La última luz: Sobrevivir al apagón +Novela Forocochera

Encuesta del tema

Me interesa, sigue contando tu plan.
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No me interesa.
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Superviviente
ForoCoches: Usuario
#1






Un apagón masivo ha paralizado el país durante tres semanas. Sin suministro eléctrico ni comunicaciones, el orden social comienza a desquebrajarse.

Rubén y Natalia, una joven pareja preparada para lo peor, huyen de un Madrid que se desmorona. Acompañados solo por su perro, emprenden un viaje desesperado hacia el norte, donde esperan encontrarse con sus familias y sobreponerse al caos que ha comenzado a desatarse.

Mientras cruzan la Sierra de Guadarrama, un encuentro inquietante en lo más profundo del bosque lo trastoca todo: su rumbo, sus planes y, quizá, su destino.

Atrapados en una telaraña de conspiraciones, operaciones encubiertas y secretos enterrados, se enfrentarán a una verdad más peligrosa de lo que jamás imaginaron. Nada es lo que parece, nadie es quien dice ser.

Mientras España se desintegra y las reglas del mundo cambian, deberán tomar decisiones que marcarán sus vidas para siempre.

La oscuridad no parece dispuesta a marcharse. El fin, podría ser solo el principio.




@agh @gpr6 @Zokocrispis @hidroquinona @RMorteiro @juanvaquero @Remedius81 @Sandom @larios252 @Glommer @DanyMadriz @ToryFuentes @Piero85 @lar77 @McManaman @Soulmate @Emerito23 @Trk @karbaro_tronak @Naikerr @pepinava @AfrSofMar @txatorra @Campercd @Shri @ZeroxCAT @Tabanazo @SrAceitoso @Torres12 @FerBu @Sergio 4-L @ConsciousnessE @Veroli @Guasacaca @kalvinreturns @Litronidas @Jypxi @DROBADEREX @1O0Tifiko @ibergallo @mikij1 @Bebrocoli @KZT @escama @Nazho @Guayfay @KXT @sandianuclear @Chromium @Vortigaunt @Palmítico @Karmannik @ViniJr @Supositorio @amumu83 @360 @Largo_gtc @Tomàtiga @kote84 @Rojo_30 @ACMachu @JoseTorry @Yairaton @stilmatic5 @JesusBTNSR @churreon @Zacarias15 @Eei @JACKGrensleaves @Ekans @Daeron @Ted DiBiase @korvi @Enone @WDark @OveeR @Luxianocanalla @Macho Man @Solrak21 @Burriquito @rebin @Delpoyo @Yisukrist @pimen's @soyantonio88 @Specter.H @LupinIII @fernandotn @roloba @SirPol @El_adelantado @DavidRocco @takeshi @dalamar @Edy @Staff @Mephis @Gubrieh @Rayo @Son Gohan @ensalada @pke @Tranttor @espi_ñaredo @Macondo. @Fredosky84 @Cashorro


Aviso importante: Lo que empezó siendo un simple post se ha convertido en algo un poquito más serio y más cuidado. Al tiempo que avanzo en la historia, estoy reescribiendo y mejorando los primeros capítulos. Notaréis un "salto" de calidad a medida que fui tomándomelo más en serio por la buena acogida. Según vaya adaptando esos primeros capítulos, lo iré actualizando aquí.

CAPÍTULOS POR SEPARADO

Prólogo

CAPÍTULO 1: La huida

CAPÍTULO 2: A los pies de la Sierra

CAPÍTULO 3: Al abrigo del lago

CAPÍTULO 4: En el corazón del bosque

CAPÍTULO 5: Un merecido descanso

CAPÍTULO 6: No regreséis a Madrid

CAPÍTULO 7: Operación Niebla

CAPÍTULO 8: El búnker

CAPÍTULO 9: Un paso más

CAPÍTULO 10: La llave

CAPÍTULO 11: El nodo Alfa

CAPÍTULO 12: La última buganvilla

CAPÍTULO 13: Una verdad a medias

CAPÍTULO 14: Lo que pasó en Canarias

CAPÍTULO 15: Los cuatro del Roque

CAPÍTULO 16: Viejos amigos

CAPÍTULO 17: La puta verdad

CAPÍTULO 18: Justo a tiempo

CAPÍTULO 19: Los rebeldes

CAPÍTULO 20: Lo que tenía que hacer

CAPÍTULO 21: El punto
Kontacter2
ForoCoches: Miembro
#2
Pole preparacionista. Yo también diseñé algo similar en su día, pero no lo terminé.
arrancameeloro
omaifakingod!!
#3
Buen hilo, quedó por aquí que me interesa
Basabel
ForoCoches: Usuario
#4
Muchos se preparan con comida, hornillos y radios, pero se olvidan de lo esencial: la seguridad. En un escenario de caos, quien tiene recursos se convierte en objetivo. Y ahí, una escopeta de caza vale oro. No es paranoia, es prevención. No basta con sobrevivir, hay que poder defender lo que tienes. Mis escopetas de caza se vienen hasta el fin del mundo.
ESTOMAGO
#5
Me quedo.

Saludos.
ardamax
Forocoches: Premium
#6
voy pillando sitio
Bribar
ForoCoches: Miembro
#7
Cita de Superviviente
¡Muy buenas!

Pongo tema serio pues me gustaría que vuestra participación y vuestros aportes se hicieran de forma constructiva.

A raíz del apagón he visto a mucha gente preocupada por la supervivencia en momentos de crisis. Hace un par de años establecí un plan de supervivencia para mi y mi familia. No es que piense que nos aceche el fin del mundo ni nada parecido, simplemente creo que debemos estar preparados ante eventos disruptivos susceptibles de cambiar bruscamente el orden establecido. Lógicamente, no me preparo para el apocalipsis, pues en esa circunstancia no habría motivos para querer vivir unos días más. Me preparo para superar una adversidad reversible.

¿Y si el apagón dura un mes? ¿Y si dura seis? ¿Y si se caen las comunicaciones? ¿Y si...?

Que el mundo está cambiando es un hecho. Comenzamos a vivir y sufrir, de cerca, eventos que hasta hace poco solo habíamos visto en el cine o países lejanos; inundaciones terribles que dejan más de doscientas víctimas, volcanes que entran en erupción, pandemias, apagones que dejan sin luz ni comunicaciones a decenas de millones de personas...

