Lecturas del día.
15-oct-2021 15:42
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Viernes. 15 de octubre de 2021. Santa Teresa de Jesús. Primera lectura Lectura del libro del Eclesiástico 15, 1-6 Así obra el que teme al Señor, el que observa la ley alcanza la sabiduría. Ella le sale al encuentro como una madre y lo acoge como una joven esposa. Lo alimenta con pan de inteligencia y le da a beber agua de sabiduría. Si se apoya en ella, no vacilará, si se aferra a ella, no quedará defraudado. Ella lo ensalzará sobre sus compañeros y en medio de la asamblea le abrirá la boca. Lo llenará del espíritu de sabiduría y de inteligencia y lo revestirá con un vestido de gloria. Encontrará gozo y corona de júbilo, y un hombre eterno recibirá en herencia. Salmo Sal 88, 2-3. 6-7. 8-9. 16-17. 18-19 R/. Contaré eternamente las misericordias del Señor Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno», más que el cielo has afianzado tu fidelidad. R/. El cielo proclama tus maravillas, Señor, y tu fidelidad, en la asamblea de los ángeles. ¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? ¿Quién como el Señor entre los seres divinos? R/. Dios es temible en el consejo de los ángeles, es grande y terrible para toda su corte. Señor de los ejércitos, ¿quién como tú? El poder y la fidelidad te rodean. R/. Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro; tu nombre es su gozo cada día, tu justicia es su orgullo. R/. Porque tú eres su honor y su fuerza, y con tu favor realzas nuestro poder. Porque el Señor es nuestro escudo, y el Santo de Israel nuestro rey. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30 En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Comentario al Evangelio del día. Fray Alexis González de León O.P. Cuando me diagnosticaron cáncer de colon surgía en mi interior un sentimiento dual; por un lado, la confusión del momento, por otro lado, la calma con la que viví todo el proceso de la enfermedad. La confusión fue mayor, cuando me anunciaron que me debía volver a operar por metástasis en el hígado, dos y tres ocasiones. Por un momento llegué a ponerle nombre a mi enfermedad. La llamé Viridiana, haciendo memoria de la película de Luis Buñuel. La enfermedad oncológica se había presentado en mi vida para debilitarme, y yo iniciaba un proceso contrario para fortalecerme. Vinieron a mí, como las palabras más apropiadas a mi situación, las que recoge Mateo: 11,28-30: “En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo: «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera»”. En mis momentos de soledad contemplaba sereno un Cristo yacente de Gregorio Fernández que está en la iglesia de San Pablo de Valladolid. Aceptaba la enfermedad y la lucha, pero había algo que protestaba en mi interior: “¡No podía morir antes que mi madre!”. Me rebelaba profundamente, pero al igual que Jesús en el monte de los olivos deseaba que pasara de mí este cáliz de amargura; y a pesar de todo, me lancé a la confianza en Dios, y expresé sus mismas palabras “que se cumpla tu voluntad”. En el momento presente doy gracias a Dios por la oportunidad de vivir alejado de Viridiana, y recuerdo las escenas de sanación cuando Jesús curaba a los enfermos. No deja de ser una experiencia de fe, el hecho de sentirme salvado por el momento. El Yacente tiene su pecho herido, con cicatriz abierta, lo que antes era un ostensorio que contenía la Sagrada Forma, me permite pensar en la idea de que la muerte contiene la vida, una idea expresada en el Evangelio de Juan “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él” (Jn 14,23-29). De alguna manera, la calma con la que viví todo mi proceso oncológico, me hizo comprender que Dios habitaba en mí como en aquel cuerpo abandonado. No había soledad, su misión seguía siendo la misma: “Al abatido una palabra de aliento” (Is., 50, 4-7). Sin darme cuenta, identifiqué las dos operaciones que me realizaron con este Cristo. El abatido era mi persona, mi cuerpo, mi juventud. Recibía la vida nuevamente, cuando miraba la cicatriz de la lanza que sustituyó al tabernáculo de este Cristo Yacente. Ahora comprendo con mayor profundidad la expresión que Jesús decía a sus discípulos: “quien quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt. 16, 24-28) Toda esta identificación nos da razones para la esperanza, para situarnos en el amor que Dios nos ha tenido, y encontrar en el Hijo de Dios, ese amor con el que nos expresó la cercanía de Dios. |
16-oct-2021 15:10
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Sábado. 16 de octubre de 2021. Santa Margarita María de Alcoque. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4,13. 16-18 Hermanos: No por la ley sino por la justicia de la fe recibieron Abrahán y su descendencia la promesa de que iba a ser heredero del mundo. Por eso depende de la fe, para que sea según gracia; de este modo, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la que procede de la ley, sino también para la que procede de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Según está escrito: «Te he constituido padre de muchos pueblos»; la promesa está asegurada ante aquel en quien creyó, el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no existe. Apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: «Así será tu descendencia». Salmo Sal 104,6-7.8-9.42-43 R/. El Señor se acuerda de su alianza eternamente. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra. R/. Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac. R/. Porque se acordaba de la palabra sagrada qué había dado a su siervo Abrahán, sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 8-12 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Todo aquel que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios, pero si uno me niega ante los hombres, será negado ante los ángeles de Dios. Todo el que diga una palabra contra el Hijo del hombre podrá ser perdonado, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de cómo o con qué razones os defenderéis o de lo que vais a decir, porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir». Comentario al Evangelio del día. Monasterio Sta. María la Real - MM. Dominicas Lucas en este evangelio nos invita a pararnos a reflexionar y orar varios puntos importantes para nuestra vida de creyentes. Un primer punto sería el reconocer a Jesús. Saber comprometernos con Él ante todos los hombres sin avergonzarnos, sin callarnos que somos sus seguidores, que creemos en su vida y no negándole por esos miedos o vergüenzas; o quizás como muchos puedan pensar, que ser cristianos es un engaño, una mentira de siglos. Y tantas y tantas cosas en contra de Cristo. Y ante eso cuantas veces no callamos, agachamos la cabeza y miramos para otro lado. ¡Cómo sale nuestra cobardía en vez de mirar de frente, con fuerza y valentía y reconocer que somos creyentes, y que sin Dios no somos nada! Nos callamos por miedo, tapamos lo que nuestro corazón siente por Dios, y le negamos pensando que como Dios es misericordioso Él no nos negará. Pero para que eso no ocurra debemos dar un fuerte y fiel testimonio de nuestra entrega y amor a Cristo en nuestras vidas y así estaremos siempre en comunión con Él. Otro de los puntos o invitaciones que se nos hace en este evangelio es reconocer al Espíritu Santo en nosotros viendo el paso de Dios en nuestras vidas. Ver y reconocer lo que Dios va haciendo en nosotros, en nuestro mundo tan aislado de Él y a la vez tan necesitado de Dios. Si blasfemamos contra el Espíritu estaremos renegando de Él, nos estaremos resistiendo a su obra, a su gracia. El espíritu es quien nos guía, quien nos da la fuerza para ir por nuestro mundo proclamando la Buena Noticia. Y por último aunque sea repitiendo un poco, Jesús nos pide nuestra confianza en Él, nos pide que no tengamos miedo de ser sus testigos, pensemos en cuántos mártires ha habido y continúan dando su vida por él, con valor, con firmeza e incluso con alegría de ser Cristianos. Con Él lo tenemos todo, y no nos damos cuenta del gran privilegio el regalo de sentirnos amados por Dios. ¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué callarnos? Y ahora tomo unas palabras del Hermano Rafael Arnaiz, que nos pueden servir y ayudar mucho: «Aquel que me defienda delante de los hombres, el Hijo del hombre le defenderá ante los ángeles» (Lc 12, 8-12).¡Qué hipocresía decir que nada tiene, el que tiene a Dios! ¡Sí!, ¿por qué callarlo? ¿Por qué ocultarlo? ¿Por qué no gritar al mundo entero, y publicar a los cuatro vientos, las maravillas de Dios? ¿Por qué no decir a las gentes, y a todo el que quiera oírlo? ¿Ves lo que soy? ¿Veis lo que fui? ¿Veis mi miseria arrastrada por el fango? Pues no importa, maravillaos, a pesar de todo, yo tengo a Dios, Dios es mi amigo, que se hunda el sol, y se seque el mar de asombro…, Dios a mí me quiere tan entrañablemente, que si el mundo entero lo comprendiera, se volverían locas todas las criaturas y rugirían de estupor. Más aún todo eso es poco. Dios me quiere tanto que los mismos ángeles no lo comprenden. ¡Qué grande es la misericordia de Dios! ¡Quererme a mí, ser mi amigo, mi hermano, mi padre, mi maestro, ser Dios y ser yo lo que soy!”. |
17-oct-2021 15:21
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Domingo. 17 de octubre de 2021. XXIX Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Profeta Isaías 53, 10-11 EL Señor quiso triturarlo con el sufrimiento, y entregar su vida como expiación: verá su descendencia, prolongará sus años, lo que el Señor quiere prosperará por su mano. Por los trabajos de su alma verá la luz, el justo se saciará de conocimiento. Mi siervo justificará a muchos, porque cargó con los crímenes de ellos. Salmo Sal. 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 R: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti La palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. R/. Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, en los que esperan su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R/. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16 Hermanos: Ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios, mantengamos firme la confesión de fe. No tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado. Por eso, comparezcamos confiados ante el trono de la gracia, para alcanzar misericordia y encontrar gracia para un auxilio oportuno. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 10, 35-45 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que nos hagas lo que te vamos a pedir». Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?». Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda». Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿podéis beber el cáliz que yo he de beber, o bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?». Contestaron: «Podemos». Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y seréis bautizados con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado». Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, llamándolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos». Comentario al Evangelio del día. Fr. José Mª Viejo Viejo O.P. La coherencia de la fe cristiana contrasta con la actitud de los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que pretenden ocupar los primeros puestos en la gloria de Jesús, lo que motiva la intervención del Señor con la correspondiente catequesis. Esta escena aparece en Mateo (20,20-28) y en Marcos y está precedida por el tercer anuncio de la pasión del Señor (Mt 20,17-19; Mc 10,32-34), con el que el Señor avisa e instruye a sus discípulos de lo que está por venir: «El Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas; lo condenarán a muerte… y lo matarán; pero a los tres días resucitará» (Mc 10,33-34). En tal situación resulta sorprendente la petición de Santiago y de Juan pidiendo puestos de honor en el reino que suponen inmediato. Las primeras palabras de Jesús son decisivas, pero no fueron comprendidas por los dos hermanos, pues el Señor les dice: «No sabéis lo que pedís» (Mc 10,38), para explicarles a continuación que tal puesto ya está reservado (cf. Mc 10,40). A primera vista parece que los dos hermanos han sido puestos en evidencia por el Señor frente a los demás discípulos. Pero no es así, dado que «los otros diez» se indignaron contra Santiago y Juan por haber expresado su petición, cosa que en el fondo parece ser la aspiración de todos ellos, dado que el Señor les explica el contraste existente entre los poderosos de este mundo, que tiranizan y oprimen a los demás con tal de mantenerse en el poder, y por otra parte el estilo del reino de Dios, que parece ser paradójico, puesto que el Señor explica a todos sus discípulos que «el que quiera ser grande… que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos» (Mc 10,43-44). Las palabras del Señor hemos de tomarlas muy en serio, porque son la clave de lectura de la enseñanza que propone a todos sus discípulos. Entendamos bien que el punto de comparación no es una bonita idea ni consiste en bonitas palabras, sino que la enseñanza que Jesús propone a todos sus discípulos la presenta a partir de su propio ejemplo, dado que les dice: «El Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos» (Mc 10,45). Esta es la enseñanza que todos los cristianos tenemos que aprender y tratar de practicar cada día en relación con las personas con quienes vivimos. Tal enseñanza no es difícil de entender. La dificultad está en llevarla a la práctica, pues para conseguirlo tenemos que dejar atrás nuestro arrogante y engreído «yo», ese «yo» que todos llevamos muy arraigado dentro de nosotros, como ponen de manifiesto los dos hermanos, Santiago y Juan, y los demás discípulos. A todo discípulo le corresponde la tarea de aprender, no tanto teorías sino más bien la realidad de la vida, y tal realidad, tratándose de la vida cristiana, se concretiza en el servicio a las demás personas, tomando siempre como punto de referencia al mismo Jesucristo, quien, siendo de condición divina… se despojó de su rango… y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Fil 2,6-8). La vida cristiana no conoce más camino que el servicio a las demás personas, el «único» camino, sencillamente porque es el que ha recorrido Jesucristo y el que nos ha enseñado a quienes acogemos su invitación para seguir sus pasos y gozar siempre de su compañía. |
18-oct-2021 15:29
