Adultos de 35 años que comen como un niño de comunión
Ayer 14:38
#32
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No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan: “Uy, yo cebolla no.” “Pimiento tampoco.” “Eso verde quítamelo.” “¿Tiene trocitos?” “Es que la textura…” Pero vamos a ver, criatura. Que tienes pelos en los huevos y sigues comiendo como si tu madre te estuviera persiguiendo con una cuchara de puré. El adulto maniático con la comida es una de las figuras más lamentables de la sociedad moderna. No hablo de alergias, intolerancias o cosas médicas. Hablo del típico tío que puede conducir una tonelada y media de metal por la autopista, votar, endeudarse a 30 años y discutir de geopolítica en Twitter, pero ve un trozo de pimiento rojo y se le cae el sistema operativo. Luego están los que “apartan”. Apartan el pimiento. Apartan la cebolla. Apartan el tomate. Apartan los guisantes. Apartan la vida. Dejan el plato como una autopsia. Todo diseccionado, removido, humillado. Parece que han estado buscando minas antipersona en el arroz. Y encima lo hacen con cara de superioridad: “Es que yo soy muy especial para comer.” No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales. Lo peor es cuando vas a un restaurante con ellos. Tú mirando la carta como una persona normal y ellos interrogando al camarero como si estuvieran desactivando una bomba: —¿La salsa lleva ajo? —¿La verdura viene mezclada? —¿Se puede quitar el calabacín? —¿La cebolla está muy hecha o se nota? Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa. Y luego el menú infantil mental: Pizza margarita. Macarrones con tomate. Pechuga empanada. Patatas fritas. Hamburguesa sin pepinillo, sin cebolla, sin tomate, sin dignidad. Hay gente que no come: negocia con la comida. A mí me da igual que no te guste algo concreto. Todos tenemos gustos. Pero si tu lista de “cosas que no como” ocupa más que tu currículum, igual el problema no es el pimiento. Igual eres tú. Madurar también es poder comerte un sofrito sin montar un expediente administrativo. Puedo enteder que no te guste algo pero los especialitos son insoportables |
Ayer 14:39
#35
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@p: , estoy en tu equipo Quien no pueda comer fuera de casa pq no puede con la mitad de los ingredientes de una carta, que no salga. Han crecido en una burbuja de menús infantiles y no pueden salir de su área de confort. Es agotador, no compensa |
Ayer 14:39
#36
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No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan: “Uy, yo cebolla no.” “Pimiento tampoco.” “Eso verde quítamelo.” “¿Tiene trocitos?” “Es que la textura…” Pero vamos a ver, criatura. Que tienes pelos en los huevos y sigues comiendo como si tu madre te estuviera persiguiendo con una cuchara de puré. El adulto maniático con la comida es una de las figuras más lamentables de la sociedad moderna. No hablo de alergias, intolerancias o cosas médicas. Hablo del típico tío que puede conducir una tonelada y media de metal por la autopista, votar, endeudarse a 30 años y discutir de geopolítica en Twitter, pero ve un trozo de pimiento rojo y se le cae el sistema operativo. Luego están los que “apartan”. Apartan el pimiento. Apartan la cebolla. Apartan el tomate. Apartan los guisantes. Apartan la vida. Dejan el plato como una autopsia. Todo diseccionado, removido, humillado. Parece que han estado buscando minas antipersona en el arroz. Y encima lo hacen con cara de superioridad: “Es que yo soy muy especial para comer.” No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales. Lo peor es cuando vas a un restaurante con ellos. Tú mirando la carta como una persona normal y ellos interrogando al camarero como si estuvieran desactivando una bomba: —¿La salsa lleva ajo? —¿La verdura viene mezclada? —¿Se puede quitar el calabacín? —¿La cebolla está muy hecha o se nota? Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa. Y luego el menú infantil mental: Pizza margarita. Macarrones con tomate. Pechuga empanada. Patatas fritas. Hamburguesa sin pepinillo, sin cebolla, sin tomate, sin dignidad. Hay gente que no come: negocia con la comida. A mí me da igual que no te guste algo concreto. Todos tenemos gustos. Pero si tu lista de “cosas que no como” ocupa más que tu currículum, igual el problema no es el pimiento. Igual eres tú. Madurar también es poder comerte un sofrito sin montar un expediente administrativo. Totalmente. Eso sí, reconozco que he buscado el menú infantil mental cuando por cojones he tenido que ir a un restaurante asiático sea del tipo que sea. Los chimichurris no me gustan nada. |