Para empezar os voy a poner en contexto. Vivo en la clásica ciudad dormitorio de la periferia de Madrid. Mi plan consiste en conseguir la preparación necesaria que me permita llegar hasta el norte de España, parando en un pueblo cerca de León (donde tengo una casa que llamaremos Base 1) para finalmente alcanzar el interior del Occidente asturiano (donde tengo otra, la que sería y es mi base principal de supervivencia y llamaremos Base 2). Somos tres: mi mano, mi perro y yo. Sí follaperros.

Aquí diréis: "Claro es que eres un langosto y tienes casas para ir". Es igual, aunque no tengas un sitio donde ir la premisa es alejarse de las grandes ciudades. Si no tuviera otra base donde establecerme, buscaría un pueblo lo más perdido posible con acceso a una fuente de agua potable.

Voy a intentar estructurar el post de la forma más sencilla y fluida posible, seguramente sufrirá cambios a medida que vaya desarrollándolo. Por supuesto que no pretendo sentar cátedra sobre nada, no es un post para contaros lo listo que soy ni para llenarlo de referidos. De hecho, no pondré ningún referido de esos (que no sé ni lo que son) y, si acaso, links al material que yo he ido comprando.

Ha ocurrido el desastre, ¿ahora qué?



El lugar más seguro, salvo que la emergencia sea precisamente localizada en tu entorno (fuego, riada, violencia, etc.) es tu hogar. La preparación empieza en casa. Yo, por ejemplo, al margen del contenido de las mochilas de supervivencia de las que hablaremos más tarde, tengo en casa agua almacenada para dos meses (180 litros) y comida para el mismo lapso temporal en latas y tabletas militares deshidratadas. Sin entrar en detalles, pues quiero centrarme en el kit de supervivencia, mi casa está preparada para sobrevivir durante aproximadamente dos meses sin poner un pie más allá de la puerta. Ah, también dispongo de combustible almacenado para llenar un depósito de mi coche, aunque siempre procuro tenerlo lleno.

Así que, aunque no tengas un plan para huir de tu casa en dirección a un lugar más seguro, mi recomendación es que dispongas en ella de lo suficiente para atrincherarte durante un mes o dos. Claro que, sin un plan para huir, pasado este tiempo quedarás a merced de la fortuna; de que la crisis haya pasado, de que los servicios de emergencias funcionen, etc.

Mi recomendación es que tengas siempre un plan de huida hacia un destino seguro. "Es que igual ese destino luego resulta estar devastado". Bueno, hombre, pues entonces tendrás que improvisar.

Huimos de casa: sobrevivir el mayor tiempo posible

¿Cuánto tiempo de supervivencia debe procurarme mi kit? Pues sin duda dependerá de tu capacidad física para cargar con equipamiento. De nada sirve que compres una mochila de cincuenta litros y la llenes hasta arriba si después no puedes moverte con sus cincuenta kilos de peso. Lo fundamental a la hora de preparar un kit de supervivencia es la relación peso/equipamiento.

¿Cuánto debe pesar mi mochila?



Entre un 20% y un 25% de tu peso corporal. Ten en cuenta que si debes huir de tu casa no será un alegre paseo por el campo. De nada sirve llenar tu mochila de cosas si después no vas a poder moverte o vas a estar destrozado tras recorrer doscientos metros. En mi caso, he calculado una mochila de 20kg de peso para mi, de 12 kg de peso para mi mano y de 2 kg para mi perro. En total, transportaríamos 34 kg de material.

El viaje: destino a la Base 1

El trayecto desde mi casa a mi base 1 cubre una distancia de aproximadamente 350 km. Calculando paradas, descansos, posibles problemas que requieran disminuir el ritmo, etc, he calculado que nos llevaría alrededor de quince días. Tengamos en cuenta que el itinerario, que por motivos obvios no compartiré, transcurre alejado de vías principales, carreteras, etc. Si resulta que después es más liviano, mejor. Pero preferí ponerme en el peor de los casos.

Este viaje lo he diseñado prestando atención al entorno, tratando de evitar terrenos excesivamente montañosos y con fuentes de agua natural que permitan abastecerse durante el recorrido. Pues el agua es, de lejos, mi principal preocupación durante la travesía. ¿Qué me preocupa y en qué orden?

- Seguridad. Lo más importante es alejarte del lugar en el que está sucediendo la emergencia. Puede ser un fuego, puede ser simplemente el caos generado por una sociedad que cree que se desmorona. Aléjate de la gente. Para eso llevas tu equipo, para no necesitar a nada ni a nadie.
- Agua. Necesitamos agua. Mínimo un litro al día por persona (o perro). Hay que tener en cuenta que, si estás caminando y haciendo esfuerzo físico, necesitarás más. Es de lejos lo que más me preocupa, porque, además, el agua pesa mucho.
- Comida. Al igual que con el agua, cuanto más esfuerzo hagas más calorías necesitarás reponer. Por eso es absolutamente crítico no gastar energía en cosas innecesarias. Hablaremos de ello más adelante.
- Salud. Lo que en circunstancias normales sería una tontería puede arruinar tus planes. Una herida que se infecta, un corte que necesita puntos, etc. Pero, ojo, adapta el material de primeros auxilios a tus conocimientos. De nada sirve llevar cosas que no sabes utilizar.


































--En construcción--
¿Dónde almacenar 180 litros de agua?
Chocatres
Filosofeando por el foro
#8
Con el apagon he reflexionado sobre esto y comincido

Las primeras semanas y meses, es mejor estar en casa ciudad en modo hibernacion gastando lo menos posible (agua, comida energia etc)

Si durara mas de unas semanas y la sociedad colapsa lentamente irse al campo a vivir autosuficiente con pozos y cazando.

Lo primero no, algo parecido paso en el covid, pero esto segundo si que parece ciencia ficcion.
arras2
ForoCoches: Miembro
#9
Si pasa algo gordo, pero gordo de verdad, no que se vaya la luz unas horas, yo prefiero ser el primero en irme. Pero mola la información.
Vivaz
ForoCoches: Miembro
#10
Cita de arras2
Si pasa algo gordo, pero gordo de verdad, no que se vaya la luz unas horas, yo prefiero ser el primero en irme. Pero mola la información.

