con los que acuden a él. Hoy es un ciego. Sus amigos lo traen ante Jesús que le cura. Curioso el detalle de que le cura al segundo intento y no al primero: “le puso otra vez las manos en los ojos”, y fue entonces cuando el ciego pudo decir que veía todo con claridad. Y Jesús le pidió: “no se lo digas a nadie en el pueblo”. Los estudiosos del evangelio nos dicen que Jesús le hace esta petición para que el pueblo no le tomase, ante todo y sobre todo, por un milagrero, por alguien que solo hace milagros. Deseaba que le acepten por su manera de ser, por sus palabras, por su mensaje, por su buena noticia… por la amistad que nos ofrece. La inmensa mayoría de nosotros no hemos nacido ciegos. No sabemos lo que es la ceguera de nuestros ojos. Pero tenemos que reconocer que en las cuestiones más importantes de nuestra vida, como saber de dónde venimos, hacia dónde vamos, qué tenemos que hacer para encontrar la felicidad ante las distintas circunstancias de la vida, qué valores vivir… sufrimos ceguera, no lo vemos todo claro. Y con gusto, nos hemos acercado a Jesús y le hemos oído decir: “Yo soy la luz del mundo el que viene detrás de mí no andará en tinieblas”. Nos hemos acercado a él, y nos ha regalado su potente luz y, por eso, ya no andamos en tinieblas y podemos caminar con luz suficiente por esta tierra, antes de disfrutar de luz total después de nuestra muerte y resurrección. |
17-feb-2022 16:20
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Jueves. 17 de febrero de 2022. Siete Santos fundadores de la Orden de los Servitas. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 1-9 Hermanos míos, no mezcléis la fe en nuestro Señor Jesucristo glorioso con la acepción de personas. Suponed que en vuestra asamblea entra un hombre con sortija de oro y traje lujoso, y entra un pobre con traje mugriento; si vosotros atendéis al que lleva el traje de lujo y le decís: «Tú siéntate aquí cómodamente», y al pobre le decís: «Tú quédate ahí de pie» o «siéntate en el suelo, a mis pies», ¿no estáis haciendo discriminaciones entre vosotros y convirtiéndoos en jueces de criterios inicuos? Escuchad, mis queridos hermanos: ¿acaso no eligió Dios a los pobres según el mundo como ricos en la fe y herederos del Reino que prometió a los que lo aman? Vosotros, en cambio, habéis ultrajado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen e incluso os arrastran a los tribunales? ¿No son ellos los que injurian el hermoso Nombre que ha sido invocado sobre vosotros? Si cumplís la que, según la Escritura, es la ley regia: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», hacéis bien; pero si establecéis diferencias entre las personas, cometéis pecado y es ley os acusa como transgresores. Salmo de hoy Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloria en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R/. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R/. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó y lo salva de sus angustias. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 27-33 En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos le contestaron: «Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Tomando la palabra Pedro le dijo: «Tú eres el Mesías». Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!». Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. La pregunta se formula mientras van de camino. Tiene su sentido porque yendo con él o detrás de él, se tiene que actualizar siempre la razón del seguimiento. Porque en la relación de cercanía con Jesús se va produciendo un mayor y mejor conocimiento, para dar el salto de afirmar lo que dicen otros o lo que aprendimos de memoria como doctrina, a expresar lo que mediante la comunión con él, se revela en el interior de cada uno, para ser afirmado sostenido por el Espíritu. Responde Pedro y por su boca todos, “Tú eres el Mesías” Esa verdad es conocida bajo la guía del Espíritu. No es fruto de la especulación sino de la escucha interior y de permitir que la luz que viene de lo alto, penetre en lo íntimo y se reconozca la cercana presencia de Dios en la Persona de Cristo. Esa afirmación es silenciada por el mismo Jesús. No procede hablar de ello con nadie antes de que suceda la entrega de su vida en favor de todos los hombres. Ahora lo que toca es asimilar el modo como se ha de desarrollar la misión. Jesús lo explica: “El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días». Esto es lo que hay que buscar asimilar. No es fácil asumir que para dar vida hay que entregar la vida. Hay que perder para ganar. Y el mismo Pedro que antes ha dicho tú eres el Mesías, cuando escucha la explicación, la rechaza porque a su entender, no es compatible con ser el Mesías. Pedro, como cada uno, tiene que desprenderse de las imágenes preconcebidas para abrirse a la novedad que en Jesús se revela y en la que Dios mismo se está manifestando. Jesús le dirá a Pedro: ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios! El reproche de Jesús señala qué camino se ha de seguir: pensar como Dios piensa, mirar como él mira, amar como él ama, acoger como él acoge y entregarlo todo como él lo ha entregado. Esa es la tarea y al mismo tiempo la misión. |
18-feb-2022 16:22
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Viernes. 18 de febrero de 2022. Beato Fray Angelico. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 2, 14-24. 26 ¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿ Podrá acaso salvarlo esa fe? Si un hermano o una hermana andan desnudos y faltos del alimento diario y uno de vosotros les dice: «Id en paz; abrigaos y saciaos», pero no les da lo necesario para el cuerpo; ¿de qué sirve? Así es también la fe: si no tiene obras, está muerta por dentro. Pero alguno dirá: «Tú tienes fe, y yo tengo obras, muéstrame esa fe tuya sin las obras, y yo con mis obras te mostraré la fe». Tú crees que hay un solo Dios. Haces bien. Hasta los demonios lo creen y tiemblan. ¿Quieres enterarte, insensato, de que la fe sin las obras es inútil? Abrahán, nuestro padre, ¿no fue justificado por sus obras al ofrecer a Isaac, su hijo, sobre el altar? Ya ves que la fe concurría con sus obras y que esa fe, por las obras, logró la perfección. Así se cumplió la Escritura que dice: «Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado como justicia» y fue llamado «amigo de Dios». Ya veis que el hombre es justificado por las obras y no solo por la fe. Por lo mismo que el cuerpo sin aliento está muerto, así también la fe sin obras está muerta. Salmo de hoy Sal 111, 1-2. 3-4. 5-6 R/. Dichoso quien ama de corazón los mandatos del Señor Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R/. En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad dura pos siempre. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. R/. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos, porque jamás vacilará. El recuerdo del justo será perpetuo. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 8, 34 – 9, 1 En aquel tiempo, llamando a la gente y a sus discípulos, Jesús les dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero y perder su alma? ¿O qué podrá dar uno para recobrarla? Quien se avergüence de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre sus santos ángeles». Y añadió: «En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean el reino de Dios en toda su potencia». Comentario al Evangelio del día. Sor Teresa de Jesús Cadarso O.P. No son raros ni demasiado lejanos los ejemplos concretos a los que nos remite este Evangelio. Personas y momentos de nuestras vidas que encontramos vacíos, a pesar de tenerlo todo a los ojos del mundo y de la sociedad o, incluso, después de haber logrado algo que llevábamos tiempo anhelando; y nos preguntamos: ¿qué me falta que no soy feliz? El hastío existencial se expresa en esa angustiosa pregunta: ¿de qué sirve?; y todo a nuestro alrededor parece perder el color. Jesús habla con claridad y nos obliga a posicionarnos, a repensar nuestras actitudes y poner nuestra vida en consonancia con nuestra fe, con nuestra adhesión a Él y a su Evangelio. No se puede estar entre dos aguas. Pero dice aún más, nos da una clave: «Quien quiera salvar su vida, la perderá”. Y esto, ¿por qué? Porque hemos sido creados para entregar la vida. Este es el sentido de nuestra vida: darla. Por eso, reservándonos no hacemos otra cosa que traicionar la razón por la que estamos aquí. Guardándonos y encerrándonos en nosotros mismos traicionamos a Dios que nos exhorta al amor, pero –y conviene no olvidarlo- con Él, nos traicionamos a nosotros mismos, truncamos el sentido de nuestro ser, nos hacemos infelices. Jesús nos está invitando a seguirle y eso significa asumir el riesgo de una existencia que no se reserva, que se da, como se dio él, en la certeza de que es más fuerte el amor que la muerte; que la cruz, que no niega y que nos invita a cargar como él cargó, no tiene la última palabra y es una cruz gloriosa, que nos lleva a la vida; que este Jesús muerto en cruz es el Cristo resucitado. Solo así podemos acoger esta invitación a perder nuestras vidas, con la confianza de que no es un suicidio absurdo ni masoquista, sino que tiene una perspectiva que es de vida, de dar fruto, como el grano de trigo. «El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará». No porque ganemos con nuestros méritos la salvación prometida, sino porque acogemos así la salvación para la que hemos sido creados, realizamos en nosotros el plan que da sentido a nuestra existencia o, mejor dicho, nos abrimos al proyecto de amor para el que Dios nos pensó. Si Santiago nos preguntaba en la primera lectura cuál es el sentido de una fe desconectada de lo concreto de la vida, el Evangelio no se aleja de esa idea y nos pregunta ahora con fuerza: ¿de qué te sirve ganar el mundo entero si arruinas tu vida? Es decir, ¿qué sentido tiene poseerlo todo a los ojos del mundo y estar vacío por dentro? Y si sentimos en nuestro interior que algo falla; que, a pesar de esforzarnos e incluso lograr aquello que se supone que es importante, sigue resonando en nuestro interior aquel “¿De qué sirve?”, quizá haya que cuestionarse ¿Cuál es la lógica que cimenta mi existencia? ¿Cuál es el orden de prioridades que mueve mi vida? |
19-feb-2022 16:16
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Sábado. 29 de febrero de 2022. Beato Álvaro de Córdoba. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 3,1-10: No os constituyáis muchos en maestros, hermanos míos, pues sabemos que nosotros recibiremos una sentencia más severa, porque todos faltamos a menudo. Si alguien no falta en el hablar, ese es un hombre perfecto, capaz de controlar también todo su cuerpo. A los caballos les metemos el freno en la boca para que ellos nos obedezcan, y así dirigimos a todo el animal. Fijaos también que los barcos, siendo tan grandes e impulsados por vientos tan recios, se dirigen con un timón pequeñísimo por donde el piloto quiere navegar. Lo mismo pasa con la lengua: es un órgano pequeño, pero alardea de grandezas. Mirad, una chispa insignificante puede incendiar todo un bosque. También la lengua es fuego, un mundo de iniquidad; entre nuestros miembros, la lengua es la que contamina a la persona entera y va quemando el curso de la existencia, pero ella es quemada, a su vez, por la «gehenna». Pues toda clase de fieras y pájaros, de reptiles y bestias marinas pueden ser domadas y de hecho lo han sido por el hombre. En cambio, la lengua nadie puede domarla, es un mal incansable cargado de veneno mortal. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, creados a semejanza de Dios. De la misma boca sale bendición y maldición. Eso no puede ser así, hermanos míos. Salmo de hoy Sal 11,2-3.4-5.7- 8ab R/. Tú nos guardarás, Señor Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos, que desaparece la lealtad entre los hombres: no hacen más que mentir a su prójimo, hablan con labios embusteros y con doblez de corazón. R. Estirpe el Señor los labios embusteros y la lengua fanfarrona de los que dicen: "La lengua es nuestra fuerza, nuestros labios nos defienden, ¿quién será nuestro amo?" R. Las palabras del Señor son palabras auténticas, como plata limpia de ganga, refinada siete veces. Tú nos guardarás, Señor, nos librarás para siempre de esa gente. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,2-13) En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo amado; escuchadlo». De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado, y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos. Le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?». Les contestó él: «Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito. acerca de él». Comentario al Evangelio del día. Fray Juan Manuel Martínez Corral O.P. El Evangelio nos sitúa en un contexto un tanto particular, en la altura de una montaña. Es el espacio de la cercanía e intimidad con Dios, y en su cima se acorta la distancia entre lo humano y lo divino. Allí se fomenta la relación interpersonal con Dios, pues -según la imagen clásica- al estar más cerca del cielo se puede dialogar con el Hacedor sin dificultad y la súplica es escuchada. Aparece también al inicio un verbo que nos habla precisamente de la intimidad que precisa el discípulo para llenarse de la enseñanza del Maestro: «llevó consigo». A los que pertenecen a su grupo, Jesús «los lleva consigo». El Maestro se transfigura ante sus discípulos. El escenario se llena de luz, que en definitiva viene a apuntar la misión del mismo Cristo: su pasión, muerte y resurrección. Y en esa misión estamos incorporados todos los discípulos, todos los bautizados. Entrar a formar parte de la luz de la resurrección, y la misión de ser luz en medio de un mundo alcanzado por las heridas de tantas tinieblas es la tarea de los que siguen a Jesús. La voz del Padre nos marca el camino de entrada en la luz de la resurrección. Solo pasaremos allí si somos capaces de escuchar a su Hijo Jesucristo. Su vida, acciones, gestos, miradas de ternura, su capacidad de sentir compasión, etc, son las ráfagas de luz que nos ha dejado el Nazareno, con las que ha ido sanando las heridas del mundo. La luz que vino a los suyos y los suyos no fueron capaces de percibir (Cf. Jn 1, 11). La luz que nos habla de un amor entregado hasta el final, de pan partido y sangre derramada que se hace ofrenda transfigurada por su amor. |
20-feb-2022 16:40