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Lunes. 18 de octubre de 2021. San Lucas. Primera lectura Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 10-17b Querido hermano: Dimas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia; Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, pues me es útil para el ministerio. A Tíquico lo envié a Efeso. El manto que dejé en Tróade, en casa de Carpo, tráelo cuando vengas, y también los libros, sobre todo los pergaminos. Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le dará el pago conforme a sus obras. Guárdate de él también tú, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras. En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta! Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Salmo Sal 144,10-11.12-13ab.17-18 R/. Tus santos, Señor, proclaman la gloria de tu reinado Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R/. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-9 En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”». Comentario al Evangelio del día. Hna. Ana Belén Verísimo García OP Así, con ese ímpetu, envía Jesús a otros setenta y dos, de dos en dos. Aquellos que debían ir delante de Él. Así nos continúa enviando a nosotros, a los lugares a donde Él debe ir. Y nos envía con los mismos consejos y advertencias. Los pequeños detalles del saber llegar y saber salir de un lugar, de aceptar la acogida que se nos ofrece, de cómo debemos comportarnos… Pero también alertando que nos envía en medio de situaciones donde impera el mal, que no siempre seremos acogidos, ni nosotros ni el mensaje que llevamos con la vida y la palabra. Que no nos preocupemos… la paz reposará sobre aquellos que son gente de paz. Pongámonos en camino, con prontitud y lucidez en medio de las circunstancias en las cuales nos corresponde vivir la fe. El encuentro personal con Jesucristo nos alienta y fortalece. La llamada a participar de esta misión es honesta, pues no promete ninguna realidad utópica ni ideal. La fidelidad se criba en las dificultades. Dejemos resonar dentro de nosotros: “¡Poneos en camino!” |
19-oct-2021 15:13
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Martes. 19 de octubre de 2021. San Pablo de la Cruz. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,12.15b.17-19.20b-21 Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron... Si por el delito de uno solo murieron todos, con mayor razófl la gracia de Dios y el don otorgado en virtud de un hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos. Si por el delito de uno solo la muerte inauguró su reinado a través de uno solo, con cuánta más razón los que reciben a raudales el don gratuito de la justificación reinarán en la vida gracias a uno solo, Jesucristo. En resumen, lo mismo que por un solo delito resultó condena para todos, así también por un acto de justicia resultó justificación y vida para todos. Pues, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para que, lo mismo que reinó el pecado a través de la muerte, así también reinara la gracia por la justicia para la vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor. Salmo Sal 39,7-8a.8b-9.10.17 R/. Aquí estoy, Señor, para hacer tú voluntad Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios; entonces yo digo: «Aquí estoy». R/. «—Como está escrito en mi libro— para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas». R/. He proclamado tu justicia ante la gran asamblea; no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes. R/. Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan; digan siempre: «Grande es el Señor», los que desean tu salvación. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 35-38 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan,a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos». Comentario al Evangelio del día. D. Oscar Salazar, O.P. Este texto de Lucas se enmarca en las parábolas escatológicas de la vigilancia, muy común en las primeras comunidades cristianas. Es una vigilancia activa, de estar pendientes y aplicados, de no tener apegos a las cosas terrenales, de esperar fervorosos la llegada del Señor. La nueva vida a la que nos llama Jesús se desarrolla en esta atmósfera de confianza y espera. Si hemos sido agraciados con la benevolencia y la filiación divina, debemos participar y compartir esa gracia con los demás. Estamos llamados al amor de Dios, y en ese amor hacemos partícipes a todas las personas que conviven con nosotros. Vigilancia activa significa que tenemos puesto un ojo en el Padre y una mirada generosa en nuestros hermanos, en quienes comparten la vida con nosotros. También en los malos momentos, en las dificultades que la vida nos plantea. Dios está a nuestro lado y siempre podemos apoyarnos en esa fe para saber enriquecernos y enriquecer a quienes pueden apoyarnos. Estamos llamados a ser felices, pero no de forma individual y solitaria. Nuestra felicidad consiste en encontrar nuestra plenitud como personas, como hijos de Dios, pero hermanos de los demás. Por eso, el dolor, el sufrimiento o la desgracia ajena no puede dejarnos indiferentes. El dolor del mundo es nuestro dolor, del que Jesús vino a liberarnos. El mal del mundo es un problema a combatir, a desterrar, una lucha en que tenemos que implicarnos, porque Dios nos ha liberado para superar esa vieja humanidad. Con las lámparas encendidas, activos e implicados, esperamos la futura vida de Dios que nos trajo Jesús. ¡Que seamos capaces de vivir en ese amor comprometido que nos abre a Dios y nos realiza como fieles creyentes! |
20-oct-2021 15:36
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Miércoles. 20 de octubre de 2021. S. MARÍA BERTILLA BOSCARDIN Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6,12-18 Hermanos: Que el pecado no siga reinando en vuestro cuerpo mortal, sometiéndoos a sus deseos; no pongáis vuestros miembros al servicio del pecado, como instrumentos de injusticia; antes bien, ofreceos a Dios como quienes han vuelto a la vida desde la muerte, y poned vuestros miembros al servicio de Dios, como instrumentos de la justicia. Porque el pecado no ejercerá su dominio sobre vosotros: pues no estáis bajo ley, sino bajo gracia. Entonces, ¿qué? ¿Pecaremos, puesto que no estamos bajo ley, sino bajo gracia? ¡En absoluto! ¿No sabéis que, cuando os ofrecéis a alguien como esclavos para obedecerlo, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, para la justicia? Pero gracias sean dadas a Dios, porque erais esclavos del pecado, mas habéis obedecido de corazón al modelo de doctrina al que fuisteis entregados; liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia. Salmo Sal 123,1-3.4-6.7-8 R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor R/. Nuestro auxilio es el nombre del Señor. Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte —que lo diga Israel—, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros. R/. Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas impetuosas. Bendito el Señor, que no nos entregó en presa a sus dientes. R/. Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador; la trampa se rompió, y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,39-48 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá». Comentario al Evangelio del día. Fray Emilio García Álvarez O.P. Jesús habla muchas veces de la vigilancia, de la necesidad de estar atentos a hacer el bien en toda ocasión. Y pone dos ejemplos iluminadores: el dueño de una casa, que vigila para que no le roben por descuido; y el administrador de una propiedad, o el criado de alguna casa, que trata de ser siempre fiel a sus obligaciones para merecer el elogio por su comportamiento y no ser censurado por falta de responsabilidad. El primer ejemplo apunta a la incertidumbre de la hora en que vendrá el Señor. Nos invita a estar preparados, pues el Hijo del hombre llegará como juez de nuestros actos. No se trata de evitar sorpresas desagradables ante la gravedad de ese juicio (el Señor no está al acecho de nuestros fallos), sino de vivir convencidos de que Dios está constantemente presente entre nosotros y hacer siempre las cosas con el esmero que él merece. Ningún momento es menos relevante que otro para obrar el bien. El segundo ejemplo hace referencia a las responsabilidades en la comunidad. El encargado de alguna tarea, si es prudente, tratará de permanecer fiel en el desempeño de la misma hasta que el Señor venga. No ya por temor a ser castigado si no cumple con su deber, sino más bien por la conciencia que tiene de servir a los demás con lo mejor de sí mismo, sabiendo que todos los otros son sus hermanos. Para nosotros el único Señor es Jesús resucitado; todos los demás somos servidores y hermanos, cualquiera que sea el puesto que ocupemos. Y los que están situados más arriba tienen una mayor responsabilidad. “Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá”. A todos, sin embargo, se nos pide el máximo. No está más lleno el vaso que rebosa que el dedal que se derrama por los bordes. Ambos colman su capacidad. ¿Vivimos siempre pendientes del Señor, sin obsesión, pero sin pereza? ¿Servimos siempre con diligencia, sin agobio, pero sin desidia? |
21-oct-2021 15:32
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Jueves. 21 de octubre de 2021. Beato Pedro de Citta di Castello. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 19-23 Hermanos: Hablo al modo humano, adaptándome a vuestra debilidad natural: lo mismo que antes ofrecisteis vuestros miembros a la impureza y a la maldad, como esclavos suyos, para que obrasen la maldad, ofreced ahora vuestros miembros a la justicia, como esclavos suyos, para vuestra santificación. Pues cuando erais esclavos del pecado, erais libres n lo que toca a la justicia. ¿Y qué fruto obteníais entonces? Cosas de las que ahora os avergonzáis, porque conducen a la muerte. Ahora, en cambio, liberados del pecado y hechos esclavos de Dios, dais frutos para la santidad que conducen a la vida eterna. Porque la paga del pecado es la muerte, mientras que el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. Salmo Sal 1,1-2.3.4.6 R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos pero el camino de los impíos acaba mal. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 49-53 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Es probable que la primera vez que oímos a Jesús las palabras del evangelio de hoy, nos chocaron y extrañaron. Pero ahondando y profundizando en ellas caímos en la cuenta de que dicen la verdad y que Jesús acierta. Jesús sabe que su mensaje dirigido a todos los hombres es un mensaje que les alegra el corazón, que les lleva a vivir la vida con sentido y esperanza. Es como un fuego, y claro que Jesús desea que ese fuego, su mensaje iluminador y felicitante, llegue cuanto antes a todo el mundo, y les haga disfrutar de la vida. También es cierto que Jesús ha venido a traer división y no paz. Lo que ha venido es a traer la buena noticia de su evangelio que nos lleva a la alegría de vivir. Entendemos que Jesús provoca división, porque habrá personas que nos aceptan ni su mensaje ni su persona. |
22-oct-2021 15:11
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Viernes. 22 de octubre de 2021. S. JUAN PABLO II, PAPA Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 7, 18-24 Hermanos: Sé que lo bueno no habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer está a mi alcance, pero hacer lo bueno, no. Pues no hago lo bueno que deseo, sino que obro lo malo que no deseo. Y si lo que no deseo es precisamente lo que hago, no soy yo el que lo realiza, sino el pecado que habita en mí. Así, pues, descubro la siguiente ley: yo quiero hacer lo bueno, pero lo que está a mi alcance es hacer el mal. En efecto, según el hombre interior, me complazco en la ley de Dios; pero percibo en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo nuestro Señor! Salmo Sal 118,66.68.76.77.93.94 R/. Instrúyeme, Señor, en tus decretos Enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento, porque me fío de tus mandatos. R/. Tú eres bueno y haces el bien; instrúyeme en tus decretos. R/. Que tu bondad me consuele, según la promesa hecha a tu siervo. R/. Cuando me alcance tu compasión, viviré, y tu ley será mi delicia. R/. Jamás olvidaré tus mandatos, pues con ellos me diste vida. R/. Soy tuyo, sálvame, que yo consulto tus mandatos. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,54-59 En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Va a caer un aguacero”, y así sucede. Cuando sopla el sur decís: “Va a hacer bochorno”, y sucede. Hipócritas: sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, pues ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que es justo? Por ello, mientras vas con tu adversario al magistrado, haz lo posible en el camino por llegar a un acuerdo con él, no sea que te lleve a la fuerza ante el juez y el juez te entregue al guardia y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues la última monedilla». Comentario al Evangelio del día. Fr. José Antonio Solórzano Pérez O.P. Qué fácil resulta interpretar los fenómenos naturales, las señales del tiempo. Qué difícil interpretar los signos de los tiempos. Son tantos y tan variados, por no decir contradictorios… Los signos de los tiempos en que vivimos nos desconciertan. No sabemos a qué atenernos, hacia dónde dirigirnos. Se habla de la “mediocracia”, del gobierno de los mediocres que marcan la pauta de sociedades, instituciones, comunidades sociales y religiosas. Estamos instalados en el tiempo de la mediocridad y pobre de aquel que tenga atisbos de creatividad, de genialidad o de honradez y bondad… ¿Por qué no juzgas por ti mismo lo que es justo…?, dice Jesús en este texto. Dice bien “por ti mismo”, no esperando que el periodista de turno, el político encaramado, los tertulianos televisivos vociferantes, aporten algo de luz y verdad. Tener juicio ponderativo, valorativo, no está bien visto, corres el riesgo de la marginación. La mediocridad del rebaño se impone. Por eso Jesús invita a llegar a un acuerdo con el enemigo mientras se va de camino antes de llegar al juez; cultivar el diálogo donde ambas partes llegan a acordar (con el corazón y la mente lúcidas), la mejor manera de solucionar los conflictos. Por eso proliferan tantos manuales de gestión de resolución de conflictos. A veces nos enrocamos en nuestras posturas. A veces tenemos razón o razones que al otro no convencen, exponerlas con sabiduría paciente, puede llevar a buen término. Ello no significa sumisión o cesión de todo para que el otro quede por encima. No. Es enriquecimiento mutuo y sabiduría temporal. Debemos evitar el miedo que la mediocridad produce. Si claudicas, ya estás condenado. El mundo es de los osados, sabiendo que la genialidad o la aceptación de compromisos es peligroso. Pero, ¿qué no lo es en cristiano? Jesús lo sabía, pagó por ello y no se arredró. |
