Galiza Calidade (Relato).

ankae
ForoCoches: Miembro
#151
mais droja
Barajas_16
adicto a los ralis
#152
Joder tio!!!!!casi me habia denganchado de Picano Biela y me aparaces con esto!!!!!
Eres un crak tio
Para cuando mais droja??
atrescilindros
ForoCoches: Miembro.
#153
Hola a todos. jeje

Esta madrugada subiré el nuevo capítulo; estos últimos dos dias, he dejado de fumar y he pasado el relato a PDF, en Google Docs; espero que comprendáis la tardanza, sobre todo por el primer motivo.
BVP
Melafo a Kentucky
#154
vamoooos shur!!
atrescilindros
ForoCoches: Miembro.
#155
Hola a todos de nuevo; os cuelgo el siguiente capítulo:



Miércoles; 5 de agosto de 1992, relatando parte de la madrugada del día siguiente.


El lunes, me había puesto manos a la obra en la preparación del Opel Kadett GSi de los hermanos Rego; puesta a punto de motor, un silencioso deportivo artesanal, un juego de amortiguadores delanteros Koni Sport, y lo más esperado, los frenos delanteros robados procedentes del Opel Calibra del depósito.

Aunque la prensa del domingo, no precisó sobre lo que en realidad pasó aquella madrugada del viernes:

Saquean varios vehículos en el depósito municipal de la Guardia Civil; en Maceda.

Aún no se han dado fechas, pero la Guardia Civil, cree que el hecho ha podido suceder a lo largo de los últimos días laborables de la semana. Al parecer, el hecho denunciado por la propia comandancia, hace constar de que se han sustraído las llantas de aleación de un vehículo, un Opel Calibra, matrícula OR-L, los asientos y el volante del mismo; acto seguido, robaron varias piezas de carrocería de otros vehículos que se encontraban en el depósito. La comandancia sospecha de varios chatarreros de la zona, que ya han tenido algún que otro problema con el ilustre sargento del municipio.”

Y os cuestionaréis, ¿habíamos robado también los asientos y el volante del Calibra? Por no hablar de las piezas de carrocería que mencionan en el artículo. No, solo nos habíamos llevado las llantas de aleación y los frenos del Calibra; y, ¿por qué informan de más robos? Seguramente, los agentes, al encontrarse el percal del Calibra a la mañana siguiente, se dieron un festín a nuestra costa. Es decir, los propios agentes habían robado los asientos y el volante del Opel Calibra, así como las piezas de carrocería que se nombraron en el artículo. La picaresca de “Hispanistán”.

Volviendo a lo nuestro, el coche de los hermanos Rego estaba finiquitado, y estorbando por el taller. No teníamos su número de teléfono, y habíamos quedado en que ellos serían los que se pasarían a por el coche a lo largo de la semana. Tardaron un par de dias, pero al fin, hoy habían aparecido por el taller. Maxi, desde la puerta de la oficina:

- Ostiá; ya eran horas, ¡fenómenos! – les decía, riéndose.

- Hemos estado un poco ocupados, la verdad. – contestó el chico fornido, mientras entraba con Maxi a la oficina.

A los quince minutos; Maxi acompañó a los dos chicos hasta al coche, le avisó:

- Recordad, 92.000 pesetas nos debéis. – les decía.

- De acuerdo, ahora en nada, volvemos. – respondió uno de ellos.

Los hermano Rego salieron del taller con intención de ir a casa, pillar el dinero, y pagarnos. No le discutí nada a Maxi, ya que aún no habíamos aprendido la lección del cliente que se marcha con el vehículo sin pagar; no tardaríamos mucho en aprenderla. A las dos horas de que se hubiesen ido, Maxi se estaba empezando a mosquear muy seriamente, hasta que sonó el teléfono:

- ¿Maxi? – preguntó – Mira, soy el dueño del Kadett GSi, te llamo desde mi casa para que así me tengas fichado, ya que aún no creo que pueda disponer del dinero.

- ¡¿Cómo?! – exclamó Maxi – Mira, no me jodas; trae el coche aquí, y cuando tengas el dinero, ya te pasas a por él.

- No, lo necesito para ir a trabajar, Maxi. – le contestó – En cuanto cobre, ya te pago, ¿de acuerdo? – le propuso.

- ¿Cómo que en cuanto cobres? Pero que cojones te crees que es esto, chaval, ¿una puta ONG? – le replicó, hablando con un tono de voz muy alto.

- Joder, Maxi, ya tienes el número de teléfono de mi casa, no creo que te oculte algo; si te aseguro que a finales de mes te pago, ten por seguro que así será.

En ese momento, se cortó la llamada; Maxi salió de la oficina cagándose en todo, y llamándome la atención a mí sobre no recriminarle que los otros se marchasen con el Kadett sin pagar. Al volver a la oficina, volvió a llamar, y respondió un señor mayor:

- Buenas, ¿está alguno de sus hijos o nietos por la casa? – le preguntó Maxi, intuyendo si era el padre o el abuelo.