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Domingo. 20 de enero de 2022. VII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del primer libro de Samuel 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23 En aquellos días, Saúl emprendió la bajada al desierto de Zif, llevando tres mil hombres escogidos de Israel, para buscar a David allí. David y Abisay llegaron de noche junto a la tropa. Saúl dormía, acostado en el cercado, con la lanza hincada en tierra a la cabecera. Abner y la tropa dormían en torno a él. Abisay dijo a David: «Dios pone hoy al enemigo en tu mano. Déjame que lo clave de un golpe con la lanza en la tierra. No tendré que repetir». David respondió: «No acabes con él, pues ¿quién ha extendido su mano contra el ungido del Señor y ha quedado impune?». David cogió la lanza y el jarro de agua de la cabecera de Saúl, y se marcharon. Nadie los vio, ni se dio cuenta, ni se despertó. Todos dormían, porque el Señor había hecho caer sobre ellos un sueño profundo. David cruzó al otro lado y se puso en pie sobre la cima de la montaña, lejos, manteniendo una gran distancia entre ellos, y gritó: «Aquí está la lanza del rey. Venga por ella uno de sus servidores, y que el Señor pague a cada uno según su justicia Y su fidelidad. Él te ha entregado hoy en mi poder, pero yo no he querido extender mi mano contra el ungido del Señor». Salmo Sal 102 R. El Señor es compasivo y misericordioso. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. R. Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por los que lo temen. R. Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 45-49 Hermanos: El primer hombre, Adán, se convirtió en ser viviente. El último Adán, en espíritu vivificante. Pero no fue primero lo espiritual, sino primero lo material y después lo espiritual. El primer hombre, que proviene de la tierra, es terrenal; el segundo hombre es del cielo. Como el hombre terrenal, así son los de la tierra; como el celestial, así son los del cielo. Y lo mismo que hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos también la imagen del celestial. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 27-38 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros». Comentario al Evangelio del día. Fray José Hernando O.P. Empiezo reconociendo mi propia dificultad para comprender el texto evangélico de hoy. Cada vez que lo leo o la liturgia me lo presenta siento una mezcla compleja de sentimientos: imperativo, palabra de Dios, extrañeza, imposibilidad, absurdo… Pero el mensaje sigue ahí, no cambia y no lo puedo “reinterpretar”. Dice lo que dice y lo expresa con claridad: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, sed compasivos…, perdonad… “ Me temo que, a la luz de este evangelio de hoy, muchos tenemos de cristianos sólo el nombre. Amamos a los que nos aman, hacemos el bien a quien nos lo hace, prestamos cuando esperamos sacar alguna ganancia. A lo largo de los siglos y de la vida de cada uno hemos desarrollado la capacidad de reducir el evangelio a unas cuantas -pocas- normas éticas razonables, es decir, escogidas a la propia medida, “el evangelio a la carta”. Sin embargo, Cristo quiere llevarnos a lo infinito: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso, no juzguéis, no condenéis…». Quizá nuestro fallo es precisamente no contemplar al Padre misericordioso. Vivimos en sociedades que tienden a la violencia física y psicológica, donde el respeto, el perdón, la compasión o el compartir no son valores de moda. Solo leer el periódico o ver las noticias cada día nos pone al tanto de cuantos asaltos, accidentes, hechos de corrupción, homicidios y feminicidios suceden cada jornada. Además, en nuestra vida más cotidiana, el “ojo por ojo y diente por diente”, “el que me la hace me la paga”, el “yo perdono, pero no olvido…” están a la orden del día. Pero Jesús nos llama a amar y no a condenar, su clamor recorre la historia y llega hasta nosotros aquí y ahora: “Amad a vuestros enemigos”, nos dice, y, ante nuestra extrañeza, nos pide abrirnos de corazón al prójimo y a no ponerle límites legales o doctrinales a nuestra disposición de comprenderlo y aceptarlo tal como es y tal como nos necesita. Creo que sólo desde la relación cercana con Dios es inteligible el mandato de Cristo de amar a los enemigos o de ser compasivos... No sólo de perdonar, sino de amar positivamente, hasta dar la vida por los mismos enemigos como ha hecho Cristo. Quien va entendiendo así el perdón, comprende que el mensaje de Jesús, lejos de ser algo extraño y absurdo o imposible e irritante, es el camino más acertado para ir curando las relaciones humanas. siempre amenazadas por nuestras injusticias y conflictos Si lo que Jesús nos pide nos parece imposible o demasiado, estamos comenzando a entender que nuestra respuesta dependerá no solo de nosotros mismos, sino de la gracia que viene de Dios. Solo si recibimos el espíritu que Dios nos promete seremos capaces de ser testigos del amor, perdón y paz a los que Jesús nos llama. Creo también que la clave para la comprensión del evangelio hoy la encontramos en el evangelio del domingo anterior: las bienaventuranzas. El perdón y misericordia son actitudes fundamentales del cristiano porque son de Dios. El perdón brota siempre de una experiencia religiosa. El cristiano perdona porque se siente perdonado por Dios. Toda otra motivación es secundaria. Perdona quien sabe que vive del perdón de Dios. Ésa es la fuente última. «Perdonaos mutuamente como Dios os ha perdonado en Cristo» (Ef 4, 32). Olvidar esto es hablar de otra cosa muy diferente del perdón evangélico. Así, el perdón cristiano no es un acto de justicia. No se le puede reclamar ni exigir a nadie como un deber social. Jurídicamente, el perdón no existe. El código penal ignora el verbo «perdonar. Hablar de requisitos para perdonar es introducir el planteamiento de otra cosa. Para concluir, otra vez Jesús nos advierte: “Con la misma medida con que medís, os volverán a medir” ¿En verdad creemos esto? Porque con lo mezquinos y negativos que somos para juzgar, para dar, para amar… si nos van a dar como nosotros damos, nos van a medir y a juzgar de la misma forma que medimos y juzgamos… estamos en problemas. Esto no se nos advierte únicamente para nuestro bien. Porque nuestros odios, desprecios y prejuicios no son solo cosa nuestra. Son contagiosos. Son una peste que propagamos de muchos modos. Son esa oscuridad que se inculca a los hijos desde pequeños, a los amigos con comentarios y humoradas cargados de prejuicios, a los hermanos y las hermanas de reunión o parroquia con interpretaciones fanáticas e inmisericordes del texto bíblico. En efecto, la vara con la que medimos nos mide y afecta nuestro entorno. Es una vara que, las más de las veces, es de un hierro forjado por décadas y siglos. Y por mucho tiempo, forjada de cualquier cosa menos de “amar al enemigo,” “no juzgar” y “no condenar.” Termino invitando a que, si no podemos imitar la misericordia, el amor y el perdón de Dios, seamos al menos un canal para que ese amor y perdón lleguen a quienes más los necesitan. |
21-feb-2022 16:29
