Adultos de 35 años que comen como un niño de comunión
Hoy 08:02
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Abrí un post hablando de lo mismo. No puedo con esta gente tampoco, no se les puede invitar a casa a comer y no se puede ir a un buen restaurante con ellos. |
Hoy 08:10
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| A mi lo unico que me supera es el queso (fuertes) y las texturas gelatinosas. El pescado me da pereza por las espinas, por lo demas, cualquier cosa me vale. |
Hoy 08:12
#457
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No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan: “Uy, yo cebolla no.” “Pimiento tampoco.” “Eso verde quítamelo.” “¿Tiene trocitos?” “Es que la textura…” Pero vamos a ver, criatura. Que tienes pelos en los huevos y sigues comiendo como si tu madre te estuviera persiguiendo con una cuchara de puré. El adulto maniático con la comida es una de las figuras más lamentables de la sociedad moderna. No hablo de alergias, intolerancias o cosas médicas. Hablo del típico tío que puede conducir una tonelada y media de metal por la autopista, votar, endeudarse a 30 años y discutir de geopolítica en Twitter, pero ve un trozo de pimiento rojo y se le cae el sistema operativo. Luego están los que “apartan”. Apartan el pimiento. Apartan la cebolla. Apartan el tomate. Apartan los guisantes. Apartan la vida. Dejan el plato como una autopsia. Todo diseccionado, removido, humillado. Parece que han estado buscando minas antipersona en el arroz. Y encima lo hacen con cara de superioridad: “Es que yo soy muy especial para comer.” No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales. Lo peor es cuando vas a un restaurante con ellos. Tú mirando la carta como una persona normal y ellos interrogando al camarero como si estuvieran desactivando una bomba: —¿La salsa lleva ajo? —¿La verdura viene mezclada? —¿Se puede quitar el calabacín? —¿La cebolla está muy hecha o se nota? Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa. Y luego el menú infantil mental: Pizza margarita. Macarrones con tomate. Pechuga empanada. Patatas fritas. Hamburguesa sin pepinillo, sin cebolla, sin tomate, sin dignidad. Hay gente que no come: negocia con la comida. A mí me da igual que no te guste algo concreto. Todos tenemos gustos. Pero si tu lista de “cosas que no como” ocupa más que tu currículum, igual el problema no es el pimiento. Igual eres tú. Madurar también es poder comerte un sofrito sin montar un expediente administrativo. Y si son alérgicos? No has pensado en eso? |
Hoy 08:16
#458
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Los que criticáis al OP, os animo a convivir con alguien con ese tipo de manías. Cada vez que se hace cualquier tipo de salida , ya anticipando que donde se va a comer o ir exclusivamente a sitios que tengan un burger o restaurante de referencia. Probar cosas nuevas es un mundo, salir con amigos o tener eventos familiares se complica porque a ver qué van a poner de comer, de viajar ni hablamos o solo se va a cadenas conocidas. A nivel social te limita. El día a día pues también es una complicación adicional. O se cocina cada uno lo suyo - dos compras, más empastre para cocinar y limpiar - o el que no tiene manías se acaba adaptando al que sí. A nivel profesional muchas veces lo mismo, a la cena de empresa todavía te puedes negar a ir y quedar fatal pero ya está. Con trabajos en lo que tengas que ir a eventos, atender clientes... Que conlleven comidas o cenas de negocios , ese tipo de personas imposible. Y ya ni hablar del ejemplo que se le da a los hijos |