23-oct-2021 15:29
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Sábado. 23 de octubre de 2021. San Juan de Capistrano. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 1-11. Hermanos: No hay condena alguna para los que están en Cristo Jesús, pues la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que era imposible a la ley, por cuanto que estaba debilitada a causa de la carne, lo ha hecho Dios: enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y en orden al pecado, condenó el pecado en la carne, para que lajusta exigencia de la ley se cumpliera en nosotros, los que actuamos no de acuerdo con la carne, sino de acuerdo con el Espíritu. Pues los que viven según la carne desean las cosas de la carne; en cambio, los que viven según el Espíritu, desean las cosas del Espíritu. El deseo de la carne es muerte; en cambio el deseo del Espíritu, vida y paz. Por ello, el deseo de la carne es hostil a Dios, pues no se somete a la ley de Dios; ni puede someterse. Los que están en la carne no pueden agradar a Dios. Pero vosotros no estáis en la carne, sino en el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios habíta en vosotros; en cambio, si alguien no posee el Espíritu de Cristo no es de Cristo. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto por el pecado, pero el espíritu vive por la justicia. Y si el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó de entre los muertos a Cristo Jesús también dará vida a vuestros cuerpos mortales, por el mismo Espíritu que habita en vosotros. Salmo Sal 23,1-2.3-4ab.5-6 R/. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe, y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. R/. ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes, y puro corazón, que no confía en los ídolos. R/. Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Ésta es la generación que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9. En aquel momento se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús respondió: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos porque han padecido todo esto? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre en Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera». Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: “Ya ves, tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a perjudicar el terreno?”. Pero el viñador respondió: “Señor, déjala todavía este año y mientras tanto yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto en adelante. Si no, la puedes cortar”». Comentario al Evangelio del día. Monjas Dominicas Contemplativas Lucas en este texto nos ayuda a reflexionar en la llamada de Jesús a nuestra propia conversión, no por mero capricho, sino porque nos ama y sabe que sólo en Dios está el camino de la verdadera felicidad. Jesús sigue hablando y preparando el Reino de Dios, pero para ello, necesita que las personas cambiemos, que seamos capaces de reorientar nuestra actitud y forma de vida, para crear un mundo mejor, más humano y más fraterno. No acabamos de tomar conciencia de que tenemos que sembrar la paz, el amor y la justicia porque esto es lo que Dios quiere de nosotros, pero el odio y los egoísmos no nos dejan ver la luz, y esto nos impide que cambiemos. Por ello el evangelista nos ilustra hoy con una parábola que utilizó Jesús para hacer más comprensible su mensaje. Nos compara con una higuera que no da el fruto esperado. Esto lleva al dueño de la viña a decidir cortarla, pero su cuidador intercede ante el dueño para que la deje más tiempo, él la cuida, la quiere, la protege y seguirá abonándola para intentar que por fin dé fruto. Esa higuera en realidad somos nosotros. Nos decimos seguidores, pero nuestro fruto no llega nunca, queremos cambiar a los demás en lugar de cambiarnos nosotros. Jesús nos nutre cada día con su Palabra, su ejemplo de vida, pero nosotros preferimos seguir viviendo de espaldas a Él, cumplir con los preceptos antes que abrir nuestro corazón y, como el barro en manos del alfarero, dejarnos amasar. Jesús nos da siempre otra oportunidad para que seamos capaces de salir de la rutina y ser una higuera fértil. Una higuera que da el fruto generoso del amor entre todos los hermanos, haciendo visible a Dios en la tierra, pero para ello, tenemos que estar dispuestos a cambiar y trabajar en nuestra propia conversión. Jesús tiene el propósito de conducir a las personas a producir frutos y narra esta parábola para que nos comparemos con la higuera a la que se le da una nueva oportunidad. ¿Cuáles son los frutos positivos que Jesús espera que las personas y en particular los cristianos demos hoy? ¿Cómo podemos mostrar que estamos arrepentidos y que hemos cambiado nuestra conducta? ¿Qué tipo de “abono” podemos echar en nosotros hoy para ayudarnos a producir fruto? |
24-oct-2021 15:24
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Domingo. 24 de octubre de 2021. XXX Domingo del Tiempo Ordinario. DOMUND. Primera lectura Lectura del Profeta Jeremías 31, 7-9 Esto dice el Señor: «Gritad de alegría por Jacob, regocijaos por la flor de los pueblos; proclamad, alabad y decid: “¡El Señor ha salvado a su pueblo, ha salvado al resto de Israel!”. Los traeré del país del norte, los reuniré de los confines de la tierra. Entre ellos habrá ciegos y cojos, lo mismo preñadas que paridas: volverá una enorme multitud. Vendrán todos llorando y yo los guiaré entre consuelos; los llevaré a torrentes de agua, por camino llano, sin tropiezos. Seré un padre para Israel, Efraín será mi primogénito». Salmo Sal. 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 R/. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R/. Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos». El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/. Recoge, Señor, a nuestros cautivos como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R/. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 5, 1-6 Todo sumo sacerdote, escogido de entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, porque también él está sujeto a debilidad. A causa de ella, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo. Nadie puede arrogarse este honor sino el que es llamado por Dios, como en el caso de Aarón. Tampoco Cristo se confirió a sí mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy»; o, como dice en otro pasaje: «Tú eres sacerdote para siempre según el rito de Melquisedec». Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Marcos 10,46-52 En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, un mendigo ciego, Bartimeo (el hijo de Timeo), estaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí». Muchos lo increpaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí». Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo». Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama». Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El ciego le contestó: «“Rabbuní”, que recobre la vista». Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha salvado». Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino. Comentario al Evangelio del día. Fr. Javier Abanto O.P. Jesús va de subida a Jerusalén con sus discípulos y bastante gente. Esta diversidad que le acompaña se compone de oyentes de sus palabras, testigos de eventos milagrosos, curiosos por conocerle, celosos de su comunidad, activistas generosos y seguramente defensores de ideologías. El grito de Bartimeo evidencia que no había sordos, ha producido ecos inmediatos en sus reacciones. En todo caso, nos alerta de una ceguera más profunda, dicho como el refrán popular: “no hay peor ciego que el que no quiera ver ni peor sordo que el que no quiera escuchar”. Acallar los gritos del dolor. ¿Cómo reaccionamos, nos comprometemos, ante las heridas sociales de la corrupción, explotación laboral, trata de personas, abuso de menores de edad? ¿Cómo procedemos cuando se habla del clericalismo, de los abusos de poder, de la deshonestidad económica? La actitud de ‘muchos’ es acallar los gritos del dolor porque es más cómodo seguir el camino blindando nuestro corazón, justificando el sufrimiento, no abordando los temas candentes para ser ‘políticamente correctos’. En esta misma línea, hay ciegos con conciencias sectarias. En la escena, quieren evitar los gritos escandalosos de Bartimeo para no incomodar al Maestro. Ya tienen el grupo en camino, casi formado, el ciego no pertenece a ese círculo, no esta ‘autorizado’ y sus modales no siguen el protocolo regular. Las actitudes represivas y sectarias son evidenciadas por Jesús como contrarias a la comunión, al discipulado, a la espiritualidad de la sinodalidad. Finalmente, la curación de la ceguera es un camino de fe, esperanza y caridad. La fe es vida, servicio, proximidad. Jesús anima este caminar: “Anda, tu fe te ha salvado” (v. 52). Nuestras realidades de marginación, de periferia, de migrantes, sufriendo alguna enfermedad, no significan olvido o ausencia de Dios. La esperanza de los profetas es también la de quienes gritan su dolor, con humildad, para ser escuchados por el Dios de la libertad. Seguimos el camino a Jerusalén, como Bartimeo, allí donde Jesús es crucificado a las afueras de la ciudad y ofrece su propia vida, con humildad, para liberarnos por amor y sacarnos de la arrogancia. |
25-oct-2021 15:34
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Martes. 25 de octubre de 2021. Santos Crispín y Crispiniano. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,12-17 Hermanos, estamos en deuda, pero no con la carne para vivir carnalmente. Pues si vivís según la carne, vais a la muerte; pero si con el Espíritu dais muerte a las obras del cuerpo, viviréis. Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados. Salmo Sal 67,2.4.6-7ab.20-21 R/. Nuestro Dios es un Dios que salva. Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian. En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. R/. Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece. R/. Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,10-17 Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y estaba encorvada, sin poderse enderezar de ningún modo. Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Le impuso las manos, y enseguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, se puso a decir a la gente: «Hay seis días para trabajar; venid, pues, a que os curen en esos días y no en sábado». Pero el Señor le respondió y dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata en sábado su buey o su burro del pesebre, y los lleva a abrevar? Y a esta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no era necesario soltarla de tal ligadura en día de sábado?». Al decir estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba por todas las maravillas que hacía. Comentario al Evangelio del día. Hna. Mariví Sánchez Urrutia Jesús cura a la mujer en sábado. No es nueva la discusión con los maestros de la ley. ¿Primacía de la ley o el bien de las personas? Esta cuestión enfrenta a Jesús con los fariseos en varias ocasiones. Su posición es clara. No es el rechazo a la ley “dad al César lo que es del César”, sino a la primacía de la ley sobre el bien de las personas. Y desbarata las acusaciones de violación de la ley del sábado con unos argumentos traídos de su cotidiano ¿no desatáis cualquiera de vosotros su buey o su burro y lo lleva a abrevar? En dos palabras expresa Jesús dos valoraciones diferentes según a quien las dirige. “hipócrita” actitud que en varias ocasiones refiere a los fariseos o en ellos a todos los que, en nuestra vida, no nos manifestamos con autenticidad y coherencia. “Y a esta hija de Abrahán” ¿no había que liberarla en día de sábado? Para todo israelita, era un título noble. Jesús se refiere a ella en la grandeza de su fe humilde y silenciosa. Engrandece a la mujer que, por ser mujer y con una larga enfermedad, tenía escasa consideración entre los suyos. La respuesta que da Jesús en la sinagoga a los asistentes es la que podría dar también hoy en nuestro entorno. En nuestra sociedad, entre nosotros encontramos personas que se muestras inflexible ante un precepto de la ley aun anteponiéndolo a un mayor bien. Pero también, aun sin caer en el relativismo, las que saben valorar y discernir lo que supone liberar, sanar, ayudar ante una necesidad. Unos entienden el mensaje de Jesús y se alegran de lo que hace, otros se escandalizan. Agradecemos a Dios una vez más su Palabra que llega hasta nosotros hoy, dejamos que resuene en nuestro corazón. Le pedimos que nos haga conscientes de nuestras “jorobas” las mire, ponga su mano sobre nosotros y sintamos la fuerza y el impuso para caminar erguidos, dispuestos a mirar, acompañar con ternura y compasión las dolencias que encontremos en el camino de la vida. |
26-oct-2021 15:28