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Lunes. 21 de febrero de 2022. San Pedro Damián. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 3,13-18: Queridos hermanos: ¿Quién de vosotros es sabio y experto? Que muestre sus obras como fruto de la buena conducta, con la delicadeza propia de la sabiduría. Pero si en vuestro corazón tenéis envidia amarga y rivalidad, no presumáis, mintiendo contra la verdad. Esa no es la sabiduría que baja de lo alto, sino la terrena, animal y diabólica. Pues donde hay envidia y rivalidad, hay turbulencia y todo tipo de malas acciones. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, en primer lugar, intachable, y además es apacible, comprensiva, conciliadora, llena de misericordia y buenos frutos, imparcial y sincera. El fruto de la justicia se siembra en la paz para quienes trabajan por la paz. Salmo de hoy Salmo: Sal 18, 8. 9. 10. 15 R . Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e instruye a los ignorantes. R/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R/. El temor del Señor es puro y eternamente estable; los mandamientos del Señor son verdaderos y enteramente justos. R/. Que te agraden las palabras de mi boca, y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, Señor, Roca mía, Redentor mío. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 14-29 En aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo. Él les preguntó: «¿De qué discutís?». Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces». Él, tomando la palabra, les dice: «Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo». Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?». Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos». Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe». Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe». Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él». Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?». Él les respondió: «Esta especie solo puede salir con oración». Comentario al Evangelio del día. D. Oscar Salazar, O.P. Marcos nos presenta en este evangelio a Jesús sanando a un “endemoniado”, un enfermo grave de epilepsia. Es su padre quien se presenta ante el Señor a interceder por su hijo con una fe insegura. El elegido de Dios, el transfigurado, el Hijo amado, se enfrenta a la realidad humana, al dolor y la enfermedad. Y toma posición contra las fuerzas de muerte que empujan al chico enfermo hacia el fuego y el agua, contra el demonio que quiere acabar con este muchacho. Dios es un Señor de vida, enviado a salvarnos y redimirnos del mal. Jesús nos trae la buena nueva, su evangelio de salvación. En contra están las fuerzas del maligno que se interponen y obstaculizan el acceso del Reino de Dios, que se oponen a esta buena nueva, a esta salvación que Jesús trae al mundo. La antítesis permanente entre bien y mal. Pero la fuerza del Señor viene a liberarnos de las ataduras del demonio y de la muerte, entregarnos una nueva vida, una forma de entender la realidad desde la presencia de Dios en medio de nuestro mundo, en relación personal con nuestras vidas. Y eso sólo se consigue con fe. Creo Señor, pero aumenta mi fe. No una fe libre de dudas, inseguridades y recelos, pero sí una fe sólida, una fe entregada y consecuente. Una fe que busca incansable y persigue la voluntad de Dios en cada uno de nuestros actos. Una fe reforzada con oración y ayuno, como nos pide el Señor en este relato. Lo importante es presentar una actitud confiada, como la del padre del endemoniado, que desde la oscuridad y la debilidad de su fe titubeante pide ayuda, que desde su debilidad anhela alcanzar lo que solicita. ¿Ponemos también nosotros nuestra fuerza en manos del Señor? |
22-feb-2022 16:14
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Martes. 22 de febrero de 2022. Fiesta de la Cátedra de San Pedro. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 1-4 Queridos hermanos: A los presbíteros entre vosotros, yo, presbítero con ellos, testigo de la pasión de Cristo y participe de la gloria que va a revelar, os exhorto: pastoread el rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, mirad por él, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con entrega generosa; no como déspotas con quienes os ha tocado en suerte, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el Pastor supremo, recibiréis la corona inmarcesible de la gloría. Salmo de hoy Sal 22, 1-3. 4. 5. 6 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara, mis fuerzas. R/. Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada terno, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R/. Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R/. Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19 En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo» Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariví Sánchez Urrutia O.P. Mateo sitúa este pasaje en Cesarea de Filipo. Es su marco geográfico. Hoy diríamos que su marco sociológico era el de una ciudad pagana, donde se adoraba a varios dioses con un culto especial al emperador Cesar. Pensando en nuestras sociedades hoy, y, sabiendo las distintas realidades de países y culturas, bien pudieran parecerse algunas ciudades a Cesarea de Filipos aunque se haya cambiado el nombre de los ídolos. Jesús, ve próximo el final de su misión, ha elegido un grupo de personas que ha ido formando, han sido testigos de su vida, sus milagros, sus enseñanzas y, en ese contexto con fuerte sabor idolátrico Jesús hizo unas preguntas, una pequeña encuesta. ¿Quién dicen que soy yo? ¿Qué dicen en vuestro entorno, Qué dicen de mí, los medios de comunicación, ¿cómo me presentan? ¿Qué dicen de mis los diferentes grupos cristianos que hay en la iglesia? ¿Qué dicen de mi…? ¿Y vosotros, cristianos de toda la vida, que tenéis una participación en los actos religiosos y quizá pertenecéis a algún grupo de reflexión cristiana? ¿Quién decís que es Jesús, con qué rasgos lo presentaríais? Y finalmente, y porque quiere encontrarse con cada uno de nosotros, porque quiere ayudarnos a personalizar nuestra fe, nos pregunta también hoy: ¿Quién es Jesús para ti? Y esta es la gran pregunta que te lanza Mateo a través del texto. Hay una respuesta desde el catecismo, una respuesta aprendida que recitamos sin mucho esfuerzo. Otra respuesta más elaborada, desde lo que hemos leído y escuchado en nuestra formación religiosa. Podríamos expresar conceptos, reformular la fe. O desde “nuestro corazón” desde la voz que surge en lo más profundo de nuestro ser. Desde nuestra experiencia de personas que cultivan la relación con Jesús y se comprometen en vivir su mensaje. “Intuimos en Jesús un misterio de apertura, cercanía y proximidad a Dios que nos atrae y nos invita a abrir nuestra existencia al Padre. A Jesús lo iremos conociendo en la medida en que nos entreguemos a él. Solo hay un camino para ahondar en su misterio: seguirlo” (J.A. Pagola) La gran respuesta de Pedro “Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” Bienaventurado Simón, responde Jesús, porque eso no procede de tu inteligencia, sino que “te lo ha revelado mi Padre que está en los cielos”. “Jesús siente en su corazón una gran alegría, porque reconoce en Simón la mano del Padre, la acción del Espíritu Santo. Reconoce que Dios Padre ha dado a Simón una fe fiable, sobre la cual Él, Jesús, podrá edificar su Iglesia, es decir su comunidad. Es decir, todos nosotros. Todos nosotros” (Papa Francisco). Señor,yo creo, pero quiero pedirte hoy y todos los días de mi vida, desde lo más profundo de mi corazón, que aumentes mi fe y me ayudes a creer con una fe semejante a la fe de María, Madre y Maestra de todos los que creen, por haber creído siempre con corazón humilde y generoso. |
