Acabo de noquear al novio del casero de mi Airbnb en Italia
Hoy 10:47
#1
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Buenas tardes, shurs. Abro hilo con la adrenalina todavía a mil para contaros la putísima locura que me acaba de pasar en Verona. Os pongo en situación. Mi mano (parienta para los nuevos) y yo hemos venido a hacer una última escapada antes de que se le ponga cara de balón de playa, ya que está embarazada y en nada nos prohíben subir a un avión. Plan romántico, ¿verdad? Verona, la ciudad de Romeo y Julieta... Qué podría salir mal. Llegamos al Airbnb. Nos recibe el típico chaval bohemio con pelo afro, supermajo. Nos enseña el casoplón: una habitación que te cagas, cama de 2x2, luces por todos lados, armarios gigantes y baño privado. Un lujo. El tío nos da las llaves: "Esta la del baño, esta la del cuarto" y se pira. Nos quedamos más felices que un ocho. Dejamos las maletas y salimos al pasillo a hacernos un café en la máquina de espresso que tienen allí. De repente, sale de la nada una pareja con otro tío. El notas se nos queda mirando la habitación con cara de pocos amigos, viene directo hacia mí y me suelta una parrafada en italiano. Yo, con mi nivel medio de subtítulos de Netflix, pillo que me dice algo de las llaves. Le pregunto en español: ¿Las llaves? El tío asiente. Se las enseño... ¡Y EL HIJO DE PUTA INTENTA QUITÁRMELAS DE LA MANO! En mi cabeza de español medio, la película estaba clara: "Nos ha tocado la habitación TOP, a este muerto de hambre le han dado un zulo y me quiere hacer el lío para quitarme el cuarto". Le retiro la mano y el italiano empieza a hablar a 200 km/h, gesticulando como si estuviera amasando una pizza invisible. Saca otras llaves del bolsillo mientras intenta volver a rebañarme las mías. Yo no suelto. El tío se empieza a calentar, se pone agresivo, me grita y empieza a forcejear conmigo. Shures, en ese momento, con la parienta embarazada al lado, se me cruzan los cables. Me entra la mala hostia acumulada de todo el año, armo el brazo y le meto un tortazo a mano abierta con toda la fuerza de la cuenca mediterránea que lo vuelco en mitad del pasillo. El tío al suelo, modo croqueta. Y aquí viene el giro de guión digno de Hollywood. Justo cuando el tío está midiendo el suelo con las costillas, aparece corriendo el casero bohemio con el pelo afro y cara de terror. En un inglés supereducado me dice: "¡No, por favor! ¡Disculpa! Es mi pareja... Me he confundido yo al darte las llaves. Te he dado las de nuestra habitación privada y él solo quería darte las tuyas y recuperar las nuestras". El bohemio se agacha a levantar a su novio, que estaba todavía medio moneco en el suelo, con los ojos como platos y la marca de mis dedos en la cara. El italiano, en cuanto vuelve en sí y recupera la verticalidad, se calienta más y se quiere pegar conmigo otra vez. Va de tipo duro el espagueti. Pero el casero, que debía tener un oído de la hostia porque el piso era jodidamente enorme y lo escuchó todo desde la otra punta, le empieza a gritar en italiano dándole a entender que se callara la boca, que no tenía razón y que no tenía ningún derecho a ponerse así. Vamos, que le metió una bronca de campeonato delante de mí. Total, que el bohemio nos da nuestras llaves de verdad y se lleva a rastras a su novio a su casa (que resulta que era el apartamento contiguo, comunicado por una puerta interior). Os podéis imaginar el panorama. Me quedo a solas con mi mano en el cuarto. Lo hablamos y, la verdad, ya no estábamos cómodos para seguir allí. Menudo ambiente para pasar una noche romántica, con el vecino de al lado con un lado de la cara hinchado y ganas de venganza. Así que hemos cogido las de villadiego, hemos reservado un hotelazo para quitarnos el mal cuerpo y he hablado con el propietario del Airbnb. Al final se han portado bien y nos van a hacer un reembolso completo. ¿Vosotros qué habríais hecho en esa situación? ¿Os habríais quedado a dormir con el enemigo pared con pared o habríais pagado el hotel como yo? Resumen para vagos: Me voy de escapada romántica a Verona con mi parienta embarazada. El casero del Airbnb (un bohemio supermajo) se equivoca y me da las llaves de su propia casa. Aparece su novio italiano en el pasillo, se pone agresivo y me intenta quitar las llaves por la fuerza sin que yo entienda una mierda de lo que dice. Pensando que me querían robar la habitación TOP, le meto un guantazo a mano abierta que lo acuesto en el suelo. Al final se aclara el malentendido, el casero bronca al novio por tonto, y nosotros nos piramos a un hotel con el reembolso completo en el bolsillo porque paso de dormir pared con pared con un tío que tiene la marca de mi mano en la cara.