Opino igual.
RagnarBlackmane
ForoCoches: Miembro
#11
Un apunte. Huir de una ciudad solo es conveniente si tienes armas y gente que las empuje, mínimo 3. Sí no lo tienes pues hay sus inconvenientes.
Superviviente
ForoCoches: Usuario
#12
Cita de RagnarBlackmane
Un apunte. Huir de una ciudad solo es conveniente si tienes armas y gente que las empuje, mínimo 3. Sí no lo tienes pues hay sus inconvenientes.
Quedarse en una ciudad sin suministros y sin agua para morir en tu cama... No lo veo.
hastiado
ForoCoches: Miembro
#13
Y en vez de mochilas no te planteas un carrito de estos? puedes transportar el doble y a unas malas te ayuda a llevar a una persona, una rotura de pierna, un golpe en la cabeza, quien sabe


niveando
ForoMiembros: Coche
#14
Mi plan es el siguiente: a raíz del apagón saco el tema con los vecinos siempre que puedo y así ya tengo controlados a dos (2) vecinos que tienen kits de supervivencia. El primero lo descarto porque me cae bien pero el segundo es un hijoputa, así que ese es mi objetivo.

Estoy bastante más rocoso que él y además come como un cerdo, así que le puedo fácilmente

Resumen: en caso de catástrofe, subo a su casa y me adueño de su kit de supervivencia
Shuerre
Personaje
#15
Me quedo en el hilo pre apocalíptico para sobrevivir a los zombies
iubi
ForoCoches: Miembro
#16
Vamos que no tienes un plan de como salir de Madrid cuando todo sean atascos.
NakedPoet
ForoCoches: Premium ☑️
#17
Tengo curiosidad de que cosas para defenderte prepararás

Hoy en dia, cosas como un dron fpv y talento para usarlo te puede dar información de tu alrededor a KM de distancia
Loco_Larkin
*AutoBan Spam/Flood/Troll*
#18
Gracias shur, por gente como tú estoy tranquilo. Si os veo os pego dos tiros y me quedo con todo tu esfuerzo.
Superviviente
ForoCoches: Usuario
#19
CAPÍTULO 1: La huida.

Habían transcurrido tres semanas desde que vimos brillar una bombilla por última vez. Las primeras avalanchas de ciudadanos intentando huir de los grandes núcleos urbanos —o regresando a ellos— no tardaron en colapsar las principales autopistas, cuando miles de vehículos quedaron atrapados en el asfalto tras agotarse el combustible de sus depósitos. Lo mismo sucedió poco después en numerosas vías secundarias. Las gasolineras, desabastecidas, seguían cerradas, y todo apuntaba a que permanecerían así durante mucho tiempo.

Algunas cadenas de radio continuaban emitiendo con relativa normalidad, centrando su programación en el seguimiento de la crisis. Según el gobierno, no había motivos para alarmarse: la situación estaba cerca de resolverse. Sin embargo, en las calles se respiraba ya ese aroma inconfundible de una sociedad asomada al abismo del colapso. Las entidades bancarias cerraron sus puertas sin fecha de reapertura, mientras hospitales y servicios de emergencia se encontraban completamente desbordados. La presencia militar en las calles había dejado de ser una excepción.

El estado del bienestar comenzaba a resquebrajarse.

El supermercado de nuestro barrio ha cerrado definitivamente; les resultaba imposible mantenerse abastecidos y, en los últimos días, la actitud agresiva de muchos ciudadanos ponía en riesgo la seguridad de sus trabajadores. Ni siquiera sacar al perro parece ahora seguro. Ese punto de inflexión, esa barrera frágil entre una sociedad cívica y otra presa de su instinto de supervivencia parece estar a punto de romperse. Fue entonces cuando tomamos juntos la decisión: debíamos abandonar Madrid.

(EN CONSTRUCCIÓN)

La primera etapa recorría poco más de veinte kilómetros. Unas cinco horas. Aún estaríamos frescos, por lo que calculé que podríamos completarla sin mayores contratiempos, al menos a nivel físico. Al encontrarme en la periferia de Madrid, debía atravesar numerosas poblaciones relativamente grandes antes de perderme en la frondosidad de la nada, de alejarme de cualquier interacción humana. Estábamos a principios de mayo y los días eran cada vez más largos. Habíamos calculado la hora de salida para que el sol comenzara a ponerse durante nuestra última hora de trayecto.

Afortunadamente, el tramo interurbano no nos llevará más de treinta o cuarenta minutos. Apenas nos hemos cruzado con gente, la mayoría sacaban perros o merodeaban a poca distancia de sus hogares en lo que parecía un burdo intento de aparentar normalidad. Pero hace semanas que nada es normal. Pasamos a pocos metros de un gran centro comercial al aire libre. Las tiendas cerraron sus puertas días atrás, no sin antes vaciar sus estantes y almacenes. Las pocas que confiaron en un retorno rápido a la normalidad lucían ahora sus escaparates rotos. Otros se habían ocupado de vaciarlos.

Han transcurrido alrededor de treinta minutos cuando, por fin, dejamos atrás el asfalto. Pero aún no estoy tranquilo. Nos adentramos en caminos de tierra flanqueados por cultivos de poca altura; seguimos estando muy expuestos en un paisaje demasiado abierto. Y, por si no fuera suficiente, un frente tormentoso se nos echa encima desde el norte. Aceleramos la marcha para llegar cuanto antes a nuestra primera parada, señalada en los mapas —cada uno lleva el suyo— con el número cero. Además, por motivos que no vienen al caso, llevo conmigo un mapa VFR del norte de España.



A lo lejos comenzamos a distinguir las siluetas de dos personas que caminan en dirección opuesta. Son dos hombres mayores, rondarán los setenta años, seguramente habitantes de alguna finca cercana. Cuando llegan a nuestra altura, nos saludan haciendo un gesto con su cabeza tras escanearnos de arriba a abajo. Farfullan entre risas, quizá por nuestro aspecto nada casual de domingueros. Un trozo de tela oculta las herramientas que cuelgan de mi mochila, lo que a su vez sirve para disimular su volumen. La mochila de Natalia es relativamente pequeña y solo una cantimplora cuelga de uno de sus laterales. Ambos llevamos un sombrero de paja con publicidad de una marca de cerveza que, unido a nuestro atuendo, nos confiere un aspecto bastante ridículo a la par que inofensivo. Parecemos y queremos parecer dos tontos que pasean con su perro.