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Martes. 26 de octubre de 2021. Beato Damián de Finalborgo. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 18-25 Hermanos: Considero que los sufrimientos de ahora no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará. Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios; en efecto, la creación fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por aquel que la sometió, con la esperanza de que la creación misma sería liberada de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto. Y no solo eso, sino que también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la adopción filial, la redención de nuestro cuerpo. Pues hemos sido salvados en esperanza. Y una esperanza que se ve, no es esperanza; efectivamente, ¿cómo va a esperar uno algo que ve? Pero si esperamos lo que no vemos, aguardamos con perseverancia. Salmo Sal 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6 R/. El Señor ha estado grande con nosotros Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sion, nos parecía soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R/. Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos». El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres. R/. Recoge, Señor, a nuestros cautivos como los torrentes del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R/. Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus gavillas. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 18-21 En aquel tiempo, decía Jesús: «A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas». Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó». Comentario al Evangelio del día. D. Félix García O.P. Es una pregunta complicada, con fácil contestación. El reino de Dios es algo sencillo, algo presente en la vida, en la naturaleza, en el propio hombre. Nosotros somos reino de Dios. Somos ese reino que cobra vida en una semilla diminuta que nace, se desarrolla y da fruto; en esa insignificante porción de levadura que hace fermentar y crecer a toda una masa. Esa es nuestra misión: crecer en la sociedad, integrados en la sociedad, aparentemente desaparecer para seguir trabajando en lo oscuro, en lo que no se ve, para poder transformar a toda la sociedad en reino de Dios. Un reino de Dios que parece alejarse, una masa que no sabemos fermentar, una sociedad cada vez más descreída, más decepcionada porque no sabe, no encuentra, donde mirar. Nos quejamos, yo también, porque nuestras palabras caen en el vacío, porque nos parece que no hay buena tierra donde sembrar. Y no es cierto: toda la humanidad, toda la creación, nos lo ha dicho San Pablo, está expectante, está esperanzada-esperando recibir en su seno esa levadura que trasformará una seca harina en sabroso pan, pero la levadura que queremos introducir está tan rodeada de boato y esplendor que no atrae, incluso puede que repela. Seamos humildes, sepamos cada uno nuestro valor, el que Dios nos ha regalado, y hagamos que valga, que sea útil en una sociedad, en una masa de harina que está deseando hacerse buen y esponjoso pan. Seamos ese siervo que lleva llorando la semilla, para que otro siervo traiga cantando las gavillas. Solo entonces experimentaremos que el Señor ha estado grande con nosotros y podamos cantar alegres, porque nuestra misión de semilla o levadura ha sido bien empleada. |
27-oct-2021 15:29
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Miércoles. 27 de octubre de 2021. Beato Bartolomé de Vicenza. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8,26-30: El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos pedir como conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escruta los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Por otra parte, sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien; a los cuales ha llamado conforme a su designio. Porque a los que había conocido de antemano los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó. Salmo Sal 12,4-5.6 R/. Yo confío, Señor, en tu misericordia Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío; da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, para que no diga mi enemigo: «Le he podido», ni se alegre mi adversario de mi fracaso. R/. Porque yo confío en tu misericordia: mi alma gozará con tu salvación, y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 13,22-30 En aquel tiempo, Jesús pasaba por ciudades y aldeas enseñando y se encaminaba hacia Jerusalén. Uno le preguntó: «Señor, ¿son pocos los que se salvan?». Él les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta diciendo: “Señor, ábrenos”; pero él os dirá: “No sé quiénes sois”. Entonces comenzaréis a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas”. Pero él os dirá: “No sé de dónde sois. Alejaos de mí todos los que obráis la iniquidad”. Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, pero vosotros os veáis arrojados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos» Comentario al Evangelio del día. Fray Juan José de León Lastra O.P. ¡Cuántas veces aparece en los Evangelios, la expresión con la que termina el texto de hoy: “hay últimos serán primeros y primeros serán últimos!”. Como “los que se humillan, será exaltados, y los que se exaltan humillados. Sí, Jesús invierte valores vigentes en la sociedad de entonces y de ahora. Y eso nos es duro, es entrar por la “puerta estrecha”. La amplia es la del aplauso por lo que somos o hacemos, las satisfacciones inmediatas, la ausencia de dificultad, la negación de todo dolor, también del de compasión por quien sufre; en fin, querer que todo discurra como nos gusta sin que nadie ni nada, ni principios ni personas dificulten nuestros gustos... No se trata de buscar el dolor o el fracaso o la renuncia sin más a lo que nos gusta, sino saber que todo eso pertenece a nuestro vivir humano, a la realidad de lo que somos. Se trata de ser sinceros con la vida, la nuestra y la de los demás, no engañarnos. Se trata de buscar lo noble, aunque lo menos noble o innoble sería más fácil y compensatorio… de momento. Se trata de buscar lo bueno, lo humanamente bueno, a la luz del Evangelio…, aunque cueste, y no sea valorado por los demás; o sea nadar contra corriente. También para esto necesitamos el Espíritu Santo, que nos ilumine y dé energía para vivir en la verdad. Hemos de pedirle, como decía Pablo, y promete Jesús, que venga en nuestra ayuda. Lo que hemos escuchado en la primera lectura sobre lo que hemos de pedir, es necesario para vivir de acuerdo con lo que nos dice el texto evangélico. ¿Somos capaces de entenderlo y aplicarlo a nuestro vivir? |
28-oct-2021 15:11
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Jueves. 28 de octubre de 2021. San Simón y San Judas Tadeo. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 2, 19-22 Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros entráis con ellos en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. Salmo Sal 18, 2-3. 4-5 R/. A toda la tierra alcanza su pregón El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. R/. Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 6, 12-19 En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos. Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Era una de sus costumbres. Cuando tenía que adoptar una decisión fuerte, Jesús se retira solo a orar. También cuando, como en esta ocasión, va a elegir a doce de sus seguidores para ser sus apóstoles. “Pasó la noche orando a Dios”. Jesús sabe que la predicación de su buena noticia, esa que alegra el corazón del hombre, la va a poder realizar personalmente durante un breve tiempo. Sabe que le espera la muerte, la cruz, la resurrección y su vuelta al cielo. Por eso, elige a estos hombres, que van a ser los primeros continuadores de su misión. Tuvieron la suerte de convivir con intensidad con Jesús, de ejercitar la paciencia de su Maestro Jesús para ser enseñados por él sobre su salvador mensaje. Y cuando Jesús abandonó físicamente esta tierra, ellos, entre otros los santos cuya fiesta celebramos hoy, Simón y Judas, se gastaron y desgastaron por extender el evangelio de Jesús, la mejor noticia de todos los tiempos, la que nos señala la mejor manera de vivir la vida humana. También tuvieron cuidado de elegir a otros predicadores para que continuaran la obra de Jesús… y así hasta el día de hoy. |
29-oct-2021 15:33
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Viernes. 29 de octubre de 2021. San Joaquín Royo. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 9,1-5 Hermanos: Digo la verdad en Cristo, no miento —mi conciencia me atestigua que es así, en el Espíritu Santo—: siento una gran tristeza y un dolor incesante en mi corazón; pues desearía ser yo mismo un proscrito, alejado de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi raza según la carne: ellos son israelitas y a ellos pertenecen el don de la filiación adoptiva, la gloria, las alianzas, el don de la ley, el culto y las promesas; suyos son los patriarcas y de ellos procede el Cristo, según la carne; el cual está por encima de todo, Dios bendito por los siglos. Amén. Salmo Sal 147 R/. Glorifica al Señor, Jerusalén Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión. Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R/. Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz. R/. Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,1-6 En sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía, y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: «¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado?». Y no pudieron replicar a esto. Comentario al Evangelio del día. Fr. José Antonio Solórzano Pérez O.P. Una vez más Jesús se muestra inteligente, sagaz; sabe poner en apuro a los fariseos que buscan atraparlo en un descuido. Pero no. Él sabe preguntar y los otros saben callar. La dialéctica hombre-sábado queda manifiesta. Hay que elegir, como tantas veces en la vida: el hombre o las leyes. Lo cómodo son las leyes, como si pareciera que al cumplirlas a rajatabla no te llevase a equivocación alguna. Al elegir al hombre trastoca el sentido de las leyes, máxime si ese hombre es un enfermo y además de hidropesía, de excesivo líquido corporal que produce hinchazón. Jesús, que le había dicho a Nicodemo que era necesario nacer del agua y del espíritu, ahora cura a un enfermo de exceso de agua. Porque Él sabe que los excesos son malos siempre. Sí, sé que estoy jugando con dos términos fundamentales: enfermedad y salud interior. No sé si Jesús conocía lo escrito en el frontis del templo de Delfos, posiblemente no. Decía: “Conócete a ti mismo”, como la gran máxima griega; lo que no se ha indicado tanto, o más bien casi nuca, es lo que seguía: “Nada en exceso”. Pero ambas frases de conocimiento sí que las sabía en carne propia y de una u otra forma, las predicaba, las enseñaba en su pedagogía cauta y asequible para todos. Ante aquella disyuntiva, Jesús elige sanar, curar el cuerpo de aquel hombre y dejar sin argumentos a los fariseos leguleyos que no pudieron contestarle nada. La opción es clara: ayudar, liberar, levantar al postrado, desenmascarar la hipocresía farisaica. Es fácil extraer la lección. Seguro que después Jesús entró a comer, dejando desconcertados a los que le esperaban fuera para ver si lo agarraban en algún renuncio. Pero la cosa no quedó ahí, al entrar y viendo dónde y cómo se sentaba cada uno en la mesa, no perdió la oportunidad de poner de manifiesto el atrevimiento de algunsos al ocupar los primeros puestos y aleccionar sobre la actitud que cada uno debemos tomar en nuestro sitio y en nuestra implantación del Reino de Dios: nunca desde arriba, nunca desde los primeros puestos de figureo y alarde, sino desde los últimos puestos de servicio y comprensión para que nadie te mande descender, humillarte y bajarte de tu ego demoleedor. Jesús fue todo un ejemplo de “kénosis”, de abajamiento, de sencillez, convirtiéndose en uno de tantos… Es la mejor forma de servir, de servicio fraterno, de servir para algo, para Alguien. El resto… montaje estructural. |
30-oct-2021 15:25
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Sábado. 30 de Octubre de 2021. San Germán. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11,1-2a.11-12.25-29 Hermanos: ¿Acaso habrá desechado Dios a su pueblo? De ningún modo: que también yo soy israelita, de la descendencia de Abrahán, de la tribu de Benjamín. «Dios no ha rechazado a su pueblo», al que había elegido de antemano. Digo, pues: ¿acaso cometieron delito para caer? De ningún modo. Lo que ocurre es que, por su caída, la salvación ha pasado a los gentiles, para darles celos a ellos. Pero si su caída ha significado una riqueza para el mundo y su pérdida, una riqueza para los gentiles, ¡cuánto más significará su plenitud! Pues no quiero que ignoréis, hermanos, este misterio, para que no os engriáis: el endurecimiento de una parte de Israel ha sucedido hasta que llegue a entrar la totalidad de los gentiles y así todo Israel será salvo, como está escrito: «Llegará de Sion el Libertador; alejará los crímenes de Jacob; y esta será la alianza que haré con ellos cuando perdone sus pecados». Según el Evangelio, son enemigos y ello ha revertido en beneficio vuestro; pero según la elección, son objeto de amor en atención a los padres, pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables. Salmo Sal 93,12-13a.14-15.17-18 R/. El Señor no rechaza a su pueblo Dichoso el hombre a quien tú educas, al que enseñas tu ley, dándole descanso tras los años duros. R/. Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el juicio retornará a la justicia, y la seguirán todos los rectos de corazón. R/. Si el Señor no me hubiera auxiliado, ya estaría yo habitando en el silencio. Cuando pensaba que iba a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostenía. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,1.7-11 Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les decía una parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga: “Cédele el puesto a este”. Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: “Amigo, sube más arriba”. Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido». Comentario al Evangelio del día. Sor Mª Carmen Viveros O.P. En este texto del Evangelio Jesús parece interesado en que podamos quedar bien ante los demás, que sean los otros los que nos valoren haciéndonos subir de puesto, del lugar donde nos colocamos nosotros. Y dice: “Todo el que se enaltece será humillado”. Y sucede que se nos escapa por tantas rendijas de la vida ese “afán” por creernos mejores que los demás. Nos llevará toda la vida “trabajar” por no engreírnos, por situarnos en nuestra verdad. Mientras procuremos hacerla nuestra, se irá consolidando en nuestra vida, pero no podemos creer que “poseemos la humildad”, pues cuando menos te das cuenta, si te distraes, ya nos estamos “enalteciendo” no sólo con palabras, sino también con pensamientos, gestos, y actitudes. Aquí los fariseos que “espían” a Jesús se están enalteciendo porque van con prejuicios y desconfianza, calculando lo que hace, controlando sus pasos. Con esta actitud se están “enalteciendo”, sus miradas están cegadas y no ven en Jesús al “manso y humilde de corazón”. Por eso la humildad es esa virtud que siempre hemos de buscar, es una “perla preciosa” que nos abre las puertas, derriba los muros, allana el camino, crea puentes, acoge a todos. Jesús es el manso y humilde de corazón. En el Magníficat María dijo: “El Poderoso… ha mirado la humildad de su servidora”. La humildad atrae la mirada divina ¿Qué tiene la humildad que es tan poderosa para atraer la mirada de Dios? Nos hace buenos, nos hace parecernos a Jesús. Este pasaje del Evangelio nos invita a preguntarnos: ¿Cuándo me estoy enalteciendo a mí mismo? |
31-oct-2021 16:43