- ¿Cómo? Esto es una cabina telefónica, amigo mío. – le contestó el individuo.

- ¿Una cabina telefónica? – se queda pensando – ¡Aaaaah! ¡Me cago en la puta! – y acto seguido, Maxi colgó el teléfono.

Salió de la oficina como alma que lleva el diablo y se acerco a junto mía:

- ¡Francisco! Llama a conocidos tuyos, pásate por zonas en donde creas que conocen a esos hijos de puta; ¡a quien sea! Quiero saber por donde paran los putos Rego. Y lleva mi coche, para que no te reconozcan. – me ordenó, a la vez que me entregaba las llaves de su Astra GSi – Me han llamado desde una cabina, diciendo que era su casa, ¡me cago en la puta! – decía, a la vez que se volvía a la oficina.

Me monté en el Astra, y lo encendí; era la primera vez que conducía un coche nuevo, y no estaba nada mal. Podíamos mejorar aún más la situación, bajé la ventanilla, y así, todo el mundo me podía ver; qué menos, que fardar al conducir un coche que mola. Lo tenía claro, el primer lugar a comprobar del paradero de los Rego, debía de ser Velle, a lo mejor estaban fardando de la preparación por aquella zona.




Llegué, y Los Rego no estaban por allí, ni nadie medianamente conocido; me paré para fumar un cigarro y pensar a donde ir para saber algo de los Rego, y en el momento de encender el cigarro, se escucha a un coche exprimir segunda a fondo a lo largo de la presa, y cambiar a tercera, con sus correspondientes petardazos al soltar gas. En cuanto finalizan el tramo de la presa, mientras estoy fumándome el cigarro, hace aparición el Kadett de los Rego, entrando al recinto de aparcamiento; a lo que yo:

- ¡Regos! – exclamé al ver a los dos en el coche – ¡Parad! – les ordené, con las manos en alto.

No me hicieron ni puto caso, y escaparon de mí; me monté en el Astra y fui detrás de ellos. Subieron con dirección al veintiuno, y yo, me aproximaba cada vez más; ya literalmente pegado a su Kadett, tocaba el claxon sin ninguna respuesta por su parte. Sentí una impotencia increíble, ya que no podía golpearles con el coche. Al llegar a las proximidades del veintiuno, en vez de seguirles, me metí con dirección a mi barrio y fui a lo seguro. ¿Os acordáis de Jordi? Sí, el camello de costo del barrio, que había organizado también una fiesta de fin de curso en su propio domicilio. Fui a junto suya, ya que seguramente él supiese quienes eran, y por donde paraban los Rego.

Allí, en su portal, timbré:

- ¿Jordi? – pregunté, cuando noté que contestaron al telefonillo.

- Sí, está por aquí, ¿quién eres? – respondió una chica.

- Soy Fran Castro, un amigo suyo del barrio. Necesito un poco de información sobre un asunto.

Acto seguido, después de medio minuto, se abre el portal; subí al piso de Jordi, y entré, ya que la puerta estaba entreabierta. Dentro del piso, me encontré a varios personajes de la ciudad que conocería más adelante, estaban conversando con Jordi; apalancados en el sofá, pasándose una ‘ele’ entre ellos, saludé a Jordi ante tal panorama:

- Coño, Jordi. – decía al acercarme a él, con intención de agradarle – ¡Cuánto tiempo!

- Y qué lo digas, tío. – respondió, riéndose - ¿Qué tal, tío? He oído lo de que habéis montado el taller y todo, espero que os vaya guay, ¿eh? – me decía.

- No nos podemos quejar, la verdad. – respondí – Aunque, quisiera que me ayudases en un asunto relacionado con ello

- Dime, dime; sin fallo. – respondió.

- ¿Conoces a los hermanos Rego? – le pregunté.

- ¿Esos no son los que andan por ahí en un Kadett GSi de color rojo? – preguntó uno de los que estaba por allí.

- Efectivamente. – respondí.

- ¿Qué te ha pasado con esos? – me preguntó Jordi.

- Nos han jodido cerca de cien mil pesetas, de una preparación que le hicimos a su Kadett; no nos pagaron, ni nos pagarán. – respondí, agachando la cabeza.

- ¿No jodas? – respondió Jordi a mi respuesta – Y, ¿qué quieres que haga?

- Les damos una paliza, Jordi; que se por donde paran, y si este es colega tuyo, que se apunte. – propuso el que antes acertó sobre quienes eran los Rego.

- No flipéis. – respondí, riéndome – Solamente quiero saber por donde paran, para llamarles la atención.

- No flipes tu, tío. – me cortó el de antes – Esa gente pega palizas en grupos, y si les amenazáis, irán a por vosotros.

