Las futuras castas sociales de España
Ayer 21:47
#1
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Lo del título. La situación de la vivienda no va a cambiar bajo ningún concepto, pues ni se construye ni hay intención de construir. La vivienda pública como única ascensor social es mínima y las grandes diferencias de precio se dan en aquellas zonas donde hay trabajo, cada vez más precario. La población no deja de aumentar y las familias no dejan de reducirse, así como la natalidad. Los costes seguirán subiendo mientras los sueldos siguen perdiendo valor a la vez que el patrimonio se concentra en cada vez menos manos. Consecuencia de ello, dentro de unos veinte años los siguientes grupos configurarán la población española. Alta: grandes empresarios, poco más que añadir, lo mismo que ahora, cobran de licitaciones del BOE y emplean a los curritos más obedientes, más baratos y, sobre todo, menos exigentes y problemáticos posibles. Rentista: Todos los españoles que hereden casa en una zona de precios altos entrarán en esta categoría. Podrán poner en alquiler una vivienda que les reporte mensualmente una barbaridad. Vivirá una familia por habitación, puede que más. Los que vivan gracias a ello huirán a un pueblo de jubilados con casas baratas. Los más, la reformarán y vivirán el sueño hippi de trabajar en un proyecto autosuficiente. Los menos, se verán obligados en trabajar parcialmente a fin de cubrir gastos, quizá residiendo en una pequeña capital de provincia. Madrid o Barcelona serán lugares hostiles donde solo se trabaja y se consume para la clase baja, nadie querrá vivir ahí, solo estarán obligados a ello y ahogarán su desencanto vital con entretenimiento vacío y experiencias que se beban su patrimonio, tales como bares cuquis, viajes a sitios hiperturísticos, etc. Clase baja: en muchos casos serán panchitos; aquellos que se vean obligados a trabajar para sobrevivir. El modelo de vivienda será lo único comunista en esta sociedad capitalista: habitaciones e incluso camas compartidas con gente con la que no guardas ninguna relación familiar. También habrá aquí españoles que vivirán en madrigueras junto a inmigrantes, los habitantes más numerosos de las grandes ciudades, y se verán obligados a trabajar; seres humanos relegados a categoría de panchitos. De aquí surgirá un gran mestizaje por simple convivencia. Lumpen: Moros, gitanos y quizá algún panchito o español antisocial que se dedicarán a parasitar a todos los anteriormente mencionados mediante el robo, el crimen organizado, el saqueo, la economía sumergida y subsidios de la autonomía o ayuntamiento de turno. Residirán también en las grandes ciudades. En resumen, nos dirigimos hacia un modelo propio de los países hispanoamericanos. Una élite autóctona (criollos) que dirigen la economía y la política del país mientras que el grueso de los trabajadores descienden de inmigrantes (italianos, españoles, libaneses, yugoslavos, alemanes, etc.) junto a una clase lumpen. El campo se mantiene autóctono, aunque no se libra del mestizaje. |
Ayer 21:54
#6
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No tienes ni puta idea, tolili. Me hacen gracias los sociólogos, politólogos, economistas y demás ejperrtos del palo que hacen proyecciones a futuro con el panorama social actual como si no tuvieran influencia los hechos inesperados que marcan el curso de la historia y sobre los que estos mismos sabiondos montan sus películas, eso sí, a pasado. A ver fiera, dime con pelos y señales cuáles van a ser los 11-S, 11-M, crisis inmobiliaria, 15-M, COVID, Dana, volcanes, filomena, guerras varias, etc que van a suceder de aquí a 2045 y que van a ser las bases discursivas del día a día de estos vendedores de crecepelo. No quiero ni un mm de error, resumiendo, si hay una elite le da una patada al tablero cuando quiere, atontao |
Ayer 21:58
#7
| Para la langostada el problema son gastos como el Netflix y los viajes a Tailandia para ver LadyBoys. Si te sacas esto, la vida es facil. Más currar y menos quejarse. Y sobretodo seguir votando PSOE y PPs |
Ayer 21:58
#8
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No, no lo es. En ciudades como Hobg Kong hay seres humanos que viven en menos de diez metros cuadrados y familias que no tienen mucho más. Mientras haya gente dispuesta a residir en esas condiciones la oferta de infravivienda en las grandes ciudades será infinita. Aun así, siempre quedarán las chabolas, tiendas de campaña y autocaravanas. Si construyen baja el precio de la vivienda y nadie quiere eso, sobre todo la futura clase rentista que, con tal de no vivir como un panchito está dispuesta a meter en su propia casa a tantos como pueda. |
Ayer 22:19
#11
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Madrid o Barcelona serán lugares hostiles donde solo se trabaja y se consume para la clase baja, nadie querrá vivir ahí, solo estarán obligados a ello y ahogarán su desencanto vital con entretenimiento vacío y experiencias que se beban su patrimonio, tales como bares cuquis, viajes a sitios hiperturísticos, etc. El resto, pues sí, más o menos. Pero habrá españoles trabajando en puestos de más valor, incluyendo funcionarios A1. |
Ayer 22:24
#12
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Sobre las grandes ciudades, se parecerán a Buenos Aires o Maracaibo. Sin ningún tipo de identidad. |
Ayer 22:25
#13
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No tienes ni puta idea, tolili.