23-feb-2022 16:24
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Miércoles. 23 de febrero de 2022. Santa Josefina Vannini. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 4,13-17: Queridos hermanos: Atención, ahora, los que decís: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y allí pasaremos un año, haremos negocio y ganaremos dinero». ¡Si ni siquiera sabéis qué será del día de mañana! ¿Qué es vuestra vida? Pues sois vapor que aparece un instante y después desaparece. Más bien deberíais decir: «Si el Señor quiere y estamos vivos, haremos esto o lo otro». Sin embargo, ahora presumís con vuestras fanfarronerías; todo alarde de ese estilo es malo. Por tanto, el que sabe cómo hacer el bien y no lo hace, ese está en pecado. Salmo de hoy Sal 48,2-3.6-7.8-10.11 R/. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Oíd esto, todas las naciones; escuchadlo, habitantes del orbe: plebeyos y nobles, ricos y pobres. R/. ¿Por qué habré de temer los días aciagos, cuando me cerquen y acechen los malvados, que confían en su opulencia y se jactan de sus inmensas riquezas, si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate? R/. Es tan caro el rescate de la vida, que nunca les bastará para vivir perpetuamente sin bajar a la fosa. R/. Mirad: los sabios mueren, lo mismo que perecen los ignorantes y necios, y legan sus riquezas a extraños. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,38-40 En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros». Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. A propósito de las palabras de Jesús en este evangelio, y quizá yendo un poco más lejos, hoy no encontramos con muchas personas que sin oír a Jesús y sin meterle en su vida, realizan obras buenas, obras que están de acuerdo con el evangelio: aman, perdonan, son justas, son limpios de corazón… No nos tiene que chocar esta situación, porque siguen su naturaleza humana, la que Dios nos ha dado a todos. Jesús en sus palabras, en sus indicaciones nunca va en contra de lo que nos dicta nuestra naturaleza humana. Lo que sí hace es ir un poco más allá. No solamente nos dice que tenemos que amar, sino que nos pide amar hasta los enemigos, no nos dice solo que hay que perdonar, sino que debemos perdonar siempre, hasta setenta veces siete… Naturaleza humana y Jesús con su evangelio van en la misma línea, pero Jesús llega un poco más allá. Desde aquí nos es más fácil entender sus palabras en el evangelio de hoy: “El que no está contra nosotros está a favor nuestro”. |
24-feb-2022 16:35
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Jueves. 24 de febrero de 2022. Beata Ascensión Nicol Goñi. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 5,1-6: Atención, ahora, los ricos: llorad a gritos por las desgracias que se os vienen encima. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos se han apolillado. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y su herrumbre se convertirá en testimonio contra vosotros y devorará vuestras carnes como fuego. ¡Habéis acumulado riqueza... en los últimos días! Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos, el que vosotros habéis retenido, está gritando, y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor del universo. Habéis vivido con lujo sobre la tierra y os habéis dado a la gran vida, habéis cebado vuestros corazones para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis asesinado al inocente, el cual no os ofrece resistencia. Salmo de hoy Sal 48,14-15ab.15cd-16.17-18.19-20 R/. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Este es el camino de los confiados, el destino de los hombres satisfechos: son un rebaño para el abismo, la muerte es su pastor. R. Bajan derechos a la tumba; se desvanece su figura, y el abismo es su casa. Pero a mí, Dios me salva, me arranca de las garras del abismo. R. No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él. R. Aunque en vida se felicitaba: «Ponderan lo bien que lo pasas», irá a reunirse con la generación de sus padres, que no verán nunca la luz. R. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,41-50 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”. Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga. Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros». Comentario al Evangelio del día. Fray Emilio García Álvarez O.P. Uno de los más grandes pecados de que habla el Evangelio es el escándalo. Pone en peligro el seguimiento que otros quieren vivir con Jesús, les hace dudar de su camino. Esto no se puede hacer impunemente; es demasiado grave. Jesús advierte de que el juicio de Dios sobre el que escandaliza será severo. Esa es la razón de las exigencias tan duras que propone Jesús al que se siente tentado a escandalizar. Se trata de arrancar de raíz todo aquello que lleva a obrar así. Seguramente su propuesta tiene algo de metafórico: no hace falta cortarse ningún miembro ni sacarse ningún ojo, literalmente hablando. Pero sí hace falta cambiar profundamente el interior de cada uno: eliminar la voluntad de dominio (simbolizada por el poder de la mano, por la firmeza del pie), o erradicar la ambición egoísta (el ojo que espía a los demás, la mirada que los paraliza). En otras palabras, es necesario renunciar a someter a otros a los propios criterios o deseos, y hay que estar dispuestos a compartir con ellos los grandes valores de la vida y los mejores sueños para el porvenir de la humanidad. Cuando te propones algo, ¿tienes en cuenta las consecuencias que puede tener para los demás lo que tú hagas? Ante una iniciativa que surge esperanzadora en torno tuyo, ¿estás dispuesto a sumarte a ella y aportar lo mejor de ti mismo, dejando en un segundo plano tus propios intereses? |
25-feb-2022 16:13
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Viernes. 25 de febrero de 2022. San Néstor. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 5,9-12: Hermanos, no os quejéis los unos de los otros, para que no seáis condenados; mirad: el juez está ya a las puertas. Hermanos, tomad como modelo de resistencia y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor; mirad: nosotros proclamamos dichosos a los que tuvieron paciencia. Habéis oído hablar de la paciencia de Job y ya sabéis el final que le concedió el Señor, porque el Señor es compasivo y misericordioso. Y sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni hagáis otro tipo de juramento; que vuestro sí sea sí, y vuestro no, no, para que no caigáis bajo condena. Salmo de hoy Sal 102,1-2.3-4.8-9.11-12 R/. El Señor es compasivo y misericordioso Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre. Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/. Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura. R/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. R/. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre los que le temen; como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,1-12 En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino y según su costumbre les enseñaba. Acercándose unos fariseos, le preguntaban para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?». Él les replico: «Qué os ha mandado Moisés?». Contestaron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla». Jesús les dijo: «Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre». En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio». Comentario al Evangelio del día. Dominicas de Daroca Marcos nos dice que Jesús se marchó a Judea y a Transjordania y que la gente, cuando lo veía, acudía a él, y él les enseñaba. Los fariseos, para tentarle, le tienden una trampa con esta pregunta, “¿le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?” el les replicó: “¿Qué os ha mandado Moisés?”. Contestaron: “Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio”. Jesús les dijo, “por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio no era así” Hoy es un poco difícil comprender este pasaje del evangelio, aunque lo dice muy claro. “Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre”. ¿Que no puede un hombre separarse de su mujer?, ¿por qué? Si le hiciéramos hoy esta pregunta a Jesús, nos respondería igual que a los fariseos: por vuestra terquedad, por vuestra falta de fe, por vuestra falta de amor, por eso se permiten las separaciones. El amor nos une, la falta de amor nos separa. ¿Nosotros los cristianos estamos de acuerdo con lo que nos dice el Señor en el evangelio, o por el contrario, nos ponemos de parte de los que dicen que se les ha acabado el amor? Reflexionemos en el daño que hace a la sociedad la desunión de las familias, ya estamos cosechando sus frutos. |
26-feb-2022 19:37
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Sábado. 26 de febrero de 2022. San Fasutiniano. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol Santiago 5,13-20: Queridos hermanos: ¿Está sufriendo alguno de vosotros? Rece. ¿Está contento? Cante. ¿Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que recen por él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo y el Señor lo restablecerá; y si hubiera cometido algún pecado, le será perdonado. Por tanto, confesaos mutuamente los pecados y rezad unos por otros para que os curéis: mucho puede la oración insistente del justo. Elías era semejante a nosotros en el sufrimiento, y rezó insistentemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Volvió a rezar, y el cielo dio la lluvia y la tierra produjo su fruto. Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que quien convierte a un pecador de su extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados. Salmo de hoy Sal 140,1-2.3.8 R/. Suba, Señor, mi oración como incienso en tu presencia. Señor, te estoy llamando, ven deprisa, escucha mi voz cuando te llamo. Suba mi oración como incienso en tu presencia, el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde. R/. Coloca, Señor, una guardia en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios. Señor Dios, mis ojos están vueltos a ti, en ti me refugio, no me dejes indefenso. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,13-16 En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él». Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos. Comentario al Evangelio del día. Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P. Nacer de nuevo En el camino hacia Jerusalén Jesús va enseñando a sus discípulos sobre el servicio a los pobres, la indisolubilidad del matrimonio, el desprendimiento de las riquezas, el sentido del poder como servicio a los demás etc. Por ello, el Señor acude ahora a dar acogida a los niños porque es preciso hacerse como ellos para entrar en el Reino, para ser capaces de acoger el Reino. El reino de Dios se acepta, se recibe gratis. No se consigue a fuerza de méritos o de inteligencia, porque nos supera infinitamente. Por eso sólo nos queda recibirlo como se recibe un regalo, como reciben los niños todo lo que se les da. Ésta es la gran cualidad de los niños: están abiertos a todo lo bueno que se les ofrece. Sobre todo se dejan querer. Ése es su encanto A nosotros los adultos nos cuesta mucho ponernos en esa actitud de acogida de lo que los demás, y Dios, sobre todo, pueden y quieren ofrecernos. Nosotros vamos por la vida apoyados en nuestras cualidades, en nuestros intereses, en nuestras ideas, que nos parecen son siempre las mejores, en nuestro prestigio personal o en nuestra situación social. Pidamos al Señor no quedarnos encerrados en nosotros mismos, sino ser capaces de abrirnos a las riquezas del reino de Dios. |
27-feb-2022 16:47
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Domingo. 27 de febrero de 2022. VIII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del libro del Eclesiástico 27, 4-7 Cuando se agita la criba, quedan los desechos; así, cuando la persona habla, se descubren sus defectos. El horno prueba las vasijas del alfarero, y la persona es probada en su conversación. El fruto revela el cultivo del árbol, así la palabra revela el corazón de la persona. No elogies a nadie antes de oírlo hablar, porque ahí es donde se prueba una persona. Salmo Sal 91 R. Es bueno darte gracias, Señor. Es bueno dar gracias al Señor y tocar para tu nombre, oh Altísimo; proclamar por la mañana tu misericordia y de noche tu fidelidad. R/. El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano: plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. R/. En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, mi Roca, en quien no existe la maldad. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 54-58 Hermanos: Cuando esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: «La muerte ha sido absorbida en la victoria. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, muerte, tu aguijón?». El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado, la ley. ¡Gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! De modo que, hermanos míos queridos, manteneos firmes e inconmovibles. Entregaos siempre sin reservas a la obra del Señor, convencidos de que vuestro esfuerzo no será vano en el Señor. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 39-45 En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: «¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano. Pues no hay árbol bueno que dé fruto malo, ni árbol malo que dé fruto bueno; por ello, cada árbol se conoce por su fruto; porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El hombre bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque de lo que rebosa el corazón habla la boca». Comentario al Evangelio del día. Fray Julián de Cos Pérez de Camino O.P. En cierta ocasión, Jesús dijo que «no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni nada oculto que no haya de saberse» (Mt 10,26). De esto nos hablan –entre otras cosas– las lecturas que hemos escuchado. En tiempos de Jesús, como en la actualidad, la apariencia era muy importante. Pero la apariencia no es más que una careta que nos ponemos para ocultar lo que realmente somos. Quizás, esa careta nos la ponemos cuando entramos en la oficina para trabajar, cuando nos juntamos con nuestros amigos para pasar la tarde o cuando acudimos a Misa los domingos por la mañana. Y al regresar a la intimidad de nuestro hogar nos la quitamos, y entonces volvemos a ser nosotros mismos. Es decir, la careta no es más que un engaño. Y éste, antes o después, acaba siendo descubierto. Todos conocemos a personas muy preocupadas en perfeccionar su apariencia para dar una mejor