- Tiene razón, Fran. – respondió Jordi – A esa gente hay que acojonarla, y ahí, yo puedo ayudarte.

Y, ¿cómo podía ayudarme Jordi en ello?

Jordi era uno de los traficantes más activos de la capital, aunque solamente trabajaba drogas blandas; a lo largo de los años, de un tiempo hacia la época en la que os relato, se desvinculó del mundo de la calle para evitar represalias por parte de los peces gordos de la droga. Empezó en el ‘business’ a mediados de los ’80, cultivando sus propias plantas de marihuana; de hecho, hoy en día, en el barrio aún se le recuerdan las plantas de casi tres metros que llegó a cultivar en una ocasión, con cogollos del tamaño de la palma de la mano, y hasta teníamos de broma una foto de un cogollo de esos, en la propia palma de Jordi, colgado en un corcho del taller. Los primeros años, vendiendo los cogollos de marihuana, o los chivatos de quinientas pelas, le fueron genial; y por el barrio también se acuerdan de ello, de cómo uno de los socios de Jordi salía con cerca de diez mil pesetas de material (que de aquellas era de cojones), y en menos de una hora, volver con todo vendido. Añadir, que Jordi, siempre tuvo clientes fijos, pero lo suyo no era normal, vendía el género a la primera de cambio.

Y toda esa fama, le posicionó como competencia para todos los peces gordos de la droga de la capital; pero después de que sus socios sufrieran un montón de palizas, o algún que otro navajazo, la gente dejaba tirada a Jordi. Y él, no iba a a ser menos; una noche, le interceptaron en el barrio, y le pegaron una paliza de cojones; después de pasarse un mes en el hospital, se encerró en casa, y para subsistir, solamente vendía género a conocidos. Hace unos meses, Jordi se volvió a asociar con varios personajes de la ciudad, personajes que poco o nada tenían que ver con los anteriores; estos resolvían todo a base de palizas, y esto, es lo que necesitaba Jordi para clamar venganza. Volvió a pasar género por la calle, volvió a lo de siempre, y los peces gordos volvieron a protestar. Y, ¿qué pasó? A estas alturas, aún no había pasado nada de lo que lamentarse; Jordi, se estaba jugando el cuello demasiado. Muchos matones se pasaban a visitar a nuestro amigo, y esos matones que venían de parte de los peces gordos, salían escaldados por parte de los nuevos socios de Jordi; nuestro amigo se había ganado un respeto en la ciudad. Y con ese respeto, Automecánica Gómez lograría cobrarse una deuda.

Volviendo a lo relatado, Jordi me prestaba su ayuda; él, unos cuantos amigos suyos, y yo, nos montábamos en el Astra GSi de Maxi para hacerles una visita a los Rego. Según uno de los amigos de Jordi, los Rego tenían conocidos en un garito de la ciudad, el Ceda el Paso; así que nos dirigimos hasta allí, para obtener un poco de información. El Ceda el Paso, situado cerca de la calle del Progeso, en el Jardín, era uno de los locales con más gente de la ciudad; y allí nos postramos, aparcando en doble fila. La estela de Jordi y sus ‘machacas’, yendo yo a su sombra, era cuanto menos peculiar; si tu nos veías, decías, ¿a donde van esos matados? Y los cojones, esos matados se estaban ganando la capital a hostias.

En el Ceda, localizamos a los conocidos de los Rego:

- ¿Dónde andan los Rego? – les preguntó Jordi, de buenas manera.

- Pero, ¿quién cojones eres tú? – le contestó uno de ellos, de mala manera y encarándose con él.

Acto seguido, Jordi agarró de la camiseta a aquel chico, y lo elevó del suelo, apoyándolo en la fachada del local; sacó una navaja, y se la acercó al cuello. Volvió a preguntar y le contestaron entre todos, después de que todo el mundo se quedase mirando para la situación, entendimos que tendríamos que darnos algo de prisa para llegar a junto los Rego. Si por aquella época ya hubiese teléfonos móviles en masa, nunca habríamos pillado a los Rego durante toda esa tarde, pero por desgracia para ellos no los había. Y llegamos al lugar en donde se encontraban los Rego, un pequeño chilote cercano a la Valenzana; y allí estaba su Kadett GSi. Estacionamos en frente del chilote, y todos, salimos del Astra en masa, para ir directos a por los Rego; la emoción del momento, me subía la adrenalina. Abrimos la puerta del chilote, y los Rego estaban allí, con varias chicas menores de edad; la escena era digna de ver a cámara lenta, todos los colegas de Jordi, abalanzándose a los Rego, tirando con todo lo que encontraban a su paso, e inmovilizándoles para que Jordi pudiese hablar con ellos.