Me hacen gracias los sociólogos, politólogos, economistas y demás ejperrtos del palo que hacen proyecciones a futuro con el panorama social actual como si no tuvieran influencia los hechos inesperados que marcan el curso de la historia y sobre los que estos mismos sabiondos montan sus películas, eso sí, a pasado. A ver fiera, dime con pelos y señales cuáles van a ser los 11-S, 11-M, crisis inmobiliaria, 15-M, COVID, Dana, volcanes, filomena, guerras varias, etc que van a suceder de aquí a 2045 y que van a ser las bases discursivas del día a día de estos vendedores de crecepelo. No quiero ni un mm de error, resumiendo, si hay una elite le da una patada al tablero cuando quiere, atontao |
Ayer 23:21
#14
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Lo del título. La situación de la vivienda no va a cambiar bajo ningún concepto, pues ni se construye ni hay intención de construir. La vivienda pública como única ascensor social es mínima y las grandes diferencias de precio se dan en aquellas zonas donde hay trabajo, cada vez más precario. La población no deja de aumentar y las familias no dejan de reducirse, así como la natalidad. Los costes seguirán subiendo mientras los sueldos siguen perdiendo valor a la vez que el patrimonio se concentra en cada vez menos manos. Consecuencia de ello, dentro de unos veinte años los siguientes grupos configurarán la población española.
Alta: grandes empresarios, poco más que añadir, lo mismo que ahora, cobran de licitaciones del BOE y emplean a los curritos más obedientes, más baratos y, sobre todo, menos exigentes y problemáticos posibles. Rentista: Todos los españoles que hereden casa en una zona de precios altos entrarán en esta categoría. Podrán poner en alquiler una vivienda que les reporte mensualmente una barbaridad. Vivirá una familia por habitación, puede que más. Los que vivan gracias a ello huirán a un pueblo de jubilados con casas baratas. Los más, la reformarán y vivirán el sueño hippi de trabajar en un proyecto autosuficiente. Los menos, se verán obligados en trabajar parcialmente a fin de cubrir gastos, quizá residiendo en una pequeña capital de provincia. Madrid o Barcelona serán lugares hostiles donde solo se trabaja y se consume para la clase baja, nadie querrá vivir ahí, solo estarán obligados a ello y ahogarán su desencanto vital con entretenimiento vacío y experiencias que se beban su patrimonio, tales como bares cuquis, viajes a sitios hiperturísticos, etc. Clase baja: en muchos casos serán panchitos; aquellos que se vean obligados a trabajar para sobrevivir. El modelo de vivienda será lo único comunista en esta sociedad capitalista: habitaciones e incluso camas compartidas con gente con la que no guardas ninguna relación familiar. También habrá aquí españoles que vivirán en madrigueras junto a inmigrantes, los habitantes más numerosos de las grandes ciudades, y se verán obligados a trabajar; seres humanos relegados a categoría de panchitos. De aquí surgirá un gran mestizaje por simple convivencia. Lumpen: Moros, gitanos y quizá algún panchito o español antisocial que se dedicarán a parasitar a todos los anteriormente mencionados mediante el robo, el crimen organizado, el saqueo, la economía sumergida y subsidios de la autonomía o ayuntamiento de turno. Residirán también en las grandes ciudades. En resumen, nos dirigimos hacia un modelo propio de los países hispanoamericanos. Una élite autóctona (criollos) que dirigen la economía y la política del país mientras que el grueso de los trabajadores descienden de inmigrantes (italianos, españoles, libaneses, yugoslavos, alemanes, etc.) junto a una clase lumpen. El campo se mantiene autóctono, aunque no se libra del mestizaje. |