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Domingo. 31 de octubre de 2021. XXXI Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Libro del Deuteronomio 6, 2-6 Moisés habló al pueblo diciendo: «Teme al Señor, tu Dios, tú, tus hijos y nietos, y observa todos sus mandatos y preceptos, que yo te mando, todos los días de tu vida, a fin de que se prolonguen tus días. Escucha, pues, Israel, y esmérate en practicarlos, a fin de que te vaya bien y te multipliques, como te prometió el Señor, Dios de tus padres, en la tierra que mana leche y miel. Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy estarán en tu corazón». Salmo Sal. 17, 2-3a. 3bc-4. 47 y 51ab R: Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. R/. Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R/. Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador: Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu ungido. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23-28 Hermanos: Ha habido multitud de sacerdotes de la anterior Alianza, porque la muerte les impedía permanecer; en cambio, Jesús, como permanece para siempre, tiene el sacerdocio que no pasa. De ahí que puede salvar definitivamente a los que se acercan a Dios por medio de él, pues vive siempre para interceder a favor de ellos. Y tal convenía que fuese nuestro sumo sacerdote: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y encumbrado sobre el cielo. Él no necesita ofrecer sacrificios cada día como los sumos sacerdotes, que ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo, porque lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. En efecto, la ley hace sumos sacerdotes a hombres llenos de debilidades. En cambio, la palabra del juramento, posterior a la ley, consagra al Hijo, perfecto para siempre. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 28b-34 En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?». Respondió Jesús: «El primero es: “Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser”. El segundo es este: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No hay mandamiento mayor que estos». El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, sin duda tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios». Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios». Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas. Comentario al Evangelio del día. Fr. Rubén Omar Lucero Bidondo O.P. Todo encuentro con Jesús es transformante y conlleva una conversión de la inteligencia, de las actitudes y del corazón. La respuesta del escriba denota el inicio de un cambio de lógica: el paso de la lógica formal (legal-ritual) a una lógica evangélica (teologal-proexistencial). Una religiosidad sin solidaridad y una espiritualidad sin caridad son realidades autorreferenciales y vacías. Una verdadera religiosidad y una autentica espiritualidad hacen que la experiencia de Dios se traduzca en gestos concretos de amor, perdón y cercanía. Estos gestos hacen visible y posible el Reino de Dios. La Ley tiene la función de orientar el corazón hacia Dios y hacia el prójimo. Pero también tiene la función de iluminar la libertad para que el culto a Dios sea “en espíritu y en verdad” (cf. Jn 4, 23); y para que el vínculo con el prójimo sea de una fraternidad en la caridad y la dignidad. Elegir amar a Dios es elegir amar al prójimo. Sólo así, el Reino se hace presente en la historia y en el corazón humano. El amor es la Ley del Reino. |
01-nov-2021 16:50
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Lunes. 1 de noviembre de 2021. Todos los Santos. Primera lectura Lectura del libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14 Yo, Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo. Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al mar diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que sellemos en la frente a los siervos de nuestro Dios». Oí también el número de los sellados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las tribus de Israel. Después de esto vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de todas las naciones, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos. Y gritan con voz potente: «¡La victoria es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!». Y todos los ángeles que estaban de pie alrededor del trono y de los ancianos y de los cuatro vivientes cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios, diciendo: «Amén. La alabanza y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor y el poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén». Y uno de los ancianos me dijo: «Estos que están vestidos con vestiduras blancas, ¿quiénes son y de dónde han venido?». Yo le respondí: «Señor mío, tú lo sabrás». Él me respondió: «Estos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero». Salmo Sal 23, 1-2. 3-4ab. 5-6 R/. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor. Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. R/. ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos. R/. Ese recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Este es el grupo que busca al Señor, que busca tu rostro, Dios de Jacob. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 3, 1-3 Queridos hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo». Comentario al Evangelio del día. Fray Edgardo César Quintana O.P. Ana María Díaz, trabajadora social y terapeuta familiar, escribe en su libro, "Los ocho caminos de felicidad": «No es fácil comprender cómo en la propuesta de Jesús, los dichosos ya no son los ricos y satisfechos, sino los pobres, los que tienen hambre, los que lloran y son perseguidos. Esta radical inversión nos lleva a concluir que la propuesta de Jesús no es una propuesta “marketera”. No responde a anhelos periféricos. Es una propuesta que solo comprende quien la ha vivido. Por esto, las bienaventuranzas son una exhortación en nombre de la propia experiencia de felicidad. Tiene un cierto carácter secreto, sólo comprensible para quienes han pasado por la experiencia.» Tenemos este modelo en los santos que nos han precedido. Los textos de la liturgia de hoy nos presentan una forma de mirar, una certeza y la renovación de una propuesta de vida. La visión nos es transmitida por el relato del libro del Apocalipsis. El texto nos ofrece una mirada de esperanza en tiempos difíciles. El triunfo de Cristo, el Cordero, que trae la salvación a todos. Se nos invita a la alabanza. Por un momento somos parte de la liturgia en la Jerusalén Celeste, junto todos aquellos que han entregado su vida generosamente. La certeza nos viene dada por el fragmento de la carta de san Juan. Dios es Amor, y desde la dinámica del amor nos engendra como hijos. Ser hijos de Dios nos va configurando de una manera nueva. Nos vamos reconociendo hermanos en medio de un mundo plural. «Si toda persona tiene una dignidad inalienable, si todo ser humano es mi hermano o mi hermana, y si en realidad el mundo es de todos, no importa si alguien ha nacido aquí o vive fuera de los límites del propio país.» (FT 125). Estamos llamados a ser reflejo de esta dinámica del Amor de Dios. La fiesta de Todos los Santos nos invita a renovar el camino de felicidad que nos ofrece Jesús y que Él manifiesta en las Bienaventuranzas. El Papa Francisco nos ha exhortado a “Vivir el espíritu de las Bienaventuranzas, a la luz del Maestro”, como camino de santidad. En los números 67 al 94 de Gaudete et exsultate, va desglosando cada una de las Bienaventuranzas y las va aplicando a lo concreto de la vida. En cada una de ellas el Francisco nos ofrece un breve corolario. Tal vez, hoy pueda ayudarnos hacer memoria de los mismos en forma de binomios: “Ser pobre en el corazón, esto es santidad”, porque desde allí podemos, “aceptar cada día el camino del Evangelio, aunque nos traiga problemas.” “Reaccionar con humilde mansedumbre, esto es santidad”, que nos lleva a “sembrar paz a nuestro alrededor.” “Saber llorar con los demás, esto es santidad”, que nos permite, “mantener el corazón limpio de todo lo que mancha el amor.” En el corazón de su propuesta Jesús nos anima a “buscar la justicia con hambre y sed, esto es santidad”, para, “mirar y actuar con misericordia.” Que la Fiesta de Todos los Santos nos permita hacer memoria agradecida y nos impulse a construir el Reino cada día. |
03-nov-2021 16:29
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Miércoles. 3 de noviembre de 2021. San Martín de Porres. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13, 8-10 Hermanos: A nadie le debáis nada, más que el amor mutuo; porque el que ama ha cumplido el resto de la ley. De hecho, el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás», y cualquiera de los otros mandamientos, se resume en esto: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». El amor no hace mal a su prójimo; por eso la plenitud de la ley es el amor. Salmo Sal 111, 1-2. 4-5. 9 R/. Dichoso el que se apiada y presta Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R/. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y compasivo. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. R/. Reparte limosna a los pobres; su caridad dura por siempre y alzará la frente con dignidad. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 14, 25-33 En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío». Comentario al Evangelio del día. Fray Salustiano Mateos Gómara O.P. Es curioso constatar que Jesús nunca edulcora su mensaje buscando seguidores inconscientes o el aplauso fácil del auditorio. Sus palabras mantienen siempre un nivel de claridad y exigencia. En sus invitaciones a seguirlo, siempre afirma que, ese seguimiento, implica liberarse de ataduras, algo nada fácil, dada nuestra tendencia a dejarnos llevar por valores materiales. De ahí que nos invite siempre a la reflexión, de la que ha de salir una decisión sopesada, tomada con decisión y sabiendo a qué nos comprometemos cuando optamos por su seguimiento. Jesús desea que, quienes se decidan a ese seguimiento, no lo hagan de cualquier forma. Han de valorarlo y caminar tras Él, conscientemente, después de reflexionar lo que todo ello implica. Es un ejercicio difícil, costoso. Él nos sugiere dónde encontrar fuerza para llevar a cabo su proyecto: estar con Él; mantener una relación de amistad con Él. El Papa Francisco lo expresó de forma gráfica al comentar este evangelio: “Jesús dice a sus discípulos: El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y venga conmigo. Este es el estilo cristiano porque Jesús ha recorrido antes este camino. Nosotros no podemos pensar la vida cristiana fuera de este camino. Siempre está este camino que Él ha hecho antes: el camino de la humildad, el camino también de la humillación, de negarse a uno mismo y después resurgir de nuevo. Este es el camino. El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús”. Estas palabras del Papa Francisco, matizan bien mi comentario. Las palabras de Jesús, hoy, son una invitación a plantearnos cómo es nuestro seguimiento. Con las palabras de Pablo a los Romanos, donde propone, una vez más, el lugar que ha de ocupar el amor en nuestra vida, complementan lo que nos ha dicho Jesús. Sin amor, todo lo que hagamos por seguirlo, carece de sentido. La reflexión de hoy puede inscribirse en ese tratar de responder al llamamiento de Jesús, renovando nuestra intención de seguirlo siempre y hacerlo con el ejemplo que Él nos ofrece con su vida. Ser fiel a Jesús, en este mundo tan contradictorio, garantiza una vida plena. Costosa, pero liberadora porque Jesús es Camino, Verdad y Vida. San Martín de Porres, cuya fiesta celebramos hoy, supo encarnar bien estos principios. Fue un hombre sencillo, humilde, dadivoso, amante de los pobres. La fiesta es una invitación a seguir sus pasos. Si así es, no nos equivocaremos al tomar decisiones. Feliz fiesta, especialmente, para toda la Orden Dominicana. |
05-nov-2021 16:18
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Jueves. 4 de noviembre de 2021. San Carlos Borromeo. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 14, 7- 12 Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor. Pues para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de muertos y vivos. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? Y tú, ¿por qué desprecias a tu hermano? De hecho, todos compareceremos ante el tribunal de Dios, pues está escrito: «¡Por mi vida!, dice el Señor, ante mí se doblará toda rodilla, y toda lengua alabará a Dios». Así pues, cada uno de nosotros dará cuenta de sí mismo a Dios. Salmo Sal 26 R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? R/. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo. R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Lucas 15, 1-10 En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: «Ese acoge a los pecadores y come con ellos». Jesús les dijo esta parábola: «¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”. Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice: “¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”. Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. La conducta de Jesús acercándose a los pecadores no es más que la consecuencia de lo que hemos escuchado a san Pablo en la primera lectura: “En la vida y en la muerte somos del Señor”. Los cristianos somos del Señor. Queremos seguirle, queremos vivir como él vivió. Los pecadores son los que rompen con Jesús, van en dirección contraria, y dejan de disfrutar de la luz, el amor, la alegría que Jesús nos regala. Cómo no vamos a entender que Jesús, guiado siempre por su amor a todos nosotros, se acerque a los pecadores, para convencerles de que vuelvan a la amistad con él y disfruten de todos lo que nos regala. Jesús, que nos ama a todos, también a los pecadores, busca que no sigan por el camino que han emprendido, un camino equivocado que no les llevará a la alegría de vivir, la que nos proporciona Jesús. Siempre buscará a la oveja perdida, a la que se ha perdido por lugares oscuros y tristes. Para que hoy no nos quedemos en enfadarnos y criticar a los “fariseos y letrados”, tenemos que preguntarnos si vivimos la actitud de Jesús acogiendo a los pecadores, a los que no piensan igual que nosotros, a los distintos, a todos nuestros hermanos, o damos también nosotros la espalda a Jesús. |
05-nov-2021 16:23