La naturaleza comienza a elevarse progresivamente a nuestro alrededor. Estamos cerca de nuestro primer alto en el camino. No es el lugar más adecuado, pero sí el único que ofrece cierta privacidad: un pequeño bosque entre dos grandes extensiones de cultivos.



Cuando ya podíamos ver el pequeño grupo de árboles, los flecos de la tormenta —que finalmente se había desviado de nuestro camino— comenzaron a descargar una fuerte lluvia sobre nosotros. Minutos antes, ya habíamos cubierto nuestros cuerpos con los ponchos impermeables. A Baxter, nuestro perro, también le habíamos puesto el suyo. La ropa húmeda nunca es buena compañera de viaje. Aguardamos durante unos minutos para asegurarnos de que la tormenta se alejaba antes de acampar.



Durante mucho tiempo dudé si debía llevar conmigo una tienda de campaña al uso o una simple lona que levantar con paracord. Finalmente, opté por la primera, un modelo pop-up, pues siendo bastante más ligera, ofrecía mayor confort y una protección más eficaz frente a las inclemencias climáticas.





Me serví del pequeño hacha que llevaba en mi equipo para dar forma a unos cuantos palos que servirían como piquetas, ya que para ahorrar peso, no había llevado conmigo las originales. Natalia extendió en el suelo la esterilla aislante para evitar que el frío del terreno nos robara el calor durante la noche.



No había tiempo para más preparativos. Dejé un plato de acero inoxidable situado estratégicamente en un extremo de la tienda para recoger todo el agua posible.



De este modo, pese a que apenas habíamos bebido, podríamos rellenar las cantimploras y salir al día siguiente suficientemente hidratados para nuestra siguiente etapa. Nos cubrimos con una manta térmica muy ligera. Cuando la lluvia amainó, salimos a estirar las piernas y, de paso, asegurar el lugar ahora que había caído la noche. No parecía que nadie fuese a aparecer por allí. La tentación de encender una pequeña hoguera me sedujo durante unos instantes, aunque luego pensé, ¿para qué gastar calorías? Teníamos dos bocatas para la primera cena y no hacía tanto frío. Nos alumbramos con las pequeñas linternas que llevábamos en el cinturón. Las buenas, las de verdad, todavía podían esperar.



Ya en el interior de la tienda, haciendo uso del pequeño transistor a pilas, logramos sintonizar la única emisora que parecía seguir en el aire. Lo que al principio comenzó siendo una recomendación entre líneas se había convertido ahora en una petición oficial en boca del comisario de policía que, en directo, pedía a la población que no saliese de sus casas salvo que fuera estrictamente necesario.

La cúpula del gobierno llevaba tres días encerrada en el búnker de La Moncloa y no había vuelto a pronunciarse desde la última comparecencia de la ministra de Defensa, una semana atrás, prometiendo una recuperación de las comunicaciones que nunca llegó. Era el portavoz del Congreso quien, de tanto en tanto, comparecía para dar explicaciones.

Según el locutor, el caos no se estaba extendiendo de manera uniforme por todo el país. Algunas ciudades, como Barcelona o Bilbao, se habían desmoronado por completo apenas una semana después del estallido de la crisis. En Madrid, los servicios de emergencia se asomaban al abismo de su propia rendición: cada vez menos efectivos para atender a ciudadanos cada vez más hostiles. Pocos médicos y enfermeros acudían ya a sus puestos ante el temor a ser agredidos. Sin embargo, ciudades como Lugo, Badajoz o Burgos aún mantenían una más que notable paz social pese a las circunstancias.

Apagamos el transistor y nos tumbamos en silencio. Al día siguiente nos esperaba una etapa más larga y compleja, pero que nos dejaría a un paso de alcanzar nuestro objetivo prioritario: la Sierra de Guadarrama.

Xanito
ForoCoches: Miembro
#20
Cita de Superviviente
¡Muy buenas!

Pongo tema serio pues me gustaría que vuestra participación y vuestros aportes se hicieran de forma constructiva.

A raíz del apagón he visto a mucha gente preocupada por la supervivencia en momentos de crisis. Hace un par de años establecí un plan de supervivencia para mi y mi familia. No es que piense que nos aceche el fin del mundo ni nada parecido, simplemente creo que debemos estar preparados ante eventos disruptivos susceptibles de cambiar bruscamente el orden establecido. Lógicamente, no me preparo para el apocalipsis, pues en esa circunstancia no habría motivos para querer vivir unos días más. Me preparo para superar una adversidad reversible.

Partimos de la base de que no somos Rambo, no tenemos un arsenal de armas a nuestra disposición ni conocimientos de supervivencia extrema. Somos personas normales.

¿Y si el apagón dura un mes? ¿Y si dura seis? ¿Y si se caen las comunicaciones? ¿Y si...?

Que el mundo está cambiando es un hecho. Comenzamos a vivir y sufrir, de cerca, eventos que hasta hace poco solo habíamos visto en el cine o países lejanos; inundaciones terribles que dejan más de doscientas víctimas, volcanes que entran en erupción, pandemias, apagones que dejan sin luz ni comunicaciones a decenas de millones de personas...

Para empezar os voy a poner en contexto. Vivo en la clásica ciudad dormitorio de la periferia de Madrid. Mi plan consiste en conseguir la preparación necesaria que me permita llegar hasta el norte de España, parando en un pueblo cerca de León (donde tengo una casa que llamaremos Base 1) para finalmente alcanzar el interior del Occidente asturiano (donde tengo otra, la que sería y es mi base principal de supervivencia y llamaremos Base 2). Somos tres: mi mano, mi perro y yo. Sí follaperros.

Aquí diréis: "Claro es que eres un langosto y tienes casas para ir". Es igual, aunque no tengas un sitio donde ir la premisa es alejarse de las grandes ciudades. Si no tuviera otra base donde establecerme, buscaría un pueblo lo más perdido posible con acceso a una fuente de agua potable.