- ¿Os estaréis preguntando a que viene todo este espectáculo?, y vosotras, también. – les preguntaba Jordi, mientras se encendía el cigarro – Y ahora, al ver a mi amigo Francisco entrar por la puerta, ya sabréis el porque.

- Joder, ¡Francisco! – exclamó uno de los hermanos, el fornido – Ya hablamos con Maxi sobre lo de que le pagaríamos a fin de mes.

- Sí, y le llamasteis desde una cabina telefónica, diciéndole que ese era el número de teléfono de vuestra casa. – le corté.

- Pero, ¡¿qué hijos de puta, no?! – decía Jordi, porpinándole una patada en las piernas al hermano fornido.

- Joder, en serio; os pagamos a final de mes. – decía entre sollozos, el otro hermano, el delgado – Ahora, en estos momentos, no tenemos ni un céntimo.

- Y, ¿para qué cojones os pasáis por el taller para que os preparemos el coche? – les pregunto, de muy mala ostia.

No contestaron, y menos que iban a contestar; estaban asustados

- Debían cerca de cien mil pesetas, ¿no? – me preguntó Jordi, riéndose por la idea que acababa de ocurrírsele.

- . – respondí.

- Chicos, qué os parece si hacemos lo siguiente… - propone Jordi, y a continuación, le pega una calada al cigarro – Os pago cien mil pesetas por vuestro coche, y así ya liquidáis la deuda con mi amigo.

- ¡¿Qué?! – exclamó uno de los hermanos, el fornido – Ese coche vale mucho más que cien mil pesetas de mierda.

- Sí, cien mil de pesetas de mierda que no tenéis en estos momentos, y que le debéis a mis amigos del taller. – respondió Jordi, tajantemente – No es por mal, pero no somos nosotros los que estamos entre la espada y la pared, y con muchas posibilidades de recibir una paliza en los próximos diez minutos.

- Esperad, mañana hablaremos con nuestros padres, y mañana Francisco, te aseguro que tendrás el dinero a primera hora de la mañana. – le propuso el hermano, el delgado, al otro.

- ¿Sí? Y a mí, ¿quién me asegura eso? - le contesté.

- Joder, en serio; ¡te lo prometo! – respondió.

- No, no me convences; pero te propongo un trato más elaborado. – le propuse, encendiéndome un cigarro, lo necesitaba – Hacemos como dices, y de aval, nos llevamos tu Kadett GSi, y en cuanto pagues, te pasas a recogerlo. ¿Estamos?

Los hermanos Rego accedieron, y nos llevamos el Kadett GSi de aquel lugar; lo último que pudieron ver los Rego de su coche durante aquel día, fue a Jordi tirándole de freno de mano por la gravilla.
atrescilindros
ForoCoches: Miembro.
#156
A partir de ahora, a parte de iros colgando por aquí los nuevos trozos del relato, los iré añadiendo a Google Docs en PDF, tal y como hizo un compañero nuestro con Picando Biela. Podía ir diciendo en el post que actualicé, y que luego os pasárais por el PDF de Google Docs, pero tarda la ostia en cargar todo el relato. También lo añadiré al primer post, para nuevos lectores. El enlace del PDF:

https://docs.google.com/document/d/1...BM0/edit?pli=1

ankae
ForoCoches: Miembro
#157
Eres la hostia, en serio
uNDeRFaCeZ
Cuore Sportivo
#158
Brutal capitulo, que jetas!
sorginsorgi
Demasiados enemigos!!!!
#159
Bien otra vez funcionando. Me suscribo
sorginsorgi
Demasiados enemigos!!!!
#160
tiene buena pinta, pero eso de casares??? ostia..
ankae
ForoCoches: Miembro
#161
Cita de sorginsorgi
tiene buena pinta, pero eso de casares??? ostia..
Es el preludio de picando biela shur
sorginsorgi
Demasiados enemigos!!!!
#162
upeo para que le gente lea esto, putos newfags leeros picando biela y vereis lo que ha sido y es forocoches.
sorginsorgi
Demasiados enemigos!!!!
#163
Cita de ankae
Es el preludio de picando biela shur
ya ya lo se shur, pero me ha descolocado lo de casares, supongo que ira uniendo los personajes.

Picando biela tambien empieza en el 92, por eso me he desocolocado un poco.
atrescilindros
ForoCoches: Miembro.
#164
Actualizado el PDF.

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Cuarto capítulo.

· Los inicios de Automóviles Gómez; la puesta a punto de mi Ford Fiesta; un chantaje, y el nuevo coche de Sara.