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Editado: 10:49 -
Hoy 10:53
#10
| Todavía enseñan en los Airbnb? Pensaba que en todos te dejaban la taquilla con clave y ya. |
Hoy 10:54
#13
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Pues en Airbnb las calificaciones de los inquilinos se miran mucho. No se yo lo que te habran puesto... Buenas tardes, shurs.
Abro hilo con la adrenalina todavía a mil para contaros la putísima locura que me acaba de pasar en Verona. Os pongo en situación. Mi mano (parienta para los nuevos) y yo hemos venido a hacer una última escapada antes de que se le ponga cara de balón de playa, ya que está embarazada y en nada nos prohíben subir a un avión. Plan romántico, ¿verdad? Verona, la ciudad de Romeo y Julieta... Qué podría salir mal. Llegamos al Airbnb. Nos recibe el típico chaval bohemio con pelo afro, supermajo. Nos enseña el casoplón: una habitación que te cagas, cama de 2x2, luces por todos lados, armarios gigantes y baño privado. Un lujo. El tío nos da las llaves: "Esta la del baño, esta la del cuarto" y se pira. Nos quedamos más felices que un ocho. Dejamos las maletas y salimos al pasillo a hacernos un café en la máquina de espresso que tienen allí. De repente, sale de la nada una pareja con otro tío. El notas se nos queda mirando la habitación con cara de pocos amigos, viene directo hacia mí y me suelta una parrafada en italiano. Yo, con mi nivel medio de subtítulos de Netflix, pillo que me dice algo de las llaves. Le pregunto en español: ¿Las llaves? El tío asiente. Se las enseño... ¡Y EL HIJO DE PUTA INTENTA QUITÁRMELAS DE LA MANO! En mi cabeza de español medio, la película estaba clara: "Nos ha tocado la habitación TOP, a este muerto de hambre le han dado un zulo y me quiere hacer el lío para quitarme el cuarto". Le retiro la mano y el italiano empieza a hablar a 200 km/h, gesticulando como si estuviera amasando una pizza invisible. Saca otras llaves del bolsillo mientras intenta volver a rebañarme las mías. Yo no suelto. El tío se empieza a calentar, se pone agresivo, me grita y empieza a forcejear conmigo. Shures, en ese momento, con la parienta embarazada al lado, se me cruzan los cables. Me entra la mala hostia acumulada de todo el año, armo el brazo y le meto un tortazo a mano abierta con toda la fuerza de la cuenca mediterránea que lo vuelco en mitad del pasillo. El tío al suelo, modo croqueta. Y aquí viene el giro de guión digno de Hollywood. Justo cuando el tío está midiendo el suelo con las costillas, aparece corriendo el casero bohemio con el pelo afro y cara de terror. En un inglés supereducado me dice: "¡No, por favor! ¡Disculpa! Es mi pareja... Me he confundido yo al darte las llaves. Te he dado las de nuestra habitación privada y él solo quería darte las tuyas y recuperar las nuestras". El bohemio se agacha a levantar a su novio, que estaba todavía medio moneco en el suelo, con los ojos como platos y la marca de mis dedos en la cara. El italiano, en cuanto vuelve en sí y recupera la verticalidad, se calienta más y se quiere pegar conmigo otra vez. Va de tipo duro el espagueti. Pero el casero, que debía tener un oído de la hostia porque el piso era jodidamente enorme y lo escuchó todo desde la otra punta, le empieza a gritar en italiano dándole a entender que se callara la boca, que no tenía razón y que no tenía ningún derecho a ponerse así. Vamos, que le metió una bronca de campeonato delante de mí. Total, que el bohemio nos da nuestras llaves de verdad y se lleva a rastras a su novio a su casa (que resulta que era el apartamento contiguo, comunicado por una puerta interior). Os podéis imaginar el panorama. Me quedo a solas con mi mano en el cuarto. Lo hablamos y, la verdad, ya no estábamos cómodos para seguir allí. Menudo ambiente para