[TEMA SERIO] ¿La muerte de Gaspi estaba PREMEDITADA?
Hoy 00:21
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Os juro que cuando me pasaron esto pensé que era la típica broma de mal gusto o una teoría cogida con pinzas. Pero me he puesto a revisar los vídeos originales, he comprobado los minutos exactos y se me ha quedado el cuerpo cortado.
Agarraros, porque la cantidad de "casualidades" que hay en los propios vídeos de Gaspi sobre la fecha de su muerte no tiene ningún sentido. Juzgad vosotros mismos: VÍDEO 1:
No soy ningún conspiranoico, pero la estadística de que todo esto pase por puro azar tiende a cero. Es una auténtica locura y muy turbio. ¿Qué cojones opináis? ¿Creéis que es la mayor casualidad de la historia de YouTube o que hay algo muy gordo y macabro detrás de todo esto? Os leo. |
Hoy 00:23
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| El helicóptero no aparece en ese segundo, y los taxis en Argentina ponen 06:14 porque es su horario de trabajo. En este caso poca conspiración hay. |
Hoy 00:29
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Hay un fenómeno llamado Apofenia: la tendencia a encontrar conexiones, patrones o significados donde no necesariamente los hay. Es una capacidad que evolutivamente nos ha ayudado mucho (detectar depredadores, interpretar señales sociales, etc.), pero también es la base de muchas pseudociencias.
Por ejemplo, si yo quiero demostrar que el número 7 tiene poderes especiales, puedo empezar a seleccionar datos: Hay 7 días de la semana. Los colores del arcoíris suelen contarse como 7. Muchas religiones hablan del 7. Hay 7 notas musicales. Y omito todos los ejemplos que no encajan: El sistema decimal tiene 10 dígitos. El calendario tiene 12 meses. El ADN usa 4 bases. Hay 8 planetas. Lo mismo ocurre con fechas, matrículas, números de teléfono o coincidencias personales. Si buscas activamente el 11:11, empezarás a verlo por todas partes. No porque aparezca más, sino porque tu atención lo selecciona. Esto se relaciona con el Sesgo de confirmación. Hay incluso una demostración matemática. Si tienes suficientes números y suficiente libertad para operar con ellos (sumar, restar, multiplicar, dividir, invertir cifras, usar fechas, horas, edades...), prácticamente siempre encontrarás alguna relación sorprendente. Es parecido a cómo en las nubes puedes encontrar formas de animales: el cerebro es una máquina de reconocimiento de patrones. Un ejemplo clásico es el llamado "código oculto" en textos religiosos. Se han encontrado supuestas profecías codificadas en la Biblia, pero cuando los estadísticos aplicaron los mismos métodos a obras como Moby-Dick también aparecieron "profecías" igual de impresionantes. El patrón lo genera el método de búsqueda, no el texto. La regla práctica suele ser: Si primero observas un patrón y después lo verificas con datos nuevos, puede ser interesante. Si primero tienes una conclusión y luego buscas números que la respalden, casi siempre encontrarás algo. Por eso las numerologías, códigos secretos, alineaciones astrales y similares pueden parecer tan convincentes: no necesitan encontrar todos los patrones, solo unos pocos que encajen y resulten llamativos. Una vez que permites suficiente flexibilidad en la búsqueda, encontrar coincidencias deja de ser sorprendente y pasa a ser prácticamente inevitable. |
Hoy 00:32
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Muchas casualidades pueden ser algo más que un suceso azaroso, tienen un mensaje para el que lo vive. Por ejemplo, me compro una moto y la matrícula es la fecha de mi aniversario en pareja, justo cuando pensábamos celebrarlo yendo a un viaje. En ese viaje a miles de kilómetros de tu residencia, te encuentras a un vecino de tu propia calle. Y como eso, miles de sucesos. El mensaje del libro que he citado es que en las principales facetas de nuestra vida, como las relaciones, accidentes o el dinero, son marcadas por presuntas "coincidencias". Otra muy, muy curiosa: En 1974, Anthony Hopkins se recorrió todo Londres buscando la novela «La chica de Petrovka» para prepararse un papel, pero no quedaba ni una copia. Ya resignado, se encontró un ejemplar abandonado en un banco del metro. La gran sorpresa llegó durante el rodaje: el autor del libro le contó que había perdido su última copia porque un amigo la había olvidado por ahí. ¡Resultó que el libro que Hopkins se había topado en el metro era exactamente ese mismo ejemplar perdido! |