Los Rego pagaron, y con creces; a partir de ahí, la gente empezó a hablar mal de nosotros, aunque teníamos a muchos amigos que nos defendían por detrás, y debido a esto, la clientela subió aún más. Empezamos a preparar muchos coches de conocidos, preparaciones de saldo, como la que le hicimos a los Rego; una preparación como la del Sunny GTi del alemán, no se volvería a repetir en muchos meses. Y ganamos muchísimo dinero, para que negarlo; aunque las ganancias fueron un inconveniente, más que otra cosa. Aún teniendo Autómecánica Gómez, a nombre del abuelo de Maxi, en varias actas figuraba Maxi, y los gastos se facturaban a la cuenta de Maximiliano Gómez; y nuestro co-protagonista, era un desempleado sin ingresos a ojos de Hacienda. En nuestro primer balance trimestral, el abuelo de Maxi descubrió este error, y menuda cagada; en un futuro lo arreglaríamos.

Teniendo algún dinero ahorrado, decidí prepararme el Ford Fiesta, y hacérmelo mientras no tenía que hacer. Recordemos mi vehículo, era un Ford Fiesta C de finales del ’84, motor de un litro de cilindrada y cuatro velocidades. El coche andaba genial para lo que era, subía perfectamente por cualquier sitio y apenas consumía mucho combustible, ni nunca se me fue de punto. ¿Cómo podíamos prepararlo?

Para empezar, le compré unos frenos más grandes, procedentes de Ford Escort 1.6, eran discos de 239 milímetros de diámetro con sus correspondientes pinzas, y detrás, tambores de freno de 200 milímetros. ¿Suspensión? Una de recambio original, ya que la que llevaba estaba destrozada. Luego, empecé a meterle mano al motor, y qué mejor que quitar el económico 957 c. c. de alta compresión, e instalarle un 1.300 c. c. procedente de un Ford Fiesta 1300S del desguace. Este motor lo había comprado a finales de verano, al ver el Ford Fiesta donante en un estado excepcional; el motor me había costado cincuenta mil pesetas, y no estaba nada mal de precio. Ya instalado en mi coche, adelanté distribuidor, y le compré un juego de colectores deportivos al padre de Sara, ya que él, había competido en el Desafío Fiesta, como ya conté en alguna ocasión; además, le compré el silencioso intermedio de un Fiesta XR2, encargado y facturado en la concesión Ford de la ciudad.

Con todo esto, mi Ford Fiesta empezaría a crear escuela de preparación por toda la provincia, y más tarde, conocidos que simplemente había llegado a conocer por el mero hecho de poseer mi Fiesta, copiaron mi idea y fueron injertando motores de 1.300 c. c. a sus vehículos. También me cree una fama a sus mandos, repartiendo chaquetas por toda la ciudad, por tramos revirados y llevándolo al límite, ya que poco tenía que hacer contra cualquier Kadett GSi por nacional.

Y, ¿fama en las calles? En este apartado entramos todos los conocidos del relato, todos los que la armábamos al volante de nuestros coches, y que éramos conocidos por todo el mundo. Y ser conocido por todo el mundo, implica un problema, las autoridades comenzaron a ‘ficharnos’ con el tiempo. En cuanto pasen unos años más en el relato, profundizaré más en este tema.

Y, ¿os acordáis de la principal idea del abuelo de Maxi? El compra-venta de vehículos de alta gama. A mediados de noviembre, registramos Automóviles Gómez como Sociedad Civil, aunque a estas alturas aún no tuviésemos vehículos a la venta, ya que de eso se encargaba el abuelo de Maxi.

· Viernes, 4 de diciembre de 1992.

Ayer, el Mar Egeo, un petrolero, naufragó frente a la costa de A Coruña, provocando un desastre ecológico de grandes magnitudes; qué menos, que informaros. Y en Automecánica Gómez, apenas había que hacer, la gente aún no había cobrado a estas alturas, y eso se notaba. Y hoy, se presentaba un conocido de vista de la capital por nuestro taller, a los mandos de un Ford Escort RS Turbo de color negro con unas Momo Arrow. Era Marcos, un chico procedente de O Carballiño, poseía un Escort RS Turbo del ’90, e iba repartiendo muchas chaquetas cada vez que venía de juerga a la capital.



Entró al local, estacionando su vehículo en la zona del elevador, y después de saludarme, se marchó directamente a junto Maxi, a la oficina.

- ¡¿Cómo sabes eso?! – exclamó Maxi, al acabar de hablar Marcos; y acto seguido, Maxi cerró la cortinilla de la cristalera de la oficina.

Debatieron durante cinco minutos más, en voz baja, pero se intuía el murmullo. Cuando se marchó Marcos, previa despedida mía, Maxi salió de la oficina y me pidó, de muy buenas maneras, que entrase a la oficina con él. Me contó que Marcos, le había hecho chantaje con el tema del travesti, y también me relató el encuentro con el travesti, con peros y señales; Maxi tenía un día para decidirse a preparar de balde el coche de Marcos, o si no, Marcos iría pasando el bulo por ahí, exagerándolo y contándoselo a todo el mundo. Sobra decir, que Maxi accedería a prepararle el coche a Marcos, quería tener una fama, pero no una fama tan denigrante.

