Artículo de EL MUNDO sobre la alteración del voto exterior. ¡Muy preocupante!

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Algo está pasando con el voto exterior: el PSOE gana en Andalucía y dispara la sospecha
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Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en un mitin andaluz. GOGO LOBATO




Roberto Benito Madrid

Madrid



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Actualizado Lunes, 8 junio 2026 - 02:18


El recuento del voto exterior en las elecciones andaluzas, que se conoció la semana pasada, ha disparado un poco más las crecientes sospechas sobre el censo de españoles residentes en el extranjero (CERA). La razón es sencilla: en unos comicios en los que el PSOE se ha dado uno de los mayores batacazos de su historia, resulta que ha ganado en el voto exterior. Como si todo lo que aquí les hunde en el extranjero les impulsara, los socialistas consiguieron el 31,3% del voto CERA (nueve puntos más que con los residentes en la propia Andalucía), mientras que el PP se quedó en el 29,5% (nada menos que 12 puntos por debajo de su resultado el 17-M).
Esta es una tendencia que se ha repetido en las cuatro elecciones autonómicas que se han celebrado en los últimos meses. En las cuatro ha ganado el PP, pero en todas ellas es el PSOE el que se ha llevado el voto exterior. Y por amplios márgenes. Los socialistas mejoraron su resultado 7 puntos en Extremadura, 10 en Castilla y León y 12 en Aragón.
Que los residentes en el exterior no votan como los electores que viven en España es algo recurrente y ha provocado variados debates y reformas durante la democracia. Pueden buscarse diferentes razones para este comportamiento, pero hay una evidente: quienes viven fuera no sufren de forma directa las consecuencias de lo que ocurre en España y el impacto de las decisiones de los gobernantes.
Un caso paradigmático es el de las elecciones generales de 2004, las del 11-M. El PP arrasó en el censo CERA, en línea con las encuestas de aquella campaña electoral, de acuerdo a un voto que se envió de forma mayoritaria por correo antes de que se produjeran los atentados que dieron un vuelco a los comicios. Otro caso es el de las elecciones generales de 2011, en las que el PSOE ganó el voto exterior mientras en España sufría un duro castigo en plena crisis económica y el PP sacaba mayoría absoluta.
Lo que no es habitual es que el voto CERA sea tan diferente en tantas elecciones seguidas y que lo sea siempre en la misma dirección: hacia el PSOE. De hecho, en las últimas dos elecciones generales había reflejado bastante bien el resultado global y en las propias elecciones andaluzas anteriores, las de 2022, había ganado el PP.


Las consecuencias sobre el resultado final de las elecciones han sido de momento nulas, porque el volumen de votos que llega del exterior sigue siendo muy bajo. Los 21.583 que ha habido en Andalucía son apenas el 0,5% de los 4,2 millones de andaluces que ejercieron su derecho al voto el pasado 17 de mayo. Así, solo en casos en los que la asignación del último escaño en alguna provincia haya estado muy justo se puede producir un cambio. Ocurrió por ejemplo en las últimas generales, cuando el PP arañó un último diputado en Madrid a costa del PSOE gracias al voto exterior. Casos puntuales que mueven un escaño, si acaso.
Otra cosa sería si esto cambiara por alguna razón. Las sospechas aludidas crecen a partir de la campaña masiva de nacionalizaciones que está desarrollando el Gobierno con la Ley de Memoria Democrática. Según la norma, los hijos o nietos de españoles exiliados por razones políticas tienen derecho a la nacionalidad española, sin que tengan que demostrar ningún tipo de arraigo: ni vínculos familiares, ni relación de algún tipo con el lugar de origen, ni siquiera haber pisado España alguna vez.
Los datos del Ministerio de Asuntos Exteriores cifran en 2,4 millones las solicitudes para obtener la nacionalidad española por esta vía, casi todas en países de América Latina, principalmente Argentina. Se han aprobado ya más de medio millón de expedientes y el número de denegaciones es de apenas el 2%, por lo que todo apunta a que el proceso finalizará con más de dos millones de nuevos españoles, todos ellos con derecho a voto en todas las elecciones a celebrar en España.
Con ello, el censo CERA quedará completamente alterado, ya que prácticamente se duplicará de golpe. Con una participación del entorno del 10%, como hubo en las últimas generales, serían unos 500.000 votos procedentes del extranjero. De ahí para arriba, habría que empezar a contemplar su incidencia, especialmente en circunscripciones medianas y pequeñas, o incluso algunas localidades en las elecciones municipales.
En esta tribuna escrita en este periódico el mes pasado, el sociólogo Luis Miller explicaba que estas nacionalizaciones masivas y repentinas suponen un "impacto demográfico enorme y sin precedentes recientes", pero cuestionaba su efecto político precisamente por la baja participación de los residentes en el exterior. Miller invitaba a reformar el sistema para tener en cuenta los cambios y citaba casos como el de Italia, país con una gran emigración histórica (y económica, no tanto política), donde se creó una circunscripción exterior que elige 8 diputados.
Las sospechas, en fin, crecen también en España como consecuencia de la situación política que vivimos. Existe la certeza de que el PSOE de las cloacas nunca afrontaría un proceso de nacionalizaciones de esta dimensión si no creyera que le puede beneficiar de alguna manera.
Por de pronto, cierto es que el PSOE tiene mucho que remontar por delante. En las 10 encuestas que hemos publicado en las últimas semanas en EL MUNDO de las autonomías que tienen elecciones el año que viene, el PSOE baja en todas menos en Madrid. Solo supera el 30% de los votos en Castilla-La Mancha y Asturias, y en ambos casos no le valdría para revalidar los gobiernos actuales. En Navarra y Cantabria están por debajo del 20% y en Baleares y Madrid lo superan por poco. Tiene caídas de más de cinco puntos en la Comunidad Valenciana, Baleares y La Rioja, todas ellas con candidatos muy identificados con Pedro Sánchez. Con los sondeos en la mano, entra dentro de lo probable que no haya ningún presidente autonómico socialista cuando acabe este ciclo electoral. Mucho voto exterior hará falta para salir de esta UCI.
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