Comando Pantumaker vol XXXIII. "Per Sant Jordi, una rosa i un llibre" Edition
Tema Cerrado
01-may-2014 22:10
#1711
|
HAHAHHAAHAHA QUE ME HE VUELTO LOCO QUE ME HE VUELTO LOCO.
FAAAAAADARAAALIIIIIISMAAAAAAAAAA IIIII INDAAAAAAAAA INDAAAAAAAAAFADARALIIISMAAAAAAAAAAAAAAAAAA Hahahahaha VISCA EL FUHRER NAVARRO!!! LA CRISPACIÓ ES NOTA AL CARRER!!!!!!!!!!! AVUI HE ESTAT DAVANT DE L'ESGLÉSIA ON EL VAN BRUTALMENT AGREDIR COM SI D'UNA PEREGRINACiÓ ES TRACTÉS!!! HAHAHAHAA VISCA LA PZOE! PE SE CÉ! PE SE CÉ!!! |
01-may-2014 22:17
#1713
| Blaidd, el único federalismo de la FAI (Federación Anarquista Ibérica, en singular) es el que se da entre distintos países, países entre los que no se encuentra Cataluña. Y sí, el "los catalanes no se pueden encerrar en su región" no es ni más ni menos que gran parte del progrerío y facherío españolista en contra de la consulta soberanista y en general contra todo tipo de catalanismo (tanto burgués como proletario). |
01-may-2014 22:18
#1715
|
Por cierto blaidd, banda bassoti http://www.dailymotion.com/video/x1r...-directo_music |
01-may-2014 22:19
#1716
|
Blaidd, el único federalismo de la FAI (Federación Anarquista Ibérica, en singular) es el que se da entre distintos países, países entre los que no se encuentra Cataluña. Y sí, el "los catalanes no se pueden encerrar en su región" no es ni más ni menos que gran parte del progrerío y facherío españolista en contra de la consulta soberanista y en general contra todo tipo de catalanismo (tanto burgués como proletario).
|
01-may-2014 22:21
#1720
| ¿Algu de la plataforma ha vingut a la mani d'avui que s'ha convocat a l'Arc de Triomf? :O |
01-may-2014 22:22
#1722
|
|
01-may-2014 22:22
#1723
|
Blaidd, el único federalismo de la FAI (Federación Anarquista Ibérica, en singular) es el que se da entre distintos países, países entre los que no se encuentra Cataluña. Y sí, el "los catalanes no se pueden encerrar en su región" no es ni más ni menos que gran parte del progrerío y facherío españolista en contra de la consulta soberanista y en general contra todo tipo de catalanismo (tanto burgués como proletario).
|
01-may-2014 22:23
#1726
|
Comprensible shurmà. xD Ho preguntava per si algu sabia enterat si al final s'havia liat o algo, quan m'he pirat estava bastant distes tot plegat. |
01-may-2014 22:25
#1727
|
En honor a Absunico. Li van fer un "CSI", diguem-ho així, i van concloure que es deia Martínez, dient-li txarnego i demés tonteries així. Qui més qui menys té familia de fora, i es pensen que els únics indepes som els de 8 cognoms catalans, com a la peli. Jo, sense anar més lluny, àvia paterna de Almeria i àvia materna d'un poblet prop de Castelló. I clar, si ens ataquen a un criticant-li aquesta condició de "txarnego" ens ataca a tots, igual que si un jefe insulta a una dona a la feina per ser de tal sexe, no només l'ofèn a ella, sinó al col·lectiu, i això és el que passa aquí. Tots som Martínez, independentment com ens diguem, és el concepte que transmet. |
01-may-2014 22:25
#1728
|
Blaidd, el único federalismo de la FAI (Federación Anarquista Ibérica, en singular) es el que se da entre distintos países, países entre los que no se encuentra Cataluña. Y sí, el "los catalanes no se pueden encerrar en su región" no es ni más ni menos que gran parte del progrerío y facherío españolista en contra de la consulta soberanista y en general contra todo tipo de catalanismo (tanto burgués como proletario).