Al día siguiente, entré a trabajar, y me encontré el coche de Marcos subido en el elevador:

- Artista, aquí tienes trabajo fino. – me decía Maxi, al ver que accedía al taller, mientras él miraba con la linterna las entrañas del Ford Escort.

- Una preparación barata, ¿no? – le propuse a Maxi, mientras me ponía los guantes.

- No, métele pasta, prepáralo como el de German. – me ordenaba, mientras me hacía entrega de la linterna, para irse a tomar un café.

La primera vez que preparaba un coche con turbo, y no era coña hasta ahora solo habían pasado atmosféricos por el taller. No lo dudé ni un instante, y llamé a un conocido mío que también poseía un Escort RS Turbo, la diferencia entre este y el de mi conocido, era que el de mi conocido, estaba bien armado. El chico trabajaba de mecánico, en un taller situado en una calle paralela a la Avda. de Zamora; en cuanto volvió de tomar Maxi el café, le pedí permiso para consultar con mi conocido. Y así, me personé en el taller en que trabajaba ese conocido, a bordo de mi Ford Fiesta rotulado:

- ¿Automecánica Gómez? – se preguntó mi conocido, al verme bajar de mi coche – ¿Trabajas en ese taller, tío? No lo sabía. – me preguntó, riéndose un poco.

- Sí, lo montó un colega de mi barrio, y me tiene allí asalariado. – le contesté, riéndome.

- Y dime, ¿a qué se debe tu visita? – me preguntó.

- Verás, tengo un cliente que me ha traído un Escort como el tuyo, y quería pedirte consejo para prepararlo. – contesté.

A partir de aquí, me volví al taller con la preparación decidida, agradeciéndole a mi conocido la ayuda prestada; empezaría aumentando la presión del turbocompresor, para que negarlo. Y así lo hice, pero no me dejó subir a un 1.0 bar de presión, y se me quedo en 0.80 bar, aunque me llegaba; instalé un reloj de presión del turbocompresor a la izquierda del cuadro para ir comprobando presiones, y ya dejarlo definitivamente para informarse en todo momento de la situación del turbo, y adelanté un poco el distribuidor. Con estas pijadas, el coche parecía otro distinto, corría una verdadera animalada a lo largo de la avenida en donde teníamos situado el taller, ¡menuda bomba! No sabía que más hacerle de motor, a mí ya me bastaba; decidí meterle una suspensión, una amortiguación Koni Sport, ya que Bilstein no importaba la suspensión de este modelo a España. También eliminé el sistema antibloqueo de frenos, por petición expresa del propietario, muy inefectivo en este modelo, no lo anulé simplemente como todo el mundo hacía, lo eliminé al completo. Y para finalizar, instalé un silencioso Duramás en acero inox.

En cuanto probó el coche Maxi, se le caían los cojones al suelo:

- ¿Cómo puede andar tantísimo esta mierda? – repetía, una y otra vez.

Dicho esto, se le entregó el vehículo a Marcos.
UnoQueEntra
Forocoches: Miembro
#165
Buena parte pero... más, más!!!!
mafiasa2
Floodocoches
#166
joder
de vicio
queremos mas
ankae
ForoCoches: Miembro
#167
Cita de sorginsorgi
upeo para que le gente lea esto, putos newfags leeros picando biela y vereis lo que ha sido y es forocoches.
Yo soy newfag, y precisamente entré a forocoches por picando biela, un amigo me lo pasaba por email cada vez que atrescilindros escribía
sorginsorgi
Demasiados enemigos!!!!
#168
Cita de ankae
Yo soy newfag, y precisamente entré a forocoches por picando biela, un amigo me lo pasaba por email cada vez que atrescilindros escribía
No lo decia por nada, no quería insultar a nadie.
ankae
ForoCoches: Miembro
#169
Cita de sorginsorgi
No lo decia por nada, no quería insultar a nadie.
No te preocupes, no me lo tomé a mal
grankahuna
ForoCoches: Miembro
#170
Me lo apunto
Sherpon
Forocochero lejano
#171
Por aqui me quedo, buen trabajo.
t3b4r
ForoCoches: Miembro
#172
ale ya me he enganchado con otra!
atrescilindros
ForoCoches: Miembro.
#173
Actualizado el PDF.
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· Sábado; 5 de diciembre de 1992
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Y en cuanto se lo llevó, previo apretón de manos con resquemor por ambas partes, Maxi me agarró y me llevó con él a la oficina:

- Fran, tengo un plan que te cagas. – me comentaba, mientras se encendía un cigarro, y me ofrecía otro a mí.

- Cuénteme… - respondí, aceptándole el cigarro.

- Mira. – me decía, sacándome una llave de Ford de un cajón del escritorio – Es una llave de repuesto que hice del coche de este hijo de puta. – en referencia a Marcos.