Voy a intentar estructurar el post de la forma más sencilla y fluida posible, seguramente sufrirá cambios a medida que vaya desarrollándolo. Por supuesto que no pretendo sentar cátedra sobre nada, no es un post para contaros lo listo que soy ni para llenarlo de referidos. De hecho, no pondré ningún referido de esos (que no sé ni lo que son) y, si acaso, links al material que yo he ido comprando.

Ha ocurrido el desastre, ¿ahora qué?



El lugar más seguro, salvo que la emergencia sea precisamente localizada en tu entorno (fuego, riada, violencia, etc.) es tu hogar. La preparación empieza en casa. Yo, por ejemplo, al margen del contenido de las mochilas de supervivencia de las que hablaremos más tarde, tengo en casa agua almacenada para dos meses (180 litros) y comida para el mismo lapso temporal en latas y tabletas militares deshidratadas. Sin entrar en detalles, pues quiero centrarme en el kit de supervivencia, mi casa está preparada para sobrevivir durante aproximadamente dos meses sin poner un pie más allá de la puerta. Ah, también dispongo de combustible almacenado para llenar un depósito de mi coche, aunque siempre procuro tenerlo lleno.

Así que, aunque no tengas un plan para huir de tu casa en dirección a un lugar más seguro, mi recomendación es que dispongas en ella de lo suficiente para atrincherarte durante un mes o dos. Claro que, sin un plan para huir, pasado este tiempo quedarás a merced de la fortuna; de que la crisis haya pasado, de que los servicios de emergencias funcionen, etc.

Mi recomendación es que tengas siempre un plan de huida hacia un destino seguro. "Es que igual ese destino luego resulta estar devastado". Bueno, hombre, pues entonces tendrás que improvisar.

Huimos de casa: sobrevivir el mayor tiempo posible

¿Cuánto tiempo de supervivencia debe procurarme mi kit? Pues sin duda dependerá de tu capacidad física para cargar con equipamiento. De nada sirve que compres una mochila de cincuenta litros y la llenes hasta arriba si después no puedes moverte con sus cincuenta kilos de peso. Lo fundamental a la hora de preparar un kit de supervivencia es la relación peso/equipamiento. Aquí radica la mayor dificultad a la hora de diseñar tu kit.

¿Cuánto debe pesar mi mochila?



Entre un 20% y un 25% de tu peso corporal. Ten en cuenta que si debes huir de tu casa no será un alegre paseo por el campo. De nada sirve llenar tu mochila de cosas si después no vas a poder moverte o vas a estar destrozado tras recorrer doscientos metros. En mi caso, he calculado una mochila de 20kg de peso para mi, de 12 kg de peso para mi mano y de 2 kg para mi perro. En total, transportaríamos 34 kg de material.

El viaje: destino a la Base 1

El trayecto desde mi casa a mi base 1 cubre una distancia de aproximadamente 350 km. Calculando paradas, descansos, posibles problemas que requieran disminuir el ritmo, etc, he calculado que nos llevaría alrededor de quince días. Tengamos en cuenta que el itinerario, que por motivos obvios no compartiré, transcurre alejado de vías principales, carreteras, etc. Si resulta que después es más liviano, mejor. Pero preferí ponerme en el peor de los casos.

Este viaje lo he diseñado prestando atención al entorno, tratando de evitar terrenos excesivamente montañosos y con fuentes de agua natural que permitan abastecerse durante el recorrido. Pues el agua es, de lejos, mi principal preocupación durante la travesía. ¿Qué me preocupa y en qué orden?

- Seguridad. Lo más importante es alejarte del lugar en el que está sucediendo la emergencia. Puede ser un fuego, puede ser simplemente el caos generado por una sociedad que cree que se desmorona. Aléjate de la gente. Para eso llevas tu equipo, para no necesitar nada ni a nadie.
- Agua. Necesitamos agua. Mínimo un litro al día por persona (o perro). Hay que tener en cuenta que, si estás caminando y haciendo esfuerzo físico, necesitarás más. Es de lejos lo que más me preocupa, porque, además, el agua pesa mucho.
- Comida. Al igual que con el agua, cuanto más esfuerzo hagas más calorías necesitarás reponer. Por eso es absolutamente crítico no gastar energía en cosas innecesarias. Hablaremos de ello más adelante.
- Salud. Lo que en circunstancias normales sería una tontería puede arruinar tus planes. Una herida que se infecta, un corte que necesita puntos, etc. Pero, ojo, adapta el material de primeros auxilios a tus conocimientos. De nada sirve llevar cosas que no sabes utilizar.
- Orientación. Estamos a salvo, tenemos agua, comida y hemos conseguido desinfectar esa herida tan fea al saltar una alambrada. Fundamental una brújula y un mapa.
- El destino seguro. Lo comentado. Puede ser la casa de tu primo, un pueblo perdido en un valle de Cantabria o tu segunda residencia. Pero tienes que tener claro hacia dónde vas. En mi caso, la primera parada será la base 1.

Hora de ponerse las mochilas

Estamos preparados para sobrevivir en casa durante dos meses, pero, ¿debemos aguantar tanto tiempo? Tal vez sí, tal vez no.

Debemos ser inteligentes. Si el suceso que ha desencadenado la crisis se prolonga en el tiempo el caos aumentará exponencialmente a lo largo de los días. No esperéis a que Madrid (o vuestra gran ciudad) sea un territorio sin ley donde la policía y los servicios de emergencia hayan claudicado ya de sus responsabilidades públicas para cuidar y centrarse en sus familias como haríamos cualquiera de nosotros.

Huye cuando aún sea seguro. Siempre tendrás la opción de dar la vuelta. Pero si esperas demasiado puede que salir de casa sea demasiado arriesgado. Monitoriza la situación y decide en qué momento dejar atrás tu hogar. Tal vez la gestión del gobierno sea tan buena que pese a la crisis todo siga funcionando con normalidad.

Tu prioridad más absoluta cuando hayas tomado la decisión de salir de casa es llegar a una zona boscosa, perdida, lejos de la gente.

¿Salgo de noche o de día?