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Viernes. 5 de noviembre de 2021. San Domnino y compañeros mártires. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 15,14-21 Respecto a vosotros, hermanos, yo personalmente estoy convencido de que rebosáis buena voluntad y de que tenéis suficiente saber para aconsejaros unos a otros. Pese a todo, os he escrito, propasándome a veces un poco, para reavivar vuestros recuerdos. Lo he hecho en virtud de la gracia que Dios me ha otorgado: ser ministro de Cristo Jesús para con los gentiles, ejerciendo el oficio sagrado del Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles, consagrada por el Espíritu Santo, sea agradable. Así pues, tengo de qué gloriarme en Cristo y en relación con las cosas que tocan a Dios. En efecto, no me atreveré a hablar de otra cosa que no sea lo que Cristo hace a través de mí en orden a la obediencia de los gentiles, con mis palabras y acciones, con la fuerza de signos y prodigios, con la fuerza del Espíritu de Dios. Tanto que, en todas direcciones, partiendo de Jerusalén y llegando hasta la Iliria, he completado el anuncio del Evangelio de Cristo. Pero considerando una cuestión de honor no anunciar el Evangelio más que allí donde no se haya pronunciado aún el nombre de Cristo, para no construir sobre cimiento ajeno; sino como está escrito: «Los que no tenían noticia lo verán, los que no habían oído comprenderán». Salmo Sal 97 R/. El Señor revela a las naciones su salvación. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas. Su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/. El Señor da a conocer su salvación. revela a las naciones su justicia. Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. R/. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16,1-8 En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: “¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”. El administrador se puso a decir para sí: “¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”. Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi amo?”. Este respondió: “Cien barriles de aceite». Él le dijo: «Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. Él dijo: “Cien fanegas de trigo”. Le dice: “Toma tu recibo y escribe ochenta”. Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz». Comentario al Evangelio del día. Fray Alexis González de León O.P. En ocasiones hacemos depender nuestra visión de las personas y las circunstancias de lo que diga una sola persona, ante la que manifestamos una fe ciega, o una confianza absoluta. Algo que me puede conducir a la verdad o al error. Al error porque me he empeñado en escuchar una sola voz. La vida está llena de únicas voces, que determinan el caminar de nuestros prójimos. Suelen ser voces opresoras, que tiranizan a las personas, donde se adolece de un sentido justo de la realidad. En esas situaciones se suele acudir a una “jauría de perros” para que canalice al rebaño y lo conduzca al redil. La pregunta del administrador no es afirmar quién eres en verdad, ni quién estás dispuesto a ser en realidad. La pregunta busca confirmar un prejuicio. La visión de otro o de algunos. La decisión aparece clara como respuesta y comprensión: actuar con habilidad, y actuar desde un situarse como hijo de la luz. Para esclarecer la fe, la misericordia, y el amor. La reconciliación, el perdonar las deudas, el reducir el peso de las mismas, es lo que condujo al administrador a ser reconocido por el dueño del campo. ¿Y qué es ser hijo de la luz? el que cuida con misericordia del prójimo, el que habla y escucha con compasión a su hermano, el que construye una realidad donde Cristo esté presente como salvador, y no renunciar por comodidad o miedo a la práctica evangélica de la fe. |
06-nov-2021 16:03
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Sábado. 6 de noviembre de 2021. Mártires de la persecución religiosa en España. Primera lectura Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 16,3-9.16.22-27 Hermanos: Saludad a Prisca y Áquila, mis colaboradores en la obra de Cristo Jesús, que expusieron sus cabezas por salvar mi vida; no soy yo solo quien les está agradecido, también todas las iglesias de los gentiles. Saludad asimismo a la Iglesia que se reúne en su casa. Saludad a mi querido Epéneto, primicias de Asia para Cristo. Saludad a María, que con tanto afán ha trabajado en vuestro favor. Saludad a Andrónico y a Junia, mis parientes y compañeros de prisión, que son ilustres entre los apóstoles y además llegaron a Cristo antes que yo. Saludad a Ampliato, a quien quiero en el Señor. Saludad a Urbano, colaborador nuestro en la obra de Cristo, y a mi querido Estaquio. Saludaos unos a otros con el beso santo. Os saludan todas las Iglesias de Cristo. Yo, Tercio, que escribo la carta, os saludo en el Señor. Os saluda Gayo, que me hospeda a mí y a toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de la ciudad, y Cuarto, el hermano. Al que puede consolidaros según mi Evangelio y el mensaje de Jesucristo que proclamo, conforme a la revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora mediante las Escrituras proféticas, dado a conocer según disposición del Dios eterno para que todas las gentes llegaran a la obediencia de la fe; a Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Salmo Sal 144 R/. Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. R/. Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas. R/. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según san Lucas 16,9-15 En aquel tiempo, aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero». Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él. Y les dijo: «Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios». Comentario al Evangelio del día. Monjas Dominicas Contemplativas En el evangelio del domingo pasado un escriba preguntaba a Jesús ¿Qué mandamiento es el primero de todos? Jesús respondió: “Escucha, Israel, el Señor es el único Dios: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser. El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay mandamiento mayor que estos”. Él es el único Dios, y el evangelio de hoy nos pone en la tesitura de ¿a quién queremos servir? ¿Al dinero?... ¿A la arrogancia?... ¿A la vanagloria?... ¿Al YO? ¿O al único Dios? No podemos servir a dos amos porque o bien aborreceremos a uno y amaremos al otro, o bien nos dedicaremos al primero y no haremos caso del segundo.A muchos nos pasa que queremos servirlos a todos aparentando, como los fariseos, ser fieles al único Dios. Pero, no nos engañemos, Dios nos conoce por dentro. Dios no está en contra del dinero si éste no ocupa el centro en nuestra vida. Es más, nos anima a ganarnos “las moradas eternas” con el dinero injusto si éste nos sirve para hacer el bien a los demás. Ante estas palabras que Jesús nos dice hoy tendríamos que preguntarnos si el Señor es nuestro único Dios. Si no es así, ¿quiénes son nuestros dioses? Señor, cuántas veces he experimentado que no hay otro dios fuera de TI y que los dioses y señores de la tierra no me satisfacen, sin embargo mi debilidad hace que me desvíe de tu camino y rompa tu Alianza. Atráeme hacia ti. No te canses de buscarme y mostrarme el camino de vuelta. Dame un corazón indiviso que te ame y te sirva por encima de todo y de todos y que sea capaz de amar y darme, con lo que tengo y lo que soy, a todos mis hermanos. AMÉN. |
07-nov-2021 16:24
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Domingo. 7 de noviembre de 2021. XXXII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del primer Libro de los Reyes 17, 10-16 En aquellos días, se alzó el profeta Elías y fue a Sarepta. Traspasaba la puerta de la ciudad en el momento en el que una mujer viuda recogía por allí leña. Elías la llamó y le dijo: «Tráeme un poco de agua en el jarro, por favor, y beberé». Cuando ella fue a traérsela, él volvió a gritarle: «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan». Ella respondió: «Vive el Señor, tu Dios, que no me queda pan cocido; solo un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos». Pero Elías le dijo: «No temas. Entra y haz como has dicho, pero antes prepárame con la harina una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: “La orza de harina no se vaciará la alcuza de aceite no se agotará hasta el día en que el Señor conceda lluvias sobre la tierra”». Ella se fue y obró según la palabra de Elías, y comieron él, ella y su familia. Por mucho tiempo la orza de harina no se vació ni la alcuza de aceite se agotó, según la palabra que había pronunciado el Señor por boca de Elías. Salmo Sal. 145, 7. 8-9a. 9bc-10 R: Alaba, alma mía, al Señor. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. R/. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. R/. Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sion, de edad en edad. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 9, 24-28 Cristo entró no en un santuario construido por hombres, imagen del auténtico, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena. Si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde la fundación del mundo. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de los tiempos, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez; y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ofreció una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, para salvar a los que lo esperan. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 38-44. En aquel tiempo, Jesús, instruyendo al gentío, les decía: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en las plazas, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas y aparentan hacer largas oraciones. Esos recibirán una condenación más rigurosa». Estando Jesús sentado enfrente del tesoro del templo, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban mucho; se acercó una viuda pobre y echó dos monedillas, es decir, un cuadrante. Llamando a sus discípulos, les dijo: «En verdad os digo que esta viuda pobre ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero esta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir». Comentario al Evangelio del día. Fr. José Ramón López de la Osa González O.P. El evangelio de este domingo muestra el relato de un testimonio que nos presenta una de las experiencias más sublimes de la fe, solo accesible a través de la mediación de un testigo y el descubrimiento de éste por la mirada de un observador atento. La testigo, una mujer viuda que con su testimonio evidencia la profundidad de algo para lo cual la mera razón no alcanza, porque testimoniar en este ámbito de la fe, no es algo que se exprese ni se construya con conceptos; no se trata de una confesión pública ni de una postulación, tampoco es una evidencia ni una demostración de ninguna verdad accesible por la mente. El testimonio tiene una consistencia propia y va más allá de las expresiones de cualquier diálogo. Es una forma reveladora. Revela un mensaje trascendente y está revestido de autoridad propia. Si se insertara en un diálogo o si el testigo tuviera la voluntad tácita de testimoniar y demostrar algo, se banalizaría y con ello, se invalidaría el testimonio. El testimonio necesita un testigo y un oyente del testimonio. Jesús, sentado frente (confrontado con) al tesoro del Templo observa la acción de esa mujer que se acerca a depositar su ofrenda. A continuación, nos dice el texto de Marcos, convoca a sus discípulos y les relata el testimoniode aquella viuda sencilla y marginal para todos los grupos presentes, y de su desprendida generosidad: descubre en ella un gesto que revela su profundo amor y cómo toda su confianza está puesta en Dios. De aspecto muy sencillo, sola e invisible en aquel contexto que poco repara en una mujer, y menos en su situación, no trata de decirle nada a nadie, pero la mirada atenta de Jesús la descubre, e inmediatamente ve en ella la forma que tiene de vivir la presencia de Dios en su vida. Es por lo que llama a sus discípulos y les advierte de ese testimonio, para que también ellos aprendan a saber mirar en lo sencillo, sin dejarse tomar por las maravillosas formas del Templo, ni por el exhibicionismo de los donantes en el Tesoro, ni tampoco por las excentricidades impositivas de algunos de sus funcionarios. El verdadero testimonio comienza cuando quien observadescubre que el testigo estátestimoniando, revelando algo que no se puede comunicar con otra forma de lenguaje. Jesús vio un testimonio en lo que hacía aquella mujer porque en esa acción descubrió su lealtad para con Dios y una forma de bondad, de libertad y de generosidad que solo podían provenir del amor al y del Padre. Ella, sin saberlo, fue una testigo para Jesús. El mismo Jesús, con su mirada, la hizo tal, al ver en ella la fidelidad al amor de Dios: “…amarás al señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu alma y con todo tu ser… Y al prójimo como a ti mismo“(Mc.12, 30-31) El verdadero testigo da testimonio a pesar suyo, sin tener la intención de hacerlo, lo hace por la fuerza de una convicción y por la fidelidad a la verdad de aquello en lo que cree, vive y sostiene su existencia. La convicción y la fe de esta mujer, ofrece un marcado contraste con los personajes que aparecen en la primera parte del relato y a los que hace referencia Jesús en su enseñanza a la gente. Estos, los letrados, eran los interpretes de la Ley, aquellos que “sabían” y tenían que decirle al pueblo cuál era la voluntad de Dios. Convencidos, por ello, de su superioridad, mantenían una posición distante, reduciendo al pueblo a la sumisión y haciendo de la dependencia de su magisterio la garantía de su sometimiento. Hacían ostentación de su piedad a Dios pronunciando en público largas oraciones, nos dice el texto, pero estas, según el relato de Marcos, lejos de ser un testimonio de la presencia de Dios en sus vidas, constituían un medio para extraer de las personas más vulnerables (las viudas) sus escasos recursos. Con esto se enfrenta Jesús. Esto es lo que significa “sentarse enfrente del cepillo del Templo”. Esta mirada desde enfrente es la que Jesús trata de enseñar a sus discípulos, que salgan de esa realidad a ras de tierra y, con una mirada más alta sepan ver los testimonios que aparecen en la vida; que no se dejen tomar por la mentalidad y la visión de los letrados, que entiendan la paradoja:lo que tiene menos valor, es lo más valioso. Jesús no invita a los discípulos a seguir el ejemplo de la viuda, ella es el paradigma, el prototipo del Israel fiel, no el del seguidor de Jesús. De la viuda pueden aprender la fidelidad, la bondad y la lealtad a aquello que cree y vive. Pero lo que quiere es que sepan mirar y “ver” donde está el Israel que vale a los ojos de Dios y que sepan descubrir la perversión y la maldad del sistema. Ellos que aparecen en el relato cuando Jesús ya ha visto el testimonio de la mujer viuda, son convocados por él después del hecho. No fueron al Templo con Jesús y surgen en la escena sin salir de ninguno de los encuentros de Jesús con los dirigentes, sugiriendo el evangelista que ya estaban allí; es decir, es una forma figurada de dar a entender que su presencia es “permanente”, que todavía comparten la mentalidad del Templo. El contraste entre las dos escenas y, en especial, el testimonio de aquella mujer es una invitación a poner la vida en manos de Dios. Jesús da a entender que lo central no es el templo ni lo que se hace él, sino la actitud y la libertad con la que uno se relaciona con Dios. |