- ¿Vas a robarlo para reventarlo? – pregunté – Y para eso le metí los Koni, y anduve de un lado para otro para prepararlo, tiene cojones… - decía, riéndome de la situación.

- Nada, olvídate de lo que dices; había pensado en robárselo para venderlo. – contestó, con una sonrisa picarona.

- Sigue, porque no comprendo el beneficio a vender algo robado, y menos con cien mil pelas invertidas entre preparación y mano de obra.

- Joder, Fran. – me cortó – Le voy a comprar un siniestro a un chico de Ferrol, un siniestro de Escort RS Turbo, bastante dañado, y que me lo deja por poco más de cien mil pesetas. Hacemos un cambiazo, intercambiamos números de bastidor, y vendemos el de Marcos. – respondió, desviándome la mirada ante un plan tan descabellado.

Al sábado siguiente, nos encontrábamos a las afueras de Ferrol, a las nueve de la tarde, a bordo de una grúa que le habían prestado a Maxi, esperando al chico que vendía el siniestro de Escort RS Turbo. Y llegó, llegó Cali, el tratante de siniestros; Cali era nieto de uno de los generales de más rango de la Armada Española, que tenía su base en Ferrol, las autoridades le tenían muy consentido, y eso le permitía moverse muchísimo. Estaba enfermo con todo lo que se le relacionase a los Escort RS Turbo, aún siendo un modelo que aún conservaba un valor, él, en 1992, poseía uno que compró desde nuevo, y se había hecho, en el último año, con cinco siniestros aparatosos por toda Galicia. No teníamos clara su fuente de ingresos, pero procediendo de la costa gallega y teniendo de lado a las autoridades, dudo mucho que no tenga algo que ver con la ‘droja’. Llegó al sitio concretado a bordo de un Escort RS Turbo de color rojo, matrícula de A Coruña, y con unas Super Braid en 15”, con garganta; le seguimos hasta donde se encontraba el siniestro. Enfilando el siniestro con la grúa, para montarlo, comprobamos que era la misma carrocería que el de Marcos, y al final, el plan nos iba a salir genial.

Llegamos a Ourense, y Maxi lleva el siniestro a una nave situada en Moreiras, un pueblo a pocos kilómetros de la capital. Al tener el siniestro dentro de la nave, y habiéndose marchado el gruero:

- ¿Qué te parece nuestra otra base operativa? – me preguntó.

- ¿Base operativa para qué? – le pregunté, riéndome.

- Estás dentro de lo que va a ser Automóviles Gómez, y más adelante, el sitio en donde repararemos los coches a vender; en la parte trasera, totalmente apartada de la zona de ventas, hasta podemos guardar un cadáver, que nadie se entera. – respondió Maxi, bromeando al final.

- Y, ¿qué hacemos ahora? – le pregunté, apoyado en el siniestro.

- Ahora; ahora, en cuanto nos acabemos este cigarro, robamos el puto RS Turbo de Marcos. – respondía, mientras se apoyaba en el coche para fumarse también un cigarro.

Una hora después, a las doce de la noche, habiendo ido en el Astra GSi de Maxi y habiéndolo estacionado a varias manzanas de donde estaba estacionado el RS Turbo de Marcos, ya lo habíamos localizado para efectuar el robo, nos dirigimos a pie hasta a donde se encontraba el coche de Marcos.

En ese instante, ambos callados y con un objetivo directo, entrar a aquel coche como si nada, sin mirar para todos los lados, para que nadie sospechase que estábamos tramando algo. Aunque la calle en donde estaba estacionado el coche de Marcos, estaba totalmente vacía, no nos fiábamos de las ventanas; nos sentamos en ambos Recaro, y encendimos el coche, para llevarme de vuelta al Astra para traérnoslo, y dejar que Maxi llevase el Escort. A partir de aquí, imaginaos a Maxi, con un vehículo robado de alguien a quien le tenía una tirria increíble; después de pasar por la ciudad armando escándalo, entramos a la nacional, y al saltarse el radar, le hizo una foto a 140 kilómetros por hora. Comprendía a Maxi, de hecho, no me arrepentí en ningún momento de lo que habíamos hecho; el cabrón de Marcos se lo merecía.

Llegamos a Moreiras, y lo aparcamos en la nave, al lado del siniestro; mañana, yo tendría trabajo. Y no nos íbamos a despedir, sin:

- ¡Joder! – exclamé, al bajarme del Astra – Qué puto subidón.

- Vamos a tomarnos una copa. – propuso Maxi, riéndose, debido al éxito.

Al ir llegando al Dickens, el pub en donde paraba Maxi habitualmente, nos encontramos a Sara paseando por la calle; hace bastante tiempo que Sara no es nombrada en el relato, y no puede ser, una ‘femme fatale’ nunca viene nada mal en una obra literaria.