pasar una noche romántica, con el vecino de al lado con un lado de la cara hinchado y ganas de venganza. Así que hemos cogido las de villadiego, hemos reservado un hotelazo para quitarnos el mal cuerpo y he hablado con el propietario del Airbnb. Al final se han portado bien y nos van a hacer un reembolso completo. ¿Vosotros qué habríais hecho en esa situación? ¿Os habríais quedado a dormir con el enemigo pared con pared o habríais pagado el hotel como yo? Resumen para vagos: Me voy de escapada romántica a Verona con mi parienta embarazada. El casero del Airbnb (un bohemio supermajo) se equivoca y me da las llaves de su propia casa. Aparece su novio italiano en el pasillo, se pone agresivo y me intenta quitar las llaves por la fuerza sin que yo entienda una mierda de lo que dice. Pensando que me querían robar la habitación TOP, le meto un guantazo a mano abierta que lo acuesto en el suelo. Al final se aclara el malentendido, el casero bronca al novio por tonto, y nosotros nos piramos a un hotel con el reembolso completo en el bolsillo porque paso de dormir pared con pared con un tío que tiene la marca de mi mano en la cara. ![]() |
Hoy 10:55
#17
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Bueno, al menos te has quedado con una anecdota curiosa, disfruta lo que te quede alli en italia y enhorabuena por el crio |
Hoy 10:56
#19
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Buenas tardes, shurs.
Abro hilo con la adrenalina todavía a mil para contaros la putísima locura que me acaba de pasar en Verona. Os pongo en situación. Mi mano (parienta para los nuevos) y yo hemos venido a hacer una última escapada antes de que se le ponga cara de balón de playa, ya que está embarazada y en nada nos prohíben subir a un avión. Plan romántico, ¿verdad? Verona, la ciudad de Romeo y Julieta... Qué podría salir mal. Llegamos al Airbnb. Nos recibe el típico chaval bohemio con pelo afro, supermajo. Nos enseña el casoplón: una habitación que te cagas, cama de 2x2, luces por todos lados, armarios gigantes y baño privado. Un lujo. El tío nos da las llaves: "Esta la del baño, esta la del cuarto" y se pira. Nos quedamos más felices que un ocho. Dejamos las maletas y salimos al pasillo a hacernos un café en la máquina de espresso que tienen allí. De repente, sale de la nada una pareja con otro tío. El notas se nos queda mirando la habitación con cara de pocos amigos, viene directo hacia mí y me suelta una parrafada en italiano. Yo, con mi nivel medio de subtítulos de Netflix, pillo que me dice algo de las llaves. Le pregunto en español: ¿Las llaves? El tío asiente. Se las enseño... ¡Y EL HIJO DE PUTA INTENTA QUITÁRMELAS DE LA MANO! En mi cabeza de español medio, la película estaba clara: "Nos ha tocado la habitación TOP, a este muerto de hambre le han dado un zulo y me quiere hacer el lío para quitarme el cuarto". Le retiro la mano y el italiano empieza a hablar a 200 km/h, gesticulando como si estuviera amasando una pizza invisible. Saca otras llaves del bolsillo mientras intenta volver a rebañarme las mías. Yo no suelto. El tío se empieza a calentar, se pone agresivo, me grita y empieza a forcejear conmigo. Shures, en ese momento, con la parienta embarazada al lado, se me cruzan los cables. Me entra la mala hostia acumulada de todo el año, armo el brazo y le meto un tortazo a mano abierta con toda la fuerza de la cuenca mediterránea que lo vuelco en mitad del pasillo. El tío al suelo, modo croqueta. Y aquí viene el giro de guión digno de Hollywood. Justo cuando el tío está midiendo el suelo con las costillas, aparece corriendo el casero bohemio con el pelo afro y cara de terror. En un inglés supereducado me dice: "¡No, por favor! ¡Disculpa! Es mi pareja... Me he confundido yo al darte las llaves. Te he dado