08-nov-2021 17:21
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Lunes. 8 de noviembre de 2021. San Adeodato. Primera lectura Comienzo del libro de la Sabiduría 1,1-7: Amad la justicia, gobernantes de la tierra, pensad correctamente del Señor y buscadlo con sencillez de corazón. Porque se manifiesta a los que no le exigen pruebas y se revela a los que no desconfían de él. Los pensamientos retorcidos alejan de Dios y el poder, puesto a prueba, confunde a los necios. La sabiduría no entra en alma perversa, ni habita en cuerpo sometido al pecado. Pues el espíritu educador y santo huye del engaño, se aleja de los pensamientos necios y es ahuyentado cuando llega la injusticia. La sabiduría es un espíritu amigo de los hombres que no deja impune al blasfemo: inspecciona las entrañas, vigila atentamente el corazón y cuanto dice la lengua. Pues el espíritu del Señor llena la tierra, todo lo abarca y conoce cada sonido. Salmo Sal 138,1-3a.3b-6.7-8.9-10 R/. Guíame, Señor, por el camino eterno Señor, tú me sondeas y me conoces. Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/. No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma. Tanto saber me sobrepasa, es sublime, y no lo abarco. R/. ¿Adónde iré lejos de tu aliento, adónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro. R/. V/. Si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,1-6 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay de quien los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás». Los apóstoles le dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». El Señor dijo: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería». Comentario al Evangelio del día. Hna. María Ferrández Palencia, OP En el contexto de su segunda etapa del viaje a Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos, esta vez para abordar tres temas muy importantes para la vida comunitaria: el escándalo, el perdón y la fe. Y lo hace en medio del acecho de los fariseos contra quienes se enfrenta una y otra vez. De hecho, hemos escuchado, en el capítulo anterior, a Jesús, hablando así a los fariseos:“Vosotros queréis pasar por hombres de bien ante la gente, pero Dios conoce vuestros corazones.” Jesús nos llama a seguirle en comunidad, a vivir la fe con otras personas construyendo relaciones fraternas con todo lo que esto significa de compromiso en la vida de cada día. La Palabra de Dios hoy nos hace caer en la cuenta de tres aspectos que son pilares para una comunidad cristiana y que están íntimamente relacionados. Y empiezo por el último, el de la fe: Necesitamos alimentar nuestra fe en el Dios Padre de misericordia, que nos ha creado y nos ha hecho sus hijos; Sólo desde esta mirada de fe, podemos sentir la fuerza y el deseo de vivir desde ese Amor y de sentir la necesidad de ser transformados por Él. Bajo la luz de la misericordia de Dios, necesitamos reconocer la parte de pecado que hay en cada uno de nosotros; ser conscientes de nuestras contradicciones e incoherencias, atrevernos a nombrarlas y reconocerlas, a pedir perdón por ellas, a trabajarlas, a dejar que el Espíritu también trabaje en nosotros y a descubrirnos finalmente como pecadores perdonados y salvados; capaces, por ello, de perdonar también a los demás. Una vida que se ha dejado amasar por el amor y el perdón de Dios, es una vida que camina hacia la autenticidad. Y toda vida auténtica es un estímulo que ayuda a crecer a otros: somos responsables de los demás. Pero si nuestra vida se resiste a dejarse transformar; si nos instalamos en la arrogancia, en la prepotencia, en la rigidez frente a los otros. Si nuestro esfuerzo se centra en cuidar la “buena imagen” aunque nuestro corazón esté lleno de resentimiento y de tareas de crecimiento humano pendientes, la vida acaba convirtiéndose en “doble vida”. Es decir una vida dividida y rota por las contradicciones no abordadas y no trabajadas. Una vida que, si no se abre a un proceso de verdad y sanación, va destruyéndose y puede también destruir a aquellos que están cerca y que son más vulnerables: a esta capacidad de herir y destruir se refiere Jesús cuando habla de “escandalizar a los pequeños” y ya sabemos lo duro que es con la persona que escandaliza: más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Y es que la cosa no es de broma: Hoy en día se habla mucho en los medios de comunicación de los escándalos políticos, económicos y también de la iglesia. Y nos referimos a situaciones que con frecuencia nos asombran y nos descolocan porque se refieren a comportamientos de personas en las que habíamos puesto una cierta confianza porque su vida nos resultaba creíble, moralmente verdadera. Y, de repente, salen a la luz historias escondidas que nos sorprenden, que no esperábamos, que no concuerdan con la imagen, con frecuencia un poco idealizada, que nos habíamos hechos de estas personas. Situaciones que, a medida que se van destapando, nos permiten descubrir, escondidas, historias dolorosas de víctimas que son, casi siempre, personas muy vulnerables. Pero no miremos hacia fuera, sino que meditemos en nuestra propia historia y en aquellas situaciones en las que hemos podido escandalizar a otras personas, cómo hemos podido influir negativamente sobre su proceso de vida y de fe. Qué descubro que necesito recomponer, curar. A quiénes necesito pedir perdón y perdonar. Qué fe necesito pedir para poder mirar con ojos de misericordia todo lo vivido. |
09-nov-2021 16:20
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Martes. 9 de noviembre de 2021. Nuestra Señora de la Almudena. Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán. Primera lectura Lectura de la profecía de Ezequiel 47, 1-2. 8-9. 12 En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo del Señor. De debajo del umbral del templo corría agua hacia el este —el templo miraba al este—. El agua bajaba por el lado derecho del templo, al sur del altar. Me hizo salir por el pórtico septentrional y me llevó por fuera hasta el pórtico exterior que mira al este. El agua corría por el lado derecho. Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la zona oriental, descienden hacia la estepa y desembocan en el mar de la Sal. Cuando hayan entrado en él, sus aguas serán saneadas. Todo ser viviente que se agita, allí donde desemboque la corriente, tendrá vida; y habrá peces en abundancia. Porque apenas estas aguas hayan llegado hasta allí, habrán saneado el mar y habrá vida allí donde llegue el torrente. En ambas riberas del torrente crecerá toda clase de árboles frutales; no se marchitarán sus hojas ni se acabarán sus frutos; darán nuevos frutos cada mes, porque las aguas del torrente fluyen del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales». Salmo Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9 R/. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar. R/. Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada. Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora. R/. El Señor del universo está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob. Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra. R/. Segunda lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3, 9c-11. 16-17 Conforme a la gracia que Dios me ha dado, yo, como hábil arquitecto, puse el cimiento, mientras que otro levanta el edificio. Mire cada cual cómo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: y ese templo sois vosotros. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 13-22 Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora». Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?». Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. Comentario al Evangelio del día. D. Carlos José Romero Mensaque, O.P. Vivimos unos momentos en que la Iglesia se encuentra sometida a continuas críticas sobre distintas acciones u omisiones respecto a temas como el de los abusos a menores, corrupciones e incluso continuas diatribas respecto a los divorciados vueltos a casar, el papel de la mujer... Lo más significativo es que todo ello se enfoca hacia el 1% de la Iglesia, que es el clero, mientras que el resto de la comunidad permanece en una pasmosa pasividad unida a los meros espectadores o lectores de estas noticias que se difunden en los medios de comunicación. También los laicos somos Iglesia, somos ese Templo donde se comercia con animales y que más parece “una cueva de ladrones”. El Evangelio de San Juan nos muestra a Jesús realmente indignado, escandalizado, que sorprende por su vehemencia incluso a los suyos. Es este mismo Jesús que dice a la Samaritana que ha llegado ya el día en que a Dios se le adore en espíritu y verdad, que el verdadero templo son los corazones de las personas, de la comunidad donde Él se sigue haciendo presente con su Espíritu. Dijimos ya en el comentario a la primera lectura que el cristiano es otro Cristo y, como Él, tenemos que ser y sentirnos responsables del Templo, de la Iglesia, exigiendo, pero también comprometiendo nuestra vida para que la Gracia realmente llegue como agua limpia fresca y pura al corazón de los hombres. Es el agua de la Pascua, que nada ni nadie podrá destruir jamás. Se celebra hoy la Dedicación de la Basílica Mayor de San Juan de Letrán en Roma, la Catedral o cátedra de su primer obispo, San Pedro, que dio testimonio de la fe con su propia vida. Fue propiamente la primera iglesia cristiana tras el Edicto de Milán en que se autorizó por el Imperio el culto público. “Para comprender bien el episodio evangélico de hoy, debemos subrayar un detalle importante. Los cambistas estaban en el patio de los paganos, el lugar accesible a los no judíos. Este mismo patio se había transformado en un mercado. Pero Dios quiere que su templo sea una casa de oración para todos los pueblos (cf. Is 56,7). De ahí la decisión de Jesús de derribar las mesas de cambio de moneda y expulsar a los animales. Esta purificación del santuario era necesaria para que Israel redescubriera su vocación: ser una luz para todos los pueblos, un pequeño pueblo elegido para servir a la salvación que Dios quiere dar a todos. Jesús sabe que esta provocación le costará cara... Y cuando le preguntan: «¿Qué señal nos muestras para obrar así?» (v. 18), el Señor responde diciendo: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré» (v. 19).” (Papa Francisco. Fiesta de la Dedicación de San Juan de Letrán, 9 noviembre 2019) |
10-nov-2021 16:18
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Miércoles. 10 de noviembre de 2021. San León I Magno. Primera lectura Lectura del libro de la Sabiduría 6, 1-11 Escuchad, reyes, y entended; aprended, gobernantes de los confines de la tierra. Prestad atención, los que domináis multitudes y os sentís orgullosos de tener muchos súbditos: el poder os viene del Señor y la soberanía del Altísimo. Él examinará vuestras acciones y sondeará vuestras intenciones. Porque, siendo ministros de su reino, no gobernasteis rectamente, ni guardasteis la ley, ni actuasteis según la voluntad de Dios. Terrible y repentino caerá sobre vosotros, porque un juicio implacable espera a los grandes. Al más pequeño se le perdona por piedad, pero los poderosos serán examinados con rigor. El Dios de todo no teme a nadie, ni lo intimida la grandeza, pues él hizo al pequeño y al grande y de todos cuida por igual, pero a los poderosos les espera un control riguroso. A vosotros, soberanos, dirijo mis palabras, para que aprendáis sabiduría y no pequéis. Los que cumplen santamente las leyes divinas serán santificados, y los que se instruyen en ellas encontrarán en ellas su defensa. Así, pues, desead mis palabras; anheladlas y recibiréis instrucción. Salmo Sal 81,3-4.6-7 R/. Levántate, oh Dios, y juzga la tierra Proteged al desvalido y al huérfano, haced justicia al humilde y al necesitado, defended al pobre y al indigente, sacándolos de las manos del culpable. R/. Yo declaro: «Aunque seáis dioses, e hijos del Altísimo todos, moriréis como cualquier hombre, caeréis, príncipes, como uno de tantos». R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,11-19 Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros». Al verlos, les dijo: «Id a presentaros a los sacerdotes». Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús, tomó la palabra y dijo: «No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?». Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado». Comentario al Evangelio del día. Fr. Antonio Bueno Espinar O.P. Jesús va de camino para Jerusalén. Allí va a acontecer la entrega de su vida, manifestando así el amor más grande y la inmensidad del amor de Dios. Por donde va pasando hace el bien. Los que se encuentran con él experimentan la misericordia. Esto es lo que señala Marcos, al narrarnos este encuentro. Diez leprosos salen a su encuentro clamando: “Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.” Todos son conscientes de su problema: afecta a su salud, pero también a su condición de excluidos de la comunidad. Han tenido que gritar ¡impuros! Para que se aparten de ellos. Ahora se acercan a Jesús y reciben esta respuesta a su solicitud: “Id a presentaros a los sacerdotes” Todos han entendido lo que eso significa. Ser curados y recibir el certificado de su curación para reintegrarse en la comunidad. La curación la otorga Jesús y está relacionada con la fe de ellos. Todos se han puesto en camino, creyendo en Jesús y en el camino de fe experimentan la sanación. De los diez, solamente uno regresa a dar gracias. Los demás van a cumplir, literalmente, lo mandado. Y la pregunta de Jesús ¿No han quedado limpios los diez? No se dirige al que vuelve, sino a la gente que contempla lo ocurrido. Aquellos van con el deseo de tener el “pasaporte”, para poder llevar una vida normal. No está mal, pero es insuficiente. La segunda pregunta “¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?”, revela que hay algo que aquéllos olvidan: dar gracias. Dar gloria a Dios. La referencia a la condición de extranjero del que ha vuelto, pone de manifiesto el descuido de los otros nueve, tan frecuente en la conducta humana. Pedimos siempre, con insistencia, pero no somos prontos en agradecer. Los diez han sido curados por la palabra de Jesús que obra mientras van de camino, pero solamente este escucha de Jesús: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado.” Aquellos preocupados por la legalidad parece que no han sabido reconocer lo que Dios ha hecho en ellos. Una fe formal, que no transforma la vida. El extranjero recibe la enseñanza completa: su fe le ha salvado. No solo de la enfermedad, sino que toda su existencia queda afectada por lo ocurrido. Por eso no se le dice te ha curado, sino que se afirma: tu fe te ha salvado. ¿Cómo escuchamos nosotros a Jesús? ¿Hasta qué punto somos agradecidos a los dones que Dios nos otorga? |