Si fos el cas, tampoc seria la norma a la CNT. No sé si coneixes als líders de la CNT-POUM catalans, però aquí van tenir molta popularitat als 30. Et poso un artícle que em vaig llegir l'altre dia i em va agradar molt. Entre altres coses posa a Joaquim Maurín com a exemple del que estem parlant. És molt gràfic a l'hora d'entendre l'independentisme de l'esquerra catalana (i amb esquerra em refereixo a esquerra, no a ERC) i la relació d'aquesta esquerra amb la resta de l'esquerra espanyola. Una ruptura constituyente desde la periferia Cuenta Josep Pla que en junio de 1931 el comunista catalán Joaquín Maurín había pronunciado una conferencia en el Ateneo de Madrid. A juicio del periodista, el dirigente del POUM cosechó un triunfo indiscutible desde el punto de vista de los aplausos y vítores recibidos. Se manifestó a favor de aniquilar el ejército, la Iglesia, acabar con los terratenientes e incluso pulverizar la sacrosanta propiedad privada. Cada secuencia del discurso en la que el joven poumista añadía más soflamas de devastación, mayores eran las ovaciones y muestras de aprobación de los ateneístas republicanos. Pero llegó un momento en que el público enmudeció y dejó de aplaudir. ¿Qué había sucedido? Maurín se había proclamado abiertamente separatista y partidario de la destrucción de la unidad de España.
Algo parecido pasa hoy en muchos rincones de la península. Para no poca gente de izquierdas fuera de Cataluña, el creciente soberanismo que alberga esa comunidad provoca iguales reacciones de frialdad, desconcierto e incluso irritación que hace 80 años. De hecho, es posible que entre los propios lectores que han seguido pacientemente el debate promovido por este blog haya quienes, una vez llegados a este punto, comiencen a bostezar o a torcer el gesto de complicidad para dar paso a un abierto recelo. El desafío catalán, bajo su mirada, no sería más que una maniobra pérfida de la oligarquía para dividir las filas de la izquierda y recuperar posiciones perdidas tras el estallido de la crisis económica. A pesar de su reduccionismo, esa percepción funcionalista no está exenta de verdad. Las élites catalanas han tratado a menudo de manejar las reivindicaciones identitarias para esconder sus miserias o para esfumar responsabilidades en la gestión de episodios de crisis. No por casualidad, el “pujolismo” logró 30 años de victorias electorales gracias a su capacidad para encarnarse en la “voluntad del pueblo” e identificar sus intereses con los de la comunidad en su conjunto. Con todo, nada de lo que acontece hoy en Cataluña es de su agrado o está bajo su dominio. Más bien sucede lo contrario. El mapa político catalán, hegemónico desde la transición, se tambalea de forma aparentemente irremediable. No solo por el ascenso electoral de fuerzas políticas, como ERC e IC-EUiA, que rechazan los consensos del régimen. También porque la actual ola de movilización popular que está marcando el ritmo de la agenda soberanista es de signo claramente rupturista. Gravita en unas coordenadas destituyentes muy lejanas a la órbita ideológica de CIU, un “partido de orden” que ha sido una pieza clave para sostener el régimen monárquico y bipartidista. La apertura de nuevas arenas políticas alternativas como las Candidaturas de Unidad Popular (CUP) o el Procés Constituyente e incluso la Asamblea Nacional Catalana son un buen ejemplo del realineamiento del soberanismo a posiciones de izquierdas. Entre la gente de clases bajas y de izquierdas es donde, de hecho, más crecen los partidarios de la consulta y del estado propio. Eso es lo que revelan las encuestas, tal como nos lo cuentan Roger Pala y Sergi Picazo en este mismo periódico. Si se parte de allí, no sorprende la radicalización del discurso del presidente Mas. Obedece, sin duda, a una estrategia de supervivencia política forzada por ese nuevo “sentido común de época” con la voluntad de disputarle su hegemonía a la izquierda. No es descabellado augurar, si la cosa se pone seria, que los nacionalistas más pronto que tarde cedan a la llamada al orden de los poderes fácticos del mundo empresarial para encauzar la pulsión secesionista hacia un puñado de simples demandas de mayor cuota de poder económico. En los momentos convulsos o revolucionarios de la historia de Cataluña, éstos no han dudado en cambiar de bando al sentir sus privilegios amenazados. La Liga regionalista de Cambó, sin ir más lejos, pasó apenas sin pestañear de defender la secesión de Cataluña a echarse a los brazos de las tropas franquistas cuando oyó tocar a su puerta la efervescencia revolucionaria vivida en Barcelona. Es verdad, en todo caso, que la “desafectación catalana” en las últimas décadas se ha visto espoleada por la agudización de