Editado: Ayer 14:47 -
Ayer 14:41
#39
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Por qué te molesta la inadaptabilidad de los demás? No conviertas un problema del individuo en acidez estomacal propia |
Ayer 14:41
#43
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Mi mujer era bastante asi cuando la conoci, el problema era que queria compartir todo porque si ibamos de tapas no era para comer una sola cosa... Y esto no, aquello no, lo otro no... Hasta que un dia me puse de mala hostia y delante del camarero al que ella llevaba mareando varios minutos le solte "si vas a comer como una niña pequeña la proxima nos quedamos en casa y te comes una casa Tarradellas de jamon asi estamos todos mas comodos" doble humillacion porque es italiana y le solte lo de la pizza. De morros pero funciono, empezo a comer cada vez mas y ya hace mas de 10 años que come de todo. Ahora lo agradece. |
Ayer 14:43
#48
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Mi mujer era bastante asi cuando la conoci, el problema era que queria compartir todo porque si ibamos de tapas no era para comer una sola cosa... Y esto no, aquello no, lo otro no... Hasta que un dia me puse de mala hostia y delante del camarero al que ella llevaba mareando varios minutos le solte "si vas a comer como una niña pequeña la proxima nos quedamos en casa y te comes una casa Tarradellas de jamon asi estamos todos mas comodos" doble humillacion porque es italiana y le solte lo de la pizza.
De morros pero funciono, empezo a comer cada vez mas y ya hace mas de 10 años que come de todo. Ahora lo agradece. |
Ayer 14:43
#49
| A mi me hace gracia las princesas que le hacen asco a todo ay no me pongas pimiento ay que eso lleva mayonesa etc y luego se comen una buena polla moruna |
Ayer 14:44
#50
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No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan: “Uy, yo cebolla no.” “Pimiento tampoco.” “Eso verde quítamelo.” “¿Tiene trocitos?” “Es que la textura…” Pero vamos a ver, criatura. Que tienes pelos en los huevos y sigues comiendo como si tu madre te estuviera persiguiendo con una cuchara de puré. El adulto maniático con la comida es una de las figuras más lamentables de la sociedad moderna. No hablo de alergias, intolerancias o cosas médicas. Hablo del típico tío que puede conducir una tonelada y media de metal por la autopista, votar, endeudarse a 30 años y discutir de geopolítica en Twitter, pero ve un trozo de pimiento rojo y se le cae el sistema operativo. Luego están los que “apartan”. Apartan el pimiento. Apartan la cebolla. Apartan el tomate. Apartan los guisantes. Apartan la vida. Dejan el plato como una autopsia. Todo diseccionado, removido, humillado. Parece que han estado buscando minas antipersona en el arroz. Y encima lo hacen con cara de superioridad: “Es que yo soy muy especial para comer.” No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales. Lo peor es cuando vas a un restaurante con ellos. Tú mirando la carta como una persona normal y ellos interrogando al camarero como si estuvieran desactivando una bomba: —¿La salsa lleva ajo? —¿La verdura viene mezclada? —¿Se puede quitar el calabacín? —¿La cebolla está muy hecha o se nota? Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa. Y luego el menú infantil mental: Pizza margarita. Macarrones con tomate. Pechuga empanada. Patatas fritas. Hamburguesa sin pepinillo, sin cebolla, sin tomate, sin dignidad. Hay gente que no come: negocia con la comida. A mí me da igual que no te guste algo concreto. Todos tenemos gustos. Pero si tu lista de “cosas que no como” ocupa más que tu currículum, igual el problema no es el pimiento. Igual eres tú. Madurar también es poder comerte un sofrito sin montar un expediente administrativo. Me toca los huevos el que quiere ir a festivales de Hamburguesas para pagar 15€ por una hamburguesa y te suelte "Solo carne y salsa" Hijo de puta, para eso vamos a un bar y te la pides ahí Yo por ejemplo solo evito marisco que no me gusta, pero quejarte de verduras y hortalizas... Me cago en tu vida |
Ayer 14:44
#53
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Adultos que se comportan como viejas del visillo/Charos juzgando lo que otros hacen o dejan de hacer sin hacer daño a nadie.