11-nov-2021 16:44
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Jueves. 11 de noviembre de 2021. San Martín de Tours. Primera lectura Lectura del libro de la Sabiduría 7, 22 – 8,1. La sabiduría posee un espíritu inteligente, santo, único, múltiple, sutil, ágil, penetrante, inmaculado, diáfano, invulnerable, amante del bien, agudo, incoercible, benéfico, amigo de los hombres, firme, seguro, sin inquietudes, que todo lo puede, todo lo observa, y penetra todos los espíritus, los inteligentes, los puros, los más sutiles. La sabiduría es más móvil que cualquier movimiento y en virtud de su pureza lo atraviesa y lo penetra todo. Es efluvio del poder de Dios, emanación pura de la gloria del Omnipotente; por eso, nada manchado la alcanza. Es irradiación de la luz eterna, espejo límpido de la actividad de Dios e imagen de su bondad. Aun siendo una sola, todo lo puede; sin salir de sí misma, todo lo renueva y, entrando en las almas buenas de cada generación, va haciendo amigos de Dios y profetas. Pues Dios solo ama a quien convive con la sabiduría. Ella es más bella que el sol y supera a todas las constelaciones. Comparada con la luz del día, sale vencedora, porque la luz deja paso a la noche, mientras que a la sabiduría no la domina el mal. Se despliega con vigor de un confín a otro y todo lo gobierna con acierto. Salmo Sal 118,89.90.91.130.135.175 R/. Tu palabra, Señor, es eterna Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo. R/. Tu fidelidad de generación en generación; fundaste la tierra y permanece. R/. Por tu mandamiento subsisten hasta hoy, porque todo está a tu servicio. R/. La explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes. R/. Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus decretos. R/. Que mi alma viva para alabarte, que tus mandamientos me auxilien. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 17, 20-25 En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús: «¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?». Él les contestó: «El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí” o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros». Dijo a sus discípulos: «Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis. Entonces se os dirá: “Está aquí” o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día. Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación». Comentario al Evangelio del día. Fray Manuel Santos Sánchez O.P. Unos fariseos se acercan a Jesús para preguntarle cuándo va a llegar el reino de Dios. El reino de Dios es esa sociedad de hombres y mujeres que nombran a Dios como el Rey y Señor de sus vidas. Ese reino de Dios ya ha empezado en nuestra travesía terrena, pero al lado de Dios hay otros reyes que llaman a la puerta de los corazones humanos para reinar en ellos, como el dinero, el prestigio, el placer… y de hecho reinan en bastantes corazones humanos, pero llegará un día en que solo existirá el reinado de Dios, lo que llamamos cielo. Todos los otros reyes desaparecerán de la esfera humana. En ese reino, en su segunda y definitiva etapa, solo reinará el Amor, solo reinará Dios. “Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y él, Dios con ellos, será su Dios. Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y no habrá ya muerte, ni habrá llanto, ni gritos, ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado”. Lo cierto es que Jesús no responde con claridad a la pregunta de los fariseos: “Como el fulgor del relámpago brilla de un horizontes a otro, así será el Hijo del Hombre en su día”. Nos basta saber la promesa de Jesús de que el reino de Dios en su plenitud existirá. |
12-nov-2021 15:44
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Viernes. 12 de noviembre de 2021. San Josafat. Primera lectura Lectura del libro de la Sabiduría 13,1-9 Son necios por naturaleza todos los hombres que han ignorado a Dios y no han sido capaces de conocer al que es a partir de los bienes visibles, ni de reconocer al artífice fijándose en sus obras, sino que tuvieron por dioses al fuego, al viento, al aire ligero, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa y a los luceros del cielo, regidores del mundo. Si, cautivados por su hermosura, los creyeron dioses, sepan cuánto los aventaja su Señor, pues los creó el mismo autor de la belleza. Y si los asombró su poder y energía, calculen cuánto más poderoso es quien los hizo, pues por la grandeza y hermosura de las criaturas se descubre por analogía a su creador. Con todo, estos merecen un reproche menor, pues a lo mejor andan extraviados, buscando a Dios y queriéndolo encontrar. Dan vueltas a sus obras, las investigan y quedan seducidos por su apariencia, porque es hermoso lo que ven. Pero ni siquiera estos son excusables, porque, si fueron capaces de saber tanto que pudieron escudriñar el universo, ¿cómo no encontraron antes a su Señor? Salmo Sal 18,2-3.4-5 R/. El cielo proclama la gloria de Dios El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra. R/. Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los limites del orbe su lenguaje. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 17,26-37 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre. Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda, la recobrará. Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán». Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?». Él les dijo: «Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres». Comentario al Evangelio del día. Fr. Mitxel Gutiérrez Sánchez O.P. Jesús reprocha a las personas de su tiempo que repiten la misma actitud insensata de los contemporáneos de Noé y de Lot: “comían, bebían, se casaban, compraban”, y se reían de Noé por sus previsiones y provisiones. También nosotros tenemos la tentación de entregarnos a la vida como si fuéramos eternos habitantes de este mundo. A este respecto san Palo aconseja tomar conciencia de la provisionalidad del tiempo presente: “Los que compran como si no poseyesen, los que gozan del mundo como si no disfrutasen, porque este mundo que contemplamos está para acabar”. No se trata de amargarnos la existencia pensando siempre en la muerte. Un rasgo del cristiano es la alegría. Jesús nos da la razón suprema: “voy a prepararos el lugar para que estéis donde yo estoy”. Esto pone alegría en la vida, porque despeja el interrogante: “¿qué será de mí después de la muerte?” que, por lo menos de forma inconsciente, atormenta al que no tiene esperanza. Además, somos unos privilegiados por saber el tema del examen final. Jesús señala que se nos preguntará: Estuve hambriento, desnudo, encarcelado, sin trabajo… ¿me tendiste la mano, saliste al paso de mi sufrimiento? “En el atardecer de la vida se nos examinará del amor”. Saber el tema del examen y no aprobar sería una negligencia imperdonable. En esto nos va la vida eterna. El futuro glorioso se genera viviendo con sentido de entrega. El que guarde su vida para sí, la perderá; el que la entregue con generosidad, la acumulará. De ahí la importancia de vivir cada día como si fuera el último, con responsabilidad y alegría. |
13-nov-2021 22:20
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Sábado. 13 de noviembre de 2021. San Nicolás I, Papa. Primera lectura Lectura del libro de la Sabiduría 18,14-16;19,6-9 Cuando un silencio apacible lo envolvía todo y la noche llegaba a la mitad de su carrera, tu palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, cual guerrero implacable, sobre una tierra condenada al exterminio; empuñaba la espada afilada de tu decreto irrevocable, se detuvo y todo lo llenó de muerte, mientras tocaba el cielo, pisoteaba la tierra. Toda la creación, obediente a tus órdenes, cambió radicalmente su misma naturaleza, para guardar incólumes a tus hijos. Se vio una nube que daba sombra al campamento, la tierra firme que emergía donde antes había agua, el mar Rojo convertido en un camino practicable y el oleaje impetuoso en una verde llanura, por donde pasaron en masa los protegidos por tu mano, contemplando prodigios admirables. Pacían como caballos, y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su libertador. Salmo Sal 104,2-3.36-37.42-43 R/. Recordad las maravillas que hizo el Señor Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas. Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. R/. Hirió de muerte a los primogénitos del país, primicias de su virilidad. Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y entre sus tribus nadie enfermaba. R/. Porque se acordaba de la palabra sagrada que había dado a su siervo Abrahán. Sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de triunfo. R/. Evangelio del día Lectura del santo evangelio según san Lucas 18,1-8 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer. «Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario”. Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viniendo a cada momento a importunarme”». Y el Señor añadió: «Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?». Comentario al Evangelio del día. Monjas Dominicas Contemplativas. Comienza el capítulo 18 del Evangelio de Lucas que se centra en una parábola “a contraste” en la que la lección que quiere transmitir es lo contrario del ejemplo expuesto; es la parábola del juez injusto que contiene una enseñanza muy expresiva sobre la necesidad de la perseverancia en la oración y sobre su eficacia, y muy particularmente en el contraste sobre la justicia que acaba ejerciendo el juez injusto ante la insistencia de la viuda. Las parábolas ocupan un lugar extenso en los evangelios sinópticos y cautivan la atención de los oyentes, son textos aparentemente fáciles de comprender, adaptándose bien al público, aunque muchas de ellas es necesario interpretarlas para entenderlas. Hoy nos propone la iglesia una parábola que nos invita a orar sin cesar, y la oración implica vencer la pereza, levantar los ojos a Dios en todas las circunstancias y, esto solo es posible si juntamos la oración con una vida cristiana coherente. El Señor vincula la eficacia de la oración a la fe: la oración alimenta la fe y esta a su vez crece cuando se ejercita en la oración. Uno de los objetivos de la oración es el de mantener en nosotros la fe, la relación personal con Dios, como una cita entre personas que se quieren para mantener ese amor. La oración conlleva apoyarnos en alguien, confiarnos a él, salir de nosotros mismos y abandonarnos a Otro. Estamos invitados a una oración repetida, constante, continua, obstinada; Dios no puede abandonarnos si nosotros no le abandonamos a él. Esta parábola me hace pensar no tan sólo en la perseverancia en la insistencia sino en la escucha. El juez escucha la petición de la viuda y actúa. Y al escuchar esta parábola me pregunto, ¿cómo alimento mi fe, cómo es mi oración? Los textos nos hacen reflexionar en el silencio necesario para la escucha y nos exhortan a aprender a escuchar para actuar con rectitud. |
14-nov-2021 18:32
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Domingo. 14 de noviembre de 2021. XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario. Primera lectura Lectura del Profeta Daniel 12, 1-3 Por aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que se ocupa de los hijos de tu pueblo; serán tiempos difíciles como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los que se encuentran inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra despertarán: unos para vida eterna, otros para vergüenza e ignominia perpetua. Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad. Salmo Sal. 15, 5 y 8. 9-10. 11 R: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti. El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. R/. Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me abandonarás en la región de los muertos ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R/. Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha. R/. Segunda lectura Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11-14. 18 Todo sacerdote ejerce su ministerio diariamente ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados. Pero Cristo, después de haber ofrecido por los pecados un único sacrificio, está sentado para siempre jamás a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado definitivamente a los que van siendo santificados. Ahora bien, donde hay perdón, no hay ya ofrenda por los pecados. Evangelio del día Lectura del santo Evangelio según San Marcos 13, 24-32 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de la gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán. Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo. Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre». Comentario al Evangelio del día. Fray Juan Huarte Osácar O.P. Mientras el hombre sea hombre seguirá preguntándose sobre su futuro. Pero ¿por qué ha de hacerlo bajo el temor y el miedo a signos catastróficos? No es ése ciertamente el horizonte motivador y esperanzado de Jesús, el horizonte del Dios de la vida. El evangelio nos remite a una lectura confiada de ese combate, personificado en las fuerzas del bien y del mal, que tiene lugar en el seno de todo discípulo de Jesús. Combate en el que el Hijo del hombre ya ha triunfado y que desciende ahora de entre las nubes para tomar posesión de su Reino. Reino al que convoca por medio de sus ángeles a todos los hijos dispersos para compartir plenamente el decisivo comienzo de la nueva humanidad. Sin duda una llamada a la esperanza para tiempos difíciles, sembrados de pruebas a superar, pero confiados siempre en el Dios de la promesa: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Una esperanza para el aquí y ahora de la presente generación como la que ya germina en los brotes tiernos de la higuera. |