la crisis. Pero ello no tiene por qué quitarle legitimidad. Y mucho menos cuando el propio PP la ha aprovechado para lanzar una descarnada ofensiva neoliberal contra los derechos sociales y el propio principio de autonomía. El ascenso de ese empeño rupturista, de hecho, puede explicarse como una reacción ante el cierre autoritario de un marco constitucional a las aspiraciones de mayor autogobierno expresado en las calles catalanas. Pero también a las propias exigencias de democracia radical propagadas por el movimiento del 15-M. En Cataluña ambas movilizaciones revelan tensiones acumuladas en los últimos tiempos y son claramente indicativas del creciente número de gente que no se siente representada en el actual sistema político. Una y otra emergieron de forma casi entrelazada para sacudir los cimientos de la vieja política forjada tras la transición, pero se han estrellado en el mismo muro de incomprensión levantado por las fuerzas que la custodian. En el fondo, la forma en que se ha venido despachando ese tipo de movilizaciones no solo es una cuestión de arrogancia o intransigencia política. La falta de tradición democrática tiene que ver en ello. Nadie olvida que la Constitución se votó en circunstancias excepcionales. La amenaza latente de unas fuerzas armadas impredecibles (como se comprobó en 1981) dejó su huella en el texto y la persistencia de amplios sectores franquistas en las élites del poder impidió transitar hacia un régimen que rompiera amarras con el pasado. Es ese ruido de sables, precisamente, el que está en el trasfondo del régimen y condiciona su cierre. Y ello se pone en evidencia si se realiza una simple comparación con el comportamiento de otros gobiernos europeos con pasados menos brumosos. En Portugal, la impronta de la revolución de los claveles (1974) se percibe en las muestras de apoyo hacia las protestas sociales provenientes de las propias fuerzas armadas o en el especial sigilo con el que la policía suele intervenir. En Gran Bretaña, la propuesta de convocar este año un referéndum sobre la independencia de Escocia, lejos de sembrar la ira, fue vivida desde la plena normalidad democrática y sin ningún tipo de espaviento. |
01-may-2014 22:27
#1731
| He echado un vistazo por encima y he visto algo del 15-M. ¿Cuándo hemos dejado de hablar de la preguerra? |
Editado: 01-may-2014 22:29 -
01-may-2014 22:28
#1733
L'Accent @laccent 3 h Contenidors en flames davant la delegació del govern espanyol a Barcelona | pic.twitter.com/JeI5mbRn0K | #1demaig![]() Barcelona, com sempre. ![]() ![]() No parla només del 15m ni només de la preguerra. Tu llegeix, esclavo. |
01-may-2014 22:30
#1734
| Jo estava per alli jajaja, però em referia a si els gossos finalment van cargar o algo. xD |
01-may-2014 22:30
#1735
|
En honor a Absunico.
Li van fer un "CSI", diguem-ho així, i van concloure que es deia Martínez, dient-li txarnego i demés tonteries així. Qui més qui menys té familia de fora, i es pensen que els únics indepes som els de 8 cognoms catalans, com a la peli. Jo, sense anar més lluny, àvia paterna de Almeria i àvia materna d'un poblet prop de Castelló. I clar, si ens ataquen a un criticant-li aquesta condició de "txarnego" ens ataca a tots, igual que si un jefe insulta a una dona a la feina per ser de tal sexe, no només l'ofèn a ella, sinó al col·lectiu, i això és el que passa aquí. Tots som Martínez, independentment com ens diguem, és el concepte que transmet. ![]() No ho sabia la veritat, es normal que tots els catalans tinguin algun familiar fora de catalunya. Jo soc gallega i tinc familiars en islandia. |
01-may-2014 22:30
#1736
|
En honor a Absunico.
Li van fer un "CSI", diguem-ho així, i van concloure que es deia Martínez, dient-li txarnego i demés tonteries així. Qui més qui menys té familia de fora, i es pensen que els únics indepes som els de 8 cognoms catalans, com a la peli. Jo, sense anar més lluny, àvia paterna de Almeria i àvia materna d'un poblet prop de Castelló. I clar, si ens ataquen a un criticant-li aquesta condició de "txarnego" ens ataca a tots, igual que si un jefe insulta a una dona a la feina per ser de tal sexe, no només l'ofèn a ella, sinó al col·lectiu, i això és el que passa aquí. Tots som Martínez, independentment com ens diguem, és el concepte que transmet. |
01-may-2014 22:30
#1737
|
Les obres públiques haurien de ser responsabilitat de l'excrement de govern central que tenim, que si bé tenen diners suficients per conectar qualsevol capital de província per molt merdosa i desèrtica que sigui amb AVE fins a Madrid, també podríen, per exemple, conectar Terrassa i Sabadell d'una manera més eficient i ràpida amb Barcelona, que és indigne. I preus abusius, tant de la GenCat com el GdEspanya. |




