Albañil de 21 años: "Gano más que muchos amigos con carrera"
Ayer 21:47
#31
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Me parece de puta madre que elija ese camino. Pero luego estan muy cascados a temprana edad. Ya cada uno lo que mas valore en la vida. |
Ayer 21:47
#33
| Es que algunos os creéis que ser albañil (bueno) es algo super sencillo. Y lo mejor es que es el propio zurderío progre clasista los que los miran por encima del hombro. |
Ayer 21:47
#34
| Ese mismo discurso que un albañil ganaba más que un titulado lo oía en 2006, en 2011 estaban los albañiles en la mierda |
Ayer 21:48
#38
| No es para joderle pero a los 50 años sus amigos ganarán más y no tendrán 2 hernias discales. |
Ayer 21:49
#41
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Mientras buena parte de los jóvenes de su edad siguen estudiando o buscan un empleo de oficina, Alejandro tenía claro que su futuro estaba en la construcción.
Con apenas 21 años trabaja en una empresa de Málaga, cobra un sueldo que le ha permitido independizarse y asegura que nunca le ha faltado trabajo. A las siete de la mañana todo se pone en marcha en una promoción de viviendas de la Costa del Sol. Entre el sonido de las radiales, las hormigoneras y las grúas aparece Alejandro con el casco puesto. En pocos minutos arranca una nueva jornada en la obra. Hace un par de años dio un paso que sorprendió a muchos de sus amigos. Mientras la mayoría optó por seguir estudiando o intentar encontrar un trabajo de oficina, él decidió entrar en el sector de la construcción. "Siempre me llamó la atención este mundo. Probé unos días y me di cuenta de que era lo que quería hacer", explica. Empezó como peón, aprendiendo de los compañeros con más experiencia. Hoy participa en la construcción de edificios residenciales y asegura que el empleo nunca le ha faltado. "Si tienes ganas de trabajar y aprendes el oficio, siempre salen oportunidades. Hay empresas que necesitan personal continuamente", añade. Su jornada comienza antes de las ocho de la mañana y termina bien entrada la tarde, menos en verano. Entre medias hay que preparar materiales, levantar tabiques, colocar ladrillo, realizar encofrados o ayudar en distintas fases de la obra. "Al principio todo cuesta. No conoces las herramientas ni los procesos, pero los compañeros te enseñan mucho. Aquí se aprende trabajando", valora. Reconoce que el oficio exige esfuerzo físico y que el verano pone a prueba a cualquiera. "No es un trabajo fácil. Hay días que llegas a casa reventado, pero también tiene su recompensa", confirma. Esa recompensa no se limita únicamente a la estabilidad laboral. Alejandro admite que su salario sorprendió incluso a su círculo más cercano. "Muchos amigos hicieron una carrera y todavía están buscando una oportunidad. Yo empecé antes a trabajar y ahora gano más que algunos de ellos", explica. "Lo que más me gusta es ver cómo una obra va creciendo. Llegas cuando solo hay un solar y meses después ves un edificio levantado", destaca. La construcción atraviesa uno de los momentos de mayor actividad en la provincia de Málaga, impulsada por la vivienda, los hoteles y nuevos proyectos de infraestructuras. Sin embargo, las empresas coinciden en señalar un problema que se repite desde hace años: cada vez cuesta más encontrar trabajadores jóvenes que quieran aprender el oficio. "Casi todos los compañeros tienen bastante más edad que yo. Cuando llega alguien joven muchas veces no aguanta porque piensa que esto es más sencillo de lo que realmente es", comenta, y añade: "Parece que si trabajas en una obra has fracasado; es un oficio digno, con posibilidades de crecer y en el que siempre puedes seguir aprendiendo". Su objetivo ahora pasa por seguir formándose y asumir nuevas responsabilidades dentro de la empresa. https://www.elespanol.com/malaga/202...4310563_0.html |
Ayer 21:51
#42
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Mientras buena parte de los jóvenes de su edad siguen estudiando o buscan un empleo de oficina, Alejandro tenía claro que su futuro estaba en la construcción.