¿Qué es peor? Tu, evidentemente. Para vivir, dejar vivir primero. Esto es lo que les pasa a los que van de moralistas. Que van juzgando cuando luego sus defectos son peores. Y el notas habla de madurar. Madurar es ser cuanto menos consecuente con lo que haces, ser responsable y como digo, vivir pero dejar vivir al resto primero... no la sarta de gilipolleces que dices, cada uno comerá lo que le salga de los huevos y sus consecuencias serán. Y así como tu, todos los que veremos en este hilo. Habrá que verlos a ellos en su vida... los perfectos. Asco de moralistas, colega. |
Ayer 14:45
#54
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Adultos que se comportan como viejas del visillo/Charos juzgando lo que otros hacen o dejan de hacer sin hacer daño a nadie.
¿Qué es peor? Tu, evidentemente. Para vivir, dejar vivir primero. Esto es lo que les pasa a los que van de moralistas. Que van juzgando cuando luego sus defectos son peores. Y el notas habla de madurar. Madurar es ser cuanto menos consecuente con lo que haces, ser responsable y como digo, vivir pero dejar vivir al resto primero... no la sarta de gilipolleces que dices, cada uno comerá lo que le salga de los huevos y sus consecuencias serán. Y así como tu, todos los que veremos en este hilo. Habrá que verlos a ellos en su vida... los perfectos. Asco de moralistas, colega. |
Ayer 14:45
#55
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No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan: “Uy, yo cebolla no.” “Pimiento tampoco.” “Eso verde quítamelo.” “¿Tiene trocitos?” “Es que la textura…” Pero vamos a ver, criatura. Que tienes pelos en los huevos y sigues comiendo como si tu madre te estuviera persiguiendo con una cuchara de puré. El adulto maniático con la comida es una de las figuras más lamentables de la sociedad moderna. No hablo de alergias, intolerancias o cosas médicas. Hablo del típico tío que puede conducir una tonelada y media de metal por la autopista, votar, endeudarse a 30 años y discutir de geopolítica en Twitter, pero ve un trozo de pimiento rojo y se le cae el sistema operativo. Luego están los que “apartan”. Apartan el pimiento. Apartan la cebolla. Apartan el tomate. Apartan los guisantes. Apartan la vida. Dejan el plato como una autopsia. Todo diseccionado, removido, humillado. Parece que han estado buscando minas antipersona en el arroz. Y encima lo hacen con cara de superioridad: “Es que yo soy muy especial para comer.” No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales. Lo peor es cuando vas a un restaurante con ellos. Tú mirando la carta como una persona normal y ellos interrogando al camarero como si estuvieran desactivando una bomba: —¿La salsa lleva ajo? —¿La verdura viene mezclada? —¿Se puede quitar el calabacín? —¿La cebolla está muy hecha o se nota? Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa. Y luego el menú infantil mental: Pizza margarita. Macarrones con tomate. Pechuga empanada. Patatas fritas. Hamburguesa sin pepinillo, sin cebolla, sin tomate, sin dignidad. Hay gente que no come: negocia con la comida. A mí me da igual que no te guste algo concreto. Todos tenemos gustos. Pero si tu lista de “cosas que no como” ocupa más que tu currículum, igual el problema no es el pimiento. Igual eres tú. Madurar también es poder comerte un sofrito sin montar un expediente administrativo. 🔹 Entiendo la gracia del hilo, pero creo que se están mezclando dos cosas distintas: las manías personales y la supuesta “inmadurez”. 🔸 Que un adulto no soporte la cebolla, el pimiento o ciertas texturas no lo convierte automáticamente en un niño. Igual que a otros no les gusta el café, el alcohol o el marisco y nadie les monta un juicio social por ello. 🔹 También hay que tener en cuenta que la percepción de sabores y texturas no es igual para todo el mundo. Hay gente especialmente sensible a ciertas combinaciones, y lo que para uno es un plato normal para otro puede ser directamente desagradable. 