imagen, intentando que no se note el engaño. Pero no sólo caen en esta tentación algunos políticos y personajes públicos: nosotros mismos también estamos tentados a hacerlo. Es decir, en lugar de esforzarnos en mejorar interiormente para ofrecer a los demás lo mejor de nosotros mismos, a veces, quizás, dedicamos ese esfuerzo en mejorar exteriormente, para así aparentar ser buenas personas. Jesús sabía que eso era algo muy normal entre los personajes más prominentes de su época, tanto a nivel político como a nivel social y religioso. Y no quería que sus discípulos siguieran ese camino de falsedad. Quería que ellos fueran realmente buenas personas, sabias y caritativas, no que lo aparentaran. Deseaba eso no sólo porque lo oculto acaba conociéndose en algún momento, sino, sobre todo, porque quería que fueran auténticos santos que viviesen el Reino de Dios y lo difundiesen por el mundo. Pensemos que para vivir el Reino de Dios no valen nada las apariencias, por muy sofisticadas que sean. De nada sirve aparentar que se ama si se quiere vivir aquí y ahora, realmente, en el amor. Pues bien, Jesús veía cómo Judas Iscariote a veces actuaba como si estuviese por encima de Él, es decir, por encima de su Maestro, llegando incluso a venderle al Sanedrín (cf. Mt 26,14-16). Y san Pedro pretendió corregirle, como pasó yendo de camino a Jerusalén, cuando le dijo a Jesús que no fuera allí porque le iban a matar. Y entonces Jesús se vio obligado a reprenderle (cf. Mt 16,22-23). De ahí que Jesús dijera en el pasaje que hoy hemos escuchado, refiriéndose a los maestros en general: «No está el discípulo sobre su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro» (Lc 6,40). Jesús también observó que algunos de sus discípulos, en lugar de madurar interiormente, corrigiendo su propio egoísmo y sus otros defectos espirituales, preferían echar en cara a los demás sus defectos. A estos discípulos Jesús les aconsejaba que primero se examinasen interiormente y que eliminasen las «vigas» que había en su corazón. Sólo así, con un corazón limpio, podrían vivir el Reino de Dios y ayudar a otros a madurar. Pero sobre todo Jesús les advertía de que sólo viven el Reino de Dios aquellos que dan buenos frutos, es decir, las personas que, caritativamente, hacen el bien a los demás. Y para dar buenos frutos de nada sirve la apariencia «porque no se recogen higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos» (Lc 6,44). Todos sabemos por experiencia que, por mucho que una persona aparente ser caritativa, si en realidad es egoísta, se le nota claramente en algunos detalles de su vida cotidiana. Y asimismo, podemos ver fácilmente cuándo una persona es realmente caritativa. Basta con observar sus buenos frutos. Y aquí llegamos al meollo de la cuestión: «de lo que rebosa el corazón habla la boca» (Lc 6,45). Efectivamente, quien tiene un buen corazón, de su boca brota sabiduría y amor. Sin embargo, quien se ha esforzado en mejorar su apariencia, descuidando su interior, antes o después, de su corazón rebosará la maldad que hay en él. Y con un corazón así es imposible vivir el Reino de Dios, es decir, es imposible ser realmente feliz. Sabemos que mucha gente, buscando la felicidad, se gasta una gran cantidad de dinero –a veces endeudándose– para tener un lujoso auto, una cara sin arrugas y una piscina a la que invitar a sus amistades. Pero hay otros engaños mucho más sutiles en los que nosotros podemos caer. En los grupos y comunidades cristianas a veces nos topamos con personas que, buscando integrase y ser valorados, se esfuerzan en imitar a las buenas personas en su forma de vestir, hablar y gesticular, pero se niegan a madurar interiormente, conservando en su corazón algunos vicios y malos pensamientos que les aportan placer y una cierta seguridad. Todos conocemos a alguien así. Quizás, también nosotros mismos hayamos caído alguna vez en esta tentación, y de ese modo hemos descubierto que es un camino que nos conduce a la frustración y la tristeza. En conclusión, el Evangelio se vive, no se finge. El aspecto exterior no nos abre las puertas del Reino de Dios. La apariencia sólo da una felicidad pequeña y momentánea. Así pues, preocupémonos en madurar interiormente, eliminando en nuestro corazón todo aquello que nos aleja de Dios. Sólo así seremos generosos y caritativos. En definitiva, sólo así seremos realmente felices. |
28-feb-2022 16:10
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Lunes. 28 de febrero de 2022. S. ROMANO. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9 Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor, Jesucristo, que, por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha regenerado para una esperanza viva; para una herencia incorruptible, intachable e inmarcesible, reservada en el cielo a vosotros, que, mediante la fe, estáis protegidos con la fuerza de Dios; para una salvación dispuesta a revelarse en el momento final. Por ello os alegráis, aunque ahora sea preciso padecer un poco en pruebas diversas; así la autenticidad de vuestra fe, más preciosa que el oro, que, aunque es perecedero, se aquilata a fuego, merecerá premio, gloria y honor en la revelación de Jesucristo; sin haberlo visto lo amáis y, sin contemplarlo todavía, creéis en él y así os alegráis con un gozo inefable y radiante, alcanzando así la meta de vuestra fe: la salvación de vuestras almas. Salmo de hoy Sal 110, 1-2. 5-6. 9ab y 10c R. El Señor recuerda siempre su alianza. Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. R/. Él da alimento a los que lo temen recordando siempre su alianza. Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles. R/. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza. Su nombre es sagrado y temible. La alabanza del Señor dura por siempre. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-27 En aquel tiempo, cuando salta Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: -«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: -« ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» Él replicó: -«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: -«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.» A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: -«¡ Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios! » Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: -«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Ellos se espantaron y comentaban: -«Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: -«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.» Comentario al Evangelio del día. D. Félix García O.P. Es un joven, un perfecto judío, quien se acerca Jesús. Cumple fielmente todos los mandamientos desde niño, entra dentro de los estándares de los fieles judíos practicantes, pero no encuentra seguridad en su salvación final. A este joven le preocupa su propia seguridad de salvación. Sabe que cumple todas las normas religiosas desde siempre, pero le falta seguridad, le falta fe. Quiere “comprar” la seguridad de la salvación y puede que esté dispuesto a pagar por ella, pero Jesús pide un precio excesivo, ¡le pide todo! Es realmente difícil para un rico entrar en el reino de los cielos. No importa el nivel de su riqueza, no es necesario que sea cuantiosa, sino que tengamos el corazón firmemente