Con apenas 21 años trabaja en una empresa de Málaga, cobra un sueldo que le ha permitido independizarse y asegura que nunca le ha faltado trabajo. A las siete de la mañana todo se pone en marcha en una promoción de viviendas de la Costa del Sol. Entre el sonido de las radiales, las hormigoneras y las grúas aparece Alejandro con el casco puesto. En pocos minutos arranca una nueva jornada en la obra. Hace un par de años dio un paso que sorprendió a muchos de sus amigos. Mientras la mayoría optó por seguir estudiando o intentar encontrar un trabajo de oficina, él decidió entrar en el sector de la construcción. "Siempre me llamó la atención este mundo. Probé unos días y me di cuenta de que era lo que quería hacer", explica. Empezó como peón, aprendiendo de los compañeros con más experiencia. Hoy participa en la construcción de edificios residenciales y asegura que el empleo nunca le ha faltado. "Si tienes ganas de trabajar y aprendes el oficio, siempre salen oportunidades. Hay empresas que necesitan personal continuamente", añade. Su jornada comienza antes de las ocho de la mañana y termina bien entrada la tarde, menos en verano. Entre medias hay que preparar materiales, levantar tabiques, colocar ladrillo, realizar encofrados o ayudar en distintas fases de la obra. "Al principio todo cuesta. No conoces las herramientas ni los procesos, pero los compañeros te enseñan mucho. Aquí se aprende trabajando", valora. Reconoce que el oficio exige esfuerzo físico y que el verano pone a prueba a cualquiera. "No es un trabajo fácil. Hay días que llegas a casa reventado, pero también tiene su recompensa", confirma. Esa recompensa no se limita únicamente a la estabilidad laboral. Alejandro admite que su salario sorprendió incluso a su círculo más cercano. "Muchos amigos hicieron una carrera y todavía están buscando una oportunidad. Yo empecé antes a trabajar y ahora gano más que algunos de ellos", explica. "Lo que más me gusta es ver cómo una obra va creciendo. Llegas cuando solo hay un solar y meses después ves un edificio levantado", destaca. La construcción atraviesa uno de los momentos de mayor actividad en la provincia de Málaga, impulsada por la vivienda, los hoteles y nuevos proyectos de infraestructuras. Sin embargo, las empresas coinciden en señalar un problema que se repite desde hace años: cada vez cuesta más encontrar trabajadores jóvenes que quieran aprender el oficio. "Casi todos los compañeros tienen bastante más edad que yo. Cuando llega alguien joven muchas veces no aguanta porque piensa que esto es más sencillo de lo que realmente es", comenta, y añade: "Parece que si trabajas en una obra has fracasado; es un oficio digno, con posibilidades de crecer y en el que siempre puedes seguir aprendiendo". Su objetivo ahora pasa por seguir formándose y asumir nuevas responsabilidades dentro de la empresa. https://www.elespanol.com/malaga/202...4310563_0.html Para vosotros peones de obra |
Ayer 21:51
#43
| Ni medio cerca es 2006. Los leones y bmw salían de los concesionarios como barras de pan caliente. La peña trabajaba un puto huevo, pero se cobraba más de aquella que ahora (aparte de que obviamente, el dinero rendía mucho más por el precio de todo). |
Ayer 21:52
#44
| Y sin trabajo porque la construcción de fue a la mierda también, todas las ciudades llenas de esqueletos. |
Ayer 21:53
#47
| Si, y yo siendo marino Mercante cobro casi 4000 pavos, pero yo acabaré reventado y un universitario estará prácticamente fresco de viejo. |
Ayer 21:56
#48
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Y a mí me parece de pm que un buen electricista o un buen fontanero estén cobrando el doble y el triple si hace falta que el perfil que acabo de exponer, por mucha carrera y máster que tenga a sus espaldas. |
Ayer 21:57
#49
| Si encima tiene dos dedos de frente en 20 años está con su cuadrilla haciendo obras y reformas y con "ganancias colaterales" |
Ayer 21:57
#50
| También te digo que hay un montón de gente con carreras de mierda que no se merecen cobrar más que un albañil o un operario de fábrica, para mí es completamente normal. |
Ayer 21:58
#54
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Mientras buena parte de los jóvenes de su edad siguen estudiando o buscan un empleo de oficina, Alejandro tenía claro que su futuro estaba en la construcción.