En mi opinión, la respuesta a esta pregunta depende del nivel de tensión social que haya en ese momento. Si la sociedad aún mantiene el tipo, yo aprovecharía la luz del sol para llegar a esa primera parada del trayecto. Si las cosas se han puesto feas, intentaría utilizar la opacidad de la noche a mi favor.

Encarando las dificultades: empieza el modo supervivencia

Dándole vueltas he llegado a la conclusión de que, más allá de que finalmente hagamos una lista del contenido, creo que sería sin duda más entretenido contaros mi plan a lo largo de esos primeros días e ir descubriendo el contenido de las mochilas sobre la marcha, a medida que este sea necesario para el desarrollo de dicho plan.

Las dos mochilas son de este estilo, impermeables y de muy buena calidad:

Una mochila de 36 litros para mi. Una de 22 litros para mi mano.



Unas alforjas de 4 litros para mi perro.



DÍA 1: De mi hogar a la primera parada. El pequeño bosque.

Han pasado cinco semanas desde el ataque que destruyó las infraestructuras básicas de suministro eléctrico y comunicaciones. Nada ha trascendido sobre su origen o motivación. Las primeras avalanchas de vehículos tratando de abandonar las grandes ciudades bloquearon autovías y autopistas tras quedarse miles de ellos sin gasolina y tirados en el asfalto. Las gasolineras están cerradas. Lo mismo ocurrió poco después con numerosas carreteras secundarias. Algunas radios siguen emitiendo con una normalidad muy relativa ciñéndose a proporcionar información sobre lo que está ocurriendo. Según el gobierno todo está bien, se sigue trabajando en revertir la situación, pero en las calles se respira ya ese aroma a sociedad asomada al abismo del colapso. Ya no se atienden todas las emergencias. El Estado del Bienestar se tambalea.

El supermercado de nuestro barrio ha cerrado definitivamente; les resultaba imposible mantenerse abastecidos y, en los últimos días, la actitud agresiva de multitud de ciudadanos desesperados ponía en riesgo la seguridad de sus trabajadores. Ni siquiera sacar al perro parece ya seguro. Ese punto de inflexión que comentaba antes, esa delicada barrera entre una sociedad cívica y una sociedad presa de su instinto de supervivencia parecía estar a punto de romperse. Tomamos juntos la decisión: debíamos abandonar Madrid.

Todo estaba ya preparado. La revisión de las mochilas, las dos nuestras y la del perro, ya estaba hecha desde hacía varios días.

El primer segmento de mi trayecto de huida recorre poco más de veinte kilómetros. Unas cinco horas. Estaremos frescos aún y calculo que podamos completarlo sin mayores contratiempos, al menos, a nivel físico. Al encontrarme en la periferia de Madrid debo atravesar numerosas poblaciones relativamente grandes antes de perderme en la frondosidad de la nada, de distanciarme de cualquier interacción humana. Estamos a principios de mayo, los días son cada vez más largos.



































--En construcción--
Cabrón, me has dejado en ascuas.

Yo opté por la opción c:


Vivir en el punto de destino.
Xanito
ForoCoches: Miembro
#21
Cita de Superviviente
Quedarse en una ciudad sin suministros y sin agua para morir en tu cama... No lo veo.
Cuando los supermercados ya estén saqueados, con esas mochilas no sales de Madrid.Os las roban antes.
doctorvasquez
ForoCoches: Miembro
#22
Pillo sitio.
viper1
ForoCoches: Usuario
#23
Cita de Basabel
Muchos se preparan con comida, hornillos y radios, pero se olvidan de lo esencial: la seguridad. En un escenario de caos, quien tiene recursos se convierte en objetivo. Y ahí, una escopeta de caza vale oro. No es paranoia, es prevención. No basta con sobrevivir, hay que poder defender lo que tienes. Mis escopetas de caza se vienen hasta el fin del mundo.
Las escopetas son muy visibles y te hacen un objetivo codiciado para robarlas, busca un arma corta.
kiopoko
ForoCoches: Usuario
#24
pensar que vas a ser capaz de salir de una gran ciudad tu sólo, con tu mujer y tu perro, en un coche cargado de suministros en una situación de caos social es bastante infantil, la verdad.
Bendingman
ForoCoches: Miembro
#25
Dejaos de mierdas.

Si las cosas están muy chungas, lo mejor es pillarte el coche o lo que pilles y largarte lo más lejos posible.
El Kiu
twitch.tv/KiuLii
#26
No has llevado nada para pasar la noche, BOOM acabas de palmar de hipotermia en tu primera pernocta.
Bratt Pid
Poleador Máximus
#27
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El Kiu
twitch.tv/KiuLii
#28
Esa mochila paramilitar y llevar a tu perro como si fuese un perro táctico harán que los saqueadores te miren como un caramelo, BOOM, segunda palmada del hilo.
Withwor
De todo un poco
#29
Cita de Superviviente
¡Muy buenas!

Pongo tema serio pues me gustaría que vuestra participación y vuestros aportes se hicieran de forma constructiva.

A raíz del apagón he visto a mucha gente preocupada por la supervivencia en momentos de crisis. Hace un par de años establecí un plan de supervivencia para mi y mi familia. No es que piense que nos aceche el fin del mundo ni nada parecido, simplemente creo que debemos estar preparados ante eventos disruptivos susceptibles de cambiar bruscamente el orden establecido. Lógicamente, no me preparo para el apocalipsis, pues en esa circunstancia no habría motivos para querer vivir unos días más. Me preparo para superar una adversidad reversible.

Partimos de la base de que no somos Rambo, no tenemos un arsenal de armas a nuestra disposición ni conocimientos de supervivencia extrema. Somos personas normales.

¿Y si el apagón dura un mes? ¿Y si dura seis? ¿Y si se caen las comunicaciones? ¿Y si...?

Que el mundo está cambiando es un hecho. Comenzamos a vivir y sufrir, de cerca, eventos que hasta hace poco solo habíamos visto en el cine o países lejanos; inundaciones terribles que dejan más de doscientas víctimas, volcanes que entran en erupción, pandemias, apagones que dejan sin luz ni comunicaciones a decenas de millones de personas...