las de nuestra habitación privada y él solo quería darte las tuyas y recuperar las nuestras". El bohemio se agacha a levantar a su novio, que estaba todavía medio moneco en el suelo, con los ojos como platos y la marca de mis dedos en la cara. El italiano, en cuanto vuelve en sí y recupera la verticalidad, se calienta más y se quiere pegar conmigo otra vez. Va de tipo duro el espagueti. Pero el casero, que debía tener un oído de la hostia porque el piso era jodidamente enorme y lo escuchó todo desde la otra punta, le empieza a gritar en italiano dándole a entender que se callara la boca, que no tenía razón y que no tenía ningún derecho a ponerse así. Vamos, que le metió una bronca de campeonato delante de mí. Total, que el bohemio nos da nuestras llaves de verdad y se lleva a rastras a su novio a su casa (que resulta que era el apartamento contiguo, comunicado por una puerta interior). Os podéis imaginar el panorama. Me quedo a solas con mi mano en el cuarto. Lo hablamos y, la verdad, ya no estábamos cómodos para seguir allí. Menudo ambiente para pasar una noche romántica, con el vecino de al lado con un lado de la cara hinchado y ganas de venganza. Así que hemos cogido las de villadiego, hemos reservado un hotelazo para quitarnos el mal cuerpo y he hablado con el propietario del Airbnb. Al final se han portado bien y nos van a hacer un reembolso completo. ¿Vosotros qué habríais hecho en esa situación? ¿Os habríais quedado a dormir con el enemigo pared con pared o habríais pagado el hotel como yo? Resumen para vagos: Me voy de escapada romántica a Verona con mi parienta embarazada. El casero del Airbnb (un bohemio supermajo) se equivoca y me da las llaves de su propia casa. Aparece su novio italiano en el pasillo, se pone agresivo y me intenta quitar las llaves por la fuerza sin que yo entienda una mierda de lo que dice. Pensando que me querían robar la habitación TOP, le meto un guantazo a mano abierta que lo acuesto en el suelo. Al final se aclara el malentendido, el casero bronca al novio por tonto, y nosotros nos piramos a un hotel con el reembolso completo en el bolsillo porque paso de dormir pared con pared con un tío que tiene la marca de mi mano en la cara. ![]() |
Hoy 10:57
#20
| Y de la adrenalina que llevas encima te ha dado tiempo a hacer unos dibujitos con la IA. |
Hoy 10:57
#21
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Creo que has hecho lo correcto y lo habéis gestionado todo lo mejor que os han dejado. Absolutamente nada que objetar. Los spaghetti a veces necesitan que les bajen un par de tonos. Otro día el garrulo intentará antes el bonito recurso que es la diplomacia. |
Hoy 10:58
#23
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Ha sido un placer hospedar a "sins" , Muy sugerido a todos los anfitriones. Esperamos que vuelva pronto. Sospecho que hace copia y pega con todos los huespedes |
Hoy 10:58
#24
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troll malisimo... escapada romantica: habitacion airbnb ![]() ![]() y luego se la quiere marcar diciendo q se ha ido de hotelazo |
Hoy 11:00
#27
| si, que despues de poner el texto aqui es complicadisimo entrar en Gemini pegarlo y decirle, generame un comic de esto |
Hoy 11:00
#28
| muchos detalles, historia troll, pues no hay hoteles buenos malos y regulares, para tener que ir a un airbnb mugroso, que con el cargo de limpieza cuesta más que un hotel, sin dar ningún servicio. |
Hoy 11:02
#30
| Era una habitacion independiente de puta madre, al lado del coliseo, en el centro del casco antiguo... la habitacion era un pepino de verdad, igual o mejor que la del hotel y por la mitad de pelas, pues hombre... blanco y en botella, hay Airbnb que son mejores que hoteles tanto en ubicacion como comodidades que ofrecen... |