- ¡Morena! – exclamé desde el puesto del piloto del Astra, circulando a la par que Sara, yendo ella andando.

- ¡Chicos! – exclamó al reconocernos, haciéndonos un gesto para que paráramos, y apoyándose en la puerta del coche - ¿Qué hacéis?

- Vamos a tomar una copa por ahí. – respondí – ¿Te apuntas?

- Sí, no estaría mal. – respondió.

- ¡Coño! – exclamé, al escuchar la respuesta positiva – ¿Y eso? Qué raro verte hacer algo sin German. – le comenté, mientras se montaba en el coche.

- Calla, calla; German está en Madrid, en una feria textil, de tratante con el padre. – respondió – No vuelve hasta dentro de una semana.

- Genial. – respondí.

Tomamos algo con la morena más cañón del barrio, y nos volvimos a casa a las tres de la madrugada.

Al día siguiente, llamé a casa de Maxi; decir que Maxi se había independizado de su madre en cuanto montó el taller mecánico, y vivía en un piso en el Couto, heredado del abuelo. Al contestar Maxi:

- Sí, en quince minutos estoy allí, en frente de la nave. – contestó.

Media hora más tarde, estábamos quitando las placas de ambos vehículos, y apartándolas a un lado; en una hora, recortamos los números de bastidor, y los intercambiamos. Esta acción es ilegal, y está penada, para que negarlo; es un trabajo de chinos, ya que los fabricantes refuerzan esa zona para evitar precisamente esta acción, y pocas veces llega a quedar perfecto. Aquella vez, nos salió mejor de lo que esperábamos; después de cambiar los números de bastidor, llegó la hora de instalar las placas de Marcos en el siniestro, y retorcer la placa delantera para que pareciese que esa placa sufrió el siniestro. El siniestro ya estaba finiquitado.



Le tocaba al coche de Marcos, ahora con placas de Asturias (O-AV), las originales del siniestro; comenzamos encerándolo, limpiándolo al máximo, y colocándole varias pegatinas a lo largo de la carrocería, una de amortiguación Koni en la parte trasera, otra del búho de Don Silencioso, y rematando por una del óvalo de Ford en la luneta trasera; para disimularlo un poco más, aún si cabe, le quitamos la pegatina del modelo en cuestión. Retiramos las Momo Arrow, para instalarle las llantas de fábrica (con las gomas reventadas, había que cambiarlas) del siniestro, y guardamos las Momo por la nave, dejando al siniestro sin ruedas.

A la noche, cuando terminamos el trabajo, Maxi y yo montamos el siniestro, de nuevo en la grúa. Teníamos que dejarlo tirado en cualquier parte, para que lo localizasen; lo quemaríamos, y las autoridades, al ver las placas, y comprobando el número de bastidor, determinarían que era el coche de Marcos.

Así lo hicimos; paramos cerca de la Valenzana, en plena carretera, sin haber ningún núcleo de población cercano, y tiramos el coche por un terraplén de tierra de diez metros, habiéndolo rociado previamente de gasolina en tierra. Maxi, al ver como iba cayendo el coche por el terraplén, y lo iba iluminando con una buena linterna:

- Toma. - me decía, a la vez que me entregaba una bola de papel y un mechero - Haz los honores. - riéndose.

Quemé la bola, y mientras eso empezaba a plantar fuego, la tiré contra el coche. Aquello empezó a arder de inmediato, y mientras mirábamos:

- ¡Me cago en Dios! - exclamó Maxi, al darse de cuenta de una cosa - A ver si no vaciaron la gasolina, ¡y revienta en cualquier momento! - decía, yéndose hacia a la grúa, apartándose del Escort RS Turbo siniestrado.

- ¡Me cago en la puta! - respondí yo, también, al darme de cuenta.

Nos alejamos, y aquello no explotaba, pero nos daba igual, la verdad; el coche iba a arder de todas formas. Nos montamos en la grúa, y nos volvimos de nuevo a la nave, y mientras nos alejábamos, el coche explotó; menudas risas a bordo de la grúa.
s16v
.
#174
Quermos +++++++++
Quattro20v
Soy elitista
#175
Indios, no sabia de la existencia de esto, me lo voy a leer.

P.D. eres vecino, pero vecino vecino mio, jejeje
sorginsorgi
Demasiados enemigos!!!!
#176
Vaya artistas la ostia
uNDeRFaCeZ
Cuore Sportivo
#177
Jajaja muy buena jugada!
ankae
ForoCoches: Miembro
#178
mais droja shurcompadre
Galluu
Con doble U, como Yandel
#179
Joer. Lausanne, Ourense, Carballiño... Si podría ser mi historia! XDDD
ankae
ForoCoches: Miembro
#180
Cita de Galluu
Joer. Lausanne, Ourense, Carballiño... Si podría ser mi historia! XDDD
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