Aviso
Es un texto bastante largo. Si no os interesa el tema podéis omitirlo completamente.
Solo quiero contar mi experiencia personal después de varios meses utilizando Linux. No pretendo convencer a nadie, discutir sobre qué sistema es mejor ni iniciar una guerra entre Windows y Linux.
Buenas shurs
Después de unos seis meses usando Linux como sistema principal he decidido volver a Windows.
No lo hago porque Linux sea malo ni porque no haya conseguido adaptarme. De hecho, la experiencia me ha gustado bastante y he aprendido mucho durante estos meses.
Simplemente he llegado a un punto en el que necesito encender el ordenador, abrir mis programas y trabajar sin pensar demasiado en el sistema operativo.
No busco el sistema más personalizable. Busco un sistema que pueda instalar, configurar una vez y olvidarme de él.
Por qué elegí Arch Linux
Durante este tiempo he estado usando Arch Linux.
Elegí Arch porque me encanta su filosofía. Instalas una base mínima y a partir de ahí montas exactamente lo que necesitas.
No tienes un montón de servicios ejecutándose en segundo plano ni aplicaciones instaladas que jamás vas a utilizar.
El sistema apenas consume CPU y memoria RAM. Todo se siente limpio y puedes controlar exactamente lo que se ejecuta.
No es que vaya justo de memoria. Tengo un ordenador suficientemente potente y no tengo problemas de recursos.
Aun así, se agradece que el sistema no consuma una cantidad absurda de RAM antes incluso de abrir los programas.
También me gustaba poder personalizar prácticamente todo.
- El escritorio
- Los atajos
- Los menús
- Las aplicaciones
- El arranque
- Los servicios del sistema
Si sabes programar o tienes ciertos conocimientos técnicos puedes crear tus propias herramientas y adaptar el sistema completamente a tu forma de trabajar.
En ese sentido Linux es una maravilla.
Puedes dejarlo todo tan refinado que prácticamente parece un sistema hecho específicamente para ti.
El problema de tener tanto control
Todo ese control también tiene un precio.
Mi ordenador tiene una NVIDIA RTX 4080.
El soporte de NVIDIA en Linux ha mejorado muchísimo. Cada vez que le he dado otra oportunidad al sistema me ha funcionado mejor que la vez anterior.
Aun así, sigo encontrándome pequeños problemas de compatibilidad que en Windows directamente no existen.
Hay programas que parecen estar pensados principalmente para gráficas integradas de Intel o para tarjetas AMD.
Otros funcionan con NVIDIA, pero requieren ajustar configuraciones, añadir parámetros o buscar soluciones concretas.
Normalmente no son fallos especialmente graves. El problema es que se van acumulando.
- Una aplicación necesita una configuración especial
- Otro programa no aprovecha correctamente la gráfica
- Algún servicio deja de funcionar como antes
- Una actualización cambia algo que ya tenías configurado
Al final terminas dedicando tiempo a cosas que en Windows ni siquiera tendrías que plantearte.
Las actualizaciones en Arch
Otro punto que me ha terminado cansando son las actualizaciones.
Soy bastante maniático con tener todo actualizado. Siempre quiero tener al día el sistema, los programas y los controladores.
En Arch hacía exactamente lo mismo, pero en una distribución rolling release esto puede convertirse en un arma de doble filo.
La mayoría de las veces actualizas y no pasa absolutamente nada.
El problema es que nunca sabes cuándo una actualización va a cambiar una configuración, romper una dependencia o hacer que algún servicio deje de funcionar como antes.
Entre las cosas que me han ocurrido están estas.
- Programas que cambian el formato de su configuración
- Servicios que dejan de funcionar con la configuración anterior
- Problemas relacionados con el kernel
- Firmas que no se generan correctamente
- Configuraciones de arranque que dejan de funcionar
- Checksums que no se generan cuando corresponde
Yo tenía Secure Boot activado y el kernel correctamente firmado.
