Sobre errores que acaban siendo aciertos, y esas prioridades de la vida...

ENZO69
#1
Hace un tiempo cambié de trabajo persiguiendo algo que muchos buscan: un ascenso, más reconocimiento y seamos sinceros... más dinero.


Lo conseguí. Pero la realidad fue muy diferente a la expectativa: faltaba realización, propósito, ganas. No estaba donde quería estar. Era un puesto que me alejaba de lo que realmente disfruto hacer.


Hoy sé que fue un error. No por cómo acabó, sino por por qué tomé esa decisión: me dejé cegar por una promesa superficial y no supe ver que estaba infraexplotando mi posición actual. Tampoco me paré a pensar en qué quería gastar esas ocho horas al día en las que, como todos, me prostituyo vendiendo mi tiempo y en mi caso, también mi talento.


Volví a ser lo que siempre fui: un ingeniero. Volví a resolver problemas, a construir, a aportar valor real. Volví a disfrutar. Y lo curioso: ahora gano más que en aquel supuesto ascenso.
Me equivoqué. Pero fue un error necesario. Porque a veces solo entendemos lo que de verdad importa después de perseguir lo que no.


""Prostituirse es inevitable; lo importante es elegir bien por qué y por cuánto""


Podría escribir algo muchísimo más extenso, sobre situaciones personales, económicas, motivacionales... pero siempre que lo intento acabo yéndome por las putas ramas.
Quien tiene que trabajar y no tiene dónde elegir, tu polla ahí... sois los auténticos héroes, porque yo sería incapaz y seguramente no os podéis permitir el lujo de pararos a pensar mucho.
Para los que tenéis la suerte (o el talento) o ambas cosas, de poder pararos a pensar qué queréis hacer con vuestra carrera... abrid un poco más la visión, y pensad qué queréis hacer con vuestra VIDA. Si tenéis un curro cómodo, y la respuesta sigue siendo "job-centric", estáis probablemente equivocados.
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