Con apenas 21 años trabaja en una empresa de Málaga, cobra un sueldo que le ha permitido independizarse y asegura que nunca le ha faltado trabajo. A las siete de la mañana todo se pone en marcha en una promoción de viviendas de la Costa del Sol. Entre el sonido de las radiales, las hormigoneras y las grúas aparece Alejandro con el casco puesto. En pocos minutos arranca una nueva jornada en la obra. Hace un par de años dio un paso que sorprendió a muchos de sus amigos. Mientras la mayoría optó por seguir estudiando o intentar encontrar un trabajo de oficina, él decidió entrar en el sector de la construcción. "Siempre me llamó la atención este mundo. Probé unos días y me di cuenta de que era lo que quería hacer", explica. Empezó como peón, aprendiendo de los compañeros con más experiencia. Hoy participa en la construcción de edificios residenciales y asegura que el empleo nunca le ha faltado. "Si tienes ganas de trabajar y aprendes el oficio, siempre salen oportunidades. Hay empresas que necesitan personal continuamente", añade. Su jornada comienza antes de las ocho de la mañana y termina bien entrada la tarde, menos en verano. Entre medias hay que preparar materiales, levantar tabiques, colocar ladrillo, realizar encofrados o ayudar en distintas fases de la obra. "Al principio todo cuesta. No conoces las herramientas ni los procesos, pero los compañeros te enseñan mucho. Aquí se aprende trabajando", valora. Reconoce que el oficio exige esfuerzo físico y que el verano pone a prueba a cualquiera. "No es un trabajo fácil. Hay días que llegas a casa reventado, pero también tiene su recompensa", confirma. Esa recompensa no se limita únicamente a la estabilidad laboral. Alejandro admite que su salario sorprendió incluso a su círculo más cercano. "Muchos amigos hicieron una carrera y todavía están buscando una oportunidad. Yo empecé antes a trabajar y ahora gano más que algunos de ellos", explica. "Lo que más me gusta es ver cómo una obra va creciendo. Llegas cuando solo hay un solar y meses después ves un edificio levantado", destaca. La construcción atraviesa uno de los momentos de mayor actividad en la provincia de Málaga, impulsada por la vivienda, los hoteles y nuevos proyectos de infraestructuras. Sin embargo, las empresas coinciden en señalar un problema que se repite desde hace años: cada vez cuesta más encontrar trabajadores jóvenes que quieran aprender el oficio. "Casi todos los compañeros tienen bastante más edad que yo. Cuando llega alguien joven muchas veces no aguanta porque piensa que esto es más sencillo de lo que realmente es", comenta, y añade: "Parece que si trabajas en una obra has fracasado; es un oficio digno, con posibilidades de crecer y en el que siempre puedes seguir aprendiendo". Su objetivo ahora pasa por seguir formándose y asumir nuevas responsabilidades dentro de la empresa. https://www.elespanol.com/malaga/202...4310563_0.html |
Ayer 22:04
#58
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Huy! Esta canción me la sé! Supongo que luego cuando la cosa reviente y se vea con la letra del chalet y el BMW en la calle con su mujer e hijos saldrá también por aquí... O no... |
Ayer 22:04
#59
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No me lo creo. ¿Un edificio, llegar a un solar y verlo levantado? Salvo construcciones muy pequeñas no hay empresas que hagan todo. Le ha faltado decir que también hace la fontanería, la electricidad y el yeso. |
Ayer 22:04
#60
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A ver, este tío ya sabe un oficio, un plato pa comer siempre va a tener, otros no saben ni cambiar la rueda del coche... bueno que coche si la mayoría de jóvenes van en patinetas alquiladas o en bus y lo de reventao, habrá que ver su método y si tiene cabeza trabajando. mi abuelo toda la vida en la obra, empezó de peón y lo ascendieron enseguida a albañil porque tenía facilidad haciendo números y tomando medidas, acabó de jefe de obra. Tiene 90 años y bien llevaos físicamente, muchos por aquí teneis pavor a cualquier trabajo físico, cuando el cuerpo lo que necesita también es actividad, a ver si pensais que estar todo el día en una silla con el aire fundiendote la vista en una pantalla y a monsters es sanísimo. |