🔸 Otra cosa distinta es convertir cada comida en una negociación infinita con el camarero. Ahí sí que es normal que la gente pierda la paciencia. 🔹 Pero madurez tampoco es “me lo como todo sin rechistar”. Madurar también es saber qué te gusta, qué no, y no tener que forzarte para encajar en una idea ajena de lo que debería ser comer bien. 🔸 En resumen: tan pesado puede ser el que disecciona un plato como el que convierte el pimiento en una prueba de vida adulta. 🤝 Si quieres, podemos seguir por aquí y ver dónde está el límite entre “manías normales” y “ya es postureo culinario”. 💬 O incluso debatir casos más extremos: gente que directamente vive en menú infantil permanente vs. gente con sensibilidad real a ciertos alimentos. Yo también tengo Chatgpt
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Ayer 14:46
#58
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A mí solo me molesta cuando me afecta directamente, es decir, cuando por un amigo tiquismiquis no se puede comer en determinado sitio o pedir x para compartir porque no le gusta. Por lo demás me importa una mierda, como si comen tortilla del Mercadona todos los días. |
Ayer 14:47
#59
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Conozco a varios "Ponme la ensalada de pasta pero quita el tomate y ponme bacon" "Yo es que verdura y fruta no como, solo carne, soy carnívoro" Etc etc |
Ayer 14:47
#60
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No puedo más con esta gente, shurs.
Adultos funcionales, con nómina, hipoteca, coche diésel y cuenta en MyInvestor, que se sientan en una mesa y empiezan: “Uy, yo cebolla no.” “Pimiento tampoco.” “Eso verde quítamelo.” “¿Tiene trocitos?” “Es que la textura…” Pero vamos a ver, criatura. Que tienes pelos en los huevos y sigues comiendo como si tu madre te estuviera persiguiendo con una cuchara de puré. El adulto maniático con la comida es una de las figuras más lamentables de la sociedad moderna. No hablo de alergias, intolerancias o cosas médicas. Hablo del típico tío que puede conducir una tonelada y media de metal por la autopista, votar, endeudarse a 30 años y discutir de geopolítica en Twitter, pero ve un trozo de pimiento rojo y se le cae el sistema operativo. Luego están los que “apartan”. Apartan el pimiento. Apartan la cebolla. Apartan el tomate. Apartan los guisantes. Apartan la vida. Dejan el plato como una autopsia. Todo diseccionado, removido, humillado. Parece que han estado buscando minas antipersona en el arroz. Y encima lo hacen con cara de superioridad: “Es que yo soy muy especial para comer.” No, Paco. No eres especial. Eres un firmware sin actualizar. Un adulto beta. Un paladar en pañales. Lo peor es cuando vas a un restaurante con ellos. Tú mirando la carta como una persona normal y ellos interrogando al camarero como si estuvieran desactivando una bomba: —¿La salsa lleva ajo? —¿La verdura viene mezclada? —¿Se puede quitar el calabacín? —¿La cebolla está muy hecha o se nota? Hermano, pide nuggets y deja de secuestrar la mesa. Y luego el menú infantil mental: Pizza margarita. Macarrones con tomate. Pechuga empanada. Patatas fritas. Hamburguesa sin pepinillo, sin cebolla, sin tomate, sin dignidad. Hay gente que no come: negocia con la comida. A mí me da igual que no te guste algo concreto. Todos tenemos gustos. Pero si tu lista de “cosas que no como” ocupa más que tu currículum, igual el problema no es el pimiento. Igual eres tú. Madurar también es poder comerte un sofrito sin montar un expediente administrativo. Yo tengo una pregunta: Quién es más patético, más triste, más papanatas? El que come, hace y vive como le sale de los huevos, sin meterse con nadie, o el que está constantemente pendiente de lo que hacen los demás? No sé, que cada uno saque sus propias conclusiones. |