Para empezar os voy a poner en contexto. Vivo en la clásica ciudad dormitorio de la periferia de Madrid. Mi plan consiste en conseguir la preparación necesaria que me permita llegar hasta el norte de España, parando en un pueblo cerca de León (donde tengo una casa que llamaremos Base 1) para finalmente alcanzar el interior del Occidente asturiano (donde tengo otra, la que sería y es mi base principal de supervivencia y llamaremos Base 2). Somos tres: mi mano, mi perro y yo. Sí follaperros.

Aquí diréis: "Claro es que eres un langosto y tienes casas para ir". Es igual, aunque no tengas un sitio donde ir la premisa es alejarse de las grandes ciudades. Si no tuviera otra base donde establecerme, buscaría un pueblo lo más perdido posible con acceso a una fuente de agua potable.

Voy a intentar estructurar el post de la forma más sencilla y fluida posible, seguramente sufrirá cambios a medida que vaya desarrollándolo. Por supuesto que no pretendo sentar cátedra sobre nada, no es un post para contaros lo listo que soy ni para llenarlo de referidos. De hecho, no pondré ningún referido de esos (que no sé ni lo que son) y, si acaso, links al material que yo he ido comprando.

Ha ocurrido el desastre, ¿ahora qué?



El lugar más seguro, salvo que la emergencia sea precisamente localizada en tu entorno (fuego, riada, violencia, etc.) es tu hogar. La preparación empieza en casa. Yo, por ejemplo, al margen del contenido de las mochilas de supervivencia de las que hablaremos más tarde, tengo en casa agua almacenada para dos meses (180 litros) y comida para el mismo lapso temporal en latas y tabletas militares deshidratadas. Sin entrar en detalles, pues quiero centrarme en el kit de supervivencia, mi casa está preparada para sobrevivir durante aproximadamente dos meses sin poner un pie más allá de la puerta. Ah, también dispongo de combustible almacenado para llenar un depósito de mi coche, aunque siempre procuro tenerlo lleno.

Así que, aunque no tengas un plan para huir de tu casa en dirección a un lugar más seguro, mi recomendación es que dispongas en ella de lo suficiente para atrincherarte durante un mes o dos. Claro que, sin un plan para huir, pasado este tiempo quedarás a merced de la fortuna; de que la crisis haya pasado, de que los servicios de emergencias funcionen, etc.

Mi recomendación es que tengas siempre un plan de huida hacia un destino seguro. "Es que igual ese destino luego resulta estar devastado". Bueno, hombre, pues entonces tendrás que improvisar.

Huimos de casa: sobrevivir el mayor tiempo posible

¿Cuánto tiempo de supervivencia debe procurarme mi kit? Pues sin duda dependerá de tu capacidad física para cargar con equipamiento. De nada sirve que compres una mochila de cincuenta litros y la llenes hasta arriba si después no puedes moverte con sus cincuenta kilos de peso. Lo fundamental a la hora de preparar un kit de supervivencia es la relación peso/equipamiento. Aquí radica la mayor dificultad a la hora de diseñar tu kit.

¿Cuánto debe pesar mi mochila?



Entre un 20% y un 25% de tu peso corporal. Ten en cuenta que si debes huir de tu casa no será un alegre paseo por el campo. De nada sirve llenar tu mochila de cosas si después no vas a poder moverte o vas a estar destrozado tras recorrer doscientos metros. En mi caso, he calculado una mochila de 20kg de peso para mi, de 12 kg de peso para mi mano y de 2 kg para mi perro. En total, transportaríamos 34 kg de material.

El viaje: destino a la Base 1

El trayecto desde mi casa a mi base 1 cubre una distancia de aproximadamente 350 km. Calculando paradas, descansos, posibles problemas que requieran disminuir el ritmo, etc, he calculado que nos llevaría alrededor de quince días. Tengamos en cuenta que el itinerario, que por motivos obvios no compartiré, transcurre alejado de vías principales, carreteras, etc. Si resulta que después es más liviano, mejor. Pero preferí ponerme en el peor de los casos.

Este viaje lo he diseñado prestando atención al entorno, tratando de evitar terrenos excesivamente montañosos y con fuentes de agua natural que permitan abastecerse durante el recorrido. Pues el agua es, de lejos, mi principal preocupación durante la travesía. ¿Qué me preocupa y en qué orden?

- Seguridad. Lo más importante es alejarte del lugar en el que está sucediendo la emergencia. Puede ser un fuego, puede ser simplemente el caos generado por una sociedad que cree que se desmorona. Aléjate de la gente. Para eso llevas tu equipo, para no necesitar nada ni a nadie.
- Agua. Necesitamos agua. Mínimo un litro al día por persona (o perro). Hay que tener en cuenta que, si estás caminando y haciendo esfuerzo físico, necesitarás más. Es de lejos lo que más me preocupa, porque, además, el agua pesa mucho.
- Comida. Al igual que con el agua, cuanto más esfuerzo hagas más calorías necesitarás reponer. Por eso es absolutamente crítico no gastar energía en cosas innecesarias. Hablaremos de ello más adelante.
- Salud. Lo que en circunstancias normales sería una tontería puede arruinar tus planes. Una herida que se infecta, un corte que necesita puntos, etc. Pero, ojo, adapta el material de primeros auxilios a tus conocimientos. De nada sirve llevar cosas que no sabes utilizar.
- Orientación. Estamos a salvo, tenemos agua, comida y hemos conseguido desinfectar esa herida tan fea al saltar una alambrada. Fundamental una brújula y un mapa.
- El destino seguro. Lo comentado. Puede ser la casa de tu primo, un pueblo perdido en un valle de Cantabria o tu segunda residencia. Pero tienes que tener claro hacia dónde vas. En mi caso, la primera parada será la base 1.

Hora de ponerse las mochilas

Estamos preparados para sobrevivir en casa durante dos meses, pero, ¿debemos aguantar tanto tiempo? Tal vez sí, tal vez no.

Debemos ser inteligentes. Si el suceso que ha desencadenado la crisis se prolonga en el tiempo el caos aumentará exponencialmente a lo largo de los días. No esperéis a que Madrid (o vuestra gran ciudad) sea un territorio sin ley donde la policía y los servicios de emergencia hayan claudicado ya de sus responsabilidades públicas para cuidar y centrarse en sus familias como haríamos cualquiera de nosotros.