agarrado a ella y nos cueste compartirla. Los ricos echan en el cepillo del templo grandes cantidades mientras la pobre viuda solamente echa unos céntimos, sin embargo Jesús alabará a esta pobre mujer porque comparte todo lo que tiene, mientras los ricos, prestos a grandes donativos, siempre van a dar lo que les sobra, no lo que necesitan los demás. Tienen su corazón donde está lo importante para sus vidas, y lo importante no son los prójimos, sino los propios bienes, la propia seguridad. Muchos tenemos una riqueza, puede que muy pequeña, pero que nos impide ser generosos, que nos ata con esas cuerdas invisibles que nos obligan a estar sometidos a ella. Cierto será difícil que nos salvemos por nuestros propios medios o méritos, pero esto lo sabemos todos: no somos nosotros los que nos salvamos, sino Dios quien nos salva. Es él quien nos regala la salvación. Es él quien nos conduce de la mano a su reino, y lo hace gratuitamente y solo nos pide a cambio que confiemos en él, creamos en él y seamos felices. Si vamos asidos a la mano de Dios, si no nos soltamos, viviremos felices porque el Reino de Dios ya estará en nosotros, y la riqueza dejará de tener alguna importancia para nosotros y no nos costará desprendernos de ella. ¿Estamos dispuestos a renunciar a todo, incluso a nosotros mismos, para seguir a Jesús? |
01-mar-2022 16:09
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Martes. 1 de marzo de 2022. San Albino. Primera lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 10-16 Queridos hermanos: Sobre la salvación de las almas estuvieron explorando e indagando los profetas que profetizaron sobre la gracia destinada a vosotros tratando de averiguar a quién y a qué momento apuntaba el Espíritu de Cristo que había en ellos cuando atestiguaba por anticipado la pasión del Mesías y su consiguiente glorificación. Y se les reveló que no era en beneficio propio, sino en el vuestro por lo que administraban estas cosas que ahora os anuncian quienes os proclaman el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo enviado desde el cielo. Son cosas que los mismos ángeles desean contemplar. Por eso, ceñidos los lomos de vuestra mente y, manteniéndoos sobrios, confiad plenamente en la gracia que se os dará en la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis a las aspiraciones que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. Al contrario, lo mismo que es santo el que os llamó, sed santos también vosotros en toda vuestra conducta, porque está escrito: «Seréis santos, porque yo soy santo». Salmo de hoy Sal 97, 1. 2-3ab. 3c-4 R. El Señor da a conocer su salvación. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/. El Señor da a conocer su salvación, revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/. Los confines de la tierra han contemplado la salvación de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 28-31 En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros». Comentario al Evangelio del día. Hna. María Ferrández Palencia, OP El Evangelio de este día se sitúa en el contexto del camino que Jesús emprende hacia Jerusalén, con sus discípulos; el camino hacia la cruz. En ese camino Jesús quiere ir enseñando a los suyos qué significa y qué implica seguirle. El relato de hoy se encuentra justo a continuación del diálogo de Jesús con una persona que desea encontrar el camino de la Vida y quiere saber qué es lo que tiene que hacer. Es una persona cumplidora de la Ley, pero se siente apegada a sus bienes, que debían ser muchos, y por ello incapaz de aceptar la invitación de Jesús a desprenderse de sus riquezas para poner toda su confianza en Él, que es en definitiva el fundamento del seguimiento. Descubrimos en el texto de hoy las reacciones tan distintas que ante este hecho tienen los discípulos y tiene Jesús. Los discípulos siguen anclados en una mentalidad de “la recompensa al mérito” y por eso, frente a la incapacidad del hombre rico, ellos se sienten orgullosos de sí por “haberlo dejado todo” para seguir a Jesús. ¿Cómo no esperar por parte del Señor el premio a su entrega? Al lado de esta reacción, tan humana, tan nuestra, descubrimos la de Jesús que mira con cariño a esa persona que se aleja de Él y que además se va entristecida; que nos hace consciente del difícil camino de la libertad interior frente a todo lo que nos ata, si sólo nos apoyamos en nuestras fuerzas; que nos abre a la desmesura del don de Dios, que nunca es proporcional a nuestra entrega y que nos descoloca ya que para Él, en su misericordia infinita, “muchos últimos serán primeros y muchos primeros últimos” ;que nos reorienta la visión para descubrir que ganar, en realidad, no es tener más de lo mismo, sino entrar en una dinámica de relaciones con los otros, con uno mismo, con Dios y con la creación que pasa por vivir desde el servicio y la entrega de sí, y esto implica con frecuencia conflicto y dificultades, implica asumir la cruz que nos llega cuando tratamos de vivir en autenticidad, desde el amor. |
02-mar-2022 16:20
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Miércoles. 2 de marzo de 2022. Miércoles de ceniza. Primera lectura Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18 Ahora —oráculo del Señor—, convertíos a mí de todo corazón, con ayunos, llantos y lamentos; rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor, que se arrepiente del castigo. ¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y libación para el Señor, vuestro Dios! Tocad la trompeta en Sion, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho; salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan: «Ten compasión de tu pueblo, Señor; no entregues tu heredad al oprobio ni a las burlas de los pueblos». ¿Por qué van a decir las gentes: «Dónde está su Dios»? Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo. Salmo de hoy Sal 50, 3-4. 5-6ab. 12-13. 14 y 17 R/. Misericordia, Señor, hemos pecado Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado. Contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad en tu presencia. R/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme. No me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/. Segunda lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5, 20 – 6, 2 Hermanos: Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él. Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé». Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Lo central del cristiano es seguir a Cristo, porque él nos ha convencido que es el único camino que lleva a la vida, a la vida en abundancia: “ven y sígueme”. Todo lo que hagamos, incluyendo nuestras prácticas cuaresmales, tiene la finalidad de no desviarnos y mantenernos firmes en el seguimiento de Jesús. En el evangelio de hoy, Jesús nos enseña cómo debemos practicar la limosna, la oración y el ayuno, que se resume en sus palabras: “Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial” Así debe ser nuestro actuar. Hemos tenido la experiencia de sentir el gran amor que Jesús nos tiene. Y amor con amor se paga. El amor a Jesús es lo que nos tiene que mover a hacerle caso, no buscar nunca el aplauso del “público”. “Permaneced en mi amor”, sabiendo que lo que él nos pide siempre es lo mejor para nosotros, para encontrar el sentido y la alegría de vivir. |