Todo funcionaba bien, pero debía vigilar que cada actualización generase las firmas como correspondía.
No es algo que falle todos los días, pero me ha pasado que una actualización no hiciera bien el proceso y me dejara sin poder arrancar.
También he tenido problemas con configuraciones de arranque y checksums que no se generaron correctamente después de actualizar.
Precisamente mi salida de Linux ha sido por algo parecido.
Actualicé el sistema y volvió a estropearse el arranque porque no se generó correctamente el checksum que tocaba.
No perdí ningún dato porque lo tenía todo preparado y protegido.
Mi instalación por si las moscas
Mi sistema Linux estaba dividido en dos instalaciones.
Tenía una instalación principal y otra de emergencia por si las moscas.
Primero instalé el sistema de emergencia y lo dejé completamente funcional.
Después cloné esa instalación y convertí la copia en mi sistema principal.
En el sistema principal instalé todos los programas y configuraciones que utilizaba a diario.
Si el sistema principal fallaba podía arrancar el otro y reparar lo necesario.
La solución funcionaba y me daba bastante tranquilidad.
El problema es que también demuestra hasta qué punto estaba adaptando mi forma de trabajar alrededor del sistema operativo.
No quiero tener dos instalaciones de Linux por si una actualización decide romper el arranque.
Quiero actualizar, reiniciar y seguir trabajando.
El problema del software
Otro problema importante para mí ha sido el software.
Para utilizar Teams tuve que instalar un wrapper.
Funcionaba correctamente, pero se notaba que era una página web disfrazada de aplicación. No ofrecía la misma sensación ni la misma integración que una aplicación nativa.
Con Microsoft 365 me pasaba algo parecido.
Tengo una suscripción y puedo usar Word, Excel y el resto de aplicaciones desde el navegador, pero para mí no es lo mismo.
Estoy acostumbrado a las aplicaciones nativas de Office. Me parecen cómodas, completas y funcionan exactamente como espero.
Hay gente que dice que LibreOffice u OpenOffice hacen prácticamente lo mismo, pero en mi caso no sustituyen a Microsoft Office.
No digo que sean malas aplicaciones.
Para muchas personas serán más que suficientes y seguramente no necesiten nada más.
El problema aparece cuando llevas años utilizando Word, Excel y PowerPoint y dependes de determinadas funciones, compatibilidad o formatos.
También está el típico problema de crear un documento en LibreOffice, enviarlo a alguien que utiliza Word y descubrir que se han movido elementos, cambiado fuentes o desmontado parte del formato.
En Linux casi siempre existe alguna solución.
- Buscar una alternativa
- Utilizar la versión web
- Instalar un wrapper
- Configurar Wine
- Aceptar que algunas funciones no están disponibles
Sí, se puede solucionar.
Sí, existen alternativas.
Sí, seguramente hay alguna forma de hacer casi todo.
Pero ese es precisamente el problema.
No quiero pasarme el día buscando alternativas, instalando wrappers, configurando Wine o aceptando una experiencia inferior para utilizar programas que en Windows simplemente funcionan.
Hay aplicaciones que directamente no existen para Linux.
En algunos casos encuentras ports extraños o configuraciones mediante Wine, pero vuelves al mismo punto.
Puede funcionar, pero no se siente igual y nunca sabes si una actualización dejará de hacerlo.
Cuando estás acostumbrado a programas de pago y herramientas profesionales, muchas alternativas de código abierto se quedan cortas.
No necesariamente porque sean malas, sino porque están pensadas para otro público o no tienen el mismo nivel de integración y compatibilidad.
Windows también rompe cosas
Windows también ha tenido actualizaciones desastrosas.
No voy a fingir que es perfecto porque no lo es. Microsoft ha metido la pata muchas veces y seguramente seguirá haciéndolo.
La diferencia es que en mi experiencia no tiene punto de comparación.
Cuando Windows falla suele ser más sencillo encontrar una solución y normalmente no necesitas entender el kernel, las firmas, el gestor de arranque o las dependencias internas del sistema.
Además, cuando Windows la caga se escucha muchísimo más porque lo utiliza mucha más gente.
Un problema que afecta a Windows aparece rápidamente en medios, empresas, foros y redes sociales.
En Linux los problemas están mucho más repartidos entre distintas distribuciones, escritorios, kernels, configuraciones y combinaciones de hardware.
Eso no significa que Windows falle más o menos únicamente porque se hable más del tema.
Simplemente cualquier fallo de Windows tiene mucha más repercusión porque afecta a una cantidad enorme de usuarios.
Lo que necesito de un sistema operativo
Después de estos meses mi conclusión es bastante sencilla.
Linux es increíble si disfrutas configurando el sistema, aprendiendo cómo funciona y teniendo control absoluto.
También es una opción excelente para servidores, programación y muchos entornos técnicos.
Pero para mi uso diario necesito otra cosa.
Necesito un sistema que esté hecho para funcionar sin que tenga que pensar constantemente en él.
- Encender el ordenador
- Abrir Teams
- Abrir Word o Excel
- Utilizar el navegador
- Instalar mis programas
- Actualizar el sistema
- Reiniciar y seguir trabajando
No quiero que mantener el sistema operativo se convierta en otra tarea.
No quiero tener que revisar cada actualización por si cambia una configuración importante.
No quiero preguntarme si el sistema arrancará correctamente después de actualizar el kernel.
No quiero buscar una alternativa o un wrapper cada vez que necesito utilizar un programa concreto.
Prefiero perder algo de control y personalización a cambio de ganar compatibilidad, comodidad y tiempo.
Windows ha mejorado bastante
También creo que Windows ha mejorado mucho.
Se habla muy mal de Windows 11, pero personalmente me parece que funciona mejor que nunca.
Tiene cosas que no me gustan, consume más recursos de los que debería y Microsoft toma decisiones bastante discutibles.
Aun así, la experiencia general es mucho más cómoda para mi uso.
La situación me recuerda un poco a Windows Vista y Windows 7.
Windows XP podía funcionar con 256 MB de RAM y dependiendo del uso incluso te sobraba memoria.
Después llegó Windows Vista y con 1 GB de RAM el sistema iba bastante apurado.
Más tarde apareció Windows 7, que en mi opinión era una versión refinada y maquillada de Vista.
La diferencia es que para entonces los ordenadores ya tenían hardware suficiente para ejecutarlo correctamente y los controladores estaban mucho más preparados.
Windows 7 terminó haciendo muchas de las cosas que Vista ya intentaba hacer, pero llegó cuando los equipos podían moverlo sin tantos problemas.
Mi conclusión
No me voy de Linux diciendo que sea un mal sistema.
Todo lo contrario.
He aprendido bastante, he disfrutado personalizando el sistema y entiendo perfectamente por qué hay personas que no quieren volver a Windows.
Pero ahora mismo no es el sistema que necesito como escritorio principal.
En el futuro seguramente volveré a darle otra oportunidad a Linux.
Cada vez que lo he probado ha funcionado mejor y no descarto que dentro de un tiempo vuelva a utilizarlo como sistema principal.
Por ahora vuelvo a Windows.
Después de seis meses con Arch Linux, lo que más valoro ahora mismo es poder olvidarme del sistema operativo y dedicarme simplemente a utilizar el ordenador.
Resumen rápido - Arch Linux me ha gustado mucho por su filosofía, rendimiento y personalización
- El soporte de NVIDIA ha mejorado pero todavía encuentro problemas de compatibilidad
- Las actualizaciones requieren demasiada atención para el uso que quiero darle al ordenador
- Necesito programas nativos como Office, Teams y otras aplicaciones profesionales
- Vuelvo a Windows por comodidad y no porque considere que Linux sea malo
Me gustaría que me contarais vuestra experiencia con Linux.
Qué distribuciones usáis, cuáles recomendáis, cuáles os parecen más cómodas y cualquier otro detalle que consideréis interesante.
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