Huye cuando aún sea seguro. Siempre tendrás la opción de dar la vuelta. Pero si esperas demasiado puede que salir de casa sea demasiado arriesgado. Monitoriza la situación y decide en qué momento dejar atrás tu hogar. Tal vez la gestión del gobierno sea tan buena que pese a la crisis todo siga funcionando con normalidad.

Tu prioridad más absoluta cuando hayas tomado la decisión de salir de casa es llegar a una zona boscosa, perdida, lejos de la gente.

¿Salgo de noche o de día?

En mi opinión, la respuesta a esta pregunta depende del nivel de tensión social que haya en ese momento. Si la sociedad aún mantiene el tipo, yo aprovecharía la luz del sol para llegar a esa primera parada del trayecto. Si las cosas se han puesto feas, intentaría utilizar la opacidad de la noche a mi favor.

Encarando las dificultades: empieza el modo supervivencia

Dándole vueltas he llegado a la conclusión de que, más allá de que finalmente hagamos una lista del contenido, creo que sería sin duda más entretenido contaros mi plan a lo largo de esos primeros días e ir descubriendo el contenido de las mochilas sobre la marcha, a medida que este sea necesario para el desarrollo de dicho plan.

Las dos mochilas son de este estilo, impermeables y de muy buena calidad:

Una mochila de 36 litros para mi. Una de 22 litros para mi mano.



Unas alforjas de 4 litros para mi perro.



DÍA 1: De mi hogar a la primera parada. El pequeño bosque.

Han pasado cinco semanas desde el ataque que destruyó las infraestructuras básicas de suministro eléctrico y comunicaciones. Nada ha trascendido sobre su origen o motivación. Las primeras avalanchas de vehículos tratando de abandonar las grandes ciudades bloquearon autovías y autopistas tras quedarse miles de ellos sin gasolina y tirados en el asfalto. Las gasolineras están cerradas. Lo mismo ocurrió poco después con numerosas carreteras secundarias. Algunas radios siguen emitiendo con una normalidad muy relativa ciñéndose a proporcionar información sobre lo que está ocurriendo. Según el gobierno todo está bien, se sigue trabajando en revertir la situación, pero en las calles se respira ya ese aroma a sociedad asomada al abismo del colapso. Ya no se atienden todas las emergencias. El Estado del Bienestar se tambalea.

El supermercado de nuestro barrio ha cerrado definitivamente; les resultaba imposible mantenerse abastecidos y, en los últimos días, la actitud agresiva de multitud de ciudadanos desesperados ponía en riesgo la seguridad de sus trabajadores. Ni siquiera sacar al perro parece ya seguro. Ese punto de inflexión que comentaba antes, esa delicada barrera entre una sociedad cívica y una sociedad presa de su instinto de supervivencia parecía estar a punto de romperse. Tomamos juntos la decisión: debíamos abandonar Madrid.

Todo estaba ya preparado. La revisión de las mochilas, las dos nuestras y la del perro, ya estaba hecha desde hacía varios días.

El primer segmento de mi trayecto de huida recorre poco más de veinte kilómetros. Unas cinco horas. Estaremos frescos aún y calculo que podamos completarlo sin mayores contratiempos, al menos, a nivel físico. Al encontrarme en la periferia de Madrid debo atravesar numerosas poblaciones relativamente grandes antes de perderme en la frondosidad de la nada, de distanciarme de cualquier interacción humana. Estamos a principios de mayo, los días son cada vez más largos.



































--En construcción--
El mío ya está planificado y realizado. También te digo que os montáis unas paranoias de la hostia yo lo compré porque me gusta el campo y todo el rollo eso nada de supervivencia, pero vamos que me lo he montado bien


Finca con casa que pasa a ser independiente en cuanto se vaya la luz, placas solares con baterías ,pozo de sondeo, tambien butano árboles frutales, olivos, huerto, gallinas y unas ocas sueltas (tienen una ,ala hostia del copón y comen hierba) y rio anexo (anexo quiere decir que tiro la caña desde la alambrada y pesco), depósito de diesel agrícola de 1000 litros para el tractor y caldera (tengo vehículo eléctrico y 4x4 puro diesel) y leña de sobra, más generador eléctrico y algo de gasolina.
Además todas mis herramientas son eléctricas, motosierras, desbrozadoras, torno.... Por eso de las placas, también me gusta hacer cuchillos y herramientas, por lo que tengo varias hachas y cuchillos de grandes dimensiones.
Me he criado en el campo por lo que no necesito guías ni hostias, tengo cañas de pescar además un rifle, una escopeta superpuesta y una ballesta, la casa está con cámaras en su perímetro y también tengo un pastor alemán (no folla perros, me encantan pero los perros son eso, perros).
También decir que tengo carburos, candiles y todo tipo de cosas con las que se vivían antiguamente heredadas de mi abuelo en paz descanse que se crío en un chozo en el campo, los hachas son suyos y me enseñó a coser a los animales si tenían heridas, cuero.... Cago en todo como le hecho de menos



Un saludo y dejaros de tonterías y no seáis tan agoreros, las placas y las baterías es porque las lineas están destrozadas y se va la luz a menudo.
pablosev
ForoCoches: Usuario
#30
Yo creo que haría como soy leyenda, vivo en un piso alto con puerta acorazada de las antiguas. Pondría muebles alrededor e intentaría aguantar lo máximo posible. Si salgo estaría seguro que mi vida estaría en grave peligro por rotura de cadera, aquí en mi casa tengo cuchillos y lo que inventé.... Si, quédate en tu casa que la vas a cagar, me da igual la verdad....

Creo que estaría seguro.... Mientras no ponga un pie en la calle.... Y nada, con velas se calienta la comida.

Compraría velas para seis meses, e comprado radio y un cargador solar y compraría linterna de alta precisión y si tengo que comprar un arma lo haré.

Y nada, tengo una habitación llena para llenarla de agua y alimento no pedecederos.

Si pudiera salir de día, tendría posibilidad de sembrar debajo de mi casa...

Si al fin y al cabo, si hay un apocalipsis zombi huyas donde huyas está complicada la cosa y si tengo que morir, pues moriré pero seguro que me llevaría por delante a unos cuantos incendiando mi casa antes